CHIMENTOS
Parálisis cerebral y un 70% de discapacidad física: quién es Lucho Miranda, el humorista que desafía prejuicios

El humorista Lucho Miranda y su interacción con el público durante el show
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Hay historias que no solo se cuentan: se sienten. Historias que avanzan entre obstáculos, prejuicios y silencios incómodos hasta encontrar una voz propia. La de Lucho Miranda es una de ellas. Y no porque esté atravesada por la adversidad —que lo está—, sino porque eligió transformarla en materia prima para algo mucho más poderoso: un humor que interpela, incomoda y, al mismo tiempo, libera.
El próximo 30 de abril, esa historia tendrá un nuevo capítulo en el Teatro Gran Rex, donde el comediante chileno se presentará con una única función que ya genera expectativa y confirma un fenómeno que no deja de crecer y de cruzar fronteras. No es solo un show. Es el encuentro entre un artista que se animó a decir lo que muchos callan y un público que encontró en él una forma distinta de verse reflejado.
Luis Alberto Miranda Espinosa nació el 30 de enero de 1995 en Vicuña, tierra también de Gabriela Mistral. Su llegada al mundo estuvo marcada por una asfixia neonatal de ocho minutos que derivó en una parálisis cerebral —tetraparesia—, con un 70% de discapacidad física. Sus cuatro extremidades resultaron comprometidas: rigidez en las manos, dificultades para caminar, un cuerpo que desde el inicio le impuso límites concretos. Pero su historia nunca se construyó desde la resignación.
Cierre del show de stand up del humorista Lucho Miranda
“El humor siempre ha sido parte de mi vida”, explicó en un diálogo exclusivo con Teleshow. Y en esa frase, breve pero contundente, se condensa una forma de atravesar la realidad. Porque mientras su infancia transcurría entre cuidados, restricciones y sobreprotección —“a veces me sentía como en una burbuja. No me dejaban jugar a la pelota o salir y compartir con mis amigos”—, Lucho empezó a desarrollar un universo propio. Uno donde la imaginación reemplazaba lo que el cuerpo no podía hacer.
“De una u otra forma, eso me ayudó mucho a trabajar la imaginación, ya que me hice experto en crear historias con mis juguetes”, rememoró. Y en ese terreno, casi sin darse cuenta, apareció la comedia. Primero en forma de “payas”, esos versos improvisados típicos de la cultura chilena que repetía frente a sus amigos. Juegos de palabras simples, casi ingenuos, pero que ya anticipaban una pulsión: provocar risa, generar conexión.
“Eran payas simples… ‘un diablo se cayó al agua, otro diablo lo levantó, mientras el otro diablo le decía: ¿cómo diablos se cayó?’”, recordó con esa mezcla de ironía y ternura que hoy define su estilo.
Su paso por la Teletón Chile – institución sin fines de lucro, fundada en 1978, dedicada a la rehabilitación integral de niños, niñas y jóvenes con discapacidad motora- fue clave en su desarrollo, tanto físico como emocional. Y también lo fue su familia, un sostén constante en los momentos más complejos. “Mis primeros años los recuerdo con mucho cariño. Hubo momentos difíciles, pero siempre se pudo salir adelante gracias a mi familia”, aseguró.
En ese recorrido, hay recuerdos que todavía laten con fuerza, escenas que explican mucho más que cualquier definición. “Yo creo que gran parte de lo que soy ahora es gracias a mi mamá y gracias a la Teletón. Ayudó a que mi mamá pudiera formar el hijo que ella quería”. También habla de las marcas invisibles de la infancia: “Hay muchos niños que son curiosos y otros que ya son malos… son malos”, dice sobre el bullying. Y de los tiempos propios, esos que no siempre coinciden con los de los demás: “Caminé tarde, como a los seis o siete años”.
En medio de ese proceso, también hubo sueños más íntimos, casi universales, como el de conocer el amor: “Yo quizá fui comediante para tener ese beso… tenía muchos prejuicios de mi propia discapacidad, decía ‘no me van a querer porque soy así’”. Hoy, desde otro lugar, reconoce el cambio: “Ya no sufro mi discapacidad”. Y también el impacto inesperado de su exposición: “Vi en TikTok, en Instagram, que me hablaba mucha gente de otros países… fue un éxito. Ahí entendí que la rutina se entendía en otros lugares. Estoy recién empezando a conocer el mundo”.

Como muchos jóvenes, siguió inicialmente un camino tradicional. Estudió contabilidad, alentado por sus padres, y llegó a trabajar en la municipalidad de Vicuña. Tenía estabilidad, un ingreso fijo, una estructura. Pero no era suficiente.
“No me sentía feliz… aunque era un trabajo remunerado y tenía solvencia económica, no quería eso”, confesó. Esa incomodidad —silenciosa, pero persistente— fue el motor de una decisión que cambiaría todo.
En 2020, en plena pandemia de COVID-19, renunció. Sin certezas, sin garantías. Solo con una convicción: hacer reír.

Con un celular como única herramienta y la casa de sus padres como escenario improvisado, empezó a subir contenido a TikTok e Instagram. Al principio, números modestos: “Tenía 40 likes en una publicación, pero cuando empecé a crear contenido, tenía 150 likes y para mí ya era un viral y pronto iba a llegar la prensa a buscarme”, aseguró, entre risas. Pero lo que parecía un juego empezó a transformarse en fenómeno.
Porque Lucho no hablaba de la discapacidad desde el lugar esperado. No había solemnidad ni victimización. Había humor negro, ironía, incomodidad. Una mirada frontal que rompía con los discursos tradicionales.
“Al momento de escribir comedia, me fue muy fácil hablar de cosas que me pasan en el día a día, y dentro de esas cosas está obviamente la discapacidad. Incluir esta parte de mi vida en mi show se hizo de manera muy orgánica”, explicó.

Esa organicidad fue, quizás, la clave. Sus videos comenzaron a viralizarse, a generar miles de comentarios, a instalar una conversación distinta. No solo hacía reír: obligaba a repensar.
“Mi contenido creo que llega a quitarle este pensamiento de que la discapacidad es lo peor que te puede pasar en la vida y a normalizarlo. No somos personas tan diferentes a la persona que se cree normal”, sostuvo.
El salto a los escenarios llegó casi como una consecuencia natural, aunque no exenta de vértigo. “Sudaba, temblaba, me tiritaba la voz”, recordó sobre sus primeras presentaciones. Pero el público respondió. Y lo hizo con una intensidad que no dejó dudas.

En 2021, su participación en Got Talent Chile lo llevó a la final y lo posicionó a nivel masivo. Pero el momento bisagra llegaría poco después, cuando enfrentó al temido “monstruo” del Festival de Viña del Mar.
“Antes de salir estaba nervioso”, admitió. Pero apenas pisó el escenario, algo se alineó. Su rutina —incómoda, honesta, sin concesiones— encontró su lugar. Y el público, también. La consagración fue inmediata.
Desde entonces, su carrera no se detuvo. Giras por todo Chile, presentaciones internacionales, salas llenas. Y un detalle no menor: cada vez más personas con discapacidad forman parte de su público, generando un ida y vuelta que el propio Miranda incorporó a su show.
Se anima, incluso, a interactuar con ellas desde el humor más crudo. Sin filtros. Sin condescendencia. En igualdad.

Argentina, en ese mapa, ocupa un lugar especial. Cada presentación se convierte en un sold out. Cada visita, en una celebración.
“Me sorprende el cariño que tengo del pueblo argentino. Me da mucha felicidad que mi humor sea bien recibido y genere esas ganas de ir a verme. Muy feliz”, reconoció.
Lo que Lucho Miranda propone va más allá del stand up. Es, en esencia, una forma de desarmar prejuicios desde adentro. De apropiarse de lo que históricamente fue señalado como diferencia y convertirlo en identidad.
El 30 de abril, en el Gran Rex, no solo habrá risas. Habrá algo más difícil de lograr: una incomodidad necesaria. De esas que, cuando pasan, dejan una marca.
Y quizás ahí radique su verdadero impacto. En demostrar que el humor, cuando es honesto, no solo entretiene. También transforma.
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CHIMENTOS
De la boda secreta que no fue a una ruptura inesperada: los 27 días de casados de Julieta Prandi y Emanuel Ortega

Lo que había comenzado como la celebración íntima de una historia de seis años terminó convertido en la separación más repentina del año. Julieta Prandi y Emanuel Ortega se habían casado apenas un mes atrás, rodeados de pocos pero significativos testigos, con la ilusión de construir una nueva etapa lejos del ruido mediático. Sin embargo, entre versiones de conflictos familiares, compromisos laborales que se cruzaron con la luna de miel y tensiones que empezaron a filtrarse en los medios, esa historia de amor llegó a su fin a solo 27 días del casamiento. Lo que sigue es la cronología de cómo, en cuestión de semanas, todo cambió.
El principio de esta historia reciente ocurrió el pasado 15 de septiembre, cuando la pareja finalmente dio el paso que faltaba: pasó por el Registro Civil de San Isidro para casarse, rodeada por un grupo reducido de familiares y amigos íntimos. Lejos de las celebraciones multitudinarias, las grandes listas de invitados y el despliegue de una boda tradicional, Julieta y Emanuel quisieron que ese momento les perteneciera. Fueron muy pocos los testigos de una jornada que para ambos tenía un significado enorme.
Después de la ceremonia, ambos hablaron con el equipo de Intrusos (América) y compartieron sus primeras palabras como recién casados. “Estamos muy bien, muy contentos. Gracias. Queríamos que no lo supieran, pero se enteraron. Ayer lo vimos y dijimos: ‘Qué suerte…’”, comentó la modelo y conductora con ironía. “Avisamos con muy poquito tiempo y había algunos que estaban allá, otros, acá, queríamos disfrutar en familia. Éramos 36 personas, muy poquitos, queríamos hacerlo bien íntimo”, detalló.
En medio del panorama, algo más resaltó: la ausencia de figuras importantes de la familia Ortega. Julieta Ortega, hermana de Emanuel, se enteró del casamiento muy poco tiempo antes de la ceremonia y reconoció, entre risas, que avisó a su hermano que no iba a llegar al civil a horario. “Me avisaron el miércoles pasado”, contó en diálogo con el equipo de Los Profesionales de Siempre (El Nueve), al ser consultada sobre cómo se había enterado del enlace. “O sea que me enteré hace dos minutos”, ironizó.
La convocatoria fue tan de último momento que ella misma aclaró que tenía gente trabajando en su casa durante toda la mañana y que debía volver. “Lo único que le dije fue: Manu, no voy a llegar a la una del mediodía al civil”, recordó entre risas.

Palito Ortega y Evangelina Salazar, los padres del músico, estuvieron presentes en la ceremonia formal. De los hermanos, solo Martín Ortega pudo asistir: Luis estaba dirigiendo fuera de Buenos Aires, Rosario grababa un programa en Europa y Sebastián tampoco estuvo en la cita. Por su parte, Julieta asistió al festejo que se realizó luego del civil, donde le preguntaron si hubiera querido participar más en la organización: “No, somos todos grandes. Cada uno hace su vida. Me pareció perfecto”, señaló sin vueltas. Y aclaró que no sabía exactamente cuándo habían tomado la decisión de casarse, porque su hermano es una persona de perfil muy reservado. “Mi hermano es muy reservado. Yo te miento si te digo que viví todo el proceso”, dijo. “Sé lo que me cuenta cuando me quiere contar, pero después creo que todo lo demás se lo tienen que preguntar a él”.
La ausencia de figuras claves dio lugar a una serie de versiones sobre el vínculo con la familia del músico. En medio de las repercusiones, Prandi habló en Intrusos (América) al día siguiente y se refirió a lo ocurrido. “Voy a resumir…”, respondió, antes de referirse a la responsabilidad de quienes comunican información en los medios. “El que tiene un micrófono también tiene que tener responsabilidad de lo que comunica”, sostuvo.
“Fue un día de mucha felicidad. Se organizó con poco tiempo, sí, porque también queríamos resguardarlo”, explicó. La conductora señaló que se trataba de un día de semana y que, por ese motivo, algunos invitados podían asistir y otros no. “Vino Julieta (Ortega). A los que le quieran ir a preguntar, le pueden ir a preguntar. Fue todo más que bien”, agregó.
“Me casé, estoy feliz, estoy con mucho amor, estaban mis hijos, los de mi marido. Estoy bárbara”, expresó. El equipo de Intrusos le preguntó entonces si estaba distanciada de parte de la familia de Emanuel, particularmente de sus hermanos. “Para nada. Estoy bárbara con todos, para nada”, respondió. Luego volvió sobre la necesidad de verificar las versiones antes de presentarlas como información confirmada. “Por eso digo que hay que tener responsabilidad cuando uno dice cualquier cosa”, afirmó.

Más adelante, Julieta explicó que la ausencia de algunos familiares no había tenido relación con un conflicto. “Había compromisos previos a esto. Algunos podían, otros no, y nosotros no nos ofendíamos si no podían ese día. Estábamos relajados”, aseguró. “Si nos conocen un poquito, tanto Emanuel como yo somos dos personas muy reservadas”, sostuvo. Luego explicó cómo se había gestado la decisión de casarse: “Es algo que se gestó hace dos meses entre él y yo en una habitación. No lo sabía el mundo. Queríamos evitarnos la prensa”.
Al cuarto día de casada, Prandi compartió un extenso álbum de fotos tanto del civil como del agasajo posterior, donde se veía a sus padres, a sus suegros y a su cuñada Julieta, junto a Benito, el hijo que tuvo con Iván Noble. Durante este tiempo, la conductora de Sarasa fue la vocera de la relación, mientras que Emanuel mantuvo el perfil bajo que lo caracterizó este tiempo.
Los días avanzaron y, en medio de los primeros días de casados, una obligación personal llevó a Prandi a dar un paso al costado como conductora de los Martín Fierro de Radio 2026, que en un comienzo tenían fecha para el 6 de octubre. La modificación de la fecha de la gala de APTRA, que transmitirá Infobae, obligó al reemplazo de Prandi, que planeaba estar de luna de miel el 21 de octubre, y pasó a ocupar su lugar Luciana Rubinska.
Otro tema que surgió en el medio fue la nueva apelación presentada por la defensa de su exmarido, Claudio Contardi, condenado a 18 años y medio de prisión por abuso sexual. En diálogo con LAM (América), la modelo comentó al respecto. Lejos de mostrarse preocupada ante este nuevo movimiento judicial, Prandi dejó en claro que confía en el proceso. “Por supuesto, tiene estrategias legales para apelar una o dos veces más, pero es muy difícil que después de que Casación haya confirmado una sentencia, esto se revierta”, expresó. Luego remarcó: “La verdad que estoy muy tranquila”.
La reacción de Prandi llegó después de que los abogados de Contardi recurrieran ante la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires. La defensa buscaba revertir el fallo que condenó al empresario a 18 años y seis meses de prisión por abusar sexualmente de la conductora.
Para sumarle tensión al panorama familiar, Prandi se ausentó del festejo de cumpleaños de Julieta Ortega, que abrió un nuevo capítulo en esta historia. “Es la hermana de mi marido, no es mi amiga”, afirmó la modelo en una nota con SQP (América TV), en referencia a la cuñada con la que comparte vínculo familiar a través de Emanuel.
La definición llegó después de que el festejo de cumpleaños de la actriz, realizado en su casa junto a familiares y amigos cercanos, generara repercusión mediática por la ausencia de Prandi y Emanuel, a comienzos de octubre. Para sumar otro condimento, entre los invitados estuvo presente Ana Paula Dutil, expareja del cantante y amiga histórica de Julieta Ortega. La coincidencia de ambas situaciones, sumada al reciente casamiento de Emanuel con Prandi el 15 de septiembre en el Registro Civil de San Isidro, instaló el debate sobre el estado de la relación familiar.
Finalmente, la separación llegó este lunes 12 de octubre por la noche con un mensaje tan contundente como inesperado. “Hoy, después de seis años de haber iniciado esta historia de amor, con mucho dolor, tengo que decir que decidí dar un paso al costado en mi relación con Emanuel”, escribió Prandi, en un mensaje que confirmó la ruptura tras un vínculo que había comenzado durante la pandemia.

“Prefiero decirlo ahora, antes que tener que soportar dentro de unos días las mil hipótesis y supuestos que, seguramente, nada tendrán que ver con la verdad”, sostuvo. La frase surgió en medio de versiones previas sobre un vínculo tirante con sus cuñados, algo que la propia conductora había desmentido en distintas ocasiones, al tiempo que remarcaba su buena relación con sus suegros, Palito y Evangelina.
“Más allá de los papeles, que en definitiva no significan nada, cada pareja es un mundo, con sus propios acuerdos. Algunos no son negociables”, señaló. Cerró el comunicado con un pedido explícito de respeto hacia la decisión tomada: “Esto es todo lo que tengo para decir públicamente al respecto. Espero sepan respetar. Gracias”.
La noticia, que se presentó de modo unilateral de parte de la conductora, causó estupor en el mundo del espectáculo, con la ceremonia del arroz y el brindis de los recién casados todavía flotando en el ambiente. Casi en tiempo real, Ángel de Brito reveló en LAM (América TV) la versión que, según contó, circulaba desde hace meses. “A nosotros nos había llegado que él tenía una relación con una chica en un estudio de grabación y que ella lo había descubierto y que se había armado un escándalo”, relató el conductor del ciclo. A partir de ahí, surgieron todo tipo de rumores, pero ninguno de los involucrados se refirió al tema.
Entre el silencio que la pareja intentó preservar desde el día de su casamiento y las versiones que fueron apareciendo semana a semana, la separación de Prandi y Ortega terminó confirmándose de la manera más directa. Lo que había comenzado como una boda íntima, alejada de la exposición pública, se transformó en apenas 27 días en el final de una relación de seis años. Con ese comunicado, Prandi buscó cerrar la historia a su manera, antes de que las especulaciones ocuparan el lugar de su propia versión.
Julieta Prandi,Emanuel Ortega
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Explotó la separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega, con una tercera en discordia: «Es tremendo, hubo algo raro en el casamiento, habría tenido una aventura con…»

La separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega estalló ayer por la noche, cuando la conmoción por el caso de los hermanos Yankelevich aún era muy fuerte. Nadie puede creer, o mejor dicho, a 27 días de lo que fue la boda, cuesta creer la ruptura.
La versión más fuerte habla de una supuesta tercera en discordia, rumor que comenzó a tomar mucha más fuerza en estas últimas horas. Desde el programa de Moria Casán en El Trece, entre la conductora y sus panelistas analizaron lo que pasó.
“Esto es tremendo”, comenzó diciendo Nazarena Di Serio, mientras que Gustavo Méndez leía parte del comunicado, en la parte donde la modelo habló de “acuerdos no negociables”. Allí fue que Moria Casán, con su lengua karateca, dijo lo que a ella le parecía.
Con el dicho de ‘ojo de loca no se equivoca’, fue tajante con sus palabras: “Se dice que él habría tenido una aventura con la que se hizo cargo de la aventura, y habrá dicho de pronto esto. Algo de eso dijo Pepe Ochoa en LAM”.
JULIETA PRANDI ENVUELTA EN UNA FEROZ POLÉMICA POR SU SEPARCIÓN
Lo que también llama poderosamente la atención de todo esto, es el casamiento apresurado e inesperado que celebraron hace apenas 27 días. En ese marco, María Fernanda Callejón aseguró que algo raro pasó.
“No siempre Pepe Ochoa tiene la posta, pero a ver. A mi me da, que si hay que especular, que a mi no me gusta, podríamos hablar de acuerdos que claramente fueron familiares. Hubo algo raro en el casamiento, donde estos no acuerdos pueden tener que ver”, lanzó.
A lo largo del programa fueron contando más detalles y se conoció finalmente que su boda fue un manotazo de ahogado. Hace tiempo que ya venían muy mal, de una crisis profunda la cual desmintieron y que finalmente se conoció luego de la ruptura.
“El casamiento fue tan de golpe que ni siquiera pudieron avisar, porque Julieta Ortega se enteró de un programa de televisión, y ayer se enteró por un programa de la separación”, sentenció la conductora.
Julieta Prandi, Emanuel Ortega
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Gustavo Yankelevich explicó por qué Darío Giordano no fue preso a pesar de las denuncias de violencia de sus nietos

El relato de Valentín Yankelevich sobre la violencia física y psicológica que, según su testimonio, padeció de parte de su padre Darío Giordano durante su infancia junto a su hermano Franco volvió a poner el foco en el recorrido judicial de las denuncias por maltrato infantil. En ese contexto, su abuelo, Gustavo Yankelevich, explicó por qué la causa penal contra se cerró sin una condena firme para el exmarido de su hija Romina Yan.
El productor habló con Telefe Noticias y sostuvo que la denuncia que impulsó la familia tuvo como objetivo inicial obtener la tenencia de los niños. Según relató, la intervención penal no fue una decisión promovida por ellos, sino que surgió a partir de la actuación de oficio de la Oficina de Violencia Familiar, Niñas, Niños y Adolescentes: “Nosotros no hicimos una denuncia penal, no era la intención”, expresó.
La declaración se conoció después de que Valentín hablara sobre los episodios que atravesó junto a Franco y destacara la presencia de su abuelo en un momento decisivo de sus vidas. “Nos dio lo único que necesitábamos, que era amor. Amor y contención, nada más”, afirmó al recordar el acompañamiento que recibió de Gustavo.
Yankelevich señaló que el expediente penal se abrió a partir de la presentación realizada ante organismos de protección familiar. En su reconstrucción, la familia buscaba una respuesta judicial que permitiera modificar la situación de los menores y asegurar que pudieran vivir en un entorno distinto.
La pregunta que atravesó la entrevista fue por qué Darío Giordano no recibió una condena penal si, de acuerdo con los testimonios citados durante la conversación, existían denuncias de agresiones físicas. Rodolfo Barili consultó de manera directa por la falta de un proceso que terminara con una pena. “No es un tema de inocencia, es un tema que penalmente está cerrado”, sostuvo. Luego explicó que, sin la declaración de los menores, no se reunieron los elementos necesarios para continuar con la investigación. “No hay pruebas, los chicos no pudieron hablar, no pudieron probar”, afirmó.
El momento que, según Gustavo Yankelevich, definió el curso de la causa ocurrió cuando Valentín y Franco fueron convocados a declarar en Cámara Gesell ante el Juzgado Penal de San Isidro. La instancia buscaba tomarles declaración en un ámbito preparado para evitar una exposición innecesaria de niños y adolescentes.
Sin embargo, el productor aseguró que los chicos sufrieron una crisis de angustia antes de ingresar. Según su relato, al llegar a los tribunales vieron a su padre en la entrada y reaccionaron con temor.
Valentín Yankelevich, el hijo de Romina Yan y nieto de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, contó por primera vez cómo fue su vida después de la muerte de su madre y por qué a Darío Giordano no le dice “papá”. La historia de un niño que sufrió violencia física y psicológica de parte de su padre hasta que se refugió en su abuelo.
“A Darío lo veían y se hacían encima, le tenían terror, pánico”, dijo. De acuerdo con su testimonio, los dos menores corrieron hacia el baño del edificio judicial y se negaron a entrar a la sala donde debían declarar.
El abuelo contó que se acercó hasta allí para tranquilizarlos y les prometió que no los obligaría a enfrentar una situación para la que no se sentían preparados. “Chicos, no se preocupen, yo no los voy a obligar a que ustedes tengan que declarar si está Darío ahí”, relató sobre aquella jornadao.
Mientras los niños permanecían en el baño con sus abogados, Yankelevich se reunió con la fiscal que intervenía en el caso. Según explicó, le planteó que sus nietos estaban descompuestos y que no podían declarar ante la presencia del denunciado.
La fiscal le habría informado que Darío Giordano tenía derecho a estar presente durante la declaración, una condición que, de acuerdo con el testimonio de Yankelevich, resultó determinante para los chicos.
“Me dijo que él legalmente tenía derecho a estar”, recordó el productor. Y relató que insistió en el estado emocional de los menores: “Los chicos no están para declarar si él está ahí mirándolos. Tienen susto, están asustados, están en el baño descompuestos”.
La respuesta que recibió fue que la declaración podía realizarse bajo esas condiciones o que el trámite podía darse por terminado. Ante ese escenario, volvió a hablar con Valentín y Franco. Y los chicos eligieron no avanzar. “Que dé por cerrado todo, nosotros no estamos para hablar adelante de él”, le dijeron. Esa decisión derivó en el cierre de la causa penal.
Yankelevich vinculó ese episodio con el miedo que, asegura, sus nietos sentían en aquel período. La familia logró posteriormente que los niños vivieran con él, una medida que describió como necesaria para darles contención y estabilidad tras la muerte de Romina Yan.
El productor remarcó que su intervención estuvo centrada en acompañarlos y priorizar su bienestar. La causa penal, en cambio, quedó cerrada por la ausencia de una declaración que permitiera sostener la investigación judicial.
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