CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: domingo 10 de mayo

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
Sentirás la necesidad de bajar el ritmo y mirar hacia adentro. Puede haber cansancio o introspección. Es un buen momento para cerrar ciclos y descansar más.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Tus emociones se conectan con amistades y proyectos. Podrías sentirte más cercano a ciertas personas o replantear vínculos. Escuchá tu intuición en lo social.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
La Luna ilumina tu mundo profesional. Podrías sentir mayor sensibilidad frente a responsabilidades o decisiones laborales. Actuá desde la intuición, pero con claridad.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
Energía afín que te impulsa a expandirte emocionalmente. Buen momento para estudiar, viajar o abrir la mente. La inspiración será tu guía.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
Se activan emociones profundas. Puede haber necesidad de intimidad o de procesar vínculos intensos. Es tiempo de soltar control y confiar.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Las relaciones toman protagonismo. Estarás más receptivo, pero también más sensible. Cuidá tus límites emocionales.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
La rutina y el cuerpo piden atención. Puede haber cansancio o necesidad de bajar exigencias. Escuchar lo que sentís será clave para equilibrarte.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
Se enciende tu mundo creativo y emocional. Buen momento para el amor, el arte o conectar con el disfrute. Dejá que la emoción fluya sin miedo.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
El foco estará en el hogar y la vida emocional. Podrías sentir nostalgia o necesidad de refugio. Buscar contención será importante.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
Tu mente estará más intuitiva y perceptiva. Conversaciones, mensajes o ideas pueden tener un tinte emocional. Confiá en lo que percibís.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Se movilizan temas de dinero y valor personal. Podrías sentirte más vulnerable en lo material. Es momento de reconocer tu valor interno.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
La Luna en tu signo potencia tu sensibilidad. Estarás más conectado con tus emociones, intuición y mundo interno. Cuidá tu energía y elegí entornos que te nutran.
horóscopo
CHIMENTOS
Enrique Bunbury, el regreso a la Argentina y una nueva mutación: “El arte es un refugio infinito ante la desgracia”

Desde que puso un pie por primera vez en América Latina, Enrique Bunbury sintió la fascinación por los sonidos de la tierra. Fue un amor a primera escucha, de la Antártida hasta el río Bravo y del Atlántico al Pacífico. Pero eran los tiempos salvajes y rockeros de Héroes del Silencio, de guitarras enigmáticas y ese sonido postpunk que no le dejaba demasiado espacio. Todo se decantó en menos tiempo de lo que esperaba. El grupo se disolvió a partir de una interna insalvable y casi al mismo tiempo empezaba su recorrido solista. Y allá estaban los sonidos de América Latina toda, esperándolo para que experimentara con ellos.
Una vez que se sacudió la coraza de la ortodoxia rockera, Bunbury se dejó llevar con esos impulsos que aparecieron con fuerza definitiva en el revelador trabajo El viaje a ninguna parte (2004). Ese espíritu de jinete sin patria ni bandera que asumió para su camino solista supo abrevar de rancheras, cumbias y boleros, entre otros estilos. Fue un avance firme pero sigiloso, respetuoso de las formas, como quien transita un campo minado dispuesto a tomar los riesgos. Así surgió un disco de versiones, Licenciado Cantinas (2011), alter ego de un pasado sinuoso y un homenaje a los grandes autores de Latinoamérica. Pero tuvieron que pasar casi 15 años para que se sentara de puño, guitarra y letra para cantar su propia historia de la región.
“No sé por qué sucedió ahora”, le dice con brutal honestidad Enrique Bunbury a Teleshow desde Los Ángeles, su residencia en gran parte del año. La referencia es para Cuentas pendientes (2025) y De un siglo anterior (2026), dos trabajos que el zaragozano ha definido como “primos hermanos” a partir de sus similitudes. Son canciones propias -con una ilustre excepción- compuestas por Bunbury y ejecutada por músicos latinos en un estudio en México.
Un ejercicio casi inédito para alguien que supo formar grandes bandas de acompañamiento, tanto con Los Santos Inocentes como con El Huracán Ambulante. Un mix de estas formaciones lo acompaña en la gira Nuevas Mutaciones con parada obligada en Buenos Aires el 4 de noviembre en el Movistar Arena. “Me faltaba hacer un disco como este, que al final terminaron siendo dos, que miran a la canción popular y a la música de raíz, antes de moverme en otras direcciones”, confiesa un artista siempre en movimiento que ya empieza a vislumbrar ese nuevo horizonte que anticipa como un giro de 180 grados: “Vuelvo a enchufar la guitarra eléctrica y me voy a ir hacia otros sonidos”.
—Supongo que las cuentas pendientes no se terminarán nunca. ¿Son muchas en tu caso? ¿Cómo es tu relación con ellas?
—Ojalá tengas razón y queden muchas, o por lo menos algunas, porque uno va encontrándose con un pasado que cada vez es más amplio, en el que hay más discos, y claramente me quedan menos discos por delante que por detrás. Entonces, tener proyectos, tener ilusiones, mantener la capacidad de sorpresa me parece imprescindible para seguir creativamente activo. Yo lucho por no ser lo que llaman ahora un legacy act: un artista que se sube al escenario a interpretar los éxitos de otra época y que ya no saca discos. Siempre me interesa más el futuro que el pasado.
—Sin embargo, desde el título y ciertas frases, en De un siglo anterior asoma cierta nostalgia por ese tiempo pasado, que muchas veces estamos tentados a considerarlo como un tiempo mejor. ¿Sos un hombre nostálgico?
—Yo no soy nostálgico de los tiempos que he vivido. No soy nostálgico de los 90, ni de los 80. Pero sí soy nostálgico de épocas que no he vivido: me hubiera gustado vivir en los años 20 del siglo pasado o hacer una visita rápida a la Edad Media. No sé si se puede decir que eso sea nostalgia, porque ser nostálgico de la Edad Media quizás sea un poco raro (risas). Me interesa más lo desconocido que lo que ya he conocido. Y también tengo mucho interés por hacia dónde vamos. Yo no soy nada apocalíptico. Cuando veo a toda esta gente que dice que el mundo va a reventar un día de estos, siempre pienso que si eso va a suceder, al menos quiero un buen asiento para verlo y disfrutar el apocalipsis.
—En este sentido parece haber un equilibrio en las letras del disco, entre el optimismo de “Un brindis al sol”, con esa premisa de ver el vaso medio lleno, y cierta alarma por este presente disparatado, de vulgaridad y economía de la atención ¿Te sale naturalmente el optimismo o tenés que ir a buscarlo?
—Hay que forzar el optimismo, y creo que hay muchos motivos para ser optimistas. En realidad, la mayor parte de las situaciones trágicas con las que nos enfrentamos provienen de leer los medios de comunicación y de atender demasiado a lo que nuestros gobernantes nos preparan. Yo siempre pienso que el enemigo nunca está a mi izquierda ni a mi derecha: el enemigo siempre está arriba. Son los gobernantes, los partidos políticos que se dedican a partirnos, a dividirnos, y las instituciones supranacionales. Pero por lo demás, creo que tenemos múltiples motivos de alegría si miramos a la gente a nuestro alrededor, a nuestras familias, a nuestros seres queridos, a las cosas que nos emocionan, que en mi caso es el arte, la música, la literatura, el cine. Ahí encuentro un refugio infinito ante cualquier tipo de desgracia.
—Cómo fue la experiencia de grabar con músicos que no conocías?
—Mis demos por lo general son bastante avanzados: hay una instrumentación completa de guitarras, bajos, percusión, teclados, batería. Eso es lo que llevo al estudio, pero a la vez les pido a los músicos que se abstraigan muchas veces de lo que yo he hecho para encontrarle a la canción nuevos lugares interesantes. Que se olviden del bajo que yo grabé para que el contrabajista sea absolutamente libre. A veces toman algo que yo hice, a veces no. Dejarles esa libertad nos lleva a encontrar nuevos lugares y a conseguir un mejor vestido para la canción.
—Hay dos guiños muy especiales hacia Argentina en el disco. Nos diste el honor de que el único cover sea un estándar de nuestro folclore, “Zamba para olvidar”. ¿Por qué elegiste ese tema?
—“Zamba para olvidar” es una canción muy conocida en Argentina, y posiblemente también en Uruguay y Paraguay, pero no tan conocida fuera de por allí, por lo que he podido contrastar con otros periodistas en otras regiones. Mientras estaba componiendo las canciones de este disco, esa canción se me cruzó por el camino y grabé mi propia versión en el estudio, yo solo. Cuando fuimos a seleccionar el material para el disco, pensé que grabarla tenía sentido, primero porque la zamba era un género en el que yo no había escrito nada, y luego, porque la música campesina argentina es algo que me apasiona. Creía que completaba de alguna manera todo este viaje que he realizado en estos dos discos.
—Y el otro guiño es el tango, un género que habías visitado como intérprete pero no lo recuerdo como compositor. ¿Cómo fue el camino hasta “En el arcén”?
—Había escrito pseudotangos: canciones que tenían un sabor, un pequeño guiño, pero que no eran realmente tangos. Esta canción sí la hice con el interés de ubicarme dentro del género. Y la verdad es que es una de las canciones que más me ha costado a muchos niveles: desde lo musical, la letra y el cantar. Es la canción que más veces tuve que grabar para encontrarle el flow y sentirme cómodo ofreciendo algo que sé que es sagrado, por lo menos para mí. Y me da la impresión de que para muchos argentinos también lo es, y no quería fallarles.
—¿Por qué fue tan complejo?
—El tango tiene una dificultad brutal. Es difícil cantar tangos, difícil componerlos, difícil tocarlos, porque ha habido grandes maestros en los que fijarse. Desde las composiciones de Piazzolla hasta, para mí, Roberto Goyeneche, que es un tótem como cantor de tangos. Me parece el Sinatra, el Dylan de la canción tango argentina, con esa rítmica, en cómo fluye su fraseo, es lo que me parece fascinante. Se fue convirtiendo en un estilo conforme fueron pasando los años y la voz le iba fallando: cada vez cantaba menos y hablaba más. Pero incluso hablando, le pasa como a Chavela Vargas: conforme iba avanzando en edad, cada vez cantaba menos, pero su interpretación era igual de potente y conseguía el mismo efecto en el público.

Sinatra, Goyeneche, Chavela, Dylan. Sin querer, en su relato aparecen cuatro figuras capitales de un siglo anterior, entre tantos nombres que forjaron su esencia de artista. Y Bunbury se mantiene fiel a esa educación sentimental que hizo oficio y profesión entre los 80 y los 90. Época de discos físicos -vinilos, casetes, compactos, aquí el formato no importa-, con una idea concebida desde la portada hasta el último acorde. Y que se publicaban con una periodicidad que no podía ir mucho más allá de un año, como mucho, dos. En la era de los singles, de las plataformas, de los feats y de las producciones volátiles, Bunbury sigue en aquel camino del que no tiene en mente apartarse. “Me abstraigo un poco de todo eso, de los cambios de la industria, de las necesidades de las propias compañías discográficas o de los mánagers”, justifica sobre esta postura.
—¿Te sentís a gusto con estas nuevas maneras de consumir la música?
—Creo que tenemos que hacer nuestras carreras a nuestra imagen y semejanza, olvidándonos de qué es lo que ocurre fuera, porque en realidad todo es posible. Lo que ha traído el streaming y las nuevas tecnologías es que todas las versiones de mostrar tu música son posibles. No hay una que sea la correcta ni la única. Podés dedicarte a grabar sencillos exclusivamente, pero también los artistas de pop graban álbumes y creen que es necesario expresar su era y su momento creativo encerrado en forma de un larga duración. Podés publicar varios discos en un año, hay artistas que así lo hacen, y también podés tardar todo lo que quieras. Es cuestión de hacerlo según tus necesidades y con honestidad.

—Este artista en estado de producción permanente también se manifestó en una serie de poemarios. ¿Cómo se diferencia al Bunbury poeta del Bunbury escritor de canciones?
—Yo principalmente escribo canciones; a eso me dedico. Excepto cuando creo que tengo algo que tiene que formar parte de una escritura más extensa y que precisa de una libertad mayor, alejada del corsé de la música y de las estrofas y los estribillos. Entonces es cuando dejo de escribir música y durante un tiempo concreto —un mes, dos meses, tres meses— me concentro en el libro y no escribo canciones. Para mí es muy sencillo porque cierro una puerta y abro otra.
La puerta que ofrece De un siglo anterior lo devolverá a Buenos Aires en noviembre como parte de la gira Nuevas Mutaciones. Un concepto que surgió un poco a la fuerza, cuando un malestar físico lo llevó a pensar que no iba a poder cantar más. El culpable resultó ser una sustancia tóxica en el humo del escenario. La consecuencia, una nueva forma de organizar los tours. “Me quedó una manera de trabajar más centrada en lo creativo que en lo interpretativo. Mis giras son mucho más cortas. Eso me permite volver a mi estudio, a grabar, a escribir y dedicarme a mis labores creativas”.
—¿Pasas mucho tiempo en el estudio?
—Sí, desde luego. Prefiero dedicarle más tiempo a la creación. Quizás también tenga que ver con el paso del tiempo y ver que por delante tengo menos tiempo que el que tengo por detrás, y querer de alguna forma exprimirme el cerebro para dejar obras mejores que las que he hecho hasta ahora.

—¿Te interesa lo que pasa musicalmente en los géneros que más se escuchan hoy?
—Como géneros, no tanto. Me interesa de repente algún artista que se desarrolla de forma más libre y que evoluciona por sus propios derroteros. Pienso, por ejemplo, en Rosalía, que me parece que dicta un poco sus propias normas. Me parece interesante Catriel y Paco Amoroso, porque también han tomado el timón llevando su música en direcciones que no parecía que fueran las que se les habían otorgado. Milo J también me gusta mucho. Al final, dentro de los géneros urbanos me interesan los que se salen un poco del género porque se les queda corto y quieren abarcar un poco más.
—¿Qué vamos a ver el 4 de noviembre en Buenos Aires?
—Voy con una banda de diez músicos en los que hay parte de El Huracán Ambulante y parte de Los Santos Inocentes. Hacemos una revisión de canciones de todas las épocas, por eso la gira se llama Nuevas Mutaciones. Ahí entran algunas que nunca habíamos tocado en vivo, otras que habíamos tocado pocas veces, mucha revisión de canciones que consideramos que tienen unos arreglos ahora más interesantes. Todo en un formato electroacústico muy orgánico, dividido en tres partes: una parte latina, otra más soul y otra más de rock and roll.
—Eso es algo que mantuviste en toda tu carrera solista, más allá de visitar cada tanto tus grandes éxitos. Siempre estuvo claro que la novedad iba a ocupar un lugar central en tus shows.
—Montar un setlist siempre es complicado, porque tenés que hacer un balance entre lo que pensás que le interesa al público. Pero el público al final no es singular, aunque lo citemos en singular: es plural, son individuos, cada uno con sus gustos y necesidades. Siempre me encuentro a alguien que dice: “Ah, no tocaste esta, no tocaste esta otra”. Siempre faltan canciones, por mucho que intentes tocar las más representativas. De hecho, en esta gira tengo mucho interés en sorprender al público con canciones que no se esperaban, mostrar parte de mi cancionero un poco menos habitual y repasar muchas cosas que han ocurrido en los últimos años en mi carrera, que creo que son interesantes.
El 6 de octubre se cumplirán 30 años del último concierto de Héroes del Silencio en su etapa clásica. Y si bien Bunbury se encargó con su obra de no anclarse a ese pasado, la pregunta se hace inevitable. Y él lo sabe y lo acepta. Y si lo fastidia, no se le nota. “Mi mirada hacia Héroes siempre es de agradecimiento a un momento que vivimos con unas edades muy juveniles y que disfrutamos a unos niveles bastante estratosféricos. Y de hecho, es un poco la base sobre la que se sostiene la posibilidad que tuve de desarrollarme como solista. Si no hubiera tenido una carrera previa con Héroes, seguramente no me habrían consentido como me han consentido”, analiza.

—Dijiste que el documental que se publicó en 2021 no reflejaba al menos tu versión. ¿En este tiempo te dieron ganas de contar tu parte del asunto?
—¿Tú dices un libro?
—Un libro sería interesante. O tu propio documental.
—El documental no es mi género; yo no soy director de cine. Pero creo que al final la historia de Héroes, en libros, en documentales, en múltiples entrevistas y discográficamente ya ha sido contada. Se puede afinar algún matiz aquí o allá, siempre está el tema de la disolución, los motivos, pero poco más se puede apuntar. Al final, ¿por qué se disuelve un grupo? Porque es lo normal, porque las relaciones se deterioran, porque cada uno va en una dirección.
—¿No han hablado ustedes de este tema a raíz del documental?
—No. La relación en el grupo nunca fue demasiado buena; bueno, al principio fue muy buena, pero llegó un momento en que hubo un deterioro. Nuestras vidas están muy separadas.
—¿Cuándo fue la última vez que alguien se le ocurrió que era posible una vuelta de Héroes del Silencio?
—La última vez… mira, esta pregunta, me la hagas cuando me la hagas, te puedo decir: el año pasado o hace pocos meses.
—¿Y la respuesta es siempre la misma? ¿Escuchás propuestas o directamente cortás el teléfono?
—Es que no soy yo el que… Un grupo son varias personas. Esa propuesta está encima de la mesa de todos y se toma una decisión. Pero creo que la última vez ya se tomó la decisión de que esto no va a ocurrir.
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CHIMENTOS
María Becerra contó el problema que sorteó previo a su show en los Premios Platino: “Antes de salir me descompuse”

La cantante María Becerra dio detalles de su show en el escenario de los Premios Platino
Entre directores, guionistas y actores de primer nivel, María Becerra se robó todas las miradas al inicio de los Premios Platino al cantar en el escenario de la Riviera Maya. Sin embargo, lo que comenzó con sumo entusiasmo se tornó en un momento de nervios para la quilmeña, quien tuvo que sortear un problema de salud ante el calor que se vivía.
En la previa de la ceremonia, Becerra brilló en la alfombra roja con un look que fusionó romanticismo vintage y rebeldía arquitectónica. La joven eligió un corset marfil con varillas expuestas y detalles de encaje, acompañado por transparencias que revelaban la estructura interna de la prenda. El diseño resaltó sus tatuajes y se completó con uñas negras extra largas, aportando un contraste audaz. El peinado recogido con mechones sueltos y el maquillaje natural acentuaron su frescura, donde además abrió la gala con una balada emotiva de su canción “Recuerdo que nunca existió”.
Al ser consultada por una periodista de la transmisión oficial, la oriunda de Quilmes explicó: “Estoy muy feliz, me siento muy honrada, hoy vengo a cantar, a abrir la gala. Vamos a cantar una balada, súper especial, hicimos una versión en orquesta muy bonita de “Recuerdo que nunca existió”, una canción de mi nuevo álbum. Estoy encantada de estar acá, con toda esta gente tan talentosa e increíble, esperando vivir una noche muy linda”.
Así las cosas, en los primeros minutos de la ceremonia, la joven deslumbró con su talento. Sin embargo, al bajarse del escenario, la cantante relató el problema que enfrentó en ese contexto: “Fue increíble, pero antes de salir me descompuse por el calor, me bajó la presión. Es una locura el calor que hace acá. Igual feliz, salió todo hermoso, le mando un saludo a la gente de las redes”.
La cantante María Becerra posa en la alfombra roja de los Premios Platino Xcaret
Semanas atrás, Becerra vivió uno de los momentos más movilizantes de su año cuando acompañó a una fanática que atravesó un delicado momento de salud. Desde el Hospital Italiano de Buenos Aires, la joven Sol Varacalli publicó una serie de imágenes que rápidamente se viralizaron. En la primera de ellas se la puede ver sentada junto a una camilla, con la pulsera hospitalaria colocada en su muñeca y una frase breve pero contundente: “En tus manos Dios”. La escena, íntima y sin filtros, reflejó la tensión previa a la operación y la fe con la que enfrentó ese momento clave.
Horas más tarde, ya desde la habitación, la joven mostró una imagen más distendida junto a la cantante quilmeña, con una sonrisa que contrastaba con la situación. En ese registro se percibe el apoyo cercano de la artista, un factor fundamental en un proceso que, desde el inicio, estuvo atravesado por la incertidumbre y la lucha contra una enfermedad compleja.
Pero fue el siguiente posteo el que llevó tranquilidad absoluta a quienes siguen su historia: “Ya salí de la operación. Salió todo bien”, escribió, acompañado de un corazón rojo. La frase, simple y directa, se convirtió en un alivio colectivo para miles de usuarios que habían seguido de cerca su caso y que, semanas atrás, se movilizaron ante el pedido de ayuda para costear el tratamiento.
Actualmente, Sol busca avanzar con la segunda etapa de su tratamiento, ya que si bien fue diagnosticada con cáncer por un tumor en su ojo, hoy en día una metástasis afecta su hígado. Por esa razón, la joven apela a la solidaridad y a reunir el dinero suficiente para su próximo tratamiento
CHIMENTOS
“No podía ni hablar”: el fuerte relato de Mirtha Legrand tras volver a la TV después de semanas de angustia por su salud

Mirtha Legrand volvió este viernes a la conducción de La Noche de Mirtha después de varias semanas de ausencia por un delicado cuadro de bronquitis que la obligó a hacer reposo absoluto y mantenerse alejada de la televisión. Su esperado regreso estuvo cargado de emoción, pero también de preocupación, luego de que la diva reconociera en vivo que todavía no se encuentra completamente recuperada.
Apenas apareció en pantalla, La Chiqui fue recibida con una ovación por parte de su equipo y rápidamente habló del duro momento de salud que atravesó en las últimas semanas. Fiel a su estilo, eligió contar todo sin filtros y dejó frases que no pasaron desapercibidas.
“Tuve una bronquitis terrible, no podía ni hablar”, lanzó apenas comenzó el programa, visiblemente movilizada por volver a ocupar su histórica mesa. Además, reveló que el tratamiento fue intenso y que necesitó medicación fuerte para recuperarse: “Tomé antibióticos, tomé de todo”.
La conductora también explicó por qué decidió regresar pese a no sentirse completamente bien. “No quería faltar más, quería estar en mi programa. Vine hoy, pero estoy regularcita”, admitió, despertando preocupación entre los televidentes y una catarata de comentarios en redes sociales.
Durante las semanas en las que estuvo ausente, quien tomó su lugar fue Juana Viale. Por eso, uno de los momentos más emotivos de la noche ocurrió cuando Mirtha le dedicó unas palabras a su nieta al aire. “Quiero agradecerle a Juana, que me reemplazó maravillosamente”, expresó con orgullo y emoción.
Más allá de la angustia que atravesó por su salud, la diva también encontró motivos para celebrar. En medio del programa aprovechó para compartir una noticia muy especial que recibió en los últimos días: fue distinguida por el rey Felipe VI de España con la Cruz Oficial de Isabel la Católica, un reconocimiento histórico que muy pocas figuras argentinas recibieron.
“Jamás imaginé semejante honor”, confesó emocionada, mientras los invitados la aplaudían desde la mesa. El regreso de Mirtha era uno de los momentos más esperados de la televisión argentina. Su ausencia había generado una enorme preocupación en el ambiente artístico, sobre todo teniendo en cuenta que hace pocas semanas había trascendido que el cuadro viral se agravó luego de una salida al teatro, algo que terminó afectándola más de lo previsto.
Sin embargo, fiel a su espíritu incansable, la conductora decidió volver al frente de su programa aún en plena recuperación. Elegante, lúcida y con la ironía intacta, Mirtha volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes figuras de la televisión argentina.
Aunque dejó en claro que todavía no está al cien por ciento, su presencia en pantalla volvió a emocionar a sus seguidores, que celebraron su regreso con mensajes de cariño y alivio en las redes sociales.
Mirtha Legrand
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