CHIMENTOS
Enrique Bunbury, el regreso a la Argentina y una nueva mutación: “El arte es un refugio infinito ante la desgracia”

Desde que puso un pie por primera vez en América Latina, Enrique Bunbury sintió la fascinación por los sonidos de la tierra. Fue un amor a primera escucha, de la Antártida hasta el río Bravo y del Atlántico al Pacífico. Pero eran los tiempos salvajes y rockeros de Héroes del Silencio, de guitarras enigmáticas y ese sonido postpunk que no le dejaba demasiado espacio. Todo se decantó en menos tiempo de lo que esperaba. El grupo se disolvió a partir de una interna insalvable y casi al mismo tiempo empezaba su recorrido solista. Y allá estaban los sonidos de América Latina toda, esperándolo para que experimentara con ellos.
Una vez que se sacudió la coraza de la ortodoxia rockera, Bunbury se dejó llevar con esos impulsos que aparecieron con fuerza definitiva en el revelador trabajo El viaje a ninguna parte (2004). Ese espíritu de jinete sin patria ni bandera que asumió para su camino solista supo abrevar de rancheras, cumbias y boleros, entre otros estilos. Fue un avance firme pero sigiloso, respetuoso de las formas, como quien transita un campo minado dispuesto a tomar los riesgos. Así surgió un disco de versiones, Licenciado Cantinas (2011), alter ego de un pasado sinuoso y un homenaje a los grandes autores de Latinoamérica. Pero tuvieron que pasar casi 15 años para que se sentara de puño, guitarra y letra para cantar su propia historia de la región.
“No sé por qué sucedió ahora”, le dice con brutal honestidad Enrique Bunbury a Teleshow desde Los Ángeles, su residencia en gran parte del año. La referencia es para Cuentas pendientes (2025) y De un siglo anterior (2026), dos trabajos que el zaragozano ha definido como “primos hermanos” a partir de sus similitudes. Son canciones propias -con una ilustre excepción- compuestas por Bunbury y ejecutada por músicos latinos en un estudio en México.
Un ejercicio casi inédito para alguien que supo formar grandes bandas de acompañamiento, tanto con Los Santos Inocentes como con El Huracán Ambulante. Un mix de estas formaciones lo acompaña en la gira Nuevas Mutaciones con parada obligada en Buenos Aires el 4 de noviembre en el Movistar Arena. “Me faltaba hacer un disco como este, que al final terminaron siendo dos, que miran a la canción popular y a la música de raíz, antes de moverme en otras direcciones”, confiesa un artista siempre en movimiento que ya empieza a vislumbrar ese nuevo horizonte que anticipa como un giro de 180 grados: “Vuelvo a enchufar la guitarra eléctrica y me voy a ir hacia otros sonidos”.
—Supongo que las cuentas pendientes no se terminarán nunca. ¿Son muchas en tu caso? ¿Cómo es tu relación con ellas?
—Ojalá tengas razón y queden muchas, o por lo menos algunas, porque uno va encontrándose con un pasado que cada vez es más amplio, en el que hay más discos, y claramente me quedan menos discos por delante que por detrás. Entonces, tener proyectos, tener ilusiones, mantener la capacidad de sorpresa me parece imprescindible para seguir creativamente activo. Yo lucho por no ser lo que llaman ahora un legacy act: un artista que se sube al escenario a interpretar los éxitos de otra época y que ya no saca discos. Siempre me interesa más el futuro que el pasado.
—Sin embargo, desde el título y ciertas frases, en De un siglo anterior asoma cierta nostalgia por ese tiempo pasado, que muchas veces estamos tentados a considerarlo como un tiempo mejor. ¿Sos un hombre nostálgico?
—Yo no soy nostálgico de los tiempos que he vivido. No soy nostálgico de los 90, ni de los 80. Pero sí soy nostálgico de épocas que no he vivido: me hubiera gustado vivir en los años 20 del siglo pasado o hacer una visita rápida a la Edad Media. No sé si se puede decir que eso sea nostalgia, porque ser nostálgico de la Edad Media quizás sea un poco raro (risas). Me interesa más lo desconocido que lo que ya he conocido. Y también tengo mucho interés por hacia dónde vamos. Yo no soy nada apocalíptico. Cuando veo a toda esta gente que dice que el mundo va a reventar un día de estos, siempre pienso que si eso va a suceder, al menos quiero un buen asiento para verlo y disfrutar el apocalipsis.
—En este sentido parece haber un equilibrio en las letras del disco, entre el optimismo de “Un brindis al sol”, con esa premisa de ver el vaso medio lleno, y cierta alarma por este presente disparatado, de vulgaridad y economía de la atención ¿Te sale naturalmente el optimismo o tenés que ir a buscarlo?
—Hay que forzar el optimismo, y creo que hay muchos motivos para ser optimistas. En realidad, la mayor parte de las situaciones trágicas con las que nos enfrentamos provienen de leer los medios de comunicación y de atender demasiado a lo que nuestros gobernantes nos preparan. Yo siempre pienso que el enemigo nunca está a mi izquierda ni a mi derecha: el enemigo siempre está arriba. Son los gobernantes, los partidos políticos que se dedican a partirnos, a dividirnos, y las instituciones supranacionales. Pero por lo demás, creo que tenemos múltiples motivos de alegría si miramos a la gente a nuestro alrededor, a nuestras familias, a nuestros seres queridos, a las cosas que nos emocionan, que en mi caso es el arte, la música, la literatura, el cine. Ahí encuentro un refugio infinito ante cualquier tipo de desgracia.
—Cómo fue la experiencia de grabar con músicos que no conocías?
—Mis demos por lo general son bastante avanzados: hay una instrumentación completa de guitarras, bajos, percusión, teclados, batería. Eso es lo que llevo al estudio, pero a la vez les pido a los músicos que se abstraigan muchas veces de lo que yo he hecho para encontrarle a la canción nuevos lugares interesantes. Que se olviden del bajo que yo grabé para que el contrabajista sea absolutamente libre. A veces toman algo que yo hice, a veces no. Dejarles esa libertad nos lleva a encontrar nuevos lugares y a conseguir un mejor vestido para la canción.
—Hay dos guiños muy especiales hacia Argentina en el disco. Nos diste el honor de que el único cover sea un estándar de nuestro folclore, “Zamba para olvidar”. ¿Por qué elegiste ese tema?
—“Zamba para olvidar” es una canción muy conocida en Argentina, y posiblemente también en Uruguay y Paraguay, pero no tan conocida fuera de por allí, por lo que he podido contrastar con otros periodistas en otras regiones. Mientras estaba componiendo las canciones de este disco, esa canción se me cruzó por el camino y grabé mi propia versión en el estudio, yo solo. Cuando fuimos a seleccionar el material para el disco, pensé que grabarla tenía sentido, primero porque la zamba era un género en el que yo no había escrito nada, y luego, porque la música campesina argentina es algo que me apasiona. Creía que completaba de alguna manera todo este viaje que he realizado en estos dos discos.
—Y el otro guiño es el tango, un género que habías visitado como intérprete pero no lo recuerdo como compositor. ¿Cómo fue el camino hasta “En el arcén”?
—Había escrito pseudotangos: canciones que tenían un sabor, un pequeño guiño, pero que no eran realmente tangos. Esta canción sí la hice con el interés de ubicarme dentro del género. Y la verdad es que es una de las canciones que más me ha costado a muchos niveles: desde lo musical, la letra y el cantar. Es la canción que más veces tuve que grabar para encontrarle el flow y sentirme cómodo ofreciendo algo que sé que es sagrado, por lo menos para mí. Y me da la impresión de que para muchos argentinos también lo es, y no quería fallarles.
—¿Por qué fue tan complejo?
—El tango tiene una dificultad brutal. Es difícil cantar tangos, difícil componerlos, difícil tocarlos, porque ha habido grandes maestros en los que fijarse. Desde las composiciones de Piazzolla hasta, para mí, Roberto Goyeneche, que es un tótem como cantor de tangos. Me parece el Sinatra, el Dylan de la canción tango argentina, con esa rítmica, en cómo fluye su fraseo, es lo que me parece fascinante. Se fue convirtiendo en un estilo conforme fueron pasando los años y la voz le iba fallando: cada vez cantaba menos y hablaba más. Pero incluso hablando, le pasa como a Chavela Vargas: conforme iba avanzando en edad, cada vez cantaba menos, pero su interpretación era igual de potente y conseguía el mismo efecto en el público.

Sinatra, Goyeneche, Chavela, Dylan. Sin querer, en su relato aparecen cuatro figuras capitales de un siglo anterior, entre tantos nombres que forjaron su esencia de artista. Y Bunbury se mantiene fiel a esa educación sentimental que hizo oficio y profesión entre los 80 y los 90. Época de discos físicos -vinilos, casetes, compactos, aquí el formato no importa-, con una idea concebida desde la portada hasta el último acorde. Y que se publicaban con una periodicidad que no podía ir mucho más allá de un año, como mucho, dos. En la era de los singles, de las plataformas, de los feats y de las producciones volátiles, Bunbury sigue en aquel camino del que no tiene en mente apartarse. “Me abstraigo un poco de todo eso, de los cambios de la industria, de las necesidades de las propias compañías discográficas o de los mánagers”, justifica sobre esta postura.
—¿Te sentís a gusto con estas nuevas maneras de consumir la música?
—Creo que tenemos que hacer nuestras carreras a nuestra imagen y semejanza, olvidándonos de qué es lo que ocurre fuera, porque en realidad todo es posible. Lo que ha traído el streaming y las nuevas tecnologías es que todas las versiones de mostrar tu música son posibles. No hay una que sea la correcta ni la única. Podés dedicarte a grabar sencillos exclusivamente, pero también los artistas de pop graban álbumes y creen que es necesario expresar su era y su momento creativo encerrado en forma de un larga duración. Podés publicar varios discos en un año, hay artistas que así lo hacen, y también podés tardar todo lo que quieras. Es cuestión de hacerlo según tus necesidades y con honestidad.

—Este artista en estado de producción permanente también se manifestó en una serie de poemarios. ¿Cómo se diferencia al Bunbury poeta del Bunbury escritor de canciones?
—Yo principalmente escribo canciones; a eso me dedico. Excepto cuando creo que tengo algo que tiene que formar parte de una escritura más extensa y que precisa de una libertad mayor, alejada del corsé de la música y de las estrofas y los estribillos. Entonces es cuando dejo de escribir música y durante un tiempo concreto —un mes, dos meses, tres meses— me concentro en el libro y no escribo canciones. Para mí es muy sencillo porque cierro una puerta y abro otra.
La puerta que ofrece De un siglo anterior lo devolverá a Buenos Aires en noviembre como parte de la gira Nuevas Mutaciones. Un concepto que surgió un poco a la fuerza, cuando un malestar físico lo llevó a pensar que no iba a poder cantar más. El culpable resultó ser una sustancia tóxica en el humo del escenario. La consecuencia, una nueva forma de organizar los tours. “Me quedó una manera de trabajar más centrada en lo creativo que en lo interpretativo. Mis giras son mucho más cortas. Eso me permite volver a mi estudio, a grabar, a escribir y dedicarme a mis labores creativas”.
—¿Pasas mucho tiempo en el estudio?
—Sí, desde luego. Prefiero dedicarle más tiempo a la creación. Quizás también tenga que ver con el paso del tiempo y ver que por delante tengo menos tiempo que el que tengo por detrás, y querer de alguna forma exprimirme el cerebro para dejar obras mejores que las que he hecho hasta ahora.

—¿Te interesa lo que pasa musicalmente en los géneros que más se escuchan hoy?
—Como géneros, no tanto. Me interesa de repente algún artista que se desarrolla de forma más libre y que evoluciona por sus propios derroteros. Pienso, por ejemplo, en Rosalía, que me parece que dicta un poco sus propias normas. Me parece interesante Catriel y Paco Amoroso, porque también han tomado el timón llevando su música en direcciones que no parecía que fueran las que se les habían otorgado. Milo J también me gusta mucho. Al final, dentro de los géneros urbanos me interesan los que se salen un poco del género porque se les queda corto y quieren abarcar un poco más.
—¿Qué vamos a ver el 4 de noviembre en Buenos Aires?
—Voy con una banda de diez músicos en los que hay parte de El Huracán Ambulante y parte de Los Santos Inocentes. Hacemos una revisión de canciones de todas las épocas, por eso la gira se llama Nuevas Mutaciones. Ahí entran algunas que nunca habíamos tocado en vivo, otras que habíamos tocado pocas veces, mucha revisión de canciones que consideramos que tienen unos arreglos ahora más interesantes. Todo en un formato electroacústico muy orgánico, dividido en tres partes: una parte latina, otra más soul y otra más de rock and roll.
—Eso es algo que mantuviste en toda tu carrera solista, más allá de visitar cada tanto tus grandes éxitos. Siempre estuvo claro que la novedad iba a ocupar un lugar central en tus shows.
—Montar un setlist siempre es complicado, porque tenés que hacer un balance entre lo que pensás que le interesa al público. Pero el público al final no es singular, aunque lo citemos en singular: es plural, son individuos, cada uno con sus gustos y necesidades. Siempre me encuentro a alguien que dice: “Ah, no tocaste esta, no tocaste esta otra”. Siempre faltan canciones, por mucho que intentes tocar las más representativas. De hecho, en esta gira tengo mucho interés en sorprender al público con canciones que no se esperaban, mostrar parte de mi cancionero un poco menos habitual y repasar muchas cosas que han ocurrido en los últimos años en mi carrera, que creo que son interesantes.
El 6 de octubre se cumplirán 30 años del último concierto de Héroes del Silencio en su etapa clásica. Y si bien Bunbury se encargó con su obra de no anclarse a ese pasado, la pregunta se hace inevitable. Y él lo sabe y lo acepta. Y si lo fastidia, no se le nota. “Mi mirada hacia Héroes siempre es de agradecimiento a un momento que vivimos con unas edades muy juveniles y que disfrutamos a unos niveles bastante estratosféricos. Y de hecho, es un poco la base sobre la que se sostiene la posibilidad que tuve de desarrollarme como solista. Si no hubiera tenido una carrera previa con Héroes, seguramente no me habrían consentido como me han consentido”, analiza.

—Dijiste que el documental que se publicó en 2021 no reflejaba al menos tu versión. ¿En este tiempo te dieron ganas de contar tu parte del asunto?
—¿Tú dices un libro?
—Un libro sería interesante. O tu propio documental.
—El documental no es mi género; yo no soy director de cine. Pero creo que al final la historia de Héroes, en libros, en documentales, en múltiples entrevistas y discográficamente ya ha sido contada. Se puede afinar algún matiz aquí o allá, siempre está el tema de la disolución, los motivos, pero poco más se puede apuntar. Al final, ¿por qué se disuelve un grupo? Porque es lo normal, porque las relaciones se deterioran, porque cada uno va en una dirección.
—¿No han hablado ustedes de este tema a raíz del documental?
—No. La relación en el grupo nunca fue demasiado buena; bueno, al principio fue muy buena, pero llegó un momento en que hubo un deterioro. Nuestras vidas están muy separadas.
—¿Cuándo fue la última vez que alguien se le ocurrió que era posible una vuelta de Héroes del Silencio?
—La última vez… mira, esta pregunta, me la hagas cuando me la hagas, te puedo decir: el año pasado o hace pocos meses.
—¿Y la respuesta es siempre la misma? ¿Escuchás propuestas o directamente cortás el teléfono?
—Es que no soy yo el que… Un grupo son varias personas. Esa propuesta está encima de la mesa de todos y se toma una decisión. Pero creo que la última vez ya se tomó la decisión de que esto no va a ocurrir.
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CHIMENTOS
Qué ver en Netflix: la miniserie de 3 episodios, basada en hechos reales, que se convirtió en nº1 en más de 40 países y fascinó al mundo

Hay historias que incomodan desde el primer minuto porque sabemos que ocurrieron de verdad. “Los asesinatos de Idaho: Pesadilla en la universidad”, la miniserie de 3 episodios de Netflix, se mete de lleno en uno de los casos más impactantes de los últimos años.
Con un formato breve, la serie logra algo difícil: reconstruir un crimen que conmocionó a Estados Unidos sin perder tensión ni caer en el sensacionalismo constante. Desde el inicio, el clima es denso, casi asfixiante.
El eje que propone Netflix está en lo ocurrido dentro de una casa universitaria, un espacio que debería ser cotidiano y seguro. Esa cercanía con la vida real es lo que vuelve todo aún más perturbador.
A medida que avanzan los episodios, el foco se amplía. No solo se reconstruyen los hechos, sino también el contexto: las víctimas, el entorno y el impacto inmediato en la comunidad.
LA MINISIERIE DE NETFLIX QUE ESTÁ FASCINANDO A TODOS EN EL MUNDO
El interés global no tardó en llegar. En pocos días, la miniserie de Netflix se ubicó como número uno en más de 40 países, un dato que refleja el nivel de atención que generó el caso a nivel internacional.
Uno de sus puntos más fuertes es el ritmo. No hay relleno: cada capítulo aporta información clave y sostiene una tensión constante que invita a ver todo de una sola vez.
También hay una intención clara de mostrar las consecuencias. Más allá del crimen, la serie pone el foco en el dolor, la incertidumbre y las preguntas que quedan abiertas.
“Los asesinatos de Idaho: Pesadilla en la universidad” no es una propuesta liviana. Es una miniserie que impacta por su cercanía con la realidad y por cómo logra trasladar ese horror a la pantalla sin perder humanidad.
Netflix
CHIMENTOS
Las claves de la resolución judicial a favor de Wanda Nara: “La negativa del padre resulta injustificada”

El capítulo judicial entre Wanda Nara y Mauro Icardi que terminó hoy con la resolución de la Jueza de Tutela italiana Cristina Bassi, de la Sección VIII Civil del Tribunal de Milán, comenzó cuando Wanda Nara solicitó “la autorización judicial para la emisión del pasaporte de sus hijas menores Francesca Icardi e Isabella Icardi, aun sin la autorización del padre”.
Es en ese sentido que Mauro Icardi “fue intimado a comparecer y prestar toda la autorización y colaboración necesarias ante la autoridad consular italiana”.
La resolución, esta vez favorable a Wanda Nara, tuvo este desarrollo punto por punto:
“Las menores Isabella y Francesca se encontrarían en Italia por el período estival autorizadas a viajar con la madre por disposición del Juzgado Civil 106 de Buenos Aires… con obligación de regresar a la Argentina a más tardar el 30 de julio de 2026”.
“Durante la estadía en Italia se habría producido un robo en el domicilio de la recurrente… en la cual se sustrajeron, entre otras cosas, los pasaportes de las menores”.
“La parte recurrente habría acudido a la autoridad judicial argentina solicitando que se intimara de inmediato al padre a colaborar ante las autoridades consulares italianas para la duplicación de los documentos de las hijas”.
“El demandado no habría desplegado la conducta concretamente idónea para permitir la expedición de los pasaportes a las menores, generando un perjuicio para el interés de las mismas e impidiendo que Francesca e Isabella regresen a la Argentina”.

Wanda Nara: Pidió que el juez “adopte de inmediato toda medida necesaria en el interés de las menores… autorice a la Sra. Nara, aun sin el consentimiento, la presencia, la firma o la cooperación del padre, a: suscribir por sí sola toda solicitud, formulario, asentimiento, declaración, petición, acta, poder o acto necesario; solicitar y obtener el duplicado, la reemisión o la expedición sustitutiva de los pasaportes italianos de las menores…”.
Mauro Icardi: Solicitó “declarar la incompetencia del Juez de Tutela de Milán; en subsidio, suspender el presente procedimiento hasta el pronunciamiento de la Autoridad Central italiana; rechazar, en cualquier caso, la solicitud de autorización para la expedición de pasaportes sustitutivos, por cuanto en las circunstancias concretas resulta idónea para facilitar la persistente sustracción internacional de las menores”.
“El Juez de Tutela fijó audiencia para ese mismo, ordenando a la parte recurrente notificar a la contraparte sobre la existencia del recurso“.
“El 29/07/2026 se presentó en juicio el demandado Mauro Iicardi”.
“El Juez de Tutela se reservó la decisión y, mediante resolución del 29/07/2026 dictada tras la audiencia, otorgó plazo a la parte recurrente para aportar nuevos documentos y a la demandada para formular réplicas”.

“Debe afirmarse la competencia del Juez de Tutela del Tribunal de Milán de conformidad con el art. 3 de la Ley 1185/1967. En el caso concreto, surge documentalmente que las menores son ciudadanas italianas formalmente residentes en Milán, si bien concretamente domiciliadas fuera del territorio nacional”.
“Dicha reconstrucción carece de todo fundamento y sus consecuencias fácticas resultan manifiestamente irracionales”.
“La excepción previa formulada por la parte demandada debe ser desestimada, debiendo afirmarse simultáneamente la competencia de este juzgado”.
“La solicitud de suspensión de las presentes actuaciones formulada por la parte demandada no puede ser acogida”.
“Resulta evidente que el presente procedimiento no tiene por objeto los ‘derechos de custodia’ ni guarda relación alguna con el ejercicio de la responsabilidad parental, limitándose exclusivamente a la autorización para la expedición de los pasaportes italianos a favor de las menores”.
“Por lo tanto, la solicitud debe ser rechazada.”

“El marco del presente procedimiento debe entenderse estrictamente limitado a la autorización para la expedición de los pasaportes a favor de las menores Isabella y Francesca”.
“El domicilio de las menores se halla consolidado fácticamente desde hace aproximadamente dos años en la Argentina, donde Francesca e Isabella asisten al colegio y tienen inequívoca y efectivamente su centro de intereses”.
“No consta en autos la existencia ni el dictado de resolución alguna por la que se haya ordenado la restitución de las menores”.
“La negativa del padre a autorizar la expedición del pasaporte a favor de las menores resulta injustificada”.
“La negativa del demandado respecto de la emisión del pasaporte… se traduce, en los hechos, en imponer a las menores su permanencia en Italia, lugar donde pacíficamente solo tienen su residencia formal, pero donde comprobadamente no viven desde 2022…”.
“Los efectos de la negativa del demandado… no encuentran fundamento concreto alguno en el interés de las propias menores (el cual ni siquiera ha sido alegado de manera específica por el demandado), impidiéndoles regresar al lugar de su domicilio efectivo desde el año 2024”.
“El demandado, con fecha 25.07.2026 se presentó ante la Estación de Carabinieri declarando: ‘Declaro por la presente estar a completa disposición de las autoridades italianas’”.
“La falta de autorización para la expedición de los pasaportes a favor de las menores se traduce en impedirles salir de Italia e imponer a Isabella y Francesca un domicilio que no encuentra sustento en su interés superior”.

“Autorízase a la parte recurrente Wanda Solange Nara a obtener de la Autoridad Administrativa competente, aun en ausencia del consentimiento del otro progenitor Mauro Emanuel Icardi, la expedición del pasaporte de sus hijas”.
“Condénase a la parte demandada al pago de las costas procesales a favor de la parte recurrente, las que se fijan en la suma de 3.000,00 euros, más el reembolso de gastos generales, IVA y CPA según ley”.

“Decreto de ejecución inmediata”.
“Comuníquese a las partes constituidas en los domicilios constituidos de sus letrados patrocinantes, así como a la Questura de Milán – Oficina de Pasaportes a los fines que correspondan”.
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CHIMENTOS
El horóscopo de Jimena La Torre para el fin de semana del 1 y 2 de agosto, signo por signo

Aries
Avanzás a paso firme y con la cabeza en alto. Este Sol activa tu fuego interior para que veas materializados esos progresos personales por los que tanto venís luchando.
Carta de la suerte: Tres de bastos. “Todo lo que inicies ahora tiene sello de éxito asegurado”.
Tauro
Es hora de poner el freno de mano y marcar la cancha. Los nacidos en Tauro experimentarán la sensación de la ansiedad propia y ajena.
Carta de la suerte: Cuatro de bastos. “Te tomas tu tiempo, masticas cada propuesta y elaboras minuciosamente cada paso”.
Géminis
Las perspectivas de avance no son una simple promesa: son una realidad. Se te abren los caminos y la mente te vuela con ideas brillantes.
Carta de la suerte: Cinco de espadas. “No te detengas ni a tomar impulso, seguí caminando hacia adelante porque el viento está a tu favor”.
Cáncer
Estás viviendo momentos mágicos donde todo fluye de manera orgánica. Logras el equilibrio justo entre tus responsabilidades y esos ratos del alma compartidos con tus afectos.
Carta de la suerte: Siete de bastos. “Cuando trabajas rodeado de buena vibra y amistad, el éxito es inevitable”.
Leo
Los nacidos en Leo se encuentran bendecidos porque sus planes se concretan, ganan potencia y sentís esa fuerza arrolladora para comerte el mundo.
Carta de la suerte: Diez de Oro. “Estás reconectando con tu capacidad ilimitada de lograr todo lo que te propongas”.
Virgo
Tu intuición está más afilada que nunca. Tenés esa claridad mental para activar ideas brillantes que van a traer un bienestar inmenso a tu hogar y a tus seres queridos.
Carta de la suerte: Nueve de copas. “Todo lo que hacés con el corazón para tu familia florece con éxito”.
Libra
Te ponés la cinta de capitán: te toca liderar y guiar equipos, y lo hacés desde la seguridad total, sin andar esperando la aprobación ni el aplauso de nadie.
Carta de la suerte: Siete de bastos. “Tu diplomacia y elegancia natural inspiran a todos a seguirte”.
Escorpio
Por fin llega ese remanso que tanto necesitabas. El universo te regala el tiempo y el espacio necesario para reorganizar tu vida y diseñar ese confort personal que te merecés.
Carta de la suerte: Cuatro de espadas. “Hacerte bien a vos mismo se vuelve tu prioridad absoluta”.
Sagitario
Los nacidos en Sagitario cuentan con una voluntad de hierro y ese optimismo que los caracteriza; por ende, no hay obstáculo que los pare.
Carta de la suerte: Caballo de espadas. “Avanzás a paso firme y le das forma a ese proyecto o viaje mágico que venís planificando”.
Capricornio
Se renuevan las estructuras a tu favor. Te encontrás con novedades súper estimulantes y cerrás acuerdos o negociaciones brillantes.
Carta de la suerte: Nueve de Oros. “Tu capacidad estratégica se une con la buena racha solar para traerte grandes ganancias”.
Acuario
Te desprendés de personas o situaciones incómodas que ya no suman y decidís salir del centro de la tormenta.
Carta de la suerte: Dos de Espadas. “Te resguardas, cuidas tu energía y recuperas la paz mental que no tiene precio”.
Piscis
El universo equilibra la balanza a tu favor. Se ordena tu vida cotidiana y llega una valiosa justicia económica que trae alivio a tu bolsillo y paz a tu mente.
Carta de la suerte: Rey de Copas. “Todo lo sembrado empieza a rendir sus frutos”.
horóscopo, Jimena La Torre, predicciones
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