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La increíble historia del perro que se hizo famoso en todo el mundo después de morir

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Tanto hizo sin hacer nada, tanto girar dale que te dale en gramófonos, fonógrafos, giradiscos, rocolas, compacteras o lo que fuere, tanta música llevó al mundo entero, desde Bach hasta los Beatles, tanto fue sinónimo de conocimiento, de ilustración, de progreso, tanto hizo que el mundo creyó que era eso. Una etiqueta simpática que anunciaba una marca: RCA Víctor.

La etiqueta mostraba a un perrito, sentado con la pachorra de todo perrete que se precie de tal, frente a la corneta de latón de un artefacto prehistórico que permitía escuchar música, con la cabeza levemente girada hacia la izquierda como si se preguntara qué diablos es esto que suena. Y lo que parecía un acierto publicitario, que lo era, tenía origen y estirpe en un perro real, se llamó Nipper, que pasó a la fama después de morir. Borges decía que morir es una costumbre que suele tener la gente; también es, y esto no lo decía Borges, la peor costumbre que suelen tener los perros.

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El gramófono de cilindro fue el precursor de el de discos. (Foto: Reuters)

Hace 126 años, el 10 de julio de 1900, la oficina de patentes de Estados Unidos registró una de las más famosas marcas de la historia, incluidos su logo y su lema, en beneficio de la Víctor Recording Company que, con el tiempo, sería la RCA Víctor. El lema era “His Master’s Voice – La voz de su amo”. Y la imagen era la de aquel perrito que miraba el fonógrafo, un adelanto de la época, con su cabecita ladeada hacia la izquierda y en varias poses y actitudes. El perrito era siempre el mismo. Era Nipper, que, como todos, hacía pis al pie de los árboles, comía con el apetito de un regimiento, le gustaba pasear y acaso ladrara a alguna luna londinense en sus noches de melancolía en las que recordaba a sus antepasados lobos.

Seamos justos: si sos perro y ambicionás la fama, la gloria, esa entelequia que se llama posteridad, tenés que hacer algo, destacarte por sobre tus congéneres. Para no abusar, Rin Tin cumplía una misión en el ejército del Far West, Lassie era el orgullo de una familia y una heroína de vez en cuando, Toto, el de “El Mago de Oz”, también hacía de las suyas; Laika fue la primera perrita que conquistó el espacio, soviética ella, en un viaje que le costó la vida; Tubby fue el terrier más condecorado en la Primera Guerra Mundial por su arrojo y coraje; Hachiko fue el perro japonés símbolo de la fidelidad, que durante diez años, hasta el fin de su vida, esperó en una estación de tren el regreso de su dueño que había muerto, como reza la estatua que hoy lo recuerda; hasta los dos encantadores protagonistas de “La Dama y el Vagabundo” se lanzan a sus correrías y comen aquellos tallarines que terminan, ya saben, en un beso; por no hablar de los 101 dálmatas y hasta de Snoopy, ese beagle con aires de filósofo: todos nos dejaron algo en tiras cómicas o en dibujos animados o en series de tele y en películas.

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Pero Nipper, el perrete de la RCA, hizo nada: salvo despertar el amor de su dueño. Su historia combina la lealtad, la ternura y el siempre árido mundo de los negocios. Nipper nació en Bristol, Inglaterra, en 1884. Vivió once años, murió en 1895 y fue enterrado en el parque de sus juegos, en Kingston upon Thames, en Clarence Street, que por entonces era un espacio verde pequeño y rodeado de magnolias. Ni parque, ni magnolias existen hoy. En ese sitio se levanta una sucursal del Lloyds Bank, miren si es destino para un parque, que, pese al áspero y riguroso mundo del dinero y las inversiones, en una de sus paredes, según se entra a la derecha, una placa recuerda que Nipper, el terrier, descansa en sus cimientos.

Bueno, lo de terrier, en Nipper, está por verse. Nipper era un mestizo, a qué negarlo, con mezcla, digamos mejor influencia, de un Jack Russell terrier, aunque algunas fuentes sugieren que era un terrier de pelo liso, o una cruza de Bull terrier. Miren, Alejandro Casona, que fue un gran autor teatral español que vivió unos años en Argentina, autor de “Los árboles mueren de pie” “Prohibido suicidarse en primavera” y “La tercera palabra”, entre otras, diría que el perrito bien podía ser hijo de padre desconocido y madre muy conocida. A quién le importa. Lo llamaron Nipper que quiere decir chiquillo, muchachito, criatura, pero también define a un ave de presa porque parece que Nipper solía morder la parte posterior de las piernas de sus visitantes, si no le agradaban demasiado.

Un viejo disco con la etiqueta original de la discográfica con "His Master's Voice".(Foto: Reuters)

Un viejo disco con la etiqueta original de la discográfica con «His Master’s Voice».(Foto: Reuters)

El dueño de Nipper fue Mark Henry Barraud, un hombre de teatro, escenógrafo y diseñador de escenarios, artista plástico en sus ratos libres, que se ganaba la vida en el Princess’s Theatre, así llamado en honor de la princesa Victoria antes de que fuese reina y gobernara el Reino Unido durante sesenta y cuatro años. El teatro ya no existe. Hasta 2014, su solar fue sede de la tienda HMV y luego albergó a “Sports Direct”. Cosas que pasan. Esa fue, cuando era teatro, la primera casa de Nipper, su primer refugio.

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Barraud murió en 1887, cuando Nipper tenía tres años recién cumplidos, así que pasó a vivir con los hermanos de Barraud, Philip y Francis, que fue quien le dio refugio en su casa. Francis Barraud también era artista plástico: había estudiado en la Escuela de Arte de Heatherley y en la Royal Academy, donde se graduó con medalla de plata. Se perfeccionó en Beaux Arts de Amberes, Bélgica. También era un buen fotógrafo, con estudio propio en Londres, habilísimo en capturar la vida cotidiana de la época y en retratar a algunos grandes personajes.

Una tarde, tres años después de la muerte de Nipper, a Francis se le ocurrió pintar al perrito sentado y muy atento frente a un fonógrafo de cilindro, uno de los primeros reproductores de música fabricados por la compañía Edison Bell. Era un cuadro simple y sencillo, sin demasiadas pretensiones, que pretendía recordar a aquel perrito simpático y mordedor frente a un símbolo del progreso. Barraud usó incluso una fotografía de Nipper como modelo para su pintura, y alguna vez recordó: “Es difícil decir cómo me surgió la idea: de repente se me ocurrió que sería muy bueno tener a mi perro escuchando el fonógrafo, con una expresión inteligente y bastante desconcertada. En casa teníamos un fonógrafo y a menudo me daba cuenta de lo desconcertado que estaba Nipper al ver de dónde venía la voz que escuchaba. Fue la mejor idea de mi vida”. Sí que lo fue. Tituló a su obra “Perro mirando y escuchando el fonógrafo” y, como título tentativo, suplente o adjunto, “His Master’s Voice – La voz de su Amo, o de su maestro”.

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Seamos sinceros: Barraud buscaba dinero porque el arte, a menudo, no da para vivir por más medallas de plata y Royal Academy que honren unos estudios. Al año de haber plasmado su obra, Barraud presentó una solicitud de derechos de autor por su imagen y salió a venderla a posibles interesados. Lo primero que hizo, porque no era tonto, fue ofrecerla a la Edison Bell, con casa central en New Jersey, Estados Unidos, y una filial en Londres a cargo de un ejecutivo llamado James E. Hough. Barraud le enseñó su pintura y a Nipper, fijado para siempre en su desconcierto, y Hough lo sacó carpiendo con esa lógica un tanto altanera de la gente que lee más asientos contables que literatura, le dijo: “Los perros no escuchan fonógrafos”. Un visionario el tipo.

Barraud insistió con otros candidatos, hasta que le sugirieron que su obra se podía ver un poco mejor si cambiaba aquella bocina de fonógrafo, que ya estaba un poco pasada de moda porque la técnica progresaba a grandes saltos, por la nueva y brillante bocina de latón de un gramófono. Así que Barraud fue a pedir prestado un gramófono que le sirviera de modelo a las oficinas de Maiden Lane de Gramophone Company, en Londres. Allí se topó con el gerente de la compañía, William Barry que tal vez había leído algo más que asientos contables en su vida. El gerente fue directo a lo que a Barraud le interesaba: si además de la bocina, Barraud cambiaba en su pintura el sistema de reproducción, se olvidaba del fonógrafo y de su sistema de reproducción a través de cilindros, y pintaba un fonógrafo marca “Berliner”, que era lo que Gramophone vendía, tal vez su empresa estuviese muy dispuesta a comprarle la pintura. Eso es hablar claro.

Más tarde HMV hizo un casting para encontrar otro perro idéntico a Nipper. (Foto: Reuters)

Más tarde HMV hizo un casting para encontrar otro perro idéntico a Nipper. (Foto: Reuters)

Dicho y hecho. Barraud pintó todo de nuevo, dejó a Nipper con su cabecita de ir a los garrones de los visitantes indeseados un poco ladeada a la izquierda, y Berliner Gramophone compró todo: cuadro, derechos de autor de la obra y lema, “His Master’s Voice” por cien libras. Hoy no parece mucho, para la época era algo de buen dinero, a libras del siglo XXI tal vez fuese una suma cercana a las doce mil libras, penique más o menos. No es una fortuna comparada con las utilidades que la imagen le reportó a la discográfica. El óleo original de Barraud estuvo muchos años colgado en la sala de acuerdos del sello británico EMI en Hayes, Middlesex, al oeste de Londres.

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La historia se enreda luego en una serie de empresas, sociedades y compañías que heredaron a Nipper. La sucesora de Berliner fue Víctor Talking Machine Co., que luego se conoció como RCA Víctor y más tarde como RCA Records; Zonophone fue otra filial de Berliner y, más tarde de Víctor; Gramophone Co. Ltd., fue conocida siempre como “His Master’s Voice” y sus sucesoras EMI y HMV Retail, también usaron a Nipper y a su legendaria pose ante el gramófono. La marca y su lema fueron usadas por una filial de la Víctor en Japón, la Japan Víctor Company, conocida como JVC.

Nipper se convirtió en un perrito legendario, sentado en sus cuartos traseros, y fue estatua y monumento aunque RCA Records y EMI redujeron su uso. Una estatua gigante del Nipper real, porque hasta hubo imitaciones, todas fallidas, se alzaba hasta hace poco con sus cuatro toneladas de peso en el edificio de RTA, antigua distribuidora de RCA, en el 991 de Broadway Av., en Albany, capital del estado de New York. Otra estatua de Nipper presidió el Nipper Park de Merrifield, Virginia, Estados Unidos, hasta que fue devuelto a Baltimore, donde alguna vez coronó el edificio de la RCA: la estatua incluye el gramófono que tanto intriga al perrito.

La estatua de Nipper enla sede de RCA en Baltimore, Estados Unidos. (Foto: Google Maps)

La estatua de Nipper enla sede de RCA en Baltimore, Estados Unidos. (Foto: Google Maps)

En Inglaterra se alza una pequeña estatua de Nipper en los altos de una puerta del Merchant Venturers Building, una parte de la Universidad de Bristol, no muy alejada de donde alguna vez funcionó el Princess´s Theatre que fue su primera casa. Hace dieciséis años, el 14 de marzo de 2010, un pequeño camino cerca de donde duerme Nipper, en los cimientos del Lloyds Bank, en Kingston upon Thames, fue bautizado como Nipper Alley en recuerdo, dice una placa “de un antiguo residente del pueblo”.

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Así fue la historia de Nipper, el perrito de la RCA, que empezó cuando ya estaba enterrado entre magnolias y que pasó a la historia sin hacer nada. Bueno, tanto como nada… Su imagen, su alma acaso, giró durante más de un siglo, tal vez gire todavía, en las etiquetas de aquellos viejos discos de pasta, pesados como trenes, en la de los más modernos LP de vinilo, que temblaban ante la menor crisis petrolera, en los plateados y enigmáticos CD que acercaron, todos, la música al mundo.

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Nipper, que aseguraba fidelidad a la voz humana, debe haber llevado a Mozart y a los Rolling a oídos que nunca habían escuchado a uno y a otros; seguro esparció los grandes tesoros de la música popular, los que cuentan las alegrías y los sufrimientos de la gente; fue, en suma, un aliado fiel como lo que era, fiel como un perro, de la cultura y la civilización, tan cascoteadas en estas épocas y latitudes.

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No es poco para un perrito que mordía los talones de la gente indeseable.

Sumario, Música, perro, discos

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La CIA crea un grupo de trabajo secreto sobre Cuba mientras Trump presiona a La Habana

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Según fuentes cercanas a la operación, la CIA ha creado en secreto un grupo de trabajo sobre Cuba, poniendo en marcha planes para una campaña más coordinada con el fin de presionar al gobierno cubano para que realice los cambios económicos, políticos y de liderazgo exigidos por el presidente Donald Trump.

Según indicaron, la creación de este grupo de trabajo permitirá a la agencia destinar rápidamente más recursos financieros, humanos y técnicos a Cuba.

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Según las fuentes, el grupo de trabajo ha comenzado a incorporar oficiales que reclutan y gestionan espías, analistas de inteligencia, oficiales que llevan a cabo operaciones cibernéticas y oficiales que se especializan en operaciones de influencia encubiertas.

En 1960, la CIA creó un grupo de trabajo previo sobre Cuba, cuyos miembros supervisaron la fallida invasión de Cuba, respaldada por la agencia, que tuvo lugar al año siguiente y que se conoce como la invasión de Bahía de Cochinos.

Según las fuentes consultadas sobre el nuevo grupo de trabajo, su mandato es más limitado: crear fisuras entre la élite política cubana, con la esperanza de presionar a los cubanos para que reemplacen a los considerados intransigentes antiestadounidenses por líderes más pragmáticos y más receptivos a las exigencias de Trump.

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La CIA declinó hacer comentarios.

«Estas intenciones no sorprenden, ya que Cuba ha sido durante mucho tiempo blanco de los esfuerzos de la CIA por espionaje, subversión y desestabilización, incluido el terrorismo», declaró el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, en un comunicado a The New York Times.

«Y, sin embargo, el Departamento de Estado tiene la audacia de calificar a Cuba como una amenaza por ejercer su derecho a la legítima defensa».

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A diferencia de la década de 1960, cuando el grupo de trabajo anterior supervisaba el entrenamiento y el equipamiento de una fuerza aliada cubana que lanzó la invasión de Bahía de Cochinos, el grupo de trabajo actual no tiene socios cubanos organizados.

Tampoco está autorizado a facilitar operaciones letales, si bien un grupo de trabajo de la CIA, por su naturaleza, es flexible y el presidente puede modificar en cualquier momento las autoridades bajo las cuales opera.

La creación de este grupo de trabajo demuestra hasta qué punto la agencia se está preparando para lo que podría ser una prolongada campaña encubierta contra el que durante mucho tiempo ha sido uno de sus objetivos más difíciles.

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La actuación de la CIA coincide con el aumento de los esfuerzos de las agencias de inteligencia estadounidenses para comprender mejor la situación sobre el terreno en Cuba.

Cada administración establece sus prioridades de recopilación de inteligencia en un documento conocido como Marco Nacional de Prioridades de Inteligencia, o NIPF.

Revisión

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La administración Trump revisó recientemente su versión del documento para designar a Cuba como «Prioridad 1» en el NIPF.

(Entre los otros países de Prioridad 1 se encuentran China, Irán y Rusia).

En respuesta, las agencias de inteligencia estadounidenses, incluidas la Agencia de Seguridad Nacional y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, entre otras, han comenzado a destinar más recursos de recopilación de inteligencia, incluidos satélites, hacia Cuba, según informaron personas familiarizadas con esas actividades.

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La información de inteligencia ayudará al ejército estadounidense a actualizar sus opciones para una posible acción militar contra Cuba, si Trump opta por esa vía.

Antes de este aumento en la recopilación de inteligencia, los oficiales militares y de inteligencia estadounidenses se quejaban de tener información desactualizada; la nueva información les permitirá comprender mejor las intenciones, las capacidades militares y las defensas cubanas.

Los oficiales del grupo de trabajo sobre Cuba de la CIA, a su vez, examinarán minuciosamente la información de inteligencia recientemente disponible en busca de datos internos sobre las actividades de los líderes cubanos y otros miembros de la élite política, en particular rastreando flujos de dinero turbios y negocios dentro y fuera de la isla.

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La agencia podría eventualmente divulgar públicamente esa información para intentar influir en el liderazgo cubano y la opinión pública, repitiendo una estrategia que la CIA ha utilizado contra otros adversarios, incluida Rusia.

A lo largo de los años, la CIA ha desempeñado un papel multifacético en Cuba, como servicio de espionaje que opera secretamente contra el gobierno cubano y como intermediario ocasional entre Washington y La Habana.

En 2015, hacia el final del segundo mandato del presidente Barack Obama, Estados Unidos y Cuba restablecieron formalmente las relaciones diplomáticas.

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El entonces director de la CIA, John Brennan, viajó a La Habana para reunirse con Alejandro Castro, hijo del presidente Raúl Castro, y otros funcionarios cubanos para discutir el aumento de la cooperación en materia de inteligencia entre ambos países.

Brennan consideraba que los servicios de inteligencia cubanos eran los más capaces de América Latina y esperaba colaborar con ellos contra los cárteles de la droga y las redes terroristas.

Sin embargo, esas conversaciones pronto se estancaron, y ambas partes se culparon mutuamente por no cumplir con los compromisos propuestos para fomentar la confianza.

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En mayo, con las tensiones en aumento, Trump envió a su director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana para reunirse con Raúl G. Rodríguez Castro, conocido como “Raulito” o “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro.

El mensaje de Ratcliffe a los cubanos fue que la CIA los consideraba adversarios dignos y potenciales socios futuros.

Pero también les advirtió que se les estaba acabando el tiempo para realizar los cambios fundamentales que buscaba Trump, dando a entender que si Cuba no aprovechaba la oportunidad, podría convertirse en la próxima Venezuela.

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La rapidez con la que Trump derrocó con éxito a uno de los aliados más cercanos de Cuba —Nicolás Maduro, líder de Venezuela— y se hizo con el control de los recursos petroleros venezolanos llevó a algunos de los asesores más belicistas de Trump a creer que el actual gobierno cubano podría desaparecer para cuando se celebren las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos en noviembre, según personas familiarizadas con el debate dentro de la administración.

Pero a pesar del devastador embargo petrolero impuesto por Estados Unidos, los cubanos han demostrado ser resilientes, y la prolongada guerra de Trump contra Irán absorbió los limitados recursos y la atención de la administración.

Si bien los halcones anticubanos que asesoran a Trump aún creen que la administración finalmente dedicará los recursos y la atención necesarios para derrocar al gobierno cubano, ahora reconocen en privado que esto probablemente solo sucederá una vez que la guerra en Irán haya concluido definitivamente.

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Durante gran parte de la Guerra Fría, la CIA mantuvo una estación relativamente pequeña en la Embajada de Estados Unidos en La Habana, en parte porque la agencia sabía que los cubanos eran increíblemente eficaces vigilando a los oficiales estadounidenses allí.

Esto les dificultaba enormemente, si no les imposibilitaba, reclutar informantes y reunirse con ellos en la isla.

El interés del gobierno estadounidense en Cuba disminuyó en la década de 2000, ya que la CIA recibió instrucciones de centrar sus recursos financieros, humanos y técnicos en las guerras de Irak y Afganistán y otros lugares considerados refugios terroristas.

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Posteriormente, durante el primer mandato de Trump, después de que varios agentes de la CIA en La Habana informaran de que padecían una misteriosa enfermedad, que más tarde se conoció como el síndrome de La Habana, la agencia cerró su estación en la isla.

La estación de la CIA en La Habana fue restablecida en 2024, hacia el final de la administración Biden, pero los agentes allí presentes seguían teniendo dificultades para operar debido a la vigilancia casi constante a la que estaban sometidos y a las restricciones a sus movimientos.

c.2026 The New York Times Company

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Dem senator presses OpenAI, Anthropic for answers in AI hacking probe

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Revelations of OpenAI and Anthropic artificial intelligence agents hacking third parties has drawn the «serious concern» of Sen. Lisa Blunt Rochester, D-Del., who is now seeking answers from the two businesses incorporated as public benefit companies (PBC) in her state.

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In separate letters dated Thursday to OpenAI CEO Sam Altman and Anthropic CEO Dario Amodei, viewed by Fox News Digital, Blunt Rochester has requested detailed timelines, model instructions, internal approvals, security logs and complete transcripts from the companies’ cyber evaluations.

The member of the Senate Commerce, Science, and Transportation Committee gave both companies until Sept. 6 to respond.

AI KILL SWITCH BILL COULD SHUT DOWN ROGUE MODELS

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Sen. Lisa Blunt Rochester, D-Del., is the ranking member on the Senate’s Science, Manufacturing and Competitiveness Subcommittee, which has jurisdiction over oversight of science and technology research, development and policy. (Annabelle Gordon/Reuters)

«These incidents mark the first publicly confirmed instances of a frontier AI model autonomously launching unauthorized attacks on real people and companies, underscoring the urgent need for federal oversight of frontier AI systems,» Blunt Rochester wrote to OpenAI CEO Sam Altman and Anthropic CEO Dario Amodei, calling for federal testing standards, containment rules and disclosure requirements for evaluations of powerful AI systems.

Her concern follows another letter Monday, as first reported by Fox News Digital, from a coalition of 15 red-state attorneys general warning Altman to preserve documents and halt certain high-risk cybersecurity tests after an experimental artificial intelligence agent allegedly escaped a controlled environment and carried out a multi-day hack into outside computer systems.

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One day later, the United Kingdom’s AI Security Institute (AISI) identified 19 cases in which AI agents took actions outside the authorized scope of testing. Two involved OpenAI’s GPT-5.6 Sol, while 17 involved Anthropic’s Mythos 5.

OPENAI’S SAM ALTMAN WANTS TO NEGOTIATE A 5% STAKE IN COMPANY FOR US IF COMPETITORS AGREE TO KEY PROVISION

«Anthropic models’ repeated attacks on third parties with no knowledge of, or role in, Anthropic and AISI’s evaluations demonstrate an alarming pattern of malicious behavior,» Blunt Rochester’s letter to Amodei read. «Furthermore, the successful attempts by these models to gain unauthorized internet access across multiple sandbox testing environments meant to be cut off from the public internet highlight serious issues with Anthropic’s testing partnerships and procedures.

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READ THE AISI REPORT – APP USERS, CLICK HERE:

«To be clear, ‘misunderstanding[s]’ and ‘misconfiguration[s]’ with sandbox partners are unacceptable when the stakes are this high.

«We cannot wait for a more consequential incident before establishing federal testing standards, containment requirements, and disclosure obligations for frontier model evaluations.

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«Left unaddressed, these gaps could allow a future model, potentially one with greater capability or less oversight, to compromise critical infrastructure, financial systems, or sensitive data.»

These investigations carry a distinct Delaware dimension: OpenAI and Anthropic are organized as Delaware PBCs — legal structures that allow them to operate for profit but require their directors to weigh more than shareholder returns.

KARR BLUETOOTH FLAW EXPOSES 2.2M CARS TO THEFT RISK

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Under Delaware law, a PBC board must balance three things: its stockholders’ financial interests, the interests of people materially affected by the company’s conduct and the specific public benefit written into the company’s charter.

READ THE LETTER TO OPENAI – APP USERS, CLICK HERE:

«This incident marks an important moment for AI safety and we take the questions raised by the Attorneys General seriously,» OpenAI wrote in a statement to Fox News Digital after Monday’s letter from the state AGs.

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«We are conducting a thorough review along with external advisors and with oversight from the Safety and Security Committee of the Board of Directors. Once the review is complete, we will share a technical report with the Attorneys General and other relevant government authorities and publish our findings publicly.»

Blunt Rochester wants records related to the AI agent hacking now, too.

CLICKLOCK MAC MALWARE LOCKS APPS UNTIL YOU GIVE IN

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«I appreciate that OpenAI has published preliminary findings, is coordinating with third parties on remediation, and is reviewing its approach to model testing,» she wrote to Altman, adding to Amodei, «I appreciate Anthropic’s voluntary review of its cybersecurity evaluations and public disclosure of the findings, and I encourage other companies to follow suit.

«However, these incidents demonstrate the potential risks of deploying pre-release models internally, particularly when safeguards are reduced, even when strictly for testing and evaluation,» she wrote to both CEOs.

READ THE LETTER TO ANTHROPIC – APP USERS, CLICK HERE:

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OpenAI disclosed in July that GPT-5.6 Sol and an internal prototype escaped an internal sandbox while their normal cybersecurity restrictions were disabled. The models allegedly accessed Hugging Face’s database and other services, launched roughly 17,000 attacks, used stolen credentials and exploited at least one previously unknown vulnerability.

A separate test conducted by contractor Irregular allegedly allowed an OpenAI model onto the public internet because of a configuration error. The model mistook a real website for a target in a simulated hacking challenge and exploited a live security vulnerability.

«AISI identified 19 instances in which an agent took unsanctioned action beyond the scope of the evaluation. Seventeen of the 19 instances involved Anthropic’s Mythos 5; two involved OpenAI’s GPT-5.6 Sol,» Blunt Rochester wrote.

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The institute’s most serious findings included an agent attempting to place malicious code into a widely used open-source project on GitHub, creating fake identities to pressure a human maintainer, contacting real people and leaving public instructions that other AI systems could use to continue the operation. The maintainer rejected the code, and investigators reported finding no resulting real-world harm.

PAIDWORK BREACH EXPOSES 23M USER RECORDS

Sam Altman talks to reporters outside the Dirksen Senate Office Building in Washington, D.C.

OpenAI CEO Sam Altman talks to reporters following a meeting with Sen. Bernie Sanders, I-Vt., in Washington, D.C., on June 3, 2026. (Anadolu via Getty Images)

Blunt Rochester’s Anthropic letter separately cites three incidents in which Claude models allegedly gained unauthorized internet access and attacked three undisclosed organizations during cyber evaluations conducted with standard safeguards disabled.

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Two of the Anthropic models reportedly recognized that they had reached the open internet and were interacting with real targets but continued their attacks.

«It is particularly concerning that Anthropic’s first identified security breach dates back to April 2026 and was not identified until three months later,» Blunt Rochester wrote to Amodei.

«This is precisely the kind of emergent, autonomous behavior and offensive cyber capability that Congress, the intelligence community, and experts have repeatedly warned could outpace existing safeguards and could pose a severe threat to the safety and security of all Americans,» she added in both letters.

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FOX NEWS POLL: MOVE OVER BIG BROTHER, VOTERS SEE BIG TECH AS GREATER THREAT TO US

Anthropic Co-founder and CEO Dario Amodei speaking at a panel in San Francisco

Anthropic co-founder and CEO Dario Amodei speaks at the «How AI Will Transform Business in the Next 18 Months» panel during Inbound 2025 at Moscone Center in San Francisco, Calif., on Sept. 4, 2025. (Chance Yeh/Getty Images for HubSpot)

The requested records go beyond basic incident reports. Blunt Rochester is seeking the prompts and full instructions given to the models, time-stamped accounts of how the breaches unfolded, the identities or positions of officials authorized to reduce safety controls and an explanation of why automated monitoring did not immediately detect and stop the activity.

She also asked whether federal agencies were notified, whether the companies are confident they discovered the full extent of the unauthorized access and whether previous incidents went unreported.

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Blunt Rochester has a federal oversight basis for pursuing the information. She represents the state whose corporate law governs both companies and is the ranking Democrat on the Senate’s Science, Manufacturing and Competitiveness Subcommittee, which has jurisdiction over oversight of science and technology research, development and policy.

Her position does not make her Delaware’s corporate regulator — that role falls principally to state officials and courts — and the companies’ PBC status does not automatically give a U.S. senator access to their internal files.

Blunt Rochester could, however, use the companies’ responses — or a refusal to respond — to press for hearings, legislation or committee-level compulsory action.

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«Given the significance of this incident, transparency with Congress is essential to ensure that the oversight and safety frameworks governing increasingly autonomous, cyber-capable AI systems keep pace with their capabilities,» Blunt Rochester’s letters concluded.

Fox News Digital reached out to Altman and Amodei for comment on Blunt Rochester’s requests Thursday morning.

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William Kemmler, el primer hombre en ser ejecutado en la silla eléctrica: «Creo que voy a un buen lugar y estoy listo para partir»

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Todo el mundo estaba tan nervioso, que el tipo que iba a morir intentó tranquilizar a sus verdugos. “Tranquilos, todo va bien”, les dijo. Nada iba bien. Temblaban el director de la prisión, los guardias, los dos médicos y el capellán; quienes debían preparar al condenado para morir, también temblaban. Eran las 6.38 de la mañana del 6 de agosto de 1890, hace 136 años, en la prisión de Auburn, Buffalo, en el estado de New York. Con esa misma aparente tranquilidad, William Kemmler, de 40 años, había mirado a los 17 testigos y a sus verdugos y les había dicho: “Caballeros, les deseo buena suerte. Creo que voy a un buen lugar y estoy listo para partir.” Y a su verdugo: “Tranquilo, no tengo apuro”.

Con manos temblorosas, uno de los guardias, de apellido Durston, le cortó el pantalón a la altura de las rodillas y fijó un electrodo sobre su pierna derecha. Luego le ajustó otro hilo eléctrico a lo largo de la columna vertebral. Kemmler se acomodó en la silla para asegurarse que su espalda quedara bien apoyada sobre el cable y después anunció: “Estoy dispuesto”. No lo estaba: cambió de idea e hizo señas de que quería hablar. Pidió que comprobaran si los electrodos estaban bien colocados y si las correas que lo ataban a aquella máquina de la muerte estaban ajustadas porque él las notaba un poco flojas. Minutos después, Kemmler se había convertido en el primer ser humano ejecutado en la silla eléctrica.

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La utopía es estúpida, pero persigue al hombre desde los tiempos bíblicos: hallar la manera de matar a un ser humano sin dolor, sin sufrimiento o, en todo caso, con la velocidad y la precisión del rayo. La pena de muerte lleva unos cuantos siglos de hipocresía, de espanto y, con perdón, de progreso que a veces también viste el ropaje del horror. La hoguera era terrible, pero se suponía que mataba rápido; el hacha parecía más efectiva según fuesen la habilidad e intenciones del verdugo, pero no lo era; la guillotina mecanizó la decapitación, pero no evitó ni el dolor ni el sufrimiento; la horca pareció un sistema de ejecución más “humano” a fines del siglo XIX porque intentaba matar por rotura de cuello, que a menudo derivaba en una larga y dolorosa asfixia; el garrote presumía de velocidad y ausencia de dolor; el fusilamiento, ceñido en general al ámbito militar y al de las guerras, requería de un tiro de gracia para acabar con la agonía del condenado o de la víctima; después de la silla eléctrica, la cámara de gas surgió como otro método “científico” y tal vez indoloro de matar al prójimo: fue un fracaso; y tampoco dio resultado en el siglo XXI, heredada del siglo anterior, la inyección letal. Los ensayos de matar sin dolor, sin sufrimiento y rápido pueden que hayan sido más “piadosos” para verdugos y testigos: los condenados siempre lo pasaron terrible.

Kemmler también la pasó espantoso. Como diría Gilbert Chesterton, ni con la mejor de las voluntades podría decirse de él que era un gran hombre. Era un vendedor de fruta en los suburbios de Buffalo y un alcohólico violento y peligroso. El 29 de mayo de 1888, alcoholizado, discutió con su mujer, Matilda, “Tillie” Ziegler y la acusó de querer robarle sus pocos centavos para huir con un amigo de ambos. Tan calmado como cuando enfrentó la silla eléctrica, aquella noche Kemmler mató a Matilda de veintisiete hachazos. Después fue a la casa de un vecino y confesó su crimen. Lo juzgaron cuarenta días después y l condenaron a muerte.

Una ilustración de 1890 de Kemmler esperando su muerte en la silla eléctrica. (Foto: Dominio público)

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Un relato de la ejecución de Kemmler llegó hasta hoy en las palabras de Albert Naud, escritor, abogado, miembro de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra, autor de: No matarás. Y también a través del gran ensayo del español Daniel Sueiro: “La pena de muerte – Ceremonial, historia, procedimientos”: “En una habitación vecina, Edwin F. Dawis, el ‘electricista’ aguardaba, con las manos puestas sobre la palanca de contacto, a que el director de la prisión le diera la orden convenida.”

Cuando eso sucedió y el “electricista” bajó el interruptor: “(…) De pronto, los asistentes vieron palidecer el rostro de Kemmler. Su cuerpo pareció hincharse y las correas estuvieron a punto de romperse. Un olor a carne quemada llenó la habitación. Los médicos hicieron una seña a Edwin Davis, que cortó la corriente. ‘Kemmler ha muerto’ declararon. El doctor Morrer –sigue el testimonio– se inclinó sobre Kemmler y no pudo retener un grito de espanto: ‘¡Está vivo! ¡La corriente, pronto!’. Durston, el ayudante del verdugo, había empezado ya a soltar los electrodos. Recobró su sangre fría, rehízo las ataduras y le hizo la señal fatal a Dawis. El cuerpo de Kemmler se estiró, una llama azulada corrió a lo largo de su columna vertebral y le brotó sangre en la nariz y la boca. Durante setenta segundos, una corriente de mil setecientos voltios pasó a través de su cuerpo, quemando todos sus vasos, que estallaron. La ejecución había terminado. El doctor Morrer certificó la muerte por electrocución”.

Otra versión de la ejecución, publicada días después y reproducida por el jurista sueco Knut Olivecrona en su libro “De la peine de mort – De la pena de muerte”, es más rigurosa. Especifica que “la primera descarga eléctrica sólo aturdió a Kemmler durante algunos segundos; luego abrió los ojos lanzando gritos de dolor que partían el alma. La segunda descarga ya no le hizo efecto. Fue solamente después de la tercera cuando pareció perder el conocimiento, pero la respiración continuó durante un cuarto de hora, acompañada por convulsiones de todas las partes del cuerpo que mostraban que la vida no había desaparecido inmediatamente. La espalda del condenado se encontró completamente quemada por la corriente eléctrica, y un fuerte olor a carne quemada se expandió por los alrededores del lugar de ejecución”.

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La silla eléctrica expuesta en el museo de prisión de Texas, Estados Unidos. (Foto: AFP)

La silla eléctrica expuesta en el museo de prisión de Texas, Estados Unidos. (Foto: AFP)

Uno de los testigos de la ejecución sintetizó todo en una frase: “Habría sido mejor que hubiesen usado un hacha”. Era algo más que una frase, era una ironía porque detrás de la silla eléctrica vibraba una feroz batalla comercial y una disputa que mezclaba la ambición y la vanidad. El hombre que hubiese preferido el hacha era George Westinghouse, que en esos días peleaba con Tomás Alva Edison por implantar un sistema de suministro eléctrico en Estados Unidos. Había en juego millones de dólares y no sólo la búsqueda de una forma piadosa de matar al prójimo.



Sumario, pena de muerte, silla eléctrica

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