POLITICA
El Gobierno, resignado ante el caso Adorni, apuesta todo al Mundial para cambiar el clima político

Más allá de Javier y Karina Milei, reina una sensación de abatimiento total en el Gobierno por la férrea defensa oficial de Manuel Adorni. Mientras la dupla presidencial sostiene contra viento y marea a su cuestionado amigo y jefe de Gabinete, los ministros y asesores nacionales, impávidos y acallados, se sienten meros testigos de cómo se escurre la opinión pública favorable que supo tener el Presidente al inicio de la gestión, y sólo ven una luz al final del túnel en el Mundial.
Hasta ahora, todos los otros temas que el oficialismo lanzó al candelero por distintas vías -económicos, de seguridad, etc- fallaron en el afán principal de persistir en el centro de la agenda. Y por lo bajo, sin que se entere Milei, sus asesores admiten que no son -sólo- los medios los que sostienen el tema, sino que el foco Adorni late fuerte de manera espontánea en las charlas en los cafés y en las filas del cine, además de las redes sociales.
A diario, con cada revelación sobre el patrimonio de Adorni, se convencen de que el campeonato de fútbol es lo único que podría servir para cambiar el eje de la conversación. Y hay quienes se aferran a la lejana posibilidad de que Milei aproveche la euforia mundialista para despedirlo. En Balcarce 50, laderos del ex vocero ríen y dicen, directamente, que es imposible: “Hay un 100 por ciento de apoyo”.
El ministro pasó del abatimiento y la preocupación al alivio en cuestión de minutos durante la tarde del viernes, cuando el Presidente le expresó su respaldo en persona frente a todos los ministros, en la última reunión de Gabinete. El discurso de media hora a través del cual el primer mandatario dijo que no lo echará aunque le cueste la elección fue la frutilla del postre para Adorni, que se terminó de convencer de que el apoyo de los tuits y retuits presidenciales -la mayoría con insultos a periodistas- y la entrevistas telefónica con la señal LN+ eran reales. Anteayer, ese respaldo se hizo carne en el ámbito institucional, en un salón de la Casa Rosada, con todos los principales funcionarios vestidos de traje y blazer.
El problema de fondo es el 2027. “Las Mabeles van a votarnos porque le tienen miedo a Kicillof. El problema son los enanos en el balotaje”, graficó un alfil mileista que desde hace meses se siente -cada vez más- urgido por buscarse la vida por fuera de la política. En el Gobierno dan por descontada la fidelidad de los ex votantes de PRO, pero le temen a la atomización de la competencia. Y están convencidos de que el peronismo massista financiará figuras de derecha y centro derecha para licuar el poder violeta en la primera vuelta.

En definitiva, los preocupa la posibilidad de obtener nuevamente esos votos en un mano a mano con el gobernador bonaerense. “No es fácil recuperar de un plumazo veinte puntos si ya no tenés tus banderas disponibles para recuperar a tus desencantados”, dijo un importante colaborador nacional.
Se refería a los estandartes de la Honestidad y Anticasta, difíciles de izar tras el caso Adorni, el mote del “3 por ciento” que recaló sobre Karina Milei; y los affaires en la Agencia de Discapacidad (ANDIS) y en torno al renunciado José Luis Espert. Sólo les queda Inflación, que para mal de males acaba de sufrir un retroceso.
El viernes, Patricia Bullrich dijo algo similar en la reunión de Gabinete. “Tenemos un problema con la ciudadanía por la corrupción y la economía”, lanzó ante el reducido y silencioso auditorio. Ella hubiera deseado que el Presidente la escuchara en persona, pero no tuvo oportunidad: en ese momento, el jefe de Estado, enardecido, ya había dejado el salón sin escuchar a sus interlocutores.
Algunos ministros se sorprendieron por la vehemencia con la que el Presidente defendió a Adorni el cónclave. Dicen que habló con la voz alta, y que luego se fue sin esperar a escuchar réplicas. Adorni estaba más que conforme, y en Gobierno percibieron de su parte ciertos aires revanchistas. Sobre todo, frente a “Pato”, como la había llamado el jefe de Gabinete en la entrevista con el streaming Neura el jueves por la noche.
Hasta cierto punto, en el oficialismo algunos se ilusionan con las últimas revelaciones sobre las SIRA, que podrían involucrar a miembros de la oposición justicialista y balancear la indignación ciudadana. Pero se decepcionan rápido: también vislumbran nuevas instancias de novedades negativas en torno a los bienes de Adorni.
Tiemblan al pensar en el momento en que se conozcan más detalles de las conversaciones que figuran en el celular del contratista Matías Tabar. O en el día en que Adorni, finalmente, presente la famosa Declaración Jurada que Patricia Bullrich lo instó a publicar “de inmediato”. “Van a seguir apareciendo cosas, de una forma u otra, nuevas o coletazos de las que ya conocemos. No hay salida”, suspiró un integrante de la tropa mileista.
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POLITICA
Cuántos proyectos llevan presentados los diputados que ingresaron en diciembre

Este mes se cumplieron seis meses del funcionamiento del nuevo Congreso de la Nación, tras la asunción de 127 diputados el pasado 10 de diciembre, la mitad del total de sus miembros. De ese total, 95 fueron debutantes, sin experiencia previa en la Cámara baja.
En este primer semestre de 2026, se presentaron un total de 1.354 proyectos de ley, 691 de resolución (pedidos de informes) y 1.088 de declaración.
La mayoría de las iniciativas de ley fueron impulsadas por diputados de la oposición, algo usual históricamente, ya que son los más proclives a presentar proyectos que buscan marcarle la agenda al oficialismo.
El bloque con más integrantes nuevos es el de La Libertad Avanza (LLA): 55 de sus 95 miembros actuales. Es el que más creció respecto del período anterior y, hoy, es el más numeroso. A su vez, es bancada en la que la mayoría de sus integrantes no tenían experiencia legislativa, o incluso política previa, cuando ingresaron.
Le sigue en cantidad de debutantes el bloque de Unión por la Patria (UxP), con 43 legisladores nuevos de 93 miembros. El peronismo/kirchnerismo es la segunda minoría y es el sector que tuvo una mayor renovación de integrantes, aunque – a diferencia de LLA – con militancia previa de algún tipo.
Lejos en número, luego, aparecen el bloque de Provincias Unidas con 7 miembros nuevos de una bancada de 18; el PRO, con 6 diputados que ingresaron en diciembre de sus 12 actuales; la UCR, con 4 nuevos de 6.
A continuación, siguen los espacios provinciales y de izquierda: el bloque Independencia, que responde al mandatario tucumano Osvaldo Jaldo, con dos integrantes debutantes de un total de 3; Innovación Federal, con dos diputados nuevos de un total de 9 que tiene esta bancada integrada por representantes de Misiones, Salta, San Luis y Formosa; el PTS-Frente de Izquierda con una renovación de sus dos integrantes; Elijo Catamarca, alineado con el mandatario peronista Raúl Jalil, con un legislador nuevo de los tres que forman esta bancada que se abrió de UxP; el Partido Obrero en el Frente de Izquierda, con uno nuevo de de uss dos miembros; Producción y Trabajo, ídem; y finalmente, los monobloques Defendamos Córdoba, La Neuquinidad y Primero San Luis, cuyos integrantes debutaron el 10 de diciembre.
Los de menor productividad
Del análisis de los datos publicados en el sitio web de la Cámara baja que hizo Infobae, 24 diputados presentaron menos de 10 proyectos en total, incluidos los de ley, resolución y declaración: 18 legisladores son de LLA, 2 son de la UCR y del bloque Independencia, y el resto de La Neuquinidad y de Primero San Luis.
De los 127 nuevos legisladores, 4 no presentaron ningún proyecto de ley en estos seis meses desde el 10 de diciembre, todos de La Libertad Avanza, los de “menor productividad” legislativa.
Los proyectos de ley son las más relevantes, y requieren la aprobación de ambas Cámaras, a diferencia de los de resolución y declaración que se refieren a cuestiones internas del cuerpo, pedidos de informes, expresión de posiciones o recomendaciones.
Uno de esos cuatro legisladores de LLA que no presentaron proyectos de ley desde que asumieron el 10 de diciembre es Adrián Ravier, de La Pampa, el flamante vocero presidencial. Este economista muy cercano a Javier Milei sólo presentó 2 proyectos de declaración (uno de repudio por el atentado contra Donald Trump en Washington, y otro por las pintadas en fachadas públicas y privadas, atribuidas al diputado nacional Juan Grabois), y 3 de resolución (un homenaje al Papa Francisco en el primer aniversario de su fallecimiento; un repudio a la agresión física sufrida por el diputado nacional Federico Pelli en Tucumán; y una modificación del artículo 128 del Reglamento de la Cámara para acotar las cuestiones de privilegio).

Su colega Nicolás Emma, electo por la Ciudad de Buenos Aires, no presentó ninguna iniciativa en estos seis meses, pero sí entre 2023 y 2025 ya que integraba la lista legislativa de LLA cuando Milei ganó la presidencia, y asumió la banca que dejó el primer mandatario al ir a la Casa Rosada. De profesión abogado, es presidente del Partido Libertario de la Ciudad.
María Luisa González Estevarena, electa por la Provincia de Buenos Aires, tampoco presentó proyectos de ningún tipo hasta ahora. Fue hasta diciembre legisladora porteña. Ingresó a la Legislatura de la Ciudad por el PRO, alineada con Patricia Bullrich, pero pegó el salto al bloque libertario cuando la entonces ministra de Seguridad se alineó con LLA.

Agustín Pellegrini, electo por Santa Fe y vicepresidente de LLA en esa provincia, tampoco impulsó iniciativas de ningún tipo, según figura en el sitio oficial de la Cámara baja.

Desde el 10 de diciembre hubo solo seis sesiones: tres en período extraordinario y tres ordinarias, el 8 y 29 de abril (informe del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni), y el 20 de mayo.
En estos seis meses de la renovación de la Cámara, el cuerpo aprobó la ley de Presupuesto 2026, la de Inocencia Fiscal, la Reforma Laboral, el Régimen Penal Juvenil que significó la baja de imputabilidad, la modificación de la Ley de Glaciares, la llamada Ley Hojarasca (derogación de legislación obsoleta) y cambios en la ley de Zonas Frías. Todas fueron iniciativas promovidas por el Ejecutivo. En el período de sesiones extraordinarias, entre diciembre y finales de febrero, solo se trata el temario que envía el Presidente.

Más allá de asistir a las reuniones del pleno, los diputados participan en distintas comisiones, en un número que varía entre 5 y 9, para discutir los distintos proyectos y emitir dictámenes.
La dieta mensual que cobran – a mayo – es $6 millones brutos ($4,5 millones netos), más un plus de $600.000 por gastos de representación.
“Soldados del Ejecutivo”
Desde el bloque de LLA sostuvieron, ante la consulta de Infobae, que “no es la tarea principal” de los legisladores del oficialismo presentar proyectos y que, en cambio, sí deben apoyar las iniciativas del Ejecutivo. “No es un valor para nosotros. Somos conscientes que somos soldados del Ejecutivo, y ese es el mandato popular que planteamos ya en la campaña”.
“Se habló en la escuela parlamentaria que las iniciativas que alguno pueda querer presentar, se acuerdan con el equipo parlamentario de Ignacio Devitt (Secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación). Todo el bloque está alineado con ese objetivo. La excepción son proyectos de declaración de interés en sus provincias o beneplácito o repudio por algún hecho», explicaron.
Pusieron como ejemplo, el proyecto de regulación del lobby que estuvo trabajando el diputado de LLA Andrés Laumann (Entre Ríos), que había sido enviado a revisión del Ejecutivo cuando entró la iniciativa sobre el mismo tema que impulsa el Gobierno. “Llegó el de Ejecutivo antes de que sea revisado el de Laumann. Pero finalmente, en los cambios que se están acordando con la oposición, se están tomando aspectos muy parecidos al qué él había elaborado y que no había llegado a presentar”, señalaron fuentes del bloque libertario.
Los que más proyectos presentaron
En el otro extremo, los nuevos diputados de Unión por la Patria son los que más iniciativas de todo tipo presentaron. Lideran el ranking entre todos los legisladores que asumieron el 10 de diciembre, considerando los proyectos de ley, resolución y declaración.
Juan Carlos Molina, de profesión cura y electo por Santa Cruz, sin mandatos previos, presentó o firmó 173 iniciativas, de las cuales, 60 proyectos fueron de ley (ocupa el tercer lugar si se consideran solo este tipo de normas presentadas). Otros 18 proyectos fueron de declaración y 95 proyectos de resolución.
Le sigue la bonaerense Agustina Propato, con 172, en total, de los cuales 61 fueron de ley (en segundo lugar si se consideran solo estas iniciativas). Ya había sido diputada nacional por el peronismo, electa en 2021.
El tercer lugar lo ocupa Agustín Rossi, de Santa Fe. En los últimos seis meses firmó 168 iniciativas, de las cuales 40 fueron proyectos de ley. Tampoco es su primer mandato ya que desde 2005 ocupó una banca de diputado nacional por el Frente para la Victoria y retuvo su mandato hasta el 2013. Repitió cargo entre 2017 y 2019 y dejó su banca para asumir en este último año como ministro de Defensa de Alberto Fernández.
Luego aparece en cantidad de iniciativas impulsadas desde el 10 de diciembre, Gabriela Pedrali, electa por La Rioja, quien también había ocupado una banca desde 2021. Firmó 161 proyectos, de los cuales 65 fueron de ley. Es una de las legisladoras más prolíficas, ya que que lidera el ranking de iniciativas de este tipo como autora o cofirmante.

Le siguen Cristian Andino, de San Juan, diputado por primera vez, aparece con 146 proyectos firmados, de los cuales 54 son de ley; y Moira Lanesan Sancho, de Santa Cruz, también novata en su banca, con 46 proyectos de ley, de los 144 que firmó.
En el ranking aparece después Hugo Yasky, el secretario general de la CTA desde 2006 y ex secretario general de la CTERA. Llegó a la Cámara de Diputados en 2017. En el último semestre firmó 137 proyectos de los cuales 41 fueron de ley.
En tanto, María Teresa García, diputada por Buenos Aires y muy cercana a Cristina Kirchner, es autora o coautora de 133 proyectos, entre ellos 56 de ley. Ya había pasado por el Congreso entre 2005 y 2017, y luego fue legisladora provincial bonaerense.
Si se consideran sólo los proyectos de ley, también lideran la tabla los nuevos legisladores de UxP. De los 8 que presentaron más de 40 iniciativas desde diciembre hasta ahora, todos son peronistas/kirchneristas. Lidera el ranking la riojana Pedrali.
Los diputados del oficialismo
Sólo tres diputados de LLA presentaron 10 o más proyectos de ley en este semestre: el salteño Carlos Zapata, 18; y el puntano Carlos Almena y la bonaerense Johana Longo, 10 cada uno.
Otros 8, firmaron entre 7 y 9 iniciativas de este tipo: Laura Soldano, Sabrina Ajmechet, Soledad Molinuevo, Alejandro Fargosi, Laura Rodríguez Machado, María Gabriela Flores, Rosario Goitia y Aníbal Tortoriello.
Si se consideran todas las iniciativas de ley, resolución y declaración que firmaron desde que asumieron en diciembre, el ranking de los libertarios lo encabezan Zapata (52); Almena (41); Soldano, de Córdoba (37); Longo (36); Molinuevo, de Tucumán (36); Soledad Mondaca, de Neuquén (34); Flores, de Salta (32); Adrián Brizuela, de Catamarca (31); Goitía, de Chaco (31) y Federico Pelli, de Tucumán (30).
Cómo se procesó la información
La fuente de información fue el sitio Web de la Cámara de Diputados, de donde se realizó la extracción de datos. De los 257 legisladores en total, se analizó el universo de 127 que asumieron el 10 de diciembre. De este grupo se procedió a la descarga de los proyectos en los que aparecen como autores o confirmantes, discriminando entre proyectos de resolución, de declaración o de ley. La información se cruzó por pertenencia geográfica y de bloque. La fecha de corte para el análisis de los datos fue el 10 de junio.
Procesamiento y visualización de datos: Daniela Czibener
Carga y chequeo: Desiré Santander
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POLITICA
El Gobierno apela a un debate reglamentario para poder blindar a Adorni en el Senado

Un puñado de votos que se pueden contar con los dedos de una mano podrían salvarle el pellejo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y evitarle el trago amargo de tener que someterse a una interpelación en el Senado y, eventualmente, a una moción de censura que podría malherirlo aún más, si fuera posible después de sus insólitas explicaciones patrimoniales, desde el punto de vista político.
La clave pasa por un debate de carácter reglamentario que quedó en pausa la semana pasada y que promete reactivarse esta semana durante la sesión de este jueves, en la que la Cámara alta tiene previsto tratar el pedido de interpelación presentado por el bloque kirchnerista que preside José Mayans (Formosa).
La discusión gira en torno a cuál es la mayoría que se requiere para habilitar el tratamiento del proyecto de resolución impulsado por el peronismo. La biblioteca está dividida y anticipa un debate apasionado, cuyo resultado podría terminar favoreciendo los planes del presidente Javier Milei y de su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que se niegan a entregar al jefe de Gabinete ante el reclamo, casi unánime, de la oposición.
Al término de la reunión de Labor Parlamentaria de la semana pasada, en la que se estableció que el 25 del corriente se hará la próxima sesión, la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich (Capital), dio por hecho que este jueves el Senado “discutirá todos los proyectos que piden la interpelación de Adorni”, y que si obtienen la mayoría absoluta (mitad más uno del total de miembros de la Cámara) que establece la Constitución, el jefe de Gabinete deberá comparecer para su interpelación a la semana siguiente, el 2 de julio.
Bullrich fue más allá y aseguró que esto es así en virtud de que el artículo 101 de la Constitución Nacional, en el que se establece el procedimiento de la interpelación y de la moción de censura del ministro coordinador, es operativo, es decir que su debate queda habilitado para su discusión con la sola invocación por parte de un senador.
Sin embargo, hay quienes disienten con esta lectura y recuerdan que el reglamento del Senado establece que los proyectos deben contar dictamen de comisión con una antelación de siete días para ser incluidos en el temario de una sesión.
Cualquier intento por acelerar esos plazos implica reclamar su tratamiento sobre tablas, el cual requiere del apoyo de los dos tercios de los presentes para su habilitación.
Esta es la postura que sostiene el peronista crítico Carlos Espínola (Corrientes), presidente del bloque Provincias Unidas, quien en diálogo con recordó que el proyecto del kirchnerismo no tiene dictamen de comisión, por lo que necesita del voto de los dos tercios para permitir el inicio de su debate el próximo jueves.
“No podemos hacer tan fácil un proceso para echar a un jefe de Gabinete. Para mí hacen falta los dos tercios para habilitar el tratamiento y esa es la postura que voy a sostener en la sesión”, afirmó.
Espínola aclaró que su postura va más allá de la situación que vive Adorni, sino que tiene que ver con respetar la institucionalidad. “Es una barbaridad que con 37 votos puedas echar a un jefe de Gabinete, es sentar un mal precedente porque el día de mañana cualquier oposición te junta los votos y te vuelve loco, te hace desfilar jefes de Gabinete sólo porque no les gusta lo que dice”, explicó Espínola.
Números alentadores
Es a partir de esta teoría, si es que los que piensan como Espínola imponen su lectura, que crecen las posibilidades de Adorni de sortear la condena del Senado, algo que hasta la semana pasada parecía cosa juzgada.
Es que si el cuerpo decide aplica el Reglamento del Senado en este caso, el oficialismo podría bloquear la discusión de la interpelación si logra reunir el tercio más uno del total del cuerpo (25 voluntades), dispuestas a exigir que el proyecto obtenga dictamen de comisión antes de llegar al recinto.
El camino estaría casi allanado si se cuenta que el oficialismo libertario cuenta con 21 senadores, con lo que tan sólo tendrían que conseguir cuatro votos más para bloquear la interpelación.
Mucho más cuando Espínola le dijo a que no estaría dispuesto a avanzar con la remoción del jefe de Gabinete. Cree que la situación de Adorni la debe resolver Milei, que hasta ahora se niega en redondo a pedirle la renuncia, o, en su defecto, que la Justicia avance con su investigación y le dé al Senado las herramientas para impulsar la destitución.
Los otros tres votos para alcanzar el tercio más uno lo podrían aportar los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, del Frente Renovador de la Concordia del gobernador y firme aliado de la Casa Rosada, Hugo Passalacqua; y la neuquina Julieta Corroza (La Neuquinidad), cuyo jefe político es el mandatario provincial Rolando Figueroa, siempre dispuesto a negociar con el Poder Ejecutivo.
En el caso de fallar alguno de estos apoyos, podría sumarse al blindaje de Adorni la chaqueña Silvana Schneider (UCR), que fue vicegobernadora de Leandro Zdero hasta diciembre pasado. En la última sesión fue la única radical que no votó a favor del pliego de María Verónica Michelli, se terminó absteniendo, la jueza vetada por Milei por ser cuñada de un periodista de .
Así, se completarían los 25 votos que podrían darle a Adorni y al Gobierno una victoria política que, hasta la semana pasada, parecía imposible. De todas maneras, todavía falta tiempo y hasta el inicio de la sesión puede pasar cualquier cosa.
El caso del entrerriano Eduardo Kueider todavía está a flor de piel en un Senado que había sido convocado aquella mañana del 12 de diciembre de 2024 para tratar su suspensión, pero terminó expulsándolo del cuerpo luego de que un pedido de desafuero de la jueza de San Isidro Sandra Arroyo Salgado ingresará a la Cámara alta apenas unos minutos antes de iniciarse el debate.
Gustavo Ybarra,Conforme a
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Julián Kanarek, asesor del ex presidente “Pepe” Mujica: “La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok”

La inmediatez de las redes, las pantallas y la ansiedad cotidiana está modificando la forma en que se vota. “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos”, afirma Julián Kavanek, el consultor político uruguayo nacido en Bruselas y uno de los asesores comunicacional de la presidencia del ex presidente José “Pepe” Mujica. El autor de Omitir Intro, vincula en su último libro de investigación la cultura digital con el deterioro de los tiempos de la política y con una ciudadanía cada vez menos dispuesta a esperar resultados durante un mandato completo. También advierte: “Las pantallas generan no solo la adicción del momento, sino la ansiedad de perderse algo importante. Y dormimos con el celular al lado y lo miramos. Y eso tiene trastornos en el sueño, en el descanso, en la capacidad de reflexión”.
En “Omitir Intro, pantallas, dopamina y aceleración democrática” el autor, que lleva décadas trabajando para presidentes, partidos y gobiernos en América Latina, Centro América y África, sostiene: “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos.” Para llegar a esa conclusión estudió trabajos científicos de neurociencia, se apoyó en Jonathan Haidt, el psicólogo social estadounidense profesor de Liderazgo Ético en la Universidad de Nueva York y su investigación sobre la generación ansiosa, y en Nicholas Carr sobre la superficialidad con la que procesamos información y en Anna Lembke sobre la dopamina y las adicciones. “Lo que hice fue completar ese cuadro con la pieza que faltaba: qué le está haciendo todo esto a la política” explica el creador de la película de José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay que dirigió Emir Kusturica.
También sostiene que este cambio ya tiene expresiones concretas: “En los últimos diez años, Perú tuvo diez mandatarios y, de las últimas 23 elecciones en América Latina, 18 fueron ganadas por oposiciones». Y agrega: “En Estados Unidos por primera vez en cien años un oficialismo no logró reelegirse dos períodos consecutivos: Donald Trump (republicano), Joe Biden (domócrata) y Donald Trump.
De visita en la Argentina, el consultor político sostiene que la reducción de las “lunas de miel” de los gobiernos resume esa transformación. Donde antes se hablaba de 100 días de tolerancia, “ahora ese margen puede durar 30, 15 o incluso tres, en una lógica atravesada por el mismo consumo veloz que lleva a descartar un contenido en segundos”.

—¿Estamos todo el tiempo omitiendo la intro?
—Estamos todo el tiempo omitiendo la intro. La intro de las películas, la intro de las series. Estamos cambiando de pantallas, estamos scrolleando. En algún momento el libro se iba a llamar «Scrollear la democracia», pero «Omitir Intro» lo condensaba de mejor manera. Estamos todo el tiempo omitiendo algo para que venga lo siguiente, y eso para mí es un signo de época.
—¿Y qué omitimos de la política?
—La reflexión, el tiempo para pensar en profundidad. Omitimos que no hay soluciones complejas en tiempos mágicos. Las formas en las que se producen contenidos audiovisuales no pueden forjar las expectativas en las que queremos que se cambien los países. La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok. Tenemos que entender que hay un tiempo para la reflexión, un tiempo para la elaboración de políticas públicas y un tiempo para la ejecución. Y todo eso lleva a cambios que son profundos. No los va a hacer en tres segundos. La inteligencia artificial omite, incluso implícitamente, lo que nosotros hoy explícitamente queremos omitir. Omite los momentos de pensamiento. La inteligencia artificial trajo una promesa, que es la tercerización de nuestra capacidad hasta de pensar, de buscar respuestas, a interrogantes de la vida real, como Google pero de modo más profundo y funcional. Y no estamos scrolleando. Solo estamos preguntando y ya nos están respondiendo de manera mágica, sin fricción y en milésimas de segundo.
—¿La inmediatez en la cual vivimos cambia la forma en que votamos?
—Sí, creo que es lo que atraviesa el libro. Es una búsqueda de encontrar cómo las lógicas sociales que vamos generando en nuestro transcurso a través de las redes, las pantallas, las ansiedades, tienen un correlato en nuestra forma de hacer política. Y nuestra forma de hacer política es la forma en la que exigimos a los gobiernos, la forma en la que toleramos el tiempo que están en el ejercicio del poder y la forma en la que votamos. Así como somos muy ansiosos para ver un contenido en las redes sociales, que solo puedo tolerarlo tres segundos, somos ansiosos en la forma en la que elegimos a un gobierno y lo toleramos en el poder.

—¿Y eso es exclusivamente por la cultura de los tres segundos de Tik Tok?
—No podemos decir que la política sola no tiene que ver en algo que va generando cada vez más ansiedad. Pero la cultura de la dopamina, que se ve acelerada con el uso de las pantallas, tiene muchísimo que ver con cómo interactuamos con muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin duda la política también. Si no toleramos un contenido tres segundos, si no estamos dispuestos a llevar adelante una conversación de largo plazo, si no podemos ver la introducción de una serie, ¿por qué habríamos de tolerar a un gobierno durante cuatro años? Eso es lo que le pasa a Perú: en los últimos diez años tuvo diez mandatarios.
La lógica de las plataformas acelera la impaciencia política
El título del libro remite al botón de Netflix que permite saltear la introducción de una serie. Julián Kanarek, como en todo su libro, lo explica con datos: “En el año 2017 y luego de estudiar el comportamiento de miles de usuarios que intentaban adelantar la visualización para saltearse la introducción a sus series en cada uno de los capítulos, Netflix introdujo el botón ‘omitir intro’. Este botón, que se presiona más de 136 millones de veces por día, ha ahorrado a los usuarios más de 195 años de tiempo de visualizaciones por día según los datos oficiales de 2023 de Netflix”.
Para el autor, ese gesto cotidiano revela un fenómeno más amplio: cientos de millones de personas usan a diario dispositivos diseñados para aumentar la velocidad de sus ansiedades como consumidores audiovisuales.
Esa exposición, dice, ocurre en un entorno saturado por más de siete mil estímulos comunicacionales diarios. El efecto es doble: por un lado, una “censura por exceso”, en la que las personas terminan eligiendo de modo poco consciente a qué se exponen; por otro, “una preferencia por diseños pensados para ahorrar tiempo”.
Trasladado a la política, ese ecosistema altera la relación entre ciudadanía y poder. Si una persona no tolera tres segundos de un contenido, no sostiene una conversación larga o no mira la introducción de una serie, la pregunta que organiza el libro es por qué habría de tolerar a un gobierno durante cuatro años.

El momento del voto, afirma Kanarek, es el punto en el que confluyen todos los dispositivos destinados a influir sobre la mente al tomar decisiones. En campaña, agrega, la política dispone de más recursos y utiliza aprendizajes de la neurociencia y de la exposición mediática para intervenir sobre votantes que ya llegan cargados de ansiedad y de expectativas desmesuradas.
—¿Cómo influyen las plataformas en el momento específico del voto?
—El voto es el momento cúlmine en el que todos los dispositivos diseñados para influir en la mente de las personas a la hora de tomar una decisión se ponen en juego. La política tiene más plata para erogar durante las campañas. Entonces ahí se utilizan todos los aprendizajes que la neurociencia y la exposición a los medios nos vienen dando. Y como somos seres más ansiosos, lo que queremos es satisfacer una necesidad que no sabemos muy bien qué es. No sabemos si es este gobierno o el próximo o el que viene después. Sabemos que no es lo que está ahí, porque como no es perfecto o como no cumple con las expectativas que forjó durante la campaña, porque también sucede una suerte de inflación de promesas, hace que con tal de llegar al poder los políticos digan cosas que después no pueden cumplir. Si me prometiste que podías cambiar absolutamente todo, a los diez días de no ver ese cambio mágico, ya no te apruebo más. De las últimas veintitrés elecciones en Latinoamérica, dieciocho las ganaron las oposiciones. Y esto no es solo en América Latina: por primera vez en cien años, en Estados Unidos un oficialismo no se reeligió por tres períodos consecutivos.
—Es en ese punto que en su libro menciona el ciclo Trump-Biden-Trump.
—Trump va a haber gobernado ocho años, pero no consecutivos. Es un sistema de los Estados Unidos está diseñado para la reelección. Biden no pudo estar ocho años y no pudo terminar su segunda campaña por consecuencias conductuales parecidas a estas. Si no podés demostrar que estás adaptado a estos tiempos comunicacionales, te cambiamos incluso durante la campaña. Empezaste la campaña presidencial siendo presidente y candidato. Terminaste siendo expresidente y habiendo perdido las elecciones.
—¿Cuánto influyeron las redes en los triunfos de líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina?
—Las redes premian por diseño las publicaciones que generan más fricción, porque las que generan más fricción generan más discusión. Y cuanto más discusión generan, más posibilidades de que se vean esas publicaciones para los otros usuarios de manera orgánica. Eso tiende a premiar una forma discursiva que es la de la disrupción constante y la de ir subiendo el tono pase lo que pase. Estos personajes hacen que el resto de la política no encuentre las maneras de no concentrar discursivamente alrededor del provocador inicial. Alguien provoca, concentra la atención de todos, y todos están todo el tiempo hablando de lo que impuso en la agenda quien provocó al inicio. Nadie puede insertar un tema alternativo que sea ningunearme.
—Y muchas veces esos temas están basados en algo falso.
—Muchas veces, porque con tal de llegar a la disrupción del momento, hay algún tipo de información que no es necesariamente real. Y los políticos se van acostumbrando a que decir algo que falsea la realidad no necesariamente está mal. ¿Por qué? Porque también estamos expuestos a pseudo-acontecimientos comunicacionales diarios que se tapan con el próximo. La profundidad y la verdad de ese hecho tienden a ser algo que se puede evitar o falsear y que no es tan grave, porque al otro día vamos a estar hablando de otra cosa.
—En el libro cita a la académica Sarah Waters, quien sostiene que plataformas como Facebook y X son agentes activos de desinformación cuya fuerza destructiva supera sus aportes a la democracia. ¿Comparte esa visión?
—No hay que ser tecnofóbico. Creo que hay que adoptar la tecnología para poder acercarse más a la gente cada vez que uno no puede hacer territorio. Pero está comprobado por investigaciones judiciales alrededor del mundo que el aporte a la democracia de los diseños algorítmicos de las redes ha sido bastante más negativo que positivo. Concentran la información alrededor de nodos que pueden desinformar, no se hacen cargo y no hay regulaciones que les digan que tienen que levantar algo porque es mentira. Quien tiene ahora algo de regulación hacia ese lugar es la Unión Europea. Las redes llegaron a bajarles las cuentas a Donald Trump cuando dijo que le habían robado las elecciones mientras era presidente. Es una paradoja enorme: la persona con más poder en el mundo denuncia que le robaron unas elecciones sin pruebas, y las redes le cierran las cuentas porque estaba mintiendo. Pero esos mismos dueños de las tecnológicas estaban parados detrás de Trump cuando asumió en su segundo mandato y eliminaron todos los filtros de desinformación que los habían llevado a bajarle las cuentas.

“Lo digital es lo político”
—Usted sostiene en su profunda investigación que “en el siglo XXI lo digital es lo político”. ¿Qué quiere decir con eso?
—La política hoy atraviesa todas sus discusiones en el universo digital. Los políticos han encontrado que pueden ser emisores no mediados a través de sus cuentas. Un presidente hace cuarenta años no podía llegar a la población si no era a través de medios tradicionales que llevaran su mensaje narrado por periodistas. Hoy hay campañas activas para que no se apruebe la labor periodística, porque lo digital logró que todos puedan ser emisores y que haya una apariencia de información en un montón de plataformas. Regular lo digital también es tener una postura sobre cómo queremos que se den las discusiones democráticas y cómo administramos la información que fluye por las venas de la sociedad.
—El presidente Javier Milei llegó a decir que la sociedad no odia lo suficiente al periodismo. ¿Qué dice eso de este momento?
—Ahí es donde lo digital es político, porque lo digital le permite a él decir eso sin estar mediado por el periodismo. Hace cuarenta años necesitaba al periodismo para que ese mensaje llegara a la sociedad. Hoy utiliza el universo digital y las plataformas para promover el odio explícitamente. Imaginémonos si ese odio fuera ante un segmento de la población que no se llamara periodismo. Los discursos de odio también están fagocitados por las redes.
—¿Por qué los outsiders tienen tanta ventaja en este ecosistema?
—La política en América Latina y en el mundo está tendiendo a tener discusiones que no tienen que ver con el día a día de las personas. Los outsiders tienen la ventaja de venir de afuera de la política, y eso les permite presentarse como más cercanos a las personas: encontrar una forma de vinculación temática, emocional, pero también factual. La vinculación emocional es con la indignación, con la rabia, con el enojo por tantos años de promesas incumplidas. Esa indignación hace que ya probamos con A, con B, con C, ahora vamos con D. Y el D me hace correr las barreras de lo políticamente aceptable para ir hacia el E.
—¿Siempre se va hacia algo más radical cuando hay frustración?

—No necesariamente se está yendo siempre hacia el radicalismo, sino hacia algo distinto. En Brasil tenemos un ejemplo: se llegó a Bolsonaro y se vuelve a Lula. Es volver a un presidente que ya fue dos veces presidente. Pensemos en Chile, donde ningún oficialismo repite desde que Lagos le entregó su primera presidencia a Bachelet. Después Bachelet a Piñera, Piñera a Bachelet, Bachelet a Piñera, Piñera a Boric y Boric a Kast. Es izquierda, derecha, izquierda, derecha. Y las últimas dos versiones son versiones que se desgranan de la izquierda y la derecha más tradicional de Chile. Lo que hay es una ausencia de continuismo. Si no me das lo que yo creo que tendrías que haber dado, estoy dispuesto a cambiarte, sea quien sea quien viene después.
—Cuando se llega al poder con ese manual de la oposición, ¿qué pasa?
—El manual de comunicación se vuelve obsoleto si no tienen un enemigo útil. Entonces la utilización del enemigo para moldear el discurso se vuelve necesaria. Todo el tiempo lo que están haciendo es enfrentarse a alguien: puede ser un sector de la sociedad, quienes estaban antes en el gobierno, la historia de los gobiernos anteriores encapsulados en términos como “casta”, “medios”, “políticos tradicionales”. Como la administración del poder tiende a ser ineficiente en términos de lo que prometiste, es más fácil rivalizar y polarizar diciendo que los que tienen la culpa, incluso de que vos no puedas cumplir tus promesas, siguen siendo los que venías señalando históricamente como ineficientes.

“La política ha renunciado a la coherencia”
—Usted fue asesor del presidente Pepe Mujica, un político que ni siquiera tenía redes sociales ¿Cómo hizo para trabajar con el? ¿Cuál fue tu desafío?
—Mujica tenía una capacidad de disrupción que es lo que las redes premian hoy. Disrumpía por ser distinto a la norma actual. Y la norma actual es que no tenemos tiempo para escuchar discursos profundos y más largos. Él rompía con eso, pero no por una cuestión de comunicación, sino por una convicción que va en contra de la época, porque decía cosas que además podía sostener con la coherencia. La política ha renunciado tanto a la coherencia que esa cuestión de “yo no necesito mucho para vivir”, y que la gente viera que él realmente vivía como decía que vivía, le daba una posibilidad de que cada vez que abordaba alguna temática fuera auténtico y resultara sincero para la ciudadanía. Un presidente de un país pequeño, sin redes, que dice cosas que las redes están dispuestas a escuchar porque no van en correlación con lo que circula por ahí. Quizá lo que Mujica hacía mejor era estimular todo el tiempo a los jóvenes a que pensaran en una mirada crítica de lo que tenían alrededor.
—Si mal no recuerdo Mujica hablaba del tiempo ganado para la familia.
—La película tiene es un poco de eso, es decir, bueno, una historia de vida que te hace ser un interlocutor que quiso ir por lo más extremo y después cambió las formas para llegar al mismo fin. Y ese mismo fin te permite a vos decir las cosas y estimularte a que dejes un poco la inmediatez o las políticas del consumo, porque hablaba mucho del tiempo. El tiempo que utilizamos para producir bienes, se lo quitamos a nuestra familia, eso es lo que decía Pepe Mujica.
—En el libro usted habla de inteligencia artificial y sostiene algo que es terrible, que la IA terciariza nuestras capacidades de pensar.
—Claro, cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos. La utilización de la inteligencia artificial la vamos adoptando en tiempos prolongados. ¿Por qué? Porque piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Hay varios experimentos sociales que se han hecho con poblaciones testigos de dos partes, una haciendo una investigación de estudio con altos usuarios de inteligencia artificial y otra sin altos usuarios de inteligencia artificial, y los niveles de comprensión y retención de la información a largo plazo son muchísimo más bajos en quienes utilizan la inteligencia artificial de manera masiva a quienes no la utilizan. Por eso, por ejemplo, hay países como Suecia o China que están fomentando militantemente la vuelta a la lectura en papel.
—Hablando de China, Tik Tok es una plataforma china ¿Esa plataforma es un peligro para la democracia?
—Tik Tok tiene el algoritmo más refinado de todos los que existen en las redes sociales, porque en muy pocos segundos se da cuenta de lo que a vos te gusta sin que tengas que dejar rastro, sin un like, sin absolutamente nada. Pero TikTok como tal no funciona en China. Como la conocemos nosotros, en China no funciona. Es un producto de exportación. El problema ahí es más geopolítico que de daño a la democracia: estos datos que las tecnológicas buscan todo el tiempo, no quiero que estén en manos de China. Ahora, no les importó tanto en algunos momentos el daño que estaba haciendo en la psicología y en la mente de los jóvenes redes como Facebook, Snapchat e Instagram. Se dispararon los números de autolesiones, de depresión, de trastornos de la ansiedad. Todo eso luego de 2010, en lo que Jonathan Haidt —psicólogo conductual— identifica como la creación de la “generación ansiosa”: la generación que pasó de tener infancias basadas en el juego a infancias basadas en el teléfono. Esos jóvenes que en 2010 eran niños, hoy son votantes.
La inteligencia artificial y la exigencia de respuestas instantáneas
—En “Omitir Intro” usted, como ya hablamos, aborda en profundidad el tema de la inteligencia artificial.
—Hoy solo el 11% de la población mundial utiliza la inteligencia artificial, pero se va a masificar. Si nosotros ya estamos descontentos con la política porque creemos que tiene soluciones tardías a problemas reales, ¿cómo vamos a evaluar los tiempos y las soluciones de la política si nos acostumbramos a pedirle a una inteligencia artificial que nos dé una respuesta a preguntas complejas en milésimas de segundo y esas respuestas tienen la sensación de ser perfectas? Si estamos todo el día interactuando con un chatbot que no discute con nosotros, que tiende a darnos las respuestas que nos gustan, que es privado y además pseudoperfecto e instantáneo, ¿cómo después vamos a salir al mundo a tolerar que el gobierno de mi localidad no limpie la basura en la primera hora en la que eso está sucio? La inteligencia artificial terciariza nuestras capacidades de pensar. Cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos en tanto la utilizamos de manera prolongada. Piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Por eso hay países como Suecia que invirtieron 120 millones de dólares en sacar pantallas de las aulas y volver al libro en formato papel, o China que instaló más de tres mil bibliotecas en distintos lugares del país, sobre todo en zonas rurales. China es el país que más invierte en inteligencia artificial del mundo, pero sabe que necesita que su gente vuelva a leer en papel.
La entrevista de más de una hora concluye con una idea que da sentido al título del libro: hoy se está “omitiendo la intro” de la política. Lo que se omite, dice el especialista, es la reflexión, el tiempo de elaboración de políticas públicas y la comprensión de que los cambios profundos no ocurren en tres segundos, ni en un reel, ni en una respuesta automática producida sin fricción y en milésimas de segundo.
—¿Y qué pasa cuando ese cerebro sobreestimulado por los tres segundos llega a la urna?
—Nos vinculamos con la política de una manera emocional, siempre fue así. Lo que cambió es qué predomina la emoción. Y no es la esperanza ni la empatía. La emoción más preponderante en las campañas hoy es el odio, el irrespeto, el desafío al poder. Votamos mucho más en contraposición a algo que a favor de otra cosa. Sé lo que no quiero. Hay toda una parte de las campañas que sucede por abajo, en TikTok,en Instagram, en comunidades que se comportan de manera tribal y no dialogan entre sí. Así aparecen presidentes que nadie vio venir”.
—Una conexión directa con el algoritmo, como surge de su investigación “Omitir Intro”.
—Está comprobado que los contenidos negativos concentran mucho más interacción que los positivos. Cuando criticás algo tenés muchas más posibilidades de atraer atención que cuando proponés y por eso los oficialismos están en un problema.
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