ECONOMIA
Salarios, inflación y superávit fiscal: el debate entre economistas sobre cómo lograr el equilibrio

En una entrevista en Infobae a la Tarde, los economistas Lucía Cirmi Obón y Federico González Rouco analizaron cómo la pérdida de poder adquisitivo afecta a la clase media, en un contexto donde los salarios reales caen y los gastos fijos aumentan mes a mes.
Durante su paso por el estudio, los especialistas señalaron que la preocupación central de la clase media reside en la pérdida sostenida del poder de compra, efecto de una política oficial que mantiene pisados los sueldos para contener la inflación, mientras la oposición reclama mayor libertad en las negociaciones paritarias.
Federico González Rouco fue contundente al describir la situación de los hogares: “Nosotros tenemos una medición, que seguimos el ingreso disponible, que es esto, lo que le queda a un hogar después de hacer los gastos fijos, y nosotros lo tenemos en el, en, en general, 5% por debajo de cuando asume este gobierno”. El economista precisó que “para los hogares de menores ingresos, la caída todavía es mayor”, y que “en los últimos cinco meses hubo en los cinco meses caída”.
González Rouco detalló que los gastos fijos como “gas, transporte, electricidad, alquiler, expensas” subieron “muy por encima de cualquier índice de inflación”, lo que profundiza la pérdida de capacidad de consumo. Según sus datos, “los gastos fijos representaban el 15% de un ingreso en promedio en noviembre de 2023. Hoy es 24%”.
Lucía Cirmi Obón puso el foco en el impacto social: “El esfuerzo de los trabajadores y las trabajadoras de Argentina está igual que siempre. De hecho, en promedio, los trabajadores en Argentina trabajan 40 horas semanales y las personas pobres trabajadoras trabajan 42 horas, o sea, trabajan más que los no pobres. Pero lo que hoy falta es mucha política pública alrededor de ese esfuerzo”.
La economista sostuvo que el Gobierno de Milei “ajustó toda la economía para encontrar una variable positiva, la reducción de la inflación”, pero advirtió que “el ingreso disponible hoy es incluso, en algunos casos, 12% abajo”.
En el análisis sobre posibles soluciones, Cirmi Obón propuso: “Podrías mejorar la situación de los trabajadores regulando la tasa a la que reconfigurás la deuda de la tarjeta de crédito, que es algo que Milei liberó. El salario mínimo vital y móvil, que está en 350 mil, debería estar en 550 mil. El bono de los jubilados, que está en 70 mil pesos, debería estar en 200 mil pesos para mantener poder adquisitivo”.

González Rouco planteó que “gran parte de la caída viene por la corrección de subsidios o de tarifas”, y explicó que “gran parte de la caída del ingreso disponible no es solamente que caen los ingresos, es que también crecen los gastos fijos”.
Sobre la comparación internacional, sostuvo: “Lo que estoy hablando es para el AMBA. Para otras regiones donde lo vimos, para la de Argentina es más o menos similar. El resto del mundo es mucho más diferente”.
Ambos especialistas coincidieron en que la estructura del mercado laboral argentino es un obstáculo: “El asalariado privado, el típico empleado en relación de dependencia de una empresa, es el que mejor gana, es el que más aporta. Y esos hay cada vez menos”, afirmó González Rouco.
Cirmi Obón sumó: “Lo que no cambiás hace más de 40 años es una informalidad que no baja del 30%. Y cuando vos querés trabajar con esa informalidad, muy lejos de la reforma laboral, que yo por ahora no veo ningún, este, no veo una lluvia de inversiones”.
El debate se orientó también hacia el futuro y la necesidad de reformas continuas y adaptativas. González Rouco remarcó: “Creo que a Argentina no le sobra nada en términos fiscales. El Estado tiene cosas para hacer. Hoy Argentina tiene un problema de liquidez de largo plazo en cómo fondear proyectos largos de infraestructura, por un lado, o de vivienda o de construcción, lo que decía. Es un sector que tiene más o menos un 40% del empleo en blanco y un 60% del empleo no registrado”.

Cirmi Obón destacó la urgencia de políticas de inclusión previsional: “Ya hoy la mitad de las jubilaciones se financian con impuestos y para adelante vas a tener que pensar no solo una AFUAM, sino una inclusión previsional permanente, que probablemente sea un primer escalón”.
Consultada sobre la reforma laboral, opinó: “Cuando hay recesión no hay ningún beneficio que haga que un empresario quiera salir a contratar gente si no tiene a quién venderle. La informalidad la explican cuatro sectores, principalmente: trabajadoras de casas particulares, construcción, plataformas y empresas muy pequeñas”.
En cuanto a la posibilidad de financiar políticas redistributivas, Cirmi Obón aseguró: “Si recuperás un tercio de los perdones impositivos que das a las empresas en Argentina, podrías subirle un 20% la jubilación a todos los jubilados de la mínima. Entonces, hay plata en la Argentina. El tema es pensar cómo se usa”.
El cierre del intercambio apuntó a la transformación del mercado de trabajo, el impacto de la revolución tecnológica y la necesidad de un enfoque integral: “Creo que con el tiempo van a aparecer nuevas formas y que lo que hace un par de años era obvio como mercado laboral, ya cambió. No sé a dónde va, pero sí cambió”, concluyó González Rouco.
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ECONOMIA
Sopla viento de frente desde EEUU y complica a la Argentina: vuelve a subir el riesgo país y caen fuerte las acciones

El aumento de la tasa de interés en Estados Unidos le está pasando factura a los activos argentinos. Los bonos ayer volvieron a caer y el riesgo país rebotó hasta rozar 550 puntos básicos. Esta debilidad arrastró a las acciones argentinas, en especial los bancos, que sufrieron caídas de entre 5% y 6 por ciento.
El dato del día para los mercados fue el nuevo empinamiento de la tasa de los bonos a 10 años del Tesoro americano, que llegó a 4,66% anual. El fuerte aumento de la inflación provocada por el aumento del combustible provocó que los inversores salieran a vender masivamente bonos, elevando los rendimientos.
El impacto se hizo sentir sobre todos los activos financieros. Con tasas más altas en Estados Unidos, otras inversiones se vuelven mejor atractivas. Incluso el Bitcoin sufrió una caída significativa, pasando de más de USD 80.000 la semana pasada a poco menos de 77.000 dólares. También el oro sufrió una caída relevante y la onza está por debajo de los USD 4.500, lejos del pico de USD 5.500 que alcanzó a principios de año.
Era esperable que la suba de la tasa de diez años en Estados Unidos, que es la principal referencia para el mercado, impacte negativamente sobre los activos de riesgo, incluyendo a la Argentina. Siendo un país más volátil, se anticipaba el impacto negativo sobre los títulos argentinos.
“La plaza argentina no pudo sostener el rebote y sufrió un duro castigo: los ADR bancarios se tiñeron de rojo y el riesgo país volvió a escalar, condicionado por un frente internacional adverso y la confirmación de que el cepo cambiario corporativo se mantendrá sin cambios en el corto plazo”, indicaron en un informe de Invertir Online (IOL).
La caída promedio de los bonos argentinos fue de 0,5 por ciento. Si bien no resultó significativa, fue suficiente para que el riesgo país tuviera un nuevo incremento hasta la zona de 547 puntos básicos.
Los más afectados fueron las acciones bancarias que cotizan en Wall Street. Galicia, Macro y Supervielle sufrieron fuertes caídas de entre 5% y 6%. El lunes habían trepado arriba del 3%, contagiados por la compra de USD 150 millones de acciones de YPF que realizó el reconocido inversor Stanley Druckenmiller. Sin embargo, estos papeles no pudieron afirmarse en medio de un contexto internacional más complejo.
Esta situación más adversa no afectó a la dinámica del mercado cambiario. El Banco Central compró ayer otros USD 144 millones y las reservas brutas terminaron en 46.190 millones de dólares.
La expectativa es que la liquidación de la cosecha gruesa se acelere desde ahora hasta fines de junio o principios de junio. Según destacaban desde PPI, hasta ahora las cerealeras solo habrían solicitado permisos de exportación equivalente a menos del 25% de la cosecha. “Esto significa que aún quedan por ingresar cerca de USD 35.000 millones”, indicaron los analistas.
La compra de dólares y la acumulación de reservas por ahora no ha generado mayor impacto en el riesgo país, que muestra fuerte resistencia a perforar la zona de los 500 puntos básicos.
El nuevo incremento del indicador elaborado por JP Morgan tampoco sería un problema para que el Tesoro continúe financiándose en el mercado local, a través de la emisión de Bonares 2027 y 2028. De esta forma acumula divisas para hacer frente al pago de vencimientos de julio, cuando vencen 4.300 millones de dólares.
La posibilidad de salir a buscar financiamiento internacional por ahora luce lejana ante la suba de tasas que sufrieron los bonos argentinos. Esto es algo que empieza a preocupar a los inversores, sobre todo por los fuertes vencimientos que debe enfrentar el Gobierno en 2027, en pleno período preelectoral.
North America
ECONOMIA
VIDEO | Panorama económico financiero en menos de 90 segundos

El BCRA ratificó el swap con China, mantendrá el cepo a empresas y Diputados debatirá una reforma del gas que afectaría a 3 millones
19/05/2026 – 13:00hs
El Gobierno ya dejó en claro qué quiere cuidar primero: los dólares. El Banco Central confirmó que mantendrá el swap con China, que levantar el cepo para empresas no es prioridad y que el foco sigue puesto en sostener el comercio exterior y las reservas. En esa misma línea, la entidad ya acumula más de u$s8.200 millones en lo que va del año, un nivel que refuerza el argumento oficial de seguir priorizando el frente externo antes que una apertura cambiaria más amplia.
El Banco Central dejó en claro que la prioridad sigue siendo cuidar reservas
Santiago Bausili fue explícito en la conferencia de prensa. Dijo que el swap con China seguirá vigente y que en junio viajarán a Beijing para negociar una extensión por otros tres años en los mismos términos. También descartó que haya cambios inmediatos para que las empresas accedan al mercado oficial de cambios para atesorar dólares. Según el titular del BCRA, hoy la prioridad pasa por asegurar que exportaciones e importaciones funcionen con normalidad y sostener el dinamismo de la economía.
Esa definición no aparece aislada. También encaja con la lógica de acumulación que el mercado viene siguiendo de cerca. El BCRA ya superó los u$s8.200 millones comprados en 2026 y el propio Gobierno apoya esa estrategia en el superávit comercial, en la oferta de dólares financieros y en el potencial del RIGI, que ya suma anuncios por casi u$s120.000 millones, aunque hasta ahora ingresaron apenas u$s1.300 millones.
El mercado ya no da por hecho que la calma cambiaria dure intacta todo el año
Justamente por eso, la calma de estas semanas no se interpreta como un dato garantizado para todo el segundo semestre. La lectura del REM del Banco Central muestra un punto de inflexión desde julio: entre mayo y octubre, los economistas proyectan una suba del dólar de 13,5% frente a una inflación de 12,6%. Eso implicaría un cambio relevante después de varios meses en los que el tipo de cambio vino corriendo por detrás de los precios.
La expectativa es que mayo y junio sigan todavía con un dólar más contenido por la oferta de divisas de la cosecha y por el ingreso de fondos comerciales y financieros. Pero cuando esa estacionalidad afloje, el mercado espera que el tipo de cambio empiece a tomar algo más de velocidad. No se trata de un escenario de salto brusco, sino de un reacomodamiento más rápido que el visto hasta ahora.
Zonas Frías y EMAE: las dos pruebas que el Gobierno enfrenta esta semana
Con esa lógica de fondo, el oficialismo también avanza en otro frente sensible para el bolsillo. Este miércoles Diputados tratará la reforma del Régimen de Zonas Frías, que podría dejar afuera del subsidio al gas a más de 130 municipios y afectar a unos 3 millones de usuarios. El proyecto busca revertir la ampliación de 2021 y volver a un esquema más acotado, concentrado en regiones históricamente alcanzadas y en hogares vulnerables.
La otra prueba llega el jueves, cuando se conozca el EMAE de marzo. El equipo económico espera que ese dato confirme una mejora respecto de febrero y sirva como señal de rebote. Algunas consultoras privadas ya estiman que la actividad podría haberse revertido a partir de marzo, aunque con una recuperación parcial y todavía heterogénea.
En síntesis, el Gobierno está mostrando con bastante claridad su hoja de ruta: primero reservas, comercio exterior y dólares. Pero esa estrategia ahora necesita atravesar dos exámenes más incómodos: cuánto puede sostener la calma cambiaria cuando baje la oferta estacional y si la actividad empieza de verdad a reaccionar sin sumar más presión al bolsillo.
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ECONOMIA
El Banco Central acumuló 90 jornadas consecutivas con compras de dólares: sumó más de USD 8.300 millones en 2026

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sumó 90 jornadas seguidas con saldo positivo en el mercado cambiario, apoyándose en acuerdos con bancos, empresas privadas y organismos públicos. Este martes, adquirió USD 144 millones y el acumulado de 2026 superó los USD 8.300 millones.
Desde el inicio del nuevo esquema monetario, en enero, el BCRA incorporó 8.378 millones de dólares. Abril fue el mes más activo, con compras por 2.769 millones de dólares. Solo el 2 de enero no hubo adquisiciones de divisas.
En los últimos días, el ritmo de compras creció tras una primera semana de mayo con montos diarios menores a 100 millones de dólares. La semana pasada, el Central adquirió USD 596 millones y el total de mayo llegó a 1.223 millones de dólares.
Desde el Ministerio de Economía explicaron que aún no ingresaron los principales dólares de la cosecha agrícola, lo que reforzará la oferta de divisas y aumentará la capacidad de intervención del Central en el corto plazo.
El BCRA ya alcanzó el 83,78% de su meta anual de compras. La demanda de dólares por parte del Tesoro para pagos de deuda limitó el incremento neto de reservas en el primer trimestre.
Para sostener la acumulación, el Central emitió pesos sin esterilizar y el Tesoro absorbió excedentes colocando deuda en moneda local, con el objetivo de controlar el tipo de cambio y la inflación.
Las proyecciones oficiales prevén un saldo neto de compras para 2026 entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, según el flujo de divisas y la demanda de pesos. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que estos factores serán determinantes para el balance anual.
Se espera que la liquidación de la cosecha gruesa aporte dólares que consoliden las reservas. Además, la colocación de deuda corporativa y subsoberana -de provincias- en el exterior podría aportar más de USD 3.200 millones y dar respaldo adicional para intervenir con adquisiciones en el mercado cambiario.
Al finalizar la última jornada, las reservas internacionales quedaron en USD 46.190 millones, tras un aumento diario de 54 millones de dólares. El pico de reservas de la actual gestión se alcanzó en febrero, con USD 46.905 millones, nivel que no se veía desde 2018. Las caídas posteriores respondieron a pagos de deuda y a la volatilidad internacional producto del conflicto en Medio Oriente, que afectó activos como el oro y los bonos soberanos.
Este martes, el mercado mayorista registró un volumen elevado de operaciones, con USD 571,1 millones negociados en el segmento de contado. El valor del dólar mayorista se mantuvo por debajo de los 1.400 pesos, ubicándose en $1.398 tras aumentar un peso en la jornada.
En mayo, la suba acumulada es de siete pesos, equivalente a un 0,5%, mientras que en lo que va del año registra una baja de 57 pesos, lo que representa una caída de 3,9 por ciento.
El Banco Central estableció el techo de las bandas cambiarias en $1.738,49, lo que deja al tipo de cambio oficial a $340,49 —o un 24,4%— por debajo de ese límite. Por su parte, el dólar al público cerró sin cambios a $1.420 para la venta en el Banco Nación por tercer día consecutivo.
“La fuerte liquidación de divisas del agro mantuvo estable al dólar oficial en el inicio de la semana -aseguró Ignacio Morales, Chief Investments Officer, de Wise Capital- en un contexto donde el mercado evalúa la capacidad del Banco Central para sumar reservas durante la cosecha gruesa. En el balance del año, el tipo de cambio acumula una baja del 4% frente a una inflación del 12,3% en el primer cuatrimestre».
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