SOCIEDAD
Desbarataron una red de clínicas ilegales en La Matanza: 29 detenidos y una pista que apunta a la piratería del asfalto

La causa por la red de clínicas ilegales que operaba en La Matanza sumó en las últimas horas un nuevo capítulo: los investigadores creen que la estructura sanitaria clandestina no era solo un negocio irregular, sino también una pantalla para blanquear dinero proveniente de otros delitos.
Según supo Infobae, la organización habría tenido su origen en una banda vinculada a la piratería del asfalto. Sus líderes, de acuerdo con la hipótesis de la investigación, habrían utilizado fondos obtenidos a través del robo de mercaderías en tránsito para montar una falsa empresa de medicina prepaga, consultorios clandestinos, farmacias sin habilitación y una flota de ambulancias truchas.
El caso tiene como eje a la firma “Argentina Salud”, una supuesta prestadora médica que funcionaba en distintas localidades del partido de La Matanza y que, para los investigadores, operaba sin las habilitaciones correspondientes. En la primera información se había indicado que había seis detenidos. Sin embargo, tras el avance de los procedimientos, la Policía Federal informó que el total de arrestados asciende a 29 personas.

La investigación comenzó en febrero de este año por pedido de la Unidad Fiscal Descentralizada N°1 de Gregorio de Laferrere, a cargo del fiscal Fernando Garate, con la intervención de la Secretaría de Francisco Veiga. Las tareas investigativas quedaron en manos de la División Investigación del Robo Organizado de la Policía Federal Argentina, dependiente del Departamento Federal de Investigaciones.
A partir de las primeras medidas, los detectives lograron identificar al presunto cabecilla de la organización. Según la información oficial, se trata de un hombre con antecedentes penales por homicidio y robo. En paralelo, los investigadores detectaron que la banda no solo estaría vinculada al robo de mercadería en tránsito, sino que además habría montado una estructura sanitaria paralela bajo el nombre de “Argentina Salud”.
La hipótesis central es que esa fachada médica servía para dar apariencia legal a fondos de origen ilícito. La supuesta prepaga ofrecía servicios a vecinos de bajos recursos mediante consultorios, farmacias y ambulancias que, según la investigación, carecían de autorización estatal. También se detectó la utilización de falsos médicos, camilleros y farmacéuticos.

Con las pruebas reunidas, el Juzgado de Garantías N°3 de La Matanza, a cargo de Rubén Ochipinti, ordenó trece allanamientos simultáneos en González Catán, Virrey del Pino, San Justo y Canning. En esos domicilios funcionaban consultorios médicos clandestinos, farmacias ilegales, depósitos y bases operativas de la organización.
Durante los procedimientos, los efectivos secuestraron siete vehículos ploteados como ambulancias, que circulaban sin habilitación; una escopeta; dos pistolas; municiones; 286 sellos de profesionales de la salud; talonarios; recetarios médicos; 3.200 historias clínicas; 36 teléfonos celulares; 48 computadoras y otros dispositivos electrónicos. También incautaron medicamentos e insumos médicos valuados en aproximadamente 80 millones de pesos.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los investigadores ocurrió en una propiedad ubicada sobre la calle Fortín Yunka, en Virrey del Pino. Allí, los agentes encontraron restos de medicamentos parcialmente incinerados y excavaciones realizadas en distintos sectores del terreno.
Por ese motivo, se convocó a personal especializado del Departamento Delitos Ambientales, de la División Unidad de Búsqueda de Evidencia y de la División Canes de Bomberos de la PFA. Aunque el rastrillaje con perros no permitió hallar restos humanos, la escena abrió una nueva línea de investigación: determinar si en ese lugar se intentaron ocultar o destruir pruebas vinculadas a la causa.

En paralelo, mientras se desarrollaban los allanamientos, pacientes y vecinos comenzaron a acercarse espontáneamente a los lugares intervenidos para denunciar presuntos casos de mala praxis, tratamientos realizados por personas sin título habilitante e irregularidades médicas. Esos testimonios fueron incorporados al expediente para ampliar el alcance de la investigación.
La causa ahora apunta a reconstruir no solo el funcionamiento de la falsa prepaga, sino también su dimensión económica y patrimonial. La Justicia busca determinar cuánto dinero movió la organización, cuántas personas pudieron haber sido atendidas en condiciones irregulares y si existen más víctimas.
Los 29 detenidos, todos mayores de edad, quedaron a disposición del juez Ochipinti, junto con los elementos secuestrados. La investigación continúa bajo la hipótesis de una estructura criminal que habría combinado delitos patrimoniales, ejercicio ilegal de la medicina, farmacias clandestinas y una fachada sanitaria destinada a lavar dinero.
SOCIEDAD
Qué hay detrás y cuándo son necesarios: preocupa el aumento del uso de psicofármacos en niños y adolescentes

Anelisse, de 14 años, llegó al consultorio del psiquiatra con un diagnóstico de trastorno del estado de ánimo y depresión. Los padres dijeron que estaban desesperados. Después de vivir situaciones extremas, recurrían al especialista, pero necesitaban ver mejorías pronto. El profesional indicó un tratamiento farmacológico, y efectivamente la respuesta apareció poco después. La chica empezó a mostrar progresos. Entonces surgió también el dilema: la familia, viendo ese avance, quería sostener solo el tratamiento con medicación e incluso planteó la posibilidad de aumentar la dosis en lugar de sumar un abordaje psicoterapéutico.
El psiquiatra tuvo que poner un límite a esa expectativa: los medicamentos podían sacar a la adolescente del estancamiento inicial, pero el progreso iba a tener un techo si no se acompañaba con trabajo psicológico. El caso tuvo finalmente una buena evolución porque la familia decidió avanzar con el tratamiento integral, que implicó sesiones de psicoterapia y que involucró no solo a Anelisse, sino a toda la familia. Poco a poco, los síntomas depresivos y ansiosos fueron desapareciendo. No fue mágico, ni rápido. Implicó meses para ver los primeros cambios, y un compromiso para sostener el proceso.
Sin embargo, esta no es la realidad de la mayoría de los adolescentes que hoy atraviesan una profunda crisis de salud mental: preocupa a los especialistas el aumento de la indicación de medicación psiquiátrica, de la mano de la solicitud de las familias. El tratamiento farmacológico, coinciden, resulta útil –y muchas veces necesario– como primera respuesta para estabilizar al paciente, aunque debe ir acompañado de un abordaje integral y sostenido en el tiempo.
Esta semana, se dio a conocer un informe realizado en España. Investigadores del grupo OPIK de la Universidad del País Vasco examinaron 157.868 diagnósticos de ansiedad o depresión registrados en consultas de atención primaria de todo ese país en paciente de 14 a 25 años y luego constataron qué porcentaje de ellos recibió al menos un ansiolítico, un hipnosedante o un antidepresivo en los 30 días posteriores. La conclusión fue que en 2018 era menos probable empezar a medicarse tras este problema –un 24,4% de pacientes obtenía una receta– que en 2024 –un 35,1%–, los años que delimitan el estudio.
La situación es similar en la Argentina, según aseguran los especialistas consultados por LA NACION. Aunque no hay datos actualizados, afirman que el incremento en el uso de medicación para abordar problemas de salud mental en adolescentes es solo la punta visible del iceberg: además, existe un aumento de los casos que llegan a los consultorios a partir de la pandemia y esto se explica tanto por una mayor incidencia como por un mayor nivel de diagnósticos.
Por otra parte, señalan la dificultad con la que se encuentran las familias a la hora de iniciar un tratamiento psicoterapéutico, tanto por la falta de especialistas en psiquiatría infantojuvenil como por la odisea que significa conseguir turnos con psicólogos, a raíz de la alta demanda y los horarios acotados que tienen los mismos adolescentes por los compromisos escolares. También apuntan a los altos costos de los tratamientos a los que no se accede desde una cobertura de obra social o prepaga, el tiempo familiar que se requiere para sostener y acompañar el proceso terapéutico, como algunos de los factores que pueden estar pesando en el aumento en el uso de medicación entre los chicos, entre otros.
Acceder a un psiquiatra infantojuvenil es una misión cada vez más difícil. En la Argentina, hay solo 454 de esos especialistas en actividad y 3945 psiquiatras generales, tal como publicó este medio según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Dicho de otro modo, hay cuatro psiquiatras infantojuveniles activos por cada 100.000 niños, niñas y adolescentes.
También, explican los especialistas, hay una demanda de inmediatez muy marcada entre los padres para ver resultados pronto; algunos incluso ya llegan a los consultorios solicitando el uso de ansiolíticos, tranquilizantes y otros recursos que ellos mismos dicen utilizar para regular sus propias crisis.

Los datos en el país son escasos. En el inicio de la pandemia, ante el aumento de eventos de salud mental entre los menores, se conoció información sobre el aumento en el mercado local de la venta de los dos medicamentos más utilizados: risperidona y aripiprazol, los dos psicofármacos más indicados por los psiquiatras en niños y adolescentes. “Son neurolépticos atípicos y funcionan como reguladores conductuales. Apuntan a regular el aparato psíquico. Pero la medicación no es todo el tratamiento, es apenas un fertilizante para que la psicoterapia funcione”, explica Andrea Abadi, psiquiatra y directora del Departamento Infantojuvenil de Ineco.
La venta de aripiprazol en el país, en ese momento había crecido un 13% con respecto al año anterior, se informó desde Iqvia, una consultora internacional de investigación del mercado farmacéutico, especializada en ciencia de datos en salud. La risperidona había tenido un crecimiento del 1%, con picos de un 5% en 2021. Vale aclarar que no son drogas exclusivamente pediátricas, por lo que es difícil medir qué proporción corresponde a niños y adolescentes medicados.
Marina Manzione, psicóloga especialista en niñez y adolescencia, formó parte de Equipo Pionero, un grupo interdisciplinario que realizó un diagnóstico de la situación emocional de los adolescentes en pandemia. En su consultorio cada vez recibe más casos extremos de adolescentes que requieren de la participación de un psiquiatra y del uso de medicación.
“El aumento de casos es real. Pero también hay que decir que hay una demanda social de resolución inmediata por parte de las familias. Antes los padres tenían más reticencia para medicar a los hijos, ahora incluso son ellos los que proponen si no se les puede dar algo. Incluso con frecuencia relatan que ya hubo experiencias previas, o que los padres ya usaron el recurso farmacológico en ellos mismos. Te explican que usaron ‘la pastillita’ y que, con eso, resolvieron y bajaron la intensidad del síntoma. Son patrones de experiencia que están en las familias. Sin embargo, no es esa la solución. No me refiero a que no sea necesario el uso de medicación, pero en muchos casos solo debería usarse al inicio del tratamiento, como ese empujoncito necesario para bajar la ansiedad y conseguir una adherencia al tratamiento, pero siempre debe ser en el contexto de un proceso psicoterapéutico”, describe.
Añade que no siempre es sencillo hacerles ver a los padres que el síntoma aparece porque viene a indicar algo, que debe ser abordado, no solamente acallado o tranquilizado con una medicación. Muchas familias, no obstante, enfrentan dificultades tanto económicas como de organización y tiempo para sostener el tratamiento. “En general, cuando aparecen estos cuadros, hay que hacer un trabajo más profundo, que lleva tiempo y compromiso. Pero hay que reconocer que hay una cuestión de tiempos asistenciales que en la Argentina son complejos, terapias cada vez cortas, poca accesibilidad de espacios terapéuticos; mucha lista de espera, la oferta está colapsada y la demanda es mucho mayor”, apunta Manzione.
También apunta a la falta de otros ámbitos o espacios que históricamente funcionaron como redes de contención social. “Hay algo central en el malestar juvenil que tiene que ver con la incertidumbre. Esas redes de apoyo que funcionaban con factores preventivos hoy no están. En esas redes encontrábamos lugares seguros, para actuar desde la calma, no desde el modo supervivencia. Ahí aparecen los síntomas ansiosos”, aporta. Y agrega: “El riesgo es patologizar y medicalizar algo que en realidad es una respuesta adaptativa al entorno. En lugar de abordar la complejidad de la trama”.
“Yo noto un aumento en la demanda y en los diagnósticos. Los adolescentes vienen diciendo que se sienten mal. También recibimos muchos pedidos de evaluaciones psiquiátricas, de psicólogos que derivan. Esto genera un gran cuello de botella, todo el tiempo estamos respondiendo que no tomamos más pacientes porque no tenemos más tiempo en las agendas. Se suma el hecho de que la oferta del sistema público es muy poca y en el sistema prepago, también. Incluso, aunque estés dispuesto a pagar la consulta no conseguís turno. La disponibilidad de 17 a 20, que es el horario en que salen del colegio, está colapsada”, subraya Abadi.
La especialista relata que hace unas semanas una familia, cuya hija concurrió a uno de los talleres de psicoterapia, le propuso esperar un tiempo antes de incorporar la medicación en el tratamiento, porque veían grandes avances. “La mayoría pide todo lo contrario. Hay una generación de padres que le perdió miedo a la psiquiatría, también es verdad que los padres vienen muy agotados. Los colegios no están preparados para tolerar problemas de conducta y son expulsivos. Hoy no existen escuelas para chicos con dificultades de conducta ni un plan académico. Tengo muchos casos de chicos que les permiten asistir solo una hora al día y terminar la primaria sin haber aprendido nada. Además, ese chico que no es invitado por nadie a los cumpleaños, vive toda la situación escolar con mucha violencia. Los otros padres arman movidas para expulsarlos de la escuela. Lo que ocurre en el ámbito educativo tiene un peso muy importante en el sufrimiento de chicos y adolescentes. El bullying, el acoso, incluso el rechazo por parte de la escuela. Muchas veces, para que ese chico pueda estar dentro del colegio más cantidad de horas, se lo medica”, explica Abadi.
“Pensaba en esta metáfora: ¿por qué más diagnósticos psiquiátricos, más intervención farmacológica? Por la misma razón que aparecen más estrellas y planetas cuando se construyen mejores telescopios, telescopios más sensibles”, afirma Juana Poulisis, psiquiatra infantojuvenil, magister en Psiconeurofarmacología y especializada en trastornos de la alimentación.
Poulisis hace una diferenciación entre la medicación positiva y aquella que resulta adictiva, o que en lugar de propiciar un tratamiento solo tiende a apagar el síntoma, sin lograr un abordaje completo. “Hay que pensar en lo complejo que está siendo para las familias acceder a los tratamientos, ya sea conseguir un terapeuta o un psiquiatra”, coincide con las otras especialistas. Como ellas, señala la dificultad para sostener el tratamiento –desde los horarios hasta lo económico– como un factor que puede estar influyendo en apoyarse más en una pata farmacológica para salir de una situación aguda.
“En realidad, los psiquiatras infantojuveniles intentamos no hipermedicar. Medicamos si es necesario. Los trastornos de ansiedad, los cuadros afectivos, anímicos, son cuadros biológicos. Si existe la intervención farmacológica positiva, no adictiva, ¿por qué no utilizarla? Obviamente se interviene con psicofármacos y con abordaje psicológico cuando es necesario. Pero lo primero que trabajamos los psiquiatras es la intervención en la regulación emocional, en la regulación de la ansiedad, con estrategias que no sean farmacológicas. Eso es lo que se aprende desde el día uno en psiquiatría; si no, generaría adicciones, dependencia. Y cuando se interviene con medicación, se intenta dar medicaciones que no son adictivas”, concluye la psiquiatra.
SOCIEDAD
Steam Machine llegó pisando fuerte con una promesa muy concreta, y al poco tiempo Valve la retiró sin dar explicaciones

Cuando una compañía presenta nuevo hardware, siempre hay muchas expectativas en torno a él. Eso fue lo que ocurrió cuando Valve anunció Steam Machine y, ahora que está llegando a los consumidores tras la revelación del precio, la comunidad se está dando cuenta de que, aunque es un gran producto para jugar en tu salón a tu biblioteca de Steam, no tiene una gran relación calidad-precio. El problema fue lo que Valve prometió hace unas semanas.
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Tal y como recoge Windows Central, la página de producto de Steam Machine señalaba que la CPU y GPU del dispositivo permitirían alcanzar el 4K y 60 fotogramas por segundo gracias al reescalado FSR de AMD. El texto era el siguiente: «Juega en 4K a 60 FPS con FSR, gracias a una CPU y GPU de AMD semipersonalizados». Sin embargo, tras publicarse las primeras pruebas de rendimiento y los respectivos análisis de Steam Machine, Valve modificó esa descripción el pasado 25 de junio.

Valve ya está pensando en Steam Machine 2, y ya ha adelantando un cambio histórico
Esto decía el nuevo texto: «Disfruta de juegos en una resolución de hasta 4K con FSR 4.1, gracias a una CPU y GPU de AMD independientes y semipersonalizadas». El cambio fue detectado por la cuenta de X/Twitter Steam Hardware Updates, que compartió capturas de antes y después de la ficha del producto, dejando constancia de que la promesa de 60 fps estables había desaparecido. Medios como Gamers Nexus analizaron Steam Machine y notó que no superaba los 60 fps en varios títulos en 1080p a calidad Ultra.
¿Cómo envejecerá Steam Machine?
Valve no mintió del todo al apoyarse en el FSR, pero sí exageró la potencia de Steam Machine. Lo que sí puede aumentar la vida útil del dispositivo es el FSR 4, que de alguna manera llegará a Steam Machine. Es evidente que Valve ha salido muy perjudicada con el precio del PC consolizado, algo que se debe a la crisis global de memoria RAM que está encareciendo a toda la industria de hardware. Digital Foundry publicó un artículo en el que analizaba si la Steam Machine podría envejecer bien con el paso de los años.

Digital Foundry considera que a corto plazo la incorporación de FSR 4 es positiva para Steam Machine, pero aun le faltaría nuevas opciones de Remote Play con mayor ancho de banda para aprovechar PCs más potentes en la misma red, y optimizaciones continuas de los drivers. Es evidente que Valve tiene una hoja de ruta para mejorar Steam Machine a base de actualizaciones de su sistema operativo (SteamOS), pero aun sigue existiendo un problema soporte anti-trampas a nivel de kernel. Valve reconoció que, aunque no hay avances en soporte anti-trampas a nivel de kernel para Linux, «hay mucho trabajo sucediendo entre bastidores».
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Steam Machine llegó pisando fuerte con una promesa muy concreta, y al poco tiempo Valve la retiró sin dar explicaciones
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por
Adrián Mira
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Mejora la salud de los heridos por la tragedia del Skate Park en Mar del Plata: un joven despertó y un menor recibió el alta

A casi dos semanas de la tragedia ocurrida en la zona del Skate Park Bristol de Mar del Plata, donde una joven de 18 años murió al ser atropellada por un colectivo de la línea 532 que se subió a la vereda, comenzaron a conocerse las primeras noticias alentadoras sobre la evolución de algunos de los heridos.
Thiago Vera, uno de los jóvenes que permanecía internado en terapia intensiva desde el siniestro, despertó en las últimas horas y logró comunicarse con su familia mediante gestos y apretones de mano, según contó su padre, Diego Vera, a través de un video difundido en redes sociales.
“Nos encontramos con la grata sorpresa de que Thiago tenía los ojitos abiertos, nos escuchó y pudimos intercambiar cositas mediante apretones de mano y gestos. Obviamente no puede hablar porque tiene una traqueotomía”, expresó.
El hombre explicó que el joven continuará internado en terapia intensiva y que todavía deberá atravesar un largo proceso de recuperación. “Queríamos compartir con toda la gente que oró y no pregunta por él esta pequeña felicidad que tenemos todos. Si bien va a seguir en terapia, sabemos que no es el fin de todo, sino el comienzo”, afirmó.
En ese sentido, agradeció el acompañamiento recibido desde el día del accidente y pidió que continúen enviándole mensajes de aliento. “Les pedimos que sigan ayudándonos, orando y dándole fuerzas. Todos los mensajitos que quieran mandar alentando a Thiago, se los hago escuchar y ver porque le hace muy bien”, concluyó.
El accidente ocurrió el 22 de junio, cuando el colectivo perdió el control, se subió a la vereda en la zona del Skate Park Bristol y embistió a varias personas que esperaban en una parada sobre el paseo costero. Como consecuencia del impacto murió Guadalupe Merlos, de 18 años, mientras que otras seis personas fueron trasladadas al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) “Oscar Alende” con heridas de distinta gravedad.
Según pudo saber Infobae a través de fuentes sanitarias, la situación clínica de los pacientes evolucionó durante los últimos días. El adolescente de 15 años que había resultado herido recibió el alta médica tras una rápida recuperación.
Además, una de las mujeres que permanecía internada fue derivada primero a un hospital de Berazategui y luego al Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires para continuar su tratamiento.
En tanto, Thiago y una mujer de 42 permanecen internados en terapia intensiva. Si bien continúan en estado delicado, las fuentes consultadas señalaron que evolucionan y que el riesgo de vida disminuyó con respecto a los primeros días posteriores al accidente.
Por su parte, otras dos mujeres, de 47 y 56 años, permanecen internadas en sala común por las fracturas sufridas durante el siniestro y podrían recibir el alta médica en los próximos días.
La investigación por la tragedia continúa a cargo del fiscal Germán Vera Tapia, titular de la UFI N°11 de Delitos Culposos de Mar del Plata. La principal hipótesis apunta a que el colectivo habría sufrido un desperfecto mecánico antes de subirse a la vereda, aunque esa circunstancia deberá ser confirmada por las pericias ordenadas sobre la unidad.
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