CHIMENTOS
Echaron a Karina Mazzocco de América y tomó una fuerte decisión: «En seis meses no va a quedar ni…»

Karina Mazzocco atraviesa un momento de cambios en su vida profesional y personal. Mientras se prepara para cerrar una etapa en América TV a fin de mes, la conductora también decidió enfocarse en cuestiones personales que venía postergando, como un retoque estético que la tenía inquieta desde hace tiempo.
Su salida del canal se da en medio de un contexto de reestructuración y movimientos dentro de la grilla, donde su ciclo fue parte de las modificaciones que se vienen implementando. Aunque aún no hay demasiados detalles sobre su futuro inmediato en televisión, lo cierto es que Mazzocco se despide de una etapa importante en su carrera.
En paralelo a este cierre profesional, la conductora sorprendió al contar que decidió realizarse una intervención estética menor, vinculada a un complejo que arrastraba desde hacía años. “Me achiqué los lóbulos de las orejas”, comentó la animadora, revelando el motivo detrás de su decisión.
Según explicó, esta situación estaba relacionada con el uso prolongado de aros pesados, lo que con el tiempo le generó una incomodidad estética que quiso corregir. Lejos de tratarse de una cirugía compleja, Mazzocco destacó que fue un procedimiento sencillo y con una rápida recuperación.
KARINA MAZZOCCO, ENTRE LA BELLEZA Y SU SALIDA DE AMÉRICA
“Estoy muy contenta. Fue una cirugía muy sencilla. Pasaron 20 días y ya están así, se nota apenitas. En seis meses no va a quedar ni cicatriz”, detalló, llevando tranquilidad sobre el resultado y el proceso posterior.
Además, contó cómo continúa con los cuidados tras la intervención, dejando en claro que todo marcha según lo esperado. “Acabo de comprarme la crema que tengo que usar y nada más. Estoy muy pero muy feliz”, agregó, mostrando su satisfacción con el cambio.
De esta manera, Karina Mazzocco transita un presente de transición, donde se mezcla el cierre de un ciclo laboral con decisiones personales que apuntan a su bienestar. Entre despedidas y nuevos comienzos, la conductora apuesta a encarar lo que viene con una renovada energía.
Karina Mazzocco, América
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Charly García fue ovacionado en el musical de Elena Roger basado en su obra: “La inspiración de nuestra vida”

Elena Roger anuncia la presencia de Charly García en la sala, quien es la inspiración de la obra. El público del teatro se pone de pie y ovaciona al músico. (X @patmalanca)
La noche del jueves 21 en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín quedó marcada por la inesperada presencia de Charly García en la función de Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires. El arribo del músico fue a las 20.30, acompañado por su asistente Tato Vega, y allá lo aguardaba Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. La noticia de su llegada se propagó rápidamente entre los asistentes y el elenco, generando una atmósfera de expectativa y emoción a lo largo del teatro.
Durante el saludo final del espectáculo, Elena Roger—figura central de la obra—agradeció al público y, conmovida, reveló la presencia de “nuestra inspiración de toda la vida. Nuestra inspiración para hacer esta obra”, en referencia directa a Charly García sentado entre la audiencia. La reacción fue inmediata: la sala estalló en una ovación prolongada y sentida, con el público de pie y un clima de celebración genuina.
La historia siguió en los camarines, donde Elena y Charly compartieron unas palabras de admiración mutua. Además, el músico se fotografió con todo el elenco y el equipo que compone la obra, en una rúbrica a una noche que quedará en la memoria para siempre.
La función no solo estuvo cargada de emoción por el espectáculo en sí, sino también por las escenas ocurridas en el hall del teatro. Allí, a su llegada, Charly García protagonizó uno de los instantes más destacados de la jornada al encontrarse con Pedro Aznar, que fue calificado como especialmente conmovedor por quienes lo presenciaron. La interacción reflejó el profundo respeto y cariño que rodea al artista, tanto dentro como fuera del escenario.
Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires es una creación de Ricardo Hornos que propone una original relectura de las invasiones inglesas de 1806 a través del formato de ópera rock. La estructura del musical se fundamenta en el uso de 55 canciones de Charly García de toda su trayectoria, incluyendo piezas de Sui Generis, La máquina de hacer pájaros, Serú Girán y su etapa solista. La integración de las canciones en la narrativa resulta uno de los puntos distintivos del espectáculo: apenas unos pocos diálogos y mínimas adaptaciones a las letras originales bastan para reconstruir los episodios históricos desde la llegada del general Beresford y las tropas británicas, pasando por la resistencia local hasta la rendición de los invasores.
Charly García en silla de ruedas y Elena Roger vestida con indumentaria teatral se dan la mano y sonríen.
Las canciones funcionan como hilos conductores de la acción dramática, adquiriendo significados nuevos en el contexto de la trama. Esta característica fue destacada por la crítica y el público, que reconocieron el valor de la propuesta tanto en lo artístico como en la manera en que resignifica la obra de García.
La combinación de recursos visuales, música en vivo y la fuerza interpretativa de los actores otorga a la ópera rock una dinámica particular, en la que la historia argentina se fusiona con el repertorio de uno de los músicos más influyentes del país. El espectáculo logra así captar la atención de distintas generaciones, invitando a redescubrir tanto los hechos históricos como la potencia de las canciones.

En una reciente charla con Infobae, Elena Roger compartió sus sensaciones sobre el desafío de interpretar un personaje profundamente ligado a la figura de Charly García. “Mirá, te lo digo y me emociona… A mí Charly me toca, me parece exquisito desde todo punto de vista. Primero, su vida, su rebeldía… Yo creo que su rebeldía fue hacia el sistema. Él vino a romper los límites, a mostrarnos la música de otra manera, a mostrarnos qué hace un artista. Un artista baja data del universo y la plasma en el universo donde vivimos. No todos se animan a hacerlo, porque uno puede fracasar. Y de hecho, Charly fracasó, pero no en su totalidad de artista. Nos deja una obra increíble. Es un genio, realmente es un genio”.
Roger explicó que su personaje, Cassandra Lange, lleva el sobrenombre “Charly” porque es una farolera que vive en un mundo de hombres, lo que implica un grado de rebeldía y ruptura con lo establecido. La actriz confesó que en ciertos momentos siente pudor y vergüenza, pues teme faltarle el respeto al músico al jugar con su arte sobre el escenario, pero consideró que se trata de un homenaje legítimo y necesario, vinculado tanto con la historia del país como con la identidad cultural. “Es una ópera rock, casi sin diálogos; la historia avanza por las canciones y lo que hacemos en escena”, detalló.

El testimonio de Roger deja en claro el peso simbólico de interpretar a un personaje inspirado en García bajo la mirada del propio músico: una situación que potencia la emoción y la responsabilidad artística, pero que también refuerza el sentido colectivo del homenaje.
La ovación final, que se desató tras la mención de Elena Roger desde el escenario, selló una noche en la que el homenaje y la celebración cobraron una dimensión especial. La función de Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires se transformó, por la presencia de su principal inspirador, en un acontecimiento singular que quedará registrado en la memoria de quienes estuvieron ahí.
Fotos: RSFotos
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La mirada crítica de Arturo Puig sobre los Martín Fierro y la falta de figuras en la televisión: “Da bronca”

En este video, el actor Arturo Puig dialoga sobre los premios Martín Fierro, su trayectoria y la polémica que rodea a sus entregas
En una semana marcada por el escándalo, el testimonio de Arturo Puig puso en evidencia cómo la noción de prestigio asociada a los premios Martín Fierro cambió de forma radical con el paso de los años. En un intercambio marcado por la franqueza y el humor, el actor repasó no solo su propia historia con las nominaciones, sino también la transformación de un galardón que alguna vez fue sinónimo de respeto profesional.
En su participación en el ciclo uruguayo Malos pensamientos, conducido por Orlando Petinatti, Puig reconoció que el Martín Fierro “antes era algo que al actor o a la actriz le daba prestigio” y respeto. El conductor remarcó que hoy la situación es diferente, a lo que Puig fue categórico: “Hoy mucho menos, mucho menos”. Esa percepción se refuerza con ejemplos recientes, como la victoria de Wanda Nara en la terna de conducción femenina, compitiendo con “actrices de renombre y de primera línea”.
El propio Puig atribuye parte de este cambio a la manera en que la fama se redefinió. La popularidad, potenciada por la exposición mediática y las redes sociales, parece haber desplazado a la trayectoria y el trabajo sostenido como factores determinantes para ser considerado en los premios. El resultado, según la charla, es una pérdida de peso simbólico y de influencia del galardón en el ambiente artístico.
La transformación del significado de los premios Martín Fierro se evidencia en la percepción de quienes los recibieron en el pasado y de quienes aspiran a ellos en la actualidad. Antes, el reconocimiento suponía la validación de una carrera artística basada en el esfuerzo, la popularidad sostenida y la calidad interpretativa. En la actualidad, factores como la presencia en redes sociales y la visibilidad mediática inmediata ganaron terreno, diluyendo el valor simbólico que caracterizaba al premio.
El diálogo abordó también un fenómeno determinante en esta transformación: la desaparición de la ficción tradicional en los canales abiertos. Puig remarcó que “al no haber ficción tradicional en los canales, no hay figuras”. Para el actor, esta ausencia está generando un vacío en la oferta de espectáculos y en la aparición de nuevos referentes artísticos.
Esta falta de ficciones televisivas repercute directamente en el teatro. Según Puig, “no va a haber gente que encabece en el teatro las obras”, ya que las nuevas figuras surgen de ámbitos como el streaming o las redes sociales, e incluso aquellos que sí logran cierto reconocimiento, “no tienen la preparación de un actor o de una actriz”.
La relación entre la televisión y el teatro argentino fue histórica: las grandes figuras televisivas solían trasladar su popularidad a la escena teatral, llenando salas y encabezando elencos. La crisis de la ficción tradicional, sumada a la fragmentación de audiencias, afecta ese modelo y plantea interrogantes sobre el futuro de la actividad teatral.
La charla indagó en la irrupción de celebridades ajenas a la formación actoral en el universo mediático argentino. “Hoy te filmás dos minutos en las redes, sos famoso y ya estás en la calle Corrientes”, graficó en referencia al circuito más emblemático del teatro porteño.

Este fenómeno, según ambos, genera tensiones entre quienes dedicaron una vida al oficio y quienes acceden a escenarios y premios por la vía de la fama digital. Puig admitió que la situación “da bronca por un lado y por la sociedad, no porque pierdas el laburo. Vos ya estás”.
El contraste entre la fama instantánea y la trayectoria consolidada se refleja en la manera en que se definen los protagonistas de espectáculos y premiaciones. Antes, “el protagonismo se ganaba con el rating” y “el rating te lo daba tu trayectoria, tu trabajo”. Hoy, la exposición en redes resulta suficiente para acceder a espacios históricamente reservados a intérpretes con formación y experiencia.
La expansión de las redes sociales modificó las reglas del reconocimiento artístico. Figuras que antes se consagraban tras años de carrera, hoy comparten escenario y premios con personas cuya notoriedad proviene de videos virales o seguidores en plataformas digitales. Según Puig, esto afecta la calidad del espectáculo y la percepción del público sobre quién merece realmente ser distinguido.
En la entrevista, repasó su extensa relación con los premios Martín Fierro. Nominado por primera vez en 1973, perdió en la terna a la “revelación” en un hecho que recuerda con ironía: “En una de las nominaciones me ganó el Topo Gigio”. El episodio se transformó en una anécdota recurrente en su carrera y en la memoria colectiva del espectáculo argentino.
A lo largo de su trayectoria, Puig fue nominado al menos ocho veces antes de obtener finalmente el Martín Fierro a la trayectoria en 2014, en reconocimiento a sus 50 años en la profesión.
El actor también reflexionó sobre el sistema de nominaciones y premiaciones, al señalar la falta de transparencia y la extensión de las ternas: “En el Martín Fierro de este año, en una terna había siete personas”.
Puig reconoció que, aunque el premio perdió parte de su prestigio original, “me gustó ganarlo”. El valor simbólico de la estatuilla, aunque disminuido, conserva para él un significado especial vinculado a la constancia y el reconocimiento de una carrera sostenida.
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Brian Sarmiento contó con lujo de detalles su mayor locura: cómo compró un bar en Cusco de un día para otro

En tanto espera ver qué sucede con el repechaje de Gran Hermano edición Dorada, y sigue adelante la batalla legal por manutención y reclamos, el ex futbolista Brian Sarmiento intenta trabajar y entrar nuevamente a la casa para generar ingresos económicos.
Pero fue en una entrevista exclusiva que ofreció a Leo Montero para Random que Brian recordó una particular inversión que hizo tiempo atrás en un rincón de Perú. “¡Me compré un bar”, lanzó sorpresivamente el ex jugador.
Ante la mirada atónita del conductor, el ex participante del reality de Telefe profundizó: “Llegue a Cusco y dije ´loco, ésta es una ciudad a la que vienen muchos turistas. ¿Qué es lo que más hacen? Comer y escabiar´. Y conozco, hay un barcito”.
“El encargado era un argentino. Un cordobés. Le dije ´bueno, sentame con el dueño del bar´. Y le llevé plata en efectivo y le compré la llave. Lo que a mi me gustaba es que todos los días había una banda distinta de música”, continuó Sarmiento quien, también, incursionó en el negocio gastronómico.
BRIAN SARMIENTO TUVO UN EMPRENDIMIENTO ENTRE COMIDA Y VIDA DE ROCKSTAR
Asimismo, Brian contó: “Me puse con una banda a hacer los coros, a tocar el güiro. Entonces vivía como un artista pero jugando al fútbol. Cuando me fui quedó para él, para el encargado. Se lo di porque habíamos recuperado muchas cosas”.
“Salió un negocio redondito. Se lo dejé porque se lo merecía. ¿Si todavía está? No sé. Ni quiero ir porque me quedo a vivir ahí”, remató Sarmiento, quien no se privó de nada y hasta, entre el fútbol y los medios, se dio el gusto de poner un bar en Perú.
Brian Sarmiento
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