ECONOMIA
El trabajo free-lance en una nueva era: qué perfiles se buscan en el mundo y cómo manejan sus dólares los argentinos

El mapa del trabajo cambió. Lo que durante décadas fue una forma marginal de ganarse la vida —trabajar por cuenta propia, sin patrón fijo ni oficina— se volvió una de las modalidades laborales de mayor crecimiento en el mundo. Hoy hay cientos de millones de freelancers activos en el planeta, en perfiles cada vez más diversos. Para muchos argentinos, es una vía de acceso a ingresos en moneda dura que el mercado local no puede ofrecer.
En ese contexto global, ¿qué buscan las empresas? Desde Deel —plataforma especializada en contratación internacional— señalaron que los perfiles freelance más demandados para talento argentino son analistas de datos, desarrolladores de software, analistas de recursos humanos, gerentes de relaciones comerciales y desarrolladores de interfaz de usuario. Pero hay un fenómeno que sobresale por encima de todos: el crecimiento de la demanda de perfiles vinculados a la inteligencia artificial.
Según el último Reporte de Contratación Global de Deel, la demanda de AI trainers —profesionales que etiquetan datos, proveen comentarios y ayudan a perfeccionar los resultados de los sistemas de IA— creció un 283% en el último año. Es el rubro de mayor expansión dentro del mercado freelance global.
Al mismo tiempo, la contratación de talento argentino por parte de empresas del exterior creció un 25% en 2025. Pero el movimiento no es solo de afuera hacia adentro: también las empresas locales salieron a buscar talento más allá de las fronteras. “Durante el último año registramos un aumento del 43% en la cantidad de empresas y startups argentinas que empezaron a contratar talento fuera del país, ya sea para escalar sus negocios o para acceder a perfiles muy específicos que no encuentran localmente”, indicaron desde Deel.

“Lo que antes era territorio exclusivo de las grandes corporaciones hoy está al alcance de cualquier empresa: las pymes y startups argentinas son cada vez más protagonistas de esta tendencia, contratando principalmente talento en Colombia, Brasil y México“, agregaron.
En cuanto a las tarifas, el escenario es desigual. Según los expertos, las compensaciones para roles operativos y estratégicos crecieron en mercados emergentes como América Latina. Los perfiles vinculados a IA y desarrollo de software enfrentan una presión salarial al alza, producto de la alta demanda y la escasez de talento especializado. Los puestos junior, en cambio, atraviesan un panorama más competitivo: las empresas priorizan experiencia, certificaciones técnicas y capacidad de trabajo autónomo.
Más allá de las habilidades técnicas, las empresas también piden otro tipo de competencias. “Hoy las empresas valoran cada vez más perfiles que puedan integrarse de manera eficiente a equipos distribuidos y trabajar con foco en resultados”, dijeron desde Deel, que identificó como atributos clave la adaptabilidad para trabajar con equipos multiculturales, el dominio del inglés, la comunicación efectiva —tanto sincrónica como asincrónica—, la proactividad y la gestión del tiempo.
Si el mercado de trabajo freelance se globalizó, el sistema de cobro tuvo que seguir el mismo camino. Para los argentinos, esa ecuación tiene una complejidad adicional: las restricciones cambiarias y la inestabilidad monetaria convirtieron la pregunta de cómo cobrar en algo tan importante como la pregunta de cuánto cobrar.
Sebastián Siseles, CEO de Vesseo —plataforma orientada a la gestión de dólares digitales—, describe un ecosistema que se diversificó de forma acelerada. “Hoy el esquema es mucho más diverso que hace unos años. Los freelancers combinan múltiples herramientas: desde cuentas internacionales y plataformas como Payoneer o PayPal, hasta billeteras digitales que les permiten recibir directamente en dólares digitales”, señaló.

Asimismo, detalló que una parte creciente de los trabajadores independientes ya elige cobrar en criptomonedas o stablecoins, con USDC y USDT entre las principales opciones, “por la velocidad y flexibilidad que ofrecen”.
Siseles identifica tres grandes categorías que conviven en el mercado actual. Las transferencias bancarias internacionales —Swift, ACH— siguen siendo relevantes para ciertos volúmenes, aunque con menor flexibilidad. Las plataformas de pago global como Payoneer o PayPal mantienen un uso extendido por su integración con marketplaces y clientes del exterior. Y las billeteras digitales y soluciones basadas en dólares digitales ganan terreno de manera sostenida. “Lo que estamos viendo no es un reemplazo total de un método por otro, sino una transición hacia esquemas más flexibles y diversificados”, resumió.
El año 2026 trajo cambios en ese ecosistema. “Hubo dos cambios clave”, explicó Siseles. “Por un lado, avances regulatorios que dieron más margen a los freelancers para cobrar desde el exterior, lo que ordenó parte del ecosistema. Por otro, un cambio tecnológico y cultural: hoy existen más herramientas que permiten cobrar y operar directamente en dólares digitales sin necesidad de pasar por el sistema bancario tradicional”.
Sin embargo, los problemas estructurales persisten. Los costos y tiempos de las transferencias internacionales tradicionales siguen siendo un obstáculo: comisiones elevadas y demoras de varios días. La conversión de moneda y las restricciones cambiarias obligan a los freelancers a tomar decisiones poco eficientes sobre cuándo y cómo ingresar esos fondos al país. La fragmentación del sistema genera fricciones cotidianas. “Muchos freelancers terminan usando varias plataformas a la vez para poder cobrar, convertir y gastar su dinero”, señaló Siseles.
Para quienes buscan insertarse en este mercado, el punto de partida es entender que la competencia también es global. Un freelancer argentino compite con pares de Colombia, México o Francia para acceder a las mismas posiciones, especialmente en roles técnicos. Desde Deel lo plantearon con claridad: “Las oportunidades ya no dependen únicamente del lugar donde vive una persona, sino de las habilidades que pueda ofrecer y de cómo logre posicionarse profesionalmente.”

En ese marco, las áreas de formación más estratégicas son tecnología, inteligencia artificial y análisis de datos. El inglés sigue siendo el requisito de acceso al mercado internacional. Y la especialización en nichos de alta demanda —antes que la amplitud generalista— es lo que permite diferenciarse y sostener tarifas competitivas.
Los datos globales confirman esta lógica. Según un informe de websiteplanet en base a datos de Statista, PAyoneer, Edelmann y otras fuentes de renombre, el 70% de los freelancers a tiempo completo participó en algún tipo de formación en los últimos seis meses, frente al 49% de los trabajadores tradicionales. Y el 93% de ellos considera que esa capacitación en habilidades específicas fue más útil para su trabajo que la educación universitaria formal.
El resultado, para quienes logran consolidarse, va más allá del ingreso. Según un relevamiento de Upwork, el 77% de los freelancers a jornada completa cree que mejoró su equilibrio entre vida laboral y personal desde que trabaja de forma independiente. El 51% va más lejos: afirma que ninguna suma de dinero los haría volver a un empleo tradicional. Son números que hablan, también, de un cambio de mentalidad que el mercado laboral argentino —y global— todavía está procesando.
Los ingresos varían según el sector. Un relevamiento que tomó datos de 170 países sitúa la tarifa promedio global en torno a los 21 dólares por hora. Pero la brecha entre sectores es significativa: los gestores de proyectos son los mejor pagos, con una media de alrededor de 30 dólares la hora, mientras que los perfiles administrativos se ubican en el extremo opuesto, con cerca de 11 dólares por hora. Entre esos extremos se distribuyen la mayoría de los freelancers: el 57% gana menos de 16 dólares por hora, y solo el 14% supera los 32 dólares.

En este mercado, la experiencia pesa más que la educación formal. Según websiteplanet, los freelancers con título universitario o técnico perciben en promedio unos 21 dólares por hora, mientras que quienes tienen posgrado llegan a 26 dólares. Pero los que completaron solo la educación secundaria alcanzan una media de 24 dólares, por encima de los graduados universitarios. Lo que el mercado premia, en definitiva, es el historial de trabajo y la reputación construida cliente a cliente.
La geografía de la demanda también tiene su lógica. Según datos de Payoneer, el 36% de los clientes de freelancers se concentra en América del Norte, el 27% en Europa y el 11% en Latinoamérica. Esto tiene una implicancia directa para los trabajadores independientes: las tarifas que pueden cobrar tienden a estar alineadas con el costo de vida del país del cliente, lo que convierte al mercado norteamericano y europeo en el destino más codiciado para quien quiera maximizar sus ingresos.
europa press
ECONOMIA
Oficial: la mora de las familias volvió a crecer en mayo y casi triplicó al nivel del año pasado

La morosidad del sistema financiero argentino registró un nuevo avance en mayo, impulsada principalmente por el deterioro en los préstamos otorgados a las familias. De acuerdo a datos oficiales, la irregularidad de los hogares ascendió a 12,8 por ciento durante el quinto mes del año. Se trata del mayor nivel en más de 20 años.
Según el último Informe de Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 7,7% a nivel agregado, lo que representa un aumento de 0,4 puntos porcentuales respecto de abril y 5,1 puntos más en comparación interanual.
El informe oficial destaca que el incremento de la mora tuvo como principal motor el desempeño de los créditos familiares. En mayo, el indicador de irregularidad para este segmento alcanzó 12,8%, superando en 0,7 puntos porcentuales el registro del mes anterior y en 8,3 puntos el dato de hace un año. Aunque el ritmo de deterioro se moderó en los últimos meses, la cartera irregular sigue mostrando un crecimiento real sostenido, impactando en la capacidad de pago de los hogares.
Ahora bien, si se analiza la calidad de cartera por línea, se encuentra que el mayor ratio de irregularidad la tienen los créditos personales, que alcanzaron en mayo un nivel de mora del 15,9% (10,4 puntos más que igual mes del año pasado). Le siguieron las tarjetas de crédito (11,% de irregularidad), los adelantos (6,4%) y los préstamos con garantía prendaria (5,8%). Completan la lista los documentos (3,4%) y los créditos con garantía hipotecaria (2,1%).
En las empresas, el indicador de irregularidad se ubicó en 3,5% durante mayo, 0,1 punto porcentual por encima de abril y 2,5 puntos más que un año atrás. Se trata de un nivel sensiblemente menor al de las familias, aunque también en ascenso.
El BCRA reconoció que el crédito comenzó a mostrar señales de recomposición. El saldo real de préstamos al sector privado en pesos aumentó 0,3% en mayo, luego de cuatro meses consecutivos de caídas, impulsado por las líneas comerciales y las de garantía real, mientras que el consumo volvió a retroceder.

En moneda extranjera, el financiamiento a privados creció 2,6% entre puntas de mes. En tanto, los depósitos del sector privado en pesos se redujeron 0,9% real, golpeados principalmente por las colocaciones a plazo.
De acuerdo con el Banco Central, pese al avance de la mora, el sistema financiero mantiene un colchón amplio para afrontarla. Las previsiones constituidas por las entidades cubrían en mayo el 86,3% de la cartera irregular y el 6,6% del total de créditos otorgados. Al considerar en conjunto la morosidad, el nivel de previsiones y el capital regulatorio, el crédito en situación irregular neto de previsiones representó apenas 2,2% de la Responsabilidad Patrimonial Computable.
En ese marco, la integración de capital del sistema se ubicó en 30,7% de los activos ponderados por riesgo, con un exceso de integración de 280,3% por encima de la exigencia normativa. Estos niveles de solvencia le otorgan a la banca margen para absorber el impacto de la mora sin comprometer su estabilidad.
Por otro lado, los indicadores de liquidez también se mantuvieron en niveles sólidos. El indicador que contempla únicamente las disponibilidades en pesos se ubicó en 11,9% de los depósitos en esa moneda, mientras que al sumar los títulos públicos y las operaciones de corto plazo con el BCRA, el ratio ampliado alcanzó 32,7 por ciento. En moneda extranjera, los activos líquidos representaron 50,9% de los depósitos en esa denominación.
El deterioro no se limita al porcentaje de cartera irregular. Según el último Informe de Estabilidad Financiera del BCRA, la carga mensual de los servicios de deuda de las familias representó en abril el 24,1% de la masa salarial formal, un nivel que hace dos años no llegaba al 9 por ciento.

El salto responde, entre otros factores, a que la tasa de interés real de los créditos a personas dejó de licuarse por la inflación y se volvió significativamente positiva.
Los datos oficiales señalan que el deterioro golpea con mayor intensidad a los segmentos más jóvenes: entre los deudores de 18 a 25 años la irregularidad supera el 40%, mientras que la proporción desciende de manera progresiva a medida que aumenta la edad. La morosidad también es más pronunciada en las entidades no financieras, que concentran cerca del 17% del crédito a familias y donde el indicador ya ronda el 30%, muy por encima del promedio del sistema bancario tradicional.
Las diferencias también tienen un correlato territorial. En el norte del país, la proporción de personas en mora supera el 30%, mientras que en el centro y en provincias como Neuquén se ubica por debajo del promedio nacional. A su vez, entre quienes accedieron a préstamos exclusivamente a través de entidades no bancarias, por dificultades para calificar en la banca tradicional, el nivel de incumplimiento supera el 50 por ciento.
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ECONOMIA
Vocero de Milei dijo que un dólar a $1.800 es «posible» y la City alerta por fin de la paz cambiaria

Mientras el precio del dólar sigue subiendo, la mención del vocero presidencial, Adrián Ravier, respecto a que es «una posibilidad» que pueda llegar a los $1.800 en los próximos meses generó ruido en la City, ya que establece una nueva referencia que condiciona al mercado y marca el posible inicio de una aceleración moderada. Asimismo, provocó inquietud por considerar imprudente que desde el Gobierno se barajen posibles cotizaciones. Incluso, algunos economistas arriesgan que estas declaraciones oficiales no fueron inocentes.
Por lo pronto, este viernes subió por tercera rueda consecutiva el precio del dólar minorista -en este caso 10 pesos- y se ubicó en $1.520 a la venta en el Banco Nación, la cifra nominal máxima histórica registrada.
Así, en todo julio, el billete estadounidense avanza un 1,3%, pero en todo el año acumula una suba de apenas el 2,7%, un nivel que queda bastante por debajo respecto a la inflación de los primeros 7 meses, que ronda el 18%.
Justamente, por este atraso cambiario, no «suenan» casuales las palabras del vocero presidencial en el canal de streaming Carajo, donde aclaró que, si en los próximos meses se genera un ajuste cambiario, sería «mínimo», por lo que subrayó que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Y acotó que sería «una posibilidad» que el dólar llegue a los $1.700 o $1.800.
Incluso, agregó que al observar el promedio del tipo de cambio de los últimos años, «hoy estamos un poquito abajo. Si hubiera una corrección, esa corrección no sería significativa», sentenció.
El pronóstico del vocero de Javier Milei puede acabar con la paz del dólar
Las declaraciones de Ravier generaron cierto impacto en la City debido a que el hecho de que el Gobierno fije un valor probable para los próximos meses ya establece una nueva referencia. Hoy el precio del dólar mayorista ronda los $1.500, por lo que estas palabras oficiales indican que el tipo de cambio podría avanzar un 20% en los próximos meses.
«Por declaraciones como esas, es obvio que ahora suba el precio del dólar. La verdad, no me parece prudente ese tipo de menciones, sobre todo viniendo de un funcionario de alto nivel. Puede tener consecuencias en el corto plazo, alimentando la demanda y disminuyendo la oferta. No creo que nadie pueda definir con relativa certeza lo que puede pasar a fin de año; Argentina es un país muy volátil en esa materia y es difícil hacer anticipos«, dice a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
En ello coincide Jorge Colina, economista de IDESA, al sentenciar: «El Gobierno no tiene que fijar, ni tampoco predecir, el precio del dólar, sino que tiene que salir por completo del cepo cambiario y dejar que el mercado determine el tipo de cambio. Esa es la solución de fondo».
Además de malestar, también se generó cierta incertidumbre y desorientación en la City ante un posible cambio de política cambiaria.
«El vocero lo mencionó como ‘una posibilidad’, pero no creo que el Gobierno quiera que el dólar se vaya hasta los $1.800. La verdad es que no lo veo, porque si no, no estaría vendiendo los bonos dólar linked ni estaría vendiendo futuros como para dar un poco de previsibilidad respecto al tipo de cambio. No me cierra eso; además, a esos precios, si se empieza a mover más la economía, los exportadores te llenan de dólares«, opina Francisco Díaz Mayer, analista de ABC Mercado de Cambios.
Al respecto, Claudio Caprarulo, economista y director de Analytica Consultora, agrega a iProfesional: «El vocero no fue preciso ni en plazos ni en valor; es difícil inferir a partir de sus declaraciones un cambio en la política cambiaria del Gobierno para los próximos meses. De todas formas, lo esperable es que el tipo de cambio deje atrás las subas marginales que tuvo hasta ahora, a excepción de junio, cuando avanzó un 5%».
Precio del dólar a fin de año: qué proyecciones y pronósticos espera la City
Parte de la sorpresa y del ruido generado en la City por las declaraciones de Ravier respecto a que $1.800 es un precio «posible» para el dólar reside en que se ubica en una cifra superior a lo previsto por algunos actores del mercado para fin de año. Sin embargo, existe una fecha precisa en la que se estima que pueda alcanzar esa cifra el año que viene.
De hecho, el propio Gobierno había estimado meses atrás, al presentar el Presupuesto 2026 aprobado en el Congreso de la Nación, que el tipo de cambio iba a ser de $1.423 a fin de año. Esta era una referencia bastante más baja que la indicada ahora por el vocero presidencial.
Por su parte, en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA a inicios de julio, en el que se encuestó a 44 economistas nacionales, se pronosticó un tipo de cambio nominal de $1.673 para diciembre que viene, lo que arroja una variación interanual esperada del 15,5%, cifra inferior a los $1.800 mencionados por el vocero.
Una cifra similar fue prevista días atrás por el informe mundial FocusEconomics, elaborado a partir de las estimaciones de 45 economistas de bancos y consultoras nacionales e internacionales de inversión, en el que revelan que la cotización esperada para el tipo de cambio mayorista es de $1.659 para fin de año.
Por lo pronto, en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), este viernes se negoció un precio de dólar mayorista de $1.650 para fin de diciembre. A su vez, en las negociaciones se prevé que alcance los $1.800 recién a fines de mayo de 2027.
«Mencionó esos $1.800 como una posibilidad, claro, pero no es el escenario base que, en general, el mercado está esperando. El techo de la banda de flotación hoy está en eso, así que, desde el punto de vista de movimientos sin intervención, podría darse que llegue a ese valor; pero fue una mención, no lo tomo como que el Gobierno reconozca eso, ni mucho menos. Es un escenario posible», detalla Fernando Baer, economista jefe de Quantum, a iProfesional.
Banda cambiaria y atraso del dólar: qué dicen las consultoras sobre la divisa
Al respecto, el dato que suma en toda esta discusión es que el techo actual de la banda cambiaria establecida por el Banco Central —en la que no interviene en el mercado y que se actualiza de manera mensual al mismo ritmo que la inflación registrada dos meses atrás (t-2)— es, justamente, de $1.836, el mismo nivel convalidado por Ravier.
Es decir, el precio actual del dólar oficial mayorista debería aumentar un 22,4% para equiparar ese nivel máximo de la banda de flotación establecido por el BCRA.
«Creo que, simplemente, el vocero presidencial se está haciendo eco de las proyecciones del mercado. En el último REM, el promedio de estimaciones da un tipo de cambio de 1.666 pesos a fin de año y el máximo esperado es de $1.831. No creo que sea un reconocimiento de que tiene que ser mayor, sino que puede ser mayor. La estacionalidad menos favorable del segundo semestre y la depreciación de las monedas emergentes son las principales razones para que esto se materialice, y no implica necesariamente un salto discreto, aunque equivaldría a una depreciación real cercana al 10% o menos», resume a iProfesional Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio).
Es decir, opina que los $1.800 mencionados serían «una depreciación mayor a la que actualmente proyecta el mercado, pero no es una cifra extrema. De hecho, ese número dejaría al tipo de cambio real en torno al nivel de enero de este año y facilitaría la acumulación de divisas y una menor presión cambiaria de cara a 2027″.
Todo esto ocurre en un momento en el que hay superávit de la balanza comercial, en el que las calificadoras de riesgo mundiales, como Moody’s, mejoraron las notas de deuda de Argentina, y en el que el Gobierno anunció que consiguió los fondos necesarios para refinanciar los compromisos a pagar en moneda norteamericana hasta fines de 2027, con el fin de evitar ruidos cambiarios en los próximos meses, en plena previa de las elecciones presidenciales.
En resumen, Pablo Repetto, gerente general en Aurum, concluye a iProfesional: «Que el dólar se ubique a $1.800 en unos meses sería bastante natural y lógico por el nivel de inflación que hay. Incluso, el año pasado el dólar terminó alrededor de $1.450, por lo que si se considera el 30% de inflación de este año, es como si a fin de año valiera esos $1.800. O sea, sigue valiendo, en términos reales, más o menos parecido a lo de fines del año pasado».
Por eso, sostiene que ubicarse más cerca de los $1.800 «ayudaría a ser más competitivo mientras se corrigen las distorsiones impositivas, que siguen afectando a muchos sectores», finaliza Repetto.
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ECONOMIA
El dólar subió por tercer día seguido y cerró en un nuevo precio récord

Con un monto negociado de USD 463,4 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista subió ocho pesos o 0,5%, a $1.497, un nuevo máximo nominal.
En la última semana el tipo de cambio oficial anotó un alza de 19 pesos o 1,3%, a la vez que en lo que va de julio la suba de la divisa se ajusta a 15 pesos o 1 por ciento. “Es el aumento semana más importante desde la semana que finalizó el 19 de junio“, recordó Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.
En 2026 el dólar mayorista asciende 42 pesos o 2,9%, muy atrás de la inflación del período, estimada en cerca del 18 por ciento.
El Banco Central fijó un techo para el esquema de bandas cambiarias en los $1.836,23, de modo que el tipo de cambio oficial quedó a 339,23 pesos o 22,7% de ese límite de flotación, lo suficientemente amplio como para permitir compras del BCRA en la plaza de contado.
El dólar al público subió diez pesos o 0,7%, a $1.520 para la venta en el Banco Nación, también un máximo nominal, por encima de los $1.515 del 22 de octubre, récord anterior, en el final de la escalada cambiaria durante las elecciones de medio término de 2025. En la última semana el dólar minorista subió 20 pesos o 1,3 por ciento.
El dólar blue cedió cinco pesos o 0,3% en el día, a 1.545 pesos. En la última semana el blue avanzó 15 pesos o 1 por ciento. Esta cotización tocó un récord intradiario en los $1.560 el miércoles.
La tendencia alcista también se registra en los dólares financieros. El “contado con liquidación” rozaba los $1.600 (+0,7%), para acercarse al récord de $1.610 del 21 de octubre del año pasado.
“El dólar mayorista sigue su gradual deslizamiento, esta vez hasta cerca de $1.495, mientras el BCRA extiende las compras, lo cual es valorado, más allá de los vaivenes en los volúmenes operados. Que dicha dinámica continúe, aún medio de un clima de volatilidad externa, debe ser incluso más reconocido y refleja en compromiso con el objetivo de acumulación de reservas, lo cual ha contribuido a los sucesivos upgrades recibidos por las calificadoras internacionales”, afirmó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.
Un reporte de la consultora 1816 indicó que “luego de las compras récord de dólares del BCRA a mediados de julio, en las últimas cuatro ruedas volvieron las intervenciones más acotadas -el Central compró USD 35 millones por jornada en promedio-, pero en el año las compras suman USD 12.721 millones y el Gobierno ya sobre cumplió la meta anual de reservas netas del FMI -la meta era de USD 8.000 millones y las reservas aumentaron USD 8.455 millones en el año, según nuestros cálculos-. El superávit comercial superó los USD 2.000 millones en cinco de los seis meses del primer semestre”.
Un informe del equipo de Research de Adcap Grupo Financiero observó que “el reciente episodio de aversión global al riesgo afectó con mayor intensidad a los bonos en dólares que a la deuda en moneda local, ya que la relativa estabilidad del ‘contado con liquidación’ sostuvo el desempeño de los activos en pesos”.
“Si bien el BCRA parece haber administrado recientemente el tipo de cambio principalmente a través de instrumentos dólar linked, el aumento del interés abierto en futuros durante julio sugiere que su posición podría haber aumentado en las últimas semanas, aunque el organismo pareció mantenerse al margen en los últimos días”, estimó Max Capital.
“Si bien seguimos considerando que el BCRA favorece una mayor flexibilidad cambiaria, preservar el proceso de desinflación continúa siendo la prioridad, lo que sugiere que las herramientas de intervención podrían volver a cobrar relevancia si la volatilidad externa se intensifica. Por último, los datos de actividad de mayo confirmaron que la recuperación doméstica sigue siendo desigual, aunque la fortaleza sostenida del superávit comercial continúa reforzando la mejora de las cuentas externas de Argentina”, consideraron los analistas Federico Filippini y Javier Casabal de Adcap.
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