ECONOMIA
Desde el inicio del Gobierno de Javier Milei, las exportaciones argentinas crecieron 45% en volumen

Las exportaciones argentinas crecieron 45% en cantidades físicas desde el inicio del gobierno de Javier Milei. Ese salto, terminó por empujar un superávit comercial de bienes de USD 2.711 millones en abril. En este contexto, además, retrocedieron las importaciones y el mercado empieza a proyectar que ese saldo favorable se consolidará aún más en los próximos meses por la cosecha récord, la fortaleza de los precios energéticos y una actividad interna que seguiría moderada.
Según un estudio de la consultora Invecq, en el primer cuatrimestre, el resultado positivo acumulado fue de USD 8.277 millones, contra los USD 1.275 millones de 2025, el mayor registro para ese período desde 2009 en términos reales. En abril, las exportaciones alcanzaron USD 8.914 millones y las importaciones USD 6.204 millones, con una mejora interanual de USD 2.496 millones.
El mismo informe releva la evolución de las cantidades exportadas entre abril de 2005 y abril de 2026, con base 100 en 2005. El gráfico destaca distintos ciclos: entre 2005 y 2008 el índice crece de 110 a 127 puntos; luego cae a 108 en 2009. Entre 2010 y 2012 vuelve a subir, alcanzando un nuevo máximo de 128 puntos, para descender a 105 en 2015. Entre 2016 y 2019 hay otra recuperación hasta 125 puntos, seguida de una baja y un repunte en 2021-2022 cerca de los 124 puntos. A partir de 2023, el índice toca su piso en torno a 100 puntos, pero desde ese momento inicia un crecimiento sostenido y acelerado que lo lleva a marcar 145 puntos en abril de 2026.

Este último salto representa no solo el valor más alto de toda la serie, sino también un crecimiento del 45% en las cantidades exportadas desde el nivel registrado al inicio del gobierno de Javier Milei, en diciembre de 2023.
Según Invecq, el superávit, que tocó un pico en abril, promedia USD 2.100 millones desde noviembre, frente a una media de USD 686 millones en los primeros 10 meses de 2025. La consultora atribuyó ese desempeño a una combinación de volúmenes exportados en máximos e importaciones en contracción.
En este sentido, tres de los cuatro grandes rubros de exportación se ubicaron en máximos históricos al medirlos con promedio móvil de 12 meses. Los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario alcanzaron los valores más altos de la serie iniciada en 2004, mientras que combustibles y energía quedó 8% por debajo del pico de enero de 2005, aunque abril fue, de manera puntual, el mes más alto de la historia.

La excepción fueron las manufacturas de origen industrial. Según la consultora, se mantuvieron en niveles similares a los picos recientes de fines de 2022 y 2018, pero todavía 26% por debajo del máximo de enero de 2012.
Al desempeño en cantidades se sumó una mejora de precios en lo que va de 2026. En el primer cuatrimestre, los precios de exportación avanzaron 6% interanual, una de las claves, según el estudio, de la mejora en la balanza comercial argentina.
En tanto, las importaciones mostraron el movimiento inverso. Las cantidades importadas cayeron en todos los meses de 2026, con un descenso promedio interanual de 9,9% y una baja acumulada de 10%. En este caso, la contracción fue más marcada en los bienes ligados a la producción: piezas y accesorios retrocedieron 30,1%, los bienes de capital 14% y los bienes intermedios 3,6%. En cambio, los bienes de consumo crecieron 2% y los vehículos de pasajeros 41 por ciento, prinicpalmente debido a la llegada de automotrices chinas al país, como BYD, Baic, Jac, entre otras.
Uno de los puntos destacados fue que la compra externa de combustibles y lubricantes cayó 32,8% en volumen. La consultra vinculó ese descenso con el cambio estructural de la Argentina en su transición de importadora neta de energía a exportadora, principalmente por el dinamismo de Vaca Muerta. De hecho, la balanza energética explicó el 52% del saldo positivo en el intercambio comercial de abril
Sin embargo, el dato central es que la mejora del saldo comercial no se explicó por un solo factor. Se sostuvo en una expansión récord de las cantidades exportadas, una suba de precios y una baja de las importaciones, sobre todo de las asociadas al nivel de actividad.
En el frente financiero, el mercado de obligaciones negociables recuperó dinamismo desde abril tras la volatilidad internacional de febrero y marzo. En lo que va de mayo, las colocaciones ya superan USD 1.600 millones, por encima de todo lo emitido en abril.
Por su parte, la Ciudad de Buenos Aires volvió al mercado con una colocación por USD 500 millones, equivalente al 33% del total emitido en mayo. Por sectores, 47% de las emisiones correspondió a compañías de energía, 11% a servicios financieros y el resto se repartió entre empresas del agro, servicios no financieros e industria.
Entre las operaciones destacadas, Arcor emitió deuda en dólares a tres años al 5,25% anual en el mercado local. Mercado Pago colocó una ON con vencimiento a septiembre, a 106 días, con tasa de 0%, mientras que Pampa Energía emitió USD 500 millones a 18 meses con una tasa de 7,775% anual.
Estas emisiones hard dollar implican futuros ingresos de divisas porque cuentan con hasta 180 días para liquidar parcialmente en el MULC. Este flujo se complementa con el ingreso esperado por la campaña récord del agro (se esperan ventas por USD 36.111 millones), la mejora en exportaciones energéticas tras la suba del petróleo (se prevén exportaciones por alrededor de UAS 14.000 millones) y el crecimiento de los préstamos en dólares al sector privado.
El escenario internacional, de todos modos, siguió agregando presión. En las últimas semanas, las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos subieron con fuerza: el rendimiento a 10 años alcanzó máximos de los últimos 15 meses y la tasa a 30 años tocó niveles no vistos desde 2007.

Ese movimiento encareció el financiamiento global y complicó en especial a los mercados emergentes, tanto por tasa como por flujos. Para la Argentina, el problema aparece en un momento en que el equipo económico busca una ventana para volver al mercado internacional sin convalidar costos altos frente a los vencimientos que se concentran en 2026 y 2027.
Según el estudio de Invecq, en 2026 los vencimientos totalizan USD 13.531 millones, aunque los pagos efectivos serían de USD 5.773 millones. Para 2027, los compromisos ascienden a USD 37.609 millones y los vencimientos efectivos a USD 23.507 millones, con mayor presión en julio y enero.
En ese marco, la semana pasada el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la segunda revisión del acuerdo bajo el Servicio Ampliado del Fondo y habilitó un desembolso cercano a USD 1.000 millones. El organismo destacó el avance del programa económico argentino y remarcó la importancia de seguir flexibilizando el esquema cambiario y fortalecer la acumulación de reservas internacionales.
En el plano cambiario, el BCRA realizó esta semana una compra neta de USD 328 millones en una sola jornada, la segunda mayor del año, y acumula adquisiciones por USD 8.995 millones en 2026. Si se sostiene la dinámica actual de flujos, el mercado proyecta que la meta de acumulación de reservas por USD 10.000 millones podría alcanzarse e incluso superarse en los próximos meses.
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ECONOMIA
Brasil: sin margen fiscal

Brasil llega a las elecciones presidenciales con una incipiente crisis fiscal que promete ser uno de los principales desafíos para el próximo gobierno. Después de casi cuatro años de gestión de Lula, el déficit consolidado de las finanzas públicas se aproxima al 10% del PBI, según los datos del Banco Central de Brasil.
El deterioro es evidente frente al déficit de 4% que dejó Bolsonaro en 2022, aún después de la pandemia.
Parte del deterioro de los últimos años se explica por el resultado primario. Lula recibió una economía que llevaba más de un año registrando superávit primario. Pero desde inicios de su gestión, lo revirtió y este año apunta a un déficit de 0,7% del PBI.

Pero el principal factor de presión sobre las cuentas públicas está en los intereses de la deuda.
Brasil enfrenta una combinación de elevado endeudamiento con altas tasas de interés en moneda local, catapultando la carga de intereses de la deuda pública.

La tasa de interés sobre la deuda local supera actualmente el 14% anual, un nivel similar al observado durante los últimos meses del gobierno de Dilma Rousseff, antes de su impeachment. Pero esta vez, con una inflación cercana al 4%, la tasa de interés real se ubica alrededor del 10 por ciento.

Esta combinación tiene un impacto directo sobre la dinámica fiscal.
El pago de intereses alcanza actualmente casi 9% del PBI y constituye una de las principales fuentes del déficit.

Según los últimos datos oficiales, correspondientes a 2024, los intereses de la deuda se convirtieron en el segundo mayor componente del gasto público brasileño, por encima del gasto destinado a educación, salud, seguridad y defensa.

La deuda pública
El persistente déficit fiscal también se refleja en la evolución del endeudamiento público.
En 2013, la deuda pública era equivalente a 60% del PBI, hoy llega al 100% del PBI.

La casi totalidad de la deuda pública de Brasil es en moneda local (96,3 por ciento).
Medida en dólares, la deuda ronda los USD 1,8 billones (1,8 billones). De ese total, aproximadamente una quinta parte vence durante los próximos doce meses.
Lula recibió una economía que llevaba más de un año registrando superávit primario. Pero desde inicios de su gestión lo revirtió
El próximo presidente asumirá con unos USD 360.000 millones de deuda que deberán ser refinanciados durante su primer año de gestión.

A este cuadro se suma un problema adicional: la deuda pública ya empieza a ser una carga para la economía y se refleja en la desaceleración del crecimiento económico. Pese al buen desempeño de las materias primas agrícolas y de los precios de la energía, el crecimiento del PBI de Brasil se ubica en su menor nivel de los últimos cinco años.
El crecimiento del PBI de Brasil se ubica en su menor nivel de los últimos cinco años
Esto agrega presión a una dinámica de deuda/PBI ya deteriorada. El desafío del próximo gobierno, por lo tanto, será doble: corregir el resultado fiscal y, al mismo tiempo, relanzar la tasa de crecimiento.

El real en juego
El equilibrio cambiario luce cada vez más frágil y pone al real en zona de riesgo. La estrategia del Banco Central de sostener tasas de interés reales en torno al 10% ha funcionado hasta ahora como un dique de contención: garantiza el apetito por los títulos en moneda local y ancla transitoriamente la cotización de la divisa.
Pero a estos niveles la tasa Selic del Banco Central sirve más para sostener el carry y retener los capitales que para frenar la inflación. El costo lo paga el Tesoro.
La estrategia del Banco Central de sostener tasas de interés reales en torno al 10% ha funcionado hasta ahora como un dique de contención
Cerca de la mitad de la deuda pública interna está indexada a la Selic, y el resto se renueva en plazos cortos, de modo que la tasa que fija el Banco Central termina siendo, en los hechos, la tasa de la deuda.

Pero el costo es creciente, la carga de intereses ya es 10% del PBI y acelera la dinámica explosiva de la deuda pública, ya en el 100% del PBI. Es una trampa clásica de tasa: el Banco Central sube la tasa para estabilizar el mercado cambiario, pero la mayor carga de intereses aumenta el déficit fiscal, reiniciando el ciclo que pide más tasa.
El Gobierno puede insistir, pero todo carry tiene un límite y lo decide el mercado.

Los amortiguadores
Hasta ahora la economía pudo contar con dos grandes colchones para mantener bajo el riesgo país:
- Las reservas internacionales que se mantienen estables en torno a los USD 360.000 millones. Sus oscilaciones de los últimos años respondieron sobre todo a efectos de valuación: más de un cuarto de las reservas está invertido en otras monedas o en oro, de modo que el precio del metal y los movimientos del dólar mueven el stock sin que entre ni salga un solo dólar.
- En 2022 la caída del precio de los Tesoros.
La única venta significativa de reservas fue a fines de 2024, cuando el Banco Central volcó miles de millones de dólares al mercado para frenar una crisis de confianza en el real.

Segundo, el saldo comercial que apunta a cerrar el año cerca de los USD 87.000 millones, el segundo más alto de la serie después del récord de 2023. Lo explican sobre todo los mayores precios internacionales de las materias primas.

El desafío para el próximo ciclo presidencial
El margen de maniobra para la próxima administración no es elevado. A pesar de las cuantiosas reservas y del saldo comercial, pretender aliviar la carga de intereses recortando la tasa de referencia sin implementar antes un ajuste fiscal desataría una salida inmediata del carry trade local.
Sin ancla fiscal ni premio por tasa, la demanda de deuda soberana caería en picada y trasladaría toda la presión sobre el tipo de cambio, materializando una devaluación del real que reavivaría el frente inflacionario.
Difícilmente haya margen para seguir procrastinando un ajuste fiscal que permita bajar la tasa de interés sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria
Difícilmente haya margen para seguir procrastinando un ajuste fiscal que permita bajar la tasa de interés sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria.
Con un déficit fiscal de 10% del PBI, un stock de deuda llegando a 100% del PBI y una economía que se estanca ante elevadas tasas de interés, la dinámica de las cuentas del Estado será el principal desafío que enfrentará quien gane las elecciones. La salud de la moneda estará en juego.
Los autores son máster en Economía de la Universidad de Tilburg, en Holanda, y en Management de la Universidad Luiss, Italia, y director de la consultora Econométrica, respectivamente
ECONOMIA
La inflación de octubre podría rozar el 2% y complica la meta oficial del 29% anual

Si no hubiéramos tenido que enfrentar el intento de siete golpes de Estado, 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal, la gente haciendo actos terroristas en la calle y algunos jugadores de mercado con ganas de romper todo, la inflación ya estaría empezando con cero hace rato (Milei)
Noviembre y diciembre son dos meses que suelen ser un poco más complicados en términos de precios por la propia dinámica estacional que traen el comienzo de las vacaciones y las fiestas (Bisang)


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ECONOMIA
La industria perdió 415.000 empleos en tres años, mientras la gastronomía sumó 495.000

La tasa de empleo pasó de 44,6% a 45% de la población
El segmento administración pública, la defensa y la seguridad social registró una pérdida de representatividad de 8,6% a 7,1% del total
El total de no asalariados aumentó en 633.000 personas (11,9%) y ganó dos puntos porcentuales de representatividad
- Las mujeres de 65 años y más registraron el mayor incremento porcentual, con 138.000 puestos adicionales (41,3%), lo que elevó su peso en el total ocupado de 1,6% a 2,2 por ciento.
- Los varones del mismo tramo etario sumaron 74.000 empleos (15,1%) y pasaron de 2,4% a 2,7% de representatividad. Las mujeres de 30 a 64 años sumaron 460.000 ocupadas (6,9%) y ampliaron su participación de 32,6% a 33,6 por ciento.
El empleo creció más entre las mujeres mayores y bajó entre las jóvenes
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