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El lado B de Mauro Szeta: por qué no quiso ser papá, su vínculo con Paulo Kablan y la razón por la que no hay mujeres periodistas que cubran policiales

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Casi como al pasar, Mauro Szeta se irá descubriendo con el correr de la entrevista. Contará, por caso, que es un romántico empedernido, de esos que están en extinción. Lamentará dormir muy poco y, por sus obligaciones laborales, no poder salir más de noche para divertirse sin resignar esas pocas horas de descanso. Y hasta confesará que nunca hizo terapia, ¿ni la hará?

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Porque desde hace más de tres décadas, quien habla cada día en los medios es Szeta, uno de los periodistas de policiales más prestigiosos e informados de la Argentina. Lo hace en Lape Club Social, por América —luego de un prolongado paso por Telefe— y también con ¡Qué día!, su propio ciclo en Blender. Y además en sus redes sociales, con casi un millón de seguidores.

Pero aquí, en este A solas con Paparazzi, quien hablará es Mauro, de 53 años. El hincha de Estudiantes de La Plata. El obsesivo del trabajo que nunca logra desconectarse del todo, pero sueña que con el retiro. El hombre de familia que disfruta del hogar. «Es la primera vez que me entrevistan en Paparazzi«, dice, entusiasmado con la invitación y dispuesto al diálogo y las confesiones.

—¿Cuándo empezó el gusto por lo policial?

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—Hace un montón. Estudié Periodismo en la UBA, Ciencias de la Comunicación después, en la universidad privada. Y cuando me recibí, había pasantías: me tocó ir a la agencia Télam y elegí policiales porque alguien me asesoró. Al día de hoy llevo 33 años haciendo policiales.

—¿Cuándo dejás de trabajar?

—Nunca dejo de trabajar, pero juego al tenis, me gusta disfrutar de la familia, de la cancha. Ir a ver Estudiantes, más allá de cómo termine el partido y que si pierde me bajonea, me desconecto del planeta. Después, estar con mi esposa (Clarissa Antonini) disfrutando de la vida juntos, reconstruyendo todos los días o relanzando la pareja. Es un lugar hermoso de conexión. Estamos en pareja desde hace 16 años y casados hace ocho. Esos momentos los valoro mucho: los hijos de Clari, los nietos. Disfruto, y ahí me encanta quedarme.

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—¿Y ahí sí dejás la tecnología?

—No. Me putean todo el tiempo porque no dejo el celular. Por ahí estoy en familia y de repente, aunque lo tengo en silencio, estoy curioseando si entró algo de último momento. Y como la cuenta de X en horarios más extremos las manejo yo, directamente, se enojan. Y tienen razón. Hay una dependencia con el teléfono que antes no existía: ahora estamos todo el tiempo mirando, comunicando, contestando, que lo hago yo, y tengo infinidad de mensajes por día.

Mauro Szeta y Clarissa Antonini, el día de su casamiento.

—Disfrutás de estar en tu casa con tu familia, con hijos de tu esposa. ¿Pero nunca te nació el deseo de la paternidad?

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—Nunca tuve el desafío ni la creencia de que quería ser padre. Tampoco me parecía justo forzarlo. Y me parecía que, si algo podía ocurrir o gestarse para ser papá, tenés que tener la cabeza muy limpia en términos de no estar atravesado, como en mi caso, 800 quilombos. Y tiempo. Me parecía injusto no darle tiempo a mis hijos. Entonces, decidí no ser papá. 

—Uno de los hijos de Clarissa fue papá. ¿Cómo sos como abuelo?

—Como puedo… No haber sido padre también te deja un escalón por debajo. Entonces aprendo y trato de no repetir los modelos de estimulación, como decirle al nene todo el tiempo: «A ver, reíte, cantá». Que pinte como pinte. No me gusta la sobreactuación o los padres que dan instrucciones. Me gusta que el que proponga, sea el otro.

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—Después de tantos años de novios con Clarissa, se casaron. ¿Cambió algo en la pareja con el matrimonio?

—La decisión de casarse fue bastante inesperada, relacionada casi con un juego en la tele, en el programa de Vero (Lozano). Fue un chiste, y en ese contexto nos empezaron a levantar como celebración judía. Ahí la productora llamó a mi esposa. Yo dije que si ella me decía para qué se quería casar, tal vez lo pensaba. Y ella, al aire, me dijo que cuando tenés en claro para qué estás con alguien en pareja, la pareja está terminada. Es decir, cuando vos estás interpetando o analizando qué cosas hacés con el otro, cómo te vinculas, cuando lo tenés muy en claro, es que la pareja se terminó. Nada te sorprende. Hasta ahora viene funcionando. No es que haya una incertidumbre de que nos vamos a dejar; todo lo contrario. Cuando siento que estamos dos días viendo series, ya me aburro y cambiamos. Si las salidas se repiten, nos miramos y decimos: «Vamos para otro lado».

¿Sos un hombre romántico?

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—Demasiado. Mi esposa no tanto. Cuando empezamos a salir, un día fuimos a Chascomús, a dar vuelta a la laguna. Yo, medio romanticón, encontré una hojita marchita y se la di. Para mi era un gesto de amor. Y mi esposa me dice: «¿Qué es esta mierda?». Y yo estaba metido con qué significaba nuestro amor, naciendo. Parte de ese opuesto es que uno está todo el tiempo pensando, ilusamente, que ella va a ser más enamoradiza. Mi desafío es ver si lo logro. Pero no… 

—Una vez dijiste que en la segunda mitad de tu vida querías ser menos feo o más lindo, ¿Por qué te tiraste tan abajo?

—Porque laburo con gente fachera y el feo tiene que tener otras herramientas al momento de la seducción.

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—Pero esa imagen tuya te la creaste vos.

—Sí. Pero no es para tirar un romántico. Laburo con gente como Gonzalo Heredia, el hijo de puta… Es asimétrica: a nadie no puede no gustarle Gonzalo.

—El fútbol es tu cable a tierra y tu pasión. ¿Alguna vez soñaste con ser director técnico?

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—No, cero. Me encanta ser hincha y es un momento de cero responsabilidad. Aparte, en la cancha a nadie se le ocurre preguntarme por los policiales. Nadie me rompe las pelotas: ahí, hablamos de la pelota. Lo único que soñé alguna vez fue con ser el director de noticias de alguna señal. Eso sí. Salirme de la pantalla: me siento como embolado de la pantalla todo el tiempo, 24 por 7 cansa… No tener que poner la cara todo el tiempo. Cuando la ponemos, hay que pensar en otras aristas: la ropa, la cara, dormir bien, cosas que a veces no se dan. Si quiero salir de joda no puedo, porque al dia siguiente tengo que estar bien.

—¿Dormís poco?

—Duermo poco. Me cuesta mucho conciliar el sueño, me quedo hasta el final con las noticias y la información. Con suerte duermo seis horitas y muy interrumpidas. Me voy a dormir y no termino de desconectar con la responsabilidad que significa lo que tengo que contar.

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Mauro Szeta, hincha fanático de Estudiantes de La Plata.

—¿Qué cosas te quitó la profesión?

—Salir de joda o salir con mi esposa y saber que no te podés acostar tarde porque al otro día tenés que estar levantado a las 7, óptimo. Entonces, se te van frustrando ciertas salidas… De pendejo podía hacerlas. Hace poco fui con los chicos de Blender y a las 12 me fui a dormir. Hay que aprender a irse justo para estar bien al otro día. 

—Volviendo al fútbol. Si coincidieran en la platea de Estudiantes, ¿con quién te sentirías más cómodo: con el derechista Esteban Trebucq o con el progresista Ernesto Tenembaum?

—Laburé con Ernesto. No soy amigo de ninguno de los dos, pero tenemos un grupo profesional. Y al Pelado lo invité hace días a mi programa de Blender. Me da lo mismo porque en la cancha no está en pugna lo ideológico. Estaría con los dos y charlaría.

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—Podría decirse que Estudiantes encabezó la revuelta contra Chiqui Tapia. ¿Te pareció bien? ¿Qué opinión tenés sobre AFA?

—Estudiantes manifestó una injusticia que se venía dando en cuanto a los arbitrajes. Me parece que el espaldarazo a Central estuvo bien: movió un piso de lo que se veía, que, no tengo pruebas, era dudoso. Los arbitrajes en el fútbol argentino, los partidos torcidos para que ganen o no pierdan determinados equipos que son respaldados por el poder. Estudiantes lo puso en evidencia y eso generó que en los partidos siguientes los árbitros fallaran como tenían que fallar para todos. Pero no sé si sirvió porque se vuelve a debatir lo mismo.

—Volviendo a lo laboral, en tu carrera se dio un gran cambio con tu paso a América después de tantos años en Telefe.

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—Fue una decisión pensada. Cuando uno la toma es porque antes de tomarla pensó todos los escenarios. Yo me fui en el mejor momento de mi carrera, habiendo sido premiado ese año con el Martín Fierro de la Mejor labor periodística masculina. Decidí irme un poco porque sentí que había terminado, no había más por hacer; o al menos en lo que me ofrecían. No podía salir de ese lugar maravilloso, pero quería cambiar, quería apostar a tener un espacio personal, migrar a otras plataformas, y sentía que ahí adentro no lo iba a poder hacer. Había tocado un techo y la empresa no me daba expectativa de lo que quería. América me propuso otro proyecto, más que forma de narrar. Y también migré a Blender. Elegí.

La versión streaming de Mauro Szeta: en Blender.
La versión streaming de Mauro Szeta: en Blender.

—Blender, para ir por lo moderno.

—Sí. Soy de los que reivindica el streaming. La gente que en la tele se enoja con el streaming no entiende la realidad.  ¿Por qué dicen que es una mierda? No me parece. La tele también es deficitaria: no se pregunta por qué la dejaron de mirar. Hay una negación de no asumir que en algo falló. La tele da alternativas que no alcanzan, por eso se destaca tanto el programa de Mario Pergolini: por distinto; hay inversión, búsqueda. Es uno de los pocos programas de televisión que miro.

—En cuanto a ese pase de Telefe a América, ¿cómo quedó tu relación con Paulo Kablan? ¿Se distanciaron?

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—La relación con todos está super bien. Nos vimos el otro día en los Martín Fierro. Considero que las relaciones son de trabajo, siempre, más allá de que con algunos tuvimos una relación más fuerte o sólida. Las amistades no se construyen en los trabajos. Mis amigos son los de la vida, los que fueron a la secundaria. Mis amigos son muy pocos, no soy una persona que dice con facilidad la palabra amigo, sobre todo en el mundo de la tele, que es muy careta. Me preguntan si soy amigo de Vero Lozano: la re quiero, la pasamos súper bien y le debo montón de mi carrera, pero no soy amigo. Ni siquiera sé el nombre de su madre. 

—Me llama la atención que hay mujeres boxeando, relatando y comentando fútbol, manejando colectivos; hasta tuvimos una presidenta. Pero casi no hay mujeres que hagan periodismo de policiales. ¿Por qué? ¿Es el último bastión del macho argentino?

—Hay, pero no las dejan llegar. La mejor periodista de policiales que conocí fue Florencia Etcheves, que trabajaba en El Trece. Se abrió hace años del periodismo y decidió escribir guiones y libros para películas. De la actualidad diría que Virginia Messi, de Clarín. En el prime de la tele no hay mujeres; sin embargo, hay muy buenas periodistas. Por ejemplo, en el periodismo político hay buenas mujeres, empoderadas: me puedo quedar escuchando un tiempo largo a Nancy Pazos hablando de política.  Me interesa lo que cuenta. Lo que me engancha es la información.

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—Relacionando los policiales con la farándula, ¿qué pensas sobre la muerte de Natacha Jaitt: suicidio, asesinato o accidente?

—Se lo dije a Ulises, su hermano. A nivel forense y autopsia, está claro que no fue un homicidio en lo que técnicamente es un crimen. Dicho esto, creo que la Justicia no investigó otro delito posible en la muerte que es el suministro de estupefacientes. Podrían haber imputado y hasta metido en cana por años a las personas que esa noche le proveyeron cocaína a Natacha. Un caso similar es la muerte de Liam Payne: los que consiguieron la cocaína esa noche están yendo a juicio y pueden ir en cana. En el caso de Natacha, eso no se exploró. Se lo reprocho a la Justicia: que hayan dado por acreditado que la droga que tomó, la llevó ella. Si le das de tomar (droga) y lo hacés adrede, hay que ver si no la estás invitando a su muerte.

Paulo Kablan y Mauro Szeta.

—¿Cuál es el caso policial de la farándula argentina que nunca se pudo resolver?

—La sentencia a Claudio Contardi está en plena apelación por el abuso a Julieta Prandi. En el caso de Diego Maradona, es una vergüenza el accionar de la Justicia: el caso está lento, con una expectativa social muy grande. Adelanto que es poco probable que pase esa condena a tantos años porque es muy difícil probar que hubo una decisión deliberada de ir generando la muerte por goteo para quedarse con los negocios. No es tan fácil probar eso. El juicio por la muerte de Maradona se va a extender más de la cuenta.

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—¿Qué caso policial vinculado con la farándula te impactó más?

—Me pasa que me importa más la vida de los comunes. A veces siento que cuando nos metemos en las causas policiales que involucran a la gente de la farándula, le ponemos un IVA de meternos a fondo, pero la verdad es que hay gente de todos los días con cosas más graves. Por ejemplo, hablé muchísimo del tema Wanda Nara y Mauro Icardi: lo que me pasa con ese caso es que me parece un espanto la exhibición que se ha hecho de los dos lados, sin cuidar a los chicos. Vemos una Justicia activa y sobregirada, cuando en general, a una mujer que hace una denuncia de golpes no la atienden. Mi mirada es analizar si hay una justicia especial para los famosos. Eso es un papelón que pase. 

—Hablando de la fama, ¿te pasa que al estar en los medios las mujeres te buscan más?

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—No. Si me pasó un camión lleno de propuestas no me di cuenta porque no estoy mirando. Para mí, pasa por ahí. Uno puede ver eso si está atento a que le pase. Yo no miro, o miro con distancia. Creo que la mensajería que me llega es idéntica en el hate o amor idílico que me pueden llegar a manifestar. Mensajes que no tomo en serio: ni el que me odia, ni el que me dice «te amo».

—Por último, ¿cómo te gustaría verte en 20 años?

—Primero, me gustaría llegar. Porque estoy cansado: 53 años, pero muy gastado. ¿Quién no quisiera retirarse y no trabajar más? Parece de vago, pero todo lo contrario. Después de 33 años de estar laburando 14 horas diarias ya me retiraría si tuviera la garantía de que no tengo que laburar. En la estabilidad económica me refiero, y temas que resolver. Porque el cuerpo te pasa la factura del desgaste. Y la cabeza, la psiquis. Ahora veré si ante mi negación histórica de ir a los psicólogos, no es momento de hacerlo.

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—¿Nunca fuiste?

—Muy poquito. Y las pocas veces que fui, terminé sin ganas. No me interesó. Salía como odiado del lugar y decía: «¿Para qué vengo acá?». Me pasó que un día me vinieron a hacer una nota y la chica no podía creer que tenía todos libros periodísticos de dramas policiales. A veces digo: «¿Cómo hacen los que tienen plata en serio en Argentina?». Uno de nosotros se va de viaje a Europa y está pensando cuánto sale el pasaje turista, la ubicación o dónde sale menos hospedarse. Pero ves gente que, hablando de los famosos, hace ¡click! y viaja cuatro días a París. Yo no podría porque, en mi cabeza, necesita 15 días por lo menos para que el viaje sea fructífero. Eso sería un momento de gloria.

Mauro Szeta.

 

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Martita Fort publicó una foto con su novio tras oficializar su romance y las redes estallaron: «Qué bien que come…»

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A pocos días de oficializar su romance con su nuevo novio, Martita Fort no pierde el tiempo y decidió ir de vacaciones a Mendoza, para disfrutar de la temporada invernal. A través de las redes sociales, la hija de Ricardo Fort ya no se guarda nada y se animó a publicar algunas fotos y videos junto al galán, transmitiendo una gran química entre ambos. La pareja está pasando por un gran momento y no dudó en presumirlo con sus seguidores.

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En una de las postales románticas, se los puede ver abrazados, riendo y demostrando una complicidad mutua y energía súper positiva. Mientras Martita llevó un look súper fashion con abrigo de piel y sombrero western, su novio eligió algo más cómodo como un conjunto de buzo deportivo y jeans. Así, los jóvenes pasaron una jornada entre la nieve, con amigos y gozando de su romance que va viento en popa.

Por supuesto, los usuarios no dejaron pasar esta oportunidad para dejarle mensajes a los novios. Mientras algunos destacaron la buena pareja que hacen, otros se enfocaron en la belleza del galán. «qué bien que come Martita», «Qué divino que es», «Es el novio de la heredera y no se mira», «Marta respetalo que es uruguayo», «Cuidá a nuestra Comandante», fueron algunos de los divertidos y picantes comentarios.

Lo que comenzó como un «casting televisivo» para conseguirle un novio a Fort, se transformó en una historia inesperadísima de amor para los jóvenes. Mendoza no es el primer destino que comparten ya que fueron de viaje por Miami, Atlanta y las Vegas y a partir de allí, nunca más se separaron. Ambos comparten la pasión por las aventuras y los lujos por lo que puede ser un romance que perdure en el tiempo.

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Martita Fort y su novio, Juan Manuel Ramírez. Foto: IG.

QUIÉN ES EL NOVIO DE MARTITA FORT

Juan Manuel Ramírez tiene 28 años, es uruguayo y vive en Canelones. El joven mantiene un perfil bastante más bajo que el de Martita, aunque cuenta con una importante presencia en redes sociales, donde supera los 50 mil seguidores. En sus publicaciones suele mostrar viajes, autos y distintas actividades vinculadas con el fitness. Además, tiene numerosos tatuajes, uno de los detalles que coincide con los gustos que Fort había enumerado cuando contó qué buscaba en una pareja.

En cuanto a su actividad laboral, el joven está vinculado al rubro automotor y se dedica a la compra y venta de vehículos de alta gama. También desarrolla actividades relacionadas con motos y motos de agua. Según trascendió, lleva una vida muy ligada a los autos, los viajes y el entrenamiento, tres aspectos que parecen coincidir con el estilo de vida de Martita. Su perfil llamó todavía más la atención cuando comenzaron a circular imágenes suyas junto a la influencer.

Juan Manuel, el nuevo galán de Martita Fort. Foto: IG.

 

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Juli Poggio recordó el error que cometió su mamá al depilarle las cejas: “Tenía una pista de aterrizaje en los ojos”

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Juli Poggio recordó el día que su madre le depiló las cejas a los 12 años

Entre sus proyectos personales y su próxima participación en MasterChef (Telefe), en las últimas horas Julieta Poggio abrió la puerta de su intimidad y recordó el día en que su madre cometió un error fatal al depilarle las cejas. La actriz y modelo relató la anécdota durante una conversación con sus compañeros de streaming, cuando surgió el tema de la depilación.

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Poggio contó que su mamá suele pedirle que muestre la imagen de aquel momento. Según relató, tenía 12 años y quería quitarse el vello del entrecejo, por lo que su madre le aplicó cera. Sin embargo, el resultado de un lado no fue el esperado y decidió igualar la otra ceja.

Se le fue un poquito de un lado y lo tuvo como que emparejar del otro”, recordó la ex participante de Gran Hermano. Al describir cómo había quedado, bromeó con que tenía “una pista de aterrizaje de aviones” entre los ojos.

La foto provocó una reacción inmediata entre los panelistas, que se mostraron sorprendidos. Poggio reparó además en su expresión en la imagen: “Aparte, la foto es como la cara, tipo sabiendo que ya estaba fatal”. Uno de sus compañeros interpretó que se veía “rendida” y “vencida” por la situación.

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Julieta Poggio relató que tenía 12 años cuando quiso quitarse el vello del entrecejo

La joven cerró el recuerdo con una frase que resumió la experiencia: “Yo la pasé muy mal”. Mientras se prepara para su participación en MasterChef, la anécdota volvió a exponer una escena familiar que conserva registrada en una fotografía.

Lejos de esta situación, en los últimos días, Poggio habló de las acusaciones de divismo en MasterChef Celebrity. La actriz confirmó que pidió un camarín en Telefe, aunque aclaró que la solicitud respondió a las exigencias de su agenda y no a un trato diferencial ni a malos vínculos con el personal del canal.

Los comentarios habían circulado en SQP, por América TV, donde la panelista Majo Martino afirmó que dentro de la emisora existían cuestionamientos hacia la ex participante de Gran Hermano por su actitud. Ante esas versiones, Poggio dio su explicación durante una emisión de Rumis, el ciclo de La Casa Streaming.

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Julieta Poggio posa sonriente en una imagen promocional del programa MasterChef Celebrity sobre un fondo rojo y negro
Julieta Poggio recordó una anécdota familiar antes de su participación en MasterChef por Telefe

Se dijo como rumor que yo estaba muy diva en Telefe y que la gente del canal ya no me soportaba”, sostuvo. Luego reconoció el pedido a la producción y explicó que lo hizo para los días de grabación del certamen culinario: “Es todo el día, termina súper tarde y después me tengo que quedar a la reacción de Popstars”.

La joven señaló que los tiempos entre compromisos no le permiten regresar a su casa para prepararse. “No me da el tiempo para ir a mi casa, arreglarme, maquillarme y cambiarme la ropa”, afirmó. También precisó que el camarín no debía ser de uso exclusivo: “Pedí si me podían dar un camarín de los 50 que hay. Puede entrar gente, me da igual”.

La actriz explicó que necesita un espacio para cambiarse durante extensas grabaciones y rechazó las versiones sobre conflictos con la producción de Telefe (Video: Rumis)

Poggio remarcó que la acusación que más le dolió fue la relacionada con su trato cotidiano hacia los trabajadores de la señal. “Lo que más triste me puso fue que dijeran que no saludo o que no me quieren en el canal, porque es donde trabajé siempre, es como mi casa, conozco a todos y soy súper respetuosa”, expresó.

Para cuestionar esa lectura, enumeró los espacios que ocupa actualmente en la programación. “Imaginate si no me soportan que me tienen en tres programas: Popstars, el noticiero y MasterChef Celebrity”, comentó entre risas. Además, confirmó que mantuvo una conversación con Yanina Latorre después de que trascendieran los rumores.

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Con apenas 15 años, el video de Allegra Cubero y su novio que dejó sin palabras a todos: «Ya quedan pocos»

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Allegra Cubero, una de las hijas mayores de Nicole Neumann y Fabián «Poroto» Cubero es muy popular en sus redes sociales. No solo publica contenido relacionado a la moda, el maquillaje o el lifestyle sino que también se anima a compartir postales de su vida más íntima. Es así como subió un breve clip con su pareja, a quien blanqueó hace unos meses y no tardó en viralizarse entre sus seguidores.

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En el video subido a Tik Tok, los jóvenes aparecen abrazados y muy acaramelados con la frase «el amor de mi vida» y una canción de trap de fondo. Se trata del sencillo «Wo oh oh» de Omar Courtz junto a ROA, que habla acerca de un amor muy importante. Tú huele’ al amor de mi vida, de esos que ya quedan poco’, mami, tú ere’ la elegida», se escucha la letra. De esta manera, la parejita demuestra que está en su mejor momento.

Lucho Ferrari es el novio de Allegra, que hizo público su romance a fines de 2025. La adolescente presentó oficialmente al joven a través de un video que compartió en TikTok y que rápidamente llamó la atención. Desde entonces, comenzaron a mostrarse en distintos momentos y el vínculo también llegó al entorno familiar de Allegra. Con el paso de los meses, el romance se consolidó y el adolescente ganó un lugar dentro del círculo íntimo de la familia.

La presentación oficial ocurrió cuando Allegra publicó un video juntos y escribió “Novios. Te amo”. En las imágenes, ambos aparecían bailando y compartiendo un momento de intimidad propio de una pareja adolescente. El posteo generó una gran cantidad de comentarios y permitió conocer por primera vez la identidad del joven que había conquistado a la hija de Nicole y Poroto Cubero.

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Poco después, el joven también comenzó a compartir contenido junto a ella en sus propias redes sociales. El vínculo tuvo además una rápida presentación familiar: la acompañó al cumpleaños de Geraldine Neumann, hermana de Nicole, donde apareció junto al resto de la familia. Ese encuentro fue una de las primeras señales de que el noviazgo trascendía las redes y comenzaba a integrarse al entorno de la adolescente.

CUÁL ES EL VÍNCULO DEL NOVIO DE ALLEGRA CUBERO CON SU FAMILIA

El apellido Ferrari también tiene una historia vinculada al ciclismo argentino. Lucho es hijo de “El Pampa” Ferrari, un reconocido ciclista que tuvo experiencia en competencias internacionales y estuvo relacionado con el entrenamiento de la Selección Argentina. Esa conexión deportiva también fue uno de los puntos que acercaron a las familias de los adolescentes.

La historia tuvo además una particular conexión con Manu Urcera, esposo de Nicole Neumann. Según contó Infobae, el piloto comenzó a relacionarse profesionalmente con el padre de Lucho, lo que generó un contacto entre ambos entornos familiares. A partir de ese vínculo deportivo y familiar se produjo el acercamiento entre Allegra y su actual novio.

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Neumann también se refirió públicamente al romance de su hija y contó cómo vive la llegada de Lucho a la familia. La modelo explicó que tienen las típicas discusiones de una pareja adolescente y aseguró que, cuando están todos juntos, siente que tiene “un hijo más”. Su postura mostró que el joven ya forma parte de momentos cotidianos del entorno familiar.

 

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Allegra Cubero

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