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El lado B de Mauro Szeta: por qué no quiso ser papá, su vínculo con Paulo Kablan y la razón por la que no hay mujeres periodistas que cubran policiales

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Casi como al pasar, Mauro Szeta se irá descubriendo con el correr de la entrevista. Contará, por caso, que es un romántico empedernido, de esos que están en extinción. Lamentará dormir muy poco y, por sus obligaciones laborales, no poder salir más de noche para divertirse sin resignar esas pocas horas de descanso. Y hasta confesará que nunca hizo terapia, ¿ni la hará?

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Porque desde hace más de tres décadas, quien habla cada día en los medios es Szeta, uno de los periodistas de policiales más prestigiosos e informados de la Argentina. Lo hace en Lape Club Social, por América —luego de un prolongado paso por Telefe— y también con ¡Qué día!, su propio ciclo en Blender. Y además en sus redes sociales, con casi un millón de seguidores.

Pero aquí, en este A solas con Paparazzi, quien hablará es Mauro, de 53 años. El hincha de Estudiantes de La Plata. El obsesivo del trabajo que nunca logra desconectarse del todo, pero sueña que con el retiro. El hombre de familia que disfruta del hogar. «Es la primera vez que me entrevistan en Paparazzi«, dice, entusiasmado con la invitación y dispuesto al diálogo y las confesiones.

—¿Cuándo empezó el gusto por lo policial?

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—Hace un montón. Estudié Periodismo en la UBA, Ciencias de la Comunicación después, en la universidad privada. Y cuando me recibí, había pasantías: me tocó ir a la agencia Télam y elegí policiales porque alguien me asesoró. Al día de hoy llevo 33 años haciendo policiales.

—¿Cuándo dejás de trabajar?

—Nunca dejo de trabajar, pero juego al tenis, me gusta disfrutar de la familia, de la cancha. Ir a ver Estudiantes, más allá de cómo termine el partido y que si pierde me bajonea, me desconecto del planeta. Después, estar con mi esposa (Clarissa Antonini) disfrutando de la vida juntos, reconstruyendo todos los días o relanzando la pareja. Es un lugar hermoso de conexión. Estamos en pareja desde hace 16 años y casados hace ocho. Esos momentos los valoro mucho: los hijos de Clari, los nietos. Disfruto, y ahí me encanta quedarme.

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—¿Y ahí sí dejás la tecnología?

—No. Me putean todo el tiempo porque no dejo el celular. Por ahí estoy en familia y de repente, aunque lo tengo en silencio, estoy curioseando si entró algo de último momento. Y como la cuenta de X en horarios más extremos las manejo yo, directamente, se enojan. Y tienen razón. Hay una dependencia con el teléfono que antes no existía: ahora estamos todo el tiempo mirando, comunicando, contestando, que lo hago yo, y tengo infinidad de mensajes por día.

Mauro Szeta y Clarissa Antonini, el día de su casamiento.

—Disfrutás de estar en tu casa con tu familia, con hijos de tu esposa. ¿Pero nunca te nació el deseo de la paternidad?

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—Nunca tuve el desafío ni la creencia de que quería ser padre. Tampoco me parecía justo forzarlo. Y me parecía que, si algo podía ocurrir o gestarse para ser papá, tenés que tener la cabeza muy limpia en términos de no estar atravesado, como en mi caso, 800 quilombos. Y tiempo. Me parecía injusto no darle tiempo a mis hijos. Entonces, decidí no ser papá. 

—Uno de los hijos de Clarissa fue papá. ¿Cómo sos como abuelo?

—Como puedo… No haber sido padre también te deja un escalón por debajo. Entonces aprendo y trato de no repetir los modelos de estimulación, como decirle al nene todo el tiempo: «A ver, reíte, cantá». Que pinte como pinte. No me gusta la sobreactuación o los padres que dan instrucciones. Me gusta que el que proponga, sea el otro.

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—Después de tantos años de novios con Clarissa, se casaron. ¿Cambió algo en la pareja con el matrimonio?

—La decisión de casarse fue bastante inesperada, relacionada casi con un juego en la tele, en el programa de Vero (Lozano). Fue un chiste, y en ese contexto nos empezaron a levantar como celebración judía. Ahí la productora llamó a mi esposa. Yo dije que si ella me decía para qué se quería casar, tal vez lo pensaba. Y ella, al aire, me dijo que cuando tenés en claro para qué estás con alguien en pareja, la pareja está terminada. Es decir, cuando vos estás interpetando o analizando qué cosas hacés con el otro, cómo te vinculas, cuando lo tenés muy en claro, es que la pareja se terminó. Nada te sorprende. Hasta ahora viene funcionando. No es que haya una incertidumbre de que nos vamos a dejar; todo lo contrario. Cuando siento que estamos dos días viendo series, ya me aburro y cambiamos. Si las salidas se repiten, nos miramos y decimos: «Vamos para otro lado».

¿Sos un hombre romántico?

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—Demasiado. Mi esposa no tanto. Cuando empezamos a salir, un día fuimos a Chascomús, a dar vuelta a la laguna. Yo, medio romanticón, encontré una hojita marchita y se la di. Para mi era un gesto de amor. Y mi esposa me dice: «¿Qué es esta mierda?». Y yo estaba metido con qué significaba nuestro amor, naciendo. Parte de ese opuesto es que uno está todo el tiempo pensando, ilusamente, que ella va a ser más enamoradiza. Mi desafío es ver si lo logro. Pero no… 

—Una vez dijiste que en la segunda mitad de tu vida querías ser menos feo o más lindo, ¿Por qué te tiraste tan abajo?

—Porque laburo con gente fachera y el feo tiene que tener otras herramientas al momento de la seducción.

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—Pero esa imagen tuya te la creaste vos.

—Sí. Pero no es para tirar un romántico. Laburo con gente como Gonzalo Heredia, el hijo de puta… Es asimétrica: a nadie no puede no gustarle Gonzalo.

—El fútbol es tu cable a tierra y tu pasión. ¿Alguna vez soñaste con ser director técnico?

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—No, cero. Me encanta ser hincha y es un momento de cero responsabilidad. Aparte, en la cancha a nadie se le ocurre preguntarme por los policiales. Nadie me rompe las pelotas: ahí, hablamos de la pelota. Lo único que soñé alguna vez fue con ser el director de noticias de alguna señal. Eso sí. Salirme de la pantalla: me siento como embolado de la pantalla todo el tiempo, 24 por 7 cansa… No tener que poner la cara todo el tiempo. Cuando la ponemos, hay que pensar en otras aristas: la ropa, la cara, dormir bien, cosas que a veces no se dan. Si quiero salir de joda no puedo, porque al dia siguiente tengo que estar bien.

—¿Dormís poco?

—Duermo poco. Me cuesta mucho conciliar el sueño, me quedo hasta el final con las noticias y la información. Con suerte duermo seis horitas y muy interrumpidas. Me voy a dormir y no termino de desconectar con la responsabilidad que significa lo que tengo que contar.

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Mauro Szeta, hincha fanático de Estudiantes de La Plata.

—¿Qué cosas te quitó la profesión?

—Salir de joda o salir con mi esposa y saber que no te podés acostar tarde porque al otro día tenés que estar levantado a las 7, óptimo. Entonces, se te van frustrando ciertas salidas… De pendejo podía hacerlas. Hace poco fui con los chicos de Blender y a las 12 me fui a dormir. Hay que aprender a irse justo para estar bien al otro día. 

—Volviendo al fútbol. Si coincidieran en la platea de Estudiantes, ¿con quién te sentirías más cómodo: con el derechista Esteban Trebucq o con el progresista Ernesto Tenembaum?

—Laburé con Ernesto. No soy amigo de ninguno de los dos, pero tenemos un grupo profesional. Y al Pelado lo invité hace días a mi programa de Blender. Me da lo mismo porque en la cancha no está en pugna lo ideológico. Estaría con los dos y charlaría.

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—Podría decirse que Estudiantes encabezó la revuelta contra Chiqui Tapia. ¿Te pareció bien? ¿Qué opinión tenés sobre AFA?

—Estudiantes manifestó una injusticia que se venía dando en cuanto a los arbitrajes. Me parece que el espaldarazo a Central estuvo bien: movió un piso de lo que se veía, que, no tengo pruebas, era dudoso. Los arbitrajes en el fútbol argentino, los partidos torcidos para que ganen o no pierdan determinados equipos que son respaldados por el poder. Estudiantes lo puso en evidencia y eso generó que en los partidos siguientes los árbitros fallaran como tenían que fallar para todos. Pero no sé si sirvió porque se vuelve a debatir lo mismo.

—Volviendo a lo laboral, en tu carrera se dio un gran cambio con tu paso a América después de tantos años en Telefe.

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—Fue una decisión pensada. Cuando uno la toma es porque antes de tomarla pensó todos los escenarios. Yo me fui en el mejor momento de mi carrera, habiendo sido premiado ese año con el Martín Fierro de la Mejor labor periodística masculina. Decidí irme un poco porque sentí que había terminado, no había más por hacer; o al menos en lo que me ofrecían. No podía salir de ese lugar maravilloso, pero quería cambiar, quería apostar a tener un espacio personal, migrar a otras plataformas, y sentía que ahí adentro no lo iba a poder hacer. Había tocado un techo y la empresa no me daba expectativa de lo que quería. América me propuso otro proyecto, más que forma de narrar. Y también migré a Blender. Elegí.

La versión streaming de Mauro Szeta: en Blender.
La versión streaming de Mauro Szeta: en Blender.

—Blender, para ir por lo moderno.

—Sí. Soy de los que reivindica el streaming. La gente que en la tele se enoja con el streaming no entiende la realidad.  ¿Por qué dicen que es una mierda? No me parece. La tele también es deficitaria: no se pregunta por qué la dejaron de mirar. Hay una negación de no asumir que en algo falló. La tele da alternativas que no alcanzan, por eso se destaca tanto el programa de Mario Pergolini: por distinto; hay inversión, búsqueda. Es uno de los pocos programas de televisión que miro.

—En cuanto a ese pase de Telefe a América, ¿cómo quedó tu relación con Paulo Kablan? ¿Se distanciaron?

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—La relación con todos está super bien. Nos vimos el otro día en los Martín Fierro. Considero que las relaciones son de trabajo, siempre, más allá de que con algunos tuvimos una relación más fuerte o sólida. Las amistades no se construyen en los trabajos. Mis amigos son los de la vida, los que fueron a la secundaria. Mis amigos son muy pocos, no soy una persona que dice con facilidad la palabra amigo, sobre todo en el mundo de la tele, que es muy careta. Me preguntan si soy amigo de Vero Lozano: la re quiero, la pasamos súper bien y le debo montón de mi carrera, pero no soy amigo. Ni siquiera sé el nombre de su madre. 

—Me llama la atención que hay mujeres boxeando, relatando y comentando fútbol, manejando colectivos; hasta tuvimos una presidenta. Pero casi no hay mujeres que hagan periodismo de policiales. ¿Por qué? ¿Es el último bastión del macho argentino?

—Hay, pero no las dejan llegar. La mejor periodista de policiales que conocí fue Florencia Etcheves, que trabajaba en El Trece. Se abrió hace años del periodismo y decidió escribir guiones y libros para películas. De la actualidad diría que Virginia Messi, de Clarín. En el prime de la tele no hay mujeres; sin embargo, hay muy buenas periodistas. Por ejemplo, en el periodismo político hay buenas mujeres, empoderadas: me puedo quedar escuchando un tiempo largo a Nancy Pazos hablando de política.  Me interesa lo que cuenta. Lo que me engancha es la información.

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—Relacionando los policiales con la farándula, ¿qué pensas sobre la muerte de Natacha Jaitt: suicidio, asesinato o accidente?

—Se lo dije a Ulises, su hermano. A nivel forense y autopsia, está claro que no fue un homicidio en lo que técnicamente es un crimen. Dicho esto, creo que la Justicia no investigó otro delito posible en la muerte que es el suministro de estupefacientes. Podrían haber imputado y hasta metido en cana por años a las personas que esa noche le proveyeron cocaína a Natacha. Un caso similar es la muerte de Liam Payne: los que consiguieron la cocaína esa noche están yendo a juicio y pueden ir en cana. En el caso de Natacha, eso no se exploró. Se lo reprocho a la Justicia: que hayan dado por acreditado que la droga que tomó, la llevó ella. Si le das de tomar (droga) y lo hacés adrede, hay que ver si no la estás invitando a su muerte.

Paulo Kablan y Mauro Szeta.

—¿Cuál es el caso policial de la farándula argentina que nunca se pudo resolver?

—La sentencia a Claudio Contardi está en plena apelación por el abuso a Julieta Prandi. En el caso de Diego Maradona, es una vergüenza el accionar de la Justicia: el caso está lento, con una expectativa social muy grande. Adelanto que es poco probable que pase esa condena a tantos años porque es muy difícil probar que hubo una decisión deliberada de ir generando la muerte por goteo para quedarse con los negocios. No es tan fácil probar eso. El juicio por la muerte de Maradona se va a extender más de la cuenta.

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—¿Qué caso policial vinculado con la farándula te impactó más?

—Me pasa que me importa más la vida de los comunes. A veces siento que cuando nos metemos en las causas policiales que involucran a la gente de la farándula, le ponemos un IVA de meternos a fondo, pero la verdad es que hay gente de todos los días con cosas más graves. Por ejemplo, hablé muchísimo del tema Wanda Nara y Mauro Icardi: lo que me pasa con ese caso es que me parece un espanto la exhibición que se ha hecho de los dos lados, sin cuidar a los chicos. Vemos una Justicia activa y sobregirada, cuando en general, a una mujer que hace una denuncia de golpes no la atienden. Mi mirada es analizar si hay una justicia especial para los famosos. Eso es un papelón que pase. 

—Hablando de la fama, ¿te pasa que al estar en los medios las mujeres te buscan más?

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—No. Si me pasó un camión lleno de propuestas no me di cuenta porque no estoy mirando. Para mí, pasa por ahí. Uno puede ver eso si está atento a que le pase. Yo no miro, o miro con distancia. Creo que la mensajería que me llega es idéntica en el hate o amor idílico que me pueden llegar a manifestar. Mensajes que no tomo en serio: ni el que me odia, ni el que me dice «te amo».

—Por último, ¿cómo te gustaría verte en 20 años?

—Primero, me gustaría llegar. Porque estoy cansado: 53 años, pero muy gastado. ¿Quién no quisiera retirarse y no trabajar más? Parece de vago, pero todo lo contrario. Después de 33 años de estar laburando 14 horas diarias ya me retiraría si tuviera la garantía de que no tengo que laburar. En la estabilidad económica me refiero, y temas que resolver. Porque el cuerpo te pasa la factura del desgaste. Y la cabeza, la psiquis. Ahora veré si ante mi negación histórica de ir a los psicólogos, no es momento de hacerlo.

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—¿Nunca fuiste?

—Muy poquito. Y las pocas veces que fui, terminé sin ganas. No me interesó. Salía como odiado del lugar y decía: «¿Para qué vengo acá?». Me pasó que un día me vinieron a hacer una nota y la chica no podía creer que tenía todos libros periodísticos de dramas policiales. A veces digo: «¿Cómo hacen los que tienen plata en serio en Argentina?». Uno de nosotros se va de viaje a Europa y está pensando cuánto sale el pasaje turista, la ubicación o dónde sale menos hospedarse. Pero ves gente que, hablando de los famosos, hace ¡click! y viaja cuatro días a París. Yo no podría porque, en mi cabeza, necesita 15 días por lo menos para que el viaje sea fructífero. Eso sería un momento de gloria.

Mauro Szeta.

 

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María Mirabile, la cantante de Es mi sueño que conmovió hasta las lágrimas a Abel Pintos: “Impresionante”

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El regreso de María Mirabile a ‘Es mi sueño’ emocionó al jurado y al público con una interpretación cargada de sentimiento (Video: Es mi sueño, Eltrece)

El escenario de Es mi sueño (Eltrece) volvió a ser testigo de uno de los momentos más conmovedores de la televisión argentina. La protagonista fue María Mirabile, la joven artista oriunda de Villa Mercedes, San Luis, que regresó al programa conducido por Guido Kaczka para una segunda oportunidad tras haber conmovido al jurado y al público en su debut. Su regreso no solo volvió a mostrar su talento, sino que terminó generando una escena de gran emoción al punto de quebrar a Abel Pintos.

En esta ocasión, María eligió interpretar “I’m Not the Only One”, de Sam Smith. Desde los primeros acordes, la sala se llenó de una energía especial. La potencia y el sentimiento de su voz conquistaron a Jimena Barón, Carlos Baute, Joaquín Levinton y al propio Abel Pintos, que rápidamente activaron las palancas verdes, confirmando su aprobación y el pase directo a la siguiente etapa. Pero la emoción no terminó ahí. Lejos de celebrar con euforia, la participante no pudo contener las lágrimas y se sinceró frente a todos: “Me da mucha vergüenza vivir con tanta emoción y debilidad, pero soy una persona muy vulnerable y tengo que aceptarlo”.

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María Mirabile eligió la canción ‘I’m Not the Only One’ de Sam Smith y conquistó a todos los jurados del programa

Lo que siguió fue un intercambio de palabras que sacudió a los presentes en el estudio y a los televidentes. María, conmovida, quiso aprovechar la ocasión para agradecer a Abel Pintos por el gesto que había tenido con ella en su participación anterior: el cantante le regaló uno de sus sacos frente a todos, en un acto de cariño y reconocimiento que se volvió viral.

“Es un sueño que vengo acompañando desde muy chiquita y quiero decir unas palabras porque siento que me fui con las palabras en la boca la vez pasada. Yo recibí un regalo que no solo abriga el cuerpo sino que también abraza un sueño. De alguna manera, me diste una llave que abrió una puerta para abrazar más fuerte ese sueño y me sentí reconocida por primera vez”, expresó con la voz quebrada.

El impacto de esas palabras fue inmediato. Abel, que ya durante la interpretación había mostrado signos de emoción, terminó completamente quebrado. El cantante se tomó un instante para recomponerse y, cuando pudo hablar, lo hizo con total honestidad: “Me cuesta, estoy muy emocionado y me siento contento de ser padre porque siento debilidad al escucharte cantar, pero el ser padre me ha hecho sentir esa debilidad y también poner límites. Me pareció impresionante y me emocionaste mucho”.

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El emotivo abrazo entre Abel Pintos y María Mirabile se volvió el momento más comentado en redes sociales tras el programa
El emotivo abrazo entre Abel Pintos y María Mirabile se volvió el momento más comentado en redes sociales tras el programa

La escena fue celebrada y aplaudida por todo el estudio. El abrazo entre Abel y María, registrado por las cámaras, fue el broche de oro de una noche en la que la música fue el vehículo para el encuentro entre sueños, sensibilidad y empatía. Las redes sociales no tardaron en hacerse eco del momento, multiplicando los mensajes de apoyo y admiración tanto para la participante como para el jurado.

No es la primera vez que María Mirabile logra conmover al público. Su paso anterior por el reality ya había captado la atención de miles de personas, especialmente por la interpretación de “Qué Bonito” de Rosario Flores, que recibió elogios unánimes del jurado y una viralización inmediata en redes. En aquella ocasión, Abel Pintos también había mostrado una conexión especial con la joven, destacando no solo su talento, sino también la inteligencia con la que usaba su voz. “Tomaste decisiones inteligentes y supiste cuidar tu voz sin forzarla”, le dijo entonces el músico, antes de sorprenderla con el regalo del saco.

La puntana, que había alcanzado notoriedad nacional por su paso por La Voz Argentina, volvió así a demostrar que su crecimiento artístico va de la mano de una sensibilidad poco común y una autenticidad que desarma defensas.

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Nazarena Vélez recordó con humor el incómodo momento de pareja que vivió: “La culpé a la perra”

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La actriz Nazarena Vélez compartió en su programa de streaming un desopilante momento que vivió con su pareja Santiago Caamaño (Video: Story time/ Bondi Live)

En una charla cargada de complicidad y humor, Nazarena Vélez sorprendió en Story time (Bondi Live) al compartir una anécdota íntima sobre la convivencia en pareja. Durante el ciclo que conduce junto a su hija, Barbie Vélez, la actriz relató cómo vivió una situación escatológica en la intimidad de su hogar, abordando con honestidad la vergüenza y las risas que despiertan estos episodios cotidianos.

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Desde el inicio de la emisión, la dinámica entre Nazarena Vélez y Barbie Vélez se caracterizó por la confianza y el tono distendido. Barbie, con espontaneidad, instó a su madre: “Dale, contalo”. Nazarena, entre risas y cierta incomodidad, aceptó el desafío y reveló una situación que suele ser tabú en muchas parejas.

La actriz explicó que, en un momento de intimidad mientras veía una película junto a su pareja Santiago Caamaño, una flatulencia la tomó por sorpresa. “No me di cuenta”, confesó, entre risas aludiendo a la naturalidad de lo ocurrido y la falta de control en ese tipo de situaciones.

Nazarena Vélez recordó el incómodo momento que vivió frente a Santiago Caamaño: «La culpé a la perra» (Mario Sar)

Barbie no tardó en sumar humor a la escena preguntando si su pareja había simulado dolor. Nazarena aclaró que decidió irse al baño, minimizando cualquier ruido y optando por no llamar la atención. “Fue oloriento, peor. Prefiero que sea ruidoso”, bromeó Barbie, destacando la sinceridad y el desparpajo con que ambas abordan estos temas.

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La conversación avanzó sobre cómo se gestionan situaciones incómodas dentro de la convivencia. Nazarena relató que, ante la presencia de su perra Penny, intentó desviar la atención responsabilizándola del momento. “La culpé a Penny y él se me empezó a cagar de risa”, reconoció, divertida. Sin embargo, su pareja notó el intento y reaccionó con humor: “Dale, ¿qué hiciste?”, contó la panelista de LAM, quien admitió que prefería que él ignorara el episodio.

La actriz remarcó que, cuando es su pareja quien atraviesa una situación similar, ella suele bromear al respecto, lo que genera un ida y vuelta constante sobre el tema. “No me gusta eso en pareja”, reconoció, exponiendo la contradicción entre la necesidad de naturalizar ciertas cuestiones y la incomodidad que pueden generar.

nazarena vélez barbie
“Fue oloriento, peor. Prefiero que sea ruidoso”, bromeó Barbie (Story time, Bondi Live)

En otro tramo de la charla, Nazarena Vélez admitió el pudor que le provoca hablar de cuestiones escatológicas en público. “Me da vergüenza a mí. Después me escucho todo lo escatológico y me muero de vergüenza, porque encima queda para siempre esto”, confesó, divertida.

La charla de Nazarena y Barbie se dio luego de que Nicole Neumann confesó los inconvenientes que tenía para manejar la intimidad de pareja para actos tan naturales como ir al baño o tirarse una flatulencia. “Nunca fui al baño delante de ninguna pareja, ni siquiera después de tres cesáreas”, confesó la modelo en Las chicas de la culpa (Eltrece).

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“Para mí es ‘mataerotismo’ total. Así como me lo mata a mí, siento que se lo mato al otro y no quiero entrar en esa”, sostuvo ante las conductoras del ciclo, que abrieron el debate con anécdotas y preguntas sobre la vida cotidiana. El planteo de Nicole Neumann fue tajante y generó un intercambio que abarcó desde la convivencia diaria hasta la logística de los viajes en pareja. Frente a la consulta de si hacía excepción con sus hijas, fue igual de clara: “No. Tampoco. No, no, no”. La modelo consideró que algunos límites deben preservarse: “Siento que hay cosas que hay que guardárselas para uno”.

Nazarena Velez y Santiago Caamaño
Nazarena Vélez y Santiago Caamaño están juntos desde hace 7 años (Mario Sar)

Cuando el tema viró a cómo maneja la situación en hoteles, Neumann relató: “Buscamos algo alternativo por ahí. Pero es un temón”. Recordó especialmente la incomodidad en su primer viaje de pareja: “El primer viaje con mi primer novio, donde no tenés tanta confianza, fue un recontratema, chicas. El baño, lo padezco”.

Si alguna vez debe inventar pretextos, Nicole no duda en recurrir a la creatividad: “Voy a dar una vuelta, me voy al gimnasio, no sé, y buscamos algo alternativo por ahí”, admitió entre risas. Connie Ballarini, una de las conductoras, bromeó con las consecuencias físicas de tanta contención: “Además te empezás a constipar en un momento y la panza te dice: ‘Andá al baño’”.

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Gisela Bernal, golpeada por los problemas: el drama que enfrenta puertas adentro

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Gisela Bernal volvió a quedar envuelta en un fuerte escándalo judicial que podría terminar de la peor manera. Según revelaron en LAM (América TV), la bailarina enfrentaría un inminente desalojo de la casa en la que vive actualmente, en medio de una batalla legal que arrastra desde hace años con su ex, Ariel Diwan.

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La información fue dada por Pepe Ochoa, quien lanzó el tema en formato enigmático y generó sorpresa entre los panelistas. “Ella es famosa, hace mucho tiempo que no la vemos en el medio. Lo más importante que tiene es el baile”, adelantó antes de revelar el nombre de la protagonista.

Finalmente, Ochoa confirmó: “Van a desalojar, es inminente, no sé si en estas horas, a Gisela Bernal, exmujer de Ariel Diwan”. La frase dejó helado al estudio y rápidamente comenzaron a conocerse detalles de la delicada situación que atraviesa la exvedette.

Según contaron, el conflicto estaría directamente relacionado con la división de bienes tras su separación de Diwan. La propiedad en cuestión, ubicada en una exclusiva zona de Palermo, quedó en medio de una extensa disputa judicial que con el tiempo se volvió cada vez más compleja.

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“El conflicto viene porque esta casa, que era del momento en que ellos estuvieron juntos, ella en la separación de bienes se la queda. Le fue complicado acceder a esta casa porque cuando logra quedarse con este inmueble, por todo el trabajo de un abogado, el abogado decide llevarla a la Justicia”, explicó Pepe Ochoa.

El problema habría escalado aún más porque, según trascendió, Bernal no apeló distintas resoluciones judiciales y la deuda acumuló intereses durante años. De acuerdo a la información que manejan en el programa, el monto rondaría entre los 100 y 150 mil dólares.

Karina Iavícoli recordó además las históricas discusiones entre Bernal y Diwan por el origen del dinero con el que compraron la propiedad. “Los dos decían qué parte habían puesto para comprar esa casa”, comentó la panelista, dejando en evidencia que el conflicto económico viene desde hace mucho tiempo.

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La situación habría llegado ahora a un punto límite: la casa iría a remate y, una vez concretada la venta, Gisela debería abandonar la propiedad. “La compraron y lo que va a pasar ahora es que, como se la tienen que dar a la persona que la compró, a Gisela la tienen que sacar”, sentenció Ochoa.

En paralelo, desde Puro Show sumaron más detalles sobre el complejo entramado legal. Allí aseguraron que fueron los propios abogados de Bernal quienes impulsaron el embargo debido a honorarios impagos. El valor actual de la propiedad habría ascendido a más de un millón de dólares tras la actualización del mercado inmobiliario.

Frente a toda la repercusión, Gisela Bernal decidió romper el silencio y envió un mensaje a Fernanda Iglesias para intentar llevar tranquilidad. “Vivo un día a día muy feliz junto a mi niño. No se preocupen que estamos muy bien”, expresó.

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Sin embargo, el panorama judicial parece lejos de resolverse y todo indica que la bailarina podría enfrentar en los próximos días uno de los momentos más difíciles de su vida personal y económica.

 

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