ECONOMIA
Baja del riesgo país: el desafío que busca dejar atrás dos “décadas perdidas” y volver al crédito internacional

Los activos financieros aportaron frecuentes frustraciones en los últimos años, con volatilidad y debilidad de precios que fueron a la vez una respuesta a políticas económicas erradas. Estas llevaron a un estancamiento de la actividad sin precedentes en la historia argentina, que se extendió -con idas y vueltas- durante los últimos 15 años.
Este estancamiento económico se amplía a dos décadas -hasta 2007- si se toman algunas mediciones internacionales, como la comparación global que realiza el Banco Mundial del PBI per cápita PPA (Paridad de Poder Adquisitivo), a dólares constantes.
Dos “décadas perdidas” desde un punto de vista económico o una generación desde un punto de vista demográfico, lapso en que no se conoció el crecimiento ni la mejora palpable en las condiciones de vida.
Las cotizaciones de acciones y bonos no escaparon a dicho estatus de la economía en general. De hecho, no son más que un reflejo del mismo. Y no en vano hoy Argentina exhibe un elevado riesgo país -precios bajos para sus bonos y altas tasas de retorno-, superior al de los vecinos de la región, y carece de acceso a los mercados voluntarios de crédito.
La pregunta que plantean los analistas es si la economía doméstica se acerca a un punto de inflexión. Sentadas las bases con una inflación que va cediendo de a poco, estabilidad cambiaria y equilibrio en las cuentas públicas, ¿será posible iniciar un nuevo ciclo de crecimiento consistente y a largo plazo? Un Gobierno que consiga financiarse por sus propios medios, sin emisión inflacionaria, controles cambiarios ni impuestos al ahorro y al comercio, puede contribuir con ese punto de partida imprescindible para alcanzar el objetivo.
La fuerte racha alcista reciente llegó a partir de un renovado apetito inversor alimentado por las mejores señales económicas (Ber)
Por ahora los inversores mueven sus fichas en función de expectativas. Con un desempeño muy dispar entre sectores, el FMI actualizó sus proyecciones de crecimiento del PBI argentino en 2026 -a 3,5%, desde el 4%- y prevé una inflación todavía alta, del 25% anual.
Fue auspicioso que en la última semana el índice de riesgo país volviera a operar debajo de los 500 puntos básicos -tocó 487 pb intradiarios el viernes 29-. Este indicador de JP Morgan -que mide la brecha de tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos con sus pares emergentes- tocó un piso en la “era Milei” de 481 pb el 28 de enero de este año, la cifra más baja desde el 8 de junio de 2018 (476 puntos básicos).
Si se tiene en cuenta el índice de riesgo país de los vecinos, como Brasil 178 unidades, Chile 84, Uruguay 67, Paraguay 111 o Perú 114 puntos básicos, a Argentina le queda mucho camino por recorrer en términos financieros.
A la vez, con muy altas tasas de retorno cercanas al 5% anual en dólares que rinden los bonos del Tesoro norteamericano de mayor plazo, la emisión de deuda “nueva” en el exterior le demandaría a la Argentina pagar tasas anuales próximas al 10%, por ahora caras y excesivas para las posibilidades de las arcas públicas.
En un principio, una caída del índice de riesgo país hacia la zona de los 300 pb, permitiría al Tesoro financiarse en el exterior a tasas inferiores al 8% anual, aún altas, pero que sería posible honrarlas en la medida en que mejoren las condiciones macroeconómicas, con efecto en mayor recaudación y reservas internacionales en el Banco Central.
Numerosas emisiones de deuda corporativa y algunas colocaciones efectuadas por provincias en los últimos dos años demostraron que el Gobierno nacional podría financiarse a tasas accesibles en el corto plazo. En la última semana, el Tesoro alcanzó el límite de emisión de USD 2.000 millones con el Bonar 2027 (AO27), un título con ley local y vencimiento dentro del actual mandato presidencial que rinde 6 por ciento.
Si el Gobierno consiguiera en los próximos meses colocar nuevos bonos en Wall Street, aliviaría la enorme carga de vencimientos —que desde 2023 viene pagando mayormente en efectivo— al renovar deuda “vieja” con nuevas emisiones. También despejaría cualquier incertidumbre cambiaria, pues los dólares que compra el Banco Central quedarían para fortalecer las reservas y no serían consumidos por el Tesoro debido a sus obligaciones.
¿Cuáles son los fundamentos que pueden comprimir el índice de riesgo país? Son claves:
- El ingreso de divisas a través del superávit comercial,
- El fortalecimiento de las reservas del BCRA y un nivel de actividad sostenido y más homogéneo,
- También se necesita despejar la incertidumbre electoral en 2027: los nombres y propuestas de los candidatos tendrían que ayudar a despejar cualquier duda respecto de la voluntad de pago futuro de los bonos.
Más allá de cómo termine la elección, lo más difícil de todo es imaginar que no habrá algo de volatilidad en el camino a los comicios (Consultora 1816)
“La deuda soberana tuvo un desempeño superior al de sus pares, de la mano de datos económicos positivos. La combinación de un muy buen resultado comercial, junto con la recuperación económica por encima de lo previsto en marzo y la continuidad en la acumulación de reservas, colaboró en el buen desempeño de los bonos en dólares”, definieron los analistas de Balanz Capital.
“Hacia adelante, no obstante, el foco seguirá pasando por el ritmo de acumulación de reservas, las perspectivas para la economía real y la posibilidad de volver a los mercados internacionales de crédito voluntario. Además, a medida que transcurran los meses, la cuestión política de cara al ciclo electoral 2027 irá ganando ponderación entre los inversores”, afirmó Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.
“Falta mucho para 2027 y a esta altura de las últimas tres elecciones presidenciales era imposible predecir quién iba a ganar”, evaluó la Consultora 1816 en un informe. “Si bien Milei perdió imagen, si se cumplen los pronósticos del REM (Relevamiento de Expectativa del Mercado del BCRA) sobre inflación y actividad, La Libertad Avanza debería llegar con muy buenas chances. La posibilidad de que haya o no balotaje dependerá no solo de la imagen del presidente Javier Milei, sino también de cuántos candidatos haya en primera vuelta”, acotó.
La continuidad en la acumulación de reservas colaboró en el buen desempeño de los bonos en dólares (Balanz)
“Más allá de cómo termine la elección, lo más difícil de todo es imaginar que no habrá algo de volatilidad en el camino a los comicios. Lo ‘positivo’ es que las tasas forwards de los bonos ya incorporan eso: en la curva de Bonares, el AO28 y el AO27 sugieren que hacia octubre de 2027 la tasa de un bono en dólares a un año vista será de 13,7% contra Cable -calculamos la forward con los precios contra cable para que no afecte en los cálculos el canje CCL-MEP-“, precisó 1816.
El economista Gustavo Ber observó que “los activos domésticos amagan con intercalar un respiro tras la fuerte racha alcista reciente. Esta llegó a partir de un renovado apetito inversor alimentado por las mejores señales económicas y una nueva encuesta que refleja un repunte en el respaldo al Gobierno, además de las apuestas de influyentes inversores externos que actuaron como catalizador”.
“Dicha combinación abre espacio a mejores expectativas entre los inversores de cara a las elecciones del 2027, toda vez que cualquier señal intenta de inmediato ser traducida en probabilidades electorales. También se espera que un repunte en la actividad económica más expandido en los próximos meses, junto a progresos en el proceso de desinflación, pudiera repercutir favorablemente sobre el humor social“, explicó el director del Estudio Ber.
ECONOMIA
Cautela entre los inversores: volvió a crecer la mora bancaria con récord para las familias

Comienza una semana de cautela porque el escenario del exterior puede acompañar. Es clave solucionar uno de los temas más graves que afrontan los bancos: la morosidad de los deudores. Pasada la reacción inicial de las acciones bancarias en la Bolsa por las medidas para aliviar este problema, habrá que volver a la realidad. Los precios de las acciones y los bonos soberanos están atados al conflicto de Estados Unidos e Irán y a los costos del día después, que convivirán durante un tiempo con combustibles más caros por los daños a refinerías y oleoductos, además de la mayor demanda de petróleo para recomponer reservas estratégicas de los países, que utilizaron durante el conflicto.
El viernes será un día importante en los Estados Unidos, porque saldrá el índice de desempleo que proporcionará datos relevantes; por caso, cómo repercutió la inteligencia artificial en el mercado laboral.
Los analistas locales abarcaron todas las complicaciones que envuelven a la semana. La consultora 1816 se enfocó en la mora de los bancos. “Según el procesamiento que hacemos de la base de datos de la Central de Deudores del BCRA (CENDEU), actualizados, volvió a subir la irregularidad del crédito de las entidades financieras en abril (para medir la irregularidad, tomamos la deuda con atraso de al menos 90 días, es decir, desde “Situación 3” en adelante, en línea con lo que hace el Banco Central)“, indicó.
El informe precisa que la mora de familias aumentó “desde 11,5% en marzo hasta 12% en abril; la mora de empresas pasó de 3,1% a 3,3% y la mora total del sector privado creció de 7% a 7,3%. En el caso puntual del crédito a hogares, se cumplen 18 meses consecutivos de la mora, que sigue batiendo récords en más de 2 décadas. La irregularidad en el crédito a familias era de solo 2,5% en octubre 2024 y se multiplicó por casi 5 en un año y medio, periodo en el que el PBI continuó creciendo. Quizás lo peor del dato de abril es que, a diferencia de lo que habíamos visto en marzo, en esta oportunidad se aceleró el aumento de la mora, que había crecido 0,3 puntos en marzo y ahora subió 0,5 puntos”.
Otro aspecto es que “si bien todavía es posible que veamos un pico de la mora en algún momento del segundo trimestre, ahora hay motivos para tener algunas dudas sobre el tema. La morosidad todavía continúa subiendo en la gran mayoría de las entidades financieras. De las 30 entidades más grandes en términos de préstamos a familias, calculamos que en 26 la mora subió en abril contra marzo”.
La consultora F2, que dirige Andrés Reschini, indica que la que pasó “fue una semana favorable para los activos de riesgo. El acercamiento de posiciones entre EEUU e Irán hundió a los futuros de crudo un 9,15% y comprimió los rendimientos de bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años. El dólar se debilitó contra las principales monedas del mundo y los bancos centrales de emergentes volvieron a recomponer reservas en abril. Los daños del conflicto en Medio Oriente están relativamente contenidos, pero han dejado una inflación más alta, lesionando las proyecciones de crecimiento de las principales economías globales e incrementando las chances de subas de tasas”.
En otro pasaje, F2 destaca que “el agro sigue siendo el principal aportante de divisas y el sector energético continúa incrementando su aporte, de manera que el acumulado de 12 meses alcanzó un récord luego de resultar oferente neto de unos USD 2.111 millones en el cuarto mes del año, entre los cuales USD 1.310 millones se originaron principalmente por toma de deuda. Por lo tanto, si bien crece el aporte de bienes, el de la deuda sigue siendo uno de los pilares de la oferta de divisas y sería un riesgo que esta fuente se corte, por lo que es clave que el gobierno siga promoviendo condiciones para que los privados (y sub soberanos) mantengan el acceso al crédito externo para sostener la calma cambiaria”.

EFE/Cézaro De Luca/Archivo
Sobre el dólar, la advertencia es que “el mayorista terminó el mes en $1.408 con un avance del 1,2% contra el cierre de marzo y un retroceso del 3,2% en lo que va del año. En un año marcó un avance del 19% de modo que sigue deslizándose por debajo de la inflación. El mercado de futuros, por su parte, cerró mayo con tasas implícitas más elevadas en la primera mitad de la curva. Sin embargo, el interés abierto terminó en 2.790 millones y vuelve al nivel de agosto de 2025 en la previa a la tensión preelectoral.
Venció a fin de mayo, donde presumiblemente se concentraba gran parte del short del BCRA y no hubo presión sobre el tipo de cambio. Como señalamos en ediciones anteriores, el Tesoro se ocupó de proveer cobertura de corto plazo, por lo que es probable que el mercado haya mudado gran parte de sus tenencias de futuros a soberanos dollar linked. De este modo, podemos estimar una fuerte caída en la posición vendida de la autoridad monetaria, al punto que podría haber perforado los 1.000 millones. De hecho, podría rondar los 800 millones, luego de los USD 1.325 millones (VN) de cobertura que otorgó el Tesoro en la última licitación, algo en lo que vale la pena insistir. En junio podría mermar la liquidación del agro y será clave que el Gobierno comience a dar mayores certezas sobre el pago de los próximos vencimientos en dólares, para lo que el ministro Caputo adelantó que serán anunciados nuevos créditos. Mientras tanto, la mejora en la deuda de emergentes ayudó para que el Riesgo País caiga por debajo de los 500 puntos y Argentina vuelva a situarse más cerca de los mercados internacionales de deuda”.
La opinión de F2 es que “con menor liquidación será improbable que el Gobierno deje apreciar más al tipo de cambio por lo que lo que suceda en el escenario internacional cobrará mayor relevancia, lo mismo que lograr consolidar un sendero de desinflación con mejora en la actividad para sostener el apoyo social en un mercado que ya tiene el foco puesto en 2027”.
Según EconViews, que encabeza Miguel Kiguel, el riesgo país nuevamente está bajando, seguramente en parte gracias a que las compras del BCRA en el mercado de cambios están fortaleciendo las reservas internacionales, en parte porque la calificación crediticia subió a B- en el caso de Fitch y se espera que haya pronto noticias positivas de Moody’s y eventualmente de S&P. Y también en parte porque el Gobierno mostró pragmatismo en cubrir sus necesidades financieras emitiendo bonos en dólares en el mercado local aprovechando la oferta de dólares. Con las compras de dólares que viene haciendo el Banco Central es muy probable que sobrecumpla la meta de USD 8.000 millones que está en el acuerdo con el FMI. Esto debería ser muy positivo, especialmente teniendo en cuenta que el año que viene hay elecciones, y que los años electorales suelen ser periodos de dolarización de portafolios que muchas veces generan turbulencia financiera”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Advierte además que “no hay que olvidar que el programa financiero de 2027 es más demandante que el de este año. Con nuestros supuestos, el Tesoro podría financiar en un escenario normal todos los vencimientos, aunque eso requiere emitir bonos por unos USD 10.000 millones de dólares entre el mercado local y el internacional. Si el riesgo país sigue bajando y se logran nuevas mejoras en la calificación de la Argentina, ese monto debería poder emitirse a lo largo del año. En definitiva, el programa financiero del Tesoro sería un programa cumplible sin mucha dificultad si el Tesoro vuelve al mercado internacional. En enero existió la posibilidad de hacerlo, pero no lo hizo porque consideró que el riesgo país era alto. Probablemente eso haya sido un error, porque el proceso de vuelta a los mercados es lento y, en general, requiere pagar tasas de interés un poco más altas al principio, que van bajando a medida que el mercado se va sintiendo más cómodo con el emisor. Eso es exactamente lo que ocurrió en Ecuador, donde luego de la primera emisión el riesgo país cayó casi 100 puntos”.
A EconViews tampoco se le escapa que el Banco Central debe afrontar el pago de los BOPREAL, donde los vencimientos para el 2027 llegan a unos USD 5.300 millones. Como no puede emitir deuda para enfrentar los pagos, si el Tesoro no le transfiere dólares (que en principio no los tiene), los tendrá que pagar con reservas internacionales, para lo cual las tendrá que acumular en algún momento. Una posibilidad es que lo haga este año, que no es electoral y en el que las exportaciones están subiendo, comprando más dólares de lo que estaba previsto y así generar un colchón para el año que viene. De cualquier manera, el pago de los BOPREAL no debería ser un problema si las condiciones financieras siguen mejorando”.
Y se pregunta “con qué recursos se están comprando los dólares. La idea original era comprarlas con la remonetización de la economía, pero la demanda de dinero no está subiendo y, por lo tanto, eso no está ocurriendo. ¿Entonces cómo está aumentando reservas? La respuesta es muy simple: ¡Con emisión de deuda en pesos! Una parte pequeña la hace el Banco Central vendiendo instrumentos del Tesoro que tiene en cartera, principalmente bonos dollar linked. Pero la mayor parte de esa deuda la emite el Tesoro en las licitaciones bimensuales cuando hace un rollover de más del 100% y deposita los pesos excedentes en su cuenta en el Banco Central. Con este mecanismo, en la práctica el Tesoro está cumpliendo funciones de control monetario que típicamente lo hacen los bancos centrales”.
En el mercado overnite, las bolsas de Nueva York marcaban leves verdes que indicaban cautela. Las Bolsas europeas tenían rojos casi generalizados y Oriente operaba con un mix de tenues alzas y bajas. El oro abría con una baja de 0,50% y el petróleo recuperaba más de 2% de su precio. El Brent estaba en USD 94. El dólar se fortalecía ante las principales divisas del mundo por la posibilidad de una próxima suba de las tasas de interés. Las señales del exterior pueden anticipar una rueda de toma de ganancias en la Argentina. La duda es si se trasladará al ascendente mercado de bonos.
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ECONOMIA
Efecto Medio Oriente: desde el comienzo del conflicto, los hogares argentinos con auto pagaron $116.600 extra en nafta

El conflicto bélico entre Irán, Estados Unidos e Israel encareció los combustibles en todo el mundo. Aunque cada país aplicó su propia estrategia para atenuar el impacto de la guerra en los surtidores, en Argentina los hogares con auto pagaron $116.600 extra en nafta desde el inicio del conflicto. Si los precios actuales se mantienen, el costo adicional anual podría llegar a $466.497, según un estudio del Instituto Argentina Grande (IAG).
El relevamiento indicó que el 46,5% de los hogares argentinos tiene un auto y consume en promedio 75 litros de nafta súper y 26,2 litros de premium por mes. Con los aumentos registrados desde que comenzó la guerra, el gasto mensual promedio en combustible subió $38.874 por hogar.
Ese encarecimiento también modificó la relación entre combustible y salario. Según el informe, la cantidad de horas de trabajo necesarias para cubrir el gasto mensual en nafta pasó de 17,6 en febrero a 20,8 en abril, lo que implica tres horas adicionales de trabajo para un asalariado promedio.
Según el estudio elaborado en base a datos del SIPA y la Secretaría de Energía, la Argentina se ubicó entre los 42 países con mayores aumentos de precios de la nafta entre 129 analizados desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. La nafta súper subió 23,1% en dólares y la premium aumentó 19,7 por ciento.
De acuerdo con el relevamiento, un consumidor argentino paga en promedio USD 1,44 por litro de nafta. Esa cifra supera los USD 1,19 por litro que se pagan en Estados Unidos, país al que la Argentina exporta parte de su petróleo, y también queda por encima de Brasil, donde el precio se ubicó en USD 1,35 por litro, según el instituto.

El IAG atribuyó esa diferencia a la política local de vincular los precios internos con el mercado internacional y trasladar al surtidor las variaciones externas. En Brasil, en cambio, el estudio describió una reacción más acotada tras el shock internacional, lo que dejó el valor final por debajo del argentino.
La suba local ocurrió pese al congelamiento de precios por 45 días dispuesto a comienzos de abril -y prorrogado hasta mediados de julio- por YPF, petrolera que concentra casi el 60% del mercado. La medida, que en un comienzo estaba prevista por 45 días, se renovó a mediados de mayo por otros 45 días después de aplicar un ajuste de 1%, que dejó el precio de la nafta súper en torno a los $2.000 en los surtidores del país.
El resto de las petroleras que operan en el país, como Shell, Puma y Axion decidieron replicar la decisión de YPF y, así, mantener un esquema similar hasta mediados de julio. Ese mecanismo buscó amortiguar la volatilidad internacional y evitar un traslado inmediato completo al consumidor.
No obstante, un informe de la consultora Aleph Energy estimó que los precios domésticos “deberían haber aumentado cerca de un 34%, por lo que una parte significativa del shock internacional fue absorbida transitoriamente por las petroleras”.

La política, encabezada por YPF pero luego replicada en el resto de la industria, toma como referencia un precio del crudo de marzo cercano a los USD 70 por barril. Si bien el Brent llegó a picos de hasta USD 120, hoy se ubica en USD 92,05.
La diferencia entre esos valores se contabiliza en cuentas compensadoras que las refinadoras deberán saldar cuando el Brent vuelva a niveles más bajos. En el sector energético, sin embargo, consideran poco probable un retorno del petróleo a valores cercanos a USD 60 por barril y prevén un precio internacional sostenido alrededor de los USD 90.
La decisión de amortiguar precios se adoptó también en un contexto de baja en las ventas de combustible, sobre todo en el interior del país. En abril, las ventas cayeron 2,4% interanual y 5,1% frente a marzo, según un relevamiento de Politikon Chaco.

Por tipo de producto, las ventas de naftas retrocedieron 1% interanual, impulsadas por una caída de 1,6% en el segmento súper que no fue compensada por una suba de 0,8% en las premium. En el caso del gasoil, el descenso fue de 4,1% interanual por una baja de 10% en el segmento común, mientras que el premium creció 5,9 por ciento.
Solo cuatro provincias mostraron aumentos interanuales en las ventas de combustibles al público: San Juan lideró con 4,1%, seguida por Neuquén con 3,1%, Tucumán con 2,9% y Catamarca con 0,9%. Santa Fe mantuvo sus ventas sin cambios. En tanto, los otros 19 distritos registraron caídas. Las bajas más pronunciadas se observaron en Corrientes, con 10%; Formosa, con 9,8%; y Santa Cruz, con 8,9 por ciento.
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ECONOMIA
La IA se metió en el debate por las tasas en EEUU: el nuevo titular de la Fed cree que ayudará a contener la inflación

La llegada de Kevin Warsh a la silla más importante de la Reserva Federal como su decimoséptimo presidente promete sacudir las tradicionales discusiones doctrinarias dentro de la autoridad monetaria de los Estados Unidos. El debate abandonó los carriles tradicionales para incorporar una variable disruptiva: el impacto de la Inteligencia Artificial en la productividad general y su capacidad para reconfigurar la dinámica de los precios al consumidor.
Una sugestiva convicción del nuevo titular de la Fed, propuesto por Donald Trump, tiene la capacidad de transformarse en la clave para decidir bajas de tasas en la hiperinfluyente política monetaria de los EEUU por motivos muy distintos a los habituales.
En noviembre del año pasado, en un artículo de opinión en The Wall Street Journal Wwarsh expuso su visión. En esa oportunidad, calificó a la tecnología emergente como una fuerza desinflacionaria de carácter estructural y cuestionó los modelos de proyección que utilizaba el personal técnico del organismo. Según su mirada, la incorporación de herramientas digitales avanzadas inyectó ganancias de eficiencia que las ecuaciones tradicionales omitieron de forma sistemática en sus cálculos de inflación. “La IA será una fuerza desinflacionaria significativa”, sostuvo.
La defensa formal de esta visión ocurrió durante la audiencia de confirmación ante el Comité de Banca del Senado, que tuvo lugar el 22 de abril de este año. Ante los legisladores, la autoridad nominada ratificó su diagnóstico y definió a la nueva tecnología como la mayor ola de mejora de productividad de las vidas humanas. Para respaldar su propuesta de reformas, recurrió a una cita de Milton Friedman vinculada a la tiranía del statu quo, con la intención de ilustrar la inercia institucional y la resistencia a revisar supuestos metodológicos arraigados en las grandes corporaciones y organismos públicos.
“La IA representa la ola de mayor mejora de productividad de nuestras vidas: pasada, presente y futura“, dijo Warsh ante legisladores.
Sus ideas asimilan las condiciones económicas actuales con el comportamiento que registró el aparato productivo estadounidense durante la década de noventa, bajo la conducción de Alan Greenspan. En aquel período, la irrupción de Internet funcionó como un amortiguador de los costos de producción, lo que permitió sostener un ritmo de expansión elevado sin la necesidad de aplicar una política contractiva de tasas de interés. La conducción actual pretendió replicar ese marco interpretativo para justificar una postura monetaria flexible, bajo la premisa de que la mayor eficiencia expandió el límite del crecimiento potencial de la economía sin acelerar la suba de precios.
Sin embargo, esta caracterización del escenario macroeconómico encontró fuertes resistencias internas y externas. Miembros destacados del comité de política monetaria de la Fed, entre quienes se alinearon Michael Barr y Philip Jefferson, plantearon objeciones centradas en la dimensión temporal del fenómeno. Los funcionarios advirtieron que la fase inicial del despliegue tecnológico requirió un monumental gasto de capital por parte de las corporaciones. La demanda masiva de procesadores, la construcción de centros de infraestructura de datos y el consecuente consumo energético operaron, en el corto plazo, como un shock de demanda que presionó sobre el mercado de capitales y elevó el nivel de la tasa de interés neutral.
Las discrepancias técnicas impactaron de forma directa en el mercado de renta fija. Las dudas en torno a la viabilidad de la teoría desinflacionaria coincidieron con un incremento persistente en los rendimientos de los bonos del Tesoro de largo plazo. El instrumento de referencia a diez años alcanzó una tasa del 4,6% en el transcurso del mes de mayo, lo que reflejó la inquietud de los inversores ante las necesidades de financiamiento del sector tecnológico y las restricciones en la cadena de provisión de hardware especializado.

EFE/SARAH YENESEL
Por fuera de la estructura de la banca central, los analistas económicos manifestaron un marcado escepticismo frente a las promesas de prosperidad tecnológica. Relevamientos recientes indicaron que aproximadamente el sesenta por ciento de los especialistas privados consideró que el impacto real de estas innovaciones sobre las variables de inflación y tasas de interés resultará insignificante durante el horizonte de los próximos dos años. Este colectivo de expertos tomó distancia del optimismo oficial y remarcó que las distorsiones del boom inversor inmediato poseen un peso superior a las hipotéticas ganancias de eficiencia futuras.
La formalización institucional del recambio de autoridades se completó el pasado viernes veintidós de mayo, mediante una ceremonia de jura celebrada en la Casa Blanca que contó con la alocución del mandatario Donald Trump. El discurso de asunción de la nueva conducción se caracterizó por su brevedad y un estricto carácter protocolar, sin espacio para alusiones técnicas directas a la Inteligencia Artificial. En esa intervención, el jefe del organismo central se comprometió a guiar una gestión orientada a las reformas estructurales y a abandonar las metodologías estáticas, con el propósito de alcanzar metas combinadas de menor inflación y mayor dinamismo salarial real.
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