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POLITICA

¿Hay un capitalismo de amigos mileísta o nace la Argentina capitalista?

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¿El RIGI o el Súper RIGI, que el Gobierno acaba de enviar al Congreso, están cocinando a fuego lento otro régimen de Tierra del Fuego que le quitará recursos a los argentinos, según plantean las voces más preocupadas por esos esquemas? ¿O, al contrario, están produciendo un giro copernicano de la matriz productiva que pondrá a la Argentina y a los argentinos en el mapa global de la riqueza futura, según sostienen los libertarios? La Argentina de Milei recién empieza, pero ya hay un sistema métrico que busca entender el impacto a largo plazo que se podría estar generando desde este inicio.

Hay una discusión más delicada y sutil, ya en marcha: la que pone el foco en el metro patrón del mediano-largo plazo. La cuestión hacia adelante es cuánto dura el impacto de las políticas mileístas que se lanzan hoy y cuáles son sus efectos colaterales en un eventual futuro sin Milei. En ese sistema métrico de externalidades, hay una duda clave: ¿las consecuencias de las políticas desregulatorias y reformistas del Gobierno libertario serán más positivas que negativas, o lo contrario?

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Hay otra manera de plantear ese dilema: ¿hay riesgo de que la nave insignia de políticas libertarias esté construyendo una jaula futura que frene el crecimiento y la prosperidad de los argentinos? ¿La economía quedará otra vez atrapada en un sistema de concesiones de privilegios que será difícil de desmontar bajo el riesgo de que la Argentina quede, nuevamente, presa de la acusación de inestabilidad jurídica? Son preguntas que no tienen respuesta en el presente: ni siquiera un eventual triunfo electoral de Milei en la elección presidencial de 2027 es evidencia suficiente como para sostener que sus políticas de largo plazo funcionarán de forma virtuosa para el crecimiento económico. El año que viene, son los indicadores coyunturales los que van a condicionar las emociones de los votantes. Para conocer el aporte, el éxito o el fracaso, de la matriz libertaria de política pública pro crecimiento no queda otra que esperar el paso del tiempo, cuando quizás ya sea tarde.

RIGI, ¿otra Tierra del Fuego?

Esa discusión de largo plazo se da en relación a varias decisiones políticas de Milei y su gabinete y va in crescendo. Un ejemplo claro es el debate en torno al diseño del RIGI y del Súper RIGI, los incentivos y los plazos otorgados para las inversiones en sectores elegidos de la economía y sus efectos de largo plazo. El cuestionamiento de las voces más críticas se sintetiza en dos cuestiones. Por un lado, ¿hay un capitalismo de amigos mileísta que favorece a jugadores con nombre y apellido? ¿El capitalismo mileísta es un capitalismo de amigos de nuevo cuño? Un capitalismo de amigos tecnomagnates, en algunos casos: la coincidencia entre el proyecto del Super RIGI y la presencia de Peter Thiel en la Argentina despierta suspicacias en los más críticos. Por el otro lado, la advertencia es sobre un capitalismo de sectores amigos, como minerales y oil & gas, o como los del mundo de la IA y la infraestructura digital. Es decir, la elección discrecional de sectores productivos beneficiados.

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Las voces más razonables están interesadas en una política productiva que aliente a sectores estratégicos, pero advierten sobre una exageración de esas exenciones: el plazo de tres décadas para el goce de una serie de beneficios impositivos, cambiarios y exportadores. Es decir, dar demasiado por mucho tiempo, sin condiciones, y con poca certeza sobre el retorno en el largo plazo.

Desde el oficialismo, la mirada es opuesta. Los economistas del Gobierno ven un horizonte asegurado de prosperidad que derrama de esos sectores privilegiados hacia otros a partir del lanzamiento de esos dos regímenes. ¿Se desoyen a sí mismos? El viceministro de Economía, José Luis Daza, tiene un tuit fijado en su cuenta de X desde antes de ingresar al Gobierno, y no lo ha cambiado. Dice así: “Los economistas son realmente, pero realmente, realmente malos para hacer pronósticos. 8…) No hay fuerzas darwinianas que se encarguen de eliminarlos. Yo soy economista”, reconoce finalmente, con ironía.

Otra política libertaria atravesada por la pregunta sobre sus consecuencias futuras tiene que ver con las universidades públicas y el sistema científico argentino: la falta de precisión y la sobre simplificación de la visión oficialista llega a límites preocupantes. Desde el ministerio de Capital Humano se insiste con que las ingenierías son las carreras consideradas estratégicas por su aplicabilidad directa al mundo de los negocios.

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En cambio, a algunas de las carreras de ciencia básica de la Facultad de Ciencias Exactas, se las consideran irrelevantes a partir de definiciones elaboradas a la ligera. En relación a física, se la reduce a “poesía”, según una fuente del Gobierno: una especie de lujo intelectual que podría dejarse de lado. En relación a ciencias de la computación, el subsecretario de Política Universitaria, Alejandro Álvarez, es incapaz de mencionar con precisión a la carrera de ciencias de la computación, una de las más populosas de esa facultad. En TN la semana pasada, la llamó “informática” y luego, “ciencias de la información”, lo que revela una confusión importante sobre la naturaleza de la disciplina y un desconocimiento inquietante sobre su aporte clave en la economía del conocimiento, justo cuando el Gobierno alienta una matriz productiva como la del Super RIGI, basada en las posibilidades del universo de la IA y sus derivados.

Ímpetu desregulador, ¿otra cara de la “fatal arrogancia”?

Hay una paradoja libertaria impensada. Por un lado, la gestión mileísta ataca con contundencia la centralización planificada de la economía en manos de burócratas con información incompleta. El secretario de Coordinación Productiva de la Nación, Pablo Lavigne, lo sintetizó bien el año pasado: la mejor política productiva es la no-política productiva porque el Estado no tiene las capacidades para hacer buena política productiva.

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Esa visión mileísta es un derivado directo de las lecturas teóricas de Milei, específicamente, de Friedrich Hayek. Milei retoma con frecuencia la idea de “la fatal arrogancia”, el concepto que titula el libro de Hayek y que lleva como subtítulo “Los errores del socialismo”. La fatal arrogancia es la que comete un Gobierno o un grupo de burócratas “socialistas” que se atribuye la potestad de diseñar centralizadamente la política económica. Esa pretensión está condenada a la ineficiencia porque la información económica clave está dispersa en un número indeterminado de individuos, y para nada concentrada en un grupo de funcionarios.

Paradójicamente, el Estado mileísta de la mano, sobre todo, del ministerio de Desregulación de Federico Sturzenegger, o del ministerio de Economía de Luis Caputo, además del de Capital Humano de Sandra Pettovello y la subsecretaría universitaria, podría estar cometiendo una “fatal arrogancia” en sentido opuesto: avanza con desregulaciones y reformas estructurales y generalizadas decididas por funcionarios de turno con información tan incompleta como la que manejan los “socialistas” centralizadores y con espíritu tan centralizador como el que cuestionan en la política “comunista” en el sentido de que el Estado que se atribuye el conocimiento pleno del tipo de desregulaciones e incentivos necesarios las áreas donde realizarlos, los actores a afectar, las consecuencias futuras generadas.

La amplitud, la verticalidad y la velocidad de las reformas y regulaciones que salen desde el Gobierno generan dudas sobre la precisión y la calidad del análisis de los efectos colaterales de cada decisión. Ayer, la gestión libertaria aplaudió el nuevo tipo de recibos de sueldos que deberán entregar los empleadores a partir de la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral. El objetivo es dotarlo de mayor transparencia a los ojos del empleado, una medida razonable, aunque no para todos los impactados por la decisión. Desde el mundo pyme, empezaron a alertar sobre el costo y los obstáculos que implicaría un sistema de liquidación como ése para el pequeño empresariado, clave para el empleo, que opera en condiciones de relativa precariedad.

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Hay otro punto que acentúa los riesgos del envión desregulador y reformista al estilo mileísta. En un clima político donde escasea el intercambio de visiones complementarias, y también contrapuestas, y la consulta con expertos con miradas distintas, la elaboración masiva de desregulaciones y reformas puede estar generando un stock de externalidades negativas en el largo plazo, invisibles en el presente.

El mismo oficialismo es poco riguroso en la letra de sus reformas. En febrero, en pleno trámite legislativo por la reforma laboral, Sturzenegger dijo la frase de la polémica: “Si te lesionás jugando al fútbol, el empleador no tiene porqué abonar tus días de ausencia”. Fue en el caso del artículo 44 y las licencias por enfermedad o accidente. El episodio dejó expuesta la falta de rigor oficialista y de coordinación en un punto tan sensible de la reforma. El artículo 44 finalmente fue eliminado.

La cámara de eco del oficialismo es un problema para elaborar reformas que se presenten como la mejor versión basada en evidencia y libre de sesgos ideológicos empobrecedores. El disciplinamiento que impone la figura de Milei, incluso entre sus ministros más destacados, no suma para alcanzar las políticas más racionales. Milei mismo reconoció que el levantamiento de las LEFI fue una decisión propia, resistida por su ministro Caputo. Y Sturzenegger, en otro tema, dio muestras de ese clima de obediencia. “El Presidente cree en la honestidad de Adorni, y si el Presidente cree en la honestidad de Adorni, yo también creo en la honestidad, y creo en la honestidad de Manuel”, dijo en Radio Mitre.

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Los climas de época son riesgosos cuando se trata de reformas que afectarán el largo plazo de manera difícil de prever. Ese clima empeora cuando las hegemonías parlamentarias, no importa si ejercidas por una minoría audaz como la mileísta, arrastra votos positivos sin debatir el futuro con un ángulo de mirada más amplio. El problema es ése: sólo el futuro mostrará si hay más beneficios que costos. Puede suceder lo contrario.




Luciana Vázquez,Conforme a

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Caso Chocolate: la trama de la votación de 38 segundos, los 50 memos que reclama la Justicia y el comunicado del “Día del Ñoqui”

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Una oscura votación exprés de la Honorable Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, revelada por TN, devolvió a todas las pantallas, a las tapas y los editoriales de los diarios en las últimas semanas, al “caso Chocolate”, un escándalo de corrupción mayúsculo sacado a la luz también este canal, hace ya tres años. La noticia, en este nuevo capítulo de la trama, fue la renuencia de los diputados con mandato vigente a informar qué diputados -de mandato actual o cumplido- están implicados en la contratación de los prestanombres del esquema.

La votación duró apenas 38 segundos, fue el 28 de mayo de 2026 y, como ya se sabe, resolvió convalidar algo que había decidido la Mesa Directiva de la Cámara baja: archivar los oficios de Betina Lacki, fiscal de La Plata que les requería 50 “memos de propuesta de designación”, incluido el del propio Julio Rigau, alias “Chocolate”. Como se sabe también, esto viajó en un proyecto de resolución del diputado de La Cámpora Facundo Tignanelli que dice: “Ratifícase todo lo actuado por la Mesa Directiva”, unas 7.800 resoluciones administrativas.

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Este recaudador, vale recordar, vaciaba cajeros del Banco Provincia de La Plata con tarjetas de débito de gente que no trabajaba pero tampoco cobraba (sólo prestaba el nombre). No se trata de indigentes: en esa lista hay desde gente humilde hasta profesionales y propietarios de comercios, pasando por personal de una cueva financiera situada a 400 metros de la Legislatura, y miembros de mutuales platenses que viven de hacer préstamos a empleados públicos que no llegan a fin de mes (policías, docentes, etc.).

A “Chocolate” Rigau, contratado en Diputados desde 2002 como electricista, no le importaba que su rutina diaria fuera advertida por testigos, ni que lo registraran las cámaras de seguridad. De hecho, iba siempre a vaciar los cajeros con la misma ropa, lo que facilitó la tarea de los investigadores al estudiar sus movimientos en las filmaciones de los cajeros. Pasaba horas en esta tarea, al punto de que se lo ve elongar las piernas en las sucursales del banco, luego de horas de pie extrayendo billetes. En las madrugadas, también se cruzaba allí con “chocolates” que se dedicaban a lo mismo que él: sacar plata con muchas tarjetas, pero que no conducen al peronismo sino al radicalismo.

La Legislatura bonaerense está en el ojo de la tormenta por el escándalo de Julio Segundo «Chocolate» Rigau (Foto: NA).

La caída de “Chocolate” en septiembre de 2023 no se produjo adrede. No surgió de “una operación política”, como se señaló inicialmente, sin comprender la transversalidad de este sistema de financiamiento de la política. El recaudador tampoco fue denunciado por “un cliente” del banco, como se suele repetir. Al revés: lo expuso alguien que no podría haber sido cliente de ningún banco: vivía en la indigencia, usaba los cajeros como refugio, no sabía leer ni escribir, y le pidió dinero (para comer). Él lo expuso: lo veía como un ladrón común, no sabía que la “banda de plata” que sacaba con “muchas tarjetas” (así lo resumió en una entrevista con Somos Buenos, TN) se vinculaba con la política.

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Rigau no le dio un peso. Tal vez no fue por tener duro el corazón (era un militante social), sino por lo duro que era este régimen con él. Sus jefes inmediatos lo trataban como un verdadero esclavo, le hablaban con violencia, y no le dejaban desviar un centavo de este esquema. Aunque, muchas veces, Chocolate rompía estas reglas y les “prestaba” plata por izquierda a los prestanombres -plata de sus propios sueldos-, que le tenían que devolver rápido, para no afectar los intrincados guarismos de las rendiciones que él debía hacer a sus superiores.

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Guillermo Francos anticipó "una alianza electoral amplia" de LLA con el PRO y mayor presencia oficialista en el Congreso

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Guillermo Francos, ex jefe de Gabinete de Javier Milei, anticipó que La Libertad Avanza buscará una alianza amplia para las elecciones del año próximo y afirmó que el oficialismo tendrá una presencia legislativa mayor que la actual. “Al momento de la elección, yo estoy convencido que estos integrantes de este espacio […] van a participar en la elección juntos”, sostuvo.

El exfuncionario incluyó en esa convergencia al PRO y a otras fuerzas de perfil liberal, además de gobernadores que acompañan al Gobierno nacional. “En el espacio de la libertad, del libre mercado, del capitalismo, que es en el que está La Libertad Avanza, van a estar todos los que componen ese espacio”, dijo.

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Francos consideró que el resultado electoral puede reforzar la capacidad del Gobierno para sostener sus reformas. “El Congreso va a ser un Congreso con una participación muy fuerte, si no mayoritaria, en la Cámara de Diputados, de La Libertad Avanza”, planteó en una entrevista con el programa *No vale arrugar* de Radio Splendid.

Según su diagnóstico, el oficialismo parte de una ventaja por la renovación parlamentaria. “Es el partido que reemplaza menos diputados y que tiene más votos y mayor posibilidad de tener más diputados en el futuro”, afirmó. Y agregó que al bloque actual “va a haber que sumarle muchos diputados”, una situación que —según sostuvo— aportaría “mucha estabilidad institucional a este proceso de transformación de la Argentina”.

El ex jefe de Gabinete vinculó esa expectativa con la continuidad de las políticas económicas del Gobierno. “Los gobernadores también, en muchos casos, […] van a estar de acuerdo en apoyar a un gobierno que siga este rumbo, porque el otro es la incertidumbre”, señaló.

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Pronosticó un acuerdo electoral con el PRO pese a las diferencias

Al ser consultado por una eventual negociación con Mauricio Macri y los gobernadores dialoguistas, Francos dijo que todavía falta definir liderazgos y participantes de la coalición. Sin embargo, descartó que las tensiones actuales impidan un entendimiento electoral.

“Todavía tiene que definir liderazgos y quiénes participan. No se sabe si van a estar divididos o no van a estar divididos”, advirtió. Aún así, manifestó su convicción de que el oficialismo, el PRO y los partidos que integraron alianzas afines terminarán en una misma lista o frente.

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Para Francos, las diferencias en torno a “metodologías” no alteran la coincidencia central entre las fuerzas del sector. “Más allá de las discusiones que pueda haber ahora, de las diferencias que pueda haber en metodologías”, aseguró, esos espacios se unirán al momento de competir.

Descartó que Bullrich rompa con Milei y habló de su candidatura presidencial

El ex funcionario también se refirió al lugar de Patricia Bullrich dentro de la coalición gobernante. Negó que la dirigente pueda romper con Milei para construir una alternativa propia: “No lo creo yo”.

Francos sostuvo que Bullrich tiene posiciones ideológicas definidas y señaló que la propia exministra había expresado su intención de competir por la Presidencia después de un eventual segundo mandato de Milei. “Hasta ahora eso es lo que ella ha dicho. Lo demás son especulaciones”, afirmó.

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Además, consideró improbable que la dirigente ponga en riesgo la continuidad del programa oficialista por desacuerdos internos. “Poner en riesgo la continuidad de una reforma estructural en la Argentina como la que está [en marcha] no se hace por algunas diferencias”, expresó.

Ante la consulta sobre una posible postulación propia, Francos evitó confirmar una candidatura, aunque dejó abierta esa alternativa. “Estamos todavía lejos de las candidaturas”, respondió.

“Todos estos temas se van a dirimir el año próximo y ahí veremos”, añadió. El ex jefe de Gabinete dijo que desconoce si habrá lugar para una postulación propia, pero planteó que aceptaría una convocatoria: “Si existe esa posibilidad o si me invitan a participar, lo voy a hacer, por supuesto”.

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De todos modos, aclaró que su definición no es inmediata. “No es algo que me desvele hoy”, concluyó.

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El vicepresidente de los Estados Unidos JD Vance visitará la Argentina en noviembre

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(Desde Washington, Estados Unidos). El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, llegará a la Argentina en el mes de noviembre para reunirse con Javier Milei, en lo que será la primera visita al país de un funcionario de ese rango luego de casi una década.

El encuentro entre Vance y Milei fue confirmado a Infobae por fuentes oficiales en Washington DC, aunque aún no se precisó la fecha exacta, el lugar ni la agenda prevista.

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No es la primera vez que los dos funcionarios se ven cara a cara. En octubre de 2025, Milei viajó a Washington para una visita oficial a la Casa Blanca, donde se reunió con Trump y saludó a Vance. Aquella instancia marcó el primer contacto directo entre el presidente argentino y el funcionario republicano.

La última vez que un vicepresidente estadounidense pisó suelo argentino fue en abril de 2017, cuando Mike Pence visitó el país y fue recibido por el entonces presidente Mauricio Macri en la Quinta de Olivos.

Una alianza que se fortalece

La llegada de Vance a la Argentina se producirá en un contexto de alineamiento político estrecho entre ambos gobiernos. A lo largo de los dos primeros años de gestión, Milei realizó 17 viajes a Estados Unidos, una cifra que contrasta con sus escasas visitas a los países vecinos y que grafica la centralidad que el presidente argentino le asigna a la relación con Washington.

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El vínculo se tradujo también en hechos concretos. En el momento más crítico de la administración Milei —cuando el gobierno se encaminaba hacia las elecciones legislativas de octubre de 2025 con los mercados en tensión y el peso bajo presión—, la administración Trump ofreció un paquete de asistencia financiera de USD 20.000 millones para estabilizar la economía argentina. El respaldo fue clave para que el oficialismo llegara fortalecido a los comicios, en los que La Libertad Avanza consolidó su posición como el bloque más numeroso en ambas cámaras del Congreso.

Un mes después de las elecciones, los dos países firmaron un amplio acuerdo comercial bilateral. En marzo de 2026, el Tesoro de Estados Unidos anunció además un paquete de financiamiento de unos USD 7.000 millones destinado a obras de infraestructura en la Argentina y a acelerar la exportación de materias primas, minerales y energía hacia el Atlántico.

En septiembre de 2026, la alineación entre ambos gobiernos quedó expuesta una vez más en Nueva York, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Milei participó junto a Trump en una sesión extraordinaria del Escudo de las Américas, la coalición de seguridad impulsada por la Casa Blanca para coordinar políticas regionales contra el narcotráfico y el crimen organizado.

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En ese encuentro, Trump realizó un gesto explícito hacia su par argentino: “Tuvimos una gran victoria en Argentina, y no hace tanto tiempo, dos veces”, afirmó al enumerar los triunfos electorales de sus aliados en la región, con la vista puesta en Milei.

El presidente argentino ha hecho de la relación con Washington un eje central de su política exterior. En su discurso de apertura del Congreso, en marzo de 2026, Milei destacó “la relación especial” que mantiene con Trump, al que definió como “un aliado clave”, y subrayó el éxito de la asistencia financiera estadounidense. “Tenemos que crear el siglo de las Américas”, sostuvo en esa ocasión. “Somos un eslabón natural en la cadena de valor estratégica de Occidente”, agregó.

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