CHIMENTOS
Barby Franco en “Lo De Pampita”: “Era normal que mi papá, en vez de abrazarme, me pegue”

Barby Franco es una modelo argentina reconocida en el mundo del entretenimiento y la moda. Su carrera comenzó en televisión como azafata en el programa A todo o nada de Guido Kaczka, donde se ganó la simpatía del público por su espontaneidad y carisma.
Su rol en el ciclo le brindó popularidad y la impulsó a establecerse como figura mediática en Argentina. Además de su carrera televisiva, trabajó como modelo, participando en campañas publicitarias y programas de espectáculos.
Desde hace 16 años está en pareja con el abogado Fernando Burlando. Se conocieron en televisión y demostraron una gran conexión que perdura a lo largo de los años. La deseada llegada de Sarah, en 2022, marcó un punto de inflexión para la pareja.
Tras más de una década de relación, celebraron el nacimiento de su primera hija, un acontecimiento que consolidó aún más su vínculo y les permitió experimentar una nueva etapa personal.
Acá, los momentos más destacados de la charla:
—Y un día llega un señor, abogado. ¿Fue amor a primera vista? ¿Cómo fue esa situación?
—Trabajaba en el programa de Guido Kaczca y Burlando fue a acompañar a su hija Delfi. Él tenía un jopo rarísimo. De muchos colores. Digo, “¿qué le pasa a este señor?“. Yo lo vi y digo “qué lindo señor”. Yo nunca en mi vida había salido con alguien tan grande. Como que lo veía con músculos, grandote, con su impronta de conocer el mundo. Empiezo a preguntar: “Che, ¿quién es el señor que estaba ahí?“. ”Ah, no, un señor que es abogado”. Y Burlando también preguntaba: “Che, ¿quién es la chica que estaba ahí?“.
—Flashearon los dos.
—Sí, fue tremendo.
—¿Y quién llamó a quién?
—No me acuerdo si él me mandó un mensaje o yo. Yo estaba en mi barrio, ahí, con mis primos, me acuerdo, tomando una birra… “Conocí a un señor que me regustó”. Y ellos me decían, “ay, Barby, es reviejo, es regrande, ¿qué te va a dar bola?“. Pero había algo ahí, yo sabía que se iba a dar.
—¿Cuál fue la primera cita?
—Me invitó a cenar. Yo estaba renerviosa, no sabía qué ponerme. Y me puse un shortcito de jean matado. Era de esos shortitos de batalla, que los tenés hace un montón. Unas zapatillas horribles y una remera blanca. Me pasa a buscar y me dice: “Estoy con un autito rojo”. Nada, yo en ese momento no entendía mucho de autos.
—¿Y con qué cayó?
—Y cae con un coso que hacía un ruido. Digo, “¿qué es esto?“. Yo no sabía cómo abrir el auto. Ahora, que entiendo… había caído con una Ferrari.
—¡Nooo!
—Yo no entendía nada. Digo, “¿qué hace con este auto de mierda, que es horrible, que hace un reruido?“. Digo, ”bajá, bajá el volumen del auto». Y fuimos a cenar a un restaurant italiano, que hoy en día seguimos yendo y es como nuestro lugar. Y de ahí no nos separamos más. Fue como reloco.
—Con el señor Burlando estamos hace quince años juntos. Cuando nos pusimos realmente en pareja, al cien por ciento, como que nunca nos cuidamos. Era como que si pasaba, pasaba.
—Pero no pasaba.
—Pasaban cinco, seis, siete, ocho años y digo: “¿Qué está pasando?” Como mujer, ¿no? Digo, él tiene dos hijas, él no debe ser el problema, el problema debo ser yo. Me empiezo a estudiar yo, mi cuerpo, mis genes, el endometrio, toda la parte ginecológica: todo perfecto, todo impecable. Bueno, a los 28, 29 años, me saco óvulos. Digo, bueno, vamos, vamos con el primer intento. Yo estaba resegura que iba a quedar. Digo soy joven, tengo treinta años, voy a quedar. Me pongo el primer varón, que acá en Argentina ya tenés…
—Te pueden decir el sexo…
—Y yo quería el varón, moría por el varón. Me pongo el primer varón, digo, listo. A las dos semanas embarazada. Nada. La segunda vez que lo volvemos a intentar, dije listo, es mi año. Vamos a la casa de Punta del Este y dije “listo, acá con sol, tranquila”, capaz que la vez anterior estaba estresada. A las dos semanas me vuelven a decir: “No, mirá, no creció la hormona” y ahí nada, me empiezo a enroscar. Yo soñaba con ser mamá desde chiquita y dije “no debe ser para mí este señor”, como que yo no tenía tantas opciones. Y ahí caés vos y me dijiste vamos a Luján, venite.
—Y un día me dijiste “debo tener cáncer”. Y yo nunca sentí que tenías algo grave. “Vamos a caminar a la Virgen y vos pedile, entregale tu corazón”.
—Yo te juro que dije» uy, ¿voy a caminar 70 kilómetros? ¿Qué le digo? Si le digo que no, voy a quedar re mal. Si le digo que sí, no voy a llegar», decía yo por dentro. Y dije: Sí, vamos.
—No fue una caminata normal, yo camino todos los años. Vino un diluvio universal que terminamos con bolsas de residuos en la cabeza.
—Y habíamos empezado con el parlante que llevábamos. Íbamos meta cumbia, choripán, todo, caminando, diosas, no sé qué… ¡fue tremendo eso! Entramos a la basílica, saludamos a la virgen, rezamos y nos largamos a llorar todas.
—¿Ahí qué pediste? ¿Cómo de fuerte fue ese pedido?
—No, en alma y cuerpo como que yo no podía más, pero la vi a los ojos y dije: “Por favor, mandámela, mandámela, mandámela”. Y nada, y salimos de la basílica, ni una gota de lluvia. Y a los tres meses embarazada naturalmente, de la nada.
—Natural.
—De la nada.
—Para mí era re normal que desayune cerveza, que desayune vino, que meriende, que almuerce vino, como que todo el tiempo estaba, estaba con eso y yo lo veía como normal. Normal que venga y, en vez de darme un abrazo, me pegue, ¿entendés? Te estoy hablando yo de diez, once años.
—¿Le tenías miedo a tu papá?
—Sí, pánico. Sí, sí, sí.
—Ibas con moretones al colegio.
—Sí, sí, sí. Sin dormir, sin nada. Es más, en un momento me iba muy mal en el colegio y, claro, como que decían: “¿Qué pasa en la casa de esta chica?” Y nada: ahí tuvimos la decisión con mi mamá de denunciarlo.
—¿Vos la ayudaste?
—Sí, sí, con catorce, quince años de agarrar y decir: “Loca, vamos, dale”. Porque, pobre, mi mamá muy sumisa, una mujer como muy tímida, muy retraída, como que no agarraba la iniciativa. En ese momento no se escuchaba mucho a la mujer y en el barrio, menos. Hizo cinco, seis, siete denuncias…

—Y no le hacían caso a tu mamá.
—Nada. “No, vaya, esto es problema de familia, no pasa nada, lo van a resolver”. Tenía un conocido con Fernando en ese momento, que yo no sabía que ese amigo había llamado a Fernando. El tipo dice: “Bueno, hoy les mando un móvil”. Fuimos a mi casa, cae todo: Prefectura, Gendarmería, la Policía. Claro, se ve que Fernando había…
—No estaba en tu vida, pero ya estaba en tu vida.
—Pero yo no tenía ni idea. O sea, yo lo había llamado a mi conocido, que se ve que era amigo de él.
—Y tu mamá golpeada, ¡qué desesperación!
—¡No dábamos más! Vienen y se lo llevan preso. ¡Nunca sentí tanta paz y felicidad en el momento que lo estaban llevando!
—¿Y él qué te dice cuando llega la policía?
—Nada, él estaba borracho, creo.
—Te hubiera gustado que se curara, tener ese papá que no tuviste.
—Sí, sí, pero ya no. Imposible. Imposible. Hicimos todo lo que hicimos, internarlo en la famosa granjita de rehabilitación. No, nada, nunca más.
“Burlando me pidió matrimonio haciéndose el muerto”
—¿Qué pasó con el casamiento? Yo tengo el vestido listo. Voy a ir a esa propuesta. Ya una semana antes te empezó a decir que sentía mal del pecho.
—Sí, que le dolía el pecho. Dije: “Uy, le va a agarrar un paro, se va a morir”. Lo llamaba al cardiólogo. Y él me dice: “No, quedate tranquila, no tiene nada, pero puede ser que le pase”. Bueno, okey. Estaba en un partido de polo, tenía cámaras por todos lados. Empieza a decir: “Ay, me duele, me duele el pecho, me duele el pecho”. Se cae del caballo. Muerto.
—Un actor de película.
—“¡Boluda, se murió, se murió! ¡Andá, andá!”. Y yo tipo: “¿Cómo que se murió?”. Y me empujaban para que vayan a verlo. Subo a la ambulancia. Y él así, muerto con la máscara. Electroshock, no sé qué. Digo: “No, no, ¿qué hago? ¿Cómo le digo a las hijas, que…?”. Los médicos me miran y dicen: “No, no podemos hacer más nada”. Yo llorando: “¿Cómo que no podés hacer más nada?”. Y él se levanta y me saca el anillo. Estuve con estrés postraumático, como dos semanas con fiebre. Me mató.
—Y ahí saca el anillo, ¿y qué le decís, Barby?
—¡Nada, lo reputeé! Obviamente le dije que sí y lo reputeé porque no podía creer toda la situación, y todo el mundo atrás aplaudiendo. Yo mirando a la situación, y pensando “pero si se acaba de morir”.
—Y tu cabeza decía: “Ha muerto en serio”.
—Sí, sí, estuve retraumada. Bueno, le digo sí, organizo el casamiento, todo en dos, tres, cuatro meses. Y no sé qué pasó. Hice un chiste en la tele, no me acuerdo. Me dijo: “Suspendé todo”.
—¿Qué hiciste con el anillo?
—¿Te acordás que lo había vendido por una aplicación? Mucho de marcas no entiendo. Pero hoy en día me entero que era un Piaget. Lo vendí por quinientos pesos. Salía como 15 mil dólares. ¡Yo qué sabía que era un diamante con no sé qué! ¡Ni idea! Ahí yo dije: “No, ya está, nunca más”.
—¿Hicieron terapia alguna vez?
—Nunca. Si hay amor, la vida sigue. Aunque yo investigo mucho.
—Ojito, ambas investigamos mucho.
—¿Es verdad que te habías separado de Martín Pepa?
—Sí, obvio, pero dos semanas nada más.
—¿Y por qué?
—Y porque nos cuesta la distancia. Cada tanto nos desesperamos. Pero me la estoy bancando rebién. Imaginate que estoy tres semanas acá, viajo una, tres semanas acá, viajo una, hago lo que puedo.
—Y él es re bueno.
—Sí, él es lo más. Vale la pena el esfuerzo.
—Sí.
—Porque es una persona muy especial.
—La nena viene y me dice: “Mamá, vino Jesús”. ¿Cómo que vino Jesús? “Sí, mamá, vino cuando yo estaba durmiendo en la cuna, vino Jesús. Me saludó y me dijo: ‘Hola, Sarah, ¿cómo estás?’”. Y yo digo: “No, está inventando”. O viste cuando decís: “No puede ser”. Y yo tipo ¡dura, pálida, intacta! A las dos semanas nos vamos al campo, Viernes Santo.
—Justo Viernes Santo también.
—Por eso, es como todo muy raro. Vamos manejando re tranquila, en ochenta, setenta, ahí por ruta tres. Súper relajada, ella atrás en su sillita, con la niñera, re bien. Y de la nada veo un rastrojero de color naranja, que yo… ¿viste?, ya tenés el instinto de “se va a mandar, se va a mandar”…
—Que se va a mandar en contramano.
—¡Nunca pensé que se me iba a venir de frente! A todo esto, yo al lado tengo un camión de nafta. O sea, si yo me mandaba para allí, iba a chocar con el camión, iba a ser todo como un desastre. El tipo dobla, yo como que hago una maniobra, que estaba con esta camioneta que me regaló Burlando, que hoy en día tipo agradezco a la vida de haber estado con esa camioneta. Hago como el frenado letal, pero el de atrás, claro, me la pega a mí. Pero nada, por suerte no nos pasó nada, ella no se enteró de nada, fue como un golpecito, muy poquito. Ella no se enteró de nada, pero lamentablemente los de atrás sí se golpearon, una pareja de jubilados con un perrito… El tipo se mandó contramano por la banquina y siguió. Pudimos detectar al señor, tenía como ochenta años, que encima se dio a la fuga. El tipo cuando llega a su casa deja el rastrojero, agarra una camioneta para irse, se estaba yendo para la costa, nivel fuga. Y Burlando haciendo su trabajo legal, lo pudieron encontrar y le sacaron el carnet.
—Ahí estabas protegida.
—Pero fue un milagro.
—Protegida. Jesús las protegió.
—Después yo también me quedé como todo un día en shock, como que empecé a unir todo, toda la situación: que yo había visto a Jesús, Viernes Santo, Pascuas, como que dije, bueno, no, Barby, ¡quedate tranquila que estás protegida!
—¿Alguna vez te agarraste de los pelos con alguien?
—Sí, me robaron la cortina.
—¿Qué?
—Había ahorrado un montón de plata para ponerme una cortina. ¿Viste esas que te ponen pelo y que quedás divina?
—Tu primer cortina.

—Mi primer cortina, literal. Fui al boliche con amigas y en un momento había una piba que me miraba raro. Estaba ahí, en el VIP, viene la piba, me mira y medio que me empuja. Claro, yo tenía veinte años, me sale el barrio de adentro: “Eh, ¿qué hacés? ¿Qué me tocás?“, plum, plum, plum, plum, me arranca el pelo, me arranca la cortina, se queda con el gato en la mano. Yo la miro y digo: “No, mi cortina”. Y la hija de p… agarra el pelo y se lo lleva.
—¡¿Salió corriendo con la cortina?!
—Humillada, pelada quedé.
—Es más, lo cara que la cortina.
—No, no, no entendés lo que lloré.
—Aprendiste la lección, por cabrona.
—Y ahí nunca más, dije: “¡No me van a chorear otra vez el pelo!”
Disfrutá la entrevista completa en el video.
Fotos: Maximiliano Luna
Barby Franco,Pampita,moda,celebridades,evento,Argentina,televisión,sonrisas,blanco y negro,posando
CHIMENTOS
Charly García acompañó a Lionel Messi en su despedida de la selección argentina desde un palco

Charly García se hizo presente en el estadio Monumental para acompañar la despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina, en el partido que el capitán albiceleste disputó ante Benín. Las cámaras de la transmisión captaron al músico en uno de los palcos del estadio de River Plate, donde siguió el encuentro que marcó el final de más de dos décadas del rosarino con la camiseta celeste y blanca.
La presencia del referente del rock nacional se sumó a una convocatoria masiva de figuras del espectáculo que colmaron las tribunas de Núñez. El partido, que contó con 86.000 espectadores, comenzó alrededor de las 17 horas con un espectáculo musical previo, mientras que el cierre de la jornada quedó reservado como sorpresa para el final.
No era la primera vez que García demostraba su devoción por Messi. El antecedente más relevante se remonta al 4 de septiembre de 2025, cuando el músico asistió al Monumental tras el triunfo 3-0 de la Selección ante Venezuela por las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026. En esa oportunidad, García, quien se traslada en silla de ruedas, ingresó al vestuario del plantel nacional para saludar a los jugadores una vez finalizado el encuentro.
Aquel cruce quedó documentado en una fotografía que se viralizó de inmediato, por la carga simbólica de reunir a dos de los máximos referentes de dos pasiones populares en la Argentina: el fútbol y el rock. El propio Messi relató después, en una entrevista con el canal de streaming Luzu TV, cómo se dio ese primer encuentro con el músico. “Yo no lo conocía y me preguntaron si podía bajar. Dije: ‘Sí, obvio’”, recordó el capitán, consultado por Diego Leuco sobre a quién le pediría una foto.

El futbolista describió además la impresión que le generó conocer en persona al autor de Promesas sobre el bidet, de quien conocía su obra pero a quien nunca había visto cara a cara. “Cuando lo vi fue inexplicable lo que sentí en ese momento. Tiene una energía especial, una magia. Como que me encandiló su presencia. Fue algo muy loco”, expresó Messi sobre aquel cruce.
En esa misma visita al vestuario, García también conoció a Antonela Roccuzzo, esposa del capitán, y se sacó fotografías junto a Rodrigo De Paul y Claudio Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Antes de retirarse del estadio, Messi detuvo su auto para despedirse nuevamente del músico: se estrecharon las manos y García le dijo “que Dios te bendiga” antes de lanzarle un beso de despedida. Roccuzzo, que viajaba en el asiento del acompañante, también se mostró conmovida por el momento.
Tras aquel encuentro, García compartió la postal en su cuenta de Instagram con una dedicatoria breve: “Gracias @leomessi”. La publicación generó una ola de comentarios de parte de los seguidores de ambos. Messi, por su parte, también había dedicado unas palabras al músico en sus redes sociales tras el cruce: “¡Qué gran placer conocerte, maestro! ¡Sos enorme!”, escribió el capitán junto a las imágenes del encuentro. Entre los comentarios de esa publicación se destacó el de la propia Roccuzzo, que respondió con tres emojis de corazones.
La despedida de Messi de la Selección reunió además a una amplia lista de figuras del espectáculo que compartieron sus mensajes de agradecimiento al capitán desde las tribunas y las inmediaciones del Monumental. Horas antes del partido, el futbolista se mostró emocionado durante el traslado de la delegación desde el predio de Ezeiza, cuando el micro del plantel avanzó entre una caravana espontánea de hinchas que se concentró para acompañar al equipo.
El amistoso ante Benín representó el partido número 208 de Messi con la Selección, la marca más alta de presencias y goles en la historia del combinado nacional. El rosarino acumuló 126 goles con la camiseta argentina a lo largo de un ciclo que incluyó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024, además de los subcampeonatos mundiales de Brasil 2014 y de la edición compartida entre Estados Unidos, Canadá y México en 2026.
South America / Central America,Soccer,Sport
CHIMENTOS
Un vecino denunció a Nicole Neumann por sus perros ‘feos y ruidosos’ y la famosa contó la escalofriante verdad: “Amenazó con…”

Una disputa vecinal que parecía difícil de imaginar volvió a poner a Nicole Neumann en el centro de una situación incómoda. La modelo contó que un vecino de la chacra que tiene en Los Cardales volvió a denunciarla, aunque esta vez el motivo del reclamo tiene como protagonistas a dos pequeños habitantes de su propiedad: sus corderos.
La situación fue relatada por Nicole durante una emisión de Solo con Niki, su programa de streaming, donde decidió exponer públicamente el nuevo capítulo de un enfrentamiento que, según explicó, no sería reciente. La convivencia con el hombre ya había generado diferencias por otros integrantes de su particular familia.
“El vecino de al lado que le molestan mis perros ‘tan feos, que de dónde los saqué’ porque le ladran a su dálmata, ahora me denunció porque se le pasan dos corderitos”, contó la modelo. Su relato dejó en evidencia que los animales vienen siendo, desde hace tiempo, el punto de fricción entre ambas propiedades.
Pero el nuevo episodio habría escalado todavía más. Nicole aseguró que el vecino incluso habría amenazado a las personas que trabajan en su propiedad por la presencia de los animales. “Amenazó a mis caseros con que los va a hacer estofados”, afirmó, una frase que llevó la discusión a un terreno todavía más insólito.
UN VECINO DENUNCIÓ A NICOLE NEUMANN POR SUS ANIMALES
Lejos de mantener el conflicto puertas adentro, la conductora decidió contarlo en su programa y lo hizo con una buena dosis de ironía. “Lo cuento acá para que lo sepan todos, el vecino mío de donde tengo a mis animales, que amoroso que es”, expresó, dejando entrever el fastidio que le provoca una situación que, desde su perspectiva, resulta difícil de comprender.
La defensa de Nicole hacia sus animales terminó de marcar su posición. La modelo, que suele manifestarse públicamente por el cuidado y el respeto hacia distintas especies, no entendió que la presencia ocasional de dos corderos pudiera convertirse en motivo suficiente para una denuncia.
“¿Qué te va a importar que se te metan dos corderitos chiquititos? O sea ándate al country de Cardales que tenes piso de pavimento y a lo sumo ves un tero ahí a lo lejos. ¿Qué te joden dos corderitos? Quédate en Recoleta sino”, disparó.
Nicole Neumann
CHIMENTOS
Marilina Bertoldi habló tras cantar con Lali y Tini: “Años ninguneada por el rock, y ellas me abrieron las puertas del pop”

Marilina Bertoldi celebró el lugar que encontró junto a Lali Espósito y Tini Stoessel después de participar en el tercer recital de la cantante en el Estadio Monumental de River Plate. La música, identificada con la escena del rock, compartió en redes sociales un mensaje en el que contrastó esa experiencia con las dificultades que, según relató, atravesó al buscar reconocimiento dentro de ese circuito.
La artista se sumó al cierre de la era de No vayas a atender cuando el demonio llama, en una noche que también tuvo como invitada a Tini Stoessel. El encuentro reunió a las tres figuras en el escenario de Núñez y generó repercusión entre sus seguidores.
Sobre el escenario, las cantantes rindieron homenaje a Madonna con una versión de “Like a Virgin”, en una reinterpretación de la presentación que la Reina del Pop realizó junto a Christina Aguilera y Britney Spears en los MTV Video Music Awards de 2003. Al igual que en aquella actuación, Lali y Tini aparecieron vestidas de novia, en una referencia a sus respectivos casamientos. Más tarde, Marilina Bertoldi se sumó a la escena y protagonizó un beso con ambas, en un guiño a aquella presentación y al “Chape Tour”, que la artista de “Fanático” llevó adelante durante su gira “Disciplina”.
En un video dirigido a su público, Bertoldi se mostró conmovida por la recepción que recibió de sus colegas. “Años sufriendo, años siendo ninguneada”, expresó al referirse a su vínculo con sectores del rock. Luego destacó que las artistas del pop le abrieron las puertas “inmediatamente” y las describió como “muy generosas y muy amorosas”.
Con tono irónico, Marilina Bertoldi dijo que podría pasarse al pop, aunque aclaró que imagina esa búsqueda desde una sonoridad propia. “Voy a hacer un pop más duro, más oscuro”, planteó antes de cerrar su mensaje con un agradecimiento por el afecto recibido.
Horas después del show, Stoessel publicó imágenes de su participación junto a Lali Espósito y dejó un mensaje sobre el significado personal del encuentro. “Por las niñas que fuimos y sobre todo por las mujeres en las que nos convertimos”, escribió la cantante en Instagram, en alusión a las palabras que Espósito había dicho sobre el escenario.
La intérprete de “La Triple T” sostuvo que, desde la invitación de Espósito, ambas construyeron un camino compartido. “Lo que vivimos anoche tuvo un significado muy hermoso y profundo para mí”, señaló. También expresó su admiración por la anfitriona y agradeció “su abrazo, su cariño y la generosidad” de haber compartido el momento en River.
El reconocimiento de Stoessel incluyó a Bertoldi, a quien conoció durante esa presentación. “Dios mío, qué bestia. Un honor haberte conocido. Qué talento, y qué lindo fue compartir juntas”, escribió la artista al referirse a la guitarrista.
Antes de subir al escenario del tercer show de Lali Espósito en River, Marilina Bertoldi anticipó parte de la sorpresa en una charla con Evita Luna para la cuenta de Instagram de No vayas a atender cuando el demonio llama. Sin revelar el nombre de la artista que la había convocado, contó que quedó sorprendida ante la invitación y que el público especulaba con posibles presencias internacionales.
“Yo me quedé tiesa. Le dije: ‘¿Te parece? La gente está sospechando que es Madonna, Dua Lipa’. Ahora estoy bien, porque vine acá a charlar y me olvidé lo que va a pasar”, relató la cantante, minutos antes de subir al escenario, sobre su respuesta tras la invitación de Lali. La guitarrista también adelantó que elegiría vestirse de negro para la presentación. Ante la consulta de Luna sobre si usaría traje, respondió que no porque quería “estar hot”, y admitió que la expectativa por lo que ocurriría esa noche la había distraído durante la entrevista.
Lali Espósito,Tini Stoessel,Marilina Bertoldi,concierto,escenario
POLITICA2 días ago¡Precios de Manhattan con sueldos de Argentina! Cómo los créditos hipotecarios inflaron las propiedades y congelaron el sueño de la casa propia
POLITICA3 días agoEEUU pidió “desescalar” la tensión entre Argentina y Reino Unido por Malvinas
CHIMENTOS3 días agoElla tiene 40 años y su marido 59, pero se enamoró de un joven de 27 y se acaba de separar tras ser descubierta por su esposo siendo infiel: «Comenzó a…»



















