POLITICA
Por qué Karina Milei no rompe con Patricia Bullrich: cinco razones detrás de una paz incómoda

Karina Milei dibuja en su boca una sonrisa visible pero medida, de esas que no regala fácilmente ni siquiera cuando busca transmitir calma. Patricia Bullrich, de espaldas a la cámara que retrata la escena, inclina su cuerpo hacia la mesa con su puño izquierdo levantado, como si todavía estuviera explicando las razones de su última rebeldía. Todo parece estar en calma en esa oficina cargada de rosca en el primer piso de la Casa Rosada, aunque esa reunión laboral programada con antelación escondía demasiadas diferencias entre las dos mujeres fuertes del oficialismo. La imagen, que minutos más tarde iba a ser difundida por el propio primer mandatario y por el equipo de comunicación de Presidencia, coreografiaba una convivencia forzada: la secretaria general recibía en su territorio a una senadora que acababa de plantarse una vez más, desafiar una orden de la cúpula del Gobierno, poner a disposición su renuncia y salir caminando con más poder del que tenía al entrar al conflicto. En otro momento, “El Jefe” hubiera mandado a buscar la guillotina; en esta ocasión, tragó saliva y eligió volver a fingir demencia. Por todo eso, la instantánea fue cuidadosamente amable y políticamente incómoda.
La foto llegó después de la sublevación, pero antes de la derrota. O, en definitiva, cuando en el palacio gubernamental ya intuían que la pulseada por María Verónica Michelli se había escapado de las manos. La historia es popular en el Círculo Rojo: Michelli es la abogada propuesta para ocupar un lugar como jueza del Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata, cuyo pliego ya había sido enviado al Senado por el propio Ejecutivo antes de que Javier Milei decidiera retirarlo al advertir un parentesco que lo volvió intolerable: la mujer es la cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista de investigación especializado en incomodar a los gobernantes de turno. La postulación había pasado por el Consejo de la Magistratura, había tenido audiencia pública, había reunido firmas en la Comisión de Acuerdos y, aun así, quedó atrapada en una maniobra de castigo que terminó dejando en un pantano al ecosistema libertario.
Un detalle menos conocido: nadie niega la leyenda de que fue Santiago Caputo, rival interno de la hermana presidencial, el que acercó el dato a la Quinta de Olivos. Fue una manera tan sutil como efectiva de marcar la “impericia” en el accionar del karinista Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia encargado de cubrir el dramático 37% de vacantes de magistrados que se extiende por todo el país. “Si los nombres los aportábamos nosotros, esto no pasaba ni en pedo. Este quilombo fue absolutamente evitable”, se jactan en el ala del asesor sin cartera. “Los candidatos que elegimos son los que elevó la administración de Alberto Fernández. Avanzar con los pliegos era hasta acá una deuda enorme con la sociedad porque con tantos juzgados sin titular se genera una crisis institucional que puede ser peligrosa”, se defienden del otro lado. Una guerra subterránea siempre activa aunque algo más disimulada en estos días.

Bullrich leyó antes que otros el costo político e institucional de la jugada alrededor de Michelli. Por eso anunció su “objeción de conciencia” y obligó a Milei a elegir entre echarla o tragarse el desplante. Con el revuelo ya desencadenado, la jefa del bloque libertario volvió al recinto, justificó ante el micrófono su accionar y vio cómo la oposición, con el empuje envenenado del kirchnerismo y el acompañamiento de otros bloques, aprobaba sobre tablas el expediente de la polémica por 44 votos a favor, 18 en contra y apenas 2 abstenciones.
En esas horas frenéticas, La Libertad Avanza intentó refugiarse en la lectura del vaso medio lleno y hasta el propio Presidente celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales como “EL INICIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA JUSTICIA”, con todo el simbolismo que las mayúsculas indican en la red social X. “Fue la sonrisa del boxeador que acaba de recibir un golpe en la mandíbula”, se mofaba un peronista de vasta trayectoria que scrolleaba la ex Twitter desde su banca. Hay otra lectura evidente que nadie quiere agitar demasiado: algunos de los hombres y mujeres que sobrevivan a este largo proceso serán los encargados de definir los destinos de expedientes sensibles para los violetas como el de Libra, el de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el presunto enriquecimiento ilícito de un Manuel Adorni que sigue estirando los tiempos de la presentación de su declaración jurada patrimonial.
Un paréntesis necesario: entre los gritos e insultos de una sesión picante debe haber habido tintineo de copas llenas de champagne. Es que finalmente pasaron todos los filtros personas como Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema; María Julia Sosa, secretaria del juez federal Julián Ercolini; y Ana María Juan, esposa de otro magistrado federal como Marcelo Martínez de Giorgi.
Ahora toda la responsabilidad quedó en el Sillón de Rivadavia: Milei, que llamativamente jamás le prestó atención a los nombres en danza, deberá resolver si firma o no el decreto de designación de Michelli. Ese es el último paso del proceso constitucional para confirmar un nuevo cargo judicial. Ante ese panorama, ya circula un argumento de repliegue: que el Senado habilita pero no obliga, lo que es lo mismo que decir que la Rosada no descarta intentar ganar con la lapicera lo que no pudo ordenar con su músculo en el Congreso. Poco parece importarles que esa decisión los termine asemejando a sus enemigos naturales: la única vez que un mandatario hizo algo parecido desde la Reforma Constitucional de 1994 fue Cristina Kirchner cuando evitó de todas las maneras posibles rubricar el nombramiento de Juan Manuel Yalj en la Cámara Federal de San Martín. El antecedente tenía una explicación: Yalj había ordenado detener al gremialista Rubén “Pollo” Sobrero, en aquel entonces de buen trato con la dirigente.
Ante este contexto político complicado, la duda del millón: ¿por qué Karina no ataca a Patricia? La pregunta empezó a circular con fuerza entre libertarios de todas las facciones. No es un interrogante menor y desvela a los integrantes de la mesa chica mileísta porque la hermana presidencial no suele ser contemplativa con los soldados propios que deciden jugar por fuera de la línea oficial. A algunos los corre, a otros los enfría, a varios los condena al purgatorio de los llamados sin respuesta y a los más distraídos directamente les apaga la luz. Pero con Bullrich, por ahora, eligió otro método. No porque la haya perdonado. Tampoco porque la considere inofensiva. Al contrario: entendió que “Pato” no es una rebelde cualquiera. Infobae reconstruyó, a partir de una decena de fuentes con acceso privilegiado a la intimidad presidencial, cinco factores que fuerzan la paz pese a las internas.
● 1) La primera razón es simple, brutal y bastante incómoda para una fuerza política que todavía intenta ordenar sus jerarquías internas: Bullrich tiene poder propio.
La ex ministra de Seguridad de la Nación no llegó a LLA como una funcionaria subalterna, ni como una dirigente territorial inventada por la lapicera de Karina, ni como una pieza descartable del armado violeta. Tiene apellido político, recorrido, electorado, traiciones y enemigos propios, canales de conversación con empresarios, diálogo con sectores del PRO, vasos comunicantes con la UCR y un nivel de reconocimiento que no necesita de Balcarce 50 para existir. En términos libertarios, es una anomalía. Una figura política que está adentro, pero no nació adentro. Una aliada que acompaña, pero no pide permiso para respirar. Una jefa de bloque que puede incomodar al Presidente sin terminar convertida, al minuto siguiente, en otra baja del ejército de expulsados.
Karina pudo ser implacable con dirigentes que no tenían volumen por sí solos, terminales territoriales, protección mediática, historia electoral o capacidad real de daño. Bullrich, en cambio, tiene algo que en la Casa Rosada se respeta incluso cuando se lo disimula: autonomía.
● 2) La segunda razón por la que Karina no la ataca es que Bullrich representa una porción del electorado que Milei todavía necesita.
Para muchos votantes antikirchneristas, republicanos, duros en seguridad pero sensibles a ciertas formas institucionales, la senadora nacional funciona como garantía de que el experimento libertario no va a convertirse en una administración familiar sin contrapesos. Puede defender a Milei y acompañar la motosierra, pero no suicidarse por cada capricho de Olivos. Ese equilibrio la vuelve incómoda pero también útil, según admiten a regañadientes cerca de la secretaria general. Si Karina la empuja demasiado, no solo lastima a una dirigente que no dudó en afiliarse a su partido: puede irritar a un segmento del voto que llegó a La Libertad Avanza por rechazo al peronismo y sus variantes.
Este punto es central para entender la cautela de El Jefe: Bullrich fue candidata presidencial de Juntos por el Cambio y por ende rival electoral de los libertarios, fue la máxima autoridad del PRO, fue de las primeras aliadas cuando hasta Mauricio Macri dudaba de la profundidad del vínculo con Javier Milei, fue ministra de mano dura y pocos piquetes y ahora miembro clave y con pretensiones propias de la cámara alta.
El poder central puede burlarse de la casta, pero sabe que sin una porción de esa casta no llega muy lejos. Puede odiar la intermediación, pero necesita intermediarios dispuestos a embarrarse. Puede soñar con obediencia vertical, pero no olvida que gobierna en minoría. En ese mapa, Bullrich no es cómoda: es necesaria.
“Pato es brava pero la prefiero en mi equipo. Eso sí: siempre hay que cuidarse de Carolina Serrano”, dice con ironía un miembro de la mesa política violeta equidistante entre Karina y Santiago Caputo, que no se olvida del nombre de guerra que el peronismo revolucionario de la década del 70 le atribuyó siempre a Bullrich en sus años de juventud.
Se dibuja en el aire, de esta manera, una de las paradojas más difíciles de administrar para la hermana presidencial: Patricia es peligrosa cuando se mueve, pero también es peligrosa si se va. Si la dejan adentro, condiciona. Si la empujan afuera, puede ordenar un espacio propio y convertirse en una especie de seguro político para los que imaginan escenarios de recambio, sucesión o simple supervivencia si la experiencia libertaria llegara a perder volumen. Por eso en la Rosada la miran con fastidio, aunque también con cálculo. No la aman; la miden.
● 3) La tercera razón es todavía más elemental: Bullrich mide.
En un oficialismo que empezó a encontrar límites en la opinión pública, su imagen aparece mejor ubicada que la de varios nombres centrales del esquema gobernante.
Algunos ejemplos relevantes: en el último relevamiento de Hugo Haime & Asociados, la senadora alcanza un 41,7% de evaluación positiva, por encima del propio Javier Milei, que se posiciona con 36,7%, y muy lejos de Karina Milei, que registra 26,4%, y de Manuel Adorni, que queda en 25,9%. La comparación duele porque ordena el tablero con una crudeza que muchos prefieren mirar de reojo: la dirigente que acaba de desobedecer al Presidente mide mejor que el Presidente, que la hermana presidencial y que el jefe de Gabinete que todavía intenta recomponer autoridad pública. Bullrich no está sobrada, ya que en paralelo carga una imagen negativa del 55%, pero en una etapa de desgaste general conserva algo que la lapicera no siempre fabrica: espalda, conocimiento, electorado y una marca política que no depende exclusivamente de la bendición de “El Jefe”.
Otros sondeos confirman la tendencia. El más reciente estudio de Management & Fit también ubicó a Bullrich como la persona del oficialismo con mejor imagen positiva de Argentina: 36,3%, de nuevo por encima del propio Milei, que se ubica cinco puntos más abajo. Números similares tiene en mayo el reporte internacional de AtlasIntel/Bloomberg.
Karina puede enojarse con una dirigente que se planta, pero no puede ignorar que esa misma dirigente conserva un volumen propio nada deleznable en los tiempos que corren. “No le dispara a Patricia porque sabe que, al menos por ahora, es una batalla que puede perder. A nosotros nos gusta hervir en agua a las ranas de a poco, sin que se den cuenta: es lo que hicimos con Ramiro Marra en la Legislatura o con Victoria Villarruel en la vicepresidencia. Quién te dice en el momento menos pensado se queda afuera de las reuniones de la mesa política o le damos la orden a la militancia digital para que la cocinen”, amenaza una de las personas que tiene más visitas al despacho de la secretaria general.
● 4) La cuarta razón que explica la convivencia entre Karina y Patricia es el Senado.
Bullrich ocupa un lugar sensible en una Cámara en la que el Gobierno no tiene margen para aventuras: cada dictamen, cada sesión, cada ley, y ahora también cada pliego judicial, exige paciencia, cálculo y muñeca. En ese sentido, el paso por el recinto del caso María Verónica Michelli dejó una dura enseñanza para la Casa Rosada: el oficialismo no siempre controla el tablero parlamentario y puede perder incluso cuando cree tener una orden clara bajada desde arriba. La sesión expuso desorden, acusaciones cruzadas, lecturas contradictorias y un problema de conducción.
En ese lugar donde tallan fuerte los gobernadores, y en el que Villarruel juega a reglamento sin tirarles centros a sus ex compañeros, se impone una matemática que no se conmueve demasiado con los gritos de Olivos. Así, atacar a Bullrich podría ser un lujo caro: la senadora puede no juntar siempre todos los votos, pero conoce la dinámica del recinto y conversa asiduamente con actores que los violetas puros y sin experiencia no saben seducir.

● 5) La quinta y última razón es personal, pero no menor: Karina sabe que convertir a Bullrich en enemiga explícita sería agrandarla.
El método de la confrontación directa le funcionó con otros dirigentes porque el castigo ordenaba el sistema. Con Bullrich, en cambio, puede producir el efecto contrario. En eso coinciden todas las fuentes consultadas por Infobae.
Una pelea frontal le permitiría a la senadora hacer exactamente lo que mejor sabe hacer: victimizarse poco, endurecerse mucho, agitar la bandera de la coherencia y recordarle al público que ella ya estaba en la política cuando varios libertarios todavía buscaban usuario disponible en redes sociales. En ese contexto, un ataque de Karina podría ofrecerle el escenario perfecto para relanzar su marca: la mujer que acompaña a Milei, pero no se arrodilla ante nadie.
Esa es la diferencia central con Victoria Villarruel. La vicepresidenta quedó atrapada en un limbo institucional donde tiene cargo, visibilidad y muy poco margen real de maniobra dentro del oficialismo. Bullrich mira ese espejo y saca conclusiones; de hecho, cerca suyo lo dicen sin vueltas: la vicepresidencia no es una opción. “Patricia jamás se va a convertir en una figura decorativa. No está en su esencia. Ella tiene vocación de poder. O, al menos, quiere conservar la posibilidad de ejercerlo. Por eso cada gesto suyo tiene una doble lectura: ratifica pertenencia, pero marca autonomía; acompaña al Gobierno, pero cuida su marca; se sienta con Karina, pero no entrega todas las llaves”, dice un colaborador que la conoce hace décadas.
En la intimidad bullrichista aseguran con énfasis que no hay una ruptura en marcha. Nadie imagina, por ahora, a Patricia Bullrich cruzando la avenida y armando una oposición anticipada a la gestión que todavía integra. Su cálculo es más sofisticado y hasta acá bastante más eficaz: permanecer adentro, levantar la mano cuando lo considera necesario, diferenciarse en temas que rozan su identidad política y recordarle al mileísmo que la lealtad no es sinónimo de obediencia ciega.
Y en este punto aparece nuevamente el caso de la jueza Michelli: Bullrich no fue la única responsable de la derrota, pero sí quedó como la dirigente que abrió la puerta. A Karina no se le escapa el hecho de que la chispa inicial fue encendida por su ex ministra cuando se negó a acompañar el retiro del pliego. Ahí estuvo su verdadera victoria: no quedarse sola, no quedar como traidora y no pagar el precio político de su desobediencia. La foto entre ambas fue, entonces, mucho más interesante que su estética: no mostró cariño sino necesidad. “El Jefe no convocó a Patricia porque había una coincidencia estratégica: lo hizo para evitar que la diferencia siguiera creciendo a cielo abierto. Y seamos sinceros: Bullrich tampoco fue para pedir disculpas de rodillas, sino para demostrar que seguía adentro aun después de haber marcado un límite. Las dos necesitaban la imagen”, analiza un testigo de esa escena.
Karina Milei conserva el control formal del dispositivo libertario. Nadie en la Casa Rosada duda de su influencia sobre el Presidente ni de su capacidad para ordenar candidaturas, filtrar ingresos, bendecir armados y cerrar puertas. Bullrich, con su estilo inconfundible, acaba de recordar algo que en el oficialismo a veces prefieren olvidar: también existe el poder que no nace de la cercanía familiar. “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”, exageró la senadora en el texto que acompañaba la postal que simbolizó la bandera blanca entre las dos. Así se firmó, sin tinta indeleble, un acuerdo de convivencia entre mujeres que se necesitan, se desconfían y saben que todavía no les conviene romper.
POLITICA
“Los héroes del Garrahan”: el Gobierno difundió un documental que reivindica la gestión libertaria y repasa un año de conflictos gremiales

El Gobierno nacional lanzó este jueves “Los héroes del Garrahan”, un documental producido por Casa Rosada que busca reivindicar la gestión del Poder Ejecutivo al frente del principal centro pediátrico del país; para ello, reconstruye los conflictos gremiales y políticos que atravesaron al Hospital Garrahan durante 2025, recogiendo testimonios de responsables y trabajadores del mismo que se opusieron a las acciones gremiales tomadas por ese entonces para pedir incrementos salariales.
El minidocumental de 14 minutos fue coordinado por Presidencia de la Nación y el Ministerio de Salud, cuando ambas áreas comenzaron a evaluar la posibilidad de contar la posición oficial de ese conflicto. El material terminó de realizarse más de medio año después por parte del documentalista de Javier Milei y director de Realización Audiovisual de la Presidencia, Santiago Oría.
“Al comienzo del año electoral, la demanda de los gremios era por el salario del personal de salud. Este históricamente reclamó por mejores sueldos y ningún gobierno los benefició. Los gremios en 2025 tomaron esa bandera y poco a poco la hicieron mutar. Así fue que algo que comenzó como un reclamo genuino terminó en denuncias de vaciamiento y una sanción de una ley de emergencia pediátrica, para una emergencia que no existía”, sintetizaron las autoridades del Ministerio de Salud.
El relato estructurado en el documental es contado por diferentes integrantes del staff del Hospital. La producción recurrió a testimonios de integrantes del Consejo de Administración y trabajadores de diferentes áreas que vivieron el conflicto desde adentro pero que no abogaron por los mecanismos de reclamo iniciado por los residentes. Son ellos a los que el Gobierno busca colocar como “Los héroes del Garrahan”.

Una de las principales voces del material es el Director Médico del Garrahan, Mariano Pirozzo, quien por decisión del Ministerio de Salud asumió en julio del año pasado en medio de la espiralización del conflicto. En ese entonces, el principal reclamo era encabezado por los médicos residentes, quienes solicitaban un incremento del salario de bolsillo, en ese entonces de $ 797.000.
Según el relato oficial, los gremios tomaron esa bandera y la transformaron: las demandas de mejores sueldos mutaron en denuncias de vaciamiento y, finalmente, en la sanción de una ley de emergencia pediátrica que el Ejecutivo considera injustificada.
El documental recopila material de archivo de las distintas medidas de fuerza que se acumularon a lo largo del año. La cifra que presenta el Gobierno es la siguiente: hubo más de 40 acciones gremiales, entre paros parciales, paros de 24, 48 y 72 horas, abrazos simbólicos, “ruidazos”, festivales a la puerta del hospital, radios abiertas que bloquearon el ingreso al establecimiento, movilizaciones al Ministerio de Salud, Plaza de Mayo y el Congreso, y asambleas permanentes. Gremios, partidos políticos y medios de comunicación aparecen en el relato oficial como actores que pusieron en riesgo el funcionamiento del hospital.
El episodio que el Gobierno señala como el de mayor gravedad ocurrió el 31 de octubre de 2025: la toma de la oficina de la Dirección Médica del Garrahan. Para hacer énfasis en ese acontecimiento, el documental señala que la ocupación se produjo después de que el Ejecutivo otorgara a todo el personal un aumento salarial del 61%. Para las autoridades de Presidencia consultadas por Infobae, ese dato figura en el documental como evidencia de que el conflicto había dejado de responder a razones económicas para convertirse en una disputa de otra naturaleza.

Frente a ese registro de tensiones, el material hace un contrapunto con la nueva administración y buscó apuntalar su gestión en base a criterios como eficiencia operativa, planificación y racionalización del gasto.
El lanzamiento de este documental no cerró la controversia, sino todo lo contrario. La Asociación de Profesionales y Técnicos (APyT) y la Junta Interna de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) convocaron para este mismo jueves a una conferencia de prensa y un acto frente al hospital para rechazar lo que calificaron como una campaña de estigmatización contra el personal.
“El reclamo de 2025 surgió de las entrañas del hospital. Quienes garantizaron los procedimientos más complejos también hicieron paro. Es que esos procedimientos dependen de un complejo engranaje de oficios y profesiones que salió a la lucha porque no se aguantaba más el desastre salarial”, declaro Alejandro Lipcovich, secretario general de ATE Garrahan.
Los gremios sostienen que persisten problemas estructurales ligados al ajuste presupuestario, la falta de personal y suspensiones que consideran arbitrarias, y denuncian persecución política contra trabajadores que participaron de las medidas del último año. La convocatoria estaba prevista para las 13 horas en la puerta del establecimiento.
POLITICA
El Gobierno convocó a la mesa política para el jueves y busca ordenar las reformas en el Congreso

El Gobierno convocó a una nueva reunión de mesa política para este jueves con el objetivo de ordenar la agenda legislativa de junio, revisar los poroteos en el Congreso y definir la secuencia de envío de las próximas reformas. En la Casa Rosada sostienen que el encuentro servirá para coordinar los proyectos que ya están en tratamiento y los textos que todavía siguen bajo revisión técnica.
La convocatoria se da después de una semana marcada por la aprobación de 74 pliegos judiciales en el Senado, el aval a la candidatura de María Verónica Michelli pese al rechazo del Ejecutivo y la postergación del paquete de propiedad privada. En Balcarce 50 buscan reordenar prioridades después de una sesión que expuso diferencias internas y obligó al oficialismo a rediscutir su estrategia parlamentaria.
La reunión también tendrá como trasfondo la relación con Patricia Bullrich. La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado se diferenció del Gobierno por el pliego de Michelli y terminó absteniéndose en la votación. En el Ejecutivo sostienen que la línea sigue siendo evitar una confrontación directa con la senadora y mantenerla dentro del esquema de coordinación legislativa.
En la Casa Rosada dan por hecho, de todos modos, que Javier Milei no firmará la designación de Michelli como jueza del Tribunal Oral Federal 3 de La Plata. Cerca de Karina Milei y de Santiago Caputo creen que el Presidente mantendrá demorado el decreto de nombramiento, aun después del acuerdo del Senado. En Nación apuntan además a que ese tribunal todavía requiere pasos administrativos para funcionar plenamente.
La reunión también se dará luego de la presentación de la declaración jurada de Manuel Adorni, que en el gabinete esperan para el martes o el miércoles. En Balcarce 50 buscan que ese trámite permita cerrar otro frente de tensión interna, luego de semanas de cuestionamientos por su situación patrimonial y judicial.
El Gobierno buscará, en paralelo, sostener la agenda judicial con una nueva tanda de pliegos. En el Ejecutivo anticipan que enviarán otros expedientes al Senado, vinculados principalmente a cargos civiles, comerciales y de familia. También siguen de cerca el plenario del Consejo de la Magistratura del miércoles, que incluye concursos para juzgados federales y cámaras sensibles.
El temario del Consejo contempla concursos para el Juzgado Federal N°2 de La Plata, el Juzgado Federal N°1 de Corrientes, juzgados federales con funciones de garantía en Santa Fe, Rafaela, Reconquista, Rosario, San Lorenzo y Venado Tuerto, cuatro vocalías en la Cámara Civil y Comercial Federal y dos cargos en la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal. En despachos oficiales advierten que los pliegos más sensibles quedarán para más adelante.
Leé también: El Gobierno rechazó hacer el velatorio del Indio Solari en el Congreso: “No reúne las condiciones”
Otro de los temas que llegará a la mesa política es el proyecto de juicio por jurados. En el Gobierno sostienen que el texto está “casi terminado”, que ya pasó por el Ministerio de Justicia y que quedó en Legal y Técnica, a tiro de ser enviado al Congreso. La iniciativa forma parte de la agenda institucional que el oficialismo tiene en carpeta desde hace varios meses.
La Casa Rosada también está cerca de enviar la reforma del Código Penal. En el entorno de Karina Milei reconocen que el texto saldrá con un alcance más amplio que el previsto en algunas versiones anteriores, aunque dentro del oficialismo admiten que será una negociación compleja.
Por ahora, descartan crear una comisión bicameral para acelerar su tratamiento, una alternativa que había sido evaluada en las primeras conversaciones. En paralelo, el paquete de desregulación que impulsa Federico Sturzenegger viene retrasado. Incluye cambios en cabotaje, seguros, mercado inmobiliario y mercado de capitales, pero todavía sigue bajo revisión técnica.

La reforma de Defensa de la Competencia, que abarca reglas sobre fusiones y adquisiciones, umbrales de notificación y criterios de intervención frente a posiciones dominantes, también permanece demorada. La reforma de la Ley de Sociedades, en cambio, ya fue enviada al Congreso en la última semana de mayo.
El texto forma parte de la misma agenda de actualización normativa que trabaja el Ministerio de Desregulación y apunta a flexibilizar estructuras societarias, ampliar herramientas para empresas y adaptar reglas a nuevos modelos de negocios.
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En Diputados, el oficialismo busca armar una mega sesión hacia fines de junio con el Súper RIGI y la ley de lobby como ejes principales. En Balcarce 50 quieren “agrupar todo lo que se pueda” y sumar otros proyectos si llegan en condiciones, como propiedad privada y holdouts, además de acuerdos internacionales que ya tienen trámite abierto.
El Senado presenta un escenario más complejo para el Gobierno. Allí se acumulan proyectos con media sanción de Diputados, como Ley Hojarasca y Zonas Frías, y textos enviados recientemente por el Ejecutivo, como etiquetado frontal y sociedades. También está previsto que ingresen los cambios a la Ley de Inocencia Fiscal, que Economía prepara para relanzar el régimen que busca atraer dólares del colchón al circuito formal.
La reunión del jueves buscará ordenar ese tablero. La Casa Rosada necesita definir qué proyectos empuja primero, qué iniciativas deja para una segunda etapa y cómo reparte la negociación entre Diputados y el Senado. En el Gobierno sostienen que junio será clave para mostrar volumen legislativo antes de que el Mundial absorba parte de la agenda pública.
Gobierno, mesa, Congreso
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Tensa discusión entre Victoria Donda y el diputado libertario del Tesla: “Este señor nos está tomando de pelotudas”

La ex titular del INADI y Parlamentaria del Mercosur, Victoria Donda, mantuvo un intercambio cargado de tensión con el diputado jujeño de La Libertad Avanza (LLA), Manuel Quintar durante una emisión televisiva, a raíz de la postura del gobierno de Javier Milei ante las políticas para la prevención de la violencia de género tras el femicidio de Agostina Vega, la adolescente cordobesa de 14 años.
La discusión empezó a escalar cuando Quintar cuestionó por qué hubo numerosas críticas al Presidente en la marcha de Ni Una Menos, que tuvo lugar este miércoles en el Congreso y en distintos puntos del país.
“Hoy, una vez más todo el kirchnerismo o la rancia política aprovechó para caranchear una causa noble, como es la defensa de los derechos de las mujeres”, expresó Quintar, tras solidarizarse con la familia de Agostina Vega y su muerte, a la calificó como un hecho “terrible”.
El “diputesla”, quien se hizo conocido por exhibir un coche de alta gama Tesla Cybertruck en el Congreso, planteó que este tipo de reproches sucedieron con la ley de financiamiento universitario, las políticas de discapacidad y jubilaciones. Por lo tanto, la convocatoria de organizaciones feministas “deslegitimó la marcha, que era genuina y en la que todos coincidimos”.
“En el kirchnerismo se pintan la cara en favor de las mujeres y en contra de los delincuentes, cuando votaron en contra de la ley de baja imputabilidad, del banco de datos genético de violadores, del régimen de salidas transitorias y de la reiterancia delictiva”, expresó.
Victoria Donda, portando una imagen de la adolescente asesinada y con gestos de incomprensión, contestó: “Responder acusaciones mentirosas es realmente difícil. Nunca hubo una ley que elimine la prisión efectiva de los violadores. Asi que difícilmente alguien pudo haber votado en contra de eso”.
Por otro lado, la subsecretaria de Análisis y Seguimiento Político Estratégico en el gobierno de Axel Kicillof recordó que el gobierno de Milei hizo “un recorte de presupuesto brutal sobre la línea 144, que es la línea para ayudar a mujeres en situación de violencia”, donde ajustaron 45% de la planta de esa línea, por lo que “pueden atender menos llamados”.
Y remató: “El programa Acompañar, que asiste a mujeres que son víctimas de violencia, pasó de 100 mil personas asistidas y acompañadas por el Estado en el 2023 a 434 que están proyectadas para el año 2026. Entonces, que nos vengan a decir que defienden las mujeres… ¿A qué mujeres defienden?“.
Quintar retrucó con la consigna que hizo circular el Gobierno para defenderse de las críticas de la oposición: «Bajaron el 30% los femicidios“.
En ese instante, Donda estalló de furia: ”Disculpáme, no quiero hablarte a vos. No voy a intercambiar con un señor que nos está tomando el pelo y nos está tomando de pelotudas“. “Usted está tomándonos el pelo. Bajaron los femicidios, falta un montón, hay que trabajar para que sean bastante menos”, insistió Quintar.
La ex titular del INADI lo exhortó a que la deje terminar de hablar y luego “vos seguís mintiendo todo lo que quieras”. “Hay menos femicidios por el simple y sencillo hecho de que instruyeron a aliados de ellos en el Poder Judicial, para que nos los caratulen como femicidios, y los pongan como homicidio”, dijo, y puso como ejemplo que el fiscal Raúl Garzón, a cargo de la causa de Agostina Vega, quien se negaba a caratular el asesinato en ese tipo penal.
“Lo que están haciendo es jugando con la vida de las mujeres. Las mujeres estamos en riesgo por el resultado de hijos de puta que impulsan proyectos de ley como las falsas denuncias para que no denunciemos la violencia. Ustedes querían eliminar la figura de femicidio en el Código Penal. Fue tu bancada la que lo quiso hacer. Dejá de mentir”, fustigó Donda.
Luego, Quintar sostuvo que “tiene que caer el peso de la ley en todos los casos”, y cuestionó la falta de pronunciamientos de referentes kirchneristas ante situaciones de violencia en gobiernos anteriores.
El tenso intercambio dejó expuestas las diferencias tras la realización de la 11° marcha Ni Una Menos, que bajo el lema “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, reunió a miles de personas frente al Congreso y en distintas ciudades del país.
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