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Por qué Karina Milei no rompe con Patricia Bullrich: cinco razones detrás de una paz incómoda

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Karina Milei dibuja en su boca una sonrisa visible pero medida, de esas que no regala fácilmente ni siquiera cuando busca transmitir calma. Patricia Bullrich, de espaldas a la cámara que retrata la escena, inclina su cuerpo hacia la mesa con su puño izquierdo levantado, como si todavía estuviera explicando las razones de su última rebeldía. Todo parece estar en calma en esa oficina cargada de rosca en el primer piso de la Casa Rosada, aunque esa reunión laboral programada con antelación escondía demasiadas diferencias entre las dos mujeres fuertes del oficialismo. La imagen, que minutos más tarde iba a ser difundida por el propio primer mandatario y por el equipo de comunicación de Presidencia, coreografiaba una convivencia forzada: la secretaria general recibía en su territorio a una senadora que acababa de plantarse una vez más, desafiar una orden de la cúpula del Gobierno, poner a disposición su renuncia y salir caminando con más poder del que tenía al entrar al conflicto. En otro momento, “El Jefe” hubiera mandado a buscar la guillotina; en esta ocasión, tragó saliva y eligió volver a fingir demencia. Por todo eso, la instantánea fue cuidadosamente amable y políticamente incómoda.

La foto llegó después de la sublevación, pero antes de la derrota. O, en definitiva, cuando en el palacio gubernamental ya intuían que la pulseada por María Verónica Michelli se había escapado de las manos. La historia es popular en el Círculo Rojo: Michelli es la abogada propuesta para ocupar un lugar como jueza del Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata, cuyo pliego ya había sido enviado al Senado por el propio Ejecutivo antes de que Javier Milei decidiera retirarlo al advertir un parentesco que lo volvió intolerable: la mujer es la cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista de investigación especializado en incomodar a los gobernantes de turno. La postulación había pasado por el Consejo de la Magistratura, había tenido audiencia pública, había reunido firmas en la Comisión de Acuerdos y, aun así, quedó atrapada en una maniobra de castigo que terminó dejando en un pantano al ecosistema libertario.

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Un detalle menos conocido: nadie niega la leyenda de que fue Santiago Caputo, rival interno de la hermana presidencial, el que acercó el dato a la Quinta de Olivos. Fue una manera tan sutil como efectiva de marcar la “impericia” en el accionar del karinista Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia encargado de cubrir el dramático 37% de vacantes de magistrados que se extiende por todo el país. “Si los nombres los aportábamos nosotros, esto no pasaba ni en pedo. Este quilombo fue absolutamente evitable”, se jactan en el ala del asesor sin cartera. “Los candidatos que elegimos son los que elevó la administración de Alberto Fernández. Avanzar con los pliegos era hasta acá una deuda enorme con la sociedad porque con tantos juzgados sin titular se genera una crisis institucional que puede ser peligrosa”, se defienden del otro lado. Una guerra subterránea siempre activa aunque algo más disimulada en estos días.

María Verónica Michelli

Bullrich leyó antes que otros el costo político e institucional de la jugada alrededor de Michelli. Por eso anunció su “objeción de conciencia” y obligó a Milei a elegir entre echarla o tragarse el desplante. Con el revuelo ya desencadenado, la jefa del bloque libertario volvió al recinto, justificó ante el micrófono su accionar y vio cómo la oposición, con el empuje envenenado del kirchnerismo y el acompañamiento de otros bloques, aprobaba sobre tablas el expediente de la polémica por 44 votos a favor, 18 en contra y apenas 2 abstenciones.

En esas horas frenéticas, La Libertad Avanza intentó refugiarse en la lectura del vaso medio lleno y hasta el propio Presidente celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales como “EL INICIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA JUSTICIA”, con todo el simbolismo que las mayúsculas indican en la red social X. “Fue la sonrisa del boxeador que acaba de recibir un golpe en la mandíbula”, se mofaba un peronista de vasta trayectoria que scrolleaba la ex Twitter desde su banca. Hay otra lectura evidente que nadie quiere agitar demasiado: algunos de los hombres y mujeres que sobrevivan a este largo proceso serán los encargados de definir los destinos de expedientes sensibles para los violetas como el de Libra, el de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el presunto enriquecimiento ilícito de un Manuel Adorni que sigue estirando los tiempos de la presentación de su declaración jurada patrimonial.

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Un paréntesis necesario: entre los gritos e insultos de una sesión picante debe haber habido tintineo de copas llenas de champagne. Es que finalmente pasaron todos los filtros personas como Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema; María Julia Sosa, secretaria del juez federal Julián Ercolini; y Ana María Juan, esposa de otro magistrado federal como Marcelo Martínez de Giorgi.

Ahora toda la responsabilidad quedó en el Sillón de Rivadavia: Milei, que llamativamente jamás le prestó atención a los nombres en danza, deberá resolver si firma o no el decreto de designación de Michelli. Ese es el último paso del proceso constitucional para confirmar un nuevo cargo judicial. Ante ese panorama, ya circula un argumento de repliegue: que el Senado habilita pero no obliga, lo que es lo mismo que decir que la Rosada no descarta intentar ganar con la lapicera lo que no pudo ordenar con su músculo en el Congreso. Poco parece importarles que esa decisión los termine asemejando a sus enemigos naturales: la única vez que un mandatario hizo algo parecido desde la Reforma Constitucional de 1994 fue Cristina Kirchner cuando evitó de todas las maneras posibles rubricar el nombramiento de Juan Manuel Yalj en la Cámara Federal de San Martín. El antecedente tenía una explicación: Yalj había ordenado detener al gremialista Rubén “Pollo” Sobrero, en aquel entonces de buen trato con la dirigente.

Javier Milei es quien debe firmar los pliegos (REUTERS)

Ante este contexto político complicado, la duda del millón: ¿por qué Karina no ataca a Patricia? La pregunta empezó a circular con fuerza entre libertarios de todas las facciones. No es un interrogante menor y desvela a los integrantes de la mesa chica mileísta porque la hermana presidencial no suele ser contemplativa con los soldados propios que deciden jugar por fuera de la línea oficial. A algunos los corre, a otros los enfría, a varios los condena al purgatorio de los llamados sin respuesta y a los más distraídos directamente les apaga la luz. Pero con Bullrich, por ahora, eligió otro método. No porque la haya perdonado. Tampoco porque la considere inofensiva. Al contrario: entendió que “Pato” no es una rebelde cualquiera. Infobae reconstruyó, a partir de una decena de fuentes con acceso privilegiado a la intimidad presidencial, cinco factores que fuerzan la paz pese a las internas.

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● 1) La primera razón es simple, brutal y bastante incómoda para una fuerza política que todavía intenta ordenar sus jerarquías internas: Bullrich tiene poder propio.

La ex ministra de Seguridad de la Nación no llegó a LLA como una funcionaria subalterna, ni como una dirigente territorial inventada por la lapicera de Karina, ni como una pieza descartable del armado violeta. Tiene apellido político, recorrido, electorado, traiciones y enemigos propios, canales de conversación con empresarios, diálogo con sectores del PRO, vasos comunicantes con la UCR y un nivel de reconocimiento que no necesita de Balcarce 50 para existir. En términos libertarios, es una anomalía. Una figura política que está adentro, pero no nació adentro. Una aliada que acompaña, pero no pide permiso para respirar. Una jefa de bloque que puede incomodar al Presidente sin terminar convertida, al minuto siguiente, en otra baja del ejército de expulsados.

Karina pudo ser implacable con dirigentes que no tenían volumen por sí solos, terminales territoriales, protección mediática, historia electoral o capacidad real de daño. Bullrich, en cambio, tiene algo que en la Casa Rosada se respeta incluso cuando se lo disimula: autonomía.

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● 2) La segunda razón por la que Karina no la ataca es que Bullrich representa una porción del electorado que Milei todavía necesita.

Para muchos votantes antikirchneristas, republicanos, duros en seguridad pero sensibles a ciertas formas institucionales, la senadora nacional funciona como garantía de que el experimento libertario no va a convertirse en una administración familiar sin contrapesos. Puede defender a Milei y acompañar la motosierra, pero no suicidarse por cada capricho de Olivos. Ese equilibrio la vuelve incómoda pero también útil, según admiten a regañadientes cerca de la secretaria general. Si Karina la empuja demasiado, no solo lastima a una dirigente que no dudó en afiliarse a su partido: puede irritar a un segmento del voto que llegó a La Libertad Avanza por rechazo al peronismo y sus variantes.

Patricia Bullrich en el Senado (Comunicación Senado)

Este punto es central para entender la cautela de El Jefe: Bullrich fue candidata presidencial de Juntos por el Cambio y por ende rival electoral de los libertarios, fue la máxima autoridad del PRO, fue de las primeras aliadas cuando hasta Mauricio Macri dudaba de la profundidad del vínculo con Javier Milei, fue ministra de mano dura y pocos piquetes y ahora miembro clave y con pretensiones propias de la cámara alta.

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El poder central puede burlarse de la casta, pero sabe que sin una porción de esa casta no llega muy lejos. Puede odiar la intermediación, pero necesita intermediarios dispuestos a embarrarse. Puede soñar con obediencia vertical, pero no olvida que gobierna en minoría. En ese mapa, Bullrich no es cómoda: es necesaria.

“Pato es brava pero la prefiero en mi equipo. Eso sí: siempre hay que cuidarse de Carolina Serrano”, dice con ironía un miembro de la mesa política violeta equidistante entre Karina y Santiago Caputo, que no se olvida del nombre de guerra que el peronismo revolucionario de la década del 70 le atribuyó siempre a Bullrich en sus años de juventud.

Se dibuja en el aire, de esta manera, una de las paradojas más difíciles de administrar para la hermana presidencial: Patricia es peligrosa cuando se mueve, pero también es peligrosa si se va. Si la dejan adentro, condiciona. Si la empujan afuera, puede ordenar un espacio propio y convertirse en una especie de seguro político para los que imaginan escenarios de recambio, sucesión o simple supervivencia si la experiencia libertaria llegara a perder volumen. Por eso en la Rosada la miran con fastidio, aunque también con cálculo. No la aman; la miden.

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● 3) La tercera razón es todavía más elemental: Bullrich mide.

En un oficialismo que empezó a encontrar límites en la opinión pública, su imagen aparece mejor ubicada que la de varios nombres centrales del esquema gobernante.

Algunos ejemplos relevantes: en el último relevamiento de Hugo Haime & Asociados, la senadora alcanza un 41,7% de evaluación positiva, por encima del propio Javier Milei, que se posiciona con 36,7%, y muy lejos de Karina Milei, que registra 26,4%, y de Manuel Adorni, que queda en 25,9%. La comparación duele porque ordena el tablero con una crudeza que muchos prefieren mirar de reojo: la dirigente que acaba de desobedecer al Presidente mide mejor que el Presidente, que la hermana presidencial y que el jefe de Gabinete que todavía intenta recomponer autoridad pública. Bullrich no está sobrada, ya que en paralelo carga una imagen negativa del 55%, pero en una etapa de desgaste general conserva algo que la lapicera no siempre fabrica: espalda, conocimiento, electorado y una marca política que no depende exclusivamente de la bendición de “El Jefe”.

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Karina Milei frente a un dilema con el futuro de Patricia Bullrich

Otros sondeos confirman la tendencia. El más reciente estudio de Management & Fit también ubicó a Bullrich como la persona del oficialismo con mejor imagen positiva de Argentina: 36,3%, de nuevo por encima del propio Milei, que se ubica cinco puntos más abajo. Números similares tiene en mayo el reporte internacional de AtlasIntel/Bloomberg.

Karina puede enojarse con una dirigente que se planta, pero no puede ignorar que esa misma dirigente conserva un volumen propio nada deleznable en los tiempos que corren. “No le dispara a Patricia porque sabe que, al menos por ahora, es una batalla que puede perder. A nosotros nos gusta hervir en agua a las ranas de a poco, sin que se den cuenta: es lo que hicimos con Ramiro Marra en la Legislatura o con Victoria Villarruel en la vicepresidencia. Quién te dice en el momento menos pensado se queda afuera de las reuniones de la mesa política o le damos la orden a la militancia digital para que la cocinen”, amenaza una de las personas que tiene más visitas al despacho de la secretaria general.

● 4) La cuarta razón que explica la convivencia entre Karina y Patricia es el Senado.

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Bullrich ocupa un lugar sensible en una Cámara en la que el Gobierno no tiene margen para aventuras: cada dictamen, cada sesión, cada ley, y ahora también cada pliego judicial, exige paciencia, cálculo y muñeca. En ese sentido, el paso por el recinto del caso María Verónica Michelli dejó una dura enseñanza para la Casa Rosada: el oficialismo no siempre controla el tablero parlamentario y puede perder incluso cuando cree tener una orden clara bajada desde arriba. La sesión expuso desorden, acusaciones cruzadas, lecturas contradictorias y un problema de conducción.

En ese lugar donde tallan fuerte los gobernadores, y en el que Villarruel juega a reglamento sin tirarles centros a sus ex compañeros, se impone una matemática que no se conmueve demasiado con los gritos de Olivos. Así, atacar a Bullrich podría ser un lujo caro: la senadora puede no juntar siempre todos los votos, pero conoce la dinámica del recinto y conversa asiduamente con actores que los violetas puros y sin experiencia no saben seducir.

El Senado de la Nación (Comunicación Senado)

● 5) La quinta y última razón es personal, pero no menor: Karina sabe que convertir a Bullrich en enemiga explícita sería agrandarla.

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El método de la confrontación directa le funcionó con otros dirigentes porque el castigo ordenaba el sistema. Con Bullrich, en cambio, puede producir el efecto contrario. En eso coinciden todas las fuentes consultadas por Infobae.

Una pelea frontal le permitiría a la senadora hacer exactamente lo que mejor sabe hacer: victimizarse poco, endurecerse mucho, agitar la bandera de la coherencia y recordarle al público que ella ya estaba en la política cuando varios libertarios todavía buscaban usuario disponible en redes sociales. En ese contexto, un ataque de Karina podría ofrecerle el escenario perfecto para relanzar su marca: la mujer que acompaña a Milei, pero no se arrodilla ante nadie.

Esa es la diferencia central con Victoria Villarruel. La vicepresidenta quedó atrapada en un limbo institucional donde tiene cargo, visibilidad y muy poco margen real de maniobra dentro del oficialismo. Bullrich mira ese espejo y saca conclusiones; de hecho, cerca suyo lo dicen sin vueltas: la vicepresidencia no es una opción. “Patricia jamás se va a convertir en una figura decorativa. No está en su esencia. Ella tiene vocación de poder. O, al menos, quiere conservar la posibilidad de ejercerlo. Por eso cada gesto suyo tiene una doble lectura: ratifica pertenencia, pero marca autonomía; acompaña al Gobierno, pero cuida su marca; se sienta con Karina, pero no entrega todas las llaves”, dice un colaborador que la conoce hace décadas.

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En la intimidad bullrichista aseguran con énfasis que no hay una ruptura en marcha. Nadie imagina, por ahora, a Patricia Bullrich cruzando la avenida y armando una oposición anticipada a la gestión que todavía integra. Su cálculo es más sofisticado y hasta acá bastante más eficaz: permanecer adentro, levantar la mano cuando lo considera necesario, diferenciarse en temas que rozan su identidad política y recordarle al mileísmo que la lealtad no es sinónimo de obediencia ciega.

Y en este punto aparece nuevamente el caso de la jueza Michelli: Bullrich no fue la única responsable de la derrota, pero sí quedó como la dirigente que abrió la puerta. A Karina no se le escapa el hecho de que la chispa inicial fue encendida por su ex ministra cuando se negó a acompañar el retiro del pliego. Ahí estuvo su verdadera victoria: no quedarse sola, no quedar como traidora y no pagar el precio político de su desobediencia. La foto entre ambas fue, entonces, mucho más interesante que su estética: no mostró cariño sino necesidad. “El Jefe no convocó a Patricia porque había una coincidencia estratégica: lo hizo para evitar que la diferencia siguiera creciendo a cielo abierto. Y seamos sinceros: Bullrich tampoco fue para pedir disculpas de rodillas, sino para demostrar que seguía adentro aun después de haber marcado un límite. Las dos necesitaban la imagen”, analiza un testigo de esa escena.

Karina Milei conserva el control formal del dispositivo libertario. Nadie en la Casa Rosada duda de su influencia sobre el Presidente ni de su capacidad para ordenar candidaturas, filtrar ingresos, bendecir armados y cerrar puertas. Bullrich, con su estilo inconfundible, acaba de recordar algo que en el oficialismo a veces prefieren olvidar: también existe el poder que no nace de la cercanía familiar. “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”, exageró la senadora en el texto que acompañaba la postal que simbolizó la bandera blanca entre las dos. Así se firmó, sin tinta indeleble, un acuerdo de convivencia entre mujeres que se necesitan, se desconfían y saben que todavía no les conviene romper.

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En el Gobierno le restan importancia a la candidatura de Lacunza a presidente por el Pro

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Mientras el clima electoral para 2027 empieza a tomar temperatura, en la Casa Rosada le restan importancia a los dichos del exministro de Hacienda macrista Hernán Lacunza, quien manifestó sus intenciones de ser candidato a presidente el año próximo con el sello de Pro y sin una alianza con los libertarios.

En el oficialismo saben que una multiplicidad de ofertas de centroderecha iría en contra de la reelección del presidente Javier Milei, pero las distintas tribus del oficialismo le ven poca proyección al exministro de Mauricio Macri como alguien que complique los planes oficialistas.

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Fuentes del Gobierno con peso en la estrategia política de cara a las presidenciales del año próximo entienden que Pro de esta forma intenta condicionar a La Libertad Avanza (LLA) para acordar en la ciudad de Buenos Aires.

Según quienes abonan esta visión, la estrategia del partido amarillo buscaría bajar la candidatura presidencial a cambio de que LLA no insista con la jefatura de Gobierno porteño.

“Con la candidatura de Lacunza quieren demostrar que es creíble que pueden hacerle un daño a la reelección del Presidente para poner sobre la mesa un acuerdo en la Ciudad”, afirma una voz con peso en la vida política libertaria.

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Hernán LacunzaRicardo Pristupluk

No son pocos en Balcarce 50 quienes creen que Macri y sus laderos buscan levantar el perfil porque saben que, en caso de llevar un candidato propio, cualquier porcentaje de votos que pueda cosechar iría en desmedro de Milei, debido a que comparten la mayor parte del electorado. Estas vertientes del oficialismo entienden que, a fin de cuentas, Macri busca una manera de mantener la hegemonía porteña capitalina de Pro.

Otros sectores del Gobierno no son propensos a esta teoría pero le restan chances a Lacunza de igual forma.

“Dijo que se postulaba por un quilombo interno de ellos, no veo una estrategia de presión contra la Casa Rosada por el caso Lacunza”, añadió otra fuente oficialista, que le achacó los dichos del exministro en A24 al problema puertas adentro que se está librando entre los primos Mauricio y Jorge Macri.

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En distintos ámbitos de la Casa Rosada son optimistas de que Pro y LLA puedan arribar a un acuerdo para competir en las elecciones de 2027. Pero todavía no hay nada en ese sentido. La voz de la secretaria general, Karina Milei, tendrá peso sobre esa decisión y nunca fue la terminal libertaria más cercana al macrismo, pese a que ahora está en fase acuerdista porque su principal prioridad es la reelección de su hermano.

Esta semana, Milei dijo que no tendría problemas en “volver a comer milanesas con Macri”, aunque reparó: “De hecho, yo aprendí un montón de temas de él. Lo que pasa es que uno toma lo que cree que le sirve y también está el proceso decisorio de uno. Eso también es parte de la cuestión. Pero hay muchas cosas del presidente Macri que a mí me han sido de mucha utilidad”.

Más allá de las tensiones, Pro es el principal aliado legislativo del gobierno de Milei y el que le permitió avanzar con sus iniciativas más reformistas, incluso las polémicas.

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En plena crisis diplomática con Brasil, Milei inicia su gira por Ecuador y Colombia para fortalecer su liderazgo regional

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En plena crisis diplomática con Brasil, Javier Milei iniciará este jueves una nueva gira regional donde que incluirá encuentros con otros dos líderes de la derecha latinoamericana: Daniel Noboa en Ecuador y Abelardo de la Espriella en Colombia.

Para la primera etapa de su viaje, el Presidente partió este miércoles a las 20 rumbo a Quito junto a Karina Milei y el canciller Pablo Quirno y su primer actividad será participar de la ofrenda floral en la Plaza de la Independencia.

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Minutos después, Milei y su comitiva mantendrán una reunión bilateral con Daniel Noboa a las 15.20 (hora argentina), para luego realizar la firma de una serie de acuerdos pendientes entre ambas naciones.

Como primer antecedente del encuentro, el empresario ecuatoriano había visitado la Casa Rosada en agosto de 2025 para conversar sobre posibles convenios de cooperación entre ambos países en materia de seguridad, comercio, minería, energía renovable y biotecnología.

Javier Milei y Daniel Noboa durante la visita del presidente de Ecuador a la Casa Rosada en agosto de 2025. (Foto: Presidencia)

En esta oportunidad, tras su encuentro con Noboa Milei se verá con representantes de las cámaras automotrices argentinas en Quito y el canciller participará a las 19 (17 hora de Ecuador) de la apertura del Foro Económico en el Hotel Swissôtel.

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Por fuera de la relación bilateral, la visita de Milei también está ligada a su búsqueda de consolidarse como el líder de un naciente bloque de derecha regional, que según anticipó el canciller Pablo Quirno este miércoles, podría reunirse en una cumbre en Buenos Aires “tan pronto las agendas lo permitan”.

En su búsqueda de consolidar un bloque regional de derecha, Javier Milei viene de respaldar a Flávio Bolsonaro en Brasil, lo cual abrió un conflicto diplomático con Lula da Silva. (Foto: AP - Ettore Chiereguini)
En su búsqueda de consolidar un bloque regional de derecha, Javier Milei viene de respaldar a Flávio Bolsonaro en Brasil, lo cual abrió un conflicto diplomático con Lula da Silva. (Foto: AP – Ettore Chiereguini)

Como parte de esa batalla cultural sobre el mapa latinoamericano, Milei viene de protagonizar una confrontación inédita con Lula da Silva que llevó a que el Gobierno brasileño decidiera reducir al mínimo la relación bilateral y retirar a los embajadores de ambos países. El conflicto se desató dos semanas atrás, cuando el Presidente viajó a San Pablo para respaldar al opositor Flávio Bolsonaro de cara a las próximas elecciones presidenciales en el país vecino.

En ese contexto, una vez completada su agenda en Ecuador, el Presidente y su comitiva se trasladarán a las 21 hacia Cali, Colombia, para participar al día siguiente de la asunción de otro líder de la derecha regional que se incorpora al bloque latinoamericano: Abelardo de la Espriella.

Durante su paso por Colombia, Javier Milei mantendrá una reunión bilateral con Abelardo de la Espriella y asistirá a su toma de posesión. (Foto: REUTERS/Juan David Duque)
Durante su paso por Colombia, Javier Milei mantendrá una reunión bilateral con Abelardo de la Espriella y asistirá a su toma de posesión. (Foto: REUTERS/Juan David Duque)

Sin embargo, la primera actividad de Milei en suelo colombiano no tendrá que ver con las autoridades locales, sino que girará alrededor de un encuentro bilateral con el ministro de Relaciones Exteriores del Estado de Israel, Gideon Sa’ar, para ratificar el estrecho vínculo con uno de sus principales aliados geopolíticos.

Luego, para iniciar formalmente su relación con el flamante mandatario de Colombia, el Presidente participará junto a sus funcionarios de una reunión bilateral con De la Espriella al mediodía -horario a confirmar-, para después participar de su ceremonia de juramentación y toma de posesión a las 17.

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Javier Milei junto a Rodrigo Paz, de Bolivia, Nasry Asfura de Honduras, José Antonio Kast, de Chile, José Raúl Mulino, de Panamá, Daniel Noboa, de Ecuador, y Santiago Peña, de Paraguay; en la asunción de Keiko Fujimori. (Foto: X @slcaputo)
Javier Milei junto a Rodrigo Paz, de Bolivia, Nasry Asfura de Honduras, José Antonio Kast, de Chile, José Raúl Mulino, de Panamá, Daniel Noboa, de Ecuador, y Santiago Peña, de Paraguay; en la asunción de Keiko Fujimori. (Foto: X @slcaputo)

El escenario servirá para repetir el encuentro de Milei con varios de sus aliados ideológicos, como sucedió en la toma de posesión de Keiko Fujimori en Perú. Allí, el mandatario posó junto a Rodrigo Paz (Bolivia), Nasry Asfura (Honduras), José Antonio Kast (Chile), José Raúl Mulino (Panamá), Daniel Noboa (Ecuador), y Santiago Peña (Paraguay). Completan la lista de países “azules” Nayib Bukele en El Salvador; Luis Abinader en República Dominicana y Laura Fernándezen Costa Rica.

“Cuando yo arranqué esta carrera en el 2021, había un solo país azul y todo era rojo.Hoy es mayoritariamente azul”, sentenció el Presidente este domingo en una entrevista con LN+. Y remarcó: “Yo vengo de la batalla cultural.Yo miro el tablero del mundo. Fíjese cómo los hechos me van dando la razón”.

Leé también: El Gobierno ratificó que no tomará medidas contra Brasil tras la decisión de Lula de no mandar al embajador a la Argentina

En cuanto a su relación con De la Espriella, la presencia de Milei en su asunción se suma al respaldo que le había enviado antes de la segunda vuelta contra el candidato de Gustavo Petro, Iván Cepeda. “El león y el tigre rugen en Latinoamérica“, había manifestado tras el triunfo de su nuevo aliado ideológico. Y agregó: ”Hoy la mayoría de los colombianos eligieron el camino de la libertad económica, la prosperidad, la seguridad implacable y decirle BASTA al crimen organizado transnacional y al narcotráfico.La libertad avanza en toda América Latina y ya no hay vuelta atrás“.

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Javier Milei, Ecuador, Colombia

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Cuadernos de las coimas: un testigo dio detalles de un auto clave para el presunto circuito de recaudación

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El juicio oral de los Cuadernos de las Coimas, donde se juzga un mecanismo de sobornos vinculado al reparto de obra pública durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, continúa este jueves con la declaración de nuevos testigos pedidos por la fiscalía.

El primero en declarar fue César Neira, de 69 años, quien durante cuatro años estuvo a cargo de la cochera presidencial, ubicada en la intersección de las avenidas Alem y Córdoba y dependiente de la Secretaría General de la Presidencia.

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Neira explicó que tenía bajo su órbita a los choferes y que se ocupaba de los vehículos oficiales. La acusación le preguntó si había tenido contacto con un auto en particular: un Ford Focus, patente HBU-606.

Se trata de un vehículo que la automotriz le otorgó a Presidencia como un “préstamo de cortesía” y que figura en los cuadernos del chofer Oscar Centeno como uno de los autos utilizados para la recaudación.

Neira, que declaró de manera virtual, dijo hoy no saber nada sobre el vehículo, aunque luego de que la fiscalía le exhibiera un acta firmada por él, en la que constaba que lo había retirado de la automotriz en 2008, afirmó recordar la entrega.

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El auto es una pieza de peso en la acusación porque aparece en varias de las anotaciones del chofer Centeno. El 30 de julio de 2009, por ejemplo, los cuadernos registran un viaje al domicilio de la familia Kirchner en Recoleta para que Roberto Baratta le entregara a Daniel Muñoz, secretario de Néstor Kirchner, una recaudación estimada en 2.400.000 de dólares. Muñoz llegó al lugar, siempre según las anotaciones del chofer Centeno, en un “Ford Focus HBU 606 gris plata”.

En agosto de 2009, Ceteno registra que le entregaron a Muñoz un bolso y una valija carrito llena de pesos y que Muñoz se trasladaba en el “Ford Focus 5 puertas HBU 606″.

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Federico González del Solar,Los cuadernos de las coimas,Conforme a

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