DEPORTE
La serie imposible que dio vuelta Boca goleando a Newell’s en Rosario para ganar la primera liguilla de la historia

“A lo Boca”. En el fútbol argentino hay muchas sentencias que vienen desde sus comienzos. Esa denominación para los equipos con sus virtudes, a partir de una situación particular o de una manera de sentir el juego. Esa definición remite desde los tiempos más lejanos, a la estirpe que por años distinguió a los cuadros de Boca. Una garra a prueba de todo, una convicción e hidalguía casi suicida de que siempre se puede dar un poco más, a despecho de mayores o menores virtudes técnicas. Cuando se dice “ganar a lo Boca”, todos sabemos de lo que estamos hablando. Y eso se repitió, una vez más, en el mediodía del domingo 15 de junio de 1986, cuando los Xeneizes revirtieron una final de manera increíble frente a Newell´s para clasificarse a la Copa Libertadores
La primera liguilla de la historia. Aquella innovación, acertada, que había aplicado la AFA en el torneo 1985/86, en paralelo con la reestructuración de los campeonatos, que comenzaron a jugarse a partir de mitad de año. Ese, precisamente, fue el primero, donde un River arrollador, dirigido por el Bambino Veira y con la estrella fulgurante de Enzo Francescoli, fue campeón por 10 puntos de ventaja.
Aquella liguilla arrancó el último fin de semana de abril, con 12 equipos. Ocho se enfrentaron en una primera etapa y los cuatro restantes se sumaron en los cuartos de final. Se conformó con seis equipos de la máxima categoría, los cinco que siguieron a River en la tabla (Newell´s – Deportivo Español – Boca – Ferro y San Lorenzo), más Vélez, que había sido el subcampeón del Nacional ‘85. Y los seis mejores del torneo del interior: Olimpo de Bahía Blanca, Belgrano de Córdoba, Guaraní Antonio Franco de Misiones, Alianza Cutral Có de Neuquén, Güemes de Santiago del Estero y Concepción de Tucumán.
Luego de varias rondas, llegaron a la final Newell´s y Boca, cada uno a su estilo. El cuadro rosarino venía trabajando con una base de futbolistas surgidos de sus divisiones inferiores, que cada día se mostraban más asentados en primera división. El liderazgo era del Tata Martino, con esa enorme capacidad para saber dónde estaba cada uno de sus compañeros y administrar la pelota con criterio, siempre secundado por el Chocho Llop, en la poco reconocida y tan necesaria tarea de recuperación de la pelota. Era seguro en el fondo, dinámico en el medio y potente arriba, con Dezzoti y Almirón, aunque éste último no fue de la partida en la liguilla por estar en México con la selección.
Boca era la contracara. En 1984 había atravesado un año dramático, con huelga de jugadores por falta de pago, y una situación institucional gravísima, que lo llevó a ser intervenido por el gobierno nacional. La llegada de Antonio Alegre a comienzos del ‘85 como presidente de unidad, fue aportando tranquilidad. El entrenador era Alfredo di Stéfano, pero en noviembre renunció, luego de una racha de malos resultados. En su lugar quedó quien era su ayudante de campo, primero interno y luego oficial: Mario Zanabria. De a poco fue encontrando el equipo, con la eterna sabiduría del Loco Gatti, el oficio de Pipa Higuaín, el fervor desbordante del Ruso Hrabina, los goles de Alfredo Graciani, el despliegue del Vasco Olarticoechea y el talento de Tapia. Ninguno de estos dos estaba para la liguilla, porque también se encontraban bajo las órdenes de Carlos Bilardo en México.

Antes estas bajas, algunos chicos de inferiores tuvieron su oportunidad. Uno de ellos fue el Tuta Torres, el gran héroe de esta historia como ya veremos. En diálogo con Infobae, recordó cómo llegó el equipo: “No habíamos terminado bien el torneo, porque se habían ido Tapia y Olarticoechea al mundial de México. Mario empezó a probar y las piezas no encajaban bien. En la primera fase de la liguilla superamos a Alianza de Cutral Có y en la siguiente fue durísimo con Olimpo. Empatamos 1-1 en nuestra cancha jugando mal y para la revancha en Bahía, me puso como titular. Fue dificilísimo, por la cancha chica y porque eran metedores. Hice el 1-0 y empataron, después la Chancha Rinaldi metió el 2-1 y sobre el final se pusieron 2-2. Fuimos al alargue y a cuatro minutos de tener que ir a los penales, una pelota le picó mal a un defensor y me quedó justa para poner el 3-2. Esos dos goles y la buena actuación, hicieron que me mantuviera en el equipo para vencer a San Lorenzo en la semifinal hasta el choque con Newell’s”.
La atención del mundo del fútbol estaba en el Mundial. Argentina ya había vencido a Corea del Sur, empatado con Italia y a dos días de enfrentar a Bulgaria, tuvo lugar la primera final de la liguilla en cancha de Boca, el domingo 8 a las 11 de la mañana. Fue un gran partido del Tata Martino, la indiscutible figura. En esa dirección va la evocación del Tuta Torres: “Para mí, ellos eran el mejor equipo del país: sólidos, potentes, rápidos y cada uno sabía lo que tenía que hacer. La primera final la perdimos 2-0 con goles de Martino, un verdadero jugadorazo. Era imposible descifrar qué iba a hacer y siempre estaba adelantado a la jugada, con la cancha en la cabeza. Y los demás acompañaban a la perfección: Llop, Basualdo, Theiler, Rossi, etc. El 2-0 fue justo y con un dominio total”.
En México, la selección ganaba el grupo a paso firme y esperaba por Uruguay en octavos de final, partido programado para el lunes 16. Solo 24 horas antes, en el día del padre, nuevamente a las 11 de la mañana, tuvo lugar la revancha, donde Newell´s, por jugadores, rendimiento y ventaja del primer chico, era el gran candidato. Pocos confiaban en Boca, aunque ellos se tenían fe, como recuerda Torres: “El día anterior a partir rumbo a Rosario, el Ruso Ribolzi (ayudante de Mario Zanabria), nos juntó en uno de los salones de la concentración de La Candela y nos dijo: ‘Muchachos, les voy a contar algo: en este mismo lugar nos reunimos antes de viajar para la revancha con Borussia por la Intercontinental en 1978. Pocos creían en nosotros y teníamos las mismas esperanzas de hoy. Así que vamos con fe, que somos Boca’. Eso es ser ganador”.

Dos de los cuatro hombres de la defensa xeneize llevaban poco tiempo en el club, pero habían sintonizado a la perfección el espíritu de ponerse esa camiseta. Así lo rememoran Higuaín y Hrabina. Primero, el turno del Pipa: “En la arenga previa me llamó la atención que el Loco Gatti estaba muy enchufado para alentar a los muchachos, porque él no era de hacer esas cosas. Lo que pasó después fue una hazaña”. Ahora, el Ruso: “Al comenzar la revancha en Rosario, nos metieron un gol. Parecía imposible revertirlo. Ahora en el fútbol le dicen épica a cualquier cosa. ¿Sabés lo que fue eso? Una epopeya irrepetible”.
“El partido era parejo -recuerda el Tuta Torres- pero cerca de la media hora y luego de una pelota parada, nos metieron un gol que nos dejaba 3-0 abajo en el global. Cuando se terminaba el primer tiempo, Graciani empató de penal, pero apenas iniciando el segundo, Gnecco expulsó a Hrabina». El Ruso tiene muy presente la maniobra: “El árbitro Abel Gnecco nos expulsó a las tres H: Hoyos, Higuaín y yo y también a un par de ellos. A mí me echó bien, porque le di una tremenda patada al Galgo Dezotti que se iba solo”.
La temperatura de la final iba a ir subiendo a la par que corrieran las agujas del reloj, como nos relató Torres: “El clima se fue enrareciendo y el juego se paró un rato largo porque la policía empezó a reprimir a los hinchas de Boca. Cuando se reanudó, vivimos 10 minutos finales de locura. Graciani pateó un tiro libre como si fuera Riquelme y la colgó de un ángulo. Enseguida lo echaron a Martino y yo me sigo preguntando por qué. Era un tipo que no pegaba, no insultaba, era educado. Cosas de Gnecco que se puso como loco y repartió rojas por todos lados, porque al rato se fueron Llop y Hoyos por agredirse y lo mismo con Higuaín y Pautasso. Éramos ocho contra ocho. Krasouski se fue del medio para atrás a armar una línea de tres con Abramovich y Passucci, el flaco Dykstra para tenerla en el medio, Stafuzza corriendo y Graciani y yo arriba”.

El partido ya no era partido, desmembrado por las expulsiones. Newell´s estaba a un paso de la Copa Libertadores, Boca a un gol de igualar la serie y el Tuta Torres ante la gran chance de ser el héroe y no la desaprovechó: “Ellos tenían jugadores rapidísimos como el Galgo Dezotti, que cada vez que encaraba nos agarramos la cabeza. En un momento subió Abramovich por la izquierda y me la dio en posición de once, desde donde empecé a correr paralelo al arco. Como éramos pocos dentro de la cancha, en cuanto vi el espacio le pegué fuerte. La cancha estaba mojada y medio poceada, por eso quizás se le metió a Scoponi contra un palo. Con el 3-1 forzábamos un desempate, pero cada contra de ellos con Dezotti y Cozzoni era un suplicio, hasta que Gatti se mandó una locura típica de él: cortó un avance y salió gambeteando contra esos pibes a los que les llevaba 20 años (risas)”.
Esa jugada no terminó ahí. Era el minuto 90, todos pensaban en el alargue, pero llegó la consagración de Torres: “La pelota salió para el medio donde la tomó Graciani y me la pasó sobre la derecha. De Newell´s sólo quedaban ocho y tres me vinieron a marcar (risas). Me tuve fe y encaré. Los fui pasando de a uno y cuando entré al área, vi que se venía Basualdo a cerrarme y entonces pateé al arco. Me salió medio mordido y le pasó por abajo al pobre Scoponi, que era un arquerazo. Fue la gloria, no sabía qué hacer. Si gritar o llorar y empecé a correr como loco. Ahí se dio una situación increíble, porque en aquellos tiempos, una vez que se hacían los dos cambios permitidos, el resto de los suplentes no podían quedarse en el banco. Entonces los muchachos se habían ido al vestuario y al escuchar el grito, entraron a festejar, pero pensaron que era porque forzábamos el desempate (risas). No habían visto el gol anterior y creían que era el 3-1. A partir de ahí, aguantamos dos minutos más y cuando llegó el pitazo final fue la descarga. Pienso que lo ganamos sin merecerlo. Newell´s era mejor, ahí es donde se hace mayor la hazaña”.
La gente de Newell´s, en una inmensa muestra de corrección, aplaudió a los jugadores de Boca cuando comenzaron la vuelta olímpica. Hasta que un incidente, ensombreció todo: “La dimos los pocos que terminamos jugando, recuerda Torres. Un grupito. Increíble. El problema se dio con Scalise, que había venido a préstamo por seis meses desde Rosario Central. Cuando estábamos en el vestuario, cambiándonos antes de la final, vimos cómo se ponía esa camiseta debajo de la de Boca. Cuando faltaba el último tramo de la vuelta, se quedó con la de Central y la empezó a besar. Lo querían matar todos, porque fue una cargada muy pesada”. En esa misma dirección va la reflexión de Higuaín: “Haber ganado 4-1 sobre la hora fue una epopeya extraordinaria. un poco empañada por la locura que hizo Scalise. Si eso pasa hoy, no salimos de la cancha”.
El Tuta Torres tiene muy frescas algunas situaciones vividas ese día, que marcan como estaba el club: “Hay algunas cosas del mundo Boca de aquellos años que me dan pena. Un ejemplo es lo que pasó aquel día al volver de Rosario, donde nuestras familias nos esperaban en el hall de la Bpara festejar. Recuerdo que era el día del padre y mi viejo estaba allí y luego me contó que Antonio Alegre, el presidente del club, se paró entre todos y preguntó: ‘¿Quién es Torres?’ No conocía al que había hecho los goles del triunfo. Una vergüenza. Lo mismo que Heller, que era el que manejaba todo. Días antes del partido con Newell´s yo estaba por arreglar el contrato y lo encaré: ‘Carlos, tenemos que ver mi tema’. Él estaba sentado junta al Pipa Higuaín y de manera casi burlona me respondió: ‘Si el domingo hacés un gol a los 44, otro a los 45 y ganamos la liguilla, pedime lo que quieras’. Cuando terminó el partido en Rosario, el Pipa me dijo: ‘Ahora pedile el club’ (risas).
Para la importancia de Boca, para su linaje y la inmensa cantidad de títulos que ganó, haberse quedado con una liguilla, puede parece algo menor. Sin embargo, luego de la gloria del campeonato del ’81 con Diego en el equipo, todo fue en un tobogán de deudas, malos resultados y pedidos de quiebra. Lentamente había comenzado la reconstrucción. Por eso, uno solo puede coincidir con la sentencia que nos dejó el Ruso Hrabina: “Esa liguilla para ese grupo, fue como ganar la Copa Libertadores”.
Liguilla 86
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Un regreso esperado, el único ausente y las incógnitas: el semáforo del último entrenamiento de la selección argentina

El defensor empieza a dejar atrás una lesión y apunta sus cañones al encuentro con Austria
La selección argentina regresó a los entrenamientos en Kansas City con vistas a los dos encuentros contra Austria y Jordania en el Grupo J. El entrenador Lionel Scaloni todavía debe definir si repetirá el equipo que le ganó 3-0 a Argelia o retocará la formación y la práctica sumó novedades a la rutina cotidiana del campeón del mundo.
La buena noticia fue la presencia de Nicolás Tagliafico desde un comienzo por primera vez desde su lesión. Al lateral izquierdo del Olympique de Lyon se lo vio con ritmo y llevó a cabo diferentes ejercicios en la entrada en calor, una muestra de que comienza a dejar atrás el microdesgarro en el sóleo de la pierna izquierda sufrido en el amistoso preparatorio contra Honduras.
Por otro lado, Gonzalo Montiel fue el único ausente en el campo de juego durante los 15 minutos del ensayo abierto a los periodistas en el complejo del Sporting Kansas City, conjunto de la Major League Soccer (MLS). El futbolista de 29 años realizó tareas en el gimnasio para bajar las cargas por precaución.
Vale recordar que Montiel padeció una lesión en el cuádriceps de la pierna izquierda durante el calentamiento previo a los cuartos de final del Torneo Apertura entre River Plate y Gimnasia. Iba a ser titular, pero debió ser reemplazado por Fabricio Bustos a último momento. A pesar de esto, se recuperó a tiempo para ganarle la pulseada a Nahuel Molina, quien volvió de un desgarro en los últimos días, pero no juega un partido oficial desde el 9 de mayo.
La Pulga se prepara para el duelo ante Austria
De hecho, las situaciones de los laterales son parte de las tres dudas que posee Lionel Scaloni para el encuentro contra los austríacos, sumado a quién será el acompañante de Lionel Messi en la delantera.
El regreso de Tagliafico a los entrenamientos alimenta el deseo del defensor de estar presente en el siguiente cotejo, ya que está en el tramo final de la recuperación de su lesión. Sin embargo, el cuerpo médico desaconseja esta opción y apunta a su presencia con Jordania. Según puso saber Infobae, esta última posibilidad es la más concreta y, debido a esto, Facundo Medina volvería a ser titular este lunes desde las 14:00 en el Dallas Stadium.
En el otro costado, Cachete fue titular contra Argelia y lo reemplazó el hombre del Atlético de Madrid en el entretiempo. Todavía no está confirmado quién ocupará ese andarivel en Texas.
Por último, el ladero de Messi en ofensiva se reduce a dos opciones: Lautaro Martínez o Julián Álvarez. El Toro no aprovechó del todo su titularidad frente a los argelinos, ya que no pudo capitalizar en gol las situaciones de peligro con las que contó, mientras que Julián Álvarez entró muy activo cuando le tocó ingresar a los 55 minutos.
El 10 realiza los ejercicios con el resto de sus compañeros
Mientras espera por saber a quién tendrá a su lado en la delantera, Lionel Messi entrenó a la par de sus compañeros y ya dejó atrás de manera definitiva la dolencia que sufrió con Inter Miami. El astro viene de convertir tres goles en el debut y exhibió una muestra de la excelente camaradería del plantel, ya que se mostró sonriente en numerosas ocasiones y demostró que reina un ambiente óptimo en la Scaloneta en busca de reeditar la coronación en Qatar.
DEPORTE
La filosa frase de una de las figuras de Austria en la previa del partido ante Argentina: “Soy team Cristiano Ronaldo”

El arquero Alexander Schlager se declaró fanático de Cristiano Ronaldo cuando le preguntaron por el triplete de Lionel Messi en el debut de Argentina en el Mundial 2026, aunque luego reconoció que el capitán argentino tiene “una presencia increíble” que lo tiene en alerta de cara al partido del lunes. Una respuesta que arrancó risas en la sala de prensa de la FIFA, pero que dejó un mensaje claro sobre el respeto que genera La Pulga en el plantel europeo.
La ronda de prensa posterior a la victoria de Austria ante Jordania por 3 a 1 fue el escenario donde los jugadores del combinado austriaco hablaron sobre su próximo rival. El partido, previsto para el lunes a las 14 (hora Argentina), enfrenta a dos equipos que llegaron con triunfos en el debut, lo que le agrega una carga extra de motivación al encuentro.
Schlager fue el más directo. Ante la consulta por el hat-trick de Messi, el portero no esquivó la pregunta y respondió entre risas: “Soy team Cristiano Ronaldo”. La sala celebró el comentario, pero el arquero no tardó en aclarar que la chicana tenía sus límites. “Él es un jugador con muchos años de experiencia y que ha ofrecido actuaciones tan buenas que sería poco respetuoso decir algo en contra”, remarcó. Y luego fue más lejos: “Tiene una presencia increíble, y se nota. También forma parte de un equipo que es lo que es. Estoy deseando que llegue el partido y lo intentaremos”.
Esa “presencia” que mencionó Schlager no es una percepción aislada. La brillante actuación de Messi ante Argelia ya había funcionado como advertencia para el plantel austriaco, y el guardameta lo reconoció: “También se puede ver en el equipo con ellos, lo que hace cuando está en el campo y qué aura aporta consigo”.
El debate Messi vs. Ronaldo atravesó al plantel austriaco de manera transversal. Según informó el medio austíaco La Ola, el volante Xaver Schlager intentó un equilibrio: “Uno es un trabajador incansable, el otro tiene un talento dado por Dios”, señalando con esa última frase al rosarino, aunque aclaró que no prefería a ninguno de los dos. El mediocampista Konrad Laimer, por su parte, se inclinó por el capitán albiceleste desde las vísceras: “Pondría a Messi en uno, pero eso es algo de intuición”. Laimer tiene una referencia concreta para esa opinión: enfrentó al entonces jugador del PSG en la Champions League en octubre de 2021, cuando el Leipzig cayó 3 a 2 y el argentino anotó dos goles.
El delantero Michael Gregoritsch fue el más contundente de todos. “Desde la última Copa del Mundo, ya no es una pregunta para mí. El hombre es injusto», afirmó. El estirio admitió que durante mucho tiempo fue seguidor de Ronaldo, pero que ese criterio cambió. “Ahora estoy absolutamente convencido de que Messi es el mejor futbolista de todos los tiempos. Cambió las reglas del juego y no hay nadie que pueda imitarle. Ronaldo puede ser imitado al menos en parte, Messi no”, explicó.
El volante Romano Schmid fue aún más enfático al definir su postura: “Para mí, es el mejor jugador de todos”, dijo sobre Messi, a quien describió como su ídolo. Schmid también aportó una lectura táctica del partido que viene: “Los argentinos querrán tener más la posesión. Con el balón todavía tenemos margen de mejora, cometimos muchos errores”.
El defensor Philipp Lienhart, que tuvo un pasado en el Real Madrid —el mismo club que Ronaldo—, reconoció el peso de esa historia: “Por mi pasado, probablemente tenga que decir Ronaldo. Pero aun así, los números que tienen ambos son increíbles”, señaló.
Quien cerró el análisis con una mirada más estratégica fue el técnico Ralf Rangnick, que conoce a Ronaldo de primera mano tras dirigirlo en el Manchester United entre diciembre de 2021 y mayo de 2022. El DT alemán evitó la comparación directa —“solo trabajé con uno de los dos durante seis meses, así que no puedo hacer la comparación”— pero sí trazó el perfil de Messi con precisión: “A Messi le gusta venir de la zona de diez hombres, ya no es alguien que persigue cada balón. Pero eso es precisamente lo que le hace peligroso, porque está en estos espacios cuando llega un contraataque”. Sus habilidades técnicas, según Rangnick, son “sobresalientes”, y también destacó “cómo no se ve a sí mismo en exceso en el centro de atención”.
En el plano colectivo, Rangnick fue claro sobre lo que espera del partido del lunes: “Hoy hemos visto la gran calidad que tiene Argentina: es el clásico equipo de posesión de balón. Será un partido extremadamente difícil”.
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México venció a Corea del Sur gracias a un insólito blooper y pasó a 16avos del Mundial: las dos atajadas que aseguraron la clasificación

México venció 1-0 a Corea del Sur en Guadalajara por la segunda jornada del Grupo A, se aseguró el primer lugar con puntaje ideal en dos presentaciones y es el primer clasificado a los 16avos de final del Mundial 2026.
El Tri se llevó la victoria a los 50 minutos tras un insólito blooper entre el arquero Kim Seung-Gyu y su defensor Lee Gi-hyuk. Todo se originó a partir de un centro de Julián Quiñones desde el costado izquierdo, la pelota fue disputada en el área por Gi-hyuk y Raúl Jiménez, tomó mucha altura y el guardameta intentó atenazarla entre sus manos, pero su compañero se metió en medio del camino. Eso provocó que Seung-Gyu la suelte en el área y Luis Romo aprovechó para anotar con un derechazo a la red.
El seleccionado de Javier Vasco Aguirre llegó a este duelo en la cancha de Chivas después de su victoria inicial en el partido inaugural de la Copa del Mundo por 2-0 ante Sudáfrica. En esa oportunidad, los goles de Quiñones y Jiménez le dieron el triunfo, aunque sufrió la sensible baja del zaguero central César Montes para el segundo encuentro por haber sido expulsado en los minutos finales.
A pesar de esta ausencia, México se impuso contra su contendiente más directo en la lucha por el liderazgo y aseguró su boleto a los 16avos de final, instancia en la que se medirá el martes 30 de junio contra un tercero. Esto no estuvo exento de sufrimiento porque el guardameta Raúl Rangel tuvo dos atajadas infernales a quemarropa para impedir los gritos de Cho Gue-Sung y Yang Hyun-jun a los 86 minutos.
Vale destacar que el combinado de la Concacaf no llega a los cuartos de final hace 40 años, ya que la última vez se remonta a la edición de 1986, que fue organizada en ese país. Acarrea siete eliminaciones seguidas en octavos desde 1994 a 2018 y cayó en fase de grupos de Qatar 2022.
En distinto sentido, Corea del Sur afronta su 11.ª participación seguida en Copas del Mundo, le ganó 2-1 a República Checa en el estreno y sabe que debe ganarle a Sudáfrica en la última jornada para cerrar su clasificación a la siguiente fase como segundo de zona. Si logra esto, chocará el domingo 28 de junio en Los Ángeles contra el segundo del Grupo B (Canadá, Suiza, Bosnia-Herzegovina y Qatar). Ya no puede ser primero porque, como máximo, puede igualar en puntos a México y queda relegado por el traspié en el cruce directo.
En el otro duelo del Grupo A, los checos igualaron 1-1 ante los sudafricanos en un resultado que no le sirvió a ninguno. Michal Sadilek adelantó a los europeos a los 6 minutos de juego, pero los dirigidos por Miroslav Koubek se conformaron demasiado rápido y lo pagaron caro con el gol de Teboho Mokoena de penal en el último cuarto de hora.
FECHA 1
MÉXICO 2-0 SUDÁFRICA
COREA DEL SUR 2-1 REPÚBLICA CHECA
FECHA 2
REPÚBLICA CHECA 1-1 SUDÁFRICA
MÉXICO 1-0 COREA DEL SUR
FECHA 3
- Miércoles 22/06 – 22:00 – República Checa vs. México, en el Estadio Azteca
- Miércoles 22/06 – 22:00 – Sudáfrica vs. Corea del Sur, en el Estadio Monterrey
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