ECONOMIA
El riesgo país quedó más cerca de perforar los 400 puntos tras el anuncio de financiamiento con garantías de organismos

Aunque ayer fue una jornada floja para Wall Street y los mercados financieros en general, los bonos argentinos en dólares continuaron de racha. Como consecuencia el riesgo país cayó hasta 421 puntos básicos, tocando nuevamente los mínimos niveles del año. La expectativa de los inversores ahora es que logre perforar los 400 puntos, algo que no sucede desde el gobierno de Mauricio Macri. Se trata del nivel más bajo alcanzado en los últimos ocho años.
Ayer impactó positivamente el avance para emitir deuda garantizada por organismos multilaterales por USD 5.000 millones, que se publicó en el Boletín Oficial.
La norma señala en sus considerandos que con “el objetivo de reducir el costo de financiamiento del Tesoro Nacional, se considera conveniente realizar operaciones de financiamiento denominadas en dólares estadounidenses con entidades financieras internacionales de reconocida trayectoria, las cuales serán instrumentadas a través de préstamos, que contarán con garantías parciales de organismos multilaterales de crédito”.
La brecha entre el riesgo argentino y el de países emergentes también está en el nivel menor de los últimos diez años: 250 puntos básicos. De la misma forma, los bonos argentinos achicaron notablemente la diferencia en rendimiento que los separa de bonos emitidos por empresas argentinas.
La semana pasada el BID aprobó una garantía de hasta USD 550 millones destinada a fortalecer las políticas de seguridad y justicia en Argentina, además de facilitar el acceso del país a los mercados de capitales. Esta es la primera vez que el organismo otorga una garantía de este tipo a Argentina.
El comunicado oficial indica que la garantía permitirá movilizar 1.200 millones de dólares en financiamiento privado, lo que facilitará la llegada de recursos internacionales alineados con los objetivos del plan de sostenibilidad fiscal acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En tanto, el Banco Mundial y la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) aprobaron un paquete de garantías por USD 2.000 millones, que serán claves de cara a los vencimientos en moneda extranjera que tiene que enfrentar el Gobierno en 2026 y 2027. El organismo remarcó que el objetivo de esta ayuda es facilitar el regreso del país a los mercados internacionales.
Estas colocaciones son vistas como la antesala del regreso de Argentina a los mercados internacionales con nuevos bonos. Hasta ahora, el equipo económico se negó a colocar deuda nueva en el mercado por considerar que las tasas seguían muy altas.
Pero ahora la perspectiva luce diferente. Con un riesgo país que podría encaminarse a niveles de 350 puntos básicos, esta posibilidad ya pasa a ser mucho más significativa.

La intención oficial es acumular financiamiento para hacer frente ya a los vencimientos de deuda que se presentan el año que viene. Solo al FMI habrá que pagarle USD 7.700 millones, a lo que se suman más de USD 10.000 millones de vencimiento de Bonares y Bopreales.
Al tratarse de un año electoral, lo más razonable es asegurarse en la medida de lo posible el financiamiento lo antes posible. La turbulencia que afectará seguramente a los activos argentinos por cobertura se sentirá no solo en la presión cambiaria. Además, podrían sufrir los bonos, generando una caída en la cotización que complique el financiamiento en la previa a las elecciones.
Las garantías de organismos multilaterales permitirán que bancos internacionales le presten a la Argentina a tasas más bajas que la de mercado. Se estima que podrían ubicarse en niveles de 6% anual.
Pero este financiamiento actuaría como un trampolín hacia otro objetivo, que es el regreso a los mercados internacionales pero ya sin garantía alguna. Para eso, el riesgo país debería caer un escalón adicional hasta acercarse a los 350 puntos básicos.
El pago de bonos por USD 4.200 millones previsto para el 9 de julio también debería ayudar para que sigan mejorando las cotizaciones, considerando que una parte de los dólares que se paguen podría ser reinvertido en los mismos títulos.
ECONOMIA
Clima de Negocios: la industria cruje en medio del contexto recesivo, el dólar, el RIGI propio y la pulseada por sobrevivir

“Venimos pidiendo hace dos años medidas de reactivación e igualdad de condiciones: nivelar la cancha y bajar los impuestos”
“Si nos sentimos agraviados, respondemos. No ayuda tener conflictos abiertos que no cambian nada”

“Hay diferencias, pero nunca dejó de haber diálogo con los funcionarios”


“Me preocupa que caiga la actividad, porque genera menor recaudación, menor empleo y es un espiral negativo que a todos nos impacta. Por supuesto que estoy preocupado”
“Ojalá que en el año electoral se puedan discutir los problemas de la Argentina en profundidad. Sin ataques sin fundamento ni golpes bajos”
Martín Rappallini,UIA
ECONOMIA
Se desploma el uso de efectivo: las extracciones en cajeros automáticos cayeron a la mitad en los últimos dos años

El avance de los pagos digitales impacta con fuerza en el uso de efectivo, que se ubica en los niveles más bajos de los últimos tiempos. La modificación en las costumbres del consumidor a moverse sin billetes es rotunda, especialmente entre los jóvenes, y se puede explicar con los números crecientes de transferencias, pagos QR y pagos con tarjeta, en especial de débito. Pero también se puede exhibir del otro lado: la red de cajeros automáticos cada vez se usa menos.
Las extracciones de efectivo muestran una caída pronunciada, según datos del Banco Central. En julio de 2024, el sistema registraba 99 millones de operaciones mensuales; dos años después, el total descendió a 46 millones, una reducción de más de la mitad. El retroceso se explica sobre todo por el menor uso de los cajeros automáticos, que pasaron de cerca de 90 millones de extracciones mensuales a poco más de 40 millones en ese período.

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La entrada en circulación del billete de $20.000 en noviembre de 2024 pudo haber contribuido a reducir la necesidad de hacer extracciones frecuentes, al permitir retirar montos más altos con menos unidades. Sin embargo, su efecto fue limitado por la inflación acumulada desde entonces, que redujo rápidamente el poder de compra de la denominación y, por lo tanto, su capacidad para explicar por sí sola la baja en el uso de cajeros.
Para impulsar la digitalización (o incomodar el uso de efectivo, como quiera verse), el Banco Central sigue sosteniendo un billete de máxima denominación con un valor muy bajo, de apenas 13 dólares. Tampoco modificó el límite por extracción que todos los cajeros deben entregar a clientes de otros bancos, que es de solamente $60.000. Pese a esas decisiones del BCRA, la cantidad de extracciones sigue en baja.
Si bien la red de comercios (supermercados, estaciones de servicio, farmacias y otros) en los que se puede retirar efectivo en la línea de cajas es extensa, su uso también mermó. Los datos no muestran que el retiro en comercios esté reemplazando al retiro por cajeros. Aunque su participación en el total es menor, el gráfico muestra que esta modalidad perdió operaciones durante la misma etapa, sin compensar el desplome de los retiros tradicionales. En el mismo plazo de dos años, las operaciones pasaron de 7 millones por mes a algo más de 3 millones.
Sin efectivo en las góndolas de supermercado
Otro dato duro para analizar el desplome del uso del efectivo es la estadística que publica mes a mes el Indec sobre los medios de pago en las compras de supermercado. Allí también cada vez se paga menos con billetes. A comienzos de 2021 explicaba el 32,5% de las ventas, mientras que en junio de 2026 representó apenas el 16,6%. En poco más de cinco años, su participación se redujo casi a la mitad, en línea con la menor circulación y utilización del cash.

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El espacio que deja el efectivo fue ocupado, sobre todo, por los otros medios de pago, cuya participación pasó del 5,3% al 15,6%. Allí se agrupan alternativas como transferencias, pagos con código QR y billeteras virtuales. Las tarjetas de crédito mantienen un lugar central —el crédito avanzó del 35,1% al 41,9%, mientras el débito se mantuvo cerca de una cuarta parte del total—, favorecidas por las promociones y descuentos frecuentes de los supermercados. Algunas grandes cadenas, incluso, emiten sus propias tarjetas. Sin embargo, el cambio también responde a una tendencia más amplia: el hábito del consumidor a no llevar dinero en efectivo.
El cambio de hábitos es tan fuerte que para los bancos el alcance de la red de sucursales y cajeros dejó de ser vital. Y la mayoría de las entidades, aún las más tradicionales, muestra más interés en crecer de manera virtual que en infraestructura física. Incluso para la banca pública se volvió más relevante actualizar y mejorar los canales digitales que asentarse en pequeñas localidades o barrios periféricos para estar presente con una oficina.
Los datos oficiales también muestran que la red de sucursales comenzó a achicarse. Hoy existen por lo menos 500 sucursales menos que cinco años atrás en todo el país. A la par de la aparición de los bancos digitales, las fusiones entre entidades registradas en los últimos años también eliminaron muchas sucursales. La cantidad de cajeros automáticos en la Argentina también comenzó a estancarse y se estabilizó entre 19.000 y 20.000 máquinas, con su consecuente costo en seguridad, mantenimiento y abastecimiento. Un incentivo más para que los bancos sigan impulsando la digitalización.
ECONOMIA
¿Crecimiento más lento, estancamiento o recesión?: las claves del debate sobre qué pasará con la economía argentina

La discusión viene recién ahora porque se fijan en el EMAE del Indec, que intenta hacer un PBI mensual. El debate actual es porque sólo crecen realmente tres sectores: el agrícola, el minero y el energético (Jorrat)

Hace años que no se hace un censo agrícola o un censo ganadero. Es difícil asignar números, sería interesante poder hacerlo, pero no tenemos los datos primarios, los censos (Jorrat)


La recesión más larga de los últimos 32 años tuvo lugar entre 1998 y 2002, duró 48 meses; la segunda ocurrió entre 2017 y 2020 (30 meses), y la tercera entre 2022 y 2024 (Jorrat)
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