ECONOMIA
Del conflicto en el Golfo Pérsico, el foco de análisis pasó ahora a la suba del dólar y hay optimismo en el panorama electoral

Los informes de las consultoras se redactaron antes de la renuncia de Manuel Adorni y de las puntuales acciones en el Golfo Pérsico. En Estados Unidos, por caso, bajaron el precio del combustible y las Bolsas mostraban ligeros rebotes tras las caídas del viernes. En realidad, cayeron todas las Bolsas del mundo, pero es una constante que a un día de bajas le siga otro de alzas.
El informe de Romano Group, que dirige Alfredo Romano y tiene a Salvador Vitelli como jefe de Research, se enfoca en si la Argentina saldrá al mercado internacional de capitales a financiarse. La consultora opina que si bien el debut de la Argentina en el mercado internacional “ya se dio (primeramente, con el TY30P que era solo para inversores internacionales, luego con el AN29 con colocación Cable aunque Ley Argentina y luego los AO27 y AO28 pensado para el mercado local siendo MEP y Ley Local) la realidad es ya sea por órdenes de magnitudes (monto) o bien cuestiones cualitativas (Ley NY, Cable), ambas relacionadas entre sí, la Argentina no ha salido al mercado como los inversores creen que debería hacerlo. Por el momento se han emitido USD 4.630 millones entre esos 3 instrumentos y que por ejemplo apenas cubren el vencimiento total de julio (vencen USD 4.400 millones), como para ponerlo en perspectiva. El oficialismo en más de una oportunidad manifestó que no se apresurarían a salir al mercado y por el momento el tiempo les ha dado la razón: el riesgo soberano ha comprimido considerablemente y la calificación de S&P dio un fuerte empujón a las cotizaciones comprimiendo el riesgo país a niveles inéditos para esta gestión, y mínimos desde 2018. Sin embargo, en el panorama internacional de tasas el mercado coloca en precios un sendero bastante menos laxo en materia monetaria (ya pricea que en setiembre podría haber suba de tasas con una actividad que impulsada vía IA aún continúa vigorosa y consecuentemente también la inflación, ayudada lógicamente por el impulso de precios energéticos)”.
Según la consultora, “pensando que 2027 comienza a acercarse, no vemos descabellado alguna colocación internacional por parte de la Argentina, aunque sea para realizar una primera aproximación”. Su previsión es que si bien el programa financiero para 2026 parecería resuelto y el de 2027 realizable “intentar armar un colchón de divisas para 2027 no solo mantendría a los inversores relativamente más calmos, sino que, además, frente a una posible mayor volatilidad cambiaria, el poder de fuego del BCRA sería de otra magnitud”.
Por su parte, EconViews señala que “no quedan dudas de que el viento cambió en el mercado cambiario. El tipo de cambio subió casi 5% en junio y cortó con una estabilidad que había durado más de cinco meses. No es una suba para preocuparse, pero muestra con claridad que el segundo semestre va a ser más desafiante en este frente. Es, además, el primer test real que enfrenta el Gobierno desde que arrancó el programa de acumulación de reservas y desde que la política monetaria adoptó un sesgo expansivo”.
La consultora que encabeza Miguel Kiguel explica que el dólar subió por el fin de la cosecha gruesa, por “las importaciones, que vienen bastante deprimidas y deberían ganar dinamismo a medida que la economía se recupera y por los salarios que vuelven a crecer, como mostró el dato de abril”. También suma a las causas que hicieron subir al dólar, la baja del petróleo y el fortalecimiento del dólar en el mundo». Según el informe, “la buena noticia es que el Gobierno supo aprovechar el viento de cola. El Banco Central se llevó todos los dólares que pudo, superando el objetivo inicial de USD 10.000 millones, y el tipo de cambio se mantuvo estable. La situación ahora es distinta. El saldo comprador de reservas bajó a un promedio de USD 72 millones diarios en junio, casi la mitad que en los dos meses anteriores. Es un ritmo que sigue siendo bueno, pero que muestra un mercado cambiario más tomador”.
Un interrogante que plantea EconViews es si el gobierno seguirá comprando reservas y tolerará un tipo de cambio más alto o preferirá no comprar dólares para no presionar más al mercado. “¿Qué pasará con las tasas de interés? ¿Habrá intervención en dollar linked (bonos atados a la devaluación que se utilizan como cobertura) y futuros? Algunas respuestas ya las tenemos. La primera medida del Gobierno fue intensificar la intervención en futuros y títulos dollar linked para contener la presión cambiaria. Es una herramienta que venían usando con moderación, pero que en los últimos días escaló a niveles que no se veían desde la corrida del año pasado. El efecto colateral fue una plaza más seca de pesos y tasas más altas. La caución trepó al 25% después de rondar el 20% desde febrero. Las próximas semanas dirán si esta tendencia se consolida o si la caída en la liquidez y la suba de tasas fue algo puntual. Por lo pronto, el Tesoro liberó algo de pesos en la última licitación de deuda y las tasas deberían reacomodarse. De todos modos, todo indica que el Gobierno está dispuesto a sacrificar tasas bajas por estabilidad cambiaria, como lo viene haciendo a lo largo de estos dos años y medio. El problema es que tasas más altas pueden condicionar la recuperación, justo cuando el calendario empieza a ponerse electoral. El contrapeso es que la baja del petróleo le da aire a la inflación y puede compensar, al menos en parte, la presión que agregue un tipo de cambio más alto. El segundo semestre va a estar marcado por ese trade-off entre estabilidad cambiaria y tasas. Hasta ahora el Gobierno siempre eligió lo primero, y no hay señales de que esta vez vaya a ser distinto”.
En tanto, 1816 recuerda que “desde mediados de mayo el petróleo bajó 28,4% y la soja 8%, el dólar en el mundo subió 3,4% y el real de Brasil se devaluó 6,2%. Con ese viento de frente el dólar en la Argentina pasó de la zona de $1.400 a la zona de $1.480. El Gobierno amortiguó el movimiento con ventas de bonos dollar linked (en futuros se confirmó que en mayo el short BCRA era apenas USD 193 millones) y comprando un poco menos de Dólares en el Mercado Libre de Cambios (las compras de las últimas 10 jornadas han sido las más bajas desde marzo), aunque manteniendo la política de mostrar cada día un saldo positivo. Con el spot subiendo dejaron de crecer los préstamos bancarios en dólares”.
Al respecto, la consultora tiene “cuatro hipótesis complementarias:
- Los inversores confían en la reelección de Milei (el Indice de Confianza del Gobierno se recuperó en junio hasta 41,4%).
- Creen que quien vaya a ser el principal candidato opositor tendrá otro discurso (si hay PASO las candidaturas se definirán en 12 meses, en junio 2027). Piensan que, más allá de la retórica, la próxima administración pagará la deuda independientemente del color político (porque heredará superávit primario y porque, según estimaciones oficiales, las exportaciones de
- Energía y minería serán unos USD 40.000 millones anuales superiores a las que había en la administración anterior.
- Sencillamente falta demasiado tiempo para las elecciones (y hoy el foco está en otro lado). MSCI no reclasificó al país por las restricciones cambiarias remanentes (que reflejan que el Gobierno es prudente con 2027, más allá del discurso sobre el triunfo asegurado.
La consultora F2 que dirige Andrés Reschini señala que “el contexto internacional ha traído un gran alivio con la caída del crudo a la zona de USD 70 que acumula en los últimos 30 días -20,8%. Las preocupaciones se mudaron a la zona de la Reserva Federal donde con el nuevo titular Kevin Warsh su postura fue más dura; el foco estuvo en el target de inflación del 2% y con menos datos sobre su visión a futuro. En este contexto el dólar se fortaleció en junio, pero los datos económicos con el PCE (gastos del consumidor) a la cabeza llegaron para poner paños fríos. Así, aunque se mantiene en el nivel más alto en más de un año, el dólar exhibió dos jornadas consecutivas de retroceso que también debilitaron a la divisa norteamericana contra las principales monedas de la región. En el caso del peso, tuvo un desempeño acorde a esta tendencia en lo que va de junio, pero con un debilitamiento más acentuado. El mercado de cambios en mayo tuvo una mejora basada en un mayor saldo por Bienes”.

El informe agrega que “el sector energético sigue haciendo alarde de su potencial y el acumulado de 12 meses volvió a romper récord con oferta neta de USD 11.700 millones. Así y todo, el 36% de las divisas ofertadas tienen como concepto Préstamos, títulos de deuda y líneas de crédito, lo que por un lado es positivo porque incluye las emisiones en el exterior y es señal de mayor confianza, pero, por el otro, sería una debilidad en caso de que la incertidumbre política se incremente”.
El informe de F2 advierte que “en cuanto a los préstamos en el sistema bancario en lo que va de junio se nota un volumen algo mejor que el de mayo para dólares mientras que en pesos siguen retrocediendo lo que no es una buena señal para la actividad, sobre todo para el consumo”.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía indicó que “la liquidez del sistema viene en descenso en las últimas ruedas. Se estima que el Banco Central tomó solamente USD 1,2 billones en la rueda repo de A3, que sería el menor nivel desde principios de abril. En esta línea, la caución estuvo más movida, tocando 30% hacia el mediodía y promediando 22,6%, el máximo desde abril. Adicionalmente, se estima que el BCRA intervino el viernes vendiendo letras dollar linked en el secundario, en una rueda con presión para rollear (renovar) el TZV26 que fijaba tipo de cambio, lo que drenará más liquidez cuando liquiden esas ventas. De este modo, el escenario está planteado para otra rueda de volatilidad en la tasa de 1 día”.
El informe de BBVA que analiza la situación local señala que “se avanza en una nueva etapa de consolidación macroeconómica. El equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación, la recuperación de reservas internacionales y una mayor estabilidad cambiaria contribuyen a fortalecer las bases del crecimiento”.
La entidad proyecta que el producto bruto interno crecerá 3% en 2026 y repetiría la cifra del 3% en 2027, con una expansión apoyada principalmente en la inversión privada y el sector exportador. El informe señala que la actividad mantendría una trayectoria positiva durante los próximos años, con una mejora gradual del consumo privado a partir de la recuperación de los salarios reales.
En materia fiscal, el informe mantiene una previsión de superávit primario de 1,5% del PIB tanto para 2026 como para 2027. La continuidad de esta trayectoria consolida a la disciplina fiscal como una de las principales anclas del proceso de estabilización y refuerza la consistencia del escenario macroeconómico.
BBVA Research proyecta que “el proceso de desinflación continuaría de manera gradual en los próximos años. La inflación alcanzaría el 29% hacia fines de 2026 y se moderaría al 20% en 2027, en un contexto de menor volatilidad financiera, mayor estabilidad cambiaria y continuidad del equilibrio fiscal”.
En el frente cambiario, proyecta un tipo de cambio nominal de $1.760 por dólar a fines de 2026 y de $2.200 a fines de 2027, compatible con una depreciación gradual y con la continuidad del proceso de desinflación.
El banco revisó al alza su previsión de resultado comercial a USD 22.600 millones en 2026 y USD 23.000 millones en 2027 basado en el crecimiento de las exportaciones energéticas, el aporte del complejo agroindustrial y el desarrollo de actividades vinculadas a recursos naturales.

La entidad es positiva en cuanto a la suba de la inversión mientras “el consumo privado también mostraría una evolución positiva, aunque más gradual, con avances de 2,7% en 2026 y 2% en 2027, acompañado por la recuperación progresiva de los ingresos reales. Además, el sistema financiero muestra señales de mayor dinamismo con un crecimiento del crédito en pesos de 37% durante 2026, mientras que las colocaciones en dólares aumentarían 46%, impulsadas por el financiamiento comercial al sector exportador”.
En tanto, en el mercado overnite, los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York operaban anoche con alzas leves para el Dow Jones y el S&P 500, pero con caídas para el Nasdaq de las tecnológicas por la incertidumbre en el sector de Inteligencia Artificial.
Esta será una semana corta en el mercado norteamericano por el feriado del viernes. El indicador más importante, será el índice de empleo que se publicará el jueves.
Po otra parte, tras los incidentes entre Estados Unidos e Irán que limitan el escaso tránsito por el Estrecho de Ormuz, anoche los futuros del petróleo estaban con alzas de casi 1% y con el Brent por encima de USD 73. El oro seguía cayendo y el dólar se fortalecía frente a las principales divisas del mundo, mientras el Bitcoin no detenía su caída y estaba cerca de cotizar por debajo de los 59.000 dólares.
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ECONOMIA
Mucho más territorio y dólares que Vaca Muerta: la agroindustria explica más del 70% de la exportación de la mitad de las provincias argentinas

A finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX la Argentina fue llamada “el país de las carnes y las mieses”, por sus exportaciones de carne y cereales, entonces principalmente el trigo
Soja y maíz han desplazado al trigo en volumen y valor y las exportaciones argentinas de carne vacuna han sido largamente superadas no solo por las de Australia y Estados Unidos, con los que competía cabeza a cabeza, sino también por las de Brasil (que encabeza el ranking mundial) y las de la India (que exporta animales en pie a Australia).
Pero si se mira la canasta exportadora, la Argentina sigue siendo en gran medida un proveedor de carnes y mieses o, más en general, de alimentos. La “vaca viva”, como alguna vez la llamó Fernando Vilella, primer secretario de Agricultura y Ganadería del gobierno de Javier Milei, englobando el campo y la agroindustria, sigue siendo por lejos el principal aportante de divisas de la Argentina, y lo sigue siendo no solo en la Pampa Húmeda sino en un amplísimo territorio, al punto que según un reciente estudio explica más del 70% de las exportaciones de la mitad de las provincias argentinas.
Más aún, en 9 provincias las exportaciones agroindustriales explican más del 80% (y en 5 de ellas más del 90) del total exportado.

En 2025 el sector alcanzó exportaciones por USD 51.369 millones siguiendo la base de datos de exportaciones provinciales por rubros del INDEC, lo cual representa el 59% del total enviado al exterior por Argentina”, dice un estudio de Bruno Ferrari y Patricia Bergero, economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, quienes aclaran que si bien esa participación está 10 puntos porcentuales por debajo del máximo de 2020 y 2021, en 2025 se llegó al tercer valor de exportación más alto de la historia por parte del sector.
Al indagar sobre el origen de las ventas de la “vaca viva” el estudio destaca que la amplia gama de suelos y climas permite una amplia diversidad territorial de la producción agroindustrial argentina. “Además de los cultivos tradicionales, como soja, trigo, cebada, sorgo, maíz y girasol, y la producción ganadera, el país alberga una gran variedad de economías regionales que contribuyen a la oferta exportable y el sostén del sector externo”, resaltan los autores.
De hecho, los datos por provincia indican que la agroindustria tiene presencia exportadora en todas las provincias argentinas y en la mitad de ellas representa más del 70% del total exportado. Más aún, observando el mapa elaborado en base a datos oficiales y estimaciones la agroindustria explica más del 80% del total exportado en 9 provincias, y en 5 de ellas esa contribución incluso supera el 90 por ciento. La agroindustria, dice el trabajo, “es un pilar fundamental en la inserción externa de la mayor parte de las jurisdicciones del país”
El trabajo incluyó un cuadro en el que se precisa cuál es el principal rubro exportado por cada provincia y en 16 de las 24 algún rubro agroindustrial lidera el valor exportado, amén de que la plataforma continental también un rubro agroindustrial, la pesca, lidera las exportaciones. Las jurisdicciones en que el principal rubro exportador NO pertenece a la agroindustria son Buenos Aires (vehículos automotores), Neuquén (petróleo crudo), Santa Cruz (metales preciosos, principalmente oro y plata), San Juan (cales y productos mineros), Tierrra del Fuego (petróleo crudo) y CABA (productos farmacéuticos).

En cuanto al valor absoluto de las exportaciones agroindustriales por provincias, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba lideran el ranking. En conjunto, en 2025 exportaron por USD 58.786 millones, de los que USD 40.642 millones están vinculados a la agroindustria. Esos tres distritos explican el 67,5% del total exportado por la Argentina y 79,1% de las exportaciones agroindustriales del país.
Según datos de 2025, subrayan los autores, las provincias más agrointensivas en exportaciones son Santiago del Estero (98%), Chaco (96%), La Pampa (93%), Formosa (92%) y Santa Fe (91%). Las provincias en las cuales la agroindustria tiene menor peso exportador son Neuquén (1%), Santa Cruz (7%), Catamarca (9%), CABA (10%) y San Juan (11%), de perfiles más vinculados al sector energético o minero, salvo CABA, cuya canasta exportadora es más bien industrial.
Una mirada histórica a la participación de las provincias en las exportaciones agroindustriales muestra la preponderancia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que además fue en aumento. Entre 2002 y 2020 estas tres provincias representaron entre 73,7 y 76,9% del total exportado por la agroindustria y entre 2021 y 2025 la proporción aumentó al 79,2 por ciento.
A comienzos de los 2000 Santa Fe lideraba las exportaciones agroindustriales, pero en la última década comenzó a perder participación y Buenos Aires alcanzó el primer puesto desde 2023 en adelante. En el caso de Córdoba, si bien las exportaciones agroindustriales crecieron de USD 2.244 millones a USD 9.227 millones entre 2002 y 2025, su parte del total exportado agroindustrial se mantuvo relativamente estable, con un promedio del 17,7% en el período. En términos de participación en las exportaciones agroindustriales, a ese trio les siguen Entre Ríos (cuya principal exportación agroindustrial es el trigo), Mendoza (Vino de uva) y La Pampa (maíz), provincias en las que, en conjunto, las exportaciones explicaron el 7,6% del total nacional exportado por la agroindustria.
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ECONOMIA
¿Qué va a pasar con el dólar?: las expectativas cambiarias para el segundo semestre

El mercado financiero exhibió nuevamente un reverdecer del precio del dólar en junio por una generalizada y moderada recomposición de carteras en divisas, lo que obligó al Banco Central a desacelerar el volumen de compras en la plaza cambiaria, aún en el tramo final de la etapa de mayor liquidación de exportaciones del agro pampeano.
Después de una seguidilla de varios meses -desde octubre de 2025- en los cuales del dólar perdió contra la inflación, en junio el tipo de cambio oficial se despertó, con una ganancia de casi 5%, para tocar $1.479 el miércoles de la última semana, su precio más alto desde noviembre.
Sin embargo, el ascenso en el recorrido de 2026 se ajusta a solo $22 o 1,5%, en comparación con una inflación en torno al 16% acumulado en el primer semestre. La pregunta entonces que se hacen los analistas no es si el tipo de cambio va a seguir subiendo sino si le podrá ganar a la inflación, para dejar de ser una apuesta, por lo menos, perdedora para los ahorristas.
Los operadores coincidieron en que la reciente tendencia era previsible y sana para la plaza financiera, ya que la fortaleza del peso en gran parte del año complica muchas estrategias de inversiones.
“La firmeza del dólar no sorprende, diría que es hasta saludable para los negocios porque hay un notorio atraso cambiario frente a muchas otras monedas de la región”, explicó a Reuters un agente cambiario de un importante banco extranjero.
¿Por qué subió la demanda?
Detrás de la reciente suba del tipo de cambio de pesos por dólar convergen varios motivos:
- Se anticipa para el segundo semestre un período estacional de menos divisas. Pasada la liquidación de la cosecha gruesa, es probable que disminuya la capacidad de absorción de divisas del BCRA en el mercado, donde ya compró un total de unos 11.000 millones de dólares en 2026, en función del objetivo previsto para todo el año.
- Inflación que persiste alta. Las tasas reales negativas para las colocaciones en pesos esmerilan el apetito por los bonos del Tesoro, a la vez que los saltos abruptos en la cotización del dólar -tal como se vio en junio- son una señal de advertencia acerca de los riesgos que conlleva un dólar quieto por demasiado tiempo con una inflación que no cede a la velocidad esperada.
- Un factor extra, pero muy puntual, es la habitual demanda de fin de mes de parte de empresas. En la plaza cambiaria se observaron compras de compañías del rubro energía para girar dividendos al exterior. A la vez, el cobro del medio aguinaldo brindó algo más de volumen a la demanda minorista.
- Un dólar más firme en el exterior. El mercado local también está sujeto a lo que ocurre en el exterior e influenciado por la tendencia internacional. El Dollar Index o DXY, que mide la relación de la divisa de Estados Unidos respecto de una canasta de monedas principales -como el euro, el yen, la libra esterlina o el yuan- tocó los 101,5 puntos la última semana, para alcanzar su punto más alto desde marzo de 2025. En 2026 el dólar se fortalece un 3,2 por ciento.
- Depreciación del real. La suba del dólar en Brasil también es un factor que contagia al dólar en Argentina, debido a la fluida relación comercial con el país vecino. La divisa trepa en junio 3%, desde 5,04 a 5,19 reales. Y desde el piso de 4,91 reales del 12 de mayo acumula un alza de 5,7% en siete semanas, dinámica que contribuyó a la reversión de la tendencia de apreciación del peso argentino en el período.
Los temores a que la Reserva Federal estadounidense (Fed) endurezca su postura con un aumento de tasas de interés para frenar la inflación, más la firmeza global del dólar, afectan a los activos de riesgo argentinos, coinciden fuentes del mercado.
Las tasas cortas en dólares de los bonos del Tesoro norteamericano subieron tras los anuncios de la Fed, para ejercer presión alcista sobre el dólar a nivel mundial.
Lo que habrá que monitorear seguirán siendo los flujos, que se vieron favorecidos durante la guerra en Oriente Medio por el sector exportador de hidrocarburos (Franco)
Más allá de influyentes factores externos, el BCRA hizo su parte para atenuar la suba de la cotización del dólar en junio, a través de la venta de bonos dollar linked y un ritmo más pausado en su proceso de compras de divisas en el mercado spot. A la vez, la autoridad monetaria vino desarmando progresivamente sus posturas en el mercado de dólar futuro.
Estos contratos entre privados prevén un dólar a $1.478 para fin de junio y a $1.504 para el cierre de julio; en ambos casos, más de $300 o 20% del techo proyectado para el techo de las bandas cambiarias, a $1.803 y $1.841, respectivamente. Además, el contrato de dólar futuro para diciembre marca $1.653, que implica una suba de $176 o 11,8% acumulado en los próximos seis meses, comparable a una inflación promedio esperada de 1,8% mensual en lo que resta del año.

“Mirando el mercado local, lo que habrá que monitorear seguirán siendo los flujos, que se vieron favorecidos durante la guerra en Oriente Medio por el sector exportador de hidrocarburos”, comentó Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS.
Franco acotó que “hacia adelante, si bien el precio (del crudo) cayó, es relevante mencionar que en materia de producción de hidrocarburos todo sigue con perspectiva alcista, por lo que esos flujos deberían seguir acompañando hacia el mediano plazo”.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, explicó que “los futuros a diciembre se negocian en torno a $1.653. Esa curva implica una tasa implícita del 24% anual, muy por debajo de la inflación proyectada en 32% según la mediana del REM (del) Top 10 (de las consultoras). El mismo relevamiento marca $1.600 para fin de año, lo que deja un atraso cambiario del orden del 16%. El tipo de cambio real multilateral confirma la foto: con una apreciación de -9,4% en 2026 frente a monedas duras, el peso se ha fortalecido en términos reales y podría requerir una corrección. Sin embargo, el mercado no descuenta un salto brusco”.
La curva de mercado de futuros implica una tasa implícita del 24% anual, muy por debajo de la inflación proyectada en 32% según la mediana del REM
“La clave está en distinguir entre normalización y shock. Para empatar la inflación acumulada, con una estimación de 2,1% para junio, el dólar debería ubicarse cerca de $1.709. Pero ese cálculo depende siempre del período de referencia y no anticipa necesariamente un ajuste inmediato. El escenario base sigue siendo el de una corrección ordenada, sin crisis, mientras continúen los ingresos de divisas por energía, agro y financiamiento privado. Los principales factores a monitorear son una eventual aceleración de la inflación o una menor oferta de dólares, ya que ambos podrían modificar la dinámica cambiaria prevista”, consideró Emilio Botto.
Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, explicó que “con el segundo semestre a punto de comenzar, crece el consenso de que podría transitarse un período de menor oferta y un deslizamiento del dólar más cercano al ritmo de la inflación, lo cual lejos preocupar -en especial de extenderse las compras cotidianas del BCRA- podría ser bienvenido para sostener el vigor del sector externo”.
Mientras se mantiene en alto el relevante de superávit comercial, el Indec informó que la balanza de pagos registró un déficit de cuenta corriente de USD 1.651 millones en el primer trimestre de 2026, mientras que la cuenta financiera mostró un ingreso neto de capitales por USD 2.398 millones.
“El déficit de cuenta corriente se redujo respecto al registrado en el primer trimestre de 2025 (USD 5.158 millones), principalmente como consecuencia de una mejora en la balanza comercial, que pasó de USD 2.060 millones a USD 6.339 millones, con exportaciones creciendo 17,2% interanual e importaciones cayendo 6,4% interanual. La cuenta de servicios registró un déficit de USD 4.028 millones, explicado principalmente por un déficit de turismo de USD 3.184 millones”, precisó Max Capital.
EL informe de Max Capital agregó: “En la cuenta financiera, el resultado estuvo impulsado principalmente por el acuerdo de REPO (préstamo de bancos garantizado con bonos soberanos) firmado por el BCRA en enero y por ingresos netos de inversión extranjera directa por USD 1.300 millones”.
A pesar de que el tipo de cambio real apreciado es un estímulo a las importaciones, la perspectiva de la demanda interna débil frena ese impulso (Carrera)
Jorge Carrera, economista, ex director del BCRA, explicó: “Con una economía donde el 75% de la producción está en modo serrucho -o sea sustancialmente estancada- y un 75% de los consumidores presenta reducciones en el consumo de bienes por caída de ingresos y suba de los servicios, una parte del fuerte superávit comercial lo explican las menores importaciones, tanto de insumos como de bienes finales, lo que muestra que, a pesar que el tipo de cambio real apreciado es un estímulo a importar, la perspectiva de la demanda interna débil frena ese impulso”.
“Esto sumado a lo que se señala que el resto de los componentes de la cuenta corriente se llevaron USD 8.000 millones es importante para las cuentas de sostenibilidad externa estructural. Hacia adelante hay que mirar que pasará con los precios de los commodities -energía y agro-, si finalmente se cierra el conflicto con Irán y/o la Fed sube la tasa – cual presionará efectivamente a la baja a esos precios-. Esto es muy importante por el lado de los mayores ingresos por exportaciones“, agregó Carrera.
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ECONOMIA
Inflación: continuó la desaceleración en la cuarta semana y ahora marcan 1,8% para junio

La cuarta semana de junio mostró una marcada desaceleración en la inflación de alimentos y bebidas, según los relevamientos de diferentes consultoras privadas. Los informes señalaron variaciones semanales de entre 0% y 0,2% en un sector con fuerte impacto sobre el índice general. Este comportamiento refuerza las expectativas en torno al Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio, para el que ahora aparece un consenso mayoritario en torno a la posibilidad de mantener la tendencia descendente de los meses previos. Algunas proyecciones privadas ya estiman una suba del 1,8% para el mes, lo que implica una reducción de 0,3 puntos porcentuales (p.p.) respecto al 2,1% que marcó el indicador oficial en mayo.
De acuerdo con el informe de LCG, durante la cuarta semana de junio los precios de alimentos y bebidas no registraron aumentos en promedio. Frente a ello, el promedio mensual de las últimas cuatro semanas arrojó una inflación de 1,5%, lo que representó una baja de 0,4 p.p. frente al periodo inmediato anterior.
En el análisis semanal, LCG identificó que el incremento de verduras (+1,7%) y bebidas (+0,9%) se compensó con descensos en carnes (-0,4%) y frutas (-1,3%). Además, el informe destacó que la dispersión de precios y la presencia de valores extremos resultaron inferiores a las observadas la semana previa, lo que contribuyó a la estabilidad del índice.

Por su parte, la consultora Analytica reportó que los precios de alimentos y bebidas subieron 0,1% durante la cuarta semana de junio. El promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,4%. Así, para el IPC de junio, Analytica proyectó una suba del 1,8%. Dentro del análisis de las últimas cuatro semanas, sobresalió el aumento de verduras (+5,3%) y de aguas, gaseosas y jugos (+2,4%). Carnes y derivados se ubicaron entre los rubros de menor incremento, con una variación de 0,7%, mientras que no se observaron cambios significativos en café, té, yerba y cacao. Analytica también señaló bajas en pescados y mariscos (-1,9%) y en frutas (-2,3%).
En tanto, la consultora EconViews registró una suba de 0,2% en la cuarta semana de junio para una canasta de alimentos y bebidas en supermercados. El relevamiento semanal indicó que los mayores aumentos se dieron en embutidos (+2,6%), mientras que las bebidas marcaron una baja de 0,8%. El acumulado de las últimas cuatro semanas alcanzó el 1,1 por ciento.
El conjunto de los relevamientos de consultoras privadas coincidió en la desaceleración de la inflación en alimentos y bebidas. Estos productos tienen un peso relevante en el cálculo del índice general de precios al consumidor. El comportamiento de este rubro generó expectativas de una continuidad en la ralentización del IPC de junio, mes para el cual se observa un consenso de proyecciones de que continuará la desaceleración.
Y la consultora Analytica marcó que la inflación en junio podría llegar a desacelerar hasta 1,8%. Un dato que de confirmarse implicaría una baja de 0,3 p.p. frente al registro de mayo ademas de regresar los niveles de julio/agosto de 2025. Sin embargo se trata del pronostico más optimista, en Fundación Libertad y Progreso -hasta la tercera semana- proyectaban que sería del 2,1% y mientras en Eco Go consideran que estará en 1,9 por ciento.

Luego del pico de inflación en marzo con 3,4%, el IPC comenzó un sendero de desaceleración al registrar 2,6% en abril y 2,1% en mayo. El objetivo del equipo económico es que esa tendencia se consolide en los siguientes meses y para ello, y en medio del conflicto en Oriente Medio, se tomaron medidas que ayudan a que el indicador vaya en ese sentido.
Más allá de la decisión de la petrolera privada-estatal YPF de congelar el precio del combustible desde el 1° de abril por 45 días y volver a prorrogar la medida con solo un aumento del 1%, la Secretaría de Energía otorgó mayores subsidios en la boleta de gas y electricidad, que moderará los aumentos un rubro clave.
En el caso de la boleta de gas una extensión en la bonificación extraordinaria del 25% en la boleta para los usuarios residenciales de menores ingresos inscriptos y validados en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Esa decisión mantendrá el subsidio total en un 75%: el 50%de la bonificación general establecida por el Decreto 943/25, más otro 25% adicional extraordinario prorrogado por esta resolución. La medida incluye a todos los hogares con ingresos de hasta 3 canastas básicas totales, así como a entidades de bien público, clubes barriales y otras organizaciones sin fines de lucro, sobre la totalidad de su consumo que se encuentren inscriptos en el SEF.
A su vez, en cuanto a la factura de energía eléctrica, Energía fijó para junio una bonificación extraordinaria del 11,97%, elevando el subsidio al 62% del consumo base. “La bonificación extraordinaria es un instrumento de política pública que permite a la Secretaría de Energía proteger a los sectores más vulnerables ante cambios bruscos de precios”, destacaron en el comunicado.
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