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DEPORTE

Delem, el técnico brasileño que pudo cambiar la historia de Messi para siempre

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Delem abajo con la pelota en la formación de River a principios de los 60
junto a Varacka, Onega y Artime

La historia de River Plate y de la selección argentina no puede contarse sin mencionar a Vladem Lázaro Ruiz Quevedo, más conocido como Delem, el brasileño que dejó una huella imborrable en el club como jugador, entrenador y formador de nuevas generaciones de futbolistas exitosos. Fue uno de los moldeadores de un estilo de juego vistoso y elegante que al día de hoy identifica fuertemente el gusto del hincha del club de Nuñez. “Trajo a River el inconfundible estilo de futbol de su Brasil natal. Amante de la pelota, socio del toque, especialista en pegada – para él entrarle mal al balón era un pecado- asiduo visitante del área rival, leal amigo del gol. Delem hizo un culto irrenunciable del buen futbol. Y lo hizo en dos etapas: la del futbolista criterioso, lujoso, destacado; y la del técnico, especialmente de las inferiores”, lo describe así el club en el libro “River. El Campeón del Siglo”, publicado en 2000.

En Gremio fue campeón en los años 1956, 1957, 1958 y 1959. Delem, el segundo con la
pelota
En Gremio fue campeón en los años 1956, 1957, 1958 y 1959. Delem, el segundo con la
pelota

Ese año de la publicación, Delem fue protagonista de un hecho que pudo cambiar la historia y el destino de Lionel Messi cuando estuvo a punto de fichar con River. La Pulga, con algo más de 12 años, y su amigo Leandro Giménez deslumbraron en una práctica al entrenador Eduardo Abrahamian. Su equipo ganó 15 a 0. Según publicó años después el diario catalán Sport, el niño rosarino había concretado goles que dejaron a Abrahamian maravillado y por eso fue de inmediato a buscar a Delem, el hombre que supervisaba todo lo que pasaba en las inferiores de River. El brasileño vio el potencial de ese chico zurdo y pequeño, conversó con los familiares, lo quiso retener, hizo gestiones para ficharlo y que se quedara en el club. Pero, finalmente, la negación de Newell´s al no darle el pase frustraron lo que pudo haber sido una de las incorporaciones más trascendentes del club y del futbol local. El propio Messi lo reconoció en una entrevista realizada por el periodista Sebastián Pollo Vignolo: “Fui a probarme a River por un técnico que había en ese momento en Newell’s, estaba la escuela de Rosario de River. Me dijeron si quería ir a River y dije vamos… Me trajeron a Buenos Aires y me acuerdo que eran chicos más grandes, jugué con la categoría 85, yo era así de chiquito. Jugué 15 o 20 minutos porque me tenían ahí y no me ponían, no me ponían, era un partido que estaba lleno de pibes. Me dijeron ‘volvé dentro de 10 días con tu categoría’. Y volví e hicieron otro partido con gente de mi edad. Me acuerdo que hice como 3 o 4 goles. Entonces me dicen ‘te tenés que quedar, quedate, quedate. Trae el pase y hacemos todo’. Estaba el tema de mi tratamiento también, y me dicen que nos iban a ayudar, que se iban a hacer cargo del tratamiento, cosa que Newell’s nunca me lo pagó. Mi vieja renegaba para que nos puedan ayudar con mi tratamiento, era complicado en esa época. Nosotros no podíamos. Mi viejo hacía un esfuerzo grandísimo para poder pagarlo, la obra social y el trabajo lo ayudaron para que pueda ir pagando algunas cuotas. Y cuando fui a buscar el pase a Newell’s, me sacaron cagando…. ‘¿Cómo te vamos a dar el pase?’ Me acuerdo que peleamos, peleamos y el pase nunca me lo dieron, y después salió lo de Barcelona».

Delem como jugador de River. Dibujo realizado por el famoso caricaturista
Jorge de los Ríos
Delem como jugador de River. Dibujo realizado por el famoso caricaturista
Jorge de los Ríos

Delem quedó esperando ese pase que nunca llegó. “Un día un señor de Mar del Plata le dice que tenía que ver a un jugador muy joven que estaba en Jujuy y que era un fenómeno. Era Ariel Ortega, lo trajo a Buenos Aires junto a sus padres y hermanos, y los ubicó en un departamento que estaba en Roosevelt y Cabildo para que pudiera empezar en River. Así era él”, dice su viuda Ana María Tuti Pintos. El resultado de su más de una década dirigiendo las inferiores de River en los 90 fue de 5 campeonatos de la AFA, 6 campeonatos y 4 subcampeonatos internacionales. Desarrolló una generación tras otra de jugadores con gran capacidad técnica, pensantes, habilidosos y protagonistas. De su cantera surgieron jugadores que marcaron a River y a los distintos seleccionados argentinos. Empezando por Pablo Aimar mano derecha del actual técnico Lionel Scaloni y quien jugara los mundiales Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. Pero también vale recordar a otros jugadores que formó, además del Burrito Ortega (Mundiales Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002); como a Hernán Crespo (Mundiales Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006); Javier Saviola (Mundial Alemania 2006, campeón mundial Sub-20-2001 y Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004); Javier Mascherano (Mundiales Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 y 2 Medallas de Oro en las Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Beijín 2008); Martín Demichelis (Mundiales Sudáfrica 2010 y Brasil 2014); Juan Pablo Sorín (Mundial Alemania 2006); Matías Almeyda (Mundiales Francia 1998 y Corea-Japón 2002); Andrés D’Alessandro (Campeón Mundial Sub 20 en 2001, Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004); Gonzalo Higuain (Mundiales Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018); y Marcelo Gallardo (Mundial Francia 1998), entre otros.

Tapa de El Gráfico de Didí y Pelé en la mítica revista deportiva más popular de la época
Tapa de El Gráfico de Didí y Pelé en la mítica revista deportiva más popular de la época

Como Director General del Futbol Amateur de River durante esos años, Delem se transformó en el gran cazatalentos del club. Dirigió un equipo de profesionales, entre técnicos, preparadores físicos y de atención médica, psicológica y nutricional, que tenía la responsabilidad de conducir a las divisiones inferiores del club y promocionar jugadores para nutrir a la Primera. Las instrucciones por escrito que bajó a su gente de confianza, y que su familia aún guarda, eran claras en cuanto a la visión que tenía del futbol y a cómo formar a los jóvenes jugadores. Escribió Delem para su cuerpo técnico:

El chico debe sentir verdadero placer por el juego.

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Hacemos hincapié en su momento en el rendimiento del equipo, si jugamos bien o mal. No si ganamos o perdemos.

Aprender solo a ganar, es una forma de perder.

Aquí se gana también, aunque se haya perdido en el juego.

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El futbol es “La alegría de jugar y aprender”.

Buscamos al jugador con esas condiciones, que no se las dio nadie pues nacieron con ellas.

El objetivo no es ganar campeonatos sino desarrollar jugadores.

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Nota publicada en el diario de cuando Delem tenía la dirección técnica de River
Nota publicada en el diario de cuando Delem tenía la dirección técnica de River

Y con relación a los jugadores definía lo siguiente:

Tienen condiciones innatas y los ayudamos a que produzcan más en el futuro.

Debemos plantearle una adecuada preparación.

Nuestra función es corregirles sus falencias.

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Pulirle sus condiciones.

Inculcarle el esfuerzo personal por “intentar” superarse.

Debemos reconocer al jugador talentoso, a los que poseen una técnica diferente, a los que se ubican en los espacios libres para recibir jugando de a 2 toques y movilidad. A los que se divierten con una gambeta u otra habilidad en el lugar y en el momento oportuno, pero con alegría.

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Delem posando en el Monumental con los juveniles Rojas, Ortega, Almeyda y Gavazzy
Delem posando en el Monumental con los juveniles Rojas, Ortega, Almeyda y Gavazzy

En un artículo publicado por Clarín en diciembre de 2005, Delem escribió: “El objetivo principal del cuerpo técnico de las divisiones inferiores es preparar a un chico para que llegue en óptimas condiciones a Primera División. El DT, junto a los médicos, al preparador físico y psicólogos deben trabajar en conjunto. Es vital realizar un seguimiento individual sobre cada deportista. Algunos llegan al club bien alimentados y otros no tanto. Entonces nosotros debemos darle el apoyo necesario. El cuerpo técnico también tiene que estar sobre los padres. Es común que quieran saber si su hijo va a llegar y, sin querer, les trasmiten esa presión. Siempre rescato el caso de Javier Saviola. Su padre era una persona muy ubicada que jamás se metió en nuestro programa de trabajo para consultarnos acerca del Conejito. Y eso que tenía condiciones de sobra. Lo mismo sucedió con los familiares de Crespo, Gallardo y Aimar, entre otros. Así debe ser el trato, pero también hay que tener en cuenta que hoy en día hay mucha necesidad y eso impulsa a la gente a actuar de ese modo”.

Carnets de River, como Técnico de la AFA y de Futbolistas Argentinos Agremiados
Carnets de River, como Técnico de la AFA y de Futbolistas Argentinos Agremiados

Con esa forma de trabajar, Delem mantenía un meticuloso archivo con el desempeño de cada uno de sus jugadores, becas otorgadas, situación contractual y cumplimiento de los estudios. Por ejemplo, en 2000 la recomendación a la Comisión Directiva del club en el informe técnico del arquero Juan Pablo Carrizo: “Buenas condiciones para el puesto, ágil, seguro de manos, bien en el juego aéreo, buen físico, jugador de selección Sub 17. Se sugiere su incorporación”. Y en un informe sobre los convenios con representantes aún no aprobados donde para el caso de Demichelis describía la propuesta en tiempos de un peso argentino por un dólar: “$ 50 mil a convenir y $ 100 mil a los 15 partidos jugados en primera división, un 30% de una futura transferencia. Alojamiento y alimentación a cargo de River”.

Conceptos escritos por Delem para preparar el desarrollo de los futbolistas juveniles
Conceptos escritos por Delem para preparar el desarrollo de los futbolistas juveniles

Nacido en 1935 en São Paulo, Delem inició su carrera en Gremio de Porto Alegre y luego brilló en Vasco da Gama de Río de Janeiro, donde conquistó el Campeonato Carioca y el Torneo Río-São Paulo en 1958. En 1961 llegó a River y jugó hasta 1969 convirtiendo 35 goles en 98 partidos. Protagonizó una línea de ataque única: en 1961 el equipo millonario presentó su primera delantera compuesta íntegramente por jugadores extranjeros: el uruguayo Domingo Pérez; el español Pelillo y los brasileños Moacir, Roberto Frojuelo y Delem. Fue empate en un tanto ante Atlanta como visitante en la cancha de Villa Crespo. Tras su destacada etapa en Núñez, el delantero brasileño se incorporó en 1969 a América de Río de Janeiro para finalizar su carrera jugando en la Universidad Católica de Chile.

Lista del registro oficial de jugadores de River ante la AFA encabezada por Fernando Cavenaghi
Lista del registro oficial de jugadores de River ante la AFA encabezada por Fernando Cavenaghi

Su nombre quedó grabado en la memoria de los superclásicos, y en la historia del futbol argentino, por aquel famoso penal que Antonio Roma le atajó en 1962 adelantándose de la línea del gol (hoy no pasaría la prueba del VAR), hecho que definió el campeonato a favor de Boca. Pero Delem fue mucho más que ese disparo polémico, logró con el tiempo construir una sincera amistad compartida con Roma que hizo olvidar aquel momento. Incluso jugaron juntos en el llamado “Equipo de las estrellas” compuesto por ex jugadores de River y Boca que hicieron una gira por todo el país llegando, incluso, a Sudáfrica como parte de las acciones para terminar con el apartheid. El día que jugaron allí fue el mismo de cuando se produjo el golpe de Estado en 1976. “Me llamó por teléfono temprano y me dijo no salgas a la calle, hay una revolución”, comenta Tuti.

La ficha técnica con los datos y perfil de Javier Mascherano. Delem llevaba un registro de todos sus jugadores
La ficha técnica con los datos y perfil de Javier Mascherano. Delem llevaba un registro de todos sus jugadores

Fue protagonista directo del proceso que llevó en aquella década del 60 a definir un estilo de juego que identifica hasta hoy al público de River: un juego vistoso, cuidadoso de la pelota, basado en habilidad en lugar de la fuerza bruta. Y en ese estilo de juego tuvo que ver la dupla conformada con Didí como técnico y Delem como asistente directo. Didí era Waldir Pereira uno de los mediocampistas más grandes de la historia y una figura central del fútbol brasileño y mundial. Integró los dos seleccionados brasileños que ganaron la copa del Mundo 1958 (fue elegido el mejor jugador del torneo) y la de Chile en 1962. Didí fue el cerebro del Brasil bicampeón del mundo, líder junto a Pelé, Garrincha y Djalma Santos. Tras retirarse, tuvo una amplia carrera como técnico. Primero con la selección de Perú, país al que clasificó para su primer Mundial, el de México 1970. Luego llegó a River, equipo que dirigió entre 1970 y 1972 y donde impuso el jogo bonito. Delem fue su asistente técnico, lo había conocido en la selección brasileña del 60 donde jugó también con Pelé integrando esa famosa delantera, pero con funciones de media punta. Si bien Delem no fue al Mundial porque ya estaba jugando en River, en la etapa preparatoria disputó siete partidos internacionales convirtiendo cinco goles. Hubo uno emblemático, el de la Copa del Atlántico jugado en el Maracaná el 12 de julio de 1960 con el triunfo de Brasil por 5 a 1 contra Argentina. Los goles de Brasil fueron de Chinesinho, Pelé, Pepe (2) y Delem que integraba la línea ofensiva no como un 9 clásico sino como organizador ofensivo con gol, algo típico del esquema brasileño de la época. Aportaba pausa, pase final y definición, complementando a los jugadores más veloces o desbordantes. “Cada vez que Pelé venía a Buenos Aires, lo llamaba para juntarse y tener largas charlas”, agrega Tuti.

Lista de los juveniles de River sin convenio en 2000. La encabeza Martín Demichelis
Lista de los juveniles de River sin convenio en 2000. La encabeza Martín Demichelis

Su regreso a River fue como técnico y figura central como formador de las inferiores del club, en la detección de talentos que pasaron por las pruebas en Núñez. Esa capacidad de ver más allá de la edad y del físico, de reconocer la inteligencia y la técnica fue su sello distintivo siempre desde un bajo perfil y su calidez humana. La escuela “Didí–Delem” en River no fue una institución formal sino una corriente futbolística muy clara. Compartieron una misma mirada sobre el fútbol: la técnica antes que el físico, el talento como punto de partida, el mediocampo como cerebro del equipo, y la libertad creativa de los jugadores. Después de los tres años de trabajar con Didí y de recibirse en la Escuela de Directores Técnicos de la AFA en 1972, la dirigencia de River le confió a Delem el primer equipo para darle continuidad al proyecto. Eran los tiempos en que el elenco millonario atravesaba una etapa sin títulos desde 1958 y la Comisión Directiva de entonces optó por alguien de la casa, con fuerte ascendencia en el plantel y el club. Asumió como técnico en 1973 y permaneció en el cargo hasta que lo reemplazó Pipo Rossi. En ese período promovió a uno de los mediocampos más famosos de la historia del club integrado por Norberto Alonso, J.J. López y Reinaldo Merlo que condujeron al equipo al campeonato de 1975.

Un pequeño Lionel Messi, sonriente, con los colores de Newell's
Un pequeño Lionel Messi, sonriente, con los colores de Newell’s

Precisamente, en ese año pasó a dirigir Huracán, equipo que estaba lejos del campeón de 1973 de César Luis Menotti, transitaba una etapa de reconstrucción. Buscó sostener la identidad ofensiva del “Globo” y fiel a su sello brasileño, apostó por el juego técnico y ofensivo dirigiendo a Miguel Ángel Brindisi, René Houseman y Osvaldo Ardiles. Después vino Vélez (1976–1977), donde el objetivo principal fue ordenar el equipo y sostener la categoría, algo que logró. En 1978, se fue a Arabia Saudita para hacerse cargo junto a Didí del club Al-Ahli; y en 1979 regresó al país para tomar la dirección de Argentinos Juniors donde dirigió a un Diego Armando Maradona todavía golpeado por haber quedado fuera de la convocatoria para el Mundial del 78. Fue el único brasileño que condujo al Diez. “Diego lo llamaba então que en portugués quiere decir ‘entonces’ porque Delem usaba mucho então como muletilla. Y Claudia le decía ‘maestro’. Tuvieron una linda relación de afecto y respeto. Fuimos al bautismo de Giannina y cuando Diego se casó e hizo esa fiesta multitudinaria en el Luna Park nos invitó con una mesa para toda nuestra familia”, recuerda Tuti.

Más tarde, en 1980, Delem llegó a San Lorenzo, un ciclo de solo siete partidos. Intentó mantener su sello ofensivo, pero la falta de tiempo y un contexto adverso limitaron su trabajo. El presidente del club, Moisés Annán, con gran influencia en la AFA, lo echó y por un juicio que le inició Delem a raíz del incumplimiento de contrato estuvo, en los hechos, censurado por la asociación presidida por Julio Grondona, situación que le impidió durante varios años encontrar trabajo en otro club. Finalmente, en 1985 pudo tomar la conducción del equipo de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, y al año siguiente el de Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

Su trabajo silencioso consolidó a River como una de las canteras más prestigiosas de América. Después de trabajar más de una década en la detección de talentos en el semillero que, por otra parte, llevó a River a ganar campeonatos y millones de dólares, en 2001 José María Aguilar, y su mano derecha Mario Israel, lo desafectaron al asumir la presidencia del club de Núñez. “Nunca me dieron una explicación”, se lamentó siempre Delem. Ese modelo basado en las inferiores trasformó a River en uno de los más importantes exportadores de jugadores del mundo, hasta que el dinero se acabó y la institución ingresó al túnel de una crisis financiera y de operaciones poco transparentes cuyo final previsible fue el descenso de categoría en 2011.

En sus últimos años incursionó en televisión. Fue en 2002 cuando formó parte del programa “Camino a la Gloria”, emitido por Canal 13 y conducido por Mario Pergolini, donde se buscaba descubrir a un joven talento futbolístico con la promesa de tener una prueba en el Real Madrid. Se presentaron 12 mil chicos en el Campo de Polo de Palermo para las pruebas iniciales. El jurado estaba compuesto por Roberto Perfumo, Carlos Mc Allister, José Basualdo y Javier Castrili. Delem era el evaluador técnico de los participantes. Su frase “toque y movilidad” era lo que repetía constantemente a los jóvenes ilusionados con jugar en España.

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Delem y su mujer Tuti en una reunión del Club de Leones donde ambos colaboraron
Delem y su mujer Tuti en una reunión del Club de Leones donde ambos colaboraron

La idea del fútbol que enseñó Delem tiene total vigencia en el gusto de miles de hinchas de River y de muchos otros clubes que aman y aprecian el buen juego. Fue un puente entre Brasil y Argentina, y un hombre que supo dejar huella en dos generaciones distintas, primero como jugador y luego como maestro de futuros cracks. Y también en aquella historia con Messi, que pudo haber sido uno de sus cracks, aparece su figura como protagonista privilegiado. Delem fue el arquitecto silencioso de un alma futbolística de River, el hombre que convirtió la cantera millonaria en un semillero de estrellas que influenciaron con sus estilos en las distintas selecciones nacionales donde fueron convocados. Vivió siempre en la sencilla casa de sus suegros en Arribeños y Monroe, a unas 10 cuadras de su amado River. El corazón le dijo basta tempranamente a los 71 años en Buenos Aires en 2007, dejando un profundo vacío en esa Argentina que amó tanto como a su Brasil natal, en su esposa Tuti y en sus hijos Christian y Marilia. Su mejor herencia es el legado dejado a varias generaciones de grandes futbolistas que fueron y son protagonistas de esa pasión mundial como es el fútbol, o mejor dicho de esa sensación inexplicable de jugar a la pelota y ser feliz.

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Inglaterra se entromete en la puja por Trincao

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Francisco Trincao abandonará el Sporting CP casi con total seguridad. El futbolista portugués desea poner fin a una exitosa etapa de cuatro años en Portugal que le ha permitido reencontrarse consigo mismo. Pero ahora quiere afrontar nuevos retos.

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Una frase en otro idioma y el ritual tras los días de partido: detalles íntimos de Scaloni y el cuerpo técnico de la selección argentina

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Lionel Scaloni y el cuerpo técnico de la Selección (IMAGN IMAGES via Reuters/Jerome Miron)

(Desde Estados Unidos) Hoy será un día especial para la selección argentina. Uno más en lo que va de este Mundial que se disputa en Norteamérica y que ya ingresó en la etapa de definición. Esta noche a las 22 (hora argentina), el equipo de Lionel Scaloni volverá a jugar en Kansas City, como aquel estreno ante Argelia, pero esta vez su rival será Suiza, que sorprendió a Colombia y jugará contra los campeones del mundo por el pase a las semifinales del torneo. Ahora bien, esta jornada será diferente, pero no tanto para la intimidad del cuerpo técnico.

El oriundo de Pujato, junto a Walter Samuel, Roberto Ayala y Pablo Aimar son un equipo de trabajo. Uno que con el paso de los años logró el reconocimiento que merece por su tarea y, algo que hay que destacar aún más que los resultados, por su forma de tratar al jugador. Es que ellos estuvieron en ese lugar, entonces qué mejor que obrar de la manera correcta con los que hoy son los protagonistas de este seleccionado. Ese es parte del método de trabajo que tiene el cuerpo técnico, pero también hay cuestiones internas que se conocieron luego de la gesta en el Mundial de Qatar 2022 y que definen a este grupo de ex futbolistas a los que también hay que sumar a Matías Manna (analista de video), el profe Luis Martín y el entrenador de arqueros Martín Tocalli.

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Los días de partido, o por qué no decir las noches previas, se vive un ambiente particular. Es obvio, y sobre todo en una instancia decisiva de una Copa del Mundo, que la jornada está marcada por mucho análisis propio y del rival para intentar conseguir los detalles que puedan marcar la diferencia. En ese sentido, hay una frase de cabecera que tiene Scaloni y que ya es conocida por todos sus colaboradores. “Lionel no da puntada sin hilo. Cuando empieza a planificar un partido, lo juega un montón de veces. Tiene una frase muy graciosa: ‘Hay cambios’, y la repite seguido, y es porque el equipo va a ser otro. Cuando a la mañana aparece con el ‘pensieri’, ya nos empezamos a reír porque sabemos la que se viene”, contó el Ratón Ayala durante uno de los capítulos de la biografía oficial del DT que escribió el periodista Diego Borinsky.

Esa palabra en italiano, idioma de las raíces de donde proviene el apellido del técnico más ganador en la historia de la selección argentina, significa “pensamientos” y marca un poco la forma en la que vive Scaloni la noche previa a un trascendental enfrentamiento. Otro detalle que se conoció en el libro fue cómo el DT abre el juego para sus compañeros a la hora de pensar la formación del once inicial o mismo cuando llega el turno de definir una lista para un certamen, como ocurrió con la nómina de 26 para esta Copa del Mundo. “Me gustaría saber qué piensan”, es una referencia que Lionel siempre comparte con el resto del equipo.

Scaloni mira y Aimar lo sigue de cerca
Scaloni mira y Aimar lo sigue de cerca

No lo vemos como un jefe, sino como un referente que nos ayuda a crecer. Te escucha, te da un lugar, nos sentimos muy cómodos en el grupo de trabajo. También es muy inquieto, necesita gastar energía, y te motiva todo el tiempo a que hagas algo”, lo describió quien supo vestir la cinta de capitán del seleccionado. Acto seguido, recordó el perfil que tenía Scaloni dentro del plantel que compartieron en el Mundial de Alemania 2006. ”Siempre dice que tenía la nariz y el bonete puestos, que era el payaso del equipo, pero exagera. Era alguien que estaba siempre de buen humor y contagiaba al resto. Son de esas personas necesarias en los grupos”, enfatizó el Ratón en la biografía del DT de la Albiceleste.

Además de dar una mirada sobre la personalidad del líder del cuerpo técnico, Ayala reveló en su participación en el libro cómo es el ritual que tiene Scaloni después de cada partido. Y en su relato puso como ejemplo lo que sucedió tras la sorpresiva derrota frente a Arabia Saudita en el último Mundial. “Terminó el partido, nos fuimos a la concentración y nos quedamos en nuestra sala. Lo que tiene Leo es que después de cada partido hace un resumen de lo que vio, lo bueno y lo malo, mostramos un video, lo comentamos entre todos, hace un cierre y enseguida se pasa al siguiente partido con imágenes de lo que vamos a intentar hacer. Al otro día había entrenamiento con los que no habían jugado con Arabia, y entre nosotros nos decíamos: ‘Que los jugadores no nos vean mal’. Si bien estábamos golpeados, teníamos que intentar levantar eso. Y la práctica del día siguiente fue genial, muy grata, porque había un muy buen ambiente; los chicos entrenaban como si no hubiera pasado nada. De haberlos encontrado sin ganas o de mal humor hubiera sido duro. ‘Seguimos dependiendo de nosotros’ fue la frase, y enseguida pasamos página y empezamos a preparar el partido con México”, remarcó Roberto, dando cuenta de cómo desde la cúpula del cuerpo técnico se demostró que había revancha tras la caída.

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El sábado para el plantel argentino será largo, ya que el partido se jugará a la noche en Kansas City. ¿Hay un plan armado? Según Ayala, el cuerpo técnico siempre se toma un tiempo tras comer para refrescar ideas y terminar de definir cuestiones futbolísticas. Y puso como ejemplo algo que fue clave para la conquista de la tercera estrella en Medio Oriente.

“Los días de partido, por lo general, con el cuerpo técnico salimos a dar una caminata después de almorzar, para hacer la digestión. Vamos charlando, aprovechamos también para salir un poco de adentro. Ahí, Leo nos contó el partido que quería jugar y que Fideo podía hacer daño por la izquierda”, recordó sobre una decisión táctica que cambió la final del Mundial. ¿Se dará una charla similar hoy entre todos en la antesala del duelo ante los suizos por un lugar entre los cuatro mejores de la Copa del Mundo?



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12 goles, 40° C, un arquero descompensado y un delantero con un tumor cerebral: “la Batalla de Lausana” entre Suiza y Austria en 1954

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El resumen de Austria vs. Suiza en el Mundial 1954

Suiza regresa a los cuartos de final de un Mundial por primera vez en 72 años y lo hace con un rival de peso: este sábado enfrentará a Argentina, en el Mundial 2026. La última vez que la selección helvética llegó a esta instancia fue en 1954, cuando Suiza era anfitrión del torneo y su equipo protagonizó uno de los partidos más llamativos de la historia del fútbol: 12 goles en 90 minutos, nueve de ellos en el primer tiempo, con un arquero que deambulaba entre los palos sin saber dónde estaba parado y un capitán local que jugó parte del partido con un tumor cerebral sin saberlo.

En la presente Copa del Mundo, la clasificación suiza llegó tras vencer a Colombia en una tanda de penales 4-3, después de un partido sin goles en los 90 minutos. El partido ante la selección argentina está programado para disputarse en Kansas City desde las 22:00 (hora argentina).

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Austria llegaba a ese partido de 1954 como favorita. Había ganado sus dos compromisos de la fase de grupos -ante Escocia (1-0) y Checoslovaquia (5-0)- sin conceder un solo gol. Suiza, en cambio, tuvo que disputar un partido de desempate contra Italia para avanzar, al que ganó 4-1. Pese al desgaste, los locales llegaban con el impulso del público y la ventaja de conocer las condiciones del estadio.

Lo que nadie podía controlar era el termómetro. El partido comenzó a las 17:00, pero el Stade Olympique de la Pontaise registraba 40°C a la sombra, con una humedad del 81 %. Esas condiciones extremas convirtieron lo que debía ser un duelo de cuartos de final en algo parecido a una pesadilla colectiva con pelota de por medio.

Representación de lo sucedido en cancha. (Imagen ilustrativa Infobae)

El arquero austriaco Kurt Schmied sufrió un golpe de calor en los primeros minutos. Las reglas de la época no permitían sustituciones, así que Schmied permaneció en el campo en un estado de desorientación progresiva. El masajista del equipo, Josef Ulrich, se apostó detrás del arco y comenzó a dirigirlo con esponjas y agua fría, guiándolo con instrucciones verbales.

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Suiza aprovechó la situación sin piedad. Robert Ballaman abrió el marcador en el minuto 16; Josef Hügi marcó en el 17 y en el 19. En cuatro minutos, los locales ganaban 3-0 ante una Austria con el arquero prácticamente ausente. El preparador físico suizo llamó por teléfono a la escuela deportiva de Magglingen para extender la reserva del alojamiento: daban por hecho la semifinal.

Motivado por su capitán Ernst Ocwirk, que según relatos de la época advirtió a sus compañeros que los matarían al volver a casa si perdían, Austria desató una reacción que duró apenas nueve minutos y produjo cinco goles. Theodor Wagner anotó en el 25, Alfred Körner en el 26, Wagner de nuevo en el 27, Ocwirk en el 32 y Körner otra vez en el 34. De 0-3 a 5-3 en menos de diez minutos: la primera remontada desde tres goles abajo en la historia de los Mundiales.

El elenco helvético no se rindió. Ballaman descontó en el 39, convirtiendo el primer tiempo en el más goleador de toda la historia del torneo: nueve tantos en 45 minutos. Austria además desperdició un penal en el 42, cuando Alfred Körner falló desde los 12 pasos. Al descanso, el marcador era 5-4 para los austriacos.

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En el vestuario, Roger Bocquet, el capitán suizo, estaba tan aturdido que pensaba que su equipo seguía ganando 3-0. “¡Estamos bien, muchachos, los tenemos!”, habría dicho, según el relato del mediocampista Charles Casali, recogido por la revista When Saturday Comes. Bocquet no solo sufría de insolación: tiempo después se supo que tenía un tumor cerebral, del que logró recuperarse.

El segundo tiempo no trajo calma. Wagner completó su hat-trick en el 53 para el 6-4, pero Hügi respondió con su tercer gol en el 58, acercando a Suiza al 6-5. Los locales presionaron con todo, aunque el árbitro escocés Charlie Faultless —cuyo apellido, “Impecable”, resultó una ironía— convalidó al menos un gol austriaco en posición adelantada.

Schmied, el arquero, colapsó definitivamente al final. Erich Probst sentenció el partido en el minuto 76 con el 7-5, anotando con un hombro dislocado. El resultado quedó en la historia como el partido con más goles en la historia de los mundiales, un récord que permanece intacto más de siete décadas después. Probst terminaría su carrera internacional con 17 goles en 19 partidos; aquel Mundial fue su cumbre.

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Schmied fue hospitalizado tras el pitazo final. Años después, en 2004, cuando le preguntaban por aquel partido, respondía siempre lo mismo: “Pueden contarme lo que quieran, yo no recuerdo nada”.

Austria pagó cara aquella batalla. Llegó exhausta a la semifinal contra Alemania Occidental y cayó 6-1, en lo que muchos consideraron la peor derrota del fútbol austriaco desde tiempos que excedían el deporte. Aun así, el equipo de Walter Nausch terminó tercero en el torneo al vencer a Uruguay 3-1, el mejor resultado histórico del país en un Mundial. Nausch renunció en noviembre de ese año y murió de un ataque al corazón en 1957.

Para Suiza, la derrota dejó una herida que el tiempo no cerró del todo. Había desperdiciado una ventaja de tres goles ante su propio público, en el partido más goleador de la historia de las fase finales del Mundial. Después de 1954, la selección helvética tardó 40 años en volver a clasificarse a un certamen ecuménico con cierta regularidad, y su próxima victoria en esa competición no llegaría hasta Estados Unidos 1994, frente a Rumania.

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Ahora, 72 años después de aquella tarde en Lausana, Suiza vuelve a estar entre los ocho mejores del mundo. El sábado enfrentará a la Argentina de Lionel Messi en un partido que se disputará en territorio norteamericano. La última vez que ambas selecciones se vieron en un Mundial fue en Brasil 2014, cuando el elenco dirigido por Alejandro Sabella eliminó a los suizos en tiempo extra con un recordado gol de Ángel Di María.



austria suiza

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