ECONOMIA
Oficial: la mora de las familias volvió a crecer en mayo y casi triplicó al nivel del año pasado

La morosidad del sistema financiero argentino registró un nuevo avance en mayo, impulsada principalmente por el deterioro en los préstamos otorgados a las familias. De acuerdo a datos oficiales, la irregularidad de los hogares ascendió a 12,8 por ciento durante el quinto mes del año. Se trata del mayor nivel en más de 20 años.
Según el último Informe de Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 7,7% a nivel agregado, lo que representa un aumento de 0,4 puntos porcentuales respecto de abril y 5,1 puntos más en comparación interanual.
El informe oficial destaca que el incremento de la mora tuvo como principal motor el desempeño de los créditos familiares. En mayo, el indicador de irregularidad para este segmento alcanzó 12,8%, superando en 0,7 puntos porcentuales el registro del mes anterior y en 8,3 puntos el dato de hace un año. Aunque el ritmo de deterioro se moderó en los últimos meses, la cartera irregular sigue mostrando un crecimiento real sostenido, impactando en la capacidad de pago de los hogares.
Ahora bien, si se analiza la calidad de cartera por línea, se encuentra que el mayor ratio de irregularidad la tienen los créditos personales, que alcanzaron en mayo un nivel de mora del 15,9% (10,4 puntos más que igual mes del año pasado). Le siguieron las tarjetas de crédito (11,% de irregularidad), los adelantos (6,4%) y los préstamos con garantía prendaria (5,8%). Completan la lista los documentos (3,4%) y los créditos con garantía hipotecaria (2,1%).
En las empresas, el indicador de irregularidad se ubicó en 3,5% durante mayo, 0,1 punto porcentual por encima de abril y 2,5 puntos más que un año atrás. Se trata de un nivel sensiblemente menor al de las familias, aunque también en ascenso.
El BCRA reconoció que el crédito comenzó a mostrar señales de recomposición. El saldo real de préstamos al sector privado en pesos aumentó 0,3% en mayo, luego de cuatro meses consecutivos de caídas, impulsado por las líneas comerciales y las de garantía real, mientras que el consumo volvió a retroceder.

En moneda extranjera, el financiamiento a privados creció 2,6% entre puntas de mes. En tanto, los depósitos del sector privado en pesos se redujeron 0,9% real, golpeados principalmente por las colocaciones a plazo.
De acuerdo con el Banco Central, pese al avance de la mora, el sistema financiero mantiene un colchón amplio para afrontarla. Las previsiones constituidas por las entidades cubrían en mayo el 86,3% de la cartera irregular y el 6,6% del total de créditos otorgados. Al considerar en conjunto la morosidad, el nivel de previsiones y el capital regulatorio, el crédito en situación irregular neto de previsiones representó apenas 2,2% de la Responsabilidad Patrimonial Computable.
En ese marco, la integración de capital del sistema se ubicó en 30,7% de los activos ponderados por riesgo, con un exceso de integración de 280,3% por encima de la exigencia normativa. Estos niveles de solvencia le otorgan a la banca margen para absorber el impacto de la mora sin comprometer su estabilidad.
Por otro lado, los indicadores de liquidez también se mantuvieron en niveles sólidos. El indicador que contempla únicamente las disponibilidades en pesos se ubicó en 11,9% de los depósitos en esa moneda, mientras que al sumar los títulos públicos y las operaciones de corto plazo con el BCRA, el ratio ampliado alcanzó 32,7 por ciento. En moneda extranjera, los activos líquidos representaron 50,9% de los depósitos en esa denominación.
El deterioro no se limita al porcentaje de cartera irregular. Según el último Informe de Estabilidad Financiera del BCRA, la carga mensual de los servicios de deuda de las familias representó en abril el 24,1% de la masa salarial formal, un nivel que hace dos años no llegaba al 9 por ciento.

El salto responde, entre otros factores, a que la tasa de interés real de los créditos a personas dejó de licuarse por la inflación y se volvió significativamente positiva.
Los datos oficiales señalan que el deterioro golpea con mayor intensidad a los segmentos más jóvenes: entre los deudores de 18 a 25 años la irregularidad supera el 40%, mientras que la proporción desciende de manera progresiva a medida que aumenta la edad. La morosidad también es más pronunciada en las entidades no financieras, que concentran cerca del 17% del crédito a familias y donde el indicador ya ronda el 30%, muy por encima del promedio del sistema bancario tradicional.
Las diferencias también tienen un correlato territorial. En el norte del país, la proporción de personas en mora supera el 30%, mientras que en el centro y en provincias como Neuquén se ubica por debajo del promedio nacional. A su vez, entre quienes accedieron a préstamos exclusivamente a través de entidades no bancarias, por dificultades para calificar en la banca tradicional, el nivel de incumplimiento supera el 50 por ciento.
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ECONOMIA
El Gobierno modificó el esquema de ajuste del precio del gas: cómo impactará en las tarifas

El Gobierno modificó la forma en la que se actualizarán los aumentos o bajas en el precio del gas que pagan los usuarios en las facturas. Desde agosto de 2026, los ajustes que antes se hacían por estación del año pasarán a realizarse cada dos meses, con el objetivo de que las facturas no sufran saltos bruscos y sean más predecibles.
Esta modificación regirá durante toda la emergencia energética, que se extiende hasta fines de 2027, y busca evitar que en los meses de mayor consumo coincidan varios incrementos a la vez.
El Ministerio de Economía dispuso la modificación de la frecuencia con la que se calculan e incorporan las Diferencias Diarias Acumuladas (DDA) en el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) para los usuarios residenciales e industriales.
La medida, oficializada por la Secretaría de Energía a través de la Resolución 167/2026, entrará en vigencia desde agosto y se mantendrá durante la emergencia energética, que rige hasta el 31 de diciembre de 2027. Según explicó la cartera económica, el objetivo central es dotar de mayor previsibilidad y gradualidad a la evolución de los cuadros tarifarios, en un contexto de variabilidad de precios y consumo.

De acuerdo con la documentación oficial, el nuevo esquema abandona el viejo sistema de ajuste estacional y establece que las DDA pasarán a calcularse e incorporarse cada dos meses. Hasta ahora, esos ajustes se realizaban coincidiendo con los cambios de estación, lo que podía generar que en los meses de mayor consumo, como el invierno, se produjera un efecto combinado de aumento en la demanda y suba del precio del gas.
De acuerdo a la explicación brindada por el Palacio de Hacienda, la intención es “evitar el doble efecto estacional” y distribuir de manera más uniforme los aumentos, para que el impacto sobre los usuarios sea menos brusco.
El nuevo marco fue detallado por Energía en la Resolución 167/2026, que cita antecedentes legislativos como la Ley 24.076 y diversos decretos que regulan la actividad gasífera desde la década del noventa. Según informó la cartera, la medida se implementará inicialmente a través del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), que aplicará los nuevos criterios en los cuadros tarifarios de agosto. Allí se realizará la determinación inicial bajo este esquema, que apunta a una mayor estabilidad en el costo final que pagan hogares y empresas.
La emergencia energética, declarada en diciembre de 2023 y extendida hasta fines de 2027, habilita al Estado a dictar resoluciones extraordinarias para asegurar el abastecimiento y la sustentabilidad financiera del sistema.
Energía argumentó que los cambios estructurales en el sector gasífero, la evolución de las cuencas productivas y la incorporación de nuevas obras al sistema de transporte obligan a ajustar la administración de los mecanismos tarifarios. “Las prestadoras del servicio de distribución asumirán la gestión de compra de gas sin intervención de autoridades públicas”, detalla la resolución, en línea con el propósito de agilizar y flexibilizar la operatoria en un contexto de demanda dinámica.

El mecanismo de las Diferencias Diarias Acumuladas permite ajustar las tarifas trasladando a los usuarios los cambios en el precio del gas adquirido por las distribuidoras, sin generar ganancias o pérdidas para las empresas de transporte y distribución. De acuerdo con la reglamentación vigente, la periodicidad del cálculo de las DDA era estacional. Ahora, bajo el nuevo esquema, ese cálculo será bimestral. “Este cambio de frecuencia no altera el mecanismo de fondo, solo su ritmo de actualización”, indica la explicación oficial brindada por Economía.
En tal sentido, las DDA son una herramienta que sirve para ajustar el precio del gas que pagan los usuarios, sumando o restando los cambios que hubo en el costo del gas efectivamente comprado por las empresas. Es decir, si el precio sube para las distribuidoras, esa diferencia se acumula y luego se traslada a la factura de los hogares y empresas. Por el contrario, si el fluido baja, las distribuidoras deben devolver el excedente.
Entre los fundamentos de la medida, se destaca la necesidad de “evitar que el pago a realizar por los usuarios se vea afectado por un doble efecto estacional: el aumento en las cantidades demandadas y la simultánea suba del precio del gas durante el invierno”. Este principio busca que la facturación sea más predecible y que los incrementos no se concentren en los meses de mayor impacto sobre los hogares.
El ajuste bimestral de las DDA se aplicará a partir de los nuevos cuadros tarifarios de agosto de 2026, conforme a lo dispuesto en la resolución. El Enargas tiene la responsabilidad de adecuar sus procedimientos para cumplir con la nueva normativa. Al respecto, el Ministerio de Economía aclaró que el mecanismo de estimación y ajuste de precios, que ya funcionaba para contrastar las previsiones iniciales con la ejecución real de los contratos de las distribuidoras, no sufrirá cambios en su lógica de funcionamiento.
El contexto internacional, marcado por volatilidad en los precios y necesidad de asegurar los flujos financieros para inversiones y compromisos de servicio, también fue considerado en la disposición oficial. La Secretaría de Energía señala que la medida permitirá sostener la cadena de pagos y la viabilidad de nuevas inversiones en el sistema de transporte y distribución de gas natural.
“La periodicidad bimestral en la consideración de las DDA permitirá sostener los principios de gradualidad y previsibilidad, evitando ajustes significativos derivados de plazos más extensos”, señala el texto oficial. El esquema, según la Secretaría de Energía, busca que la evolución de las tarifas acompañe de manera más estable la realidad de los costos del gas, la demanda y las condiciones del mercado.
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ECONOMIA
El BCRA realizó una de las mayores compras del año y ya suma u$s13.000 millones en 2026

El Banco Central (BCRA) volvió a intervenir con fuerza en el mercado cambiario este viernes y realizó una de las compras de divisas más importantes de las últimas semanas. La autoridad monetaria adquirió u$s345 millones, la cuarta compra más elevada en el año, lo que llevó el saldo positivo acumulado en 2026 por encima de los u$s13.000 millones.
La rueda tuvo un volumen operado de u$s461 millones, por lo que el Central absorbió cerca del 75% de todas las divisas negociadas en el mercado oficial.
Con el resultado de este viernes, el saldo comprador de julio trepó a u$s1.936 millones, mientras que las compras netas acumuladas en lo que va del año alcanzaron los u$s13.118 millones.
Además, el Banco Central extendió a 134 ruedas consecutivas la racha con saldo comprador, una dinámica que refleja su sostenida presencia en el mercado oficial de cambios.
Qué ayudó al BCRA a sumar una buena cantidad de dólares
Por el volumen de la intervención, en el mercado interpretaron que se trató nuevamente de una compra en bloque, probablemente vinculada con la liquidación de una obligación negociable (ON).
Este tipo de operaciones volvió a aportar una importante oferta de divisas, complementando la liquidación del sector exportador y permitiendo que el Banco Central concretara una absorción muy superior a la observada en las ruedas recientes.
De esta manera, el ingreso de dólares proveniente de emisiones de deuda corporativa continúa consolidándose como una fuente adicional para fortalecer las reservas internacionales.
En paralelo con las compras de divisas, las reservas internacionales brutas aumentaron u$s499 millones y cerraron la jornada en u$s49.183 millones.
Así, el stock de reservas recuperó el nivel de u$s49.000 millones, luego de la baja registrada en la rueda anterior, impulsado principalmente por la intervención del BCRA en el mercado oficial.
Además de la compra de dólares, las reservas recibieron un leve impulso por la valorización del oro.
El metal precioso avanzó 0,11% durante la jornada, lo que habría sumado alrededor de u$s5 millones al valor contable de las tenencias del Banco Central.
Con los datos de este viernes, el promedio diario de compras del Banco Central durante julio se ubicó en u$s121 millones.
Si bien ese ritmo es inferior al registrado en mayo, cuando promedió u$s137 millones diarios, continúa por encima de los u$s68 millones observados durante junio.
La jornada volvió a mostrar que, además del ingreso de divisas por exportaciones, las operaciones de financiamiento corporativo siguen desempeñando un papel clave en la oferta de dólares, permitiendo al BCRA acelerar transitoriamente la acumulación de reservas y sostener una posición compradora firme en el mercado oficial.
De los dichos de Ravier a la mirada del mercado: qué pasará con el dólar
Mientras el precio del dólar sigue subiendo, la mención del vocero presidencial, Adrián Ravier, respecto a que es «una posibilidad» que pueda llegar a los $1.800 en los próximos meses generó ruido en la City, ya que establece una nueva referencia que condiciona al mercado y marca el posible inicio de una aceleración moderada. Asimismo, provocó inquietud por considerar imprudente que desde el Gobierno se barajen posibles cotizaciones. Incluso, algunos economistas arriesgan que estas declaraciones oficiales no fueron inocentes.
Por lo pronto, este viernes subió por tercera rueda consecutiva el precio del dólar minorista -en este caso 10 pesos- y se ubicó en $1.520 a la venta en el Banco Nación, la cifra nominal máxima histórica registrada.
Así, en todo julio, el billete estadounidense avanza un 1,3%, pero en todo el año acumula una suba de apenas el 2,7%, un nivel que queda bastante por debajo respecto a la inflación de los primeros 7 meses, que ronda el 18%.
Justamente, por este atraso cambiario, no «suenan» casuales las palabras del vocero presidencial en el canal de streaming Carajo, donde aclaró que, si en los próximos meses se genera un ajuste cambiario, sería «mínimo», por lo que subrayó que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Y acotó que sería «una posibilidad» que el dólar llegue a los $1.700 o $1.800.
Incluso, agregó que al observar el promedio del tipo de cambio de los últimos años, «hoy estamos un poquito abajo. Si hubiera una corrección, esa corrección no sería significativa», sentenció.
Las declaraciones de Ravier generaron cierto impacto en la City debido a que el hecho de que el Gobierno fije un valor probable para los próximos meses ya establece una nueva referencia. Hoy el precio del dólar mayorista ronda los $1.500, por lo que estas palabras oficiales indican que el tipo de cambio podría avanzar un 20% en los próximos meses.
«Por declaraciones como esas, es obvio que ahora suba el precio del dólar. La verdad, no me parece prudente ese tipo de menciones, sobre todo viniendo de un funcionario de alto nivel. Puede tener consecuencias en el corto plazo, alimentando la demanda y disminuyendo la oferta. No creo que nadie pueda definir con relativa certeza lo que puede pasar a fin de año; Argentina es un país muy volátil en esa materia y es difícil hacer anticipos«, dice a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
Precio del dólar a fin de año: qué proyecciones y pronósticos espera la City
Parte de la sorpresa y del ruido generado en la City por las declaraciones de Ravier respecto a que $1.800 es un precio «posible» para el dólar reside en que se ubica en una cifra superior a lo previsto por algunos actores del mercado para fin de año. Sin embargo, existe una fecha precisa en la que se estima que pueda alcanzar esa cifra el año que viene.
De hecho, el propio Gobierno había estimado meses atrás, al presentar el Presupuesto 2026 aprobado en el Congreso de la Nación, que el tipo de cambio iba a ser de $1.423 a fin de año. Esta era una referencia bastante más baja que la indicada ahora por el vocero presidencial.
Por su parte, en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA a inicios de julio, en el que se encuestó a 44 economistas nacionales, se pronosticó un tipo de cambio nominal de $1.673 para diciembre que viene, lo que arroja una variación interanual esperada del 15,5%, cifra inferior a los $1.800 mencionados por el vocero.
Una cifra similar fue prevista días atrás por el informe mundial FocusEconomics, elaborado a partir de las estimaciones de 45 economistas de bancos y consultoras nacionales e internacionales de inversión, en el que revelan que la cotización esperada para el tipo de cambio mayorista es de $1.659 para fin de año.
Por lo pronto, en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), este viernes se negoció un precio de dólar mayorista de $1.650 para fin de diciembre. A su vez, en las negociaciones se prevé que alcance los $1.800 recién a fines de mayo de 2027.
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ECONOMIA
Vocero de Milei dijo que un dólar a $1.800 es «posible» y la City alerta por fin de la paz cambiaria

Mientras el precio del dólar sigue subiendo, la mención del vocero presidencial, Adrián Ravier, respecto a que es «una posibilidad» que pueda llegar a los $1.800 en los próximos meses generó ruido en la City, ya que establece una nueva referencia que condiciona al mercado y marca el posible inicio de una aceleración moderada. Asimismo, provocó inquietud por considerar imprudente que desde el Gobierno se barajen posibles cotizaciones. Incluso, algunos economistas arriesgan que estas declaraciones oficiales no fueron inocentes.
Por lo pronto, este viernes subió por tercera rueda consecutiva el precio del dólar minorista -en este caso 10 pesos- y se ubicó en $1.520 a la venta en el Banco Nación, la cifra nominal máxima histórica registrada.
Así, en todo julio, el billete estadounidense avanza un 1,3%, pero en todo el año acumula una suba de apenas el 2,7%, un nivel que queda bastante por debajo respecto a la inflación de los primeros 7 meses, que ronda el 18%.
Justamente, por este atraso cambiario, no «suenan» casuales las palabras del vocero presidencial en el canal de streaming Carajo, donde aclaró que, si en los próximos meses se genera un ajuste cambiario, sería «mínimo», por lo que subrayó que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Y acotó que sería «una posibilidad» que el dólar llegue a los $1.700 o $1.800.
Incluso, agregó que al observar el promedio del tipo de cambio de los últimos años, «hoy estamos un poquito abajo. Si hubiera una corrección, esa corrección no sería significativa», sentenció.
El pronóstico del vocero de Javier Milei puede acabar con la paz del dólar
Las declaraciones de Ravier generaron cierto impacto en la City debido a que el hecho de que el Gobierno fije un valor probable para los próximos meses ya establece una nueva referencia. Hoy el precio del dólar mayorista ronda los $1.500, por lo que estas palabras oficiales indican que el tipo de cambio podría avanzar un 20% en los próximos meses.
«Por declaraciones como esas, es obvio que ahora suba el precio del dólar. La verdad, no me parece prudente ese tipo de menciones, sobre todo viniendo de un funcionario de alto nivel. Puede tener consecuencias en el corto plazo, alimentando la demanda y disminuyendo la oferta. No creo que nadie pueda definir con relativa certeza lo que puede pasar a fin de año; Argentina es un país muy volátil en esa materia y es difícil hacer anticipos«, dice a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
En ello coincide Jorge Colina, economista de IDESA, al sentenciar: «El Gobierno no tiene que fijar, ni tampoco predecir, el precio del dólar, sino que tiene que salir por completo del cepo cambiario y dejar que el mercado determine el tipo de cambio. Esa es la solución de fondo».
Además de malestar, también se generó cierta incertidumbre y desorientación en la City ante un posible cambio de política cambiaria.
«El vocero lo mencionó como ‘una posibilidad’, pero no creo que el Gobierno quiera que el dólar se vaya hasta los $1.800. La verdad es que no lo veo, porque si no, no estaría vendiendo los bonos dólar linked ni estaría vendiendo futuros como para dar un poco de previsibilidad respecto al tipo de cambio. No me cierra eso; además, a esos precios, si se empieza a mover más la economía, los exportadores te llenan de dólares«, opina Francisco Díaz Mayer, analista de ABC Mercado de Cambios.
Al respecto, Claudio Caprarulo, economista y director de Analytica Consultora, agrega a iProfesional: «El vocero no fue preciso ni en plazos ni en valor; es difícil inferir a partir de sus declaraciones un cambio en la política cambiaria del Gobierno para los próximos meses. De todas formas, lo esperable es que el tipo de cambio deje atrás las subas marginales que tuvo hasta ahora, a excepción de junio, cuando avanzó un 5%».
Precio del dólar a fin de año: qué proyecciones y pronósticos espera la City
Parte de la sorpresa y del ruido generado en la City por las declaraciones de Ravier respecto a que $1.800 es un precio «posible» para el dólar reside en que se ubica en una cifra superior a lo previsto por algunos actores del mercado para fin de año. Sin embargo, existe una fecha precisa en la que se estima que pueda alcanzar esa cifra el año que viene.
De hecho, el propio Gobierno había estimado meses atrás, al presentar el Presupuesto 2026 aprobado en el Congreso de la Nación, que el tipo de cambio iba a ser de $1.423 a fin de año. Esta era una referencia bastante más baja que la indicada ahora por el vocero presidencial.
Por su parte, en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA a inicios de julio, en el que se encuestó a 44 economistas nacionales, se pronosticó un tipo de cambio nominal de $1.673 para diciembre que viene, lo que arroja una variación interanual esperada del 15,5%, cifra inferior a los $1.800 mencionados por el vocero.
Una cifra similar fue prevista días atrás por el informe mundial FocusEconomics, elaborado a partir de las estimaciones de 45 economistas de bancos y consultoras nacionales e internacionales de inversión, en el que revelan que la cotización esperada para el tipo de cambio mayorista es de $1.659 para fin de año.
Por lo pronto, en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), este viernes se negoció un precio de dólar mayorista de $1.650 para fin de diciembre. A su vez, en las negociaciones se prevé que alcance los $1.800 recién a fines de mayo de 2027.
«Mencionó esos $1.800 como una posibilidad, claro, pero no es el escenario base que, en general, el mercado está esperando. El techo de la banda de flotación hoy está en eso, así que, desde el punto de vista de movimientos sin intervención, podría darse que llegue a ese valor; pero fue una mención, no lo tomo como que el Gobierno reconozca eso, ni mucho menos. Es un escenario posible», detalla Fernando Baer, economista jefe de Quantum, a iProfesional.
Banda cambiaria y atraso del dólar: qué dicen las consultoras sobre la divisa
Al respecto, el dato que suma en toda esta discusión es que el techo actual de la banda cambiaria establecida por el Banco Central —en la que no interviene en el mercado y que se actualiza de manera mensual al mismo ritmo que la inflación registrada dos meses atrás (t-2)— es, justamente, de $1.836, el mismo nivel convalidado por Ravier.
Es decir, el precio actual del dólar oficial mayorista debería aumentar un 22,4% para equiparar ese nivel máximo de la banda de flotación establecido por el BCRA.
«Creo que, simplemente, el vocero presidencial se está haciendo eco de las proyecciones del mercado. En el último REM, el promedio de estimaciones da un tipo de cambio de 1.666 pesos a fin de año y el máximo esperado es de $1.831. No creo que sea un reconocimiento de que tiene que ser mayor, sino que puede ser mayor. La estacionalidad menos favorable del segundo semestre y la depreciación de las monedas emergentes son las principales razones para que esto se materialice, y no implica necesariamente un salto discreto, aunque equivaldría a una depreciación real cercana al 10% o menos», resume a iProfesional Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio).
Es decir, opina que los $1.800 mencionados serían «una depreciación mayor a la que actualmente proyecta el mercado, pero no es una cifra extrema. De hecho, ese número dejaría al tipo de cambio real en torno al nivel de enero de este año y facilitaría la acumulación de divisas y una menor presión cambiaria de cara a 2027″.
Todo esto ocurre en un momento en el que hay superávit de la balanza comercial, en el que las calificadoras de riesgo mundiales, como Moody’s, mejoraron las notas de deuda de Argentina, y en el que el Gobierno anunció que consiguió los fondos necesarios para refinanciar los compromisos a pagar en moneda norteamericana hasta fines de 2027, con el fin de evitar ruidos cambiarios en los próximos meses, en plena previa de las elecciones presidenciales.
En resumen, Pablo Repetto, gerente general en Aurum, concluye a iProfesional: «Que el dólar se ubique a $1.800 en unos meses sería bastante natural y lógico por el nivel de inflación que hay. Incluso, el año pasado el dólar terminó alrededor de $1.450, por lo que si se considera el 30% de inflación de este año, es como si a fin de año valiera esos $1.800. O sea, sigue valiendo, en términos reales, más o menos parecido a lo de fines del año pasado».
Por eso, sostiene que ubicarse más cerca de los $1.800 «ayudaría a ser más competitivo mientras se corrigen las distorsiones impositivas, que siguen afectando a muchos sectores», finaliza Repetto.
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