POLITICA
Milei necesita ganar antes de ganar

Los 40 días de euforia colectiva que proporcionó el Mundial de fútbol le permitieron a la administración libertaria darse un nuevo orden. Se sacó el lastre de Manuel Adorni, armó un esquema tradicional de negociación política, recalibró su agenda de reformas y afinó el escudo financiero con el que aspira a despejar síntomas de angustia en el año electoral. Es en muchos sentidos un gobierno distinto pero que arrastra un trauma precedente: los éxitos de la estabilidad conviven con una actividad planchada, de bolsillos flacos.
La ansiedad ronda a Javier Milei. El Presidente necesita ganar antes de ganar. El mayor riesgo al que se enfrenta su programa es que cambien las expectativas electorales y se cristalice la incógnita sobre si la Argentina volverá a cambiar la orientación de sus políticas económicas.
Julio no termina exactamente como Milei había calculado. Era el mes en el que el índice de inflación iba a empezar con 0 y, si bien se mantiene la tendencia a la baja, ese umbral queda todavía muy lejos. Hace dos meses llegó a ilusionarse con que para esta altura el consumo iba “a volar”, a partir de un buen dato de la actividad en marzo. Pero el Indec volvió a registrar un estancamiento en abril y mayo, mientras las principales consultoras proyectan un junio también en rojo. Tampoco se siente en los salarios el impacto de la desinflación. La mora bancaria alcanza hasta el 12,8% de las familias, según el último dato oficial.
“Ya están los brotes verdes”, dijo esta semana el viceministro de Economía, José Luis Daza, antes de percatarse del historial maldito de esa frase, un lugar común previo a la crisis que llevó a la derrota a Mauricio Macri. Quiso decir que el orden macro “ya está generando las condiciones para que la gente empiece a sentir mejoras”. Es un argumento diseñado en la Casa Rosada para estos días de resaca mundialista. Menos triunfalismo y más pedidos de paciencia. Hay que alimentar otra vez la esperanza de que el tránsito por el desierto ya termina.
El vocero Adrián Ravier quiso reproducir esa idea, pero cayó en la trampa tan habitual en esta era de hablar con militantes delante de un micrófono. Tan cuidadoso que se lleva escritas las respuestas a las conferencias de prensa, esta vez se soltó. Dijo que el dólar se podía ir a 1800 pesos en los próximos dos meses y se disparó una ola de especulaciones en el mercado. ¿Están pensando en un deslizamiento del tipo de cambio en busca de un impulso para la actividad más allá del boom exportador de la energía, la minería y el agro?
Todas las usinas de información del oficialismo se activaron para desautorizar a Ravier. El ministro de Economía, Luis Caputo, tiene como meta primordial la estabilidad cambiaria y el proceso de desinflación. Antes que la reactivación del consumo se concentra en asegurarle a Milei que habrá un colchón lo suficientemente amplio para resistir la demanda de dólares y los pagos de deuda en el año electoral.
Enfrenta un dilema. La resistencia del esquema financiero depende en gran medida de que se consolide la percepción de que el libertario llegará competitivo a 2027 y que su continuidad sigue siendo el escenario más probable. Por eso, Caputo dejó de hablar del “riesgo kuka” por mucho que al oficialismo le sirva revivir la idea de la polarización extrema.
La duda está instalada, de todos modos. Lo reflejan los números de la inversión, que cae desde hace cuatro trimestres, y la salida de dólares por compras de particulares y turismo, unos 2000 millones cada mes desde principio de año.
El equipo económico se ilusiona con la baja del riesgo país, aunque no consigue perforar los 400 puntos. En los últimos días por primera vez admitió que la salida a tomar deuda en los mercados puede ser una opción si las condiciones son favorables. Eso requeriría una caída mayor para que la tasa de préstamo no sea prohibitiva.
Milei se acerca a la etapa de su gobierno en la que las encuestas de imagen empiezan a pesar tanto en su destino como las cifras de la macroeconomía.
Los principales consultores lo ubican, con oscilaciones, en el orden del 40% de aprobación. Es un umbral positivo para un presidente en su tercer año de mandato, pero exiguo para despejar las nubes del horizonte. Su tasa de rechazo es lo suficientemente alta como para imaginar una disputa pareja en caso de que la oposición salga de la perplejidad en la que habita desde 2023.
El Índice de Confianza al Consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella marcó en julio una caída de 4,8%. La variación interanual registró una baja que no se veía desde los tiempos de la pandemia. El trabajo de campo se hizo entre el 2 y el 16 de julio en plena fiesta de Messi, Scaloni y compañía.
Milei insiste en todas sus conversaciones con ministros, funcionarios y particulares que lo visitan en que los resultados del orden y la estabilidad van a reflejarse a tiempo en la economía familiar. Transmite un optimismo que ahora modera en su discurso público, tan propenso a la hipérbole. Empezó a aceptar el viejo consejo de que, en política, si se dice qué no se dice cuándo y viceversa.
Lo obsesiona en estos días el impulso de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, con la que en esencia pretende impedir que el Tesoro sea financiado con emisión. También le da vueltas a su proyecto de “shutdown”, que imita el mecanismo estadounidense para suspender funciones estatales no esenciales cuando se agote el presupuesto anual.
Caputo promocionó la nueva versión de la Inocencia Fiscal, después del fracaso de la ley original en la aparición de dólares guardados fuera del sistema. En el Congreso la llaman la “ley Adorni”, porque el exjefe de Gabinete se inscribió en el nuevo régimen antes de admitir que había “ahorrado en negro” durante años. Los aliados piden que se excluya a los funcionarios si quieren asegurarse los votos. Está en veremos. Para Economía es clave abrir todas las fuentes posibles de dólares para aguantar la demanda preelectoral.
El precio de la cautela
La agenda legislativa se agranda con una nueva batería de desregulaciones. Ese proyecto surgido del ministerio de Federico Sturzenegger incluía en origen un pedido de facultades especiales para actuar por decreto, como ocurrió con la primigenia Ley Bases. Se descartó después de constatar que no había margen en el Congreso para plantear algo así.
El clima político no es el mismo del verano, cuando Milei pudo imponer la reforma laboral. Los aliados miran las encuestas y se levantan el precio, frente a un gobierno que los acostumbró a un toma y daca cotidiano.
La flamante gestión de Diego Santilli como jefe de Gabinete modificó las formas. El diálogo con los gobernadores fluye entre profesionales de la política. La regla es la cautela ante las señales de incertidumbre. Nadie negocia en el vacío y todos leen los mismos números. La reforma electoral para eliminar las PASO sigue estancada, a la espera de que escampe.
En el Senado, Patricia Bullrich tampoco consigue destrabar la llamada ley de propiedad privada, que elimina límites para que los extranjeros compren tierras productivas.
“Los extranjeros tienen los mismos derechos que los argentinos, lo dice la Constitución”, dijo Bullrich el miércoles. Tuvo la mala suerte de que ese mismo día sectores de La Libertad Avanza (LLA) habían presentado proyectos para arancelar la universidad pública y la atención hospitalaria a inmigrantes, en respuesta a la “campaña anti-Argentina” desatada en el tramo final del Mundial.
A la Casa Rosada le costó aprovechar, aunque lo intentó, el brote patriotero que se impuso después de la remontada contra Inglaterra, seguido de la angustia por la derrota ante España y las acusaciones alucinadas de racismo y otros pecados colectivos de la sociedad argentina. El nacionalismo no conjuga bien con Milei.
Se apuró a anunciar un feriado para festejar el subcampeonato sin consultar antes con la delegación, que quedó hundida en las penas y no tenía ganas de ningún homenaje después de perder. El Presidente giró después su narrativa al territorio seguro de la batalla cultural. “El kirchnerismo ha sido una pieza fundamental de la campaña anti-Argentina: validaron el wokismo que hoy nos acusa de racistas; promovieron la idea de que los jugadores eran desclasados; fomentaron el odio contra Messi”, escribió el ideólogo Agustín Laje, a quien Milei alentó desde las redes sociales. La diputada Lilia Lemoine añadió que la campaña, en realidad, fue “anti-Occidente”: una reacción de la izquierda global para dejar mal parado al gobierno libertario.
El rival deseado
La línea argumental no prendió y desde la Casa Rosada se desactivó el victimismo futbolero antes del fin de semana.
Acusar al kirchnerismo funciona como un acto reflejo en el organismo libertario. La polarización sobrevive como el escenario deseado por Milei de cara a la reelección. Le resultó muy rentable en el balotaje de 2023 y también en las legislativas del año pasado. El protagonismo de rivales vinculados a los gobiernos de Cristina Kirchner limita, a juicio de los armadores oficialistas, la posibilidad de que surjan propuestas alternativas en el centroderecha, desde Macri a la propia Bullrich o los nuevos outsiders que olfatean el terreno.
Axel Kicillof es el enemigo deseado y el contendiente con el que lo cotejan los encuestadores. El gobernador acaba de dar un paso relevante al proclamar su apoyo a la reelección indefinida de los intendentes bonaerenses. Un guiño bien de “la casta” en medio de las dificultades para procesar su pelea con los Kirchner (madre e hijo) y la falta de apoyos visibles en el peronismo del interior.
Milei se tienta con un arma de doble filo. Un mano a mano con Kicillof puede alimentar la sospecha del péndulo. Si el cambio de rumbo económico se percibiera como posible, el colchón de dólares de Caputo se vería sometido a un estrés muy desafiante.
Por eso la velocidad de la reactivación resulta definitoria. Milei sacrificó en el altar de Adorni la épica de la lucha contra los privilegios. Hoy pasó de antisistema a administrador del sistema. La estadía en el poder erosiona por naturaleza la representación del enojo. Si el orden macroeconómico no llega de manera palpable a la calle, puede quedar aferrado a una versión reducida de sí mismo. Ser apenas una expresión de repudio a lo que estaba antes.
Manuel Adorni,escudo financiero,actividad planchada,La mora bancaria,desautorizar a Ravier,la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central,Martín Rodríguez Yebra,Javier Milei,Dólares,Conforme a
POLITICA
Cuentapropismo emocional en lo profundo del conurbano

“[A la política] me la paso por los huevos. No me importa. Te digo la verdad, ni me importa el presidente que tenemos hoy en día. Yo mientras tenga mi casa, tenga mi familia, y tenga fuerza para salir todos los días con un carro y poder traer plata a mi casa, yo estoy bien. No dependo del presidente, de la política, de nadie, dependo de mí mismo. Ellos no hacen ninguna función en mí, ni nada”. La frase de Matías, de 19 años, del barrio Mitre, en San Miguel, retrata esa sensación expandida que se vive en el conurbano de que la política no les sirve para cambiar sus vidas, pero sobre todas las cosas, de que no hay nadie que los vaya a ayudar, salvo ellos mismos con su propio esfuerzo. El Estado benefactor no existe más. Malas noticias para la narrativa tradicional del peronismo.
Pero al mismo tiempo tampoco Javier Milei emerge como el tributario del individualismo que profesan. Los jóvenes pobres se reflejan sólo en ellos mismos; Milei es una circunstancia. No se percibe siquiera un ánimo revolucionario; el 2001 también les queda lejos. Transmiten más bien desencanto y descreimiento; un sálvese quien pueda resignado, en el que se diluye cualquier noción de solución comunitaria. Prevalece el cuentapropismo emocional.
“Milei a mí no me da nada, yo soy el que transpiro mi camiseta, lucho por mi futuro porque nadie va a luchar por mí. Yo me tengo a mí mismo” (Gio, de 23 años, del barrio papa Francisco, Quilmes). “Yo necesito, más que nada, ponerme de acuerdo conmigo mismo para poder dar mi máximo esfuerzo. Porque yo no puedo esperar nada de un político. Ni mucho menos puedo esperar de mi familia o de unos amigos. Sino de mí, solo me tengo a mí mismo (Thiago, 21 años, bario San Ambrosio, en San Miguel). “Yo no confío en nadie, yo confío en mí misma, yo de los demás no espero nada” (Emilia, 20 años, San Ambrosio). “Mi padrastro cobra un plan, mi vieja cobró un plan desde que nací, ¿y yo tuve un buena vida? No. Tuve una vida de mierda (Juan, 24 años, Ciudad Oculta, Villa Lugano).
Los testimonios son parte del crudo retrato de la realidad deteriorada de los jóvenes de barrios populares del conurbano y de la ciudad de Buenos Aires, que fueron relevados en una amplísima encuesta presencial realizada por el CIAS a 964 jóvenes de 16 a 24 años, entre mayo y junio pasados. El trabajo del jesuita Rodrigo Zarazaga, junto con Gonzalo Elizondo y Luis Schiumerini, es una radiografía tremendamente profunda del grupo social que más está soportando el peso del ajuste y de la falta de reactivación económica, ya que dentro de los sectores más desfavorecidos, los jóvenes se llevan la peor parte en términos de ingresos y oportunidades laborales.
El diagnóstico de los sub-25 de las villas sobre la economía fue muy negativo en todos los indicadores medidos. El 75% percibió que en los últimos 12 meses la situación empeoró; el 60% declaró que en lo que va del año en su hogar tuvo que reducir consumos o gastos, y el 40% identificó en particular un recorte en alimentos. En el infinito de la pobreza, el derrame no llega, Añelo no existe y Uber no es una alternativa.
Como consecuencia de estas restricciones, la solución más difundida viene siendo el endeudamiento, en fuerte aumento. El 57% de los jóvenes relevados declaró que en su hogar debieron pedir plata prestada o tomar un crédito para enfrentar gastos cotidianos. Previsiblemente, la modalidad predominante es el endeudamiento por canales “informales” (68% con familiares o amigos, 39% con prestamistas del barrio).
En definitiva, más de la mitad de los jóvenes de los barrios populares está viviendo una realidad que se volvió mucho más acuciante, pero a la vez sedimentada en décadas de desprotección y deterioro. Representan la tercera generación de familias que han vivido carencias estructurales, por lo que toda referencia a un sistema formal, ya sea laboral, impositivo o previsional, no forma parte de su universo conceptual. Sus abuelos se cayeron del sistema, sus padres nunca pertenecieron a él, y ellos han perdido la capacidad de imaginar un retorno a ese pasado utópico.
Naturalmente, es una situación que germinó a lo largo de los años y refleja en gran medida el fracaso del peronismo para poder dar una respuesta estructural a las derivaciones del estallido de principios del siglo. Pero también es cierto que la situación se agravó en los últimos años por dos razones básicas. La primera, el freno de la actividad económica, que impacta con más fuerza sobre el cordón industrial del conurbano y decanta en todo el sistema informal que se mueve alrededor, desde el consumo hasta las changas.
La segunda, está relacionada con el redireccionamiento de la ayuda social que dispuso el Gobierno, que fijó como prioridad los beneficios para la niñez, a través de los aumentos de la AUH y del plan Alimentar. Pero como contrapartida, el sector de los jóvenes se vio afectado por la reducción de otros programas, como el de becas Progresar o el de cooperativas Potenciar Trabajo. Según un estudio del CIAS sobre el primer año de gestión libertario, que fue cuando se produjo el cambio radical en la política asistencial, la ayuda a los jóvenes se redujo un 39,8%, mientras que los fondos para los niños aumentaron un 13,8% en términos reales.
La foto de los jóvenes de las villas no está aislada del contexto general. Un trabajo de la consultora Empiria, que dirige Hernán Lacunza, expuso que los sub-29 son el sector etario más afectado por la retracción del mercado laboral y el corrimiento cada vez más masivo hacia la informalidad y el cuentapropismo. En un informe de junio marcó que los jóvenes varones fueron el grupo más afectado, con una caída del empleo del 8% interanual, mientras que las jóvenes mujeres retrocedieron 4%.
Daniel Schteingart, destacado sociólogo de Fundar, explica que siempre los jóvenes son los más afectados en contextos de retroceso laboral. Sin embargo, señala algunos cambios que se han producido en los últimos años en dos planos. Por un lado, en la composición sectorial, porque la mayoría de los puestos laborales que consiguen pasaron de la industria, el transporte y el servicio doméstico, a sectores como servicios personales (estética en muchos casos), software y gastronomía. Y por el otro, porque en un mercado laboral que tiende en líneas generales hacia la informalidad y el cuentapropismo, naturalmente a los jóvenes se les aleja cada vez más la posibilidad de aspirar a un trabajo formal.
Dentro de estas dinámicas, Schteingart detectó un fenómeno muy interesante. Valida que la economía de plataformas (Uber, Rappi, Pedidos Ya, etc.) ha servido como amortiguador del desempleo en los últimos años, aunque preponderantemente para los varones. Pero al mismo tiempo aporta otra dimensión que tiene como protagonistas a las mujeres, al decir que lo que más viene creciendo es el cuentapropismo femenino, “una revolución silenciosa” que pasó de explicar sólo el 34% del empleo no asalariado en 2012, al 42% en la actualidad, “y subiendo”.
Atribuye este crecimiento al deterioro de los ingresos familiares, pero especialmente a la caída de la tasa de natalidad, que “libera tiempos de las mujeres del cuidado para el estudio/trabajo”. Esta nueva horneada de cuentapropistas se dedica en un 40% al comercio, principalmente de alimentos y ropa (“mujeres feriantes, comerciantes y, cada vez más, que venden desde su casa por Internet”); y un 14% trabaja en “servicios comunitarios y personales”, sobre todo en peluquerías y tratamientos de belleza.
Las mutaciones de la sociedad argentina son cada vez más aceleradas y determinantes, y a la política le está costando seguirle el ritmo. Buena parte del debate público gira sobre categorías que ya no existen, y deja vacantes las representaciones emergentes. Si hubiera un candidato que lograra que lo voten los informales y los cuentapropistas sería presidente.
Quo vadis, chabón
El trabajo del CIAS sobre jóvenes de barrios populares aporta un segundo nivel de información vinculado con identificaciones políticas, más allá del rechazo de base a la dirigencia en general que se percibe en las respuestas. El 66% dijo que en 2023 votó a Sergio Massa y el 26% a Milei. Cuando se les pregunta a quién votaría ahora, con proyección de indecisos daría 67% al peronismo y 25% a La Libertad Avanza. Es decir que el panorama no se modificó en términos generales. Incluso las preferencias por el oficialismo se amplían un poco en el universo de quienes votarán por primera vez el año próximo. Un milagro para el Gobierno si se contempla la pésima valoración de la situación económica de esos mismos jóvenes.
Pero más allá del mapa global, hay datos que merecen una profundización. Por ejemplo, Milei logra retener el 58% de quienes lo eligieron en 2023, pero de los votos que se le escurren sólo el 16% va al peronismo, mientras que un 20% se distribuye entre el “no sabe”, el voto en blanco y el “no iría a votar”. Es una tendencia que se ve también en otros grupos sociales: el desencantado con el Gobierno no se muda masivamente a otra filiación política, sino que se desliza hacia un valle de desencanto sin representación. El peronismo conserva más votantes de 2023 (76%), pero igual se le escurre uno de cada cuatro (24%), también sin destino claro.
En el caso de Milei, existe una correlación alta entre el nivel de retención de votos y el impacto que produjo en los jóvenes el torniquete económico: el 53% que vive en hogares que ajustaron volverían a votarlo, contra un 64% en los casos que no sufrieron restricciones. Como en todos los sectores, también entre los jóvenes de las villas el voto libertario es esencialmente masculino (63% del total, contra 37% femenino).
Una lectura amplia indicaría que en todos los casos los resultados podrían haber sido mucho más adversos para Milei. Hay jóvenes que admiten haber tenido que reducir sus compras, incluso en comida, e igualmente reconocen que votarían por LLA. Como si operara un piso invisible que evita el desplome definitivo del Gobierno. Un límite frágil que podría perforarse en cualquier momento, pero que por ahora actúa como sostén de las expectativas oficialistas.
Estarían incidiendo dos movimientos complementarios en esa extraña resiliencia social. El primero, surge de las dificultades del peronismo por volver a reconectar con su tradicional base popular. Hay una lógica de representación, simbolizada en punteros y dirigentes territoriales, que hoy está quebrada. Incluso los movimientos sociales cosechan un 86% de rechazo en las villas del AMBA.
Además, la promesa peronista de la justicia social, el salario digno y el Estado presente quedó desvencijada. Para un joven del conurbano son consignas vacías; no le remiten a nada conocido. Sin duda, el peronismo sigue siendo la fuerza política más identificable en esa geografía, pero cada vez más como un significante vacío. Un dato lo refrenda: el peronismo aparece muy detrás de LLA cuando se correlacionan preferencias electorales con utilización de redes sociales, el principal punto de conexión entre los habitantes de los barrios populares con el mundo externo.
El segundo movimiento, mucho más subterráneo, residiría en la imperceptible valoración de la “estabilidad” como un bien a preservar, sea lo que ese término represente para cada uno. Para unos, es la baja de la inflación; para otros, un dólar calmo (si sobrevive a las contribuciones de Adrián Ravier); para algunos, cierta sensación de gobernabilidad. Todo muy acotado y poco ambicioso, pero realista. La sociedad, y en particular los sectores más vulnerables, rechazan el caos, el desorden y la imprevisibilidad. Fue una de las razones de fondo de la llamativa victoria violeta del año pasado. El desgaste social que provocó el cambio de 2023 derivó en una tendencia inercial a la continuidad.
Pero el Gobierno se equivocaría si pensara que esa dinámica perdurará para siempre. Y allí reside el principal riesgo electoral para Milei. En la Casa Rosada habita una confianza ligera en que la vacancia de una representación alternativa al proyecto libertario les garantizará una victoria. Pero esa es la foto del presente. Parece una subestimación del contexto si no se interpreta que en el fondo también reside un descontento económico generalizado, que podría encontrar un propietario en cualquier momento.
En la oscuridad de las privaciones y las penurias conurbanas, sólo un haz de luz parece capaz de perforar la indiferencia y el desencanto popular. “Cuando era más chico, como me gustaba el fútbol, obviamente mi ídolo era Messi. Yo veía en él que era una persona que jamás se rendía, pase lo que pase. Aunque lo criticaba mucha gente, el chabón era como que no le importaba y seguía; quería su copa el chabón. ¿Cuántos mundiales perdimos con Messi? El chabón se levantaba y seguía dándole hasta que lo consiguió. Y eso yo lo tomaba como ejemplo: si quiero conseguir algo, tengo que darle y darle hasta que lo consiga”. Franco, un joven de Fuerte Apache de 21 años, parece haber sabido interpretar los mensajes del destino.
pic.twitter.com/lFuEcaXOyN,June 23, 2026,Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
Dura crítica del partido de Lula da Silva a Milei por su discurso en Brasil: “No sorprende que se comporte de esa manera”

El Partido de los Trabajadores (PT), la fuerza política del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, respondió este sábado a las críticas que lanzó Javier Milei durante su visita a San Pablo. El encargado de hacerlo fue el titular del partido, Edinho Silva, quien calificó como “inadmisible” la actitud del mandatario argentino y aseguró que “no está a la altura del cargo” que ocupa.
Las declaraciones llegaron luego de la participación de Milei en una convención del Partido Liberal de Brasil, donde respaldó la candidatura presidencial del senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, para las elecciones del próximo año.
En un comunicado, Silva sostuvo que Brasil es “un país democrático y soberano” y defendió el derecho al debate político, aunque advirtió que las críticas a las autoridades deben realizarse “de la manera y en el momento adecuados”.
“Resulta inaceptable que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a las instituciones brasileñas de manera irrespetuosa”, expresó el dirigente del PT. Y agregó: “No sorprende que el actual presidente de Argentina se comporte de esa manera. Ha demostrado en reiteradas oportunidades no estar a la altura del cargo que ejerce”.
El discurso de Milei en San Pablo
Durante un discurso de unos 25 minutos, Milei volvió a cuestionar con dureza a Lula y al socialismo. Sin mencionarlo por su nombre, se refirió al mandatario brasileño con expresiones como “Don Lula”, “el ladrón” y “el presidiario”, además de reivindicar su enfrentamiento con los gobiernos de izquierda en la región.
Leé también: La inquietud de Milei por 2027, la negociación de Macri con los libertarios y la jugada final de los intendentes por las re-re
“Los argentinos somos profetas de un futuro distópico. Vivimos las consecuencias de llevar el socialismo hasta las últimas consecuencias y vimos cómo los zurdos nos hundieron en la pobreza”, afirmó el Presidente.
En medio de la exposición, un inconveniente técnico interrumpió brevemente el sonido y Milei aprovechó para ironizar sobre el episodio con una nueva referencia a Lula.
El mandatario argentino también cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, por no haber autorizado una visita al expresidente Jair Bolsonaro, condenado por la Justicia brasileña por su responsabilidad en el intento de impedir la asunción de Lula tras las elecciones de 2022.
Milei sostuvo que la decisión judicial le impidió reunirse con “un amigo injustamente encarcelado” y recordó que Lula recibió visitas de dirigentes extranjeros durante el tiempo que permaneció detenido por causas de corrupción, condenas que luego fueron anuladas por la Justicia brasileña.
Las nuevas declaraciones volvieron a profundizar la tensión política entre Milei y Lula, una relación que se mantiene atravesada por fuertes diferencias ideológicas y cruces públicos desde antes de que ambos asumieran la presidencia de sus respectivos países.
Javier Milei, Lula Da Silva, Brasil
POLITICA
El Gobierno profundiza el traspaso de la gestión de rutas a las provincias mientras archiva la Ley de Lobby

El Gobierno prepara nuevas reuniones con gobernadores para profundizar la transferencia de rutas y la reactivación de obras con las provincias, mientras da por “muerta” la Ley de Lobby que envió al Congreso durante el escándalo judicial del exjefe de Gabinete Manuel Adorni; en la Casa Rosada aseguran que el proyecto “no va a avanzar” y admiten críticas internas por su redacción.
El Ejecutivo busca extender en los próximos meses el esquema que aplicó con Santa Fe sobre la Ruta Nacional A012. La intención es que las administraciones provinciales puedan asumir el financiamiento, terminar trabajos pendientes, ocuparse del mantenimiento o avanzar con concesiones privadas, sin que necesariamente se modifiquen la titularidad y la jurisdicción nacional de los corredores.
En Balcarce 50 explican que la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía trabajan con Vialidad Nacional en convenios para las rutas incluidas en el decreto que habilitó las cesiones. Cada acuerdo deberá precisar el plazo, las obligaciones de conservación, el esquema de financiamiento y las condiciones bajo las cuales la provincia podrá cobrar peajes o contratar a un operador.
En Nación sostienen que uno de los objetivos es abrir espacio para que empresas interesadas financien y administren corredores con viabilidad económica. “Lo que queremos es que los interesados, que pueden ser grupos económicos, se hagan cargo de las rutas de interés mediante concesiones que administren los distritos”, expresan en despachos oficiales.
La Casa Rosada reconoce que el modelo no será uniforme. Las trazas con mayor circulación de vehículos y cargas ofrecen mejores condiciones para sostener inversiones mediante peajes, mientras que los corredores con poco tránsito pueden requerir aportes provinciales, financiamiento externo u otra estructura para resultar atractivos para el sector privado.
El antecedente inmediato es el convenio firmado con Maximiliano Pullaro. Santa Fe asumió por 20 años la gestión integral de la A012, junto con el financiamiento de las obras, la conservación y el mantenimiento, pero la ruta continúa bajo titularidad y jurisdicción del Estado nacional. Una eventual concesión con peaje requerirá un nuevo entendimiento conforme al Decreto 253/2026.
El oficialismo presenta esa operación como un modelo para destrabar obras que la Nación no prevé financiar directamente. El cálculo es que las provincias tienen incentivos productivos y logísticos para priorizar determinados corredores y pueden diseñar concesiones adaptadas a las necesidades económicas de cada región.
Leé también: El Gobierno relativizó los aranceles dispuestos por Trump y espera definiciones de EE.UU. para avanzar con el acuerdo comercial
El Gobierno pretende complementar las transferencias viales con la reactivación de proyectos de infraestructura en otros distritos. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, planea recibir el 5 de agosto a los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil, y de Santiago del Estero, Elías Suárez, para analizar obras que comparten impacto territorial.
El Ejecutivo trabaja en principio con la posibilidad de realizar una reunión conjunta. En la agenda aparecen el acueducto de Albigasta, plantas potabilizadoras y otros proyectos en análisis, además de alternativas de financiamiento y participación de las provincias en la ejecución.
La Casa Rosada incorporó las obras, las deudas previsionales, los avales y los fondos provinciales a la ronda política que encabeza Santilli. El ministro coordinador ya mantuvo encuentros con Claudio Poggi, Sergio Ziliotto y Juan Pablo Valdés, y busca utilizar los convenios como parte de una relación más amplia que también incluye el Presupuesto 2027 y las reformas que el oficialismo necesita aprobar en el Congreso.

En Balcarce 50 aclaran que no todos los contactos están atados a acuerdos electorales. Sin embargo, reconocen que la negociación por infraestructura transcurre en paralelo a la búsqueda de adhesiones para la reforma electoral y la suspensión o eliminación de las PASO, uno de los objetivos que Karina Milei considera centrales para ordenar la estrategia de 2027.
En Nación prevén además que Santilli mantenga contactos con otros mandatarios durante la cumbre de coordinación por el denominado “Súper Niño”. El encuentro apunta a ordenar medidas preventivas frente al riesgo de lluvias intensas, inundaciones, incendios y daños productivos, y puede abrir nuevos reclamos provinciales por obras hídricas, equipamiento y fondos para emergencias.
Leé también: El Gobierno planea una megasesión en Diputados y apunta a aprobar pliegos judiciales clave en Senado en agosto
El Gobierno tiene una definición distinta sobre la Ley de Lobby. En distintos despachos aseguran que la iniciativa presentada en medio del caso Adorni perdió respaldo político y técnico, y que no será incorporada a la agenda legislativa que la mesa política prepara para el segundo semestre.
El Ejecutivo admite que el texto recibió cuestionamientos dentro de la propia administración. “No cayó muy bien porque no se ajusta a los parámetros internacionales”, expresan en el oficialismo. Las objeciones alcanzan el alcance de las actividades reguladas, el diseño del registro, las obligaciones de publicidad, el organismo de aplicación y el régimen de sanciones.
La Casa Rosada no abandona la posibilidad de regular la gestión de intereses, pero proyecta rediscutirla más adelante mediante una iniciativa distinta y más abarcativa. Por ahora, la prioridad estará puesta en los acuerdos con las provincias, la transferencia de rutas y las reformas económicas y electorales, mientras la Ley de Lobby queda fuera del calendario inmediato del Congreso.
Gobierno, provincias
POLITICA3 días agoJorge Berredo, general retirado de las FFAA, asumió como Secretario de Seguridad en San Isidro
POLITICA3 días agoSin la anestesia mundialista, aflora la crisis del conurbano y Milei necesita reconectar con lo popular
- POLITICA2 días ago
Marc Stanley destacó el potencial de Vaca Muerta para “estabilizar la economía” y evitó hablar de política interna














