POLITICA
El Gobierno quiere dejar a la Corte Suprema afuera del organismo encargado de elegir y remover jueces

El Gobierno planea una profunda reforma de la justicia federal y nacional que, en uno de sus capítulos más ambiciosos, incluye cambios en la ley del Consejo de la Magistratura, el organismo que se encarga de elegir y remover a los jueces. Entre las modificaciones en carpeta aparece la idea de sacar a la Corte Suprema de Justicia del Consejo de la Magistratura, además de reducir la cantidad de representantes de todos los estamentos de jueces, abogados, académicos y políticos.
Así lo dijeron a altas fuentes del Gobierno que señalaron que el plan es más amplio y ambicioso, pues contempla reducir de 12 a 8 los juzgados federales de primera instancia de Comodoro Py 2002 y pasar de 13 a 9 a los integrantes de la Cámara Federal de Casación Penal, el tribunal penal más importante del país por debajo de la Corte Suprema de Justicia.
Para avanzar en la reforma, en el Ministerio de Justicia evalúan una compensación para los gobernadores, de manera de sumar sus votos en el Congreso. Esto exige la desaparición de los cargos de camaristas que están vacantes en la justicia laboral, y en la justicia criminal, incluida la Cámara Nacional de Casación.
La desaparición de todos estos cargos, ya sea de Casación o de los tribunales nacionales, implicará que se ahorre una masa importante de dinero del presupuesto judicial que se traspasaría al control de las provincias a cambio de su apoyo para estas reformas, según admitieron fuentes del Gobierno.
De todas formas, los gobernadores quieren más: no se conforman con estos fondos derivados de lo que se ahorre por los cargos de camaristas y pretenden que se les reconozcan los fondos que se ahorrará con el traspaso de toda la justicia nacional a la Ciudad.
Si se considera que el presupuesto de la Justicia nacional ordinaria con asiento en Buenos Aires se lleva 633.120 millones de pesos, que es aproximadamente el 29,6% del presupuesto total del Poder Judicial de la Nación, se entiende lo apetecible del botín para las provincias.
Aun cuando se dé la transferencia a la Ciudad de la Justicia nacional, con presupuesto, quedarían fondos para las provincias, analizan en el Gobierno.
Este número es, obviamente, el corazón de la discusión post fallo Levinas: los $633.000 millones anuales son lo que está en juego en el traspaso de la justicia nacional a la Ciudad, y explican por qué la pelea por quién paga es igual de intensa que la lucha por quién se queda con la competencia.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, lo dijo en el plenario del Consejo: “El traspaso es cuestión de los poderes políticos, es decir, de que la decisión es de quién pone el dinero”.
Todo este plan se activará cuando se presenten los proyectos de ley que se están trabajando todavía a nivel de asesores en el seno del Poder Ejecutivo.
Las implicancias políticas de estos cambios están a la vista: la Corte perdería la injerencia que tuvo hasta ahora en las decisiones administrativas, disciplinarias y de designación de jueces. Es decir, el presidente de la Corte dejará de levantar la mano y votar en cuestiones de dónde se gasta la plata, qué jueces merecen ser removidos o castigados y cuáles son los candidatos a magistrados.
La reducción de la justicia nacional permitirá disminuir el número del estamento de jueces y se prevé reducir también el número del resto de consejeros de la política (diputados y senadores), la academia y la abogacía.
El Consejo de la Magistratura es un órgano político de designación y remoción de jueces creado por la reforma constitucional de 1994. Está integrado por jueces, abogados, diputados, senadores y académicos con un representante del Poder Ejecutivo.
En su ley original tenía 20 integrantes y era presidido por el presidente de la Corte. En el kirchnerismo, en 2006, se cambió la ley y se llevó a 13 integrantes, pero con un desbalance entre los estamentos, con mayor dominio de la política.
El Colegio de Abogados de la Ciudad planteó en una demanda en 2006 que esa ley era inconstitucional. Quince años más tarde, el 16 de diciembre de 2021, la Corte Suprema de Justicia declaró la inconstitucionalidad de los artículos 1° y 5° de la ley 26.080 de 2006.
La Corte sostuvo que esa ley había roto el “equilibrio” entre los estamentos que exige el artículo 114 de la Constitución, sobredimensionando el peso del sector político.
Como remedio, la Corte no anuló todo lo actuado por el Consejo durante los 15 años de vigencia de la ley 26.080, sino que ordenó volver a la integración de 20 miembros, con las reformas de la ley 24.939 (la versión previa a 2006): más jueces, más abogados y más representantes del ámbito académico y científico, en relación con los representantes políticos.
Le dio al Congreso un plazo de 120 días corridos para sancionar una nueva ley que respetara ese equilibrio constitucional. Vencido el plazo sin que el Congreso legislara, dispuso que regiría automáticamente la composición de 20 miembros de la ley anterior.
También estableció que, hasta tanto se completara esa nueva integración, el presidente de la Corte Suprema, entonces Carlos Rosenkrantz, presidiría el Consejo de la Magistratura, algo que no ocurría desde la reforma de 2006 y que generó fuerte controversia política.
Ahora es el Gobierno el que cumple el mandato de la Corte buscando cambiar la integración del Consejo de la Magistratura, pero con el mandato constitucional de respetar el equilibrio entre los estamentos.
En paralelo, ya circula otro proyecto de ley para cambiar la integración de la Cámara Federal de Casación Penal, el máximo tribunal penal debajo de la Corte. Hoy tiene cuatro vacantes y se acaba de renovar por cinco años más la gestión de Carlos Mahiques, el camarista hijo del ministro de Justicia.
La propuesta de quedar con nueve integrantes se comentó en la reunión que mantuvieron los jueces de Casación con el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, cuando los visitó el 23 de marzo pasado.
Allí estuvieron el presidente Diego Barroetaveña, Daniel Petrone, Mariano Borinsky, Gustavo Hornos, Guillermo Yacobucci, Carlos Mahiques, Javier Carbajo y Ángela Ledesma. Aquel día no estuvo Alejandro Slokar, el otro integrante del tribunal. Del lado del Poder Ejecutivo estaban Mahiques, ministro de Justicia, y el viceministro, Santiago Viola.
Con el nuevo proyecto de ley se quedarían estos 9 camaristas y no se completarían las vacantes, que ya están concursadas. En las ternas finalistas de este concurso están Gabriela López Iñiguez, la primera postulante, jueza de un tribunal oral federal; el juez José Michilini y el fiscal Leonel Gómez Barbella.
Los jueces de la Cámara Federal de Casación que integrarían el tribunal recortado son: Diego Barroetaveña, Guillermo Yacobucci, Javier Carbajo, Carlos Alberto Mahiques, Ángela Ledesma (al menos hasta fin de año, ya que cumple 75 años), Mariano Borinsky, Gustavo Hornos, Alejandro Slokar y Daniel Petrone.
Con la nueva integración se acabarían las subrogancias, donde todos o casi todos intervienen en causas de todas las salas, con lo que disminuyen sus márgenes de decisión más allá de su tribunal.
La otra parte de las reformas se relaciona con los juzgados federales de Comodoro Py 2002. Son 12 desde que Carlos Menem reformó la justicia federal para ascender a los que lo investigaban y nombrar nuevos jueces.
Hoy de los 12 juzgados hay cuatro vacantes. El concurso más avanzado es el que busca cubrir el juzgado federal 12, vacante desde 2019. Era de Sergio Torres, que dejó el cargo para ser nombrado ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, propuesto por la entonces gobernadora María Eugenia Vidal.
La idea del gobierno es avanzar solo con este concurso, donde Diego Arce, secretario del juez Ariel Lijo, está en primer lugar en el orden de mérito.
El juez federal Daniel Rafecas, del juzgado federal 3, sigue con la intención de dejar su cargo para ir a la Cámara Nacional de Casación Penal y “concluir su carrera como camarista” tras 20 años como juez de instrucción.
En este plan, si avanza el concurso de Rafecas, el Gobierno podría ocupar el juzgado 12 y dejar vacante el 3 y prescindir de cuatro juzgados federales de primera instancia.
Los jueces federales que quedarían son María Servini, Sebastián Ramos, Ariel Lijo, María Eugenia Capuchetti, Sebastián Casanello, Marcelo Martínez de Giorgi, Julián Ercolini y quien ocupe el juzgado 12.
Estos cambios se suman a las modificaciones realizadas en la Cámara Federal con la salida de Martín Irurzun y la designación de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi.
Estos dos últimos esperan el 12 de agosto tener su audiencia en el Senado, que el cuerpo les dé acuerdo y estar ambos sentados en sus nuevas oficinas a fin de ese mes.
El primer paso es designar como subrogante a uno de ellos en la Sala II de la Cámara Federal, cuestión de que puedan opinar en todas las causas que caigan en el tribunal, clave para analizar los casos de corrupción de funcionarios y exfuncionarios.
Hoy los camaristas son Mariano Llorens, Eduardo Farah, Roberto Boico, a los que se sumarían Yadarola, en lugar de Leopoldo Bruglia, y Bertuzzi, con nuevo acuerdo.
Y el escenario de la nueva justicia federal se completa con la cobertura de las vacantes de los tribunales orales federales de Comodoro Py 2002, a cargo de los juicios de corrupción. De los ocho tribunales orales Federales hoy hay siete sin un titular. A saber: en el tribunal oral federal 6 no hay jueces y en el 5 y en el 2 hay una vacante y dos vacantes en el 4.
Hernán Cappiello,Conforme a
POLITICA
Los libertarios ante el desafío de conseguir el primer gobernador violeta y las provincias donde creen tener chances

Con vistas a exhibir un plan político de largo plazo, Karina Milei y los primos Menem están decididos a ganar al menos una gobernación provincial el año que viene y, de máxima, jugarán a imponer caciques mileistas en cinco distritos.
Así como en 2025 el lema político estratégico principal de la hermana de Javier Milei fue “pintar el país de violeta” con candidatos y presencia partidaria en todas las provincias, el año que viene el plan por excelencia es la reelección de Javier Milei y empezar a tener presencia en los ejecutivos del interior.
Por ahora no hay provincias violetas y la Secretaria General quieren mostrar que sus intenciones políticas son “serias”. Además de proyectar mayor fuerza en el Congreso en adelante y de la promesa de imprimirle un sentido estratégico liberal a esas tierras.
A la hora de las especulaciones sobre un avance en el interior cuentan un sinnúmero de factores y condiciones. Principalmente necesitan Milei llegue fuerte y con expectativa a la reelección para que su figura impulse, o arrastre, a los escasamente conocidos líderes locales. Atado a este punto, precisan que ninguna de las provincias donde quieren pisar fuerte contra la fuerza política oficialista local adelante las elecciones. Así, desde la mesa política nacional observan atentos las señales de los gobernadores sobre sus intenciones de desdoblar los comicios de los nacionales y resisten estos planes.

En Las Fuerzas del Cielo algunos se sienten poco optimistas sobre la idoneidad de los potenciales candidatos en el interior. Tanto con respecto a que sean figuras dignas de competir, como de generar armados serios. En el karinismo, en cambio, se muestran confiados, y buscarán controlar desde Buenos Aires esas disputas por el poder local.
La provincia de Buenos Aires es el botín mayor y a la vez, el bastión donde se ven más fuertes. Junto con la Ciudad, es el distrito donde pusieron mayor énfasis desde que Milei empezó a perfilarse como candidato a diputado, en 2021. Y donde tienen al -eventual- candidato más fuerte, Diego Santilli, que competiría desde su nuevo rol como jefe de Gabinete, controlado por Karina Milei y acompañado por Sebastián Pareja (si bien el referente del PRO aparece como número puesto, el operador karinista y diputado nacional aún no termina de soltar sus intenciones de competir).
Las otras son Tierra del Fuego, gobernada por el opositor Gustavo Melella, con el senador nacional de LLA Agustín Coto, que aún duda de querer postularse, y donde el diputado Santiago Pauli también se perfila como candidato. Jujuy, con el también senador Ezequiel Atauche. Y Córdoba, con Gabriel Bornoroni, titular del bloque violeta en Diputados, muy cercano a Karina Milei, que trabaja en tándem a diario con Martín Menem. También, Chubut, con César Treffinger, otro armador de Karina Milei, que ya fue candidato a gobernador en 2023 con el sello Partido Independiente de Chubut (PICH).
Salta no está decidida. Pero en cualquier caso la candidata sería Emilia Orozco, que tiene buena relación con Las Fuerzas del Cielo pero responde en última instancia a Alfredo Olmedo. Los caputistas creen que la joven referente, diputada nacional, tiene chances serias. Los karinistas no le ponen tantas fichas, pero no le cierran la puerta. Su futuro político dependerá de las ganas -de todas las tribus- de respetar un pacto de no agresión con el gobernador pseudo peronista dialoguista Gustavo Sáenz.
Tucumán también es un misterio, y dependerá de la evolución de la relación con el también justicialista, aliado, Osvaldo Jaldo. El candidato violeta estaba en disputa en una interna de larga data. Pero en principio, dicen en el karinismo, ya le “bajaron el pulgar” a Lisandro Catalán, ex número 2 del eyectado Guillermo Francos. Según aseguran en la mesa política nacional, no gustó el tipo de recorridas que hizo en tierras tucumanas, donde lo vieron en modo “peronista”. De todas formas, no todo está dicho, y en el entorno del ex funcionario nacional aseguran que siguen en carrera y que no recibieron señales de lo contrario.
En lugar de Catalán jugarían Federico Pelli o Gerardo Huesen. Y ven más al segundo que al primero. A Pelli, en realidad, lo ven mejor para disputar la intendencia de la Capital.
Jujuy, donde gobierna el radical Carlos Said, y Neuquén, donde manda el líder local aliado al PRO, Rolando Figueroa, aparecen en gris en el mapa de intenciones de Karina Milei, y hoy los armadores vislumbran también un escenario donde se pacte no competir por la gobernación pero sí para disputar la intendencia capitalina.
Estas discusiones tienen lugar puertas adentro, en lo más alto de la cúpula, y Karina Milei se guarda las cartas frente a los gobernadores. Por lo pronto, las conversaciones con los referentes locales están muy verdes, y no hay visitas previstas a las provincias. Ni de Milei, que por ahora se enfoca en el plano internacional regional. Ni de Karina Milei, que sólo tiene previsto ir a Chaco por una visita institucional, de gestión, para debatir los efectos del fenómeno El Niño.
También iba a ir a Catamarca esta semana, pero la proyección de un fuerte temporal se lo impediría. En cualquier caso, no tienen apuro por viajar al interior. A priori, deslizan, no sirve de nada para generar apoyos para eliminar o suspender la PASO, la única prioridad hoy en la agenda de la hermana de Javier Milei.
elections
POLITICA
Agendas cruzadas: la Casa Rosada insiste con quitar las PASO, pero en el Senado priorizan otras tres leyes

Después de semanas de incertidumbre en el Senado, entre el indefendible ex jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ramillete de traspiés relacionados con la ley de propiedad privada -sesión con cuarto intermedio hasta el 6 de agosto próximo-, la Casa Rosada continuó con fotos y augurios relacionados con la reforma política -objetivo central, eliminar las PASO- y promociona una resolución pronta. En la Cámara alta ni siquiera se menciona esto y, pese a una desconexión alarmante entre lo posible y lo real desde Balcarce 50, el oficialismo tratará de dar vuelta la página desde agosto para avanzar con los dictámenes de varios proyectos demorados, entre los que se destacan una potencial sanción del súper RIGI y varias modificaciones -complejas- relacionadas con el sistema de salud mental.
Según deslizaron desde La Libertad Avanza a Infobae, durante la próxima semana -de receso invernal- se intentaría definir la convocatoria a diversas comisiones para comenzar con la discusión de ambas iniciativas. Con RIGI ya vigente, el Gobierno confía en el apoyo de la oposición dialoguista para el súper RIGI. En Diputados, las cuentas estuvieron más justas y la jefa oficialista, Patricia Bullrich, tendrá que estar atenta a un puñado de legisladores resbaladizos para evitar líos con este articulado. Esta ley ata, siempre según la visión del Ejecutivo, eventuales inversiones -y beneficios fiscales- mega millonarias, de más de USD 1.000 millones, para industrias y tecnologías de frontera.
En tanto, las comisiones de Salud; y de Legislación de la Cámara alta realizaron tres reuniones, entre abril y mayo pasado, por la ley de salud mental. La primera es la cabecera del tema y la preside la libertaria puntana Ivanna Arrascaeta (San Luis). En junio, un referente en las negociaciones reconoció a este medio un pedido desde la Casa Rosada que fue, desde el vamos, casi imposible: que la ley salga unánime, con todos los bloques de acuerdo con el texto. Durante dicho mes, libertarios activaron túneles con silvestres provinciales, peronistas y kirchneristas. Pocos fueron los predispuestos a proponer ideas. Más tarde, se convirtió en inviable. El “no” ya estaba cantado desde que aterrizó el articulado.
Bajo ese escenario, Bullrich y Arrascaeta empujan conversaciones con todos los aliados para dejar al cristinismo lo más solo posible y que, entre oficialismo y dialoguistas, no se caiga una sola voluntad. De hecho, desde los despachos de dos legisladores confirmaron a Infobae la circulación de un semáforo con los ítems que más y menos consenso tienen hasta el momento, más allá de que todo está en revisión constante. Son 14 puntos. La mitad, se encuentran en verde; cinco, en amarillo; y dos, en fuerte conflicto. En el último lote aparecen las obligaciones de familiares y representantes legales, que sería lo que mayor trifulca genera.
Alejado de todo esto, pero con la lupa principal para cuando terminen las vacaciones que se regala siempre el Senado, el pleno volverá al recinto para definir la ley de propiedad privada. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, asistió el jueves pasado a la oficina de la ex ministra. De todo ello surgió la posibilidad, pese a que la porteña dijo otra cosa, de un nuevo borrador post dictamen. Sería el 16. Si para el 6-8 no llegaran a estar las adhesiones blindadas, habrá aroma de final para esta iniciativa. La ex candidata presidencial del PRO en 2023 -salió tercera- cree, ya por quinta o sexta vez, que llegará a la meta.
Más allá de este embrollo, quienes mejor conocen y caminan los pasillos de la Cámara alta advierten que un constante cambio de opiniones de Balcarce 50 sobre lo que negocia Bullrich con los aliados -la legisladora tuvo marcados errores, pero no toda la culpa- significará la pérdida de peso de cada proyecto que envíe el Ejecutivo. Varios opositores huelen esto. Y deriva en algo central: la cantidad de oportunidades perdidas durante el primer semestre en el Congreso. Si los estrategas libertarios quieren comenzar la campaña por la reelección de Javier Milei, también lo harán las otras bancadas, pese a no tener indicios de nada y encontrarse, en la actualidad, a la deriva. Las insólitas jugadas -más infantiles internas- libertarias queman chances casi gratis y, sobre todo, liman lo más sagrado: el poder.
POLITICA
Se reactiva el traspaso de la justicia laboral a CABA: la discusión que lo mantiene trabado y las dos fechas clave para su puesta en marcha

Hay una decisión política de acelerar el traspaso de los juzgados laborales a la Ciudad de Buenos Aires, lo que implica disolver los que funcionan a nivel nacional y que desde el oficialismo, la oposición y el empresariado son vistos como “hostiles” y “cercanos al kirchnerismo”, pero la instrumentación sigue empantanada entre trabas económicas, legales y judiciales que surgieron.
Ahora, sin embargo, aparecieron señales alentadoras para que se pueda cumplir a pleno con la autonomía porteña establecida por la Constitución Nacional a partir de su reforma de 1994: la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires prevé aprobar en agosto una ley que desbloquearía el traspaso y ya circula una fecha tentativa para que funcione el fuero laboral porteño: febrero de 2027.
Para definir todos los detalles del nuevo fuero laboral porteño, el jefe de Gobierno, Jorge Macri delegó esa tarea en su ministro de Justicia, Gabino Tapia, y el subsecretario de Trabajo, Horacio Bueno, dos funcionarios clave para una misión tan estratégica.

Hace un mes y medio, Jorge Macri presentó en la Legislatura de la ciudad un paquete de proyectos de ley vinculados con la reestructuración del Poder Judicial en el distrito, con eje en la transferencia de competencias del gobierno nacional acerca de la justicia laboral.
Pero los promotores del traspaso aclararon a Infobae que “no hay transferencia de la justicia” en el sentido habitual que muchos esperaban sino que “lo que se firmó fue un traspaso de competencias judiciales, no de jueces ni de tribunales nacionales en bloque”.
Ese esquema, destacaron, supone que los actuales magistrados del fuero nacional laboral no pasarán automáticamente a la órbita porteña. Los expedientes que ya estén en trámite seguirán en la Justicia Nacional del Trabajo hasta su resolución, mientras que las nuevas causas ingresarán al sistema de la ciudad una vez que se cumplan ciertas condiciones y venza el plazo operativo de 6 meses, que llevaría el cronograma a febrero.

Entre esas condiciones figura que el traspaso sea ratificado por el Congreso Nacional (algo que ya sucedió con la sanción de la Ley 27.802 de Modernización Laboral), que sea ratificado por la Legislatura porteña y, además, que haya un convenio específico en materia de transferencia de recursos desde Nación a Ciudad.
El sensible tema de las partidas presupuestarias para que funcione la justicia laboral de la ciudad se convirtió en estas últimas semanas en el principal obstáculo para avanzar con el traspaso. Es que los funcionarios porteños aún está negociando con sus pares del gobierno nacional para que también deriven los fondos: aunque el costo estimado del nuevo esquema estaría entre 0,5% y 0,8% de un punto de coparticipación (que significaría entre $48.000 millones y $76.800 millones por mes). La discusión se concentra en cuánto dinero transferirá Nación para sostener juzgados, jueces y estructura administrativa cuando el sistema empiece a funcionar.
El problema presupuestario atraviesa hoy toda la discusión. Si la transferencia llega con recursos asignados por la Nación, el esquema será uno, pero si eso no ocurre la Ciudad tendrá que evaluar qué partida incorpora en el Presupuesto de 2027 para sostener la nueva competencia. La lógica esperable sería que la administración nacional transfiriera a la Ciudad los fondos que hoy destina al funcionamiento del fuero laboral. ¿Es sólo un tema económico o netamente político por parte del gobierno de Javier Milei? Es el gran interrogante que tienen dentro del andamiaje de poder macrista.

Pese a esa incertidumbre, y aunque el tema no deja de ser relevante, algunos dirigentes del PRO relativizaron el efecto inmediato del costo fiscal: este año podría impactar menos porque ya transcurrió buena parte del calendario y la instrumentación demandará tiempo.
En la Legislatura porteña, por su parte, están seguros de que las trabas para el traspaso podrían resolverse en agosto próximo si antes se resuelven las discusiones sobre fondos, estructura judicial y cambios normativos que acompañan la transferencia.
Ese proceso, de todas formas, no se limita a una sola votación, donde habría mayoría en favor del traspaso del fuero laboral a CABA. El paquete enviado por el Ejecutivo porteño incluye al menos cuatro iniciativas: la aprobación del convenio de traspaso, la modificación de la llamada Ley 7 (la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires) sobre la estructura del fuero local, la reforma del Código Procesal Laboral y la creación de un sistema de mediación como existe a nivel nacional con el Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (SECLO).
En realidad, esta secuencia es similar a la que se aplicó con el traspaso de la Policía Federal a CABA, que comenzó en 2016, pero como no se concretaba también fue creada la Policía de la Ciudad mientras seguía pendiente el pase completo de la competencia.
En estos días, además del fuero laboral, Nación y Ciudad dieron un paso decisivo para el traspaso de la justicia penal a CABA: el 3 de julio pasado, el ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques, y su par porteño, Gabino Tapia, firmaron el convenio por el cual se transfieren las competencias judiciales en materia penal como delitos contra el honor, como calumnias e injurias; la integridad sexual, como abuso sexual y explotación, y la libertad, como privación ilegítima y amenazas coactivas. También incorpora delitos vinculados a la propiedad intelectual y a la protección de fauna, entre ellos el ejercicio ilegal de la medicina veterinaria.
Además, la Ciudad asumirá en forma exclusiva el conocimiento y juzgamiento de los delitos cometidos por adolescentes de entre 14 y 18 años, así como la adopción de medidas de protección para menores de 14 años involucrados en hechos tipificados como delitos, para los que se prevé una intervención tutelar.

El desafío de transferir los juzgados nacionales del trabajo es mucho mayor. El fuero laboral porteño fue diseñado con una estructura más reducida, con una cantidad limitada de juzgados para un esquema incipiente y no para administrar todos los conflictos laborales de la Capital.
Por esa razón, una de las reformas que el oficialismo considera necesarias a través de la Legislatura es ampliar esa capacidad. La modificación de la ley de creación del fuero apunta a dotarlo de más juzgados y más herramientas para que pueda absorber la competencia que hoy permanece en la órbita nacional.
De la misma forma, el Código Procesal Laboral aprobado por la Ciudad debe ser revisado: había sido pensado para litigios individuales y que ahora debe incorporar aspectos que no estaban contemplados en el diseño original.

Los artículos 90 y 91 de la Ley de Modernización Laboral contemplan el “Acuerdo de Transferencia de la función judicial en materia laboral” y allí “se encomienda al Poder Ejecutivo nacional a transferir al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los recursos necesarios para el funcionamiento del fuero del trabajo de la Ciudad, garantizando el adecuado funcionamiento transitorio de la Justicia Nacional del Trabajo”.
Según el convenio firmado entre ambas jurisdicciones, la Ciudad deberá, en un plazo máximo de 180 días, seleccionar a los jueces del nuevo fuero laboral y garantizar la infraestructura y los recursos necesarios. Una vez operativo, será el único fuero competente para causas laborales iniciadas desde ese momento.
Pero los 180 días no corren desde la promulgación de la reforma laboral, que llevaría a instrumentar el nuevo fuero del trabajo porteño desde el 1° de septiembre próximo, sino desde que queden cumplidas las condiciones legales requeridas (que el traspaso sea ratificado por el Congreso Nacional, que sea ratificado por la Legislatura porteña y que haya un convenio específico en materia de transferencia de recursos desde Nación a Ciudad). Mientras tanto, el fuero nacional laboral sigue funcionando como siempre, aunque con vacantes que serán cubiertas mediante subrogancias.

La consecuencia práctica de ese esquema es doble. Para Nación, se reduce el costo de los salarios de jueces; para la Ciudad, la preocupación es que el nuevo sistema no se active sin una transferencia suficiente para financiar a los magistrados, el personal y el funcionamiento.
El diseño institucional en estudio en la Ciudad no replica de manera automática la estructura nacional. Aunque la justicia laboral nacional tiene 80 juzgados y la legislación local está “espejada” con ese esquema, la intención no es abrir la misma cantidad en CABA.
Ya hubo concursos para nuevos juzgados y en agosto habrá 10 jueces nuevos. Después se abrirá otro concurso para cubrir entre 30 y 40 cargos adicionales, dentro de una proyección total de entre 40 y 50 juzgados.
La Cámara de Apelaciones del Trabajo local también crecería. Hoy existen 2 salas y el plan es sumar otras 3, mientras que los actuales camaristas nacionales no serán absorbidos por el sistema porteño.

Sobre el destino del fuero nacional laboral, la idea es que pase a una etapa residual. Seguirá resolviendo las causas ya iniciadas hasta su resolución, un proceso que podría demandar entre 2 y 7 años, según el tiempo que insuma el trámite de los expedientes pendientes.
De todas formas maneras, la negociación política entre Nación y Ciudad no se agota en lo jurídico y en lo económico. Hay una fuerte resistencia del peronismo y un lobby judicial en contra de la disolución del fuero nacional laboral y su pase a la órbita de CABA.
De por sí, rige una medida cautelar del 17 de marzo pasado que frenó el traspaso, impulsada por la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), liderada por Julio Piumato, e incluso la Cámara Contencioso Administrativo Federal rechazó en mayo pasado el recurso extraordinario que presentaron el Consejo de la Magistratura de CABA y el gobierno porteño para revertir la suspensión preventiva de la Ley 6789, que habilita la creación del fuero laboral de la Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, en el gobierno porteño interpretan que, una vez que la Legislatura complete la aprobación y el traspaso quede convertido en ley plena, la encerrona judicial perderá sustento para detener el proceso.
reforma laboral
POLITICA3 días agoSin la anestesia mundialista, aflora la crisis del conurbano y Milei necesita reconectar con lo popular
- POLITICA3 días ago
Marc Stanley destacó el potencial de Vaca Muerta para “estabilizar la economía” y evitó hablar de política interna
POLITICA2 días agoSenado: Bullrich y Sturzenegger cierran filas para tratar de avanzar con la extranjerización de tierras















