POLITICA
Círculo rojo: el debate industrial que atraviesa al Gobierno, inquieta al establishment e ilusiona al peronismo

Existe un debate muy apasionado en el corazón del establishment industrial acerca del modelo productivo del Gobierno, su impacto en ese sector y su sostenibilidad. Ese debate volvió al centro de la escena pública esta semana, en el marco del evento anual que la Unión Industrial Argentina organizó el miércoles en la sede del laboratorio ELEA y que no tuvo participación del Poder Ejecutivo, con la sola excepción de Pablo Lavigne, a cargo de la secretaría de Coordinación Productiva.
Martín Rappallini, jefe de la UIA, cuidó quirúrgicamente sus palabras: consensuó el discurso con el resto de los miembros del comité, pero dejó algunas definiciones que Lavigne escuchó sin pestañar desde el auditorio. Remarcó que la producción está un 10% por debajo de los niveles del 2022, con caídas en algunos sectores en torno al 25 y el 30%, y destacó la caída en el empleo registrado: según el último relevamiento a mayo de este año, la industria, que concentre el 20% de la ocupación formal del país, perdió 93.760 puestos de trabajo en tres años. El 44,8% pertenece a la provincia de Buenos Aires. “La industria le está poniendo el hombro a la estabilización”, remarcó Rappallini, y agregó: “La economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación, tenemos que mirar la actividad, hay sectores muy golpeados, empresas trabajando por debajo de su capacidad”. Habló también de la contribución del sector con la recaudación -en torno al 30%-, y la preocupación por los altos niveles de contrabando, justo en momentos de definiciones irresueltas en la cúpula de la Aduana: hasta este viernes aún no se había formalizado la renuncia presentada por José Velis, jefe de ese organismo.
El Gobierno sabía que Rappallini expondría las dificultades del sector. Por eso ninguno de los ministros invitados confirmó su presencia. Ni siquiera Diego Santilli. La más llamativa fue sin embargo la ausencia de Mario Lugones, que hasta la mañana del mismo miércoles seguía ratificado entre la lista de invitados a la sede de ELEA en el conurbano: algunos de los organizadores se enteraron que finalmente no iría mientras viajaban esa mañana hacia el Gran Buenos Aires.
Luis Caputo, “Toto”, conoce de primera mano esas demandas. En su momento, la cúpula de la central empresaria le había reclamado una solución a los bienes transables, que produce un 25% de la industria y que sufre el impacto de la competencia con el exterior, en especial con China. El ministro quedó en contestar. Una demanda similar recibió el mes pasado, cuando visitó Catamarca y la licenciataria que fabrica ropa y calzado de seguridad de la marca Ombú le reprochó por la apertura excesiva de la economía.

Caputo oscila en sus respuestas. “La mayoría de los empresarios entiende que tiene que haber un cambio, que es difícil para algunos, que implica que hay que reconvertirse e invertir, algo que no estaban acostumbrados a hacer”, abundó en medio del evento industrial y tras las declaraciones del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, que lo llamó “un trader que no sabe lo que es un torno”. Moretti no participó del agasajo y rara vez va a las reuniones del comité industrial. Por el contrario, desde esa central aseguran que tanto Rappallini como el resto de los directivos principales apoyan el rumbo del modelo de Javier Milei.
El Presidente es consciente de ese apoyo, más allá de las críticas y el impacto en el sector. Eso explica, tal vez, por qué ha sido hasta ahora una de las variables de su programa que no se permitió modificar. “Voy a redoblar la ortodoxia”, dijo el viernes en Misiones. Satisfecho, todavía, por la repercusión de la cadena nacional del jueves -la grabó en tres oportunidades hasta que se conformó finalmente con el tono del discurso, mientras los ministros esperaban con masitas y Santiago Caputo se encargaba de que trascendiera su sello detrás del éxito de la estrategia comunicacional-, que le permitió copar la agenda mediática con las medidas anunciadas en favor del reclamo de soberanía sobre las Malvinas.
El Gobierno está dividido. Milei es la cabeza de una propuesta de apertura regulada por el mercado y beneficios fiscales para grandes inversiones sin ningún salvavidas para aquellos que no se adapten a las nuevas reglas del modelo. También Federico Sturzenegger, cada vez más resistido puertas adentro. Caputo podría embanderarse en ese bando, pero sabe, íntimamente, que habría que promover algunas concesiones para que el 2027 sea, en términos electorales, “un paseo por el parque”. El ala política, con Santilli y Patricia Bullrich como puntas de lanza, es la que propicia medidas más heterodoxas para paliar el impacto del programa libertario en la industria o en otros rubros castigados como la construcción y el comercio. Una encuesta que se analizó en despachos oficiales arrojó que la “preocupación” en la sociedad por el empleo creció de julio del 2025 a julio último del 30% al 51%. Esa inquietud es transversal a casi todas las provincias, con mayor permeabilidad en territorio bonaerense: cerraron 1.306 fábricas industriales desde mayo del 2023. Dieciocho meses consecutivos de caída.

En ese contexto, el debate en el Senado por el Súper RIGI, que tiene media sanción de Diputados, volvió a colocar a la industria bajo la lupa, y se espera que este martes, en la reunión de la mesa política encabezada por Karina Milei, se analicen los cambios que los senadores aliados propusieron después de una serie de conversaciones con sectores de la industria, en particular la metalmecánica.
El Gobierno llamó a un cuarto intermedio después de que en las reuniones de comisión la senadora Bullrich no pudiera garantizar una respuesta favorable de la Casa Rosada. En especial al pedido para llevar a un piso mínimo del 20% de contratación de proveedores locales respecto de los bienes para el desarrollo de los proyectos de inversión. Y que exista un diferencial del 15% en el precio respecto a los bienes importados para que las empresas argentinas compitan en igualdad de condiciones con los proveedores del exterior, una política aplica, por ejemplo, Brasil, que integra incluso el bloque BRICS junto a China. Hasta ahora, el proyecto de Diputados estipula que ese piso contemple, además de los bienes, obras y servicios, lo que llevaría a que se diluya ese porcentaje en rubros, como gastronomía, logística u hotelería, que se desarrollan de manera natural en el país.
Para la mesa política, ese stand-by en las negociaciones fue una mala noticia porque los reclamos fueron presentados por senadores aliados como Carlos Espínola, Flavia Royón, Maxi Abad o Martín Goerling Lara, que trabajaron con empresarios y en sintonía con el peronismo, con legisladores como Jorge Capitanich, que diseña un plan de gobierno para ofrecerle al peronismo en 2027. “Se van a hacer modificaciones, no se sabe si todas las que están pidiendo, pero eso va a salir”, reconoció una fuente oficial. La letra chica de esas tratativas está en manos de Bullrich, y existieron algunos pedidos al presidente de la Cámara baja, Martín Menem: Santilli recién empezaría a hablar en el tramo final con los gobernadores.
Lo cierto es que el Gobierno sigue con alguna preocupación ese proyecto, también los jefes provinciales, porque existieron episodios en el marco del RIGI ya sancionado que prendieron luces de alerta en un tema de altísima sensibilidad como el empleo local y la industria. El caso más resonante es el de la minería, particularmente en dos proyectos: Río Tinto, en Salta, y Vicuña, en San Juan. La multinacional minera, en su obra de litio en territorio salteño, fue la primera en encender las alarmas con la importación directa de china de galpones metálicos y estructuras para el proyecto Rincón, con precios muy por debajo de la industria nacional, sin aranceles, y por un volumen similar a la capacidad local. Ese debate se trasladó después a San Juan, con el mega proyecto minero que ya se comprometió a desembolsar USD250 millones para la provincia pero que generó un malestar, especialmente dentro de la empresa, por las repercusiones que generó, cuando se adjudicó, según explicaron fuentes locales, un 25% del montaje del campamento Batidero a una UTE liderada por PowerChina. Se trata de 2.500 plazas que el proyecto necesita para este año. Según fuentes provinciales, el 90% de la mano de obra utilizada para el montaje corresponde a trabajo local, algo que desde la industria ya dan por descontado: por eso insisten con incluir entre las modificaciones esenciales al Súper RIGI que el piso mínimo del 20% quede exclusivo para “bienes”.
Ese revuelo hizo que el gobernador Marcelo Orrego apurara una ley de “compre local” enfocada en el desarrollo minero que había comenzado a trabajarse mucho antes de la polémica con Vicuña.
El debate por la importación de bienes chinos y el impacto en la industria local alcanzó incluso a la industria minera, una de las actividades centrales que motorizaron el crecimiento de la economía en estos años. “No nos podemos pasar de rosca”, admitieron fuentes del sector. Franco Mignacco, de la minera Exar, con proyectos en Jujuy, a cargo del departamento alusivo en la UIA, es consciente de esa discusión interna que llegó a oídos del Gobierno. Incluso surgieron versiones de alguna discrepancia del ministro Caputo con José Morea, el country manager de Vicuña Corp, un egresado del cardenal Newman muy vinculado al canciller Pablo Quirno que quedó en el ojo de la tormenta.

¿Ilusión u optimismo? Ese debate en el establishment industrial animó a un sector a pensar en una serie de alternativas al proyecto de reelección de Milei que llegaron a poner incluso otra vez como candidato a Mauricio Macri -un intento fugaz, por cierto- o a Bullrich, que todavía aparece como opción de parte del círculo rojo.
Pero el deterioro del empleo formal, la inestabilidad del repunte económico y el bajo consumo son algunas de las variables que entusiasman al peronismo, que se debate entre la ilusión de volver al poder y el optimismo por una derrota de La Libertad Avanza el próximo año. “Creemos que el Gobierno puede perder, el problema es que no sabemos si nosotros podemos ganar”, resumió un dirigente bonaerense que trabaja en una alternativa.
Ese optimismo peronista está alimentado, en buena medida, por el impacto del programa económico en la provincia de Buenos Aires, que suele registrar, desde que asumió Milei, los peores indicadores. Un intendente de un municipio populoso del conurbano asegura que, en estos meses, el Presidente alcanzó su nivel más bajo en imagen desde que desembarcó en el gobierno. Dicen, además, que los vecinos le demandan cada vez más trabajo, y que el cierre de empresas, medianas y pequeñas, es cada vez más notorio.

Esa fotografía de la actualidad coincidió en las últimas semanas con la reaparición, pública y privada, de Sergio Massa, cuyos movimientos recientes empezaron a ser seguidos con lupa por el círculo rojo empresario, sindical y político. Es más: en parte de la dirección de la UIA están convencidos de que la elección del próximo año volverá a dirimirse, otra vez, entre Milei y el ex ministro de Economía. “La estructura y los movimientos de Sergio son los de un candidato presidencial: es el único con relación directa e influencia en algunos gobernadores”, reconoció un intendente del conurbano de la nueva liga de jefes comunales del peronismo que podrían reunirse con él en estos días. Entre esos gobernadores alistan, por ejemplo, al salteño Gustavo Sáenz.
El futuro de Massa es una incógnita para un peronismo que sigue enfrascado en una guerra a cielo abierto entre el cristinismo y Axel Kicillof, otra vez agravada tras un muy tímido acercamiento reciente por la puesta en escena de estos días que Máximo Kirchner organizó frente al departamento de su madre, en San José 1111, por el aniversario del intento de asesinato, que incluyó al cancionero de La Cámpora contra aquella declaración del gobernador, cuando pidió “nuevas canciones”.
Esas nuevas canciones parecen haber surtido efecto, al menos en el plano judicial por algunos movimientos recientes que tuvieron como mojón principal los pliegos de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi para la estratégica Cámara Federal de la capital, dos camaristas que pasaron las audiencias y la votación del Senado sin que el kirchnerismo planteara ni una sola discrepancia, ni siquiera en la voz del lenguaraz Martín Soria, y que juraron a mediados de semana rodeados de una muy concurrida tribuna. Ese repliegue táctico del cristinismo despertó un revuelo en redes sociales, con acusaciones cruzadas. El jefe de La Cámpora enfureció con esas especulaciones. Tiene motivos para enfurecerse, también para inquietarse, junto a su madre, por el juicio oral que podría iniciarse hacia fin de año por la investigación de Hotesur-Los Sauces que lo tiene en el banquillo de los acusados. Se trata, tal vez, del expediente más sensible para la familia, ahora en manos del Tribunal Oral Federal 5, que tiene una vacante -subrogada- que debe ser nominada y remitida al Senado por el ministro Juan Bautista Mahiques.
No es, de todos modos, el único fuero que despierta el interés del círculo rojo judicial y político. En el contencioso administrativo federal, donde se resuelven, por ejemplo, los actos administrativos de la gestión del gobierno, hay cuatro vacantes en la cámara. Es una zona de gran influencia por parte de Sergio Fernández, que dejó atrás una enemistad de mucho tiempo con su hermano Javier. Uno de los candidatos que quiere uno de esos sillones es el juez Martín Cormick, vinculado a Kicillof.

En el entorno del gobernador, que tiene un vínculo distante con el Poder Judicial, siguen de costado esos procesos. No figura entre sus prioridades. En julio, designó como representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura provincial a Santiago Pérez Teruel, uno de sus asesores cercanos en la materia que empezó hace tiempo a fatigar algunos despachos relevantes. Pero sigue sin resolver las cuatro vacantes en la Corte Suprema.
Esa definición se encamina a quedar bajo la órbita de la próxima administración provincial, el objetivo principal de Santilli, el jefe de Gabinete de Milei que amplía su zona de influencia puertas adentro. El viernes, designó oficialmente a Adrián González al frente del Correo Argentino. La llegada de González coincidió con la salida de Aimé Vázquez, “Meme”, ex mano derecha de Manuel Adorni, que la había elevado al directorio de esa empresa estatal, clave para el desarrollo del proceso electoral del 2027. Santilli tiene en su poder otros asuntos más sensibles, como la licitación del predio de Tecnópolis, que arrastra una puja empresaria muy caliente y que el ministro coordinador lleva en persona.
Pero hay dirigentes de LLA y del PRO que todavía quieren que el jefe de Gabinete decline sus aspiraciones bonaerenses y compita el año que viene por la Jefatura de la ciudad de Buenos Aires. Según supo este medio, hay conversaciones entre figuras muy importantes del Gobierno y del entorno de Mauricio Macri detrás de esa pretensión. El expresidente aún deja trascender que no está seguro de querer que su primo Jorge Macri busque la reelección, a pesar de que las encuestas marcan una mejora en la gestión local. En ese plano, existieron hasta conversaciones entre Fernando de Andreis y Horacio Rodríguez Larreta. “Hay que volver al PRO histórico”, le habría transmitido el diputado al ex jefe de gobierno.

“Así se manejan los primos hasta que siempre terminan juntos”, opinó una fuente del PRO. Es una hipótesis que tiene cada vez más adeptos: que el jefe del PRO negocia su cuota de poder pero que, al final del camino, terminará por apoyar al jefe de gobierno. Por las dudas, Karina Milei sigue con su propio proyecto, e incorporó hace algún tiempo a una asesora de Patricia Bullrich: María Oneto, a cargo del fondeo de la campaña presidencial de la ex ministra del 2023. Todos desconfían de todos. “En el 2023 les dimos los votos gratis, esta vez los vamos a hacer valer”, explicaron cerca del ex presidente.
Martín Rappallini,Unión Industrial Argentina,Día de la Industria,provincia de Buenos Aires
POLITICA
El embajador de EE.UU. en Argentina respaldó a Milei ante los mercados: “¡Vamos adelante, nunca para atrás!”

Tras una semana difícil para la economía argentina, marcada por un aumento del riesgo país hasta los 936 puntos básicos, el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, apareció desde su cuenta de X para ratificar el apoyo del país norteamericano al Gobierno de Javier Milei y su política económica.
El riesgo país escala a los 936 puntos y los bonos argentinos recuperan un 1,8%
Lamelas habló tras la dura derrota que sufrió el Gobierno de Donald Trump en las elecciones de medio terminó legislativas, ámbito en el que el partido republicano perdió por amplio margen frente al partido demócrata, que se quedó con la mayoría de las gobernaciones estatales, en la Cámara de Representantes y el Senado.
🇺🇸🇦🇷 ¡Yo creo en la Argentina y en su gente!
Ya pasaron las elecciones en EE.UU., pero nuestro compromiso con la Argentina siempre sigue firme.
Con los presidentes Trump @POTUS y Milei @JMilei seguimos fortaleciendo una alianza que ya está dando resultados concretos.
Más inversiones, más trabajo argentino y más oportunidades para crecer.
La Argentina tiene recursos, talento y una gente trabajadora. La verdadera soberanía es tener la libertad de elegir, producir y prosperar sin depender de nadie.
Los Estados Unidos está acá para ser un socio confiable, no para reemplazar el esfuerzo de los argentinos, sino para potenciarlo.
¡Vamos adelante, nunca para atrás!
El momento: ¡ Es ahora! 🇦🇷🇺🇸— Peter Lamelas, MD, MBA (@pldocmd) November 8, 2026
En ese marco, que a la vez de debilitar al Gobierno de Trump también repercute en el de Milei en tanto principal aliado del magnate en Sudamérica, el diplomático norteamericano dijo que cree “en la Argentina y en su gente! Ya pasaron las elecciones en EE.UU., pero nuestro compromiso con la Argentina siempre sigue firme. Con los presidentes Trump y Milei seguimos fortaleciendo una alianza que ya está dando resultados concretos. Más inversiones, más trabajo argentino y más oportunidades para crecer”.
De esta manera, el embajador estadounidense buscó dar confianza a los inversores de este país en la Argentina sobre la estabilidad del modelo económico libertario ante la perspectiva de una eventual limitación en el apoyo político desde la Casa Blanca, restringida por la ampliación del accionar opositor en el Capitolio, que se inclina por otras opciones políticas en el país sudamericano de cara a las elecciones del año próximo.
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Elecciones en Estados Unidos,EMBAJADOR DE ESTADOS UNIDOS,gobierno de Javier Milei,PETER LAMELAS,Riesgo País
POLITICA
“Es volver a casa”: la definición del Vaticano sobre la gira que emprenderá el papa León XIV en América Latina

Enviado especial a Roma – El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Mateo Bruni, adelantó que la visita del papa León XIV a Uruguay, Argentina y Perú responde al deseo del propio pontífice de encontrarse con esos pueblos.
Durante una reunión con los periodistas que acompañarán al Papa, entre ellos enviados de Infobae, Bruni definió la próxima gira como una experiencia con un sentido personal para León XIV. “Lo concibo casi como volver a casa en América Latina”, afirmó.
La visita incluirá actividades oficiales, celebraciones religiosas y encuentros con comunidades locales. En Uruguay, el Papa llegará a Montevideo, viajará a Paysandú y mantendrá una reunión privada con integrantes de la Orden de San Agustín, además de visitar Casavalle.
Bruni señaló que la gira será el sexto viaje internacional del pontífice y el séptimo si se cuenta la visita a San Marino. El recorrido abarcará tres países sudamericanos que, según explicó, esperaban desde hace años la llegada de un Papa.
El director de la Oficina de Prensa indicó que Uruguay y Argentina no reciben a un pontífice desde las visitas de Juan Pablo II. El papa polaco estuvo dos veces en Argentina, en 1982 y 1987, y también viajó dos veces a Uruguay: en 1987 y 1988.
En Perú, Francisco realizó una visita en 2018. Bruni sostuvo que esa escala tendrá una dimensión particular para León XIV, por su vínculo con lugares donde residió durante un período prolongado. “La etapa de Perú es ciertamente vivida, bajo ciertos aspectos, como un regreso a casa”, dijo.

El portavoz añadió que Argentina y Uruguay son países que el Papa conoce y cuyos pueblos cristianos esperan su llegada. Según Bruni, los desplazamientos pontificios permiten al Santo Padre encontrarse con la fe, la historia y la vida de las comunidades locales.
“Para el Papa, este viaje es un tiempo de escucha, de encuentro, un tiempo bendecido que halla su realización más profunda en la vida de los pueblos”, expresó Bruni ante los comunicadores.
Lemas y agenda
Cada país tendrá un lema propio durante la visita. Uruguay recibirá al pontífice con la frase “Les anuncio una gran alegría”; Argentina utilizará “Bienvenidos todos y vayan y anuncien”, mientras que Perú tendrá como consigna “Abramos el corazón”.
Bruni explicó que el hilo del recorrido será “la llamada personal a la santidad, a la responsabilidad cristiana” y al compromiso individual. También anticipó que los discursos harán referencia a figuras religiosas de cada nación, como el beato Jacinto Vera en Uruguay; el venerable Enrique Shaw, el Cura Brochero, Mamá Antula y san Héctor Valdivielso en Argentina; y santa Rosa de Lima, san Martín de Porres, san Francisco Solano, san Juan Macías, los mártires de Chimbote y santo Toribio de Mogrovejo en Perú.
León XIV partirá de Roma hacia Montevideo a las 07.00 del viernes 6 de noviembre, en un vuelo de unas 13 horas y media. Su llegada al Aeropuerto de Montevideo está prevista para las 16.30, donde recibirá una bienvenida oficial del presidente de la República.
La agenda de esa jornada contempla un traslado a la Plaza Independencia, una ceremonia frente a la Torre Ejecutiva y un encuentro con autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático. Luego realizará una visita de cortesía al presidente en el Edificio José Artigas.
El Papa continuará hacia la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción y Santos Felipe y Santiago, donde celebrará vísperas con obispos, sacerdotes, religiosos y seminaristas. Allí rezará ante la tumba del beato Jacinto Vera antes de trasladarse a la Nunciatura Apostólica.
El viernes 7 de noviembre, León XIV viajará a Paysandú. Tras un recorrido en papamóvil abierto por el Parque París Londres, celebrará una misa a las 10.00 y escuchará el saludo del obispo local. Más tarde regresará a Montevideo, se reunirá en privado con miembros de la Orden de San Agustín y visitará la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Casavalle, junto con viviendas construidas para familias necesitadas.
Religion,Religion / Belief
POLITICA
Dudas en el Gobierno por las audiencias privadas del Papa en medio de los intentos de evitar la politización de su visita

A pocos días de la llegada de León XIV el próximo domingo, el Gobierno trabaja para limitar lo más posible, de antemano, las lecturas políticas de la visita. En la Casa Rosada descuentan que el Pontífice hablará de la pobreza y de los más vulnerables, y buscan transmitir que son mensajes generales. “La Iglesia siempre habla de los pobres, no va a ser contra Milei”, dicen en el entorno oficial. Pero hay un frente que no controla: las audiencias privadas que podría mantener el Papa.
La preocupación es otra. Un encuentro con un referente opositor (¿Axel Kicillof? o con ¿Juan Grabois? ¿CFK?) difícilmente podría encuadrarse como un hecho no “político“.
“No lo organizamos nosotros”, repiten lo obvio cerca del Presidente, mientras que otros alfiles de Milei, muy por lo bajo, admiten inquietud. No descartan que algunos referentes políticos afines a la oposición logren una audiencia. “Es posible que las tenga”, reconocen.
Miran con atención el antecedente de España. Allí, durante el viaje de junio, el Papa recibió en la Nunciatura a la (opositora) presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un encuentro privado que no figuraba en la agenda oficial. Fue el lunes 8, a las 16. Lo mismo ocurrió con Alberto Núñez Feijóo. Esa misma mañana, también había recibido a Pedro Sánchez y el domingo 7 había tenido, además, un encuentro privado con la Orden de San Agustín, que sí estaban anunciados.
En el Gobierno miran al obispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey, de la orden de los agustinos y lo describen como muy cercano a León XIV. “Creemos que lo va a recibir. Son de la misma orden”, dijeron fuentes oficiales. Lo calificaron como un nombre “picante” por ser “el número dos en La Plata”, aunque relativizaron el riesgo político: “Es un tipo de Dios, no va a usar esto políticamente”.
Fuentes eclesiásticas dijeron no tener conocimiento de audiencias privadas adicionales por ahora, pero no las descartaron como planes de última hora. La única comunicada hasta ahora por la Santa Sede es la reunión con víctimas de abusos, que será privada y de la que no se darán a conocer ni el lugar ni los participantes.
En la Iglesia subrayan que son posibles. “En las visitas suele tener algunas pocas. No es algo seguro, pero se puede dar”, señaló, y mencionó como probable un eventual encuentro con los agustinos, la orden religiosa a la que pertenece León XIV. La fuente agregó que el Papa lo hizo en otros viajes, aunque aclaró que no tiene datos de que ocurra en este.

Sobre el lugar, en la Iglesia indicaron que “suele ser en la nunciatura para cuidar la privacidad”. Consultados por la posibilidad de encuentros con líderes políticos, respondieron que no los ven en el horizonte.
Desde la Gobernación bonaerense dijeron que una audiencia privada con Kicillof “no está prevista” y que no hicieron gestiones para conseguirla. “Desde el primer contacto que mantuvieron con la delegación del Vaticano se sabía qué podía hacerse y qué no”, sostuvieron, en referencia a que las articulaciones del gobernador quedarían limitadas a las visitas que el Papa realice en la provincia. El Gobernador recibirá al pontífice durante la misa en Luján. Pero por ahora no está previsto un contacto en privado.
En las cercanías de Kicillof bajaron el tono a los rumores. “No existe nada por fuera del protocolo anunciado por la Santa Sede”, aseguró una fuente, que calificó como “una locura” la hipótesis de un encuentro con la ex presidenta. Y agregaron que el gobernador “está llevando todo por los canales formales”.
El Gobierno pide que la visita no se politice, pero ya tomó una decisión que es política: no invitó a los ex presidentes a la recepción institucional del domingo, a las 18.30, en el Palacio Libertad. Sí fueron convocados gobernadores, diputados, senadores y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Quedaron afuera Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández, Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá. Desde Roma aclararon que las invitaciones a los actos oficiales dependen de las autoridades locales.
Y en la Casa Rosada buscaron relativizan que se trate de una exclusión. “Nadie los dejó afuera. Simplemente nunca estuvieron contemplados”, dijeron. El motivo, sólo esgrimido en privado hasta ahora, es que fue “por una cuestión de espacios y cupos”. “El Gobierno está cumpliendo, invitando a los tres poderes del Estado. Y no hubo una exigencia del Vaticano en ese sentido”, justificaron.
Y concluyeron: “Parece que estamos cumpliendo con ser ecuménicos”.
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