POLITICA
Milei y la batalla por el relato: señales cruzadas y la pelea por sostener la convicción del cambio

Javier Milei cerró una semana en la que casi ningún dato importante vino solo. La inflación de agosto bajó al 1,7% y volvió a darle al Gobierno una señal potente para sostener que el programa económico avanza en la dirección prevista. Casi al mismo tiempo, la industria y la construcción retrocedieron y encendieron luces amarillas sobre la actividad y el empleo. La política ofreció una secuencia parecida: el oficialismo atravesó una sesión compleja en Diputados sin resignar algunos de sus límites fiscales, pero la oposición celebró haberlo obligado a convivir con una agenda que incluye morosidad y discapacidad. Buenas y malas noticias. Señales cruzadas.
Ese contraste puede convertirse en una clave del próximo tramo de Milei. La discusión ya no pasa por demostrar que el cambio era necesario. El desafío es más político: conseguir que las señales favorables alcancen para preservar la convicción de que el cambio avanza mientras espera que el resto de los indicadores empiece a alinearse.
En el seno del oficialismo predomina una mirada optimista sobre el presente y, sobre todo, sobre el futuro. La baja de la inflación es el argumento principal. Milei todavía no ganó esa batalla, pero mostró que puede ganarla. Para su electorado, ese resultado se convirtió en un activo difícil de subestimar: ofrece una prueba de que algunas de las promesas más audaces del programa pueden transformarse en resultados.
La convicción dominante en la Casa Rosada es que, si el rumbo no se altera, la estabilización terminará trasladándose a salarios, inversión, actividad y empleo. No hay una discusión interna relevante sobre preservar el equilibrio fiscal ni sobre la orientación general del programa. Sin embargo, esa lectura no es absolutamente unánime. En algunos sectores empiezan a aparecer, en voz baja, advertencias sobre la velocidad con la que esos resultados deben llegar.

Las diferencias no son sobre el rumbo. Son sobre el reloj.
Los indicadores económicos y el costo político
Los datos de actividad conocidos esta semana alimentaron esas prevenciones. La producción industrial manufacturera cayó en julio un 4,9% interanual y un 5% frente al mes anterior, mientras que la construcción retrocedió un 4,5% contra un año atrás y un 4,6% en la comparación mensual desestacionalizada. Son dos sectores sensibles porque detrás de sus estadísticas hay empleo, proveedores y pequeñas y medianas empresas.
Pero la inflación de agosto fue de 1,7%. Y ese número cuenta otra historia.
La coexistencia de ambos fenómenos explica por qué sería apresurado sacar una conclusión definitiva. Los datos todavía no cuentan una única historia. Por eso, la batalla política se desplaza hacia la capacidad de convertir algunos resultados favorables en tendencia antes de que los negativos formen un relato de desgaste.
Fernando Marull, un economista con fuerte llegada al círculo rojo, aportó otro elemento que conecta economía y política. Según su cálculo, los salarios privados perdieron alrededor de 5% entre agosto de 2025 y marzo de este año, pero recuperaron aproximadamente tres puntos entre abril y agosto, acompañando la desaceleración inflacionaria. Todavía están unos dos puntos por debajo de octubre de 2025.

Marull observó además que el apoyo al Gobierno siguió un recorrido parecido: cayó mientras retrocedían los salarios y frenó su deterioro cuando empezó la recuperación. La conclusión no es que el oficialismo tenga asegurada una recomposición política. Sí muestra que la baja de la inflación puede convertirse en algo más que un éxito macroeconómico si termina trasladándose al poder adquisitivo.
Durante buena parte del gobierno de Milei, la inflación concentró una porción enorme de la conversación económica. Su reducción modifica también las demandas sociales. Si los precios dejan de ser la preocupación dominante, la atención se desplaza hacia el empleo, el salario, los servicios, el consumo y la posibilidad de ahorrar.
La última encuesta de la Universidad de San Andrés muestra ese movimiento con nitidez. La falta de trabajo aparece como el principal problema del país, con 39%, seguida por los bajos salarios, con 36%. La inflación queda bastante más atrás, con 17%.
La misma medición muestra la estrechez con la que se mueve buena parte de las familias. Al 40% de los consultados los ingresos les alcanzan justo para cubrir los gastos mensuales, sin capacidad de ahorro. Otro 37% dice que no le alcanza: 18% utiliza ahorros o recorta gastos y 19% tuvo que endeudarse.
Son datos que el Gobierno observa sin abandonar su tesis principal: la solución no consiste en alterar el programa, sino en darle tiempo. Pero explican por qué algunos funcionarios empiezan a prestar más atención a sectores medios, jóvenes y adultos jóvenes que pueden reconocer el descenso de la inflación y, simultáneamente, sentir que todavía viven con poco margen.

AtlasIntel registró otra señal: la percepción sobre el mercado laboral es ampliamente negativa y el desempleo ya aparece entre las preocupaciones principales. La Universidad de San Andrés, por su parte, muestra una aprobación oficialista de 35% y una insatisfacción general elevada. Pero cuando la pregunta se traslada directamente a 2027 aparece una paradoja políticamente más importante: La Libertad Avanza registra 24% y el peronismo, 23%, con una cantidad muy importante de electores todavía sin definición.
El malestar existe. Lo que todavía no existe es una traducción automática de ese malestar en una alternativa electoral.
Ese es uno de los activos de Milei. La oposición puede complicar al Gobierno, pero todavía no consiguió construir una opción nacional que concentre el descontento. Entre quienes desaprueban la gestión, según la Universidad de San Andrés, 36% elegiría hoy al peronismo; entre quienes aprueban al Gobierno, 65% votaría a La Libertad Avanza.
La política parlamentaria también entregó una escena de interpretaciones contrapuestas.
En Diputados, oficialismo y oposición terminaron votando juntos, por 249 votos contra uno, el envío a comisión de iniciativas vinculadas con morosidad y discapacidad. Para los bloques opositores fue una victoria: sostienen que consiguieron doblegar la resistencia oficial y obligar al Gobierno a discutir dos asuntos con fuerte sensibilidad social.
La lectura en la Casa Rosada es diferente. Allí afirman que el cronograma ya estaba encaminado, que la votación terminó de formalizar un esquema conocido y que, además, consiguieron evitar que el proyecto sobre morosidad fuera enviado a la Comisión de Presupuesto. Ese detalle es importante: impide que la discusión nazca necesariamente asociada a una solución con costo fiscal.

La oposición consiguió instalar una agenda. El Gobierno consiguió procesarla sin abandonar uno de sus límites centrales. El episodio anticipa un problema que probablemente se repetirá: cómo responder a nuevas demandas sin desarmar el equilibrio fiscal que Milei considera una condición indispensable para sostener la estabilización.
El gran escenario de esa discusión será el Presupuesto 2027.
Los gobernadores llegarán a esa negociación pensando en un año electoral. Reclamarán obras, recursos y compromisos que puedan mostrar en sus provincias. La Casa Rosada tendrá que conciliar esas demandas con su disciplina fiscal y contará, además, con una herramienta para administrar políticamente la relación con mandatarios aliados, dialoguistas y opositores.
Los gobernadores saben que el Presupuesto será una de las últimas grandes oportunidades para asegurar recursos antes de entrar plenamente en la carrera de 2027. El Gobierno necesita votos para aprobar la ley de leyes y allí puede ordenar parte de su futura arquitectura política.
La reforma electoral completa ese tablero. La eliminación o una nueva suspensión de las PASO sigue entre los objetivos de la Casa Rosada y existe un límite temporal exigente. La Cámara Nacional Electoral advirtió que las reformas relevantes deben resolverse con suficiente anticipación. En los hechos, la discusión tiene que definirse este año si se pretende que las nuevas reglas rijan en 2027.
El calendario político empieza así a correr más rápido que el calendario económico.
Mientras el Gobierno espera que la estabilización termine de consolidar salarios, inversión y actividad, tiene unos meses para resolver el Presupuesto, las reglas electorales y los acuerdos con gobernadores. El año próximo ya será, inevitablemente, un año presidencial.
Malvinas y la disputa por el rumbo
Hay otro terreno en el que Milei buscó ampliar su agenda: Malvinas.
El Presidente habló extensamente del tema en la última reunión de Gabinete. El Gobierno avanzó con decisiones políticas y judiciales frente a las empresas vinculadas con la explotación petrolera en las islas, mientras Pablo Quirno y Carlos Presti viajaron a Tierra del Fuego para avanzar en las obras de la Base Naval Integrada.

La nueva definición de Donald Trump, que dejó abierta la posibilidad de participar de una eventual negociación, agregó un elemento inesperado. Falta saber hasta dónde puede llegar, pero la Casa Rosada considera que existe una oportunidad para mover un escenario diplomático históricamente rígido.
Malvinas permite, además, a Milei ampliar el registro de su Presidencia: Defensa, soberanía, recursos estratégicos y política exterior ofrecen una agenda distinta de la discusión económica cotidiana.
En medio de esas señales cruzadas aparece una convicción que Santiago Caputo sintetizó algunos días atrás. “Reminiscencias de mediados de ‘22. Falta un año para las elecciones. Diagnósticos apresurados y conclusiones atemporales. La paciencia es una virtud. Para variar, no la ven. Todo marcha acorde al plan”, escribió el estratega presidencial.
La frase resume la visión mayoritaria del núcleo de poder. El oficialismo cree que muchos diagnósticos vuelven a cometer el mismo error: convertir cada dificultad coyuntural en una tendencia definitiva. Confía en que el tiempo terminará confirmando la dirección del programa.
Pero esa batalla no se libra solamente con estadísticas.
Según pudo saber Infobae, en las últimas reuniones Milei volvió a expresarse con particular dureza contra el periodismo. En una de esas conversaciones llegó a definir a los periodistas como “el enemigo”. La intensidad no es novedosa, pero adquiere otro significado en esta etapa. Cuanto más contradictorias sean las señales económicas y políticas, más importante será para el Presidente la disputa sobre cómo deben ser interpretadas.

Milei nunca concibió esa discusión como neutral. Cree que una parte del sistema político, económico y mediático intenta erosionar la confianza sobre el rumbo y que esa pérdida de confianza puede convertirse en una profecía autocumplida: menos inversión, menos actividad y más dudas.
La búsqueda de adversarios cumple, además, una función conocida en el mileísmo: ordena a los propios. Cuando el escenario ofrece datos contradictorios, la confrontación ayuda a organizar una explicación y preservar la cohesión de quienes todavía creen en el proyecto.
Eso no significa que el Gobierno pueda resolver con discurso aquello que la economía no resuelva. En el propio oficialismo saben que la variable decisiva seguirá siendo material. El salario tendrá que recuperarse, el empleo deberá mostrar mayor fortaleza y la inversión tendrá que pasar de los anuncios a la economía real.
Milei no necesita que todos los datos sean buenos. Ningún gobierno puede lograrlo. Necesita algo más difícil: que suficientes datos empiecen a contar la misma historia.
Que la baja de la inflación termine acompañada por una recuperación sostenida del salario. Que esa mejora se traduzca en consumo. Que industria y construcción recuperen actividad. Que la estabilidad atraiga inversión y genere empleo. Y que, en política, el Presupuesto, la reforma electoral y los acuerdos con los gobernadores permitan transformar la estabilización en una coalición capaz de llegar competitiva a 2027.
La semana que terminó no ofreció una respuesta definitiva. Ofreció señales cruzadas.
La pelea de Milei será conseguir que esas señales no erosionen la convicción de que el cambio sigue avanzando antes de que los resultados empiecen a converger. En ese tránsito se jugará buena parte de la próxima etapa de su Gobierno.
Porque el Presidente todavía conserva algo decisivo entre quienes lo acompañan: la certeza de que la Argentina está intentando un camino diferente. El desafío ahora es que esa certeza pueda apoyarse cada vez menos en la promesa y cada vez más en una secuencia de resultados.
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POLITICA
Milei y dos eventos de la “batalla cultural” en Estados Unidos, con el reclamo por Malvinas de fondo

Dos flyers muy similares, con la misma foto de Milei, circulan para dos actividades distintas en las que, confirmaron fuentes oficiales, participará Javier Milei en Estados Unidos. Una será en septiembre, la otra en octubre. Ambas se montan sobre la “batalla cultural” libertaria, y se organizaron antes de que el Presidente y Santiago Caputo instalaran la “causa Malvinas” como bandera principal del Gobierno, hace dos semanas. Ahora, los encuentros se celebrarán con un trasfondo internacional más pesado: la tensión con el Reino Unido, reactivada en los últimos días, y la relación de Milei con Donald Trump a semanas de las elecciones legislativas en Estados Unidos del 3 de noviembre.
Milei mantiene en pie ambas visitas, a pesar de que La Derecha Diario organiza el segundo encuentro en la capital de EE.UU. y eso remite a Fernando Cerimedo. Casualmente, la fecha en que está previsto que declare la expareja del fundador del medio coincide con la visita de Milei a Nueva York para el primer encuentro. “No tiene que ver una cosa con la otra, además él (por Cerimedo) vendió su parte mucho antes de la organización de este evento”, dijeron en la cúpula violeta.
Milei acaba de suspender el viaje que tenía previsto a Reino Unido, en medio de la escalada por Malvinas. Fuentes oficiales no descartan que use ambas tribunas para reivindicar el reclamo argentino, además de defender la administración Trump y exponer su programa económico ante audiencias integradas, fundamentalmente, por empresarios y banqueros de Manhattan, miembros de la comunidad judía y diplomáticos.
El evento de septiembre: invitado por su paso por la ONU
El primero es en Nueva York, el 23 de septiembre. Milei fue contactado directamente por la Fundación Federalismo y Libertad (FyL), con sede en Tucumán, que a su vez actuó tras el contacto del International Republican Institute (IRI), instituto con sede en Washington que tuvo a Marco Rubio en su board y quería sumar al Presidente a su nómina de invitados. El anfitrión será Citibank, que puso auditorio propio en sus oficinas centrales de Nueva York para la actividad que, aseguran los organizadores, tendrá acceso gratuito, pero por invitación exclusiva. El espacio tiene capacidad para unas 400 personas.
Milei ya tenía trato con FyL: en diciembre de 2024 viajó a Tucumán para la Cena Anual de la fundación, donde recibió el premio “Juan Bautista Alberdi”. En marzo de este año pasó por otro de sus foros, y antes de llegar al poder solía participar de sus actividades, al menos anualmente.

La invitación a este encuentro, según pudo reconstruir este medio, surgió porque desde FyL ya sabían que Milei estaría en Nueva York por la Asamblea General de la ONU —la fecha del discurso por la Argentina no está confirmada— y le pidieron al Presidente un espacio de una hora para una conferencia. La confirmación llegó unas tres semanas antes del anuncio oficial, que se hizo esta semana.
La consigna del encuentro de la organización tucumana, que cerrará Milei, es “Valores democráticos, libertad económica y seguridad estratégica”, y estará representada Atlas Network, con la que FyL coopera en programas de educación.
El evento de octubre: organizado por La Derecha Diario
El segundo es en Washington, el 14 de octubre, en el Andrew W. Mellon Auditorium: la Official Hispanic Heritage Gala, organizada por La Derecha Diario junto con Latino Wall Street, la plataforma fundada por Tony Delgado y Gabriela Berrospi. Milei figura como invitado de honor y expositor, aunque en la Casa Rosada ni confirman ni desmienten su participación; en el entorno libertario sostienen que “todo es dinámico”.
A diferencia de la cita de FyL, esta tiene un condimento adicional: Fernando Cerimedo, fundador de La Derecha Diario y ex accionista del medio, fue aprehendido en Bolivia e imputado por femicidio en grado de tentativa por el ataque a balazos contra su expareja, Nadia Beller, que declarará el 23 de septiembre —el mismo día del evento en Nueva York— desde Bolivia. Cerimedo no figura como organizador de la gala de octubre, pero su vínculo con el portal que la impulsa es directo: lo fundó y fue uno de sus dueños hasta que, en 2024, el empresario español Javier Negre le compró la mitad. Desde La Derecha Diario, sin embargo, aseguraron que no son los organizadores principales, sino la plataforma financiera Latino Wall Street.
En la Casa Rosada repiten una frase sobre por qué Milei iría, si finalmente confirma: “Él cree mucho en la batalla cultural. Si va, es para darle volumen a eso”.
La primera actividad será en la previa de las elecciones de inicios de septiembre. La segunda coincide con el Debate General de alto nivel de la 81ª Asamblea General de la ONU, que va del 22 al 28 de septiembre, donde Milei realizará su tercera intervención. En los discursos del 2024 y 2025 donde el jefe de Estado cuestionó a las Naciones Unidas y ahora se espera vuelva a hacer lo propio. Aunque ahora en otro contexto.
Esta vez la Asamblea tiene lugar en medio de un cuadro de tensión con el Reino Unido, después de que Trump, ayer, declarara que un conflicto entre Reino Unido y Argentina podría transformarse en un “potencial desastre” y se ofreciera como mediador, algo que en el Gobierno vieron con buenos ojos. “Cada vez que Trump se involucra es un gol para nosotros. Seguramente lo haga porque le conviene a él, y existe la posibilidad de que cuando solucionen sus temas nos dejen de prestar atención. Mientras tanto, tenemos que aprovechar”, dijo un importante dirigente nacional.
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POLITICA
La carrera por la gobernación bonaerense suma nombres en los principales espacios políticos

La lista provisoria de candidatos a gobernador bonaerense muestra una amplia variedad de aspirantes en el peronismo, un escenario más acotado en el frente de La Libertad Avanza y Pro, nombres ya lanzados en el radicalismo e indefinición en la izquierda.
El justicialismo cuenta con un listado preliminar de posibles postulantes a la gobernación provincial que se divide entre quienes se alinean con el gobernador Axel Kicillof, los que responden a la expresidenta Cristina Kirchner, los alfiles del exministro de Economía Sergio Massa, y los que se reparten entre la denominada Liga de Intendentes y el peronismo federal.
En el Movimiento Derecho al Futuro, espacio del gobernador bonaerense, aparecen en carrera, al menos, el exintendente de Avellaneda Jorge Ferraresi; el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos provincial, Gabriel Katopodis y el jefe comunal de La Plata, Julio Alak.
En el sector de La Cámpora, quien aparece con proyección para competir en 2027 por la candidatura para el cargo que ostenta Kicillof es Mayra Mendoza, diputada provincial y exintendenta de Quilmes. Muy cercana a Cristina Kirchner, Mendoza está “caminando” incluso fuera de su distrito de origen, afirmaron en el camporismo. “Ella va a moverse dentro de un proyecto general”, aclararon.
En la vereda de los intendentes peronistas, también se anota para intentar competir por la candidatura a gobernador Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas de buen vínculo con el cristinismo.
Con el carácter preliminar que impone la distancia temporal hasta la elección del año próximo, en el massismo se puede contar la alternativa del actual intendente de San Fernando, Juan Andreotti. Es uno de los jefe comunales sin reelección posible, salvo que se modifique la ley que limita a dos los mandatos consecutivos, cambio al que se opone el Frente Renovador.
En el peronismo federal, suenan la diputada Victoria Tolosa Paz y el intendente de Pilar, Federico De Achával, un jefe comunal que también integra la Liga de Intendentes, sin posibilidad de reelección con el régimen vigente. Ese grupo pretende que un jefe comunal sea el próximo gobernador y adoptó una actitud de equilibrio en la interna entre el cristinismo y el kicillofismo.
Junto a De Achával, integran la Liga de Intendentes los jefes comunales Federico Otermín (Lomas de Zamora), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Gastón Granados (Ezeiza), Federico Susbielles (Bahía Blanca), Esteban Sanzio (Baradero), Marisa Fassi (Cañuelas), Juan Pablo García (Dolores), Juan De Jesús (La Costa), Gustavo Menéndez (Merlo), Hernán Arranz (Monte Hermoso) y Mariel Fernández (Moreno). Fernández, del Movimiento Evita, es otra de las aspirantes a una candidatura a la gobernación.
Sin definiciones de candidaturas, camina la provincia de Buenos Aires también una rama del peronismo encabezada por el líder del gremio de encargados de edificios y empresario de medios, Víctor Santa María. El periodista Santiago Cúneo, reciente incorporación del PJ bonaerense que conduce Kicillof, aspira a una PASO para ser precandidato a gobernador.
La sociedad política entre La Libertad Avanza y Pro parece muy encaminada hacia la definición por Diego Santilli (jefe de Gabinete) como candidato a gobernador bonaerense en 2027. No obstante, se mantiene en el escenario de alternativas el diputado nacional y titular de LLA bonaerense, Sebastián Pareja. “Es el Colorado”, subrayó una fuente clave de LLA en la provincia. Dentro de Pro, no se resigna Pablo Petrecca, actual senador provincial, vicepresidente de Pro bonaerense y exintendente de Junín, quien está “recorriendo la provincia”, indicaron en su entorno.
En la Unión Cívica Radical bonaerense comenzaron los posicionamientos. Un postulante ya lanzado es el intendente de General Viamonte, Franco Flexas, quien confirmó a su intención de ser candidato a gobernador bonaerense. Gobierna su distrito desde 2015 y es uno de los jefes comunales que no puede ir por una nueva reelección, con la ley actual vigente.
“En el marco del acuerdo de unidad que hemos logrado en la conducción partidaria, todos coincidimos en la necesidad de trabajar para poner en valor la herramienta partidaria. Hay convicción de trabajar para tener candidato a gobernador y muchas opciones de nombres. El radicalismo tiene 27 intendencias, una dirigencia pujante en universidades de la provincia y ahí se encuentran nombres”, sostuvo un dirigente del radicalismo bonaerense al ser consultado sobre la posibilidad de que la UCR tenga candidato propio.
Como posibilidades para la candidatura a gobernador por la UCR, también figura el diputado nacional Pablo Juliano.
“Tener un candidato a gobernador bonaerense es un tema tabú en el radicalismo”, dijo una fuente de la UCR no alineada con las autoridades provinciales del partido. “Vamos a trabajar para poder tener un candidato propio”, subrayó y recordó, con tono crítico: “La última vez, acompañamos a los dos precandidatos de Pro y no ganamos”.
En todas las terminales de la izquierda coincidieron en señalar que se están alistando para una “Marcha de la Bronca” contra el gobierno de Javier Milei, que realizarán el sábado 19 de septiembre. En tono exploratorio, en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) destacaron al diputado Nicolás del Caño, a la dirigente platense Luana Simioni, a la exdiputada provincial Laura Cano, a la exconcejala de La Matanza Natalia Hernández, a la exdiputada nacional Nathalia González Seligra, y al diputado provincial Christian Castiillo.
Desde el Partido Obrero, mencionaron como posibilidad a la diputada Romina del Plá. Y en Izquierda Socialista recordaron que su última apuesta fue Rubén “Pollo” Sobrero. En el Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MST), espacio que tiene entre sus referentes al exlegislador porteño Alejandro Bodart, señalaron que el tema es “lejano”, pero que van a “dar batalla”.
Por fuera del Frente de Izquierda, en el Nuevo MAS, cuya principal referente es Manuela Castañeira, consideraron “muy prematura” la cuestión de las candidaturas.
También por fuera del Frente de Izquierda, el sello Política Obrera, de Jorge Altamira y Marcelo Ramal, definirá candidatos en una “conferencia electoral” que se hará en noviembre. Su postulante tentativo a gobernador es Pablo Busch, que fue candidato a senador bonaerense por la primera sección electoral en las elecciones de 2025.
Espacios que estuvieron alineados con Milei, como Unión y Libertad, del senador bonaerense Carlos Kikuchi, están “en pleno año de armado, pero sin candidato a gobernador”, tal como definieron desde ese sector. En Nuevos Aires, bloque legislativo bonaerense que tiene el mismo origen en las boletas libertarias de 2023 que el espacio de Kikuchi, pero también está alejado de LLA, sostuvieron que la cuestión se decidirá el año que viene. Hace pocos días, esta bancada que tiene entre sus representantes a Fabián Luayza, se mostró con el intendente vecinalista de Chivilcoy, Guillermo Britos, que últimamente fue anfitrión de la vicepresidenta Victoria Villarruel y es uno de los jefes comunales sin posibilidad de reelección.
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POLITICA
Elecciones 2027: por qué Milei domina la conversación del peronismo en redes y condiciona su agenda

El peronismo mira a 2027 con el anhelo de recuperar la Casa Rosada, aunque corre el riesgo de confundir la intensidad de sus discusiones internas con el lugar que ocupa en la conversación pública. Mientras gobernadores y dirigentes ensayan posicionamientos, las redes muestran un espacio con pocas figuras de peso, una reputación deteriorada y dificultades para construir una agenda propia.
Según el análisis de Monitor Digital, Cristina Kirchner concentra 7,5% de la conversación sobre los principales dirigentes políticos del país, seguida por Axel Kicillof, con 5,1%, y Sergio Massa, con 4,3%. Entre los tres reúnen 16,9% del diálogo político digital. Los demás nombres analizados permanecen por debajo del 1% individual.
La expresidenta conserva el primer lugar dentro del peronismo pese al arresto domiciliario y a su impedimento para competir electoralmente. Ninguna figura consigue desplazarla con claridad del centro simbólico del espacio. Pero esa centralidad también encuentra un condicionamiento externo: Javier Milei aparece entre los términos principales de las conversaciones sobre Cristina, Kicillof y Massa.
El Presidente organiza buena parte del debate sobre quienes aspiran a sucederlo.
Cristina conserva el centro; Kicillof acorta la distancia
La evolución de las menciones permite distinguir tres recorridos. Cristina Kirchner pasó de 4,7% en 2023 a 8% en 2024 y 8,8% en 2025, para retroceder al 7,5% actual. Su protagonismo se consolidó durante los últimos años, aunque la medición más reciente muestra una pérdida de impulso.
Kicillof exhibe la trayectoria más consistente: pasó de 1,3% en 2023 a 2,1% en 2024, 3,7% en 2025 y 5,1% en 2026. Es el único de los tres que crece en cada medición interanual. El gobernador bonaerense todavía sigue detrás de Cristina, pero la distancia se achicó y su participación prácticamente se cuadruplicó desde 2023.
Massa muestra otro derrotero. Durante la carrera presidencial de agosto de 2023 alcanzaba 13,4% de la conversación. Su participación tocó 1,8% en 2025 y recuperó terreno hasta 4,3% en agosto de 2026.
El exministro vuelve a ganar visibilidad, aunque permanece lejos de aquella centralidad electoral. Su regreso todavía está en veremos.
Un segundo pelotón sin fuerza suficiente
Detrás del trío principal, Juan Grabois y Ricardo Quintela reúnen 0,9% cada uno. Guillermo Moreno registra 0,5%; Martín Llaryora y Jorge Capitanich, 0,4%; Gerardo Zamora, 0,3%, y Dante Gebel, 0,2%.
Los números describen un segundo pelotón que todavía no amenaza a las figuras más instaladas. La discusión partidaria puede poblarse de aspirantes, pero su traducción digital resulta mucho más limitada: después de Cristina, Kicillof y Massa, la conversación pierde intensidad rápidamente.
El peronismo dispone de nombres para discutir candidaturas. La atención pública se reparte entre muchos menos.
Milei se mete en todas las conversaciones
Las palabras asociadas a los principales dirigentes muestran hasta qué punto el oficialismo condiciona el debate opositor.
En la conversación sobre Kicillof, Milei comparte protagonismo con Provincia, Gobierno y Buenos Aires. En Cristina, el Presidente y el Gobierno conviven con referencias a la justicia, los jueces y San José 1111. En Massa, Milei aparece como término dominante, acompañado por peronismo, Gobierno, Kicillof, Cristina e inflación.
Estos cruces sugieren que una parte sustancial de la visibilidad peronista se construye en relación con el Presidente. Incluso cuando la conversación lleva el nombre de un opositor, Milei ocupa un lugar central.

La distribución temática refuerza esa lectura. Política concentra 33,2% de las menciones y Gestión, 22%. Juntas reúnen 55,2% del total. Después aparecen Economía, con 8,8%; Justicia, con 7,7%; Agenda Social, con 6,5%, y Corrupción, con 6,2%.
La competencia partidaria, las administraciones y los conflictos institucionales dominan el intercambio. La discusión parece más concentrada en quién controla el poder que en el proyecto de quien pretende ejercerlo.
PJ
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