POLITICA
Andrés Schipani, investigador de la pobreza: “Cada vez más personas se están quedando fuera de la sociedad”

“Hay un problema que viene sucediendo desde hace décadas en la Argentina que es más grande y más profundo que el de la grieta política. Es la grieta entre los de adentro y los de afuera, entre los incluidos y los excluidos, entre la Argentina integrada y un conjunto cada vez más grande de personas que están quedando afuera de la sociedad”, dice Andrés Schipani, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés y editor del flamante libro Pobreza. La grieta que importa (Planeta).
El libro, que reúne textos de investigadores del CIAS, la Universidad de San Andrés y la Universidad Nacional de La Plata (CEDLAS), combina información rigurosa, perspectiva comparada e histórica y análisis de renombrados politólogos, economistas y sociólogos expertos en pobreza y desigualdad.
El ocaso de la Argentina integrada y el cambio en la fisonomía de la estructura social -con millones de personas que viven territorial y socialmente segregados, en condición de exclusión persistente- “termina generando quiebres muy fuertes en la sociedad que son muy difíciles de reparar”, enfatiza Schipani. “En la Argentina hay islas de pobreza”, agrega Schipani, que es doctor en Ciencia Política por la Universidad de California, Berkeley.
La mirada de los investigadores va más allá de la medición de los ingresos, la dimensión que suele colonizar el debate público, para ver la pobreza multidimensional: la vida cotidiana y las restricciones a la hora de acceder a empleos de calidad, servicios públicos, capital educativo, asistencia en salud y condiciones de vida dignas. Si la medición por ingresos es “la foto de un determinado momento”, los trabajos reunidos se proponen ver “la película” de esta Argentina cada vez más empobrecida, más desigual y más fracturada. A poco de conocerse la medición de pobreza del Indec correspondiente al primer semestre de 2026, que indica que hay casi 2 millones de nuevos pobres, Schipani sostiene: “Cuando la pobreza por ingresos sube hay que prestarle mucha atención porque suele reflejar una tendencia, pero hay que ser mucho menos complaciente cuando el número de pobreza baja porque esa es una foto y la foto tiene limitaciones concretas”.
Según el especialista, hay algunos fenómenos que parece que están para quedarse, al menos en el mediano plazo. “Primero, están cayendo los ingresos de las familias y eso va a mano del estancamiento de la actividad económica. Por otro lado, están subiendo las canastas más que la inflación; es inverso a lo que venía ocurriendo el año pasado. Y también hay que decir que la canasta está súper desactualizada. La que se usa es una canasta con patrones de consumo del 2004-2005. Estamos hablando de 20 años atrás”, indica.
Para ilustrar por qué conviene hacer zoom en la pobreza multidimensional, Schipani brinda un ejemplo concreto. “Tenemos una familia compuesta por una pareja, con dos hijos, en la que uno de los adultos pasó de un empleo a otro y su salario subió el 10 por ciento. Eso, combinado con el ingreso del otro adulto, coloca a la familia por arriba de la línea de pobreza según las mediciones de un determinado momento. Para las noticias, esa familia salió de la pobreza. Pero esa familia que vive en Villa Itatí sigue viviendo en la misma casa de chapa que se inunda cuando llueve, sin acceso a gas ni a cloacas. Los hijos siguen yendo a la misma escuela que se cae a pedazos y la familia tiene que recorrer calles de tierra que cuando llueve se inundan. El pavimento no es menor, es el conector entre el adentro y el afuera. Permite que entren el patrullero y la ambulancia. Es mucho más que asfalto. Esa familia, además, sigue teniendo acceso a servicios de salud deficientes. Entonces, decir que sacaste a esa familia de la pobreza es, como mínimo, una exageración”, describe.
Recuerdo lejano

Si durante décadas la Argentina se pensó como un país de clases medias, el caso excepcional de América Latina, hoy la mitad de los chicos crece en la pobreza. El libro expone un dato, entre tantos. En los años 70 en la Argentina había 1057 barrios populares. En 2025 se registran 6400, en los que viven 5 millones de personas, o sea, el 10% de la población del país. Más de la mitad de esos barrios se formó en este siglo, después de 2001. El trabajo formal ya no es un recuerdo cercano sino lejano: hace al menos tres generaciones que la fábrica no es una experiencia cotidiana de las familias. El ingreso monetario dejó de ser un salario para ser una combinación siempre incierta y fluctuante de transferencias, empleo formal y changas.
“En estos barrios, más del 90% de las familias no tienen acceso a cloaca. El 99% no tiene acceso a gas, muchos no tienen acceso a agua corriente. Tienen una conexión ilegal a la electricidad. No tienen pavimento y el pavimento es central. No tener pavimento es estar desconectado. El pavimento es la posibilidad de que el patrullero entre en el barrio y traiga seguridad, es la posibilidad de que una ambulancia pueda llegar a atender a una persona con un problema de salud complejo y lo lleve a un hospital, o sea, muchas veces es la diferencia entre la vida y la muerte. Es la posibilidad de que esa persona pueda ir y venir a un trabajo formal. Hoy no hay conexión entre el barrio y el afuera. Si uno mira los números, gran parte de las personas en los barrios trabaja dentro de los barrios. Entonces, tampoco tienen redes para mirar que hay algo diferente afuera de los barrios”, explica Schipani.
Los investigadores convocados también analizan minuciosamente 25 años de política social y el impacto de las transferencias. Con excepción de la AUH que subió sustancialmente durante el gobierno de Javier Milei, observan una red cada vez más amplia pero menos profunda. “Es un sistema de política social que se fue generando al calor de las crisis económicas para contener a los caídos. Entonces, si vos me preguntas cuál fue la estrategia política social de los gobiernos posteriores a la crisis de 2001, fue más o menos la misma: poner más plata en las billeteras o cuentas bancarias de los pobres para que no se caigan del todo. No está enfocada en la construcción de trampolines, de políticas de inversión en capital humano. Esa es una de las grandes deudas de la política social argentina”, opina Schipani.
Es una red que contiene y amortigua caídas, pero que no es una herramienta para sacar hogares de la pobreza ni un trampolín para la movilidad social. “Lo que cambian las trayectorias de las personas no son las transferencias de ingresos sino las políticas de inversión en capital humano. Son las políticas de educación y de salud para que los niños puedan desarrollar capacidades cognitivas en los primeros años, alimentarse bien, para que en el futuro puedan tener habilidades para un trabajo de calidad. Esas son las herramientas de política social que te permiten cambiar la trayectoria de vida de las familias más humildes”.
Para Schipani, la política de poner plata en las billeteras fue buena para contener, pero tocó su límite. “Lo que necesitamos es más bien intervenciones en educación, en salud, en primera infancia. Lo que pasa que eso requiere otro nivel de intervención del Estado y sobre todo mucha cooperación entre el Estado nacional y los estados provinciales y municipales que son los que están en el territorio”.
Desgaste silencioso

Frente a este panorama de empobrecimiento, fractura y desigualdad creciente, la pregunta se impone. ¿Por qué, si los últimos 25 años estuvieron marcados por protestas sociales y movilizaciones, hoy, hay repliegue y silencio? Para Schipani, no hay explosión sino implosión. No hay estruendo público sino un desgaste silencioso y erosivo en el interior de las familias. “Tiene que ver con que las privaciones que vienen acumulando las familias hace años, que no son solo de este gobierno, están generando una suerte de desintegración social, de desintegración del núcleo de las familias”, dice. “Hay más resignación que bronca. Para que haya bronca, para que haya protesta, tiene que haber familias con autoestima, con ganas de salir a la calle. Y en realidad el sentimiento que prima es la desesperanza, la depresión, la angustia. Esta situación de pobreza, sobre todo en los barrios más humildes, está generando familias que están sobrecargadas con las tareas de cuidado y trabajo, barrios cada vez más violentos en donde la gente no se junta con otros a discutir y, eventualmente a protestar. Se encierra en la casa porque el ambiente en los barrios es muy pesado por el tema narco. En la medida que el mercado de trabajo en la Argentina no genera empleos de calidad hace mucho tiempo y en la medida que el Estado se viene retirando de los barrios y de los comedores, el rol de la escuela cada vez es menos relevante en la vida de los niños y jóvenes. El narco empiezo a ocupar un lugar central en el barrio, como juez y policía, como prestamista de última instancia y eventualmente como empleador de los jóvenes que ganan en un día trabajando para el narco lo mismo que en un mes con una changa informal”.
El libro aborda en profundidad la situación de los jóvenes “presentistas”: viven en un presente continuo y asfixiante, sin perspectivas de futuro, sin horizonte, con trayectorias educativas y laborales truncas. “Hay un consumo problemático que ayuda a salir de ese presente asfixiante, ese presente sin perspectiva”. Para ellos, según Schipani, la narrativa del ascenso social está rota. “El 60% de los jóvenes de 19 años no terminó el secundario. No creen que la escuela sea un motor de movilidad social, no tienen ninguna fe en que la escuela los lleve más arriba y, básicamente, viven en un presente continuo”. Y explica cuál es la estrategia de las familias para que alguno de sus jóvenes llegue a la universidad: “Se meten en una crianza tipo burbuja. O sea, encierran al joven en la casa para que estudie, no se ‘mezcle’ con las malas influencias del barrio y pueda apuntar a entrar a alguna universidad en el conurbano. Vemos un desmembramiento del tejido colectivo y caída de los espacios comunitarios como los clubes. Hay muy poca gente que sale en los barrios. Entonces estamos hablando de espacios segregados y en donde al interior de ellos la gente cada vez tiene menos lazos entre ellos y las familias se están desintegrando para adentro. ¿Qué pensamos que va a pasar con la sociedad cuando ese joven se cae en la escuela? ¿Adónde creemos que va? Porque ese joven tiene que sobrevivir de alguna manera, ¿no? ¿Cuál es su futuro?”, se pregunta.
A través de la perspectiva comparada, el libro analiza el desempeño de la Argentina en relación con los países de la región. Y la imagen que devuelve ese espejo es negativa. En los últimos 15 años, la performance de la Argentina en términos de reducción de pobreza, sea por ingresos o multidimensional, fue peor que el de los otros países. “La Argentina dejó de tener la posición de liderazgo que tuvo en la región: de ser históricamente el país con menores tasas de pobreza, en años recientes ha pasado a ubicarse fuera del podio en el ranking latinoamericano de menores tasas de pobreza”, afirma Schipani. Dicho de otro modo, la Argentina ha fracasado rotundamente en su lucha contra la pobreza.
Los autores de Pobreza. La grieta que importa son Iván Albina, María Victoria Anauati, Guillermo Cruces, Gonzalo Elizondo, Lara Forlino, Leonardo Gasparini, Daniel Hernández, Luis Laguinge, Federico Rossi, Mariano Tomassi, Leopoldo Tornaroli y Rodrigo Zarazaga.
Astrid Pikielny,LA NACION,Política
POLITICA
La Fiscalía apeló el sobreseimiento del adolescente de 14 años y el caso será revisado por la Cámara porteña

La apelación fiscal contra el sobreseimiento del adolescente de 14 años quedó radicada en la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y será revisada por el camarista Ignacio Mahiques, hermano del ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques.
El recurso fue presentado por el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires después de que la titular del Juzgado Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N.º 3, Laura De Marinis, dictó el sobreseimiento del menor investigado.
Además de cuestionar la sentencia, los fiscales Mauro Tereszko y Paula Raffa Pirra, de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Penal Juvenil, pidieron que la jueza sea apartada del expediente y que otro juez continúe con la investigación.
Los fiscales plantearon que la impugnación “resulta admisible en la medida que ha sido interpuesta dentro del plazo legalmente establecido para ello, por quien tiene interés en hacerlo, mediante escrito fundado ante el tribunal que la motiva, y se encuentra dirigida a cuestionar un pronunciamiento que causa un perjuicio irreparable”.
Advirtieron que la resolución de la magistrada De Marinis “dicta el sobreseimiento del acusado, extinguiendo la acción a su respecto”, lo que produce “un evidente gravamen de imposible reparación ulterior, al finalizar el proceso penal iniciado contra el adolescente sobreseído en la decisión recurrida, que le impide a este Ministerio Público Fiscal ejercer sus facultades constitucionales”.
El caso
La causa empezó a partir de la denuncia que un hombre que relató que caminaba por la calle cuando vio a cinco jóvenes “en actitud sospechosa”, de los cuales tres estaban en distintos puntos de la esquina.
El denunciante siguió caminando sin perderlos de vista cuando uno de ellos le gritó: “Dame todo. Dame el celular”. Así empezó a correr hasta que vio a un agente de la Policía de la Ciudad y le pidió ayuda.
“La violencia que exige la figura típica estaría dada por la intimidación de parte de cinco personas que intentan abordar a una persona sola. Pero el hecho no se habría consumado, porque esa persona de 47 años los evadió y luego intervino el personal policial”, destacó la jueza en su fallo.
En este sentido, De Marinis consideró que no pierde de vista que ”el robo de por sí es un hecho violento y el bien jurídico tutelado por este tipo penal es la propiedad privada y la integridad física del damnificado”.
“Ahora bien, las particulares circunstancias de este caso me permiten señalar que al no consumarse la conducta no se afectó la propiedad privada y lo cierto es que el damnificado únicamente ha padecido la situación estresante que quedó relatada en la denuncia”, sostuvo.
POLITICA
Patricia Bullrich se opuso al juicio político contra las juezas que frenaron el régimen penal juvenil

La jefa del bloque del Senado de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, volvió a marcar diferencias con el Gobierno al oponerse a que sean sometidas a juicio político las dos juezas que fallaron contra la aplicación del régimen penal juvenil, Marta Pascual y Laura Beatriz De Marinis.
“¿Vale hacer un juicio político por una sentencia? Yo creo que no”, dijo Bullrich.
La exministra de Seguridad cerraba su exposición en un Congreso Anticorrupción celebrado este miércoles en el Automóvil Club Argentino (ACA) cuando enumeró las herramientas del Estado para hacer frente a esa lucha. “¿Qué más necesitamos? Que ningún juez sea combatido por sus sentencias. Es un tema que la política tiene que ordenar”, afirmó.
“Yo estoy totalmente en contra, totalmente en contra, de las dos juezas que pararon el régimen penal juvenil”, dijo Bullrich, que fue interrumpida por una ola de aplausos. “Ahora viene lo que no sé si les va a gustar -siguió-. Yo no les hago un juicio político por eso. ¿Por qué? Porque es su sentencia. ¿Y qué pasó? La Cámara se lo revocó. Es decir que la segunda instancia le revocó la sentencia”.
Se refería a los fallos de las juezas penal juvenil Pascual, de Lomas de Zamora, y De Marinis, de Capital. La primera intentó frenar con una cautelar la aplicación general de la ley en la provincia -que bajó de 16 a 14 años el umbral penal- y fue revocada por la Cámara; De Marinis declaró inconstitucional la baja de la edad en un caso concreto y su fallo está apelado.
Contra estos fallos se pronunciaron dirigentes de La Libertad Avanza y de Pro y desde ambos espacios impulsaron la posibilidad de someter a las juezas a un jury.
“Hay que esperar, como se esperó en el caso de la jueza Pascual, de la provincia de Buenos Aires. Vino la Cámara y le dijo: ‘Usted no tiene ninguna posibilidad de hacer esto’, y le revocó la sentencia”, siguió Bullrich. Y agregó que lo mismo debía ocurrir con la jueza De Marinis.
En la misma charla, la exministra se refirió a los casos de corrupción contra el kirchnerismo que avanzan en la Justicia, de manera general a las causas de este Gobierno, sobre las cuales, dijo, debe “dar explicaciones”, y celebró el rumbo económico de la gestión.
Rechazo
“Es una jueza del poder, de la política bonaerense, que piensa exclusivamente en los intereses de lo peor de la política”, afirmó Sebastián Pareja, presidente de LLA en la provincia, cuando se anunció que la fuerza promovería un pedido de juicio político. “Está intentando frenar una ley votada democráticamente por el Congreso y que viene a resolver un problema que la sociedad viene reclamando”, dijo Pareja.
Lo propio hizo el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri. “Estos jueces garantistas defensores de delincuentes tienen que quedar en evidencia. Esta sentencia está manchada de sangre. Vamos a pedir inmediatamente juicio político”, sostuvo en un posteo publicado en X.
El del miércoles fue un nuevo gesto de distanciamiento de la exministra de Seguridad, que busca así profundizar su autonomía política dentro del Gobierno.
dirigentes de La Libertad Avanza,Pro,Patricia Bullrich,Conforme a
POLITICA
“No está nada fácil”: el Gobierno trabaja contra reloj por las PASO y evalúa más apertura para impulsar nuevos acuerdos

En un despacho de la Casa Rosada admiten que Javier Milei deberá prorrogar las sesiones ordinarias para impulsar reformas importantes que tienen trámite legislativo. No es una jugada novedosa. Más bien, ha sido una costumbre de los oficialismos en los años pares: aprovechar lo máximo posible la ventana de posibilidad antes de que la temporada de elecciones nacionales y provinciales se coma cualquier tipo de pretensión negociadora entre oficialismo y oposición.
La cuenta regresiva ya pesa sobre la mesa de operadores políticos del Gobierno. Si se cuenta el período ordinario, tienen algo más de dos meses para conseguir la aprobación del Presupuesto 2027 y de la Reforma Política, la cual contiene la quita de las PASO del calendario electoral del año próximo. La extensión del calendario legislativo ampliaría esa ventana de oportunidad a tres meses.
En el Poder Ejecutivo afirman que “no está nada fácil” la posibilidad de aprobar la suspensión de las Primarias en el corto plazo; de hecho, “al día de hoy no hay una fecha estimada para poder tratarlo”, reconocen. No se habla de eliminación porque muchos de los gobernadores y legisladores nacionales que fungen como aliados circunstanciales no están dispuestos a realizar esa modificación. Si bien no era la idea original o la que más le hubiera gustado al Presidente, en el oficialismo son realistas respecto de las adhesiones que pueden llegar a juntar con la composición actual de ambas cámaras del Congreso y afirman que podrán eliminarla luego de la próxima renovación parlamentaria.

En la última reunión de la Mesa Política se habló respecto del estado de la Reforma Política y se reiteró la necesidad de acelerar con el tratamiento. Allí son conscientes de la advertencia que realizó semanas atrás la Cámara Nacional Electoral (CNE), que “sugirió” al Congreso que cualquier tipo de modificación que incida sobre el calendario de elecciones se trate antes del comienzo del 2027.
Un importante miembro del Poder Ejecutivo recuerda otro aliciente: la expectativa que genera la suspensión de las PASO en los actores económicos. Es algo que preocupa particularmente a Milei, que fue consultado sobre esta misma cuestión por el editor en jefe de Bloomberg News, John Micklethwait, en su última jornada en Nueva York. “Los mercados financieros están mirando este tema muy de cerca”, le recordó al Presidente.
La Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado reanudó sus actividades sobre el proyecto de Reforma Política luego de varias semanas de cuarto intermedio. Lo hizo el 15 de septiembre, pero aún no se han notificado cambios de magnitud en los apoyos que podría recibir el bloque de La Libertad Avanza.
Allí mismo realizan la siguiente estimación: “El peronismo tiene 25 votos duros y necesita 11 más para bloqueártelo. Nosotros somos 21 senadores y necesitamos 16 más para asegurar todo. La clave es mirar el combo UCR-PRO, que tiene 14 votos. 10 de ellos son radicales, 3 son amarillos y Edith Terenzi, de Chubut. Ahí están todos los que faltan. Si no se destraba ese bloque, no hay manera. Depende de nosotros porque el peronismo no llega a forzarte un voto negativo como sí lo puede hacer en otros temas”.
En ese grupo de senadores hay quienes responden de manera directa a gobernadores, pero hay otros que no tienen una dependencia directa y fueron electos sin corresponder con el poder provincial de turno. Eso complejiza las negociaciones y limita el alcance que puede llegar a tener el jefe de Gabinete, Diego Santilli, para poder conseguir votos mediante el diálogo con gobernadores. Aquello, en todo caso, es un segmento que deberá asegurarse en el tratamiento del Presupuesto 2027.

“El Colo” se reunió la semana pasada con seis gobernadores y esta semana habrá concretado cinco encuentros más: los últimos dos serán este viernes por la tarde con el sanjuanino Marcelo Orrego y el mendocino Alfredo Cornejo.
Entre los negociadores oficialistas ven que será clave el viaje a París por el Argentina Week que compartirán la cúpula de la administración libertaria y, hasta ahora, una docena de gobernadores confirmados: Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
Estas conversaciones son una parte que pueden contribuir, pero que no aseguran los votos para la reforma política. La jefa de bloque Patricia Bullrich afirma que aún no están las adhesiones y que aquello también es producto de la expectativa por las alianzas electorales. “Hay gobernadores y bloques que no van a hacer ningún tipo de ayuda si es que ven que La Libertad Avanza no les brinda certidumbre de cómo les van a competir. Menos aún si saben que van a ir fuertes en sus territorios”, espetan desde el bloque violeta en el Senado.

Por caso, los cabecillas del PRO que se reunieron ayer con sus contrapartes de LLA en la Casa Rosada hicieron trascender que como “la elección está lejos, hablar de acuerdo electoral también está lejos”. Sobre la relación de ambas fuerzas por el caso de la Ciudad de Buenos Aires, marcaron: “Conocemos la valoración de la gente sobre la gestión del PRO en CABA desde 2007. Acá estamos en un ámbito de confianza donde, si hay algo que tiene para aportar LLA a la ciudad, lo puede hacer”.
En los últimos días surgieron reuniones interesantes. El armador nacional de La Libertad Avanza, Eduardo “Lule” Menem, convocó a varios presidentes provinciales del partido a su despacho. A varios de ellos les habría dado la orden de ordenar la situación de sus distritos y no descartar aperturas circunstanciales. Quienes han conversado en los últimos días con el monje karinista afirman que la idea que rige la estrategia partidaria “es que el espacio se abra y sume gente de varios espacios en las provincias”. “El año que viene vamos a necesitar a todos del centro hacia la derecha. Ese es el desafío que tienen muchos armadores que tal vez son más reticentes: la capacidad de abrir espacios”, marcan.
Diego Santilli,Casa Rosada,reunión de gabinete,Argentina,política
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