POLITICA
El Estado cambia la forma de auditarse: la SIGEN actualizó sus reglas tras casi 25 años

La Sindicatura General de la Nación (SIGEN) actualizó las reglas que rigen la auditoría interna en el Estado. Después de más de dos décadas de vigencia, las Normas de Auditoría Interna Gubernamental (NAIG) fueron reformuladas para incorporar los cambios producidos en la administración pública, los nuevos riesgos y los avances tecnológicos.
La decisión quedó formalizada a través de la Resolución SIGEN N° 292/2026, que deja sin efecto las normas aprobadas en 2002 y establece un nuevo marco técnico y metodológico para la actividad de auditoría interna en el Sector Público Nacional y las Universidades Nacionales.
La actualización no supone un quiebre con el modelo anterior. Parte de la experiencia acumulada durante más de veinte años y suma nuevos criterios y prácticas profesionales para fortalecer el sistema de control interno.
Uno de los principales cambios es la concepción de la auditoría como una herramienta que no solo revisa lo ocurrido, sino que también identifica riesgos, anticipa problemas y aporta información para mejorar la toma de decisiones.

Del control que revisa al control que anticipa
Las nuevas Normas de Auditoría Interna Gubernamental fortalecen la independencia y objetividad de la auditoría interna y amplían su función como instancia de aseguramiento y asesoramiento estratégico.
El nuevo enfoque pone el acento en la gobernanza, la gestión de riesgos y el control, con una mirada orientada a generar recomendaciones y oportunidades concretas de mejora.
La idea es que la auditoría pueda aportar una visión prospectiva y basada en evidencia sobre el funcionamiento de las organizaciones públicas.
Tecnología y nuevos riesgos
La transformación tecnológica ocupa un lugar central en las nuevas normas.
Las Normas de Auditoría Interna Gubernamental incorporan el uso de herramientas tecnológicas para la recopilación, análisis y evaluación de información, además de contemplar la gestión de recursos tecnológicos y los riesgos asociados a su utilización.
También se profundizan las capacidades profesionales requeridas para los equipos de auditoría, entre ellas conocimientos actualizados, análisis de riesgos, herramientas de datos y capacidad para comunicar con claridad sus conclusiones.
En otras palabras, si cambió la forma de gestionar el Estado, también tenía que cambiar la forma de controlarlo.
Un control con mirada productiva
Otro de los ejes de la actualización es la incorporación de un enfoque productivo de la acción pública.
Las nuevas normas establecen que la auditoría debe prestar especial atención a los costos y gastos innecesarios, la calidad de los bienes y servicios, el impacto económico de los controles y los indicadores de desempeño.

Incluso las recomendaciones de nuevos controles deberán contemplar la relación entre costo y beneficio, y considerar tanto los riesgos que se busca reducir como los posibles efectos sobre los procesos de gestión.
“La auditoría tiene que ser una herramienta útil para la gestión. Controlar no es poner obstáculos: es ayudar a que las cosas se hagan mejor”, señaló Alejandro Díaz, síndico general de la Nación.
Una agenda que también estuvo en el Congreso
La actualización de las Normas de Auditoría Interna Gubernamental se conoce después del 2° Congreso Internacional de Control Gubernamental, organizado por la SIGEN bajo el lema “La auditoría pública frente a los desafíos del siglo XXI”.
Durante tres jornadas, especialistas, funcionarios y referentes del control de distintos países debatieron sobre innovación, tecnología, gestión de riesgos, calidad y las transformaciones que enfrenta el Estado.
El encuentro reunió a más de 750 visitantes acreditados, 42 speakers y representantes de 11 países, y recibió más de 60 trabajos en el marco del concurso de ponencias sobre innovación y nuevos desafíos para el control gubernamental.

En ese contexto, las nuevas NAIG representan un paso concreto en una agenda que busca adaptar el control público a una gestión cada vez más compleja y tecnológica.
Cinco componentes y 13 principios
El nuevo marco organiza las normas en cinco componentes y 13 principios, que abarcan el propósito de la auditoría, las condiciones para su ejercicio, el gobierno de la función, su gestión y el desempeño de los servicios de auditoría.
El esquema incorpora, además, criterios de planificación basada en riesgos, gestión de recursos, tecnología, comunicación, calidad y mejora continua.
Las nuevas normas también contemplan requisitos mínimos para un Sistema de Gestión de la Calidad de las Unidades de Auditoría Interna.
Después de más de veinte años, la SIGEN actualiza así el marco que regula la auditoría interna gubernamental y consolida una visión del control como una herramienta para mejorar la gestión, cuidar los recursos públicos, prevenir riesgos y generar valor para el Estado.
POLITICA
Brasil, Estados Unidos e Israel: las tres elecciones que pondrán a prueba la estrategia geopolítica de Milei

En menos de un mes habrá elecciones en Brasil, Israel y Estados Unidos. Con matices, diferencias e intereses contrapuestos, el resultado de estos procesos impctarán de lleno en la política exterior del gobierno libertario. Javier Milei ratificó la semana pasada, en el marco de la Asamblea General de la ONU, su estrategia geopolítica y reinvindicó su cecanía con Donald Trump y Benjamin Netanyahu.
El Presidente no escatimó elogios. “Agradezco la oportunidad que me han brindado de formar parte de su círculo de amigos y socios”, afirmó durante una entrevista con Bloomberg en el Economic Club de Nueva York. Y los definió como “los dos grandes héroes de la humanidad en este momento”.
En Brasil la situación es más compleja.
El próximo 4 de octubre se celebrará la primera vuelta presidencial y, salvo una sorpresa, habrá segunda vuelta el 25 de octubre. El escenario que proyectan todas las encuestadoras es un duelo con final abierto entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, inhabilitado para presentarse tras su condena penal.
Los números más recientes —AtlasIntel/Bloomberg del 17 de septiembre, con 5.018 encuestados y margen de error de un punto porcentual— muestran al senador con 47,2% frente al 46,8% de Lula en un escenario de balotaje: empate técnico perfecto. En primera vuelta, el presidente retiene la delantera con 44,1% contra 41,7% del opositor.
Para la Argentina, el resultado brasileño tiene una carga adicional que va más allá de la ideología. Brasil es el principal socio comercial del país: el intercambio bilateral supera los 20.000 millones de dólares anuales y ningún otro mercado concentra tanto volumen de exportaciones argentinas. Sin embargo, la relación entre Milei y Lula da Silva atraviesa su peor momento, con un vínculo diplomático degradado a nivel de encargado de negocios.
El presidente argentino participó de un acto de proclamación de Flavio Bolsonaro como candidato opositor, cuestionó públicamente al mandatario brasileño y criticó al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, lo que motivó una respuesta institucional del gobierno de Brasilia: el retiro de los embajadores. Los jefes de las misiones, Julio Bitelli, por el gobierno de Lula, y Daniel Raimondi, por el gobierno de Milei, volvieron a sus respectivos países por tiempo indeterminado.
Elsa Llenderrozas, directora del Comité de Estudios de Asuntos Latinoamericanos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), describió el proceso electoral como “muy importante por varias razones”. Consultada por Infobae, señaló que una victoria de Bolsonaro “puede facilitar que se normalicen las relaciones con Argentina”, mientras que la continuidad de Lula “haría más costoso el diálogo diplomático, aunque no imposible”.
Llenderrozas también adviertió sobre el rol de Washington en la ecuación: “Estados Unidos está presionando a Brasil con sanciones políticas, aranceles unilaterales y coacciones de todo tipo”. Según su análisis, esa presión empuja al gobierno de Lula hacia China, mientras que un eventual presidente Flavio Bolsonaro “tendrá posibilidad de recomponer más rápido la relación con Trump, aunque su vínculo con Xi también será pragmático y evitará los errores iniciales que cometió su padre en el gobierno”.
Según la analista, Milei se enfrenta a una paradoja, porque “una victoria de Bolsonaro puede desplazar a Milei como aliado privilegiado de Trump en la región”. “Esa es la trampa en la que se encuentra el presidente argentino: apoyar a un candidato que puede desplazarlo de lo que considera su lugar de privilegio”, afirmó.
Por último, Llenderrozas puso el foco en una dimensión institucional. “Estas elecciones son importantes para medir la resiliencia democrática en Brasil. El temor es la reacción de un candidato como Bolsonaro, si pierde por una diferencia menor a un dígito, teniendo en cuenta lo que sucedió con la derrota de su padre y el ataque a las instituciones de gobierno”, indicó.

Israel: la primera elección tras el ataque de Hamás del 7 de octubre
El 27 de octubre, Israel celebrará las primeras elecciones desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Se pondrán en juego los 120 escaños del Knéset —el parlamento israelí— para conformar el nuevo gobierno.
Las encuestas posicionan como favorito al partido Yashar, liderado por el ex jefe del Estado Mayor del Ejército Gadi Eisenkot, con proyecciones de entre 23 y 25 escaños. El Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu aparece segundo, con alrededor de 20 escaños. La alianza Beyachad, que agrupa al ex premier Naftali Bennett con Yair Lapid de Yesh Atid, sumaría entre 12 y 16 escaños. Ningún bloque tiene asegurada la mayoría de 61 escaños necesaria para gobernar, lo que abre la puerta a negociaciones complejas tras el cierre de las urnas.
La elección tiene una resonancia particular en Argentina, que alberga la comunidad judía más grande de América Latina y la quinta del mundo. Para Milei, el resultado también importa en clave diplomática: el presidente anunció el traslado de la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén y abrió vuelos directos entre ambos países.

Alejandro Melincovsky, director para Países de Habla Hispana de la Organización Sionista Mundial y ex representante para Argentina del Foro de Familias de Secuestrados y Desaparecidos, advirtió a Infobae que las encuestas en Israel deben leerse con más cautela que en otros países, dado que el voto no es obligatorio. “Mucho tiene que ver cómo se levanta alguien a la mañana, no solo a quién va a votar, sino si toma la decisión de salir a votar o no. Eso puede cambiar mucho”, señaló. Como ejemplo histórico, citó las elecciones de 1996, cuando la abstención masiva de la población árabe israelí le dio el triunfo a Netanyahu sobre Shimon Peres.
Sobre la formación de gobierno, describió tres escenarios posibles: que Netanyahu logre armar una coalición de 61 escaños, que la oposición lo logre con apoyo de partidos árabes, o que no se llegue a ningún acuerdo y el país deba convocar a nuevas elecciones. El sistema otorga 90 días para intentar conformar gobierno, con posibilidad de prórroga. Un elemento clave en ese proceso es el umbral electoral del 3,25%, que obliga a los partidos pequeños a fusionarse o arriesgarse a que sus votos “vayan a la basura” y redistribuyan entre los que sí ingresan al Knéset.
En cuanto al impacto sobre Argentina, Melincovsky sostuvo que existe consenso entre los principales candidatos —incluida la oposición— sobre mantener el vínculo con Buenos Aires. Y recordó cuando Milei visitó Israel se reunió también con Lapid, jefe de la oposición, quien “elogió el posicionamiento internacional de Argentina” y anticipó que continuaría en la misma línea.
“No importa quién llegue a ganar las elecciones: el que sea va a seguir alineándose con Argentina mientras tenga un gobierno afín”, afirmó. Y agregó que esa alineación trasciende al actual gobierno.

Los demócratas van por el Congreso
Por otro lado, el 3 de noviembre se harán en Estados Unidos las elecciones de medio término, en las que se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes (435 bancas) y 35 escaños del Senado. Las últimas encuestas favorecen a los demócratas en la batalla por la Cámara Baja, mientras que en el Senado la disputa es más pareja: Texas, Michigan, Georgia y Florida concentran los cruces más reñidos, con diferencias dentro del margen de error.
El resultado tiene consecuencia directa para la Casa Rosada. Jorge Arguello, exembajador argentino en Estados Unidos, advirtió a Infobae que “lo que ocurra en noviembre no será para la Argentina solamente un dato de la política interna norteamericana”. Para el diplomático, el gobierno de Milei “ha hecho de su vínculo con la administración Trump el eje central de su política exterior”, lo que convierte cualquier modificación del equilibrio en el Congreso en un factor de impacto directo sobre Buenos Aires.
Arguello puso el foco en lo que define como un problema de “timing”: el giro latinoamericano de Washington podría estar produciéndose justo cuando el escenario político interno podría modificarse. “Si así fuera, podría aparecer una suerte de descalce entre el ciclo político regional y el norteamericano”, señaló.
“La relación estratégica de la Argentina con Estados Unidos debería construirse con el país en su conjunto y con una perspectiva que trascienda una administración determinada”, plantéo, y añadió que Argentina necesita “multiplicar sus vínculos, diversificar sus relaciones y ampliar sus márgenes de acción, no reducirlos”.
Benjamin Gedan, investigador del Centro Stimson, planteó a este medio otra dimensión de análisis. Advirtió que si los demócratas conquistan al menos una cámara, la relación entre Milei y Trump quedará “bajo la lupa”, incluido el rescate financiero que Washington extendió a Buenos Aires. “Milei se juega todo a una sola carta y, de repente, la relación entre Estados Unidos y Argentina se ha convertido en un tema partidario en Washington, algo que no suele ocurrir”, remarcó.
Más allá de la asistencia de USD 20.000 millones que instrumentó el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, a fines de 2025, antes de las elecciones legislativas, para contener la fragilidad de las reservas del Banco Central, la volatilidad cambiaria y la presión sobre los mercados financieros, esta semana se aunció el corredor Andes-Atlántico, un acuerdo que prevé inversiones de hasta USD 7.000 millones para 2027 en obras de energía, minería, transporte y telecomunicaciones.
2027 será, precisamente, el momento de Milei para competir por su reelección. En Nueva York ratificó la red internacional para sostener su figura y su gobierno. A los inversores les dejó un mensaje: “Todos los actores económicos del mundo libre saben que si nuestro gobierno es reelecto en 2027, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina”. El nuevo mapa geopolítico que emerja de este proceso de elecciones moldeará las condiciones externas en las que Argentina deberá transitar su propio año electoral.
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POLITICA
Jorge Macri celebró el fallo que revocó la decisión de la jueza De Marinis: “Si quieren legislar, vayan al Congreso”

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, celebró la decisión de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de la Ciudad que revocó el fallo de la jueza Laura Beatriz De Marinis, quien había declarado inconstitucional la aplicación del nuevo Régimen Penal Juvenil y sobreseído a un adolescente de 14 años.
“Un necesario freno al garantismo judicial. La ley está para cumplirse. Si quieren legislar, vayan al Congreso”, publicó Jorge Macri en sus redes sociales después de que se conociera la resolución del tribunal de alzada.
La Cámara no solo dejó sin efecto la decisión de la magistrada, sino que también dispuso apartarla del expediente. De esta manera, el caso deberá continuar con otro juez, que podrá investigar al adolescente de 14 años por la tentativa de robo.
El nuevo Régimen Penal Juvenil, establecido por la Ley 27.801, fijó en 14 años la edad mínima de responsabilidad penal y comenzó a regir el 5 de septiembre.
POLITICA
La delgada línea entre el milagro y la catástrofe

Javier Milei y Axel Kicillof convivieron dos días bajo el cielo de Nueva York sin verse, pero como si se persiguieran con las palabras. Desplegaron un duelo de desmesuras ante inversores y políticos. Donde el presidente libertario ve un boom de crecimiento y consumo, una Argentina a la que “los dólares le salen por las orejas”, el gobernador peronista distingue “una catástrofe”, un desierto de empresas quebradas y desempleo masivo. Lo que dejaron fue una estela de desconfianza, acompañada por una suba del riesgo país hasta el nivel más alto desde abril.
La doble visita resultó una puesta en escena del carácter provisorio de la transformación que experimenta la Argentina. Milei ha optado por aferrarse a la polarización con el kirchnerismo, o sus herederos, y esa decisión lo expone delante de los actores económicos a los que seduce para que se lancen a invertir.
Su lógica de empujar reformas del 50%, sin buscar mínimos puntos de consenso con una oposición a la que baña de insultos a diario, cubre su programa de un manto de incertidumbre. Lejos de ser una brújula fiable, el famoso “rumbo” queda sometido a un examen permanente de opinión pública. Preso de los resultados de corto plazo. El apego al equilibrio fiscal, la nueva legislación laboral, la apertura comercial, el incentivo a las grandes inversiones del RIGI y el alineamiento geopolítico con Estados Unidos se asumen como decisiones personales de Milei.
“Si aparecen pelotudos hablando por Nueva York, (el riesgo país) sube, obvio”, dijo Milei el miércoles, cuando la tasa ya superaba los 550 puntos. Aludía a Kicillof, por ahora el dirigente que lo sigue más de cerca en las encuestas de intención de voto presidencial, aunque todavía le quede un pedregoso camino para afianzarse como el candidato del peronismo. Lo llamó “enano soviético” y otras lindezas por el estilo ante auditorios que tienen un temor innato a los políticos de inclinación intervencionista.
Agitar el “riesgo kuka” es un cuchillo de dos filos. Agrupa a un sector del electorado al que le causa escalofríos el recuerdo de los gobiernos kirchneristas, pero vuelve conservadores a los que mueven el dinero. Lo sabe el ministro Luis Caputo, que por eso hace tiempo decidió declarar que, a su juicio, es imposible que en 2027 el peronismo vuelva a gobernar el país.
Pero la tentación de culpar al enemigo es más fuerte cuando la economía no llega al lugar que el Gobierno espera. A estas alturas del año, Milei y Caputo proyectaban que la inflación habría caído por debajo del 1 por ciento mensual y que el crecimiento sería perceptible para la mayoría de la población. Tienen, en cambio, la actividad en retroceso, el empleo planchado, niveles de mora crediticia récord y movimientos de precios que aún impiden un despegue de los salarios.
Como consecuencia de este presente de estabilidad escuálida, el liderazgo de Milei en la carrera presidencial se ha vuelto difuso.
El ministro de Economía, que llegó a imaginar las elecciones del año que viene como “un paseo por el parque” para los libertarios, se desvive por garantizar un blindaje de reservas que le permita pulsear con el mercado en la temporada de votación. El objetivo número 1 de su gestión es evitar una corrida cambiaria ante el miedo a un vuelco radical en las reglas de la economía. La estabilidad se mantiene como el mayor tesoro a cuidar. La tasa de inflación de agosto, de 1,7% y la más baja en 14 meses, lo invita a perseverar en esa dirección.
Milei ajusta las promesas al andar. Los “mejores 18 meses” de la historia que según Caputo iban a empezar en abril se mudaron a un futuro hipotético. “Si somos reelectos, el 2028 va a ser el mejor año de la Argentina”, pontificó el Presidente el jueves. Un arquero que no para de correr el arco. Fue otra invitación a que los grandes jugadores del mercado profundicen su inclinación al “esperar y ver”.
El dilema peronista
Kicillof buscó aguarle la fiesta. En sus charlas con financistas y políticos refutó la orientación liberal y desreguladora de Milei. Se presentó como defensor de un rol fuerte del Estado en la economía, habló de una “tragedia educativa” y descalificó la doctrina trumpista de intervención en la región. A su propuesta le falta aún una definición nítida sobre cuál es la receta que lleva al crecimiento. En las últimas semanas mencionó al pasar la necesidad de “orden económico”, sin que surja aún de esas palabras un mensaje explícito contra el prejuicio muy extendido de que un triunfo del peronismo implicaría el regreso de la inflación desbocada.
Ni él ni ninguno de los integrantes del disuelto Frente de Todos ha ofrecido una explicación concreta sobre por qué fracasó el gobierno de Alberto Fernández y qué se hizo mal para que al entregar el mando la inflación interanual fuera del 211%. Sergio Massa, el ministro de Economía que perdió contra Milei, no volvió a hablar en público sobre su gestión. Cristina Kirchner mantiene la centralidad a pesar de estar en prisión domiciliaria y se limita a recordar que ella señaló en su momento las disidencias con Fernández. Una verdad a medias, porque nunca abandonó en aquellos años la jefatura del oficialismo y el poder sobre áreas centrales de la administración.
La carencia de una autopsia del último gobierno peronista opera como un freno de mano en la renovación opositora. Contrasta con lo que hizo Mauricio Macri después de su derrota en 2019. Él se tomó un tiempo para explicar por qué no había logrado sus objetivos económicos y concluyó que, si tuviera la posibilidad, “haría lo mismo, pero más rápido”. Esa autocrítica desdibujó a Juntos por el Cambio y anticipó a Milei.
Un peronismo sin el vigor de otras épocas, desprovisto de un liderazgo claro y sometido a batallas internas destructivas, le da a Milei oxígeno para pensar cómo salir del laberinto del estancamiento económico. La imagen positiva que perdió el Presidente no engorda a sus rivales. Pero el descontento social y las expectativas menos optimistas respecto del futuro producen efectos inmediatos en el plano político.
Sin esas condiciones, sería impensable el libertarianismo crítico que ensaya Patricia Bullrich o la candidatura en gestación del economista Hernán Lacunza desde el Pro, a pesar de que, en paralelo, Macri y la hermana del Presidente abrieron la negociación de una alianza de alcance nacional. “Tengo mucha confianza en que los argentinos van a quedarse con la versión del cambio de primera mano, no con la segunda marca o la tercera”, dijo Milei el jueves, en lo que pareció un mensaje a quienes lo desafían desde su andarivel ideológico.
Los retrocesos de Milei
Esa rigidez narrativa contrasta a menudo con la dinámica real de su gobierno. Milei no pacta de antemano, pero suele retroceder después. Empuja reformas sin acuerdos previos y frena cuando la realidad le pone un límite. Solo lo disimula con una pose dogmática y palabras incendiarias.
Se volvió el primer malvinero después de la oalista que se impuso a raíz del partido del Mundial entre Argentina e Inglaterra. Tardó en entenderlo y lo asumió cuando debió resignar las modificaciones a la ley de tierras que impulsaba como parte esencial de su revolución. Esta semana, ante la Asamblea General de la ONU, se presentó como el único presidente argentino dispuesto a pasar a la acción para recuperar la soberanía, pese a que su mayor gesto hasta ahora ha sido proponer una versión más dura de una ley vigente desde 2011 para sancionar a las empresas que extraen recursos en las islas y el mar circundante.
Otro giro sin sutilezas se dio en la discusión por el financiamiento para el área de discapacidad, al renunciar a los recortes que había impulsado la semana pasada en el texto del presupuesto 2027. La reacción política y social desató un clamor de los propios. El clima ya no está para presumir de crueldad con los más débiles, como solían hacer algunos de los libertarios más conspicuos. Aquellos que desafiaban en redes sociales a un chico autista o usaban como insulto el término “mogólico”.
Los aliados parlamentarios están menos propensos a convalidar nuevos ajustes impopulares. “Hay campo fértil para que nos toreen con leyes que amenazan el superávit fiscal. Ya pasó el año pasado antes de las legislativas”, dice uno de los integrantes de la conducción legislativa de La Libertad Avanza. Milei llama a no ceder, salvo en los casos que lo expongan a una crisis.
El termómetro del humor social aconsejó también pasar a pérdida a Manuel Adorni, que el lunes explicó ante los tribunales que había hecho su patrimonio gracias a ganancias extraordinarias con criptomonedas que ocultó al fisco durante años. Contó que guardó en su casa casi 600.000 dólares en 2017 y vivió con disimulo, austeramente, hasta que fue designado en el Gobierno, a finales de 2023. Milei no volvió a clamar la inocencia de su amigo. En las redes sociales no hubo ni un “fuerza, Manu”. El vocero Adrián Ravier se limitó a decir que será la Justicia la encargada de determinar si la explicación del exjefe de Gabinete es cierta o no. El último hilo de cortesía con Adorni consiste en mantenerle la custodia y el auto oficial.
La nueva tierra prometida
El foco del Presidente estaba puesto en la visita a Manhattan. En desplegar otra vez su oferta de una nación abierta a la inversión, destinada a convertirse en un proveedor privilegiado de minerales críticos, energía y espacio físico para el desarrollo de la Inteligencia Artificial. “Argentina es la nueva tierra prometida”, anunció en Nueva York. Explicó que su problema hoy consiste en que no se aprecie más el peso ante el auge de las exportaciones. Ahí encajó su metáfora de los dólares que nos salen por las orejas. Incluso se permitió fantasear con pasiones personales, como cuando dijo que soñaba con tener un Tesla Cybertruck negro con un león dorado para pasearse por Buenos Aires.
Pudo celebrar un acuerdo con Estados Unidos sobre proyectos de infraestructura estratégica por 7000 millones de dólares. Es otro triunfo en espera, sujeto a que el péndulo argentino no se active otra vez.
Antes de volverse, Milei describió los éxitos de lo que llama “el milagro libertario”. Refutó a los que, en línea con Kicillof, denuncian una crisis de ingresos. Dijo: “Con la baja de la inflación les devolvimos a los argentinos 100.000 millones de dólares; una inyección de dinero que se siente en el bolsillo”. Las últimas estadísticas oficiales del Indec hablan de caídas del consumo, la inversión y el empleo, y un repunte de la pobreza. Será que prendió el ejemplo de Adorni y todos decidieron guardar el dinero y vivir deliberadamente como si no lo tuvieran.
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