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CHIMENTOS

Germán Martitegui, Damián Betular y Maru Botana a horas del estreno de MasterChef: “La edición anterior dejó la vara muy alta”

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Maru Botana, Damián Betular y Germán Martitegui hablaron de la nueva edición de MasterChef Celebrity (RS Fotos)

Lejos de los sonidos de la calle, en el corazón de Palermo, Germán Martitegui, Damián Betular y Maru Botana participaron de la presentación de la nueva edición de MasterChef Celebrity (Telefe), que reunirá a 24 famosos provenientes de distintos rubros. Sobre el desafío de esta nueva temporada dialogó con Teleshow el jurado, encargado de la difícil tarea de eliminar en cada gala a uno de los contrincantes. El ciclo volverá a estar conducido por Wanda Nara, aunque Donato de Santis no integrará el plantel.

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El evento se realizó tras ocho horas de grabación, pero el ánimo de los tres protagonistas no reflejó ese extenso trabajo previo. Vestidos con sus mejores galas, se presentaron para la entrevista y, con la calidez, soltura y buena onda que ameritaba la tarde, profundizaron en su visión sobre los participantes y en la preparación para el desafío. Maru, en particular, contó cómo vive la “presión” de ocupar los zapatos de Donato, quien formó parte del programa durante una década.

Nacido en Dolores en 1982 y formado en el Instituto Argentino de Gastronomía, Betular se sumó al programa después de desempeñarse durante años como jefe de pastelería y, más tarde, como chef ejecutivo del Palacio Duhau Park Hyatt. Su relación con el formato se inició en 2015, cuando debutó como invitado en MasterChef, y su figura televisiva se afianzó a partir de su tarea como jurado en Bake Off Argentina. Dueño del restaurante Tegui, Martitegui nació en Necochea en 1966, se formó junto a Francis Mallmann e integra el jurado de MasterChef desde la primera edición de 2014. Por su parte, Botana conduce desde el año 2000 ciclos como Sabor a mí y Maru a la tarde, y luego de participar como invitada en la edición anterior se incorpora por primera vez como jurada estable.

—¿Cómo se preparaon para esta nueva temporada?

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—Damián Betular: Muy bien, muy contento de esta nueva temporada, con muchos cambios. La incorporación de Maru, estamos contentos. Venimos de la grabación y hablamos con Wanda, con Germán y con Maru. Los participantes me parecen espectaculares, los desafíos están renovados, así que siempre es un placer hacer MasterChef.

—Germán Martitegui: Muy contento. Me parece que es un grupo que está superaceitado. La verdad que las cosas están yendo muy bien, el equipo es muy lindo, los participantes son increíbles. Es mucho trabajo, mucha gente trabajando, lo hacen muy bien. Me parece que la gente lo estaba como pidiendo. Es un buen momento.

—Maru Botana: Los chicos ya me habían preguntado el canal, cómo me veía, hace un montón de tiempo. Yo tengo una vida bastante activa, entonces muchas cosas era complicado. Pero la última parte fue muy lindo, como me volvieron a llamar, ahí ya me hizo pensar más. Lo lindo es que estoy en Telefe, que es mi casa, es mi vuelta. Está toda la gente de mis programas. Llegar, esas sonrisas, abrazos, miradas, ya te sentís bien. Y bueno, ahora es como que hay cosas que las tengo que pensar, pero también es un gran desafío poder ser yo y hacer este programa, poder encontrarse a personaje que obviamente todavía no lo tengo. No te voy a decir que estoy recanchera, me va a criticar el país entero porque estoy anti todo, pero la vida es una sola y también vale la pena divertirse. realmente la tele me encanta y fue una etapa de mi vida que amé y que extrañé un montón, o sea, con lo cual estoy muy feliz de volver a estar acá y tengo pequeños angelitos que me van cuidando y me van aconsejando y escucho a todos y estoy superatenta a todos los secretitos que me dicen y aplico. Y después lo peor va a ser cuando lo vean mis hijos, que me van a dar, pero estoy preparadísima para esas críticas, pero creo que lo voy a lograr. Me tengo fe.

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Entrevista MasterChef Celebrity Argentina - Wanda Nara - Maru Botana - Damian Betular - Germán Martitegui
Maru contó que Donato la llamó para darle su bendición a la hora de reemplazarlo (RS Fotos)

—¿Cómo cambian los roles ahora que Donato de Santis ya no está?

—D.B: El tema de roles se va dando con cada uno de los participantes. Siempre mi misión en MasterChef es tratar de quebrar un poco con los nervios del participante y tratar de hacerle más amena esa obra de competencia para que puedan brillar. Y después la parte del juzgar es un plato: no pasa nada, pero es una competencia y nadie quiere perder.

—G.M: Siempre han sido muy cambiantes los roles, de todas maneras. Nos complementamos mucho. Con Maru nos estamos adaptando. Obviamente, antes casi telepáticamente yo sabía lo que los otros dos iban a decir. Ahora hay que prestar un poco más de atención. En cuanto Maru vaya definiendo qué papel quiere, yo me voy adaptando al mío. Somos tres personas que saben mucho de cocina, y Maru sabe más de televisión que todos nosotros.

—M.B: No es que sea más práctica, pero soy mamá, entonces me gustan las cosas rapidito. Donato me llamó el otro día para decirme que yo era la mejor persona que lo podía reemplazar, que está feliz. Creo que la parte emotiva son momentos que surgen. Lo más lindo es ser uno y que las cosas te vayan tocando, sin privarte. Dami y Germán la tienen recontratada y al principio mirás al costado, pero después decís: ‘basta, quiero ser yo’. Soy superemotiva y supercálida, sé que me voy a encariñar con gente, que me va a tocar el corazón, y también sé que me van a hacer enojar cuando repitan un error.

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—¿Cómo llegaron los participantes en el arranque de esta temporada?

—D.B: Como todo inicio, cuesta. Yo siempre doy el ejemplo de que es como mudarte, o como empezar un trabajo nuevo: la cocina es diferente, están ubicadas las cosas diferentes, los utensilios son diferentes, los electrodomésticos son diferentes. Pero por lo menos ya rompieron el hielo y empezaron a cocinar. La edición anterior dejó la vara muy alta, pero tampoco empezaron tan bien. Eso me da esperanza. También los desafíos están más difíciles. A medida que pasan las temporadas, hay que sorprender al participante, pero ya sabe de qué se trata.

—G.M: Los veo como todos los años hasta el cuarto programa. Hay muchas menos milanesas, lo cual me alegra un montón. La edición anterior venía de milanesa en milanesa en milanesa, y estos no hacen milanesas. Es raro, no lo quiero ni decir para que no pase. No han hecho ni una milanesa en cuatro programas. Tampoco han cocinado nada dulce, no han usado un horno. Ha empezado bastante tranquilo.

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—¿Alguno de los participantes se destaca hasta ahora?

—D.B: A mí me pasó algo esta temporada que creo que no me había pasado: todos están con ansias de ganar y todos quieren superarse. Hoy escuchaba a uno de los participantes decir algo maravilloso: que en este proceso de la competencia quiere aprender y cada vez le fascina más. Y no se van frustrados. Pero no te puedo decir un nombre porque van ni una semana, y sería injusto: son 24. Sí te doy una pista: siempre el mundo del deporte trae sorpresas, porque la disciplina, la exigencia y el contrarreloj del deporte hacen que eso sea, y esta temporada no es la excepción. La vez pasada, Maxi López y el Turco Husaín llegaron los dos a la última etapa.

—G.M: La verdad que todavía no siento eso. Es un grupo muy parejo, de gente muy profesional. Todavía no se sabe nada. Me gusta mucho este momento, como que no sabés quiénes van a ser los personajes, quiénes van a ser los graciosos, con quiénes me voy a pelear, porque me voy a pelear con alguno. No sé nada y está buenísimo no saberlo también.

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—M.B: Un productor me dijo algo que me hizo ver distinto todo esto: que está claro que hay un grupo de gente que tiene que aprender y un jurado que tiene que enseñar. Porque vos entrás al programa y pretendés que todos sepan cocinar, y hay unos que no tienen la más remota idea. Hoy Learna me dijo que lo único que sabe hacer es café en cápsulas. Entonces te ubicás distinto, escuchás, comprendés, te metés en otro lado. Sí están los personajes a los que les gusta la cocina, que cocinan mejor, pero todavía no tenés a alguien que te diga: este ya la tiene clara.

Entrevista MasterChef Celebrity Argentina - Wanda Nara - Maru Botana - Damian Betular - Germán Martitegui
Damián no será parte de MasterChef Junior, pero aseguró que estará de invitado

—¿Cómo se preparan para el regreso de MasterChef Junior?

—D.B: Ahí voy solo de invitado. Va a estar Germán, va a estar Maru, va a estar Ian (Lucas) y va a estar Vero (Lozano) en la conducción. Hay desafíos divertidos para hacer con ellos de pastelería, que me divierten a mí. Es un formato que lamentablemente yo, por el teatro, no pude hacer, pero estoy muy feliz de que lo haga Ian y Germán. Era el sueño de Germán: él es padre gracias a haber hecho MasterChef Junior, así que creo que es un sueño de Germán poder volver a hacerlo.

—G.M: No es mi gran sueño. Me gustó mucho hacerlo. La primera vez que lo hice tenía mucho miedo a los chicos: yo era de esas personas que si le aparecía un chico decía, ¿de qué le hablo, qué hago? Y terminé de hacerlo y dije: me encantan los chicos. Y después de eso fui papá. Ahora lo estoy encarando medio canchereando, pero sí, me pone muy contento hacerlo. Vi a algunos de los chicos, son increíbles. Tengo mucha fe.

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—M.B: Tengo una mano mucho más relajada porque tengo una debilidad especial por los chicos. Acá hay que tener cuidado con el tema de las edades: un chiquito muy chico te puede derrotar, y uno más grande tiene otra letra, otra voz. Lo que me tengo que controlar es eso. Tengo libertad total, y Germán, que supuestamente era el malo, ahora tiene hijos, así que va a tener corazón.

—¿Cómo es la relación con Wanda Nara en las grabaciones?

—G.M: Cada vez peor [ríe]. Le decimos más barbaridades y ella nos dice más barbaridades. No sé si van a salir al aire o no, pero está bueno que nos podamos hacer bromas sin ofendernos. Eso me da la tranquilidad a la hora de divertirme. Y sí, nos queremos mucho, y nos respetamos también.

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—M.B: Bien, superbién. Wanda es muy divertida, muy ocurrente. Siempre te tira algún comentario que te morís de risa. Ella misma pincha y yo pico. Se arman risas cómplices en el medio del plató. La verdad que es muy divertido.

—¿Qué esperan del público en esta nueva temporada?

—D.B: Que nos acompañen. Con el teatro me di cuenta aún más de lo que significa MasterChef: a la salida la gente te espera preguntando cuándo vuelve. Es una temporada que creo que la están esperando mucho. Fue muy buena la anterior, muy renovada, con cosas nuevas: nunca tuve tantos participantes, era un experimento y salió bien. Vamos por la revancha con esta.

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—M.B: Estoy en plena campaña política. Estoy por comprarme a toda la gente: doy besos, abrazos, mil fotos por la calle. Voy a todos los eventos que me dicen para que la gente me ame.

Entrevista MasterChef Celebrity Argentina - Wanda Nara - Maru Botana - Damian Betular - Germán Martitegui
Germán destacó que, hasta el momento, los participantes no se apoyaron en las milanesas a la hora de cocinar

—¿Cómo compaginás el teatro con el regreso a MasterChef?

—D.B: Yo creo que hice el teatro por la liberación que me dio la tele. Venía de Bake Off, un formato un poco más rígido, no estaba tan acostumbrado a las cámaras. Ese MasterChef del 2020 cambió mucho en mí, en mi manera de manejarme en la tele, de divertirme y de olvidarme de las cámaras. Es mucho más complejo, porque en el teatro hago el chiste y se ríen o no se ríen, en cambio en la tele no sé qué pasa en la casa de cada persona que mira. Sabía que no podía hacer las dos cosas al mismo tiempo, por eso todo se escalonó así, y estoy feliz de que sea de esa manera.

¿Cómo hacés para combinar los entrenamientos, tus locales y las grabaciones de MasterChef?

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—M.B: A las cinco de la mañana, cinco menos diez, arranco a entrenar, arrastrada como sea. La llevo a mi hija al colegio, hasta ahí voy bien. Después tengo que correr, trato de no llegar tarde, y después voy a los locales. Hago todo al revés. Estoy más ajustada, e imaginate que también viene MasterChef Kids, que es otra movida. Pero cuando me propusieron esto no tenía mucho que pensar: era sí o no, y sabía que me iba a arrepentir si no lo hacía.

—Me hablaron de cambios en los desafíos, ¿Algo que puedan adelantar?

—D.B: Hay mucho cambio en eso, que era algo que queríamos, porque no hay que repetirse, hay que renovarlos. Los leímos todos antes, son 100 episodios y van a tener de todo. Ya arrancó arriba y creo que ahí se va a mantener. Y las exigencias seguirán así: después agradecen y se van contentos, y después te encontrás con exparticipantes, como Ian, que ganó, o la Reini (Sofía Gonet), que es subcampeona, y te agradecen mucho.

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Fotos: RSFotos

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CHIMENTOS

Marcia Frisciotti, la mujer detrás de Pochi de Gossipeame, habla de su vida antes de la tele, la amistad rota con Wanda Nara y su época de soltería: «Yo era bravísima, pero nunca salí con un famoso, no les debo gustar»

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Tras varios meses intentando coordinar agendas entre trabajo, maternidad, eventos, amigos y un entrenamiento que, para ella, es innegociable, Marcia Frisciotti —tal como figura realmente en su DNI— finalmente puso día y horario y se acercó a la redacción de Atlántida para participar de la sección A solas con Paparazzi.

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“Después del programa (Puro Show, en El Trece) aprovecho para hacer cosas de madre. Y estoy a full con el gimnasio: eso no te lo cancelo por nada porque donde no te cumplí dos veces, lo abandono”, se sincera. Una vez en el estudio, micrófono mediante, Pochi se dispone a hablar de todo y de todos. Será una charla íntima, relajada y sin demasiados filtros, donde contará cómo era su vida antes de desembarcar, casi por accidente, en un mundo que jamás había imaginado como propio, y posible: el de los medios.

Su historia tiene varias vidas dentro de una misma. Pasó de ser una chica criada en un ambiente acomodado, alumna de un colegio irlandés bilingüe, a vivir en distintos lugares del mundo acompañando a su pareja, convertirse en madre joven, involucrarse en el negocio inmobiliario y tener su propio showroom. Hasta que, en plena pandemia, apareció una nueva versión de ella: la chimentera de las redes sociales que terminó convirtiéndose en una de las panelistas más reconocibles de la televisión.

Así, Pochi, la creadora de Gossipeame que irrumpió en las redes y terminó ganándose un lugar en la pantalla, abre su historia personal y muestra quién está realmente detrás del personaje que llegó casi de casualidad, pero con todo lo necesiario para quedarse.

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—¿De repente le agarraste el gustito al gimnasio o venías haciendo de antes?

—No. No me gustaba mucho el plan gimnasio, y hace siete meses conocí a este profe y me enganché. Entonces intento cumplir, sí o sí. De hecho, todo el mundo me detesta porque es un horario que yo no muevo por nada en el mundo: siempre salgo al canal y lo hago, porque si hago otra cosa antes de ir, ya está. Me perdí en el medio con un bizcochito o algo.

—Es un presente muy afortunado. Estás trabajando, dando notas, participando en programas. ¿Cómo los estás viviendo? Porque tu nombre fue una explosión, hasta disfrutar de un montón de cosas dentro del medio. 

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—Estoy muy contenta con Puro Show, con ser parte de un proyecto que arrancó de cero. Lo siente como más propio. Nos está yendo cada vez mejor. Era un programa para tres meses, para el verano, y enganchó bien y gustó, y fuimos renovando. Aprendo mucho de Pampito, de Fer (Iglesias), de Angie (Balbiani), de todos. Disfruto un montón. Nunca había planeado ser parte de los medios, en mi vida había pisado un canal de televisión, entonces fue como que esto me encontró más a mí, no es que yo lo estaba buscando. Y cuando lo encontré, dije: «¡Ah, esto me encanta! Me sale fácil, me gusta, me divierto, lo disfruto». Me encanta lo que estoy haciendo.

Pochi, en Paparazzi.

—Hoy Pochi es una marca registrada. ¿Ya hay que sacar el «…de Gossipeame»?

—No. Todavía hay mucha gente… De hecho me río porque un día Beto Castella me dijo: «Parecés la mujer de Gossipeame». Es verdad: me siguen diciendo Pochi de Gossipeame. Ese nombre y «La No Noticia» son las dos marcas registradas de mi cuenta.

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—¿Y qué significa para vos este Pochi de Gossipeame? 

—En realidad puse Gossipeame porque una amiga un día me dice: «Hacete una cuenta de chismes». A mis amigas no les importaba el chisme, pero les divertía mucho cuando los contaba yo. Venía tipo: «¿Se enteraron que tal cosa?». Ellas no tienen ni idea, pero si yo lo contaba, les parecía atractivo. Aparte, yo siempre estaba en entornos donde me llegaban chismes. Lo hice. Por eso se llamó Gossipeame: porque yo no quería aparecer. Y no aparecí hasta que no me senté con Ángel (de Brito) en la tele. O sea, nadie sabía quién era yo, no me mostraba, tampoco mi nombre. Y Pochi me decía mi papá.

Pochi, en LAM.

-Sos una chica de alta sociedad, y el Pochi te baja un poco más a tierra. 

-Sí, porque Pochi me decía mi papá, de cariñosa. Pocha, Pochi, Pochita, tengo un montón de sobrenombres en realidad. Otros amigos me dicen Mavi, otros la Griega, tengo mil formas de decirme. Mi nombre es Marcia y me encanta; es raro conocer Marcias. Y en realidad yo arranqué con el Pochi porque no quería aparecer yo, no quería que supieran que era yo, en realidad. Mi nombre artístico.

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—¿Quién es Pochi en realidad?

—Soy tal cual me muestro. No cambio nada de lo que soy. La que se ve en la tele o cuando me tratan fuera de cámara, es siempre la misma. Siempre fui medio un personaje: me gusta joder, reírme, hacer chistes, y me puedo calentar, y me gusta mover mucho las manos, hacer caras. Pero no soy muy diferente de lo que se ve: soy la misma.

—Antes, ¿a qué te dedicabas, qué hacías? 

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—Fui a un colegio irlandés bilingüe. Estudiaba inglés y francés. Era un colegio más tipo «tenés que ser empresaria, contadora, economista, médica», más ese estilo de educación. Y estudié Administración de Empresas en la UBA. Viví afuera con el papá de mis hijas, trabajé en el rubro inmobiliario, tuve proyectos propios, como un showroom de ropa. Era muy busca. Y bueno, cuando esta amiga mía me dice: «¿Por qué no te hacés esta cuenta?», era más de reírme, antes que pensarlo como una profesión o formar parte de… Siempre digo que entre El Trece y Ángel me descubrieron, me despertaron un bichito que no sabía que estaba ahí. Porque hay chicos que dicen: «De chiquita hice la cola, mi mamá me llevó y fui acá». Y no, en mi familia nunca sucedió eso. 

—Es difícil llegar, pero todavía más mantenerse. Y vos pudiste. O sea, algo tenías, y tenés.

—Sí, sí, claramente sí. Eso siempre lo supe. Siempre tuve en claro que mi foco era la información, la primicia, que ese iba a ser mi camino para mantenerme. En mi familia, fue medio juzgado el tema. Alguien de mi familia me dijo: «¿Pero cómo que te vas a dedicar al chisme? Si vos hiciste una carrera, tenés idiomas…». ¿Viste que siempre tienen ese prejuicio? De hecho, me acuerdo que esa situación fue en los 15 de mi hija. Pero mi familia se lo tomó rebien, vieron que lo disfrutaba, que era buena, y me vieron feliz de verdad. En otros laburos me pasaba que era: «Uff, tengo que ir…». Y en esto, no hay un día que yo no lo haga.

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Pochi, en Japón.

—¿Ya estabas con tu pareja actual cuando arrancaste?

—Sí, sí.

—Hace unos meses, en una historia contaste que Japón que te traía recuerdos.

—Sí, estuve viviendo medio año en Japón con el papá de mis hijas. Yo era joven, tenía 22, 23 años. Todavía no estaban mis hijas. A mi hija más grande la busqué cuando, después de ahí, nos fuimos a vivir a Francia: ahí quedé embarazada. Era jovencita. 

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—O sea, en ese momento relegaste un poco. ¿Qué hacía tu ex?

—Estaba en una empresa de sistemas. Sí, yo era una «botinera de sistemas», digamos. Yo trabajaba y estudiaba, me iba re bien, y él un día me dice: «Tengo un proyecto, irnos a vivir a China». Pero él tenía un intermedio de irse a Japón, y allá les encantó cómo trabajó, así que nos quedamos en Japón. Ahora ves que la gente va toda a Japón, y yo te hablo que esto fue hace 21 años, cuando no veías a un argentino en Japón. Ahora sí hay gente.

Pochi fue mamá joven.

—Y fuiste mamá joven. 

—Sí, a los 24 años. Y hasta los 30, tuve a mis tres hijas. No era Susanita de querer casarme, pero no sé por qué se me había metido que quería ser mamá joven. Tal vez porque mi mamá me tuvo a los 40 años y entonces, yo quería ser más joven. El papá de mis hijas era más grande que yo y le dije: «Che, ¿por qué no probamos?». Y bueno, en un mes quedé embarazada. Y fui refeliz. Después retomé mi carrera, la terminé, entre medio de cada hija.

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—¿Cuánto tiempo duró esa historia de amor con el padre de tus hijas? 

—11 años. En realidad, el papá de mis hijas es el hermano de mi cuñado, o sea, mi hermana está casada con el hermano de él. Ellos están juntos desde que yo tengo 10 años y tienen cuatro hijos, y yo me enamoré a los 19 de él. Quedó todo en familia. Y bueno, después sucedieron cosas de la vida y nos terminamos separando cuando yo tenía 33 años. Ahí salí de joda, conocí un montón de gente. Si hubiese sido en esa época que yo estaba en la tele, todos los fines de semana hubiesen tenido un chisme, te digo, porque yo era bravísima. Me divertí un montón. 

—¿Estuviste con muchos famosos?

—No, famosos nada, nunca. ¿Sabés que a mí no me escriben? O sea, no soy una cuenta que pone… No me hago la sexy, o sea, pongo foto del look y un chisme. Y me parece que invitás más a que te hablen los famosos cuando te haces más la linda, la sexy. Bueno, yo a veces digo: «No les debo gustar, no debo ser atractiva».

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—O a veces tienen miedo…

—Puede ser. Pero nadie, nunca. Previo a que tenga mi cuenta, caí de casualidad en el cumpleaños de un futbolista, o he conocido actores en fiestas, o gente, me he cruzado con gente famosa, pero nunca nadie me tiró onda.

—¿Y ahora, cuántos años en pareja? 

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—Unos años. Pero quiero preservar. 

—¿Sos celosa? 

—No, no soy tan celosa. De hecho, soy bastante abierta. Por ejemplo, no creo en la fidelidad. No me gusta que me digan «yo solo tengo ojos para vos» y que después, te enteres de otras cosas. Eso no me gusta.

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—¿Tenés algún permitido?

—Si tuviera que elegir de acá, (Nicolás) Otamendi de River. Me encanta. Soy fanática de River. Pero no, ni lo pienso. Y de afuera, siempre Ryan Gosling. Mirá, de chica no fui de tener posters, no fui fanática de ningún actor, de ninguna banda, de nada. Soy muy virgo, chicas. Virgo es como todo terrenal, todo un embole, ¿viste? No hay como mucha cuestión así, de permitidos y todo eso.

—Muchas mujeres pasan por el quirófano para ponerse busto. En tu caso fue al revés.

—Chocha de la vida. Nunca me había hecho cirugías. La única que tenía la cesárea de mi tercera hija. Y la tele te requiere mucho vestuario y me veía en cámara y no me gustaba. Era «Adelaida, la de las tetas caidas«. Había amamantado a mis hijas, siempre tuve mucha lola y ya me estaba molestando, y quería poder estar sin corpiño. Entonces tomé la decisión de levantármelas y achicar un poco, porque tenía mucho como para que queden más estéticas. A mi vestuarista, a Moni, la volví loca: «Bancame a que me opere y ya después me pongo lo que vos quieras». Y fue un antes sin después, lo súper recontra recomiendo. Yo la había dudado un montón y me encantó. Me quedó espectacular.

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—¿Te preocupás mucho por la estética?

—Hoy sí, antes no. Hay algo que yo no entendía de la gente que estaba en la tele: todo el tiempo nos estamos viendo a cámaras, y antes no estaba todo el tiempo mirándome al espejo, sacándome fotos. Ahora, tenés que sacar foto del look, foto de esto… Entonces, me empecé a fijar más. No hago grandes cosas. O sea, voy a la peluquería.

—¡El pelo lo tenés divino!

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—Sí, bueno… Se cagaba de risa ella. Me estoy lavando con detergente. Me quedaba grasoso y me dijeron: «Lavate con detergente», y la verdad es que no sabés qué bien. En la bañadera, taca, taca, taca, y le doy dos primeras manos con detergente y después un shampoo. Voy mucho más a la peluquería, a la cosmiatra a que me limpien la cara, porque no soy de maquillarme y ahora, todos los días estando maquillada… Sí, mirás un poquito más.

Pochi, con el equipo de Puro Show.

—¿La mejor y peor panelista de la tele?

—La peor de la tele: Naiara Vecchio. Y la mejor: Fernanda Iglesias, sin duda. Es que Yanina Latorre hoy es conductora, pero Fer Iglesias la rompe por la información que lleva. Y Naiara no sé si es mala, pero siento que se quedó muy en «Wanda, Wanda, Wanda», y ese sesgo es como que no ayuda. 

—¿Pensás que Fer disfruta un poco cuando traen chimentos que van en contra de Yanina? 

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—No, no. No es porque es mi compañera, pero Fer es súper variada y eso me encanta de ella. O sea, podés hacer una nota, un chimento… 

—¿Es una de las panelista que sos más amiga?

—Soy muy amiga… Bueno, Caro (Molinari) ahora se fue a la LAM; también soy muy amiga de Angie Balbiani. Y con Fer estoy forjando una amistad. Sí, la quiero mucho. Y laburamos muy bien juntas. O sea, yo me río cuando dicen un montón de cosas de Fer porque la verdad que yo nunca lo viví. Pampito es amigo también, lo quiero un montón. Con Nancy Duré tengo la mejor de las ondas, pero por ahí no soy tan cercana, ni con Mati Vázquez. Pero con el resto sí hice más una amistad. 

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—¿Cómo ves el hecho de que se pueda romper la dupla Rodrigo Lussich y Adrián Pallares?

—Ah, me parece espectacular. Entiendo que, en la profesión, hay momentos que uno cumple ciclos y hay que tener nuevos desafíos porque si no, te quedás en lo cómodo y puede ser aburrido. Así que me parece bárbaro de Lussich. Un día le dije: «A veces te escucho y me río mucho con vos». ;e divierte.

—En su momento estuviste con Yuyito González en la tele y viviste los comienzos con Javier Milei.

—Todo el primer año de relación.

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—Dicen se lo robó a Fátima.

—Nadie le roba nada a nadie. Es una estupidez decir eso. Sino pobre hombre él, víctima, ¿viste? Nadie le roba nada a nadie. Yuyito es una mujer hermosa, Fátima también, y bueno, nada, le habrá quedado como el pendiente a Milei y la vio. Y bueno, yo qué sé. Le gustó. Y Yuyito…

—¿Seguís hablando con ella? 

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—No. No, no me hablo con Yuyito. Si la cruzo la saludo, fuimos rebuenas compañeras, tengo buen recuerdo.

—¿Cómo está hoy la relación con Wanda? ¿Te traicionó?

—Con Wanda sucedió que hablábamos mucho por cuestiones de chismes y en un momento empezamos a hablar mucho más. Yo la aconsejaba. Lo que aprendí por Wanda es muy difícil ser amigo del famoso y en este Boca-River que se arma entre Wanda y la China y Mauro Icardi, perdés objetividad cuando tenés mucha cercanía con el famoso. Entonces se termina entremezclando todo porque la persona sabe tus cosas, vos sabés cosas de la persona, perdés objetividad, la gente piensa: «Ah, claro, sos team Wanda porque te llevas bien con Wanda». Nos distanciamos ya hace rato. No es que me traicionó, me parece que no estuvo bueno lo que dijo de mi hija porque era algo que yo le había contado, preocupada por las de ella, en una intimidad. Porque yo tampoco había dicho nada grave: creo que ya estaba desbordada en la situación y me tiró con eso. Mi mayor preocupación siempre fue mi hija porque no es una persona pública: yo no muestro a mis hijas, no hablo de nada ni nadie, ni cuento en que estoy. Entonces me preocupaba mucho más la salud mental de ella. El otro día le decía a mi hija: «Mirá si Wanda contaba esto en otro momento donde vos estabas mal…». Me dice: «Má, yo ya no puedo pensar con la cabeza de ese momento», y a mí eso me dejó tranquila.

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Pochi con Wanda Nara, en los días de amistad, y junto a L-Gante y Majo Martino.

—¿Y hoy, cómo está tu hija?

—Está rebien. Es increíble lo bien que está. Pero fue un laburo donde ella estuvo dos meses internada. La salud mental para mí es hoy una bandera por todo lo que pasó con mi hija. Con los adolescentes, uno va aprendiendo en el camino: no entendés si es la adolescencia, si efectivamente está pasando una depresión, no entendés cómo funciona la salud mental, cómo son las internaciones, hasta qué punto tiene que llegar una persona. Yo he tenido acompañantes terapéuticas en mi casa, dos chicas, por el miedo a que… no sé, que sucediera algo. De hecho lo que sucedió, sucedió en un contexto donde estábamos porque yo no la dejaba un minuto sola. Pero ella está rebien, que es lo importante: si vos encontrás buenos profesionales, das contención, actúas rápido… Yo crecí un montón como mamá y estoy sumamente agradecida y orgullosa de mi hija. Cuando terminó saliendo este tema, por suerte con ella ya siendo mayor de edad, me pidió que hable: estaba enojada. Porque (Wanda) daba a entender: «Contá cuando tu hija estuvo internada». Entonces quedaba raro, por qué había sido y qué había pasado. Mi hija me dijo: «Yo estoy bien. Contalo, le puede servir a gente». En el fondo, te juro: no hay mal porque por bien no venga.

—¿Alguna asignatura pendiente?

—En mi vida tengo un montón. Tengo una listita en mi celular. La voy a leer: conocer África, estar en estos lugares que cuidás monos, elefantes y te quedás un tiempo; nadar con delfines en libertad, no en una reserva; ver orcas salvajes, auroras boreales. Y una que puse es «conocer a mis nietos». Reromántica. En la tele, un camino largo por mejorar.

—Por último, ¿qué le diría Pochi a la Marcia Frisciotti de hace 20 años?

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—La Marcia de 20 años cambió mucho, porque estaba con el papá de mis hijas, que era el proveedor. Y (le diría) que vaya por sus sueños siempre, que nunca afloje. Siempre se lo digo a mis hijas: la independencia económica e ir por lo que a uno le gusta. Que nunca nadie te diga no. No seas tímida y no desconfíes de vos y de tus capacidades. Divertite, insistí. En algún momento, alguien te va a ver.

Pochi, o Marcia Frisciotti.

 

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Pochi de Gossipeame, A solas con Paparazzi

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CHIMENTOS

Sabrina Rojas confesó cómo es su complicado vínculo con Luciano Castro: «No nos podemos ni ver y…»

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Sabrina Rojas protagonizó uno de los momentos más emotivos en PH: Podemos Hablar (Telefe), al recordar su lado más vulnerable que fue la de la separación de Luciano Castro. Durante la consigna «El espejo», la conductora recordó lo difícil que fue asumir que su matrimonio estaba roto y que debía alejarse de la persona que amaba. Al borde del llanto, la mujer reconoció que fue una lucha que lleva consigo hasta el día de hoy.

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“Deshacer mi familia fue una culpa. Un día entendés que cuando no se puede, no se pued y hay que elegirse como mujer. Todo se acomoda y sus hijos van a estar bien”, comenzó a decir Rojas. Allí, se refirió a cómo es su vínculo con el padre de Esperanza y Fausto, quien en estos últimos años atravesó relaciones amorosas muy mediáticas. A pesar de que la separación fue hace un tiempo, entre ellos, siempre existió una complicada relación.

En este sentido, reconoció: “Fueron batallas de contradicciones y de muchas cosas. Hemos tenido nuestros momentos, somos una montaña rusa de emociones. Tenemos cotidianidad, tenemos momentos en que no podemos ni ver, en otros nos abrazamos”. Sabrina aseguró que ella acepta sus diferencias y que entiende que la situación no va a cambiar. “Nuestro vínculo siempre va a ser siempre así….ahora estamos en un lindo momento porque él está bien y me siento orgullosa”, aclaró.

Consultada por el conductor sobre qué le diría a ella misma, la modelo fue contundente y reconoció que no había podido separarse por la culpa que sentía por sus niños. “No podía salir de un amor que no me hacía bien. Le diría que no aguante tanto. ¡Andate de ahí!, redondeá esa relación, tus hijos van a estar bien”, dijo, muy emocionada. Sobre el final, añadió que tiene mucha más confianza en sí misma yq eu ya no tiene miedo al qué dirán.

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SABRINA ROJAS CONTÓ QUÉ PASÓ CON PEPE CHATRUC

Durante el mismo programa, Sabrina reconoció que la historia con Pepe Chatruc no está cerrada y que podría regresar a su lado. «Faltó pasión», confesó la conductora, ante la sorpresa del resto de los invitados. Allí explicó que Roja necesita otro tipo de relación con más detalles, más romanticismo y que el exfutbolista no le brindaba lo que quería ya que era más relajado.

Sobre su supuesta reconciliación, la mujer negó que haya regresado y descartó la versión que circularon en los medios de comunicación. Sin embargo, aseguró que hay una buena relación pero que no lo consideraba un «ex» ya que habían estado solo unos cinco meses. De esta manera, abrió la puerta para un nuevo romance con Chatruc.

 

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Sabrina Rojas, Luciano Castro

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CHIMENTOS

Lali volvió a hacer historia y brilló en su tercer River: Tini vestida de novia, lágrimas y un guiño a Fito Páez

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Lali llegó a su tercer River del año sabiendo que, esa noche, cerraba algo grande. No lo dijo al principio del show, pero lo repitió varias veces sobre el final: ocho estadios en poco más de un año, tres de ellos en el Monumental, agotados todos.

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El 26 de septiembre fue la última fecha de “No vayas a atender cuando el demonio llama” y, como suele pasar con los cierres de gira, funcionó como un resumen de todo lo que la artista viene construyendo desde hace un año y medio: pop de estadio, humor, un poco de escándalo calculado y, esta vez, un momento de una honestidad poco habitual en un show masivo.

Lali Espósito cerró su gira con un tercer show en el estadio de River Plate y completó ocho estadios agotados en poco más de un año (Crédito: RS Fotos)

Toda la semana se había hablado de la posibilidad de lluvia para la noche del show, algo que generaba dudas entre los fanáticos que ya tenían la entrada comprada. Finalmente no sucedió, y Lali no dejó pasar el dato apenas salió al escenario, pasadas las 21: “La buena noticia, entre muchas esta noche, es que no llueve. Vean este clima”. El Monumental, sold out, la recibió con velos de novia improvisados con guirnaldas de luces entre el público (un adelanto de lo que iba a pasar más tarde) y el clásico “ole ole ole, Lali, Lali” que la acompaña desde hace rato.

El show abrió con “Lokura”, bailarines de negro marchando y Lali con un tapado de plumas que se sacó a los pocos segundos. Le siguieron “Sexy”, “Mejor que 2 son 3”, “Tu Novia II” y “N5”, con una coreografía que hizo subir la temperatura desde temprano. Fue un bloque de estética muy cuidada: fuego en la pasarela, pantallas en blanco y negro y unos quince bailarines en escena todo el tiempo. Cuando terminó, corte de luces para el primer cambio de vestuario.

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Lali en River
La cantante despidió la gira No vayas a atender cuando el demonio llama ante un Monumental lleno

Después de un interludio instrumental con cuerdas y vientos, Lali volvió con jean, musculosa blanca y un cinturón de brillos con caída de flecos, en un guiño a la estética dosmilera. Cantó “Obsesión” y “Diva”, más despojada, sin bailarines al principio.

El momento más inesperado del bloque llegó cuando aparecieron el bandoneonista Nicolás Perrone y el cantor Cucuza Castiello para interpretar el tango “Pasional”, de Osvaldo Pugliese, mientras Lali tomaba agua sentada en la escalinata. “Gracias por darle lugar al tango, muchas gracias”, les dijo. Después arrancaron juntos “Morir de amor”, se sumaron dos bailarines de tango y la banda completa, y Lali cerró con un simple “gracias, Buenos Aires” antes de meterse de lleno en “Amor es Presente”.

El tercer bloque cambió completamente de tono. Sonó un teléfono, la voz de Moria Casán preguntó “¿quiénes son?” y Lali apareció detrás de un diario gigante, con un saco de brillos, para cantar entre bailarines vestidos de traje. Dejó que los propios fans cantaran el icónico verso “que si vivo del Estado” de la canción, y entre risas tiró, al pasar, una frase con humor: “Ya me enojé, esta canción me enoja, estoy para una peleíta, eh”. Bajó al pasillo, le dio un beso al escudo de River en la camiseta de un fan y volvió al escenario transformada en boxeadora para “KO”, con guantes, carteles de “round” y una coreografía de golpes coreografiados. El bloque siguió con “Baum Baum” (y el estadio entero saltando) y terminó con Lali sacándose la corbata y abriendo la camisa para mostrar un corpiño negro con strass, después de que el público le gritara que tenía “mucha ropa”.

Lali en River
El público coreó consignas políticas y acompañó a la artista en un bloque temático que incluyó la voz de Moria Casán

Con la luz de todo el recinto apagada y solo el sonido de su voz, Lali reapareció desde una plataforma que subió desde abajo del escenario, vestida de blanco (con el detalle, visible para quien miraba de cerca, de que no había llegado a abrocharse bien el vestido por atrás) para cantar “Boomerang”. Antes de “Incondicional” hizo una pausa larga para hablar: presentó al Cuarteto Divergente, la banda de violines, viola y cello que la acompaña en este tramo del show, y definió la canción como una forma de explicar lo inexplicable: “¿Cómo explicamos ocho estadios en un poquito más de un año? ¿Cómo explicamos tres River en un mismo año? Solo la incondicionalidad, el sentido de amor, de lo colectivo, puede hacer algo así. Yo no lo entiendo, lo vivo, pero no lo entiendo del todo”. En el medio, también aprovechó para saludar el cumpleaños de su baterista Tomi Luján y presentar a la otra baterista, Caro Cohen.

Lo que vino después fue, probablemente, el corazón emocional del show. “Perdedor” bajó la energía con un solo de violín al cierre. Antes de “Ego” (uno de los temas más coreados de la noche) Lali habló de la idea de que cada show deja un momento que la banda y el público “se llevan” para siempre. Pero el quiebre real llegó con “No Hay Héroes”: la presentó diciendo que la escribió pensando en “pasar los 30” y sentirse “adulto y a veces solo”, pidió que el público prendiera las linternas de los celulares y terminó cantándola arrodillada en la pasarela, llorando, con el rostro apoyado en el escenario mientras el Monumental coreaba su nombre.

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El clima cambió otra vez con la aparición de Miranda! para cantar “Mejor Que Vos”. El dúo fue presentado a través de una emisión de “Lali TV”, el formato humorístico y conceptual que Lali usó en sus redes desde el arranque de esta era para anunciar novedades del álbum y la gira (cambios de fecha, venta de entradas, etc.). Le siguieron “Histeria” y “A Bailar” con Lali ya vestida con un body de la Selección Argentina. Pero el momento más viral de la noche llegó minutos después: Lali volvió a aparecer desde la plataforma vestida de novia junto a Tini Stoessel, también de blanco, para cantar juntas “Like a Virgin”. A la escena se sumó Marilina Bertoldi con su guitarra y terminaron las tres con un beso.

Lali Espósito y Tini Stoessel impactaron a sus fans en River Plate
Tini Stoessel compartió el escenario con Lali para cantar Like a Virgin y 1AMOR vestidas de novias ante miles de fanáticos

La puesta en escena recreó, de manera bastante literal, la apertura de los MTV Video Music Awards de 2003, cuando Britney Spears y Christina Aguilera salieron vestidas de novias a cantar “Like a Virgin” y Madonna, disfrazada de novio, las besó a las dos arriba del escenario. El chiste tuvo, además, una segunda lectura: tanto Lali (comprometida con Pedro Rosemblat desde enero) como Tini (que anunció en agosto su casamiento con Rodrigo De Paul) se casan antes de que termine el año.

Arriba del escenario, Tini le agradeció el gesto a Lali. Tomó el micrófono y dijo: “Hola, Buenos Aires, ¿cómo están? Qué hermosura estar acá. Gracias por haberme invitado, por darme tu espacio en tu gran fiesta del pop. Para mí es un gran honor estar acá. Lali, te vimos crecer todos los argentinos, fuiste parte de mi casa, de mi living, de mis meriendas. Me acompañaste en muchos momentos desde que soy muy chiquita, y es un honor estar al lado tuyo, cantando con vos, viendo todo lo que lograste. Realmente es una locura, así que muchas gracias”.

Lali le respondió, emocionada: “Sos preciosa. Esta invitación, como nos dijimos en privado, es por las niñas que fuimos, pero sobre todo por las mujeres en las que nos convertimos”, antes de tirar otra histórica de sus frases: “Nos enamoramos, taradas”. Después cantaron juntas “1AMOR”, no sin antes sacarse los vestidos en el escenario y quedar con poca ropa.

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Sin Tini, Lali definió el momento con un “el demonio está sacado hoy, eh” y encadenó “Sola” (sin bailarines ni banda, solo con la pista) con “Motiveishon” y “Como Tú”, el tramo más bailable del bloque, que cerró con fuegos artificiales a los costados del escenario.

Lali en River
Dillom subió al escenario para interpretar la canción 33 junto a la cantante en el tramo de mayor pogo del recital

Antes de “Soy”, un video con drag queens invitadas habló sobre la comunidad LGBT+ y el derecho a “festejar y divertirse” en un contexto hostil. Lali salió a cantar rodeada de unas quince drags, con banderas del orgullo en pantalla. En simultáneo, parte del público aprovechó los cortes del show para entonar cánticos con contenido político dirigidos al gobierno de Javier Milei, algo que ya viene siendo habitual en los shows masivos de artistas pop este año, y más con la historia de idas y vueltas entre la cantante y el presidente.

El cierre del show fue el más “rockero”. Antes de “Fanático”, Lali contó que la fecha no era casual: el 26 de septiembre se cumplían exactamente dos años del lanzamiento de esa canción, “la más importante del álbum”, y definió el cierre como una forma de celebrarlo “en el último River, atendiendo al demonio por última vez”.

Le siguió “Plástico” y después “33” junto a Dillom, con uno de los pogos más grandes de la noche: ambos bajaron a abrazar al público y se fundieron en un abrazo arriba del escenario mientras Lali le decía “te amo, gordo, gracias”.

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Antes de tocar “Ciudad de Pobres Corazones” (un cover de Fito Páez que nunca había cantado en un show propio), Lali hizo una pausa larga para hablar de un tema que no suele aparecer en un show de pop de estadio: “Estoy nerviosa porque no la canté nunca en un show, pero se me apareció pensando en este momento. Porque las últimas semanas estuve leyendo, igual que muchos seguramente, una noticia que me inquietó y me entristeció un montón: que Argentina, que tiene tantos récords bárbaros en el deporte y en el arte, tiene uno que no es nada bueno y es muy doloroso”.

Y continuó: “En los últimos años, y en este momento en particular, la Argentina tiene la mayor tasa de suicidios entre personas de 15 y 34 años, que es la edad de muchos de los que estamos acá. Es muy increíble, porque hoy esa es la principal causa de muerte en los jóvenes. Antes eran los accidentes viales, por ejemplo, y ahora es el suicidio. Y obviamente uno se pregunta qué estamos haciendo como sociedad, y qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa. Hace dos meses yo perdí a una persona muy, muy querida que se suicidó. Hoy no está acá: en el último River estuvo, y hoy no está acá. Y es muy doloroso que nuestro país esté, lamentablemente, en este ranking del mal. Pensando en esto se me cruzó esta canción tan preciosa, de un artista precioso, y la vamos a hacer para las familias de las personas que lo están pasando mal en esto y en un montón de otras cosas. Por ejemplo, la familia que tiene gente con discapacidad y que se siente muy sola. Así que, desde este escenario, humildemente, le mandamos un beso a las familias que han perdido a alguien que sufrió mucho y que no pudo, y a las personas que están sufriendo todos los días con la dolencia de un ser querido. Para ellos”. El estadio, que un rato antes estaba en pleno pogo, escuchó en silencio.

Después de “Pendeja” y “Payaso”, Lali se despidió con un discurso largo en el que agradeció a la producción, habló de cuánto le “cambió la vida” hacer ocho estadios en un año y cerró con “No Me Importa”, que generó, probablemente, el pogo más grande de la historia del pop nacional argentino, con un guiño final al “Ji ji ji” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El video que cerró la noche en pantalla dejó una frase pensada para generar ruido. Con el logo de Lali TV, se vio un televisor antiguo con el símbolo de la gira en la pantalla y al audio: “Aún no sabemos si Lali es la heroína que demanda la era o la mayor delincuente de la que se tenga memoria… y una cosa más, la más importante…”, cortada justo ahí, a propósito.

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