POLITICA
Video: Le robaron el celular al diputado nacional Esteban Paulón en Brasil cuando daba una entrevista en vivo

El diputado nacional Esteban Paulón protagonizó este sábado un episodio que se viralizó rápidamente en las redes sociales: mientras participaba de una entrevista en vivo desde San Pablo, Brasil, un ladrón le arrebató el celular en plena calle. La escena quedó registrada por la propia cámara del dispositivo.
Paulón, legislador del Partido Socialista (PS), se encontraba en territorio brasileño para respaldar la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de mañana. Durante la comunicación con el programa La excepción a la regla, emitido por Radio Rebelde en modo videollamada con el fondo difuminado, el diputado expresaba su apoyo al mandatario.
“Lula es uno de los pocos líderes internacionales que se le plantó a Trump, a Musk, a Zuckerberg. Por eso le suspendieron una semana las redes sociales durante la campaña. Por eso hay una campaña brutal de inteligencia artificial y de desacreditación y desinformación”, sostuvo ante los conductores del programa.
Antes de que el robo ocurriera, Paulón alcanzó a agregar otra referencia política: “Por eso han estado Marco Rubio y JD Vance aquí de visita, haciendo apoyo a otros candidatos, lo mismo que hizo Milei hace unas semanas”. Cerró su intervención con una expectativa de cara al comicio: “Esperemos que el resultado mañana sea positivo. Ojalá que gane Lula en primera vuelta. Y si no, que sea una elección muy competitiva para la segunda vuelta”.
Fue en ese instante cuando la situación cambió por completo. La imagen se cortó durante una fracción de segundo y una mano cubrió la pantalla. “¡La concha de tu madre!”, se escuchó gritar al legislador.
“Me robaron el celular, la puta que lo parió”, añadió, ya fuera de cuadro, mientras la conexión de Bluetooth mantenía activo el micrófono por unos instantes más.
La cámara del celular, ya en manos del ladrón, comenzó a enfocar el cielo y la parte alta de los edificios paulistas mientras el autor del robo corría. Segundos después, el micrófono dejó de funcionar, aunque la videollamada siguió activa.

El ladrón quedó registrado de frente por el dispositivo: una remera blanca, una mochila y una gorra. “¡No! Lo estamos viendo”, se escuchó decir a una columnista del programa. “Estamos viendo, en vivo y en directo, cómo un brasileño o un ciudadano… o alguien que está ahí le robó el celular a Esteban Paulón”, retomó el conductor, sorprendido por el episodio que le ocurrió en vivo.
El video, que es un recorte de la transmisión en vivo, captó la secuencia completa y circuló durante la tarde del sábado a través de distintas cuentas. El propio Paulón lo compartió alrededor de las 17:00 con un mensaje escueto: “Haciendo una nota radial en San Pablo me robaron el celu”. Lo acompañó con un emoji de un hombre tapándose la cara con la mano, mostrando resignación por el hecho. Las redes del programa y de la radio también publicaron la grabación.
Antes del episodio, el diputado había participado de la marcha del silencio —la manifestación de apoyo a Lula— que se realizó en San Pablo como cierre de campaña. Incluso, compartió fotos en su cuenta oficial de X, y escribió: “En San Pablo acompañando la esperanza de América Latina. Mañana se juega parte de nuestro futuro para frenar el avance de la extrema derecha. Todos y todas con Lula”.
POLITICA
Una advertencia que retumbó en la medianoche de París

Transcurría marzo cuando el ministro Luis Caputo resolvió reflotar su reconocida atracción por los aforismos económicos y empezó a hablar de que el “riesgo kuka” era igual a cero. Esa etapa de minimización continuó hasta abril. En mayo pegó un giro brusco y pasó a decir que era la razón principal por la que no bajaba el riesgo país. Lo hizo con una contorsión compleja, ya que sostenía que si bien políticamente no había chances de un regreso del kirchnerismo al poder, la percepción de que eso podía ocurrir impactaba en los mercados. Fue una fase de administración del mal. Esta semana directamente dijo que los operadores financieros temían “volver al infierno” y definió a Axel Kicillof como “el anticristo”. La demonización fatal.
La profundización del mensaje apocalíptico hizo un recorrido inverso al desempeño económico. A medida que se consolidaban los indicadores adversos y subía el riesgo país, aumentaba la apelación al miedo al kirchnerismo. La duda generalizada es si a veces la realidad no termina transformándose en una profecía autocumplida, es decir, si la instalación del temor, no retroalimenta el temor. La necesidad económica transformada en un eslogan inconveniente.
Detrás de ese interrogante hay dos certezas. La primera, que no se trató de una estrategia diseñada en el laboratorio del discurso libertario, sino de una apelación propia de Caputo, que fue muchas veces acompañado por el propio Javier Milei, para poder dar argumentos frente a las ingratitudes de los indicadores. “Nosotros nunca trabajamos sobre la idea de instalar el miedo al regreso kirchnerista. Lo hicimos el año pasado en la campaña, pero ahora no era la idea”, admite uno de los que trabaja en la articulación del mensaje.
La segunda evidencia, es que esa apelación al enemigo político terminó anticipando muy prematuramente el clima electoral, y arrastrando a los actores del mercado, que lo único que hacen es preguntar si Milei tiene posibilidades de reelegir. Fue el hilo conductor de todas las conversaciones desarrolladas en el Coloquio de IDEA de Mar del Plata, y fue la inquietud que más escuchó la delegación oficial que estuvo esta semana en París. La polarización anticipada transformada en un verdadero búmeran. “Wait and see” (esperar y ver) es la frase preferida de inversores y operadores financieros. Pero un año de “wait and see” es una tragedia para las expectativas económicas.
Por eso el Gobierno festejó cada anuncio de inversión en minería y energía que dejó el Argentina Week, y se encargó de instalar la cifra de US$27.000 millones potenciales. Al final la “decadente” Europa parece apostar más decididamente que el “faro de Occidente” americano. Las empresas más importantes de Francia participaron del evento, después de un trabajo de seducción de Caputo y del embajador Ian Sielecki. Claro, son los sectores que tienen rentabilidad asegurada más allá de la política. Los Manzano de la vida que pueden sentarse una semana en la mesa de Kicillof en Nueva York, y días después sonreír al lado de Karina Milei en París. Un auténtico trapecista del poder.
De todas las actividades desarrolladas en la capital francesa, hubo una en particular que fue la más reveladora: la cena en la biblioteca de la Embajada argentina, donde estuvieron Caputo, Sielecki, Diego Santilli, Pablo Quirno y los 13 gobernadores. Fue parte del esfuerzo por generar entornos de confianza con los mandatarios provinciales, que hoy tienen la llave para destrabar leyes en el Congreso (en total los que viajaron influyen sobre 11 senadores y 24 diputados).
En esa noche de miércoles, después del cocktail con empresarios y diplomáticos, se habló frontalmente del nudo central que mantiene atado al Gobierno: las posibilidades de la política de rescatar a una economía en problemas. La movida la organizó Santilli, pero estuvo motorizada por la necesidad imperiosa de Caputo. El ministro de Economía es el más urgido por lograr un blindaje político, y para esa tarea encontró un aliado en el jefe de Gabinete.
Según relataron cuatro testigos presenciales, Caputo dio un mensaje en el que dejó trascender su preocupación por las señales económicas, en medio de una semana en la que el riesgo país trepó hasta 650 puntos. Repitió ante los gobernadores un concepto que utilizó otras veces en la mesa política: que no tiene muchos más conejos para sacar de la galera de la economía, y que lo que necesita es una ayuda de la política para dar señales de gobernabilidad e inocular el “riesgo kuka” que él mismo contribuyó a exacerbar. Las vueltas de la vida.
En un tono diferente al que utiliza en público, dio señales de registrar la caída del consumo y la recaudación, y reconoció que le preocupa el “wait and see” del sector privado. Dejó traslucir la sensación de que la economía se le está complicando más de lo previsto. Por eso lanzó una frase que quedó resonando: “Hay que hacer un acuerdo ahora. En marzo ya va a ser tarde”, según relató uno de los presentes. El neuquino Rolando Figueroa fue uno de los que le respondió que ellos estaban de acuerdo con avanzar. “¿Por qué no lo hacemos ya?”, instigó.
Nadie dijo nada, pero todos pensaron en la misma persona: Karina Milei, la dueña de la política, que no estaba en la cena. Los gobernadores perciben que no todos en LLA están en la misma sintonía, y que “mientras los que tienen responsabilidad de gestión están viendo que necesitan algo más firme, hay algunos que te buscan pelear tres concejales más”, resumió uno de los más cercanos.
Los gobernadores retribuyeron la franqueza, así como el trato más cuidado que recibieron en comparación con la experiencia anterior en Manhattan. Todos valoraron la media hora que les dedicó Milei para conversar con ellos. Aquella vez en marzo directamente no los había recibido. También haber sido incluidos en el intercambio con Emmanuel Macron. El Presidente les agradeció la presencia, se entusiasmó con las inversiones anunciadas y pareció regenerar un entendimiento. Por eso algunos jefes comarcales creen que, si se lo propone, el Gobierno no está tan lejos de lograr un pacto con una docena de provincias, como implora Caputo.
Pero varios tenían expectativas de concretar acuerdos allí mismo en París, que no se terminaron de definir. Parece una relación juvenil de estos tiempos, amor sin compromisos. El Gobierno no les dio garantías de liberarles electoralmente el territorio para el año próximo, y los caciques no les brindaron certezas de acompañamiento en las leyes que reclama Milei, desde el presupuesto a la reforma política. Hubo avances; no sellos.
Esta dificultad para transformar la buena onda en actos tangibles deriva de dos especulaciones que convergen. La de los libertarios, que no les gusta compartir cuotas de poder con otros actores si no es absolutamente inevitable; y la de los mandatarios provinciales, que no están dispuestos a encadenarse ahora a un gobierno que no saben cómo va a llegar al 2027. “Wait and see”.
“Ellos nos piden que los acompañemos en la eliminación de las PASO, ¿y después quién nos garantiza que nos dejen colgar nuestros candidatos a legisladores de la boleta presidencial?”, se pregunta un gobernador aliado. El Gobierno transmite dos razones fundamentales para insistir con la exclusión de las primarias, más allá del costo económico y de la conveniencia de quitarle una herramienta de ordenamiento al peronismo. Una es el temor a que un resultado pobre en agosto dispare una corrida, como pasó en 2019 con Macri, y eso sepulte anticipadamente las chances de un triunfo. Ese fantasma creció con la inestabilidad de estas semanas. La otra es el temor a la emergencia de un tercer jugador que se filtre en las internas y se lleve el tonel de desencantados.
Por eso Caputo quiere asegurarse cuanto antes el apoyo de una docena de gobernadores que tabique esas incertidumbres. A pesar de que hay un “nosotros” compartido que no termina de constituirse, y que le quita contundencia a la polarización deseada, porque en vez de sumar a los gobernadores a esa empresa, los deja navegando en las aguas de la indefinición. Por eso por ahora la mayoría planea desdoblar elecciones, apostar a su reelección provincial, y después serpentear para las nacionales.
Movimientos tectónicos
La polarización es una tentación fácil. Opera sobre una plataforma sedimentada al menos desde la crisis del campo de 2008, cuando el tablero político quedó dividido en dos hemisferios. No es una antinomia clásica, como en algún momento representó la del peronismo versus el radicalismo. Es una confrontación ideológica pero también emocional, que directamente opera sobre la idea de la invalidación absoluta del oponente. El “otro” no merece siquiera existir. El kirchnerismo repetía “Macri, basura, vos sos la dictadura”. El macrismo después construyó su identidad como oposición a Cristina Kirchner. Así fue exitoso en 2015, pero cuando en 2019 quiso repetir la fórmula, la expresidenta hizo un enroque y lo puso al frente a Alberto “el moderado” Fernández, y la estrategia fracasó.
Milei llegó al poder en 2023 con un discurso anticasta. El “otro” era el pasado, la dirigencia que había llevado al país al desastre. Su promesa electoral se apoyaba en romper ese legado, sin demasiadas distinciones. Pero después a la hora de construir un “nosotros” nunca logró expandirse más allá del núcleo libertario. Ese angostamiento conceptual lo llevó el año pasado a no hacer acuerdos políticos amplios y a apostar por una polarización de última instancia, que al final resultó exitosa en las urnas. ¿Pero está en condiciones de repetir el truco y lograr su reelección el año próximo con el mismo recurso? ¿El 2027 se articulará bajo el mismo dilema que el 2025?
Hay tres datos mensurables para evaluar esa factibilidad que tiene aterrados a los mercados. El primero de ellos deriva del análisis de las encuestas que dan cuenta de que por ahora los dos polos aglutinantes, el libertario y el kirchnerista, se angostaron. En conjunto representan entre el 65% y el 70% de las adhesiones, lejos del 90% de la época gloriosa de la polarización. El valle donde habitan los no polarizados se viene ensanchando en un mar de desilusión y desconexión con la política. Pero lo natural es que si nadie logra representar a este universo heterogéneo, a medida que se acerque la elección, la polarización se vuelva a potenciar.
QSocial
La segunda observación deriva del hecho de que, en caso de que no surja una tercera fuerza atractiva, y la polarización vuelva a regir la dinámica electoral, es probable que se trate de una versión forzada y negativa de la antinomia política, producto de que hoy hay sectores que están invalidando ambos extremos. Una encuesta reciente de la consultora QSocial detectó un temor creciente a los dos extremos. Un 49% dijo que “sería un retroceso para la Argentina” la reelección de Milei, pero un 46% dijo lo mismo de un regreso del peronismo. Es un empate de miedos. Pero después no hay mitades dispuestas a apoyar a cada bando, es decir que hay muchos que sienten rechazo ante los dos por igual. Es un doble punto ciego que pone en jaque al sistema político. ¿Y si un votante no está dispuesto a votar al menos malo con tal de que no gane el más malo, a dónde va ese voto?
El tercer dato subyacente, el más profundo, es que empiezan a surgir algunos indicios de que nuevamente se están moviendo las placas tectónicas de la sociedad. La irrupción de Milei se apalancó en un clima de época que cuestionaba el rol del Estado, acompañaba el recorte del gasto público, impulsaba una visión liberal de la economía, rechazaba la idea de la justicia social mal entendida. El último gobierno peronista había reventado esas consignas.
Ese impulso parece al menos haberse frenado, a partir de las bajas prestaciones del modelo económico contrario. No alcanza todavía para hablar de un reflujo, pero sí de un incipiente cambio de tendencia. Un reciente trabajo de Pulsar-UBA sobre creencias sociales detectó en base a una serie de preguntas que “después de varios años de preferencias económicas volcadas hacia lo privado, 2026 muestra un cambio de tendencias. Una mayoría prefiere un Estado más activo para reducir las diferencias económicas”. Pero inmediatamente aclara: “Esto no implica un regreso lineal a un modelo estatista puro; el sector privado conserva un peso importante”.
El señalamiento hace juego con otro trabajo, de la consultora Escenarios, que concluyó que “siete de cada diez argentinos quieren que el Estado intervenga más para reducir desigualdades”. Y después concluye: “La lectura conjunta es la de una sociedad que quiere un Estado que garantice bienes públicos y corrija desigualdades, pero que no desconfía del mercado ni de la empresa”. En definitiva, no se trata de una demanda de reversión absoluta y de regreso al pasado, sino más bien de cierta moderación.
Es una visión que colisiona con la idea de un planteo binario como el de la polarización. Parece expresar una mirada más sofisticada que no logra por ahora corporizarse con claridad. Irrumpe como un acto reflejo de una sociedad que huye hacia adelante, ante un presente que no le responde y un pasado que la perturba.
Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
OSFA anunció que comenzará a cancelar la deuda y asumirá la atención médica de las Fuerzas Armadas

En medio de semanas de convulsión, la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) anunció que asumirá desde este jueves 1° de octubre la atención médica plena del personal de las Fuerzas Armadas y sus familias, al tiempo que dio inicio a un proceso para cancelar la deuda histórica del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), estimada en $200.000 millones.
Fuentes oficiales confirmaron a Infobae que el Tesoro Nacional, en coordinación con el Ministerio de Defensa, resolvió avanzar con el pago de la deuda acumulada para regularizar las prestaciones de la nueva obra social surgida de la división de la histórica IOSFA.
Por orden del presidente Javier Milei, OSFA quedó a cargo de la atención médica del personal del Ejército Argentino, la Armada Argentina y la Fuerza Aérea Argentina, mientras que la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad de Argentina (OSFFESEG) concentra la cobertura de Prefectura Naval Argentina y la Gendarmería Nacional.
“La nueva obra social militar inicia esta etapa con una prioridad: poner al afiliado en el centro y recuperar, en todo el país, la atención que necesita la familia militar”, destacaron desde la cartera de Defensa. La decisión responde al objetivo del ministerio a cargo de Carlos Presti de reconstruir la red prestacional y cumplir con el DNU 88/2026, de febrero de este año, que establece el plazo final para la disolución de la vieja IOSFA luego de su división en dos organismos autárquicos.

La antigua obra social nucleaba a más de 600 mil afiliados, lo que la convierte en la tercera prestadora más grande del Estado, pero arrastraba un pasivo estimado en unos $200.000 millones, aunque varios gremios ubican la deuda por encima de los $500.000 millones. Esa situación generaba demoras y cancelaciones en los tratamientos más costosos.
El esquema de cancelación no tiene un plazo final establecido, aunque el Gobierno prevé completarlo hacia fin de año. Según supo este medio, el proceso comenzará con el pago de un primer lote de más de 10 mil reintegros a afiliados, por un monto total de $5.000 millones. Las cifras surgen de la licitación interna abierta para cotejar los montos y reclamos presentados por los afiliados. La nueva obra social alcanza a unos 325 mil efectivos de las Fuerzas Armadas.
“Es un nuevo comienzo. La deuda nos trababa las prestaciones y lo que queremos dar es plena atención a los afiliados. De esta manera, nos permite avanzar con la desarticulación de lo que queda de IOSFA”, admitió una fuente oficial ante este medio.
Asimismo, las autoridades de OSFA, que atravesaron en las últimas semanas cambios en su conducción, protagonizaron reuniones con prestadores para acordar un cronograma de pagos y cerrar nuevos convenios, con el objetivo de “restablecer progresivamente la totalidad de las prestaciones en todo el país”.

“Cancelar deudas para recuperar prestadores y pagar reintegros para responder a los afiliados son las primeras medidas de un cambio más amplio”, argumentaron ante este medio, al tiempo que hablaron de “modernizar” el modelo de gestión y controlar gastos y recursos.
El anuncio llegó luego de la abrupta salida del administrador encargado de la liquidación de la IOSFA, el coronel mayor retirado Ariel Guzmán, quien fue reemplazado por Gonzalo Secchi. Los cambios se dieron en medio de la polémica generada por los reclamos de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que ocupó la sede central en rechazo de una reorganización que, según el sindicato, pone en riesgo alrededor de 600 empleos y compromete la continuidad de 13 hoteles y dos centros recreativos.
Desde OSFA aseguran que el personal continúa trabajando y que mantienen conversaciones con los sindicatos “que quieran dialogar” con la administración nacional. “Estamos en el medio de un proceso de transición. El traspaso de los hoteles integra ese proceso, que además incluye distintos temas administrativos por resolver”, precisó una fuente de la obra social a este medio.
La misma señaló que se inició una investigación y que se denunció penalmente a ATE por presunta “connivencia interna”.
POLITICA
El Gobierno recibirá a un funcionario clave de EE.UU. para poner en marcha el acuerdo de infraestructura por US$7000 millones

El Gobierno recibirá la próxima semana al titular de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, Ben Black, para comenzar a convertir en proyectos concretos el Corredor Andes-Atlántico, la iniciativa bilateral que contempla herramientas de financiamiento estadounidense por hasta US$7000 millones para infraestructura, energía, minerales críticos y tecnología.
Según pudo saber TN, Black llegará a Buenos Aires el 9 de octubre. La agenda todavía está bajo coordinación, pero en Nación consideran probable que mantenga reuniones con el Ministerio de Economía, funcionarios vinculados con infraestructura y Santiago Caputo en la Casa Rosada. La visita será seguida más adelante por la del subsecretario de Estado Christopher Landau.
La llegada de Black tiene una particularidad: conduce la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional, una de las agencias que Washington prevé utilizar para estructurar las inversiones del corredor. Puede otorgar préstamos, garantías, seguros contra riesgos políticos y participar con capital en proyectos junto con inversores privados.
Los US$7000 millones, sin embargo, no corresponden exclusivamente a esa agencia. El monto surge del marco de financiamiento firmado por la Argentina con el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos, que prevé movilizar hasta esa cifra hasta 2027 para proyectos de energía, minerales críticos, redes eléctricas, infraestructura digital y tecnologías consideradas estratégicas.
La Corporación Financiera de Desarrollo, el Banco de Exportación e Importación y otras agencias estadounidenses funcionarán como instrumentos diferentes dentro de una misma estrategia. La próxima etapa consiste en identificar qué proyectos pueden ser financiados, bajo qué modalidad y con qué participación de empresas estadounidenses.
El Corredor Andes-Atlántico fue lanzado el 23 de septiembre en Nueva York por el canciller Pablo Quirno y Landau. Busca conectar el noroeste minero y Vaca Muerta con la Hidrovía y los puertos del Atlántico mediante inversiones en ferrocarriles, ductos, puertos, transmisión eléctrica y redes digitales.
Estados Unidos ya había anticipado oficialmente que durante octubre enviaría funcionarios a Buenos Aires, Jujuy y Salta para identificar y promover operaciones. La visita de Black abrirá esa etapa de trabajo, mientras que Landau viajará después para continuar las conversaciones con funcionarios y representantes del sector privado.
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