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A 40 años del Argentina-Inglaterra del 86: cambiaron los televisores y las reglas del juego, quedan los recuerdos como puente generacional

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El Argentina-Inglaterra de México 1986 volvió a escena por la primera vez que Lionel Messi enfrentará a Inglaterra en un partido oficial.

Hay un televisor de tubo en un balcón de un departamento en Nápoles. Es el 22 de junio de 1986. En la pantalla las siluetas de camiseta azul brillosa y números plateados de fútbol americano se recortan contra el césped del Estadio Azteca. Sentados uno al lado del otro están Fabietto, un pibe de 17 años con la mirada de asombro, ojos saltones y su tío Alfredo, interpretado por Renato Carpentieri. La escena es una perla de la película autobiográfica de Paolo Sorrentino, Fue la mano de Dios. El viejo mira el partido, lo padece y lo vive como si la existencia misma se jugara en esos noventa minutos. El pibe mira y lo mira.

Alfredo, hombre de convicciones extremas que amenazó con quitarse la vida si Diego Maradona no fichaba para el Napoli, encarna el ser napolitano. Mientras siguen el partido, el relator narra en tiempo real: “Maradona tocó la pelota con la mano… Ahora lo volvemos a ver, puede ser también que haya mano. Aquí está la jugada, aquí está Valdano que parece haberlo desperdiciado todo… Y va con el puño, y va con el puño…”

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“Fue la mano de Dios” Sorrentino
Paolo Sorrentino retrató en Fue la mano de Dios cómo Diego Maradona y el Napoli marcaron la memoria afectiva de Nápoles.

—¡Con la mano! Ese Dios marcó con la mano. Vengó al gran pueblo argentino, vejado por la innoble agresión imperialista en las Malvinas.

La intensidad de Alfredo aumenta.

—¡Es un genio, un genio! Es un acto político. Es la revolución.

El joven lo mira en silencio y sonríe.

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—A Inglaterra con un puño. ¡Los humilló, ¿entendés?! ¡Los humilló!

La escena termina con la mano del viejo apretando a la del joven. Todo el amor en un gesto.

La película de Sorrentino es una historia autobiográfica en donde se mezcla la tragedia que marcó su vida siendo adolescente tras la muerte accidental de sus padres por una fuga de gas con la llegada de Diego Maradona a Nápoles.

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Trailer oficial de «Fue la mano de Dios», película de Paolo Sorrentino que evoca la llegada de Maradona a Nápoles.

40 años después cambian los televisores, los estadios, las reglas del juego y hasta la manera de mirar un Mundial. Lo que permanece son los recuerdos que se instalan en la biografía colectiva. Desde Nápoles hasta cualquier rincón de la Argentina. Desde la ficción hasta la más pura realidad. A los 39 años, Lionel Messi enfrentará por primera vez en su vida a la selección de Inglaterra.

Ya no existe la Argentina que salía de la dictadura, tampoco la Inglaterra de Margaret Thatcher, ni el mundo dividido por la Guerra Fría. Diego Maradona pertenece al territorio de la memoria y Messi transita los últimos capítulos de una carrera inverosímil. Y ahora hay algo que vuelve a activarse cuando ambos equipos se cruzan otra vez: una conversación que atraviesa generaciones.

Para quienes eran adultos en 1986, el nuevo partido reactiva recuerdos: el lugar donde estaba apoyado el televisor, el grito del barrio, el abrazo con el padre, la madre, la sensación de que durante un rato el fútbol había condensado el dolor todavía abierto de Malvinas. Para quienes nacieron décadas después, aquel encuentro existe como un relato heredado, la historia que se narró mil veces.

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¿Cómo se transmite esa memoria a hijos y nietos? ¿Qué papel juegan hoy las nuevas tecnologías para conservar —o transformar— esos recuerdos?

Dialogamos con cuatro especialistas cuyas miradas se complementan. El historiador Camilo Scaglia reconstruye el contexto político y social que convirtió un partido de fútbol en un hecho histórico. La psicóloga Ileana Mateo explica por qué ciertas emociones sobreviven durante décadas y cómo los recuerdos familiares construyen identidad. El médico gerontólogo José Trop analiza el valor que estos acontecimientos tienen para las personas mayores y para el diálogo entre generaciones. Finalmente, el especialista en inteligencia artificial Fredi Vivas propone pensar cómo las nuevas tecnologías modificarán la manera en que las próximas generaciones accederán a la memoria colectiva.

Entrevista al profesor e historiador Camilo Scaglia.

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Camilo Scaglia.
Camilo Scaglia sostuvo que el Argentina-Inglaterra de 1986 trascendió el fútbol porque condensó la Guerra de Malvinas, la posdictadura argentina y el liderazgo de Margaret Thatcher.

¿Por qué el Argentina-Inglaterra de 1986 trascendió lo deportivo y se convirtió en un hecho histórico para varias generaciones?

—Porque no era un partido más contra una potencia futbolística. Era un hecho político donde lo que pasaba adentro de la cancha se hacía inseparable de lo que había pasado afuera, cuatro años antes, en el Atlántico Sur. La Guerra de Malvinas había terminado en junio de 1982 con la rendición argentina, 649 soldados propios muertos y el fin de la dictadura de Galtieri. La rendición y el inicio del Mundial de España 1982 coincidieron con un día de diferencia: Argentina llegó al torneo europeo con la derrota todavía sin procesar y la dictadura. En 1986, el país era una democracia de apenas tres años.

Alfonsín gobernaba sobre los escombros de siete años de terrorismo de Estado y una economía en llamas: la inflación anual rondaba el 80% y el salario real había caído a la mitad respecto de la década anterior. Inglaterra, bajo Thatcher, quien desde 1979 aplicaba un programa de desregulación y ajuste que había partido a la sociedad británica en dos, había salido de la guerra con la imagen de potencia restaurada y con su primera ministra en el pico de su popularidad. Los dos países llegaron al Azteca cargando esa historia. Adentro de la cancha, sin embargo, solo había once contra once.

Raul Alfonsin- Carlos Bilardo- Jacinto Fernández Cortés- Mundial 86-
Bilardo, Enrique Fernández Cortés y el presidente Alfonsín en Olivos en 1986.

—¿Qué contexto político y social rodeaba aquel partido apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas?

—El contexto internacional de 1986 era el de la Guerra Fría, que llevaba cuatro décadas dividiendo el planeta en dos bloques: el occidental, liderado por Estados Unidos, y el soviético, encabezado por la URSS. Era la era de Reagan y Thatcher, dos líderes que habían llegado al poder casi simultáneamente en Estados Unidos y el Reino Unido, respectivamente, con una visión compartida del mundo: anticomunismo militante, libre mercado, reducción del Estado y fortalecimiento de la alianza atlántica. La relación personal e ideológica entre ambos era estrecha.

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Para Washington, el Reino Unido era el aliado más confiable en Europa: potencia nuclear, guardia del flanco atlántico y único país dispuesto a acompañar a Estados Unidos en casi cualquier iniciativa militar. Argentina ocupaba en ese mapa un lugar periférico. La dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983 se había presentado como baluarte anticomunista en América Latina y eso le había valido apoyo tácito de Washington durante años: los militares argentinos colaboraron con la CIA en operaciones en América Central y entrenaron a grupos paramilitares en varios países de la región. Al mismo tiempo, la junta militar había desarrollado una intensa relación comercial con la Unión Soviética (Argentina le vendía granos cuando Estados Unidos aplicaba un embargo cerealero tras la invasión soviética a Afganistán en 1980) sin que eso alterara su pertenencia formal al bloque occidental.

Galtieri en Malvinas- Guerra de Malvinas 1982
Saludo de Galtieri a los oficiales en Malvinas en 1982.

Fue en ese contexto que Galtieri ordenó la invasión de las Malvinas en abril de 1982, confiando en que Estados Unidos se mantendría neutral o incluso favorecería los reclamos de soberanía argentina por su colaboración anticomunista. Fue un error de cálculo: para Washington, la derrota británica en el Atlántico Sur hubiera sido una señal de debilidad del bloque occidental en plena segunda Guerra Fría. Reagan terminó apoyando incondicionalmente a Thatcher con inteligencia satelital y apoyo logístico. Argentina quedó militarmente derrotada, diplomáticamente aislada y excluida del sistema de seguridad hemisférico que, paradójicamente, había contribuido a sostener con su propia represión interna. Cuando Maradona saltó en el Azteca cuatro años después, toda esa historia estaba en el aire.

—¿Qué elementos hicieron que las dos jugadas de Maradona —el gol con la mano y el segundo gol— se transformaran en símbolos culturales?

—Diego Maradona marcó los dos goles y ambos quedaron en la memoria popular, grabada en imágenes, murales, remeras, documentales y cánticos populares. El primero, un poco con la cabeza y otro poco con la mano… de Dios. Solo cuatro minutos después de este gol insólito (hoy imposibilitado por la existencia del VAR) vino el segundo: una corrida de 60 metros en la que gambeteó a seis jugadores ingleses que para muchos sigue siendo el mejor gol de la historia del fútbol. En Argentina, en cada casa, en cada bar, en cada plaza donde alguien había puesto una tele, la gente lloraba. Era la sensación de que por muy pocos minutos se le estaba robando algo al ladrón. Los pibes de Malvinas, los chicos de 18 y 19 años que habían peleado en el frío del Atlántico Sur sin equipamiento, sin información y sin apoyo, nunca se habían ido del todo de la memoria colectiva. Aquel gol no los devolvía, pero algo saldaba y los jugadores lo sabían.

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Diego Maradona convirtió en el Estadio Azteca el gol con la mano de Dios y el segundo gol que quedó como símbolo cultural del Mundial 1986.
Diego Maradona convirtió en el Estadio Azteca el gol con la mano de Dios y el segundo gol que quedó como símbolo cultural del Mundial 1986.

—¿Cómo fue cambiando la interpretación histórica de ese encuentro con el paso del tiempo?

—Quienes tenían entre 20 y 35 años en 1986 y hoy tienen entre 60 y 75 recuerdan ese partido con una precisión que solo tienen algunos momentos de la vida: recuerdan en qué lugar estaba apoyado el televisor, qué comieron ese día, con quién se juntaron a festejar cuando sonó el pitazo final. Ese tipo de recuerdo fijado por la emoción es lo que los psicólogos llaman memoria episódica. El relato de Víctor Hugo Morales con su “barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?” forma parte de esa memoria viva, de ese instante que quedó grabado no solo en la mente sino en el cuerpo.

—¿Cómo se transmite hoy el significado de aquel partido a quienes nacieron décadas después y no lo vivieron?

—Las generaciones posteriores accedieron al partido de otra manera: a través de los relatos de sus padres y sus abuelos, del audio de Víctor Hugo, de repeticiones en YouTube o en TikTok, de las imágenes que aparecen cada vez que Argentina juega contra Inglaterra. Lo que aquellos sintieron visceralmente, estos lo procesan de otra manera. Después del partido contra Suiza en estos cuartos de final, Scaloni repitió en conferencia de prensa como un mantra: “Es solo un partido de fútbol.” Lo mismo decían los técnicos y jugadores del 86’ en público en la previa del partido. En privado, varios reconocieron años después que la emotividad por lo que había pasado en el país cuatro años antes les corría por la sangre antes de salir al campo de juego. Para toda una generación, aquel partido fue la consagración de Maradona y, durante noventa minutos, la sensación de que se le podía, aunque fuera con trampa, robar un poco al ladrón. El contexto de 2026 no tiene esa densidad. No hay guerra reciente, no hay dictadura en el pasado inmediato. Pero sí hay historia, memoria e identidad. Y hay algo más concreto: Messi a los 39 años llega a sus últimos minutos vistiendo la camiseta nacional en un Mundial. Para los jóvenes de hoy, el partido tiene su propia carga.

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—¿Qué diferencias encuentra entre la rivalidad de 1986 y la que puede existir en un Mundial actual?

—La mano de Maradona fue defendida en Argentina, durante años, como una forma de justicia poética: si Inglaterra nos quitó las Malvinas, Maradona les quitó el Mundial con la mano. Después de 1986, Argentina e Inglaterra se volvieron a cruzar en dos Mundiales más: en Francia 1998 hubo victoria argentina por penales en octavos de final, en uno de los partidos más dramáticos del fútbol moderno; y en 2002 una victoria inglesa en fase de grupos. Desde entonces, solo se vieron en un amistoso en 2005, partido en el que Messi ni siquiera jugó por suspensión. El de hoy en Atlanta será la primera vez que Messi enfrenta a Inglaterra en un partido oficial.

Entrevista a la psicóloga Ileana Mateo (Mat. 2713).

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Mujer rubia de mediana edad sentada en un escritorio de madera. Viste suéter blanco. Sobre la mesa hay una agenda, bolígrafo, móvil y gafas
La psicóloga Ileana Mateo explicó que el partido con Inglaterra reactiva una memoria colectiva que une fútbol, Malvinas, identidad y reparación simbólica.

—Cuarenta años después, ¿por qué un partido sigue despertando emociones tan intensas en quienes lo vivieron?

—Es interesante pensarlo desde distintos lugares. Las emociones intensas se expresan porque hay una historia entre Argentina e Inglaterra y cada vez que juegan no solo se enfrentan dos selecciones, también se reactiva una memoria colectiva que tiene que ver con el fútbol y también con la guerra. Por eso Scaloni recalca que se trata de un partido de fútbol y lo que queda implícito es que esto no es una guerra. Hubo un partido que dejó huella cuando Argentina enfrenta a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México 86.

Habían pasado cuatro años desde la guerra. Ese partido quedó cargado de un significado simbólico. Para muchos argentinos, no fue solo un partido de fútbol, sino una escena donde se condensaron el dolor, el orgullo, la derrota bélica y el deseo de reparación. El propio Maradona dijo en distintas oportunidades que, aunque no podía devolver la vida de los soldados, sentía que aquel partido tenía un valor simbólico para el pueblo argentino.

Una bandera en la Finalissima de 2022. REUTERS/Peter Cziborra
Una bandera en la Finalissima de 2022. REUTERS/Peter Cziborra

El fútbol se convierte entonces en mucho más que un deporte, es un escenario donde una comunidad expresa alegrías, dolores, orgullos e identificaciones. El desafío es que la memoria nos permita comprender la historia, y como en esa historia están inscriptos los dos goles de Maradona a Inglaterra: el famoso gol de la mano de Dios que se simboliza D10S, y el gol del siglo en el que Maradona deja atrás a varios jugadores, es el mejor gol de la historia de los mundiales y que se repite y sigue viendo. Muchos vivieron esto como una reparación simbólica de la derrota de Malvinas. Por eso en ese partido quedaron condensados todos estos entrecruzamientos históricos. Y de ahí el canto “el que no salta es un inglés”. Tal vez la herida de Malvinas a partir de esa victoria fue transformada en memoria, en el registro de que podemos.

—¿Qué papel juega la nostalgia cuando se acerca un nuevo enfrentamiento con Inglaterra? ¿Es una emoción que fortalece o puede distorsionar los recuerdos?

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—La nostalgia es una emoción que nos conecta con aquello que tuvo un significado especial. Puede fortalecernos cuando nos permite reconocer el camino recorrido, valorar los vínculos y resignificar experiencias compartidas. Sin embargo, también puede idealizar el pasado si creemos que “todo tiempo pasado fue mejor”. El desafío es que la nostalgia sea un puente y no un refugio permanente o una presión donde se trate de repetir o sostener el pasado idealizado. Que nos permita recordar sin dejar de habitar el presente. En este caso sería saber que contamos con recursos de resiliencia, de lucha que nos fortalecen como argentinos y saber que les podemos ganar, pero ubicados en este nuevo partido con otro equipo y nuevos líderes. Es importante sobre todo para los jugadores sacarles la presión de lo pasado para que con lo pasado se puedan apropiar de este nuevo partido.

—¿Compartir el recuerdo de ese Mundial con hijos o nietos puede convertirse en una herramienta para fortalecer los vínculos familiares?

—Los relatos familiares construyen historia e identidad, generan conversaciones y acercan generaciones. Cuando un padre, una madre o un abuelo cuenta dónde estaba cuando vio ese partido, qué sintió o con quién lo compartió, no solo transmite información: transmite pertenencia. Muchas veces los hijos o nietos no heredan el recuerdo del partido, pero sí la emoción con la que fue contado. Esa emoción fortalece el vínculo y hoy le da intensidad a la vivencia de este nuevo partido.

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El capitán argentino Lionel Messi celebran con el trofeo de campeón tras la victoria ante Francia en la final del Mundial de Qatar, el domingo 18 de diciembre de 2023, en Lusail, Qatar. (AP Foto/Martin Meissner)
El capitán argentino Lionel Messi celebran con el trofeo de campeón tras la victoria ante Francia en la final del Mundial de Qatar, el domingo 18 de diciembre de 2023, en Lusail, Qatar. (AP Foto/Martin Meissner)

—¿Qué les diría a quienes sienten que este nuevo partido es una oportunidad para revivir una parte importante de su historia personal?

—Que disfruten esa emoción, pero sin intentar repetir el pasado. Ningún partido podrá devolver exactamente lo que se vivió en 1986, porque también nosotros somos otros. Cada encuentro deportivo puede convertirse en una oportunidad para crear nuevos recuerdos, compartir tiempo con quienes queremos y transmitir el valor de los momentos que construimos juntos. Creo que esta nueva selección tomó lo mejor de sus antepasados y cuenta con nuevos valores, recursos y enseñanzas que siguen dejando nuevas marcas.

Entrevista a José Trop, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Rosario.

Maradona dr Jose Trop
El gerontólogo José Trop destaca la importancia de integrar activamente a las personas mayores en los rituales mundialistas como una herramienta clave contra el aislamiento.

—¿Por qué eventos deportivos como un Mundial pueden tener un impacto positivo en la calidad de vida de las personas mayores?

—Para quienes tenían 30 años en 1986, vivir el campeonato de Argentina con Maradona fue uno de los momentos más felices de su vida. Hoy, esas personas tienen 70 años. En estas cuatro décadas, la Argentina atravesó muchas dificultades: decaimiento, pérdidas, tristezas y un ánimo social que muchas veces está en baja. Por eso, cuando llega un acontecimiento como un Mundial, que nos transporta a un recuerdo de éxito y alegría, se genera algo magnífico. Ese sentimiento positivo se comparte y se transmite en las relaciones familiares: une a las personas mayores con sus hijos, nietos e incluso bisnietos, permitiendo que todos disfruten juntos de la alegría y el orgullo de ser argentinos, más allá de las dificultades cotidianas.

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Un hijo sonriente le da a su padre un par de entradas para la Copa Mundial de Fútbol y una tarjeta en un sofá de cuero. La televisión muestra un partido de fútbol.
El fútbol como encuentro intergeneracional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pensemos también que quienes tenían 40 años en 1986 hoy tienen 80. Un acontecimiento deportivo como un Mundial es una experiencia igualitaria, que puede disfrutarse a cualquier edad: da alegría tanto a personas mayores como a jóvenes y niños, porque es una oportunidad de alentar al país y celebrar juntos el deporte argentino. Así como sucedió en 1978, en 1986 y hace apenas cuatro años, estos momentos se convierten en hitos compartidos que nos unen más allá de las generaciones.

—¿Qué beneficios tiene para un adulto mayor ver un partido acompañado en lugar de hacerlo en soledad?

—Creo que es una oportunidad para unir a los distintos integrantes de una familia, para unir a viejos, adultos, jóvenes, niños. Es una oportunidad para acercar diferencias, para acercar posiciones, para acercar sentimientos y poder compartir las mismas emociones, lo que hace, en definitiva, una actividad de mucho placer, de goce, pero de identidad y de unión en la familia argentina.

—Desde la gerontología, ¿qué valor tienen los recuerdos compartidos para mantener activa la memoria y reforzar la identidad personal?

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—Los recuerdos compartidos tienen un enorme valor porque unen a distintas generaciones. No importa la edad, las habilidades o las preferencias de cada uno: la memoria colectiva atraviesa todas esas diferencias y nos conecta a todos. El fútbol, al ser un deporte que puede disfrutarse en cualquier etapa de la vida, permite que niños, jóvenes y personas mayores se sientan parte de la misma experiencia, alentando juntos al país y reforzando la identidad argentina.

—¿Qué recomendaciones daría para organizar encuentros inclusivos donde las personas mayores puedan participar plenamente de la experiencia del Mundial?

—Como médico gerontólogo, recomiendo que las familias incluyan siempre a las personas mayores, incluso a quienes estén viviendo en residencias. Es importante invitarlos a casa, compartir juntos la emoción del partido en un televisor grande, celebrar los goles, vivir las alegrías y también los nervios, todos unidos. No hay que dejarlos afuera bajo ningún motivo. Aprovechemos estos momentos únicos para fortalecer los vínculos entre abuelos, hijos, nietos y bisnietos. Además, compartir una comida —ya sea un desayuno, un almuerzo o una cena— alrededor del partido ayuda a relajar el ambiente y facilita el diálogo, permitiendo disfrutar y mejorar la comunicación familiar.

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Entrevista a Fredi Vivas, ingeniero, profesor y especialista en inteligencia artificial. CEO de RockingData y autor de los libros Generación IA, Invisible y ¿Cómo piensan las máquinas?

fredi vivas ingeniero profesor especializado en inteligencia artificial
Fredi Vivas planteó que la inteligencia artificial y las tecnologías digitales pueden ampliar el acceso a la memoria colectiva del fútbol, aunque exigen pensamiento crítico y educación digital.

—En 1986 el recuerdo de un partido dependía de la memoria, los relatos familiares y unas pocas imágenes de televisión. Hoy la inteligencia artificial puede recrear, resumir y hasta “revivir” esos momentos. ¿Cómo cambia eso nuestra relación con el pasado?

—Creo que la forma en que registramos y recordamos los acontecimientos cambió y seguirá cambiando gracias al mundo digital y la inteligencia artificial. Ahora, todo queda registrado: videos de la gente festejando en el Obelisco, hinchas mirando el partido en sus casas, cada momento se almacena y puede recuperarse después. Si un chico nace dentro de treinta años y quiere saber cómo se vivió el Mundial 2026, podrá reconstruirlo con mucha más información, aunque nunca sea una reconstrucción perfecta. En 1986, en cambio, casi no hay registros: solo contamos con los recuerdos que nos transmitieron quienes lo vivieron, y cada relato está teñido por la experiencia personal de quien lo cuenta. Yo, por ejemplo, tenía seis años en ese Mundial, recuerdo que la antena a veces no funcionaba y había vecinos que venían a casa porque no tenían televisor. Pero eso no significa que antes se disfrutara más o menos: para mí, el disfrute es igual, aunque la experiencia haya sido distinta.

Primer plano del trofeo dorado de la Copa Mundial de la FIFA, con un anillo verde en la base. Detrás, monitores muestran gráficos, números y estadísticas en tonos azules.

Creo que a veces caemos en la nostalgia y tendemos a idealizar el pasado, cuando teníamos pocos vinilos o CDs y el acceso a la música era más limitado. Esa escasez nos hacía desear más lo que no teníamos, y hoy, como todo está tan al alcance, parece que perdemos ese deseo. Pero yo lo veo distinto: valoro poder acceder ahora a música que de chico no podía escuchar por cuestiones económicas. No creo que los jóvenes de hoy disfruten menos de lo que nosotros disfrutábamos un Mundial en 1986; simplemente lo viven de otra manera. No se trata solo de mirar una pantalla: también se juntan con amigos, salen a las plazas. Una cosa no reemplaza a la otra, son formas diferentes de compartir y disfrutar.

—¿La inteligencia artificial puede ayudar a que las nuevas generaciones comprendan mejor la dimensión histórica y emocional de un partido como Argentina-Inglaterra de 1986? ¿De qué manera?

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—Cuando en mi último libro, Generación IA, me puse a pensar sobre esta cuestión de los recuerdos y de la tecnología, encontré cosas interesantes. Por ejemplo, cuando empezó a usarse la fotografía, se decía que no estaba bueno porque estabas preservando a una persona que ya no está. Se hablaba así en algún momento, en términos de que era vista como algo que no era natural.

La tecnología, aunque creada por el ser humano, es un artificio: ya sea una foto, un video o incluso un chatbot que simule a alguien que ya no está, permite perpetuar recuerdos de una manera que la memoria humana, por sí sola, no podría lograr. Lo que hoy puede parecernos extraño, tal vez para nuestros nietos sea algo completamente natural, así como hoy nos resulta habitual tener videos familiares. En lo personal, perdí a mi papá cuando tenía quince años, en 1995, y no tengo ninguna grabación ni recuerdo su voz. Me encantaría poder tener una recreación de eso, aunque no sé qué sentiría. Lo cierto es que lo que hoy nos parece antinatural, quizás en algunas décadas lo vivamos como una forma más de preservar y compartir recuerdos.

Collage con Lionel Messi celebrando, un marcador de Argentina 3-1 Suiza, jugadores argentinos celebrando y tres recortes de prensa sobre fútbol.
Recortes de prensa que anuncian el próximo partido contra Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Hoy cualquier persona puede pedirle a una IA que explique qué significó el gol de Maradona o que reconstruya el contexto de aquella época. ¿Estamos frente a una nueva forma de transmitir la memoria colectiva?

—Sí, estamos ante una nueva forma de transmitir la memoria colectiva. Hoy cualquiera puede buscar en Google una duda sobre un partido y, gracias a la inteligencia artificial, recibir en segundos una respuesta precisa, incluso con el reglamento actualizado. Esa misma tecnología la usan tanto adultos como adolescentes: es, de algún modo, hablar el mismo lenguaje. Además, la IA puede ir más allá de los datos fríos y las estadísticas: puede crear memes o imágenes, como uno de Messi replicando el gol de la mano de Dios, y así generar conversaciones divertidas que conectan el fanatismo de quienes vivimos la era de Maradona con lo que experimentan los chicos hoy con Messi. Las tecnologías digitales, y en especial la inteligencia artificial, pueden abrir nuevos puentes para dialogar entre generaciones.

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Diego Maradona
La memoria del partido entre Argentina e Inglaterra se transmitió entre generaciones a través de relatos familiares, el audio de Víctor Hugo Morales y las repeticiones en YouTube y TikTok. REUTERS/POOL/Ted Blackbrow

—¿Existe el riesgo de que las recreaciones generadas por inteligencia artificial mezclen hechos reales con contenidos manipulados y terminen alterando la memoria histórica?

—Siempre existe ese riesgo. Las tecnologías, desde la fotografía, el cine, hasta lo digital, pueden manipular la realidad. Es importante desarrollar pensamiento crítico y educación digital para poder distinguir qué es un registro fiel y qué es una creación o una manipulación. La memoria histórica se puede enriquecer, pero también se puede distorsionar. La clave está en el uso responsable de estas herramientas.

—Pensando en la generación silver, ¿cómo puede la inteligencia artificial convertirse en una herramienta para acercar a abuelos, hijos y nietos alrededor de un acontecimiento deportivo?

—La IA puede ayudar al diálogo intergeneracional. Hay gente mayor que ya interactúa con IA, que busca información o consulta sobre partidos, lo mismo que hace un adolescente. Hablan el mismo lenguaje. Además, una IA puede generar contenidos, estadísticas o hasta memes que pueden disparar conversaciones divertidas y unir generaciones alrededor de figuras como Maradona o Messi. Las tecnologías digitales y la IA pueden ser una puerta para acercar y compartir experiencias.

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—¿Cree que la inteligencia artificial reemplazará el relato oral y los recuerdos familiares, o terminará potenciándolos?

—Ojalá que no reemplace eso del relato oral o la transmisión familiar. Por ahí reemplaza, si querés, el dato concreto, como cuántos goles hizo tal selección. Eso lo podés ver en una IA y va a ser más preciso. Pero lo que le pasaba a tu abuelo, a tu padre, a tu tío viendo el partido, o cómo vivió ese día, eso sí es irreemplazable.

Ilustración de primer plano de dos manos que se estrechan, una envejecida y otra joven con pulsera; al fondo, dos figuras con camisetas número diez.



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La curiosa reacción del entrenador de Portugal tras el explosivo descargo de Cristiano Ronaldo

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El entrenador Jorge Jesus fue abordado por periodistas

Continúa la polémica en Portugal tras el final de la ventana FIFA de septiembre y octubre. Jorge Jesus evitó responder de inmediato al comunicado de Cristiano Ronaldo, quien cuestionó al entrenador de Portugal tras abandonar la concentración luego del partido ante Noruega. El técnico aseguró que había asistido al encuentro de la selección Sub-21 y que primero debía leer la declaración del delantero. Si bien fue una noticia que dio la vuelta al planeta, el entrenador aseguró que no estaba enterado de lo que decía porque estaba mirando otro partido.

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El seleccionador portugués fue consultado por periodistas a su regreso de Leiria, donde presenció el triunfo de la Sub-21 de Portugal por 2-0 ante República Checa. Ante las preguntas sobre el comunicado del delantero, no profundizó en el contenido de la controversia. “Estaba en Leiria viendo el partido de la selección Sub-21 de Portugal”, respondió Jorge Jesus cuando le preguntaron si había faltado a su palabra con Ronaldo.

El técnico añadió: “Ahora leeré el comunicado, no tengo nada que decir”. Horas después, mientras se dirigía a la Federación para seguir con su trabajo como seleccionador, fue nuevamente abordado por la prensa y formuló una respuesta similar: “Todavía no he visto la declaración de Cristiano Ronaldo, estaba en el partido de Portugal Sub-21. Ahora tendré tiempo para leerla”.

El conflicto se produjo después del compromiso que Portugal disputó frente a Noruega el 27 de septiembre. Cristiano Ronaldo permaneció en el banco de suplentes, calentó durante varios minutos en la segunda parte y no ingresó al campo. Luego del encuentro, dejó la concentración de la selección nacional.

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El futbolista del Al-Nassr difundió un comunicado en el que expuso su versión sobre los hechos y apuntó contra el seleccionador. El capitán portugués acusó a Jesus de haber “incumplido su palabra conmigo”. También sostuvo que había aceptado jugar 30 minutos ante Noruega, tras una consulta del cuerpo técnico. “El resto ya lo saben todos. Estuve calentando desde el descanso, vi cómo pasaban los minutos y no me llamaron”, expresó Ronaldo en su descargo.

Cristiano Ronaldo emitió un descargo para aclarar su postura

El comunicado de Cristiano Ronaldo también abordó su continuidad en la selección de Portugal. El futbolista señaló que espera estar disponible para futuras convocatorias una vez que cumpla la sanción que pueda imponerle la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF).

“Si estoy en buena forma física, jugando para mi club y, con suerte, marcando goles, después de cumplir la suspensión que se me impondrá, estaré disponible, como siempre lo he estado hasta ahora, para competir y ganar con nuestra Selección Nacional”, afirmó.

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En su declaración, el atacante también aseguró que pidió disculpas a sus compañeros y que aceptará la medida disciplinaria que corresponda por haber dejado la concentración antes del siguiente compromiso.

“Les debo unas disculpas a mis compañeros por haber abandonado el campamento de entrenamiento (…) Pido disculpas una vez más al pueblo portugués, pero romper mi palabra me marcó profundamente. Sentí que, a partir de ese momento, mi presencia solo perjudicaría al grupo de trabajo, así que hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: recogí mis cosas y me marché”.

Jorge Jesus no hizo declaraciones tras el comunicado de Ronaldo (Reuters)
Jorge Jesus no hizo declaraciones tras el comunicado de Ronaldo (Reuters)

La versión presentada por Ronaldo indicó que el cuerpo técnico le consultó si podía disputar media hora frente a Noruega. El delantero afirmó que dio su consentimiento y que, pese a realizar tareas de calentamiento desde el descanso, no fue convocado para ingresar.

Según su explicación, las partes involucradas habían acordado un documento con ocho puntos para que Jesus los pronuncie ante los medios. Entre las frases que, según Ronaldo, debían integrar ese texto, figuraba una referencia a “poner a calentar a alguien de la estatura de Pelé o Maradona y luego no hacerlo entrar”. El delantero sostuvo que Jorge Jesus no utilizó el documento en su comparecencia pública.

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De acuerdo con los textos proporcionados, el entrenador había dicho antes de la salida de Ronaldo que “en el equipo mando yo”. Esa frase fue presentada como uno de los elementos que agravaron el desacuerdo entre ambas partes. La Federación Portuguesa de Fútbol deberá resolver si aplica una sanción por la salida del jugador de la concentración. Ronaldo dejó abierta la posibilidad de volver a competir con Portugal cuando cumpla cualquier castigo que se le imponga y mantenga su actividad en el Al-Nassr.



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Independiente analiza terminar el vínculo de Jadson Viera si no logra un buen resultado ante Talleres

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Independiente podría despedir a Jadson Viera. Foto: Twitter @Independiente

La continuidad de Jadson Viera quedó bajo la lupa en Independiente después de la dura derrota por 4-1 ante Instituto por la fecha 11 del Torneo Clausura 2026 de la Liga Profesional. El Rojo volvió a sufrir una goleada como local y el resultado generó preocupación puertas adentro, al punto de que algunos dirigentes ya comenzaron a cuestionar la continuidad del entrenador. Por ahora, Viera sigue al frente del plantel, pero el margen de error se redujo considerablemente.

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El entrenador asumió en agosto para reemplazar a Gustavo Quinteros y tiene contrato con Independiente hasta diciembre, aunque el vínculo contempla una cláusula de rescisión a fin de año. Su ciclo comenzó con la intención de imponer un equipo ofensivo y protagonista, pero los últimos resultados volvieron a instalar dudas alrededor de su proyecto.

La goleada ante Instituto encendió las alarmas

La caída por 4-1 frente a Instituto fue el segundo golpe importante que recibió Independiente como local en poco tiempo. El equipo volvió a mostrar problemas defensivos y terminó sufriendo cuatro goles ante el líder de la Zona A. Además, la expulsión de Maximiliano Meza antes del descanso condicionó al conjunto de Viera durante buena parte del segundo tiempo.

Después del encuentro, el propio entrenador hizo autocrítica y apuntó directamente a uno de los principales problemas que viene mostrando su equipo. «Lamentablemente nos llegan y es gol», reconoció Viera en conferencia de prensa, en referencia a la facilidad con la que sus rivales consiguen convertir.

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La derrota también provocó fuertes críticas de los hinchas y aumentó la presión sobre un ciclo que todavía no consiguió encontrar regularidad. De acuerdo con información publicada tras el partido, incluso hubo dirigentes que comenzaron a evaluar la posibilidad de interrumpir anticipadamente el proceso.

Talleres, un partido clave para su futuro

En este contexto, el partido ante Talleres será clave para el futuro de Jadson Viera. Independiente visitará al conjunto cordobés el próximo domingo 11 de octubre, desde las 21.30, en el estadio Mario Alberto Kempes.

El encuentro aparece como una oportunidad para que el entrenador consiga una reacción inmediata y vuelva a darle estabilidad al equipo. Una buena actuación y un resultado positivo podrían servir para descomprimir el clima que quedó después de la goleada ante Instituto, mientras que un nuevo golpe aumentaría todavía más las dudas sobre su continuidad.

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Además, Viera deberá afrontar el partido con algunas bajas y jugadores que están siendo evaluados físicamente. Maximiliano Meza no podrá estar por la expulsión ante Instituto, mientras que Ezequiel Ávila, Juan Arrayago, Facundo Zabala y Josías Palais son seguidos de cerca por el cuerpo médico.

Después aparece Racing

El calendario tampoco le dará demasiado margen a Independiente. Después de la visita a Talleres llegará el clásico de Avellaneda frente a Racing, otro encuentro de máxima importancia para el club.

Por eso, el partido en Córdoba toma todavía más relevancia. Viera necesita que Independiente reaccione ante Talleres para alejar las dudas sobre su continuidad, en una semana que puede marcar un antes y un después para su ciclo.

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Por ahora, el uruguayo continúa siendo el entrenador del Rojo y prepara el equipo para viajar a Córdoba. Sin embargo, después del 4-1 ante Instituto, su futuro dejó de ser una cuestión lejana y pasó a estar directamente relacionado con la respuesta que consiga su equipo en los próximos partidos.

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DEPORTE

Neymar despidió a Messi de la Selección Argentina con un emotivo mensaje: “El mundo te agradece”

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En un martes cargado de emoción, Lionel Messi jugará su último partido con la camiseta celeste y blanca, cerrando una etapa dorada con la Selección Argentina. Ante este adiós, Neymar, uno de sus grandes amigos dentro y fuera de la cancha, no tardó en dedicarle unas sentidas palabras a través de sus redes sociales.

Los dos compartieron una parte importante de sus carreras en Barcelona y París Saint-Germain, pero también protagonizaron varios capítulos cuando les tocó estar frente a frente con sus selecciones. El astro brasileño eligió recordar todo lo construido y agradecerle por una carrera que trascendió cualquier rivalidad

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El mensaje de Neymar para Messi

“Los que aman el fútbol se han aprovechado de ti a lo largo de los años”, comenzó Neymar en su publicación, antes de referirse al último partido de Messi con la camiseta de Argentina.

“Hoy es tu último partido con la camiseta de tu equipo, desde tu país, y espero que disfrutes cada segundo, y que todos los homenajes de hoy te hagan feliz. No es sólo Argentina que te lo agradece, el mundo te agradece todo lo que hiciste por el fútbol”, escribió Ney.

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Además, recordó lo que significó compartir cancha con Messi y le agradeció por haber influido en su propia relación con el fútbol: “Gracias por hacerme amar aún más el fútbol, fue un honor haber jugado contra ti y aún más hacer historia a tu lado”.

De Barcelona a París: una amistad que nació en el fútbol

Messi y Neymar formaron una de las sociedades más recordadas del fútbol de los últimos años. Su etapa más exitosa fue en Barcelona, donde coincidieron junto a Luis Suárez y fueron protagonistas de un equipo que conquistó nueve títulos.

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Entre ellos estuvieron la Champions League 2014-15, dos Ligas de España, tres Copas del Rey, el Mundial de Clubes de 2015, la Supercopa de Europa y la Supercopa de España de 2013. Años después volvieron a encontrarse en PSG, donde ganaron dos Ligue 1 y una Supercopa de Francia.

Luis Suarez, Neymar y Messi en el Barca (REUTERS)

Un clásico sudamericano

Aunque su vínculo siempre estuvo marcado por la amistad, también hubo lugar para la rivalidad. Messi y Neymar se enfrentaron seis veces a lo largo de sus carreras, entre partidos de clubes y selecciones. El argentino se impuso en cuatro oportunidades, mientras que el brasileño ganó las otras dos.

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Ney y Leo juntos en el PSG (AFP)Ney y Leo juntos en el PSG (AFP)

El primer cruce se dio en 2010, en un amistoso disputado en Doha, donde Messi marcó el único gol del encuentro. Después volvieron a encontrarse en la final del Mundial de Clubes 2011, con una goleada 4-0 del Barcelona sobre Santos.

Hubo otros tres enfrentamientos antes de aquella noche que quedó marcada para siempre: Argentina ganó 4-3 en un amistoso en 2012, Brasil se impuso 2-0 en China en 2014 y volvió a quedarse con el duelo en las Eliminatorias para Rusia 2018, esta vez por 3-0.

El último capítulo llegó el 10 de julio de 2021. En el Maracaná, Argentina venció 1-0 a Brasil con gol de Ángel Di María y Messi levantó su primer título con la Selección Mayor. Del otro lado estaba Neymar, quien poco después compartiría una de las imágenes más recordadas de aquella conquista.

El abrazo de Messi y Neymar en la final de la Copa América (EFE)El abrazo de Messi y Neymar en la final de la Copa América (EFE)

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