POLITICA
ADEPA rechazó una cautelar contra periodistas y legisladores que favorece al Chiqui Tapia

El juez Walter Federico Saettone, titular del Juzgado de Garantías N°7 de Pilar, dictó una medida cautelar a favor del presidente de la AFA, Claudio Tapia, que impone restricciones de contacto y acercamiento contra periodistas y legisladores denunciados por el dirigente. La resolución les ordena abstenerse de difundir datos personales, imágenes o información vinculada al ámbito privado y familiar del titular de la Asociación del Fútbol Argentino.
La medida alcanza a los periodistas Leandro Camani, Matías Yofe, Nicolás Pizzi, Federico Teijeiro, Bruno Yacono, Luis Gasulla y Mariano Roa, además del legislador porteño Facundo Del Gaiso.
En el fallo, Saettone resolvió “imponer a los denunciados (…) la prohibición de contacto respecto del Sr. Claudio Fabián Tapia y su grupo familiar, por cualquier medio, ya sea telefónico, digital, redes sociales, mensajería instantánea, correo electrónico o cualquier otra forma de comunicación, directa o indirecta”.
Tras conocerse la decisión judicial, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) expresó su “seria preocupación y rechazo” a la cautelar. La entidad sostuvo que la resolución “no menciona hechos concretos que permitan atribuir a los periodistas denunciados la comisión de un delito” y advirtió que la acusación “se centra en la decisión editorial de informar de modo sostenido sobre el caso ‘AFA’”.
ADEPA remarcó además que, cuando se trata de figuras públicas o personas con responsabilidades institucionales, “la noción de vida privada, familiar o íntima debe ser interpretada con especial cuidado, para no impedir investigaciones o publicaciones referidas a hechos de interés público”.
La asociación también cuestionó especialmente la prohibición de acercamiento dispuesta contra periodistas y respecto de los lugares donde Tapia desarrolla sus actividades habituales. Según señaló, una restricción de ese tipo “puede afectar tareas básicas del periodismo, como procurar información, formular preguntas, cubrir acontecimientos o realizar investigaciones sobre asuntos de interés general”.
En el comunicado, la entidad advirtió además sobre un posible “efecto inhibitorio sobre la libertad de prensa” y consideró que el uso de una denuncia penal para imponer restricciones cautelares a periodistas “sin fundamentos específicos” puede convertirse en un “mecanismo indirecto de entorpecimiento de la labor periodística”, en referencia al artículo 13 del Pacto de San José de Costa Rica y al artículo 14 de la Constitución Nacional.
De 46 años, Saettone está al frente del Juzgado de Garantías de Pilar desde diciembre de 2013, cuando fue designado durante la gobernación de Daniel Scioli. En los últimos años, el magistrado mantuvo una activa presencia en redes sociales, donde expresó posiciones políticas y opiniones sobre causas judiciales de alto perfil.
En su cuenta de X, como detalló , compartió publicaciones elogiosas hacia Cristina Fernández de Kirchner, a quien definió como “el cuadro político peronista más importante que dio la vida política argentina en democracia”. También opinó sobre expedientes vinculados a la expresidenta, como la Causa Cuadernos, donde cuestionó las críticas dirigidas a las estrategias defensivas impulsadas por los acusados.
El perfil público del juez también muestra vínculos con dirigentes del oficialismo bonaerense. En febrero de 2020 publicó una fotografía junto al gobernador Axel Kicillof durante un acto por el Bicentenario del Tratado del Pilar. En otra publicación mencionó al intendente local, Federico Achával, al destacar una actividad cultural para músicos.
Además de su actividad judicial, Saettone participó como protagonista del documental “El libro de los Jueces”, dirigido por Matías Scarvaci y estrenado en mayo de 2023 en el cine Gaumont.
La película sigue el trabajo cotidiano de dos magistrados en cárceles y comisarías, donde revisan condiciones de detención y situaciones procesales de personas privadas de la libertad. Una crítica periodística llegó a describirlo como alguien que “no parece un juez, sino un rockero”.
Claudio Tapia,LA NACION,Claudio Chiqui Tapia,AFA,Periodismo,Conforme a,Claudio Chiqui Tapia,,Bajo caución de $30 millones. La Justicia autorizó a Tapia a viajar al mundial de fútbol y a la final de la Champions League,,»Rompió los códigos». Milito, Racing y una grieta inocultable: por qué crecen las diferencias con la AFA y qué puede pasar ahora,,Fútbol roto. Los “tres rebeldes”, una semilla que necesita sol y mucha agua para animarse a enfrentar el poder de la AFA
POLITICA
Las sospechas de Milei en Olivos, el plan de Bullrich y el fallo sobre las reelecciones que altera a Kicillof y los intendentes

Javier Milei cree que lo espían. El jueves, el personal de la quinta de Olivos fue a trabajar como todos los días. Un batallón de apenas diez, entre cocineros, jardineros y personal de limpieza, que la familia presidencial quiere reducir a la máxima expresión. No los dejaron entrar. “Les va a llegar el telegrama”, fue el mensaje que recibieron. El viernes empezaron a llegar las cartas. No hay motivo de despido, solo rescisión de contrato.
El desempleo, la principal preocupación según las encuestas, generado en la propia residencia del Presidente. “Hubo filtraciones”. El gobierno clava el puñal de teorías conspirativas justo cuando el relato libertario gotea contradicciones, con un marcapasos -salvación o letal-: Patricia Bullrich.
Karina Milei, la Hermana de Hierro, disolvió la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, de Osvaldo Javier Sosa, y encargó la seguridad del Presidente a la Casa Militar que dirige Sebastián Ignacio Ibáñez. El argumento oficial de extremar las medidas de seguridad choca con el inusual y desaforado contacto del Presidente con los militantes el viernes, en Bahía Blanca: “Javier estaba eufórico, brillante. En el hotel rompió el protocolo y se mandó para donde estaba la gente. Los custodios se querían morir”.
¿La SIDE alertó sobre las supuestas filtraciones en Olivos? La pregunta queda abierta. Es sabido que Santiago Caputo suele acercarle al Presidente carpetas azules con información sobre asuntos que Milei desconocía. Una forma de ganar su atención y ponerlo en alerta. Ya ocurrió con un listado de cinco jueces objetados por el asesor. Esa vez, sin embargo, la jugada no prosperó: el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, logró rebatir los vetos de Caputo.
La radicalización de Milei
Como sea, el Gobierno inaugura la cuenta regresiva con una radicalización extrema. Insiste. La fijación libertaria. Detrás del Presupuesto, asoman los dientes para recortar Discapacidad -la ley que el Gobierno no cumple-. Detrás de Malvinas, una obsesión retroalimentada por Milei y la pasión cinéfila del asesor Caputo: penas de hasta 20 años por campañas de desinformación masiva y operaciones clandestinas foráneas. Milei quiere superpoderes.
Un ahora o nunca, con reminiscencias a la primera vez que Santiago Caputo mantuvo un encuentro secreto con el PRO legislativo en un departamento del microcentro y pegó un potazo. En media lengua por el cigarrillo entre los labios, lanzó: “No vamos a negociar con la casta”.
La novedad: el oficialismo enfrenta una temporada de filtraciones en la batalla legislativa y política. Milei estuvo reunido cinco horas con los diputados y senadores libertarios para adoctrinarlos sobre economía y pedirles solo consideración con los aliados.
Al día siguiente, la bomba del Presupuesto 2027 explotaba en Diputados. El Gobierno insistía con los recortes en Discapacidad, el talón de Aquiles de un Ulises atado al mástil.
La senadora Bullrich estalló: “¡Las cosas importantes como esta no se comentan!“. ”Hay que ser menos chupamedia porque te lo cobran», escucharon decirle por el juego de rivalidades que instalan en la mesa política con Martín Menem por la eficacia para defender los proyectos del Gobierno.
Con el revuelo por Discapacidad, el presidente de la Cámara de Diputados tuvo que salir a aclarar que “la voz oficial” sobre el proyecto en el plenario de Discapacidad y Hacienda era la diputada Laura Rodríguez Machado.
“Estos tipos se pasan de listos”, despotricaba un aliado. Ante Cristian Ritondo, el jefe del bloque PRO, Menem tuvo que fingir: “Fue un error de redacción”. Ritondo quiere creer. El “error” implica desconocer un cronograma de pagos a los proveedores. Justo ahora que arranca la campaña electoral.
Hábil, Bullrich se convirtió en el marcapasos del Gobierno. No solo en sentido literal: para señalarle cada piedra del camino.
La senadora dijo que la tratan de “tonta” por no avisarle sobre los cambios en Discapacidad y publicó un video con una canción de Lali Espósito, la “enemiga pública” del Presidente, con un puñal: “Sé que todos los ‘peros’ tienen un ‘porqué’”. El que todos rodean y nadie pronuncia es: ¿Bullrich buscará ser presidente en 2027?
Es jugar fuerte para alguien que describió el carácter presidencial como de “una emocionalidad importante”.
Milei, sobregirado, respondió a la consulta de la periodista de espectáculos Marcia “Pochi” Frisciotti: “¿Cuál sería el problema de que escuche Lali? Me parece una tontería mayúscula politizar el arte. Es más, luego de la polémica escuché algunos temas y me gustaron». Puro show.
Las PASO bajo el brazo de Bullrich
Las intrigas sobre qué hacer con las PASO exceden la intención de Milei de quitarle un instrumento al peronismo para la elección presidencial. El mileísmo cree que Bullrich hace poco para juntar los votos que no están. En la provincia de Buenos Aires, los bullrichistas creen al revés: “Ojo, el peronismo arregló con (Sebastián) Pareja que haya PASO en la provincia”.
Entre los libertarios bonaerenses también hay ruido: “Santiago Caputo y Agustín Romo te llaman para acordar porque te plantas a Pareja. Pero una vez que acuerdan con Pareja, te sueltan la mano”. Para aclarar los bandos: Romo es Santiago Caputo; Pareja, Karina Milei.
Tampoco el PRO quiere eliminar las PASO. Los gobernadores piden un contrato de alianzas antes de pedirles a los legisladores que levanten la mano para la suspensión. Ya nadie cree que una eliminación sea posible. Crece la idea de que haya PAS: abiertas simultáneas no obligatorias.
La última saga de reuniones del jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores mostró las filtraciones en el juego de poder que el Gobierno no termina de jugar. Osvaldo Jaldo (Tucumán) dejó trascender que pidió obras y que de las PASO, ni una palabra. Gustavo Sáenz (Salta) sacó el puñal de entre el poncho: “La paciencia se va acabando cuando vemos falta de reciprocidad”. Sáenz había recibido un día antes a Victoria Villarruel en Salta.
La Vicepresidenta ya visitó a 22 gobernadores. Le falta La Pampa y Chaco. ¿Cuando complete el mapa se lanza como candidata a presidente? El peronismo la alienta. Todo sea por dividir la oferta de la derecha, que obligue al Presidente a ir a un balotaje.
El ministro de Economía Luis “Toto” Caputo no participó de la reunión con los gobernadores del Norte. Solo estuvo con la bilateral Carlos Sadir (Jujuy). Es el que abre, mejor dicho, cierra la billetera.
“El Colorado está desesperado. Nadie quiere poner en riesgo el superávit, pero así como está la cosa, va a ser muy difícil hacer campaña”, dice un dirigente del PRO bonaerense que supo hacer yunta con el ahora jefe de Gabinete. Santilli quiere ser gobernador de PBA. El viernes, acompañó a Milei en una recorrida por Bahía Blanca.
La otra incógnita sobre las PASO es si finalmente resultarían beneficiosas para el Gobierno. “En octubre ganamos por afano porque perdimos en las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires y la gente salió a votar por temor a la corrida cambiaria y a que vuelva el kirchnerismo”, dice un libertario bonaerense. ¿Una PASO riesgo kuka?
En el juego de conveniencias también talla la de los gobernadores que creen que una reelección de Milei, en vez de la aparición de un nuevo proyecto presidencial, libera el camino para posicionarse para la Casa Rosada en 2031: Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Rolando Figueroa (Neuquén) y la lista sigue.
Sin certezas sobre las posibles “filtraciones” en Olivos, sí hay testimonios de episodios puntuales de la furia presidencial. La desata una mínima sugerencia o sutil pregunta sobre si es necesaria una revisión al programa económico. Milei estalla en gritos. La otra cuestión que altera la calma presidencial es la insinuación de un supuesto control exagerado de las condiciones de prisión domiciliaria a Cristina Kirchner.
Una minucia para la guerra abierta en el peronismo. Desde Avellaneda, Axel Kicillof lanzó el armado federal para una candidatura presidencial: “Cuenten conmigo para que la Argentina tenga una alternativa”. Rebajó al kirchnerismo a una oficina y un control remoto. Sabe que Máximo Kirchner prepara la venganza. Sergio Massa esperará hasta noviembre para oficializar que quiere ser candidato.
El peronismo en guerra
El exministro de Economía ofrece al kirchnerismo oficios en la justicia. La causa Hotesur – Los Sauces, que también implica a Máximo Kirchner, ya tiene fecha. ¿Una señal del acuerdo son los pliegos de jueces que el kirchnerismo aprobó sin chistar? El ministro Mahiques conoce el satélite Massa.
Sugestivo que CFK insista con una candidatura de Wado de Pedro, ahora en la provincia de Buenos Aires. Algunos ironizan que es como castigo. “Yo no sé cómo Cristina Kirchner no les cortó la cabeza a sus espadas judiciales”, dice un integrante de la familia judicial ahora politizado.
Para los que creen que ya vieron todo. Hay dos sorpresas electorales en proceso. Un fallo de la Corte de Justicia en contra de la reelección en Formosa podría ser un tsunami para las pretensiones de los intendentes de la provincia de Buenos Aires. Kicillof apoya la reelección indefinida porque necesita a los intendentes para la presidencial. Sería una herida mortal para la aspiración del Gobernador. Massa sonríe y espera.
La otra: alguien le preguntó a Bullrich después de que publicó el desafiante video en redes: ¿Es descabellado que vayas a una PASO con Javier Milei? Silencio.
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POLITICA
Milei camina por la cornisa: entre el desorden político y el ajuste permanente

Javier Milei demostró hace tres años que se puede ganar una elección prometiendo un ajuste drástico. Ahora tiene que ganar una elección ejerciendo el ajuste permanente, una decisión que le hizo implosionar el gabinete esta semana y condiciona la posibilidad de ampliar su base de sustentación. Los gobernadores especulan, aún lejos de cerrar un acuerdo electoral. El Gobierno no puede garantizar la aprobación de su reforma política. Y una de las principales dirigentes del espacio libertario, como es Patricia Bullrich, desafía sin frenos la autoridad presidencial. La crisis interna se agrava aunque disimulen.
La realidad dejó esta semana números que alejan al Gobierno de la promesa de estar viviendo los mejores 18 meses de las últimas décadas. La economía se contrajo 0,6% en el segundo trimestre. El consumo privado cayó 2,4% desestacionalizado. La inversión retrocedió 0,8% y acumula cinco trimestres consecutivos de caída. La desocupación subió al 7,9% y ya hay zonas como el Gran Rosario con 11,5%, o el Gran Córdoba con 10,5% de desempleo. La informalidad laboral alcanzó al 45% de la población, consolidada incluso con la reforma aprobada en febrero pasado: en el primer trimestre de vigencia de la nueva norma subió 0,8 puntos. Los precios mayoristas, esos que el Presidente celebró que habían comenzado con cero en julio, marcaron en agosto un aumento del 2,1%. Son todos datos del Indec. La semana cerró con el Riesgo País por encima de los 500 puntos y la suba de tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos que le sumará al Gobierno dificultades para acceder al mercado de crédito internacional, llegado el momento. La morosidad volvió a subir en julio. En familias escaló a 12,9%, lo que representa un salto de 10,4 puntos porcentuales desde octubre de 2024 y en las empresas pasó de 0,7% a 3,6%. Hay 31.342 empresas menos desde el inicio de la gestión, según datos de Fundar, con 17 meses consecutivos de caídas. Este jueves se conocerá una suba de la pobreza, mientras el Presidente se encuentra en Nueva York, adonde viajará mañana para su presentación en las Naciones Unidas y encuentros con empresarios.
“No se dejen psicopatear”, les exigió Milei a los senadores y diputados que recibió esta semana en la Casa Rosada. Puso como ejemplo la crisis económica que tuvo Mauricio Macri en 2018 y les dijo que no se sometan a la agenda de la oposición. Les pidió que defiendan el modelo con datos. “No hablen de sensaciones”, fue una de sus frases, para asombro de los más veteranos en la política. La que le hizo caso fue la diputada Virginia Gallardo, que mientras cuidaba su piel en un reel de Instagram habló de la formación de precios para responderle a Gladys La Bomba Tucumana, que se había quejado por los costos de los alimentos. El resto de los invitados a la Casa Rosada hizo silencio. La “bomba atómica”, en palabras de Bullrich, que fue el nuevo ajuste en discapacidad, ya estaba redactada y pronta a ver la luz. Milei no habló del tema. Ni en la reunión de Gabinete ni en la reunión política con los legisladores. Está obsesionado con los periodistas y en cómo mantener viva una narrativa del bienestar futuro difícil de argumentar. Tampoco les anticipó el proyecto de presupuesto. El tema estalló a las pocas horas. El malestar que habían transmitido por lo bajo los diputados de La Libertad Avanza que negociaban con los aliados una iniciativa propia se agravó cuando Bullrich se despegó de todos y desnudó la falta de coordinación del equipo de gobierno.
Nunca fui lo que querían de mí
Hace rato que la senadora repite en la intimidad que no va a permitir que el rumbo se caiga por malas decisiones de Milei, un mensaje abierto a todas las interpretaciones. Puede ayudar a reorientar el barco, o imponerse para capitanearlo. En su nuevo desmarque, dijo que la tomaban por tonta y coronó la rebeldía con su renovado fanatismo por Lali Espósito. “Si me quieren joder me van a encontrar”, le transmitió a su equipo en las últimas horas. Todavía tarareaba el estribillo de No me importa.

Los apuntados fueron Luis Caputo y Santiago Caputo. Bullrich señaló en público a Economía cuando contó cómo y de dónde sospechaba que había salido el desguace a la actual ley de emergencia en discapacidad. Pero en las últimas horas fuentes del ala política coincidieron también en sospechar del asesor presidencial. “Esto vino así del ministerio de Salud y Santi suele decir que si tenemos que vetar, vetamos”, abundó un integrante de la mesa política. Mario Lugones, el ministro, responde en la interna al asesor presidencial.
La mesa política perdió poder. Los que tienen llegada directa a Milei ganan las batallas. No hay control de daños. Así como Bullrich no sabía, menos aún el jefe de Gabinete, Diego Santilli. “Ni Karina sabía”, refleja un integrante. “No se te puede pasar una cosa así, son improvisados”, aporta un gobernador aliado del Gobierno, cansado de que la Casa Rosada vuelva con una discusión que ya perdió.
Milei intervino la mesa política. Desde sus diez días de encierro en Olivos y las dudas que despertó aquella falta de actividades públicas, el Presidente se puso al frente de la conducción de gestión. Le molesta que el ala política lo corra con suavizar el tono y las ideas que irritan a la sociedad. Por eso resaltó la figura de Federico Sturzenegger a pesar de que del otro lado lo habían hecho responsable de la caída de la ley de tierras y hasta lo citaron a una reunión para que no vuelva a pasarlos por encima. El Presidente lo rescató.
Bullrich venía ya cruzada con la Casa Rosada cuando se conoció el decreto del Ministerio de Economía que fijaba el ciento por ciento de las regalías de la represa hidroeléctrica sobre el río Atuel para la provincia de Mendoza, dejando sin esos recursos a La Pampa. “Me rompen todos los acuerdos”, se quejó. Dos senadores de la provincia afectada son parte sustancial de su endeble mayoría de aliados que quedó resentida tras la derrota en el debate por la ley de extranjerización. Uno es Daniel Kroneberger, del radicalismo, y la otra María Victoria Huala, del Pro. A Bullrich se le está haciendo cada vez más pesado poder llevar adelante una sesión. Esta semana tuvo que postergar el tratamiento de la reforma de la carta orgánica del Banco Central. “Estamos llegando con la soga al cuello”, la escucharon descargar su bronca. Dice que no se puede perder “otro año de crecimiento” por regalarle la agenda a la oposición.

Bullrich arriesga poco. Quedó demostrado que cada vez que ella se diferenció, Milei corrió a abrazarla. Pasó cuando se abstuvo de seguir la estrategia diseñada por Karina Milei de rechazar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, o cuando descargó su malestar contra Manuel Adorni por la falta de explicaciones en sus inconsistentes gastos. La reacción de Milei evidencia la debilidad presidencial. No puede romper la única alianza sostenible que tiene desde que llegó al poder. Aquel Pacto de Acassuso que lo llevó a ganar la segunda vuelta es el mismo que tiene que revivir para una reelección. Lo más probable es que ya con eso tampoco le alcance. Lo que no puede es perderlo.
La bullrichdependencia y las PASO
La bullrichdependencia de Milei es un reflejo de la falta de acuerdos más amplios. Hasta ahora la Casa Rosada no pudo ampliar su base de sustentación más allá de las coyunturas. Son acuerdos puntuales con gobernadores puntuales por una ley puntual. Siempre al filo de caerse. No logra ampliar su coalición, posiblemente, porque no asume la idea de un gobierno de coalición. Es lo que siempre le reprocha Bullrich y le deja en claro que ella no se va a dejar conducir por los libertarios. Su jugada busca preservarse ante un escenario de descomposición. En los círculos de poder renace la idea de que la eliminación de las PASO no avanza porque Bullrich se guarda esa carta para una eventual competencia interna contra Milei.
La duda que está dando vueltas por esas horas en los aliados es hasta dónde el Gobierno está convencido de eliminarlas. “No son categóricos”, contó un gobernador de diálogo directo con la Casa Rosada. Un sector empezó a comprender que es una herramienta que le puede dar una chance para reacomodar la campaña, como le pasó a Mauricio Macri 2019 o como lo experimentó Milei con la elección adelantada de la provincia de Buenos Aires el año pasado. “Si querés jugar el riesgo Kuka te sirve”, reflexiona un mandatario.
Detrás de Sanz
La semana política dejó la reaparición del ex senador y ex candidato presidencial Ernesto Sanz en la escena nacional, planteando la necesidad de una gran interna del espacio del medio. Propuso que sea entre el PRO, el radicalismo, el socialismo y la Coalición Cívica. Es un dirigente de apariciones esporádicas, que atrae al círculo rojo. ¿Quién está detrás? Cerca de Sanz sostienen que comenzó una construcción política fuera de la grieta. “Ni pollo ni pasta”, suele repetir para expresarlo. Considera que hay una oferta electoral reducida y que un espacio del medio podría confluir en una opción electoral. Marida con el coqueteo de Bullrich. Por ahora es una movida de un sector de la UCR no oficial, un acto de supervivencia ante el temor de que los gobernadores terminen entregando el partido a los libertarios. Trabajan en vínculos informales. Conversan con Jorge Brito vía Emilio Monzó, su principal armador, y con Hernán Lacunza, de quien salieron al rescate tras el lanzamiento de su candidatura presidencial y la posibilidad de un acuerdo entre el PRO y los libertarios que lo deje a la intemperie. En el pelotón de dirigentes incluyen a María Eugenia Vidal, a Alfonso Prat Gay y a Maximiliano Ferraro. No hay una foto pero hay conversaciones, se entusiasma un dirigente de esos sectores. El panorama electoral aún es tan incierto que nadie descarta un escenario de múltiples candidaturas más similar al 2003. El temor de este sector es que el radicalismo de los gobernadores termine acordando eliminar las PASO y los deje sin salida para definir candidaturas. Trabajan en frenar esa posibilidad.

Si quiere sacar la reforma electoral, el Gobierno tiene que hacerlo este año. El próximo solo puede aspirar a la suspensión de las primarias, como hizo para las elecciones de medio término. No puede extenderse más allá de febrero. Entonces, Santiago del Estero y Catamarca fueron las dos últimas provincias que le dieron el voto para lograrlo. Esta vez la primera juró lealtad al peronismo en la reunión del hotel Emperador. El gobernador Raúl Jalil mastica todavía la decisión. Cree que el Gobierno tiene la chance de instalar el tema como gasto innecesario, pero considera que la oposición necesita una herramienta ordenadora. Es el gran eje de negociación que le queda a la Casa Rosada. “Cuánto valen las PASO”, se preguntan en el peronismo.
Pronósticos en duda
En el medio entra la discusión por el Presupuesto que comenzará recién en octubre. El Gobierno arranca a la defensiva. El recorte en Discapacidad ya quedó archivado. No hay legislador aliado ni propio que esté dispuesto a levantar la mano en ese articulado. En el bloque oficialista de la Cámara de Diputados siguen trabajando en un proyecto “superador”, como lo llaman, pero aún no muestran las cartas. Martín Menem, otro de los no anoticiados de lo que se venía sobre el tema, había mandado a sus espadas legislativas a trabajar en acuerdos. El debate tendrá su desenlace esta semana, cuando salga el despacho de comisión. Llegó la fecha límite. El Gobierno le autogestionó el clima para que la oposición logre extender la emergencia.
Según relatan integrantes de la mesa política, lo único que se había anticipado internamente era la desindexación de las partidas sociales, al eliminar la movilidad automática de las asignaciones familiares, la asignación universal por hijo y por embarazo.
Milei transmite en las reuniones que sólo apuesta a desacelerar la inflación y mantener el dólar estable.
El resto de las variables presentadas generan más dudas que certezas. El Presupuesto de este año proyectaba un crecimiento del PIB del 5% pero apenas crecerá alrededor del 2%. Para el año que viene proyecta 4%, pero las variables para que se concrete esa suba no acompañan el optimismo oficial, sobre todo si se mira este 2026. Según marcó Haroldo Montagú, ex viceministro de Economía, el Presupuesto estima una caída del 2,1% de inversión para 2026 y proyecta un rebote del 9,2% para 2027. La recaudación creciendo arriba del 5% es otro dato que levanta interrogantes. Si este año con el crecimiento bordeando el 2% la recaudación cae 4%, no se explica la suba proyectada.
El otro eje es la magnitud del ajuste en obra pública. “Por cada 100 pesos que se gastaban en obra pública en 2023, en 2027 se gastarán apenas 15. Con ese nivel de desinversión pública, esperar que la inversión rebote un 9,2% en 2027 no es una meta sino un deseo”, resaltó el economista. El otro dato preocupante es la dolarización de carteras que ya se viene profundizando y que se aceleraría en medio de la carrera electoral. Durante las elecciones legislativas del año pasado las compras de dólares llegaron a tocar los US$6.500 millones en un solo mes. En julio pasado las personas humanas ya compraron más de US$3.000 millones.
El otro eje que no cierra tiene que ver con el crecimiento de los salarios, que no está en el Presupuesto, pero lo deslizó Caputo en la reunión de la mesa política cuando prometió que crecerán cerca del 25% para una inflación del 18%. En el mismo Presupuesto la recaudación por aportes y contribuciones patronales proyectada crece apenas un 19%. El ingreso disponible, condensado bajo la premisa más popular de “la plata no alcanza”, será la otra gran variable afectada en el año electoral. El Gobierno propone una reducción de subsidios a los servicios públicos, con lo cual habrá suba de tarifas.
Malvinas, el nuevo foco de conflicto
El Gobierno necesitará una nueva narrativa para pedirle a la sociedad que lo acompañe. Ensayó con reinstalar la causa Malvinas. Pero el contexto económico adverso la tapa. También será otro motivo de diferenciación de Bullrich, que no está de acuerdo con un nuevo proyecto ómnibus, y menos aún con la incorporación del capítulo que establece penalidades hasta por contratar asesores internacionales de campaña. “Es muy discrecional y poco prudente”, le dijo a su equipo. Otra batalla en puerta.
El proyecto crea un tipo penal por las campañas de desinformación, con penas de hasta 12 años de prisión. Sólo habla de expresiones tales como “manipular la opinión pública”, “campañas coordinadas” o “desinformación masiva”, sin precisiones. Ya los aliados marcaron resistencia. La autoría de la iniciativa, y su defensa en X, es de Santiago Caputo. La otra parte del proyecto que alertó a la oposición tiene que ver con la advertencia que hizo el diputado Maximiliano Ferraro sobre la derogación de la actual ley que establece sanciones para las empresas que operen en Malvinas. El diputado puso bajo la lupa una suerte de autoamnistía. “Eso lo hace sin preservar expresamente ninguna de las inhabilitaciones vigentes. Justamente la que alcanza a la petrolera que ellos mismos beneficiaron con concesiones y con el RIGI”, puntualizó sobre la empresa Premier Oil PLC, inhabilitada en 2013 y reconvertida después en Harbour Energy plc, que participa de un proyecto adherido al régimen especial de impuestos.
Un sondeo de Synopsis estableció que para el 58,2% de la población el cambio de postura de Milei es poco o nada creíble, contra un 38,2% que la consideró total o bastante creíble. Logró sí captar la atención porque del trabajo surge que el 81,7% estaba al tanto del contenido de la cadena nacional. Sirvió para darle una salida política al Gobierno, no alcanza para conquistar al electorado.
Las encuestas muestran que la caída en la imagen de Milei con la que arrancó el año se estabilizó. Pero quedó consolidado un rechazo alto, que supera el 50% en la mayoría de los sondeos. El Gobierno se aferra a la idea de que los desencantados no encontrarán una opción electoral que los contengan y volverán a votarlos en un ballotage. No hay mucho más en el análisis de la Casa Rosada, que trabajará en provocar la desorganización del peronismo y la vuelta al pasado como recurso narrativo.
El peronismo lo ayuda con su desacuerdo constante. La campaña Cristina candidata se reinstaló con fuerza esta semana, después de que desde San José 1111 probaran con un casting de postulantes que no prendió. Se dio en medio de las disputas de La Cámpora contra Axel Kicillof, a quien acusan de desleal. El gobernador un día respondió. “Al final era muy simple. Las nuevas canciones se escriben de abajo para arriba”, le devolvió la chicana a Máximo Kirchner. Lo hizo ayer, en el acto en que escenificó su armado nacional, una suerte de lanzamiento de campaña. Esta semana emprende también un viaje a Nueva York que incluirá reuniones con bonistas, empresas con intereses en la provincia y una reunión con el alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani. Una foto de contraposición a Milei, que busca un encuentro con Donald Trump.
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POLITICA
Círculo rojo: conversaciones informales por un acuerdo judicial con los gobernadores y el factor Bullrich

Existen por fuera de las torpezas de la mesa política, que motivaron esta semana un nuevo encontronazo entre Patricia Bullrich y los hermanos Milei, conversaciones informales entre la Casa Rosada y los gobernadores por un potencial acuerdo judicial en el que se explora la posibilidad de avanzar con el hipotético plan para completar la Corte Suprema y designar, tras casi nueve años de interinato, al Procurador General. “El Gobierno no lo impulsa, pero tampoco lo veta”, reconoció una fuente oficial al tanto de esos diálogos.
Ese plan, que se truncó en abril del año pasado con las postulaciones fallidas de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla -un operativo muy corrosivo por el que el Gobierno pagó un altísimo costo-, volvió a revitalizarse en estos meses tras el desembarco de Juan Bautista Mahiques y el paquete enorme de pliegos enviados al Senado -más de 200- que consiguieron aprobación de esa Cámara y le dieron a Milei un récord que nadie imaginaba cuando asumió la Presidencia: convertirse en el mandatario en nombrar más jueces y funcionarios judiciales en un año calendario desde la creación del Consejo de la Magistratura. Por algo en el último tiempo al Ministerio de Justicia comenzaron a llamarlo informalmente, en los pasillos de tribunales, “el Ministerio de los Pliegos”.
El jueves, mientras la atención pública se centraba en la interna del Gobierno por la inclusión de mayores recortes en el área de Discapacidad y Bullrich empezaba a pergeñar su venganza con un video musicalizado por Lali Espósito que publicaría al día siguiente en sus redes, Mahiques avanzó con sigilo con otros dos pliegos que la senadora había intentado bajar por supuestos nexos con la cúpula de la AFA, los de Alejandro Catania y Juan Pedro Galván Greenway, que tuvieron acuerdo para integrar la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal y Económico. Según fuentes oficiales, la ex ministra de Seguridad le llevó entonces una carpeta al Presidente con información de esos dos magistrados y algunas resoluciones que, según ella, comprobarían los vínculos con la casa madre del fútbol. Ese episodio abrió otro frente de tormenta con Karina Milei y el ministro hasta que, semanas más tarde, la hoja de ruta de esos pliegos volvió a reencausarse.
Hay dentro del Poder Ejecutivo varios funcionarios -también operadores- convencidos de que el Gobierno debería intentar abrir antes de fin de año una ventana de negociación para volver a empujar el plan para completar la Corte y la Procuración. Es una incógnita, en ese sentido, cuál es la opinión privada de Milei, que no tiene, a diferencia de su hermana, especial interés por la cuestiones judiciales, y que según su entorno no tiene el mejor recuerdo del proceso traumático que significó la designación en comisión de los dos candidatos propuestos por él para el máximo tribunal y el fallido operativo que tuvo a Santiago Caputo como uno de los principales autores intelectuales. Pero más allá del interés presidencial, diversas fuentes oficiales aseguraron a este medio que es parte del menú de conversaciones del Ejecutivo con los gobernadores y que son incluso algunos de los jefes provinciales los que volvieron a poner el tema sobre la mesa. También algunos legisladores del peronismo, de buen diálogo con la Casa Rosada, que están dispuestos a trabajar en ese plan y en un paquete integral. Ese paquete incluiría la posibilidad de promocionar como procurador a Mahiques, su máximo objetivo. El interrogante es si Karina Milei está dispuesta a avalar esa opción a menos de un año de habilitar su desembarco como ministro.

“Es parte de las negociaciones, y está atado al acuerdo con los gobernadores”, abundó un alto funcionario. Según esa fuente, la posibilidad de explorar con mayor detalle un acuerdo en torno a un paquete judicial está directamente relacionada con el futuro de las tratativas en torno a la suspensión de las PASO que tienen, desde el Ejecutivo, a Diego Santilli como uno de los principales interlocutores. Santilli y Mahiques trabajan en tándem, se conocen desde las épocas doradas del PRO y son dos de los funcionarios que más atribuciones engordaron en el último tiempo. En paralelo a los diálogos por la reforma política y el Presupuesto, el jefe de Gabinete tiene en su despacho el borrador de un proyecto que le remitió el ministro de Justicia para suprimir dos juzgados penales federales de la capital, popularmente conocidos como Comodoro Py, y reducir la Cámara de Casación, una iniciativa que el sistema político sigue con especial atención.
Parte de esas negociaciones en torno a la suspensión o no de las Primarias, una iniciativa clave para el proyecto de reelección de Milei, se desarrollan desde hace semanas en Buenos Aires: la semana última, por ejemplo, Santilli recibió a media docena de gobernadores aliados, y la próxima prevé hacer lo propio con los del radicalismo. A fin de mes, el plazo impuesto por el Gobierno para intentar llevar al recinto del Senado la reforma política, el jefe de Gabinete seguirá con esos diálogos en París, en el marco de la Argentina Week, un evento empresario al que Milei le pone fichas en la capital francesa y que contará, a la espera de las confirmaciones oficiales, con una decena de mandatarios provinciales. Ese evento también contará con la presencia del ministro de Justicia que, según la agenda oficial que se termina de diagramar entre Casa Rosada y Cancillería, organizó un panel sobre “seguridad jurídica” al que prevén asistir, entre otros, el camarista Eduardo Farah, de la cámara federal porteña, y Sergio Fernández, del fuero contencioso administrativo. Una puesta en escena muy interesante: Fernández es el hermano de Javier, uno de los auditores generales, con el que, tal como se reveló en esta columna, se amigó después de varios años. El juez contencioso, con mucha ascendencia sobre ese fuero, no suele hablar en público, y Farah tiene una muy buena relación con su hermano. El evento se da, además, a la espera de que el Consejo de la Magistratura defina las ternas para ocupar las cuatro vacantes en la cámara contenciosa, un fuero medular para cualquier gestión de gobierno. En el Ministerio de Justicia solo resta el envío de algunos pliegos relevantes como los juzgados electorales de San Juan o Corrientes, y una vacante en una de las cámaras de Río Negro por la que hay un creciente interés por parte de las empresas que trabajan en Vaca Muerta.
En estos meses, el ministro conformó a casi todos los sectores, en medio de una reestructuración del Poder Judicial que podría impactar en el sistema político por los próximos años. Es una incógnita hasta qué punto el Presidente está al tanto de esos movimientos. Sí su hermana Karina, asesorada por los primos Eduardo y Martín Menem, el viceministro Santiago Viola y Mahiques, con los que se rodeó cuando decidió desplazar a Caputo del área judicial. Tanto se interiorizó que pidió acelerar gestiones para ayudar a Manuel Adorni, que este miércoles debe presentar sus explicaciones en el expediente en el que se lo investiga por enriquecimiento ilícito. A la secretaria general, de todos modos, le preocupa personalmente la investigación por $LIBRA: fuentes judiciales pronosticaron que tanto ella como su hermano podrían tener buenas noticias antes de fin de año.

Sería, de confirmarse, la contracara del periplo que llevó a la condena a Cristina Kirchner y la confirmación del inicio de los juicios orales por parte del TOF5, por separado, para octubre y marzo del 2027, por Hotesur y Los Sauces contra la familia, un proceso que preocupa cada vez más a la ex presidenta, no tanto por ella si no por su hijo Máximo, que estará sentado por primera vez en el banquillo de los acusados. La instrucción de esa investigación recolectó elementos contundentes en torno a los delitos de lavado de dinero y asociación ilícita con hoteles y sociedades familiares. Por esa preocupación se especuló en ambientes judiciales y políticos con un cambio de actitud por parte de la ex presidenta y sus operadores legales que, según algunas fuentes, quedó plasmado con la parsimonia con la que el kirchnerismo recibió y acompañó el proceso que derivó en la aprobación de los pliegos en el Senado de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi, “Cacho”, designados en la cámara federal.
Cristina Kirchner recibe y envía mensajes a operadores de La Libertad Avanza a través de sus consejeros. Incluso existió, según fuentes bien informadas, una comunicación cruzada que la ex presidenta habría seguido a través del altavoz del teléfono de uno de esos colaboradores. Esos movimientos alimentaron las sospechas de que, esta vez, ella podría colaborar, a diferencia del 2025, para un hipotético plan para completar la Corte. La duda es si Milei está dispuesto primero a avanzar en ese plan y, de ser así, de habilitar nuevamente tratativas con ese sector. También, si vale la pena pagar otra vez el costo con algunos aliados o legisladores propios que, el año pasado, fueron feroces críticos de la postulación de Lijo si es que el juez federal vuelve a ser elegido por el gobierno para ser propuesto para la Corte. Lijo y Mahiques mantienen un vínculo sólido. Dicen, además, que el juez acercó posiciones con el kirchnerismo. Y que sigue estando al tope de las preferencias de un puñado importante de gobernadores aliados y del peronismo. El año pasado, Gerardo Zamora, el ex mandatario de Santiago del Estero, había sido uno de sus principales promotores.
Ahora senador, Zamora no es el único cacique provincial que auspicia por ejemplo a Lijo –Gustavo Sáenz, de Salta, o Raúl Jalil, de Catamarca, también lo ven con buenos ojos-, pero sí tiene una influencia extra en el peronismo y fluidas relaciones en el mundillo judicial. También con el mundo del fútbol y la cúpula de la AFA, en particular con Pablo Toviggino, que mantiene frentes abiertos en la Justicia al igual que Claudio Tapia, “Chiqui”, que han tenido serias diferencias por la estrategia judicial. Tapia culpa por sus penurias judiciales a la jefatura de Las Fuerzas del Cielo, no así a Karina Milei. El jefe de la AFA incluso incluyó en su lista negra a Santilli: dicen cerca suyo que el jefe de Gabinete no le avisó de algunos movimientos, y que eso resintió la relación que sostenían desde hacía muchísimos años. Es más: “Chiqui” le habría aconsejado a su íntimo amigo y gestor de redes Lucas Portela, flamante director de Parques Nacionales, cercano al ministro coordinador, que no asumiera el cargo.
Con Lionel Messi a punto de despedirse de la Selección, Tapia ya piensa en su futuro. Por eso se reconcilió, en parte, con la familia Moyano. Hay quienes no lo descartan como jefe del gremio camionero a partir del próximo año, cuando Hugo Moyano deje ese sillón y si su hijo Pablo no reúne el consenso, por su estilo y el clima de época, para ese lugar.

Alerta Bullrich. Las conversaciones con los aliados volvieron a quedar entre el jueves y el viernes otra vez bajo un manto de estupor por un nueva torpeza en la que la Casa Rosada volvió a incurrir cuando incluyó más recortes en Discapacidad mientras se debatían en el Congreso modificaciones consensuadas a la ley de emergencia nacional de ese rubro. Ese error auto infligido expuso una vez más las desconexiones de la mesa política y la falta de cohesión entre el Ejecutivo y el Parlamento, y volvió a tensar la relación entre los hermanos Milei y Bullrich, la única decidida a llevar al ámbito público sus quejas privadas, a diferencia de otros funcionarios, como Santilli o el presidente de la Cámara baja, que no están dispuestos a verbalizar públicamente sus reproches internos.
A las 10.30 del viernes, la senadora publicó en sus redes un video musicalizado con el tema “No me importa” de Lali –“No voy a cambiar por mucho que ladren, sé que todos los peros tienen un por qué, nunca fui lo que querían de mí, y no me importa”, dice la canción- para expresar su descontento con la mala praxis legislativa del gobierno que, según ella, la dejó en off-side con los aliados.
No es la primera vez que Bullrich apela a esa estrategia. Solo este año, se desmarcó del gobierno en la crisis por el caso Adorni, por el envío del pliego de la jueza María Verónica Michelli y de los recién avalados Galván Greenway y Catania, por iniciativas del Ejecutivo vinculadas con la libertad de expresión y para pedir públicamente mejores resultados en la economía real -a propósito, fuentes oficiales aseguran que aumentaron en el último tiempo los pedidos de Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) por parte de las empresas-. En todos los casos, generó un tembladeral interno en el Ejecutivo, y un malhumor en los hermanos Milei, en particular en la secretaria general, aunque ambos coinciden en que no es momento de pelearse con ella, y que es necesario conservar a esa porción del electorado que la votó en 2023. Ese electorado, según las encuestas, plantea diferencias con el estilo de liderazgo de Milei y algunas de sus medidas. Y esa es unas de las variables por las que desde la cúpula de La Libertad Avanza siguen con cierta desconfianza los movimientos de la senadora: hay un sector que cree que ella todavía mantiene vivo su proyecto personal. La jefa del bloque de LLA en el Senado no hace demasiado para ahuyentar ese fantasma electoral.

El círculo rojo sigue con atención ese distanciamiento público permanente de la senadora. Hace poco, un empresario industrial que la visitó le preguntó por sus aspiraciones: “Me preparo para el 2031″, respondió Bullrich. “Te necesitamos antes”, insistió el empresario, desmotivado por el impacto del modelo económico en su rubro. La senadora, según fuentes que reconstruyeron el diálogo, sonrió: “Siempre estoy preparada”.
Esas señales que envía la ex ministra son las que alimentan las fantasías de aquellos sectores que insisten con su candidatura, más allá del operativo reelección de Milei para el que, en teoría, trabajan desde el primero al último en La Libertad Avanza. Por eso hay quienes creen que Bullrich no hizo todavía demasiados esfuerzos para empujar la suspensión de las Primarias. De esa negociación dependen otros proyectos e iniciativas, como el impulso de un grupo para avanzar con un gran acuerdo judicial, y, tal vez, el futuro del Presidente.
Patricia Bullrich,Lali Espósito,Javier Milei,Karina Milei
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