CHIMENTOS
Apareció el hombre detrás del escándalo supremo en el que Pampita quedó envuelta en el Mundial y crece la polémica

Argentina arrancó otra vez su sueño mundialista y Pampita estuvo presente en el estadio, como un hada madrina, cubriendo el brillante debut de la Selección Argentina. Pero entre todo lo que pasó este martes 16 de junio hubo más material de debate que el hat trick de Messi o de sus lágrimas tras el primer gol. Hablamos del controversial look de Pampa.
Es que, si bien no hay cosa que le quede mal a Pampita, lo cierto es que el outfit con el que apareció en el estadio para DGO fue de lo más comentado. Para algunos, sus decisiones de estilismo no fueron las mejores y muchos le cayeron a la yugular con críticas a su top encorsetado que acompañó de unas bermudas de jean.
Y horas más tarde, se supo quién estuvo detrás del modelito, nada menos que un creador nacional que estuvo involucrado en el look de una de las celebridades internacionales del momento, una de las hermanas Jenner. Así lo informó la periodista Lucía Levy, en su cuenta de Instagram, La curva de la moda.
“La pieza artesanal que usó Pampita anoche en el debut (y rotundo triunfo) de la Selección es del diseñador argentino Abel Cepeda y su marca @seks.llc , en alza en Nueva York. Es el mismo que trabajó junto a Zac Posen en el corset de Kendall Jenner para la última MET Gala”, comentó la experta en moda.



POR QUÉ CRITICARON LO QUE PAMPITA SE PUSO EN EL DEBUT DE LA SELECCIÓN ARGENTINA EN EL MUNDIAL
Luego de ver a Pampita con su look mundialista en redes, lo primero que aparecieron fueron comentarios por su edad. Que está grande para ponerse eso, que “no daba”, que es “un montón”. Y luego, los mensajes se fueron afinando, haciendo foco en las características simbólicas del corset y sus implicancias para las mujeres.
“Permítanme no compartir el entusiasmo por esta prenda que, una vez más, insiste en la inmovilización (y me atrevería a decir condena a la incomodidad) del cuerpo femenino”; “Lo único que falta es que nos vuelvan a meter en corsets!”; “Imaginate ponerte eso para la cancha y querer clavarte un chori”; “Es feo. Parece algo que comprás en un cotillón de Once. Además de incómodo y no apropiado para una cancha”, fueron algunos de los mensajes que aparecieron en la publicación de Levy.
Pampita
CHIMENTOS
El enojo de Naza Di Serio en el vestuario de un gimnasio: “Chicas, no se callen nunca, nunca”

La periodista manifestó su incomodidad y molestia en un video por el inconveniente que vivió en un vestuario. Su palabra (Video: Instagram)
La denuncia pública de Naza Di Serio por lo ocurrido en el vestuario de un gimnasio reavivó la discusión sobre la privacidad y el derecho a sentirse segura en espacios compartidos. El relato, transmitido a través de un extenso video en sus redes sociales, dejó en evidencia tanto el malestar personal de la periodista como la reacción del entorno ante su reclamo.
La integrante de Mediodía Noticias (Eltrece) narró que todo comenzó al concluir su rutina de ejercicios, cuando se dirigió al vestuario femenino. “Resulta que en el gimnasio hay vestuarios donde las chicas salen de la pileta y se bañan ahí, donde están con poca ropa o sin ropa porque es un vestuario de mujeres”, explicó. En ese contexto, notó la presencia inesperada de un trabajador: “Atrás mío apareció un chabón, un chabón que era de mantenimiento”.
El desconcierto fue inmediato. La panelista de La mañana con Moria (Eltrece) observó cómo el empleado, identificado como Pedro, se movía entre mujeres que salían de la ducha envueltas en toallas. “Y él, a todo esto, haciendo chistes diciendo ‘bueno apúrense, apúrense que yo no puedo estar acá’”, relató.
Al intentar entender la situación, se acercó a una empleada del gimnasio, quien justificó la presencia del hombre diciendo que debía arreglar la ducha. Según la periodista, la respuesta fue tajante: “Yo ya les avisé a ellas y no tienen problema”. Pero Di Serio no se sintió contemplada: “A mí no me avisaste, yo me estaba cambiando y ahora apareció atrás mío”.
La reacción de la trabajadora fue minimizar el incidente, atribuyéndole la incomodidad solo a la periodista: “La única que está haciendo problema acá sos vos”, recordó Di Serio. Indignada, insistió: “Me chupa un huevo que a las demás no les moleste, a mí me molesta, el flaco acá no puede estar”.

La confrontación escaló cuando la periodista defendió su postura frente a otras empleadas, quienes, según su relato, reaccionaron despectivamente: “Ay qué exageradas, qué exageradas, si es Pedro, Pedro no hace nada, qué exagerada”. A pesar de la hostilidad, la periodista decidió no guardar silencio y llevó el reclamo ante la encargada del gimnasio.
La intervención de la responsable cambió el tono del intercambio. Di Serio afirmó: “La encargada dándome la razón a mí. La encargada me pidió disculpas de mil maneras”. A partir de ese momento, la periodista profundizó en su reflexión sobre la necesidad de expresar el malestar, sin importar la reacción ajena.
“Si algo a vos te incomoda y por vergüenza, por compromiso, te la fumás, no lo hagas”, aconsejó Di Serio en su mensaje. Reconoció que muchas veces el miedo a ser señalada o la presión del grupo pueden llevar a callar situaciones que resultan incómodas o inaceptables. “Hay cosas que hay que decir, no. Lo que pasó ahí no estuvo bien”, insistió.

La panelista remarcó que prefería ser vista como “histérica y loca” antes que tolerar circunstancias que la hicieran sentir mal. Su consejo para sus seguidoras fue contundente: “Entonces chicas, no se callen nunca, nunca”. En el video, Di Serio también cuestionó la falta de empatía que sintió por parte de algunas empleadas: “No está bien la falta de empatía. Que la mina no entienda que una persona le dice esto me incomoda, es razón suficiente para parar un poco”.
“Así que hablen, pronúnciense, cuando algo les incomoda, díganlo y si los demás se enojan, chupa tres huevos”, destacó. Su testimonio, lejos de quedar como un incidente anecdótico, fue recibido por seguidoras que compartieron experiencias similares y reflexionaron sobre la necesidad de hacerse escuchar.
“Yo nunca me enojo, pero cuando me enojo, me enojo. Y más cuando hay una injusticia”, finalizó.
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CHIMENTOS
Romina Manguel, íntima: qué la seduce de los hombres peronistas, el hate sobre su cuerpo y la dura enfermedad que enfrentó

“Primera vez. ¡Debutando! Me da pudor, pero acepté”, dice Romina Manguel con una sonrisa, mientras se somete a una escena cotidiana y natural para una profesional de su trayectoria: el productor le coloca el micrófono. Claro que esta vez no será ella, una periodista respetada y consolidada, quien hará las preguntas: ahora le toca responderlas. Y este estreno no tiene tanto que ver con esa circunstancia —ya ha realizado otras notas— sino con la invitación de Paparazzi para su participación en la sección A Solas, en una entrevista íntima y sincera.
Romina llegó al estudio ya lista para la grabación, peinada y maquillada, espléndida, y abierta al diálogo franco. Por caso, se declara consumidora de programas de espectáculos y chimentos. En un presente afortunado, disfrutando de la maternidad, de la posibilidad de elegir los trabajos y de un flamante nuevo amor que llegó a su vida, Manguel reconoce que hizo camino al andar y que no reniega de las críticas que pueda recibir por su postura o pensamiento.
Además, la conductora de No dejes para mañana, en Radio con vos, habló de su affaire y sus diferencias con Matías Martín, destrozó una vez más a Diego Brancatelli, recordó su romance con un hombre 20 años menor y habló de su problema de salud en el 2025, cuando muchos se creían con derecho de opinar sobre su peso, justo mientras ella enfrentaba un tratamiento.
«Somos muy pocas las mujeres que hacemos periodismo político en la tele y en la radio, conduciendo. Estaría bueno que fuésemos más. Empecé muy chiquita, a los 16 años —recuerda—. Trato de evitar el sí a todo porque después, no puedo cumplir. Igual digo que sí a demasiadas cosas: tendría que ser más selectiva…”.
—¿Sentís que el periodismo político es un espacio más masculino?
—No voy a hacer una diatriba feminista, pero el solo hecho de que sea un tipo parece que le da más entidad: porque es tipo, sabe; pasa menos tiempo en la peluquería y más con las fuentes. ¡Pelotudeces! La verdad no sé que es, pero somos poquitas.
—¿Tiene un precio decir lo que uno piensa?
—Claro que sí. Pero soy de la escuela de Lanata: fue mi amigo, mi maestro y mentor. Es un poco como decía él: «Si no te bancás esta, ponete un negocio de comida». Uno elige: poner la cara, la voz, firmar. Y si te putean y no te la bancás… No está bueno, a mí no me gusta, pero también podría estar trabajando en un estudio jurídico donde lo que pienso se enteran mis compañeras y nadie más. Pero elegí otra cosa. Y un poquito hay que bancársela.
—¿Qué significó Lanata para vos?
—¡Huy! Todo… Gran parte de mi vida, mi historia; su familia, mi familia; lo que aprendí. A veces, como les digo a mis compañeros, me sale una lanateada: es como alguna genialidad que en algún momento se te escapa. Esto es muy Lanata, pero que tiene que ver con eso: con que te importe cada vez menos la opinión del otro. A esta edad, a mí me importa mucho la opinión de unos pocos, de muy poquitos.
—En su momento saliste a acompañar a las hijas de Jorge, a bancarlas. ¿Cómo ves a Elba Marcovecchio?
—No hablo de Elba Marcovecchio. No tuve relación con ella: en mi relación con Jorge nunca me hizo partícipe, digamos, de esa relación. Tomábamos café con él y con todas sus otras parejas, sí, particularmente con las mamás de sus dos hijas, a quienes considero amigas, de familia. Y con Elba no, nunca. Creo que una sola vez comimos y nada más. Y después se hizo una muy de más, que fue decir que yo estaba con Jorge, que era la amante de Lanata, y que además, me regalaba carteras Hermès. Me parece que lo ensució a él: Lanata nunca fue eso, no estuvo conmigo ni con minas porque les regalaba cosas. Ensució una amistad. Entonces, no hablo de ella. No me interesa nada su vida.
—Yanina Latorre es alguien que también nació profesionalmente al lado de Lanata.
—Sí. Lanata la amaba, la amaba. Yanina Latorre lo divertía. Por eso, más allá del personaje, le tengo cierto cariño: porque para alguien que vos querés mucho, de repente era una mina que la respetaba, la quería, se divertía. A Lanata le gustaba mucho el periodismo de espectáculos. De hecho, también laburó Marina Calabró. Por ahí estaba muy enroscado en la política y a alguien le venía con algún puterío y era tipo: «¡Paren todo! ¡Paren todo y vamos al puterío!».
—Hoy Yanina está en un lugar importante dentro del periodismo de espectáculos. ¿Qué te pasa si te suena el teléfono con un llamado suyo, o de Ángel de Brito?
—Miedo no. Decís: «¿Qué fue lo que pasó, qué dije, qué…?». Pero no, miedo a nadie. Hago tele una vez por semana y digo: «Huy, ¿qué pasó? Por ahí en el clima interno no me di cuenta, o me di cuenta…». Y digo: «Venga, me hago cargo».
—Este verano salió la luz tu pasado con Matías Martín, un romance que no muchos conocían.
—No existen, no existen, no… Hay cosas que uno, en el aire, no las puede manejar. Y que tiene que ver con lo que diga otro. Bueno, lo lamento un montón; o sea, ahí terminó la historia.
—Pero ahí se dio como que el otro hombre tenían cola de paja y creyó que vos lo habías hecho a propósito.
—Sí, nervioso… Gente muy nerviosa, que se pone muy nerviosa. Por algo será. A mí la verdad que me dicen: «Mandale un beso a tu ex»; le mando, estoy separada, estoy junta. No sé, hay gente que se pone muy nerviosa.
—¿O tienen miedo de que hablen de algo y no quieren contar en ese momento?
—No. Creo que hay gente que por ahí no hizo las cosas bien y se pone nerviosa, porque sino, la verdad: ¿qué te importa que alguien vaya a otro programa a contar de tu relación? Y me parece que, además, conociendo el medio, involucrar al periodista como… ¿Te pasó? Yo digo algo al aire ahora y qué, vos tenés la culpa de lo que yo dije, lo armamos. Y es una peli como…
—¿Se hizo una película?
—Sí, tremenda. Como un nivel de paranoia. Hermano, ¿qué te anduvo pasando?
—Entre los romances del pasado, como este con Matías Martin, ¿hay otros más que no sepamos?
—Prácticamente no salí con periodistas. No me… Estamos todo el día: los ame, pero a mí me aburre. Dame algo distinto, diferente. El papá de mis hijas es consultor de pymes, estuvimos 16 años. Los periodistas me divierten para laburar y para ser amigos, no para tenerlos de pareja.
—Y el otro día contaste que estás en pareja. En su momento saliste con alguien mucho más joven. ¿Acá hay diferencia?
—En su momento tenía un montón de diferencia de edad, pero estuvimos seis años juntos. Fue una hermosa historia. Sigue habiendo prejuicio y un poco lo padecí: yo le llevaba 21. No sé si lo volvería a repetir, fue una gran historia con algún costo. Gente que opina cosas, digamos.
—En cuanto a esto que dicen del colágeno, ¿es verdad que te rejuvenece?
—No necesariamente. Por ahí hay gente muy joven que tiene no tiene la pulsión de vida que por ahí uno de nuestra edad. Qué sé yo… Yo me divertí mucho, y nos acompañamos en un momento de la vida importante de los dos, pero él no tenía hijos, yo tengo mis hijas, era como todo… Me parece que pasó por otro lado, no por la edad. Estuvo bien, y el tiempo que tenía que estar.
—Jugando con esto de la diferencia de edad: ¿qué te parece Pedro Rosemblat, el novio de Lali?
—Me encanta lo que hace Pedro. Me da mucha gracia porque, y él carga muy orgulloso con ese mote, pero el novio de Lali… ¡Pobre Pedro! viene haciendo cosas. Me parece un tipo súper cariñoso.
—Suele pasar eso, como a Roberto García Moritán, que todavía le dicen «el marido de Pampita».
—Pero Moritán no es Pedro. Si puede ser que Lali llega un público mucho más popular. Pedro está orgulloso, va a los recitales, es el principal fan. Qué lindo que te acompañen así. Y siempre me pareció buenmozo. Y ella es una reina también, así que me encantan los dos. Me gusta esa pareja.
—¿Cuál de estos hombres te parece más atractivo: Rial, Feinman,Majul, Trebuc, Pagani, Jonatan Viale, Baby Etchecopar, Tognetti, el Gato Sylvestre?
—¡Qué difícil! Entre todos esos, ¿el más atractivo? Qué difícil… De los que pusiste ahí, Majul.
—¿Y podrías salir con alguien que tenga una ideología distinta a la tuya?
—Es que los libertarios no tienen un estilo que me seduzca mucho, pero no porque sea libertario. Ahora, si es un negacionista, un homofóbico, eso no tiene que ver con lo ideológico: no saldría con esa gente. Una antisemita ¡ni qué hablar! Toda esa gente, no. Me parece que los peronistas están mejor, o sea, los periodistas están buenos. Algunos. Algún desagradable también hay… Pero en general, salvo honrosas excepciones, que conocés…, me parece que los peronistas están más buenos. Me gustan mucho más. Tienen cierta picardía, son más pillos. Y además, tienen algo de un compromiso social que a mí me gusta. Y me divierten más.
—Me parece que se hace hincapié en alguien con quien tuviste una pelea en los Martín Fierro: Diego Brancatelli. ¿No hay vuelta atrás? ¿Dónde nace esa pelea?
—Desde Intratables. Me parece un desagradable, pero no sé, vos tuviste muchos años… ¡Es rarísimo! Es rarísimo decirte a vos que me parece un desagradable. No sé. Me parece que es un tipo con… Pero es raro, porque vos lo querés. No sé, no tengo idea. No me gusta decirte algo de alguien que no sé si lo querés.
—Vos podés decir acá lo que quieras, libremente.
—Es un tipo con doble moral, que anda señalando con el dedo las cosas que hay que hacer. Y para eso, tenés que tener el culo muy limpio. Además, no me gusta en general la gente que da cátedra de nada. Y en todo caso, para dar cátedra le falta un montón. O sea, eso, listo. Pero si fuiste feliz, está buenísimo.
—¿Y vos, cómo sos? O sea, la Romina Manguel mujer, fuera de lo laboral y de la política.
—No cocino absolutamente nada. Tengo dos hijas, de 15 y 18 años, y una decía el otro día: «Mamá es diferente». No, diferente porque no cocino… No cocino, pero estoy muy atenta. Las chicas eran muy chicas, yo hacía Animales, la primera mañana en Vorterix, laburaba con Lanata, mis horarios eran muy chinos. No estuve en actos del colegio, en la charla de papi, de mami… Pero me parece que hice lo que pude y está bien, digamos. Hay que preguntarle a ellas, pero yo estoy muy contenta con mi maternidad. Es lo que más disfruto.
—¿Y qué es la maternidad para vos?
—Todo. Y además, ahora tienen una vida más independiente y me da mucha gracia sentarme con ellas a charlar y que me cuenten de su vida. Poco, ¿viste? Son más reservadas. Que me cuenten poco, pero estar juntas, viajar, irme con mis hijas, a cualquier lado, pero irme con ellas.
—¿Cómo era esa relación tan estrecha que tenías con Gerardo Rozín?
—Era una hermana, pero lo digo a propósito: Gerardo tenía una energía refemenina. Me ha pasado en algún momento, estando soltera, que alguien me invitaba a salir y yo no tenía ganas. Cuando le contaba a Gerardo, él me decía: «Pero hacelo por la anécdota». Las anécdotas que acumulé por… Ha llegado a sentarse en una mesa… Un chabón que te invitaba a tomar algo y de repente aparecía Gerardo y se sumaba a la mesa. Pero era de las personas a las que yo le podía contar absolutamente todo. Era un tipo que no tenía prejuicios, que entendía sin juzgar, que era muy divertido, muy choto cuando quería ser choto. Y se lo extraña un montón. Creo que no lo reemplazó nadie: no hay nadie en el medio que pueda hacer lo que hacía Gerardo. Para mí, el mejor productor de la televisión. A mí me parece rarísimo, como… ¿se murió Gerardo?
—¿Vos le tenés miedo a la muerte?
—Sí, terror. Supongo que por mis hijas. Lo de Gerardo fue… fue bastante fuerte. Y es raro, porque después la vida también sigue, pero estás siguiendo sin estos dos (por Rozín y Lanata).
—¿Hacés terapia?
—Sí, desde que tengo cinco años. Me rayé cuando mataron a John Lennon. No me preguntes, es muy largo. Mataron a Lennon, yo era muy chica, y entré como una especie de raye. Y dije: «Listo, terapia, terapia, terapia». Y era una época, además, donde los padres progres mandaban a los chicos a que se crían un poco en terapia. Así que sí, desde muy chica.
—Jugatela: ¿cómo ves a Javier Milei en el 2017? ¿Gana la reelección?
—Yo primero digo: espero que no. No lo sé. Remontó una muy difícil hace dos minutos (por las elecciones legislativas del 2025), después de haber perdido. El ambiente está muy caldeado, la gente la está pasando horrible. No veo que haya expectativas de mayor tolerancia o mayor acompañamiento al que le vienen haciendo. Él se enoja con el mundo, y el mundo lo único que hace para eso es acompañarlo sin ninguna explicación lógica, realmente. Porque pocas veces vi que la gente la está pasando tan mal y que aún así estén expectantes todavía de que algo bueno pueda suceder.
—Muchos lo votaron por ya no querer lo que había antes.
—Eso también es cierto. Creo que es directamente proporcional el malestar que generó el último gobierno de Alberto (Fernández) a la vida útil, digamos, que tiene la política de Javier Millei. Sí, lamentablemente sí.
—¿Y el caso de Adorni?
—Es un mamarracho, un impresentable, un soberbio. Acá lo que no le perdonamos es que un boludo nos tome de boludos. Nos han tomado de boludos muchas veces; ahora, que este boludo nos tome de todo de boludos es mucho, es como un límite.
—Te hago un ping-pong: ¿Mariana Brey o Nancy Pazos?
—Nancy Pasos, porque fue una de las primeras mujeres que abrió las puertas al periodismo político, cuando no era tan habitual. Tiene mucha calle, sabe de política, tiene una linda historia. Hasta que se convirtió en asesora de quien fue su marido y, entonces, se desparfiló. Y ahora está volviendo, se reinventó, volvió un poco más a lo que era, y me gusta. Brey me cae súper bien, pero haciendo política no me gusta.
—¿Wanda Nara o la China Suárez?
—Wanda me parece espectacular, un personaje muy divertido. Además, decís «Wanda» y todo el mundo sabe. Se hizo una marca ella misma.
—¿Consumís chimentos?
—Me gusta mucho LAM, cómo Ángel lleva el programa. Además, mis hijas lo ven. Pero no es una excusa: sí, consumo. Me parece que Ángel encontró una madurez y un tono espectacular. Me encantaría que Ángel hiciera política, ese es el salto. Parece que estoy subestimando el espectáculo, y no. Digo, por ahí, el volantazo que podría dar es hacer política, sobre todo con lo cínico que es. Sería espectacular. Alguna vez se lo pregunté y me dijo que no.
—¿Te preocupa el paso del tiempo?
—No, cero. Me cuido poco, debería hacerlo más. Me la estoy pasando muy bien ahora. Me la pasé muy mal con endometriosis, que es un bajón, es una enfermedad que se tarda un montón en diagnosticar. Y la gente me decía cosas horribles, como: «Che, estabas regorda», y no tenés ganas de explicarle: «Me operararon, tomé hormonas». Y es un dolor que no te puedo explicar… Prácticamente te invalida en el día a día. Beatriz Sarlo, que en un momento laburé con ella, una reina, en algún momento me vio que estaba muy mal y me dijo: «¿Qué te pasa?». Y yo le decía que no entendía el debate, porque (en las redes) me ponían, por ejemplo, «malcogida». Entonces, Sarlo me decía: «Bueno, pero en todo caso es un problema de ellos, que hacen un mal servicio». Y me gustó esa de Sarlo: problema de ellos. Pero la viven peor la gente que está cerca tuyo y no está acostumbrada. Ahora mi pareja la pasa pésimo porque quiere ir a cagar a trompadas a todo el mundo, ¿entendés? ¡Pará! No pasa nada… No podés ir a pelearte con gente porque dicen cosas. Y además, te dicen cosas y cuando las buscás un poquito, se fueron. A varios les dije: «Vení a buscarme a la puerta de la radio y lo seguimos charlando». Rechabón la mina. Pero no aparece nadie. Que sigan hablando. Sí, que sigan hablando.
—No puedo dejar de preguntarte: te involucraron con supuesto acoso de Mario Pergolini en el pasado.
—Soy una chica grande que, si tuve o tuviese algún problema con Pergolini, lo hablo directamente con Pergolini, o con la persona que fuese. No necesito interlocutores. Sí creo que hay una etapa de los medios que ya, por suerte, quedó bastante atrás, que tenía que ver con un trato a las mujeres, que éramos muy pocas, que lo tomábamos con muchísima naturalidad. Sí, hablo de Pergolini, pero no hablo solo de Pergolini. Entonces, vamos a creer que sí, que cambiaron los tiempos, y vamos a creerlo sobre todo por mis hijas, porque no tengo ganas de que pasen… y no hablo solo de eso, sino de diez millones de cosas que pasamos todas las que estamos en los medios y que probablemente no contamos.
—Más con el carácter y la personalidad que tenés.
—No te creas tanto… Me parece que también tiene que ver con esto: uno se tiene que armar más. Porque en un punto nos defendemos solas, entonces terminás siendo «una conchuda». No, loco: conchuda no. Dale. O sea, me tengo que defender porque me están atacando, porque no me están valorando, porque tengo que demostrar veinte veces más que mi colega varón… Nada que no se sepa. Y entonces, te dicen conchuda.
—Por último, No dejes para mañana: ¿qué no dejarías vos para mañana?
—Estar con mis hijas, enamorarme, vivir una historia de amor como la que estoy viviendo. No hay que vivir en borrador. Se vive una vez y se hace una vez. Y entonces, en borrador, dejemos… Eso es para tibios.

Romina Manguel, A solas con Papaazzi
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Así quedó la placa de nominados de Gran Hermano: ¿quién abandonará la casa en la próxima gala?

La gala de nominación de la semana 20 de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) estuvo marcada desde el arranque por la ausencia de una de sus figuras más reconocidas. Andrea del Boca abandonó la casa antes de que comenzara la ceremonia, tras recibir en el confesionario la noticia de que su madre, Ana María Castro, de 95 años, atravesaba un problema de salud.
Así las cosas, con la actriz ya fuera del juego, nueve participantes quedaron en la placa de cara a la gala de eliminación del lunes 13 de julio: Matías Hanssen, Juan Carlos López, Luana Fernández, Alejandra Majluf, Manuel Ibero, Mariela Prieto, Solange “Sol” Abraham, Yisela “Yipio” Pintos y Emanuel Di Gioia.
La salida de Del Boca condicionó la dinámica de la noche desde antes de la nominación. El conductor Santiago del Moro confirmó que la partida es definitiva y que no habrá reemplazo: los 17 participantes que permanecen en la casa son quienes competirán por el premio mayor hasta el final del programa, previsto para septiembre.
La gala también tuvo sus propias particularidades en materia de reglas. Dos participantes no pudieron nominar: Cinzia Francischiello, sancionada por Gran Hermano tras el incumplimiento de las reglas del congelados por parte de su pareja, y Sol Abraham, a quien el líder de la semana, Juan “Juanicar” Caruso, eligió como la persona exenta de nominar y de participar en la prueba del líder. Lo que Juanicar no sabía en ese momento es que esa decisión también le otorgaba a Sol la posibilidad de fulminar a un compañero. Tras conocer ese beneficio, Abraham eligió fulminar a Emanuel Di Gioia, quien quedó directamente en placa.
El detalle del voto de Steffany “Campanita” Pereira sumó otro condimento al resultado final: sus sufragios fueron anulados como consecuencia de la decisión de Leandro Nigro, según las reglas vigentes del programa que le permiten al último eliminado del juego cancelar las nominaciones. La joven había repartido sus votos entre Hanssen y Yipio, pero esos puntos no se contabilizaron.
El resto de los votos dibujó con claridad las alianzas y tensiones dentro de la casa. Luana Fernández fue la participante que más sufragios acumuló en su contra: recibió votos de Sebastián Cola, Manuel Ibero, Tamara Paganini, Alejandra Majluf, Yipio y Juanicar, lo que la convirtió en una de las figuras con mayor exposición en la placa. Charlotte Caniggia fue la única que no apuntó a ninguno de los nominados principales: repartió sus votos entre Tamara y Juan Carlos López.

Mariela Prieto también quedó en una posición comprometida, con votos de Cola, Ibero y Juanicar. Hanssen recibió sufragios de Mariela y de Pincoya, mientras que Majluf acumuló los de Luana, Tamara y Majluf misma —quien votó a otros— y los de Yipio. Sol, además de Emanuel, recibió votos de Luana y de Yipio. Yipio, por su parte, quedó en placa por los votos de Emanuel y de Yanina Zilli, quien también apuntó a Manu con su segundo voto.
La placa de esta semana es completamente negativa, lo que significa que todos los nominados están en riesgo de eliminación y que el público decidirá quién abandona la casa el lunes 13 de julio.
La partida de Del Boca cerró un ciclo dentro del programa. La actriz había acumulado 91 días de juego a lo largo de tres estadías distintas —dos salidas previas por razones de salud y un regreso a través de un golden ticket— y se despidió con palabras que resumieron su paso por la casa: “Fue un honor para mí estar aquí. He sido muy feliz. Me siento muy honrada de haber sido parte de esta generación dorada”. Su último pedido fue para sus aliados más cercanos, Yipio, Manu y Juanicar: “Sean un grupo unido, no se peleen, no lloren”.

















