POLITICA
Argentina y la revolución pendiente que no llega con Milei

En la Argentina hay un casillero vacío que sigue siendo esquivo para la política. La aparición de Javier Milei en el firmamento electoral argentino tampoco logró capturarlo. Hay una demanda subterránea por una motivación vital transversal y trascendente. Surge en momentos únicos. Se vio desde que empezó el Mundial, y sobre todo, desde el partido contra Inglaterra. La Selección argentina de Messi y Scaloni y las Malvinas logran capturar esa corriente escurridiza y crossover de ideologías, clases sociales y edades que la política no acierta en representar. El problema es que esa demanda hace tiempo que no se traduce, del otro lado del mostrador, en una oferta política tan audaz como inteligente y con chances de llegar al poder, y ejercerlo con decisión.
La demanda está sostenida en un entramado de millones de argentinos que deja de lado sus prejuicios rabiosos y conecta emocionalmente, y al unísono, con las dos causas: la camiseta de la Selección como bandera de todos y paraíso perdido y las Malvinas como dolor transgeneracional que se arrastra desde hace cuarenta y cuatro años. Un nacionalismo de baja intensidad, lejísimo del nacionalismo conservador y católico, o del nacionalismo procesista que alimentó la Guerra de Malvinas, o del nacionalismo xenófobo que ve fantasmas en el dígito de extranjeros en la Argentina.
El nuevo nacionalismo
El Mundial y la emoción Malvinas muestra una oportunidad para una oferta política que ponga sobre la mesa un liderazgo superador que haga lo difícil sin romper el tejido social: acelerar a la Argentina hacia adelante en el progreso económico sostenible, de macro ordenada y micro a todo vapor, sin acentuar la polarización ciudadana y política. La utopía perfecta: que no sólo no agrave la polarización, sino que, al contrario, contenga multitudes.
Porque ya quedó claro: cualquier cambio de régimen que destrabe a la Argentina por uno o dos mandatos, va a quedar frenado por el futuro movimiento del péndulo en una lógica estéril de extremos. El milagro político de la transformación para siempre depende del milagro social del surgimiento de una Argentina de consensos racionales y emocionales básicos.
Lo que se huele en esa demanda es una especie de orgullo alegre por ser argentino: un nacionalismo inocente, sin voluntad de construir enemigos. Apenas, enfocada en disfrutar de la familia, el asado con amigos, el fútbol, las librerías, las vacaciones, la escuela pública, de una pista donde tirar unos pasos y en valorar el esfuerzo diario como manera de salir adelante. Esta Selección representó muy bien algo de todo eso: amigos, esfuerzo, ascenso social en el Mundial, o en la vida, y una sensibilidad leve, que llevó al acto espontáneo de recoger una bandera arrojada desde la tribuna, sin premeditación ni alevosía ideológica. Pura sospecha de sensibilidad compartida entre pibes de hoy y pibes de ayer en las islas.
Ahí hay material narrativo y propositivo suficiente para una política que abandone el horizonte sacrificial, de batallas culturales y guerra contra los poderes fácticos, y proponga la belleza de la vida cotidiana y el compromiso con la tarea. Por ahora, es un guante que nadie logra recoger.
Esa sociedad sólo se expresa, por el momento, en el fútbol mundialista y en el dolor malvinero. Algo despuntó también en la muerte del Indio Solari: una transversalidad federal y social, de seguidores de todas las edades en todo el territorio.
Para todos los Gobiernos, esas causas, y más si están entretejidas, son un problema. El caso de Milei no es una excepción: su calidad de outsider, cada vez más machucada desde que es poder desde hace dos años y medio, tampoco le alcanzó para encontrar una nueva relación con la demanda Malvinas y una nueva posición para leer el tema Selección nacional de manera políticamente constructiva.
El mileísmo y el tablero monocomando
En el mileísmo, hay un problema básico de conexión emocional: el monocomando de la rabia deja afuera los cincuenta matices emocionales que mueven el deseo de una sociedad, es decir, de los votantes. ¿Muerta la rabia, o trasladada al Gobierno que la representó mejor que nadie en 2023, qué queda? El mileísmo en el poder no tiene una respuesta que ofrecer: la rabia y la división es un acto reflejo.
En general, el Gobierno que está en el poder no logra convertirse en el gobierno de todos. Alfonsín la tuvo algo más fácil, en un punto: la Argentina que gobernó Alfonsín tenía un enemigo común que estaba por fuera de la sociedad, el poder militar. La cohesión llegó por esa vía, y un liderazgo alfonsinista que supo leer la época en ese sentido. No es casual que la Selección del ‘86 celebró su triunfo en el Mundial desde el balcón de la Casa Rosada. Tampoco es casual que Alfonsín se hizo a un costado para despejar cualquier sospecha de aprovechamiento político para su propia figura: la conciencia de su carácter de figura de consenso pesaba en esa coreografía.
En 2014, ya se notó un cambio: la Selección salió vicecampeona en ese Mundial y fue Cristina Kirchner la que se trasladó hasta Ezeiza para recibirlos: la Selección en camino a un poder simbólico mayor que la esfera política y la Casa Rosada. Y una Cristina Kirchner que copó la escena con su protagonismo: la mención de Ezequiel Lavezzi como “sex symbol” es una prueba del pasaje de la ejemplaridad alfonsinista al narcisismo cristinista. Con Alberto Fernández, la Selección campeona rechazó la invitación a Casa Rosada, y en Ezeiza, Lionel Messi esquivó el abrazo de Eduardo “Wado” De Pedro que se acercó a recibirlo: Claudio “Chiqui” Tapia hizo de escudo humano para impedir esa apropiación. La cercanía a la política dejó de ser, definitivamente, un activo que conviniera a la Selección. Al contrario, se convirtió en el riesgo de contagio de un sesgo.
En el caso de Milei, motivos cabuleros lo dejaron en la Argentina. Fue el único mandatario, de los que debían estar en la Final, que faltó a la cita. La cábala funciona en dos sentidos: para no llevar mala suerte a la Selección repitió el modo en que vio los partidos anteriores, pero también evitó que una derrota quedara pegada a su presencia. Milei evitó ser considerado “mufa” o “yeta”. En ese punto, Mauricio Macri es el que lo resolvió con más eficacia: estuvo presente como funcionario de Fundación FIFA en el Mundial de Qatar, y pese a todo, Argentina salió campeona. La suerte estuvo de su lado.
Mundial y traspiés mileístas
Pero en los dos temas que se cruzaron como nunca la última semana, Malvinas y fútbol, el Gobierno tuvo problemas. La ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva fue más enfática de lo necesario para evitar que los fanáticos llegaran con banderas politizadas a los partidos. La sábana-bandera de un muchacho de Villa Luro, que recogió la Selección del césped del estadio, produjo un cimbronazo geopolítico y fue la evidencia de esa demanda emocional vigente en torno a Malvinas. El sobregiro disciplinador de Monteoliva dejó offside al Gobierno: quedó afuera del aura de la emoción Malvinas.
Victoria Villarruel retomó la retórica procesista y nacionalista conservadora para referirse a la Selección de Inglaterra: “piratas usurpadores”, los llamó, en un lenguaje que no representan el tono de la demanda más generalizada. Con el olfato de siempre, Patricia Bullrich se desmarcó de Monteoliva y se sacó foto alentando a la Selección con un termo que tenía impreso: “Islas Malvinas. Siempre nuestras”.
Desde Casa Rosada, el momento Malvinas de la Selección fue difícil de digerir. Milei ensayó respuestas que no terminaron de quedar claras: ¿condenó o no a la Selección por generar ruido en la diplomacia? El festejo de la Final también representó un desafío: desde el viernes, hubo versiones sobre un asueto. El Gobierno anunció un festejo y un asueto antes de tiempo, que ayer quedó completamente desactivado por los mismos jugadores. La Selección también es cabulera: una fuente autorizada confirma que nadie en el círculo rojo de Tapia estaba dispuesto a plantearle el tema a Messi y sus muchachos antes de que se jugara el partido del domingo. Lo único que había anticipado: la reserva de un avión y de espacio en la pista argentina para el domingo a la noche.
Mundial y Malvinas obligó a todos a hacer algún malabar. Jorge Brito, el banquero que va en busca de su destino de outsider, en un pase que todavía está libre, también aprovechó el momento: hubo postal familiar donde Brito destacó con una remera con el impreso de Malvinas y el año 1982.
No es humo
La estructura emocional argentina con mayor base de sustentación política sigue huérfana. Una demanda social que por ahora sólo encuentra respuesta en una oferta alejada del tablero político: el fútbol de Mundiales y el sentimiento Malvinas, una emocionalidad hecha desde abajo, que produce alegría y también dolor auténtico, y que sorprende cada vez que emerge. No logró representarla el kirchnerismo con todos los fuegos artificiales de la polarización. Tampoco Milei.
“Liderazgo superador” dispara las alertas: suena a humo. Pero el concepto tiene algo de verdadero: la Argentina sigue a la espera de una figura política, con su armado propio, que reinvente las posibilidades argentinas. Pro y Mauricio Macri representaron en parte esa opción en 2015: el giro republicano en el ejercicio de la política y una voluntad política de racionalidad económica. Se quedó corto: en ese hueco, se coló Milei. Los libertarios coparon el poder a fuerza de convencimiento político a la hora de dar el giro macroeconómico como respuesta a todo. No va a alcanzar.
El giro completo implica la convergencia de las tres volteretas clave: giro republicano, giro macroeconómico y el giro del cemento emocional. Todos, o la mayoría de los argentinos, tirando hacia el mismo lado. Esa pulsión convertida en emoción generalizada, es decir, esperanza futura sostenida: sobre esa vibración se construye el futuro duradero. Al contrario, si domina la percepción de fracaso o de éxito que excluye a muchos, en un momento la calesita de la historia vuelve a cero.
No hay que confundir “liderazgo superador” con una propuesta buenista bienpensante o una ilusión de cohesión hecha de centrismo retórico: esa impostura está presente en el tablero político y hay nombres y apellidos que se apropian de ese fingimiento. En el cuadrante peronista, Sergio Massa viene hace años con ese intento: la esperanza blanca y capitalista de un pero-kirchnerismo demasiado corrido a la izquierda y hacia el distribucionismo deficitario sin sostenibilidad. En el cuadrante de centro derecha, Horacio Rodríguez Larreta suele caer en la tentación de un discurso de pretensión transversal, pero que se termina convirtiendo en un discurso vacío.
La esperanza es captar algo que supere grietas y coseche votos por derecha e izquierda. Pero sigue faltando un liderazgo que dispute el poder saltando por arriba del laberinto de la polarización y que dé una respuesta inteligente y aurática, contagiosa y emocional, con futuro de orden macro y micro sólida.
Luciana Vázquez,Conforme a
POLITICA
El Gobierno quiere mostrar que prioriza a las provincias: los viajes de Milei y las reuniones de Santilli

Mientras el oficialismo continúa trabado en el Congreso, intentando resistir los embistes de la oposición y, al mismo tiempo, conseguir el apoyo para sancionar leyes que considera importante, la cúpula del Gobierno profundiza los contactos con las provincias, actores clave para conseguir ambas metas.
Mientras el presidente Javier Milei prevé viajar en los próximos días a Catamarca y analiza una posible visita a San Juan y a otros lugares del norte y el sur del país, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, recibirá en la Casa Rosada a dos mandatarios locales.
Como es natural, el ministro coordinador es quien viene encabezando los encuentros con los representantes del interior para escuchar sus reclamos y, como contrapartida, pedirles el respaldo para las medidas que la Nación necesita.
La primera de las reuniones que tendrá “El Colo” sobre el final de esta semana será este jueves a las 18:15 con el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, uno de los peronistas que siempre se mostró cercano a la administración libertaria.

La ronda de conversaciones continuará este viernes, cuando será el turno del mandatario de Corrientes, Juan Pablo Valdés, referente del radicalismo que el año pasado compitió y le ganó a LLA en su territorio.
La agenda incluirá cuestiones de gestión, reclamos de cada distrito y muy probablemente los próximos debates en el Congreso, con la reforma electoral como uno de los ejes centrales.
La Casa Rosada necesita sumar apoyos para avanzar con el proyecto que busca modificar las reglas para el año que viene y que tiene como principal punto la eliminación de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
“Todavía no tenemos todos los votos, pero estamos muy cerca”, aseguró a Infobae uno de los integrantes de la mesa política del oficialismo, quien también reconoció que estarían dispuestos a considerar una suspensión de esta herramienta, si es que los otros espacios se niegan a derogarla.
El Poder Ejecutivo también requiere acuerdos para aprobar en el recinto el Presupuesto 2027 y contener la ofensiva opositora, que convocó a una sesión para el jueves que viene con el objetivo de tratar otras iniciativas sensibles.
Tal como anticipó este medio, La Libertad Avanza hizo su propio movimiento y convocó a un plenario de comisiones para el miércoles en Diputados con la idea de reinstalar la discusión por los límites a la venta de tierras a través de la ley de Propiedad Privada.

La ronda de reuniones se produce después de los contactos que el Gobierno mantuvo con los gobernadores durante la Argentina Week en París. Allí, Karina Milei, Santilli y el ministro de Economía, Luis Caputo, buscaron acercar posiciones con los mandatarios que integraron la comitiva presidencial.
Desde entonces, el oficialismo descartó un acuerdo global con todas las provincias y resolvió negociar caso por caso. La lógica es adaptar las conversaciones a la situación política de cada distrito, a los reclamos de los gobernadores y al respaldo que puedan aportar sus legisladores en el Congreso.
Santilli quedó al frente de esa tarea. En el oficialismo consideran que el jefe de Gabinete puede articular los pedidos de las provincias con la estrategia legislativa, especialmente en el Senado, donde La Libertad Avanza necesita construir una mayoría amplia para aprobar cualquier cambio en el sistema electoral.
El caso de Jaldo será seguido de cerca por la posición que mantiene el gobernador respecto de las PASO. El tucumano ha expresado diferencias con la eliminación de esa instancia, aunque el Gobierno buscará explorar alternativas que permitan mantenerlo dentro de los acuerdos parlamentarios.
Valdés, en cambio, integra el grupo de mandatarios radicales que en distintos momentos se mostraron abiertos a debatir una suspensión, o incluso erradicación de las primarias.
“Son un gasto innecesario para el Estado, hay que eliminarlas y chau“, le suele repetir a su círculo íntimo, aunque también lo expresa -con menos efusividad- en declaraciones públicas.

Su respaldo, como el de otros dirigentes provinciales, es relevante para el oficialismo en una Cámara alta donde necesita negociar al menos 16 adhesiones por fuera de su bloque para alcanzar la mayoría absoluta.
Los viajes de Milei, que todavía no tienen fecha confirmada, pero serían este mes, también forman parte de esa estrategia. La visita prevista a Catamarca y la posibilidad de trasladarse a San Juan apuntan a reforzar la relación con dos provincias cuyos gobernadores participaron de las conversaciones recientes con Nación.
El líder libertario, según trascendió, prepara una gira por los lugares del norte y el sur del país en donde hay proyectos incluidos en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), por lo que podría incluir a otras siete ciudades.
En la primera de las mencionadas provincias gobierna Raúl Jalil, cercano al Presidente y otro de los que estuvo en Francia, mientras que en la segunda lo hace Marcelo Orrego, más independiente. En casos, la Casa Rosada busca que los gestos políticos se traduzcan en acuerdos legislativos y electorales.
La prioridad inmediata sigue puesta en la reforma política y el Presupuesto, aunque el Ejecutivo también enfrenta la sesión especial convocada por la oposición para el 15 de octubre.
Ese día, la Cámara de Diputados tratará la derogación del DNU 70/2023, la emergencia en discapacidad y propuestas vinculadas con el endeudamiento de las familias.
Con las negociaciones abiertas y sin un entendimiento general con los gobernadores, el Gobierno intentará avanzar territorio por territorio. Santilli y toda la mesa política serán los principales encargados de esa tarea, mientras Milei busca sostener desde las provincias la red de apoyos que necesita para llegar con mayor fortaleza a los debates de fin de año.
POLITICA
Milei viajará a EE.UU. en una semana caliente para el Congreso por el Presupuesto 2027 y el DNU 70/23 – Nexofin

En lo que se vislumbra como una semana de intensa actividad en el Congreso Nacional, el presidente Javier Milei realizará un nuevo viaje a Estados Unidos. En esta ocasión, el mandatario argentino asistirá a la Gala Oficial de la Herencia Hispánica, que se llevará a cabo en Washington DC.
El jefe de Estado partirá el martes a la capital del país norteamericano para dar el presente en el evento que se celebrará el miércoles por la noche.
El Gobierno busca reemplazar tecnología china por la de EE.UU. en el funcionamiento del Estado
En paralelo a este nuevo periplo presidencial, se desarrollará la reunión de la comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados. En ese marco, los legisladores de La Libertad Avanza impulsarán el debate de la llamada “Ley de Leyes”, con la exposición del secretario de Hacienda, Carlos Guberman, según informó Clarín.
El miércoles tendrá lugar la discusión de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y el jueves, la oposición intentará abrir el recinto para voltear el DNU 70/23 y aprobar la extensión de la Emergencia en Discapacidad y una legislación para otorgar herramientas contra el endeudamiento familiar.
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POLITICA
Dura advertencia de la Iglesia por el avance narco en barrios populares: “La ausencia del Estado permite que ocupe su lugar”

La Iglesia lanzó una advertencia por el avance del narcotráfico en los barrios populares y vinculó ese fenómeno con el retroceso de la presencia estatal. El obispo de San Justo, Eduardo García, sostuvo que la falta de servicios, oportunidades y respuestas institucionales favorece a las redes criminales. Sus palabras fueron escuchadas por funcionarios bonaerenses, jueces, fiscales y organizaciones sociales.
“La ausencia del Estado permite que el narcotráfico ocupe su lugar al ofrecer una falsa salida que destruye vidas”, alertó García durante la Jornada de Acceso a la Justicia, que se realizó el martes en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), y que llamativamente no contó con la presencia ni del intendente local, Fernando Espinoza, ni de la vicegobernadora y ex mandataria, Verónica Magario. Allí, el prelado describió un circuito que resumió con una fórmula: “Las tres C de la muerte: calle, cárcel y cementerio”. Como contrapartida, reclamó fortalecer “las tres C de la vida: colegio, capilla y club”.
El planteo excedió a un distrito específico y apuntó a una problemática presente en numerosos barrios del conurbano bonaerense: la combinación de exclusión social, economías delictivas y dificultades de acceso a derechos. García relacionó la expansión del narcotráfico con la falta de educación, atención sanitaria, cloacas y oportunidades de desarrollo.
También cuestionó el momento en que las instituciones judiciales toman contacto con esas realidades. Según afirmó, la Justicia ordinaria en los barrios populares “suele llegar tarde, interviniendo únicamente cuando el daño ya está hecho y el delito se ha cometido”. La observación expuso la tensión entre la respuesta penal ante hechos consumados y la prevención de las condiciones que facilitan el ingreso de adolescentes y jóvenes a circuitos criminales.

El encuentro se realizó en el Salón de las Américas de la UNLaM y reunió a representantes de la Iglesia, el Poder Judicial, el gobierno de Axel Kicillof y organizaciones territoriales. Participaron el ministro de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, Juan Martín Mena; el juez federal de Morón Jorge Rodríguez; la fiscal general Patricia Ochoa; el diputado provincial Facundo Tignanelli y el rector de la universidad, Daniel Martínez.
Mena coincidió en ubicar a la desigualdad en el centro de la discusión. “Hablar de justicia en la región es hablar fundamentalmente de desigualdad”, afirmó. También se refirió a la relación entre los sectores más postergados y las instituciones: “La mayoría de los ciudadanos vulnerables conocen el sistema judicial a través de su peor cara, que es la Justicia Penal”.
El ministro defendió la necesidad de modificar ese vínculo y ampliar los mecanismos para resolver conflictos antes de que deriven en un expediente penal. Como ejemplo, destacó las visitas de integrantes del Ministerio Público Fiscal al barrio Puerta de Hierro, donde reciben las inquietudes de los vecinos.
Además, valoró la apertura de espacios de los Hogares de Cristo dentro de la Unidad 43 del Servicio Penitenciario Bonaerense. Esos ámbitos buscan acompañar a personas privadas de la libertad y ofrecer herramientas para reconstruir sus proyectos de vida.
El debate giró en torno a cómo evitar que el sistema penal se convierta en la única presencia estatal reconocible en los sectores marginados. Para los organizadores, acercar la Justicia supone garantizar la intervención de jueces y fiscales, facilitar el acceso a dispositivos de acompañamiento y promover la cooperación entre organismos públicos y organizaciones comunitarias.
La convocatoria fue organizada por áreas académicas de la UNLaM, el Obispado de San Justo, Cáritas, la Federación Familia Grande Hogar de Cristo, la Pastoral Judicial y la Asociación de Magistrados y Funcionarios de La Matanza. También participaron el defensor general Marcelo García, el presidente del Colegio de Abogados local, Martín Rivas, y el juez Franco Fiumara, entre otros referentes judiciales.
Durante la apertura, el rector Martínez sostuvo que el debate sobre los tribunales debe partir de las condiciones materiales de vida de la población. “Cuando hablamos de Justicia, lo primero que tenemos que hablar es de vida, de la gente”, expresó. También aludió a la decisión judicial que ordenó al Poder Ejecutivo Nacional cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario y vinculó la educación pública con la garantía de derechos.

Uno de los anuncios políticos de la jornada estuvo a cargo de Tignanelli, vicepresidente del Consejo de la Magistratura bonaerense. El legislador anticipó que impulsará la incorporación de las denominadas “Reglas del Papa Francisco” como material obligatorio en la Escuela Judicial provincial. La propuesta busca que quienes aspiren a integrar la magistratura conozcan principios orientados a una Justicia cercana a las personas vulnerables y atenta a las desigualdades que condicionan el ejercicio de los derechos.
Tignanelli a su vez destacó el trabajo de la Iglesia a través de los Hogares de Cristo en los barrios más vulnerables de La Matanza: “La Iglesia es el gran articulador de toda esta actividad, es quien convoca a todos los actores que pueden hacer algo para poder dar una respuesta clara a las necesidades que están viviendo hoy los vecinos y vecinas de la Matanza”.
“Es muy importante el trabajo que vienen haciendo en distintos barrios de La Matanza, ahí dónde es más urgente y el Estado abandonó”, afirmó.
La jornada incluyó mesas de trabajo sobre adicciones en el sistema penal juvenil, violencia de género y derecho a la identidad en contextos de marginalidad. Los debates serán sistematizados en un documento académico con conclusiones y propuestas. Según informó la universidad, el material será remitido al papa León XIV y servirá de insumo para continuar el intercambio entre las instituciones participantes.
Los organizadores proyectan conformar una Mesa Territorial de Acceso a la Justicia de La Matanza. La iniciativa busca establecer un ámbito permanente de coordinación para identificar obstáculos, compartir experiencias e impulsar respuestas conjuntas entre los equipos judiciales y las organizaciones que trabajan en los barrios.
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