ECONOMIA
Baja de retenciones al agro: cuánto menos recaudará el Estado y cuánto ganará el productor

En un año que promete ser histórico para el campo, Javier Milei sorprendió al sector agropecuario con un anuncio inesperado. Durante el aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires adelantó que el Gobierno bajaría las retenciones al trigo y la cebada del 7,5% al 5,5% desde junio.
La medida, que fue bien recibida por el sector, llega en plena definición de siembra y podría otorgar mayor previsibilidad a los productores. De cara a la campaña en curso, la medida tendrá un costo fiscal que la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó en USD 29 millones. En tanto, en el cálculo anual, una estimación de la Fundación Mediterránea ubica la menor recaudación de 2027 entre USD 390 y USD 690 millones, equivalente a entre 0,06% y 0,10% del PIB. “El costo luce manejable si se sostiene el orden fiscal y parte se compensa con mayor actividad económica”, resalta el informe.
Ese impacto sobre las cuentas públicas surge de un universo ya acotado de exportaciones pendientes, una de las principales críticas del sector sobre el timing del anuncio. La Dirección de Información y Estudios Económicos de la BCR precisó que en trigo resta vender 5,3 millones de toneladas de las 19 millones estimadas del ciclo y en cebada quedan 500.000 toneladas de la variedad cervecera y 200.000 toneladas de la forrajera. Igualmente, “el anuncio de menores DEX para trigo y cebada ofrece alivio a los márgenes agrícolas, apuntalando decisiones de siembra e inversión de cara a la nueva campaña”, sostuvo la entidad.
El presidente de la Cámara de Aceiteros (CIARA-CEC), Gustavo Idígoras, valoró la baja de retenciones como “una clara señal de la decisión del Gobierno de ir cumpliendo con su objetivo de bajar paulatina y progresivamente los derechos de exportación”. Destacó la publicación de un cronograma para la reducción de retenciones, un reclamo histórico del sector, y consideró que “disipa cualquier incertidumbre en el mercado de granos, tanto en materia de decisiones de siembra como de comercialización y exportación, porque establece durante todo 2026, 2027 y 2028 las condiciones de los derechos de exportación”, señaló el ejecutivo a Infobae.
Con esos saldos remanentes y tomando los precios FOB promedio de junio a noviembre de este año, el costo fiscal asciende a USD 26,2 millones para el trigo y a USD 3,3 millones para la cebada, de acuerdo con el mismo informe. Si la rebaja impulsara mayores ventas externas y las exportaciones trigueras 2025/26 subieran a 20 millones de toneladas, ese costo se reduciría a USD 12,7 millones para ese cereal.
La decisión oficial llega en un contexto de fuerte encarecimiento de insumos para la siembra de granos. Según la Dirección de Información y Estudios Económicos, la suba de combustibles y fertilizantes tras el conflicto armado en Medio Oriente llevó la relación urea/trigo al valor más alto de la historia.
Gustavo Idígoras valoró la baja de retenciones anunciada por el Gobierno y detallada por el ministro de Economía como “una clara señal de la decisión del Gobierno de ir cumpliendo con su objetivo de ir bajando paulatina y progresivamente los derechos de exportación”. Destacó la publicación de un cronograma para la reducción de retenciones, un reclamo histórico del sector, y consideró que “disipa cualquier incertidumbre en el mercado de granos, tanto en materia de decisiones de siembra como de comercialización y exportación, porque establece durante todo el 2026, 2027 y 2028 las condiciones de los derechos de exportación”. “Celebramos esta medida, esta decisión y seguramente en estos días estaremos intercambiando ideas y opiniones con el Ministerio de Economía para que el decreto esté redactado de tal manera que se pueda entender correctamente por el mercado”, señaló Idígoras.
El efecto más inmediato de la baja de derechos de exportación aparece en el precio que puede convalidar la demanda. Según la BCR, en el caso del trigo la medida elevaría la capacidad teórica de pago entre 2,2% y 2,3% según la posición comercial, con una mejora de entre USD 4,8 y USD 4,9 dólares por tonelada en el FAS teórico.
Ese alivio llega cuando la campaña ya empezó. Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, al 21 de mayo la siembra de trigo avanzaba sobre el 3% del área de intención y la de cebada sobre el 6%; en este último cultivo, casi el 92% de la producción se concentra en la provincia de Buenos Aires.
En trigo, la implantación muestra una distribución más amplia. Según la SAGyP, el norte argentino y la provincia de Entre Ríos encabezaban el avance de labores, con una cobertura promedio del 30% de la superficie a implantar.
La presión de costos había deteriorado la rentabilidad esperada aún en zonas relativamente cercanas a los puertos. A precios actuales, fertilizantes y fletes explicaban juntos el 54% de los costos de producción del trigo para un campo modelo ubicado a 150 kilómetros del puerto de Rosario, según estimaciones de GEA-BCR.
Con esa estructura de costos, el margen neto en campo propio quedaba en USD 94 por hectárea y se convertía en una pérdida de USD 103 por hectárea en campo alquilado, de acuerdo con GEA-BCR. El costo del flete, además, crece a medida que la producción se aleja de los núcleos de consumo.
Milei también confirmó que desde enero de 2027, y de forma paulatina, las retenciones a la soja bajarán entre 0,25% y 0,5% por mes (actualmente en 24%). “Será de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos”, declaró.
El Presidente agregó que también bajarán retenciones para la industria automotriz, la petroquímica y maquinarias. Desde el sector hubo una recepción favorable, en un escenario en el que las entidades vienen reclamando la eliminación total de esos tributos.
En la industria sostienen que un esquema de retenciones en descenso, incentivaría a los productores a postergar la venta de soja a la espera de alícuotas sucesivamente menores. Ese comportamiento podría impactar el ritmo de liquidación y el flujo de divisas por las ventas externas del principal complejo exportador del país. Un efecto opuesto al registrado en septiembre de 2025, cuando el cupo de USD 7.000 millones con retenciones cero que dispuesto el Gobierno se agotó en solo tres días por la aceleración de ventas ante una ventana fiscal temporal, en un contexto de alta demanda de dólares previo a las elecciones legislativas.
El trasfondo fiscal ayuda a explicar por qué el Gobierno había frenado medidas de mayor costo en los últimos meses, pese a los repetidos pedidos del campo. En los últimos meses, la recaudación cayó con fuerza en términos reales y la administración mantiene como prioridad el déficit cero y la desaceleración de la inflación.
La baja de retenciones se conoció mientras la agroindustria exhibe una mejora en el frente externo. Según el informe mensual de exportaciones por complejos presentado por el Consejo Agroindustrial Argentino, entre enero y abril de 2026 las exportaciones agroindustriales alcanzaron USD 16.804 millones, un alza de 16,2% frente al mismo período de 2025.

Ese incremento equivale a un ingreso adicional de USD 2.337 millones para el país en lo que va del año, según el CAA. Solo en abril de 2026, el sector registró despachos por USD 4.542 millones, USD 650 millones más que en abril del año anterior.
El mismo informe ubicó a los complejos de girasol, trigo y carne más cuero vacuno entre los de mayor aporte al crecimiento neto de divisas. En términos de dinamismo relativo, los mayores avances porcentuales correspondieron a porcino, girasol y legumbres, mientras que soja, manisero y avícola mostraron variaciones negativas o menor impulso.
En paralelo, el Gobierno vinculó su anuncio con el buen desempeño productivo de la campaña agrícola 2025/2026. De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca difundidos por el ministro de Economía Luis Caputo en su cuenta de X, los seis principales cultivos sumaron 163,2 millones de toneladas, 21,25% más que en el ciclo anterior.
Según esos datos oficiales, la soja produjo 49,9 millones de toneladas con un rendimiento promedio de 30,6 quintales por hectárea, mientras que el maíz alcanzó 70 millones de toneladas, el mayor volumen en dos décadas, con 72 quintales por hectárea. El trigo aportó 27,9 millones de toneladas, máximo histórico de la serie estadística nacional; la cebada sumó 5,6 millones, el girasol 7,4 millones y el sorgo 2,4 millones de toneladas.
South America / Central America
ECONOMIA
El dólar volvió a ser una inversión ganadora: así quedó el nuevo ranking que mira la City

os ahorristas tienen la radiografía actualizada de los ganadores y perdedores del mercado. La suba que tuvo el precio del dólar, que llegó a trepar hasta un 6% en todo el mes pasado, lo transformó en la mejor inversión de junio en sus distintas variantes, mientras que el plazo fijo se mantiene como el instrumento líder en el acumulado de todo el corriente año, con una renta que llega a casi el 19% en la opción UVA, que es la que ajusta por inflación.
En resumidas cuentas, el dólar, en sus distintas versiones, fue la inversión más ganadora de junio para los argentinos. Así, el MEP lideró el mes con un rendimiento del 6,10%, seguido de cerca por el blue (5,60%), el dólar minorista oficial en el Banco Nación (4,90%) y el contado con liquidación, cuyo valor implícito avanzó un 4,50%.
El precio del billete estadounidense se recalentó el mes pasado por la mayor demanda estacional de compras minoristas debido al cobro del aguinaldo, el pago de tarjetas y por las vacaciones de invierno con viajes al exterior, donde prevalece la atención por el Mundial de fútbol en Estados Unidos, Canadá y México. A ello se le suman los giros de dividendos. Esto es contrastado por la menor oferta de divisas del campo ante el fin de la temporada de cosecha gruesa. También generó presión al tipo de cambio la devaluación de las monedas emergentes, tras la calma en el conflicto de Medio Oriente.
De esta manera, el ascenso del precio del dólar superó de forma notoria al movimiento de la inflación, que según economistas privados fue de alrededor del 1,9% en junio pasado. En cuanto al ranking de los rendimientos de las distintas inversiones, más allá de la dominación del dólar en todo junio pasado, el resto de las alternativas manifestó un desempeño modesto:
- El plazo fijo UVA rindió un 2,60% el mes pasado
- El plazo fijo tradicional un 1,60%
- El índice Merval de acciones de empresas líderes apenas sumó un 0,30%
«Por el lado de las acciones, había cierta expectativa en torno a una posible recalificación de la calificadora MSCI, la empresa que define las categorías sobre los mercados. Finalmente, esta consultora optó por mantener a la plaza local en el escalafón más bajo (standalone) por la vigencia de restricciones cambiarias y cuestiones de accesibilidad al mercado de capitales, decisión que generó un sesgo negativo en la renta variable sobre el cierre del mes», resume Milo Farro, analista de Rava Bursátil.
Finalmente, las criptomonedas y los metales sufrieron fuertes caídas en todo junio. Las mayores pérdidas se las llevaron el oro, con una baja del 5,70% y, de manera muy pronunciada, el Bitcoin, que se desplomó un 16,5% en pesos durante junio.
«El incremento de las tasas de interés reales, el fortalecimiento del dólar a nivel internacional y el desarme de posiciones explican buena parte de la reversión de corto plazo del precio del oro. El catalizador inicial de la corrección fue de origen geopolítico, producto del estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán», sostiene Iván Vizental, director de inversiones y gestión patrimonial de Quinto.
El dólar MEP fue la inversión que más subió en todo junio pasado.
Plazo fijo arrasa en el primer semestre del año con casi 19% de ganancia
En cuanto al rendimiento acumulado desde el inicio de enero hasta el 30 de junio pasado, el panorama del primer semestre es totalmente diferente respecto a lo visto en junio, mostrando una clara victoria de las colocaciones en pesos a plazo fijo.
De esta manera, el plazo fijo UVA lidera cómodamente la primera mitad del año con una ganancia del 18,80%, seguido en segundo lugar por el plazo fijo tradicional, con una renta acumulada en 2026 del 13%. Es decir, la versión UVA le saca una ventaja de casi 6 puntos porcentuales a la tradicional. Cabe recordar que la inflación acumulada de todo el 2026 ronda un estimado del 16,8%, por lo que el único instrumento con renta positiva en el año es el plazo fijo UVA.
El ranking de los rendimientos acumulados en el primer semestre por las principales inversiones incluye:
- Índice Merval de acciones de empresas líderes: suba del 4,1%
- Dólar MEP: 2,7%
- Contado con liquidación: 2%
- Dólar minorista oficial: 1,4%
- Dólar blue: descendió un 1,3%, a pesar de la escalada que tuvo en junio
En cambio, en todo el 2026, los peores rendimientos son los del oro, que desciende un 7% en pesos, y el Bitcoin, que se posiciona como la peor inversión en lo que va del año al acumular una dura caída del 32,30% en pesos.
«La suba de tasas reales impulsa al oro a mínimos en el año, mientras la tesis de largo plazo se mantiene: ‘call to buy gold’ (llamada para comprar oro). Tras un 2025 excepcional, en el que alcanzó 53 máximos históricos, subió un 44% promedio y llegó a un pico de u$s5.593 a fines de enero de 2026, el oro corrigió cerca de un 20% hasta ubicarse ahora en la zona de u$s4.000 por onza», explica Vizental.

En todo 2026, los plazos fijos son los instrumentos más ganadores.
Qué esperan los analistas para armar la cartera en julio
En este marco, respecto a lo que está ocurriendo en julio, se observa que el precio del dólar presiona al alza pero que el Gobierno está buscando contenerlo mediante intervenciones en el mercado de futuros y ventas de bonos, para que no genere desfasajes en las principales variables de la economía. Al mismo tiempo, la inflación tiene una leve tendencia a la baja, por debajo del 2% mensual, mientras que las tasas en pesos se encuentran estables, debajo del 20% de tasa nominal anual (TNA).
«El nivel de las tasas reales y la fortaleza del dólar constituyen las variables de costo de oportunidad más directas», grafica Vizental. Y agrega: «Hacia adelante, consideramos que los factores que explican la baja del oro podrían haber quedado atrás. Por un lado, vemos que el reciente aumento de las tasas de interés reales luce en cierta medida excesivo y de carácter temporal. Esperamos que la inflación se modere en los próximos meses, a medida que los efectos del shock petrolero comiencen a ceder».
Al respecto, Paula Bujía, cofundadora de Buda Partners, recomienda: «Un dólar más débil, históricamente, es un viento de cola para emergentes y para los metales preciosos, que vienen de una corrección y ofrecen un punto de entrada interesante. Una forma de tomar beta al oro es sumar algo de exposición al ETF de mineras GDX, o bien a la plata a través del ETF SLV». También aconseja las acciones argentinas de energéticas, como Vista, TGS e YPF, y suma a los bancos Banco Macro y Grupo Galicia.
«Creemos que uno de los activos que mejor puede traccionar en julio son las acciones argentinas. Son las principales beneficiarias de la baja del riesgo país, que recientemente perforó la zona de los 420 puntos y alcanzó mínimos de ocho años», concluye Bujía.
Por su parte, Mauro Cognetta, analista financiero de Global Focus, finaliza: «La tesis es que la variable dólar es la elegida para estar posicionados, ya que al carry trade lo vemos riesgoso debido a que las tasas no invitan a posicionarse porque están bastante arbitradas». En ese contexto, se inclina por los bonos soberanos en dólares y por acciones o CEDEAR de empresas como Mercado Libre, NuBank y Microsoft.
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ECONOMIA
Las deudas de los argentinos: las cifras de mora de familias y empresas, los planes de los bancos para reducirlas y lo que espera el Gobierno

La morosidad en los créditos familiares y comerciales se disparó a lo largo de los últimos meses y rompió todos los registros de los últimos veinte años. El último informe de la Central de Deudores del Banco Central mostró que la irregularidad en el cumplimiento de obligaciones financieras subió del 12,1% en abril al 12,7% en mayo. En empresas, el ratio avanzó del 3,3% al 3,5%, mientras que el total de préstamos al sector privado alcanzó el 7,7%. Estos datos sitúan a la Argentina en un escenario de alerta para el sistema financiero y para las posibilidades de recuperación del consumo interno.
El deterioro de la capacidad de pago de las familias se refleja en que más del 27% de quienes accedieron a un préstamo dejó de ser sujeto de crédito. Esta exclusión afecta a casi siete millones de personas, que no pueden acceder a nuevas líneas de financiamiento ni regularizar su situación por los canales tradicionales. La suma de saldos en mora, tanto en entidades bancarias como no bancarias, evidencia una pérdida de solvencia extendida en todo el entramado social.
El impacto de la crisis crediticia difiere por franja etaria. Los jóvenes aparecen como el segmento más golpeado: el 40% de las personas menores de 35 años con créditos activos tiene al menos una obligación en situación irregular. Entre los deudores de 18 a 25 años, el nivel de morosidad escala al 42,8%, mientras que en el grupo de 26 a 35 años llega al 39,3%. En las siguientes franjas, la proporción desciende, aunque se mantiene elevada: el 31% de quienes tienen entre 36 y 45 años y el 23,5% de quienes tienen entre 46 y 55 años registra algún atraso.

En el segmento de entidades no financieras, donde se concentra cerca del 17% del total de créditos a familias, el nivel de mora alcanzó el 32,2% en mayo, comparado con menos del 10% un año y medio atrás. Esta dinámica refuerza la idea de que la crisis trasciende el circuito bancario tradicional y se expande hacia alternativas de financiamiento informal, con consecuencias directas para la estabilidad de los hogares.
El deterioro de los indicadores crediticios ocurre en paralelo a una drástica reducción de la oferta de préstamos por parte de los bancos privados. Estas entidades optaron por limitar la concesión de nuevos créditos, endurecer los requisitos de aprobación y evitar la actualización de límites en productos como tarjetas de crédito. La decisión obedece a la necesidad de “limpiar” sus carteras, priorizar la liquidez y reducir el nivel de riesgo en un contexto de retracción del consumo y alta volatilidad macroeconómica.
Mientras tanto, la banca pública cumplió un rol de contención, sosteniendo el nivel de préstamos y lanzando programas específicos para mitigar el impacto de la morosidad. El Banco Provincia puso en marcha el plan “Ponete al día”, que permite a los clientes regularizar deudas en mora hasta el 31 de mayo mediante la reducción de tasas, la extensión de plazos hasta 72 meses y condiciones personalizadas según el perfil crediticio. El esquema diferencia entre mora temprana y avanzada. Para quienes presentan atrasos de hasta 90 días y cobran sueldos, jubilaciones o pensiones en la entidad, la tasa anual es del 50%, con una reducción al 39% para ingresos inferiores a cuatro salarios mínimos. En casos de mora avanzada, la tasa baja al 31% anual, dirigida a quienes estarían sobreendeudados bajo condiciones convencionales. El plan incluye una alternativa específica para refinanciar deudas con tarjetas de crédito, con tasas del 41% anual en 60 cuotas para atrasos de hasta 70 días y deudas de hasta 10 millones de pesos.
El foco de estos programas está puesto en los sectores más vulnerables. Según datos oficiales del banco, en los primeros cinco meses del año se concretaron más de 66.000 acuerdos de recuperación de deuda por un monto de 234.000 millones de pesos, lo que implicó un crecimiento del 157% respecto a igual período del año anterior.
La presión sobre los ingresos familiares y la dificultad para afrontar vencimientos de préstamos se traduce en una preocupación central para la sociedad argentina. Una encuesta reciente de la consultora Zentrix reveló que el 53% de los votantes del oficialismo considera que el peso de las deudas personales es su máxima inquietud económica. En el universo opositor, la incertidumbre económica y la pérdida de poder adquisitivo ocupan el primer lugar, seguidos por la preocupación por los ingresos y salarios. Entre quienes apoyan al oficialismo, la corrupción y la incertidumbre económica también figuran como temas relevantes, aunque en menor medida que el endeudamiento.

La evaluación sobre la relación entre salarios e inflación muestra que dos tercios de los votantes oficialistas percibe que sus ingresos no logran superar la suba de precios. A pesar de ello, la proporción que considera que puede ahorrar llega al 18,5%, una cifra tres veces mayor que la de los votantes opositores. En este último segmento, la posibilidad de ahorrar es casi inexistente y la mayoría declara que sus ingresos sólo alcanzan hasta el día 20 de cada mes.
El análisis del contexto crediticio muestra que los bancos no están dispuestos a expandir los préstamos hasta que consigan reducir el nivel de riesgo y “depurar” sus carteras. La falta de demanda de financiamiento, el estancamiento del consumo privado y la preferencia de las entidades por colocar fondos en deuda pública explican la retracción. La única excepción radica en el crédito en dólares, que creció por el buen desempeño del comercio exterior y la prefinanciación de exportaciones. Algunas entidades presionan para flexibilizar las condiciones para prestar en moneda extranjera, aunque se mantienen restricciones desde la crisis de 2001.
En paralelo, distintas provincias lanzaron programas de desendeudamiento para amortiguar el avance de la mora bancaria y aliviar la situación financiera de los sectores más afectados. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo, aprobó un plan de refinanciación para deudas bancarias por préstamos personales y tarjetas de crédito, con tasas máximas del 35% y plazos de devolución de al menos 24 cuotas mensuales. El acceso está limitado a familias con ingresos inferiores a diez salarios mínimos y que presenten atrasos de entre 60 y 180 días. En la provincia de Buenos Aires, el Banco Provincia ofrece plazos de hasta 72 meses y tasas diferenciadas según el nivel de atraso. Santa Fe, Corrientes, Misiones y Córdoba implementaron esquemas similares, con bonificaciones en tasas y condiciones especiales para empleados estatales, jubilados y trabajadores privados o autónomos.

El Congreso nacional mantiene en carpeta varios proyectos de desendeudamiento familiar, impulsados por distintos bloques legislativos. El debate refleja la preocupación política y social por el crecimiento del endeudamiento y la necesidad de encontrar soluciones que eviten una profundización de la exclusión financiera.
Desde el Gobierno, confían en que la marcha de la macro va a poner las cosas en su lugar. El portavoz presidencial Adrián Ravier aseguró en su primera conferencia de prensa que la recuperación del crédito depende de ganarle a la inflación y que la baja de tasas favorecerá la actividad económica, la inversión y el consumo.
El último dato de inflación, del 2,1%, alimenta las expectativas oficiales de que el próximo registro baje aún más y permita romper la inercia inflacionaria. Mientras tanto, la recaudación tributaria nacional muestra una caída real del 5,6% en comparación con el año anterior, lo que genera tensiones con los gobernadores y complica la posibilidad de alcanzar acuerdos fiscales entre la Nación, las provincias y los municipios.
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ECONOMIA
Los errores más comunes de los principiantes a la hora de invertir en la Bolsa

Cada vez más argentinos se animan a invertir en acciones, bonos, CEDEARs y fondos comunes de inversión. La digitalización permitió abrir una cuenta comitente en pocos minutos y operar desde el celular. Sin embargo, la facilidad para ingresar al mercado no elimina uno de los principales riesgos: cometer errores que pueden costar dinero.
La experiencia demuestra que las mayores pérdidas de los inversores principiantes suelen estar asociadas menos a la falta de conocimientos técnicos que a problemas de conducta, expectativas poco realistas y malas decisiones emocionales. En tal sentido, conviene repasar aquellos puntos que para los expertos son los más comunes entre los nuevos inversores:
Buscar ganancias rápidas: Uno de los errores más frecuentes es creer que la Bolsa es una herramienta para hacerse rico rápidamente. El inversor estadounidense Warren Buffett, considerado uno de los más exitosos de la historia, insiste desde hace décadas en la importancia de la paciencia. «Nuestro período favorito de tenencia es para siempre», suele repetir para destacar la importancia del largo plazo.
La frase resume una de las principales enseñanzas del mercado: la creación de riqueza suele ser un proceso gradual y no el resultado de apuestas especulativas.
Intentar adivinar el mercado: Muchos principiantes creen que pueden anticipar el momento exacto para comprar y vender. Buffett ha advertido reiteradamente sobre los riesgos del market timing. Según sus enseñanzas, resulta más efectivo concentrarse en la calidad de las empresas y en sus perspectivas de crecimiento que intentar predecir los movimientos de corto plazo del mercado.
La evidencia histórica muestra que numerosos inversores pierden oportunidades de rendimiento esperando el «momento perfecto» para ingresar.
Invertir en negocios que no entienden: Las redes sociales y los foros de inversión multiplicaron la difusión de recomendaciones, pero seguir consejos ajenos sin comprender el activo puede resultar costoso. Buffett recomienda mantenerse dentro del denominado «círculo de competencia», es decir, invertir únicamente en empresas y sectores cuyo funcionamiento pueda comprenderse adecuadamente. En otras palabras, si un inversor no puede explicar de manera sencilla cómo gana dinero una compañía, probablemente tampoco debería invertir en ella.
Por qué seguir a la multitud termina en pérdidas garantizadas
Dejarse llevar por la multitud: La historia financiera está llena de burbujas alimentadas por el entusiasmo colectivo. El economista e inversor Benjamin Graham, considerado el padre de la inversión en valor, sostenía que el éxito en los mercados requiere independencia de criterio. Una de sus frases más citadas afirma que para triunfar en Wall Street es necesario «pensar correctamente» y también «pensar de forma independiente». La búsqueda desesperada de la acción de moda suele terminar en compras a precios excesivos y posteriores decepciones.
Operar por emociones: El miedo y la codicia aparecen en casi todos los manuales de inversión como los dos grandes enemigos del inversor. Graham sostenía que invertir no consiste en vencer a otros participantes del mercado, sino en controlar las propias emociones. Según su visión, la disciplina psicológica es una ventaja competitiva tan importante como el análisis financiero.
Durante las correcciones del mercado, quienes actúan impulsivamente suelen vender en el peor momento y consolidar pérdidas que podrían haber sido temporales.
No diversificar: Concentrar todo el capital en una sola acción o sector también aparece entre los errores más habituales. Diversificar permite reducir riesgos específicos y disminuir la volatilidad de la cartera. Diversos estudios académicos muestran que la combinación equilibrada de activos y el rebalanceo periódico pueden mejorar la relación entre riesgo y rendimiento.
Para los pequeños inversores, los especialistas suelen recomendar combinar distintos instrumentos, sectores económicos y monedas.
Operar demasiado: La posibilidad de seguir las cotizaciones en tiempo real genera una fuerte tentación de comprar y vender constantemente. Sin embargo, Buffett ha advertido que la actividad excesiva suele jugar en contra de los resultados. Entre los errores que identifica se encuentran el trading frecuente, seguir tendencias pasajeras y actuar impulsivamente frente a cada movimiento del mercado. En muchos casos, los costos operativos y las decisiones emocionales terminan erosionando la rentabilidad.
La trampa de las estafas que prometen fortunas instantáneas
No prestar atención a las estafas: La masificación de las inversiones también atrajo a estafadores que prometen rendimientos extraordinarios o utilizan nombres de organismos oficiales para captar víctimas. La Comisión Nacional de Valores advierte periódicamente sobre maniobras fraudulentas en redes sociales, sitios web falsos y mensajes que utilizan indebidamente la identidad del organismo. Además, recuerda que nunca solicita pagos ni datos personales mediante WhatsApp o redes sociales.
La lección más importante: Después de décadas estudiando el comportamiento de los mercados, Benjamin Graham llegó a una conclusión que sigue vigente: la inversión exitosa depende más de la disciplina que de la capacidad para hacer pronósticos. Para los principiantes, el desafío no pasa por encontrar la próxima acción ganadora, sino por evitar errores básicos: perseguir ganancias rápidas, actuar por emociones, seguir a la multitud, operar excesivamente o invertir en activos que no comprenden.
Como suele recordar Warren Buffett, el secreto no está en hacer muchas cosas extraordinarias, sino en evitar unos pocos errores graves durante mucho tiempo.
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