Caputo con Ajay Banga, pesidente del Banco Mundial, cuyas garantías juegan a favor de la baja del riesgo país
Luego del 3,4% de inflación de marzo, esta semana se conocerá otro dato bien negativo para la actividad. El miércoles el Indec divulgará el dato de actividad económica de febrero, que fue un mes francamente negativo en casi todos los rubros. Sin embargo, en ambos casos se trata de un análisis con espejo retrovisor: hacia adelante hay indicios muy concretos de una baja significativa de la inflación, señales de repunte incipiente de la actividad en marzo y también en lo que va de abril.
Tanto el paso del equipo económico por Washington para participar de la reunión de Primavera del FMI como las últimas medidas anunciadas, en especial en el plano monetario, permiten acercarse a los principales objetivos que se plantea el Gobierno para lo que resta de 2026.
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La acumulación de reservas será una prioridad. Incluso el anuncio relacionado al uso de garantías del Banco Mundial para conseguir financiamiento más barato va en esa dirección. Con el respaldo para el pago de la deuda del organismo multilateral la tasa de interés que debe pagar Argentina caería de la manera significativa. Luis “Toto” Caputo estimó que podría conseguir financiamiento a tasas de entre 6% y 6,5% en dólares para un plazo mayor a cinco años.
Estas fuentes alternativas para conseguir fondos frescos atacan dos problemas. Por un lado, blindan los vencimientos de deuda que tiene por delante el Gobierno y despeja el horizonte hasta el año próximo. La posibilidad de un incumplimiento hasta el final del mandato del presidente Javier Milei estaría prácticamente descartada. Aunque en Argentina nunca se puede hablar con un nivel de certeza de 100 por ciento.
Además de brindar mayor certeza de pago, la otra cara de las garantías y la reducción del riesgo país es que habría que recurrir en menor medida a los dólares comprados en el mercado para afrontar vencimientos. Uno de los problemas que enfrentó Milei desde su asumió es que pese a las compras de dólares en el mercado, el BCRA tuvo inconvenienes para acumular reservas por una sencilla razón: esos dólares luego se utilizan para pagar vencimientos.
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La posibilidad de contar con más opciones de financiamiento es clave para que los dólares que adquiera el BCRA queden efectivamente en las reservas. El compromiso con el FMI es acumular USD 8.000 millones a lo largo del año, objetivo del que Economía está a mitad de camino.
Garantías y reducción de riesgo país facilitarían preservar una porción más grande de los dólares que compra el Banco Central
REUTERS/Enrique Marcarian
Según estimaciones del economista Fernando Marull, las compras a lo largo del año por parte del Central llegarían a los USD 12.000 millones. En el inicio de la fase 4 del programa monetario se había estipulado un piso de USD 10.000 millones, cifra que se superaría con amplitud.
El Tesoro viene aprovechando el financiamiento local para asegurar los pagos de deuda en dólares de mayo (Bopreales) y julio (Bonares) sin tocar los dólares que compra el Central. Se trata de los Bonar 2027 y 2028, que en la última colocación bajaron su rendimiento a 5 y 8,20% anual respectivamente. El plan es conseguir un total de USD 4.000 millones hasta fin de año entre ambos títulos.
El riesgo país tuvo una baja interesante en los últimos días, a unos 520 puntos básicos, entre los anuncios del respaldo de los organismos y una decidida mejora del humor de los mercados. Los principales índices de Wall Street tocaron nuevos récord el viernes, luego que Irán anunciara la liberación de la navegación por el estrecho de Ormuz, algo que se puso en entredicho el sábado.
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La acumulación de reservas y la baja de la inflación fueron objetivos esquivos en el último año. Pero todo apunta a que ambas cuestiones se irán acomodando en los próximos meses. El fuerte ingreso de divisas facilitaría una mayor compra de dólares por parte del Central en este trimestre, a partir de un importante volumen de liquidación de la cosecha gruesa.
La reducción de la inflación ha sido esquiva, pero en abril ya no impactaría tanto el rubro Educación, que tuvo un fuerte aumento estacional en marzo
En cuanto a la evolución de los precios, todo indica que marzo habría tocado un pico (3,4%) y para abril hay señales claras de inicio de un proceso de desinflación. Sin suba del rubro Educación como el mes pasado, con subas más moderadas de alimentos y bebidas y mayor estabilidad de la nafta (aunque con “arrastre” del mes anterior”), la expectativa es que el índice se ubique en alrededor de 2,5 por ciento.
El FMI proyectó una suba para el año de 30%, con lo cual la inflación estaría en niveles parecidos a los del año pasado. Pero la sensación en la calle puede ser muy diferente. En 2025 se produjo una aceleración en la segunda parte del año desde mínimos de 1,5% en mayo. Este año podría ser exactamente al revés: del pico de marzo a índices que empiecen posiblemente con “1” en algún mes del segundo semestre.
La baja inflación es un objetivo en sí mismo y el propio Presidente volvió a manifestar que es una prioridad. Al mismo tiempo una desaceleración permitiría que los salarios empiecen a recuperar terreno perdido. Hace cinco meses consecutivos que los ingresos del sector formal, y también del sector público, pierden contra la inflación.
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La retracción de los salarios en términos reales y el aumento del desempleo provocaron que la masa salarial total se reduzca, lo que explica por qué empeoró la “sensación térmica” en la calle. Todas las encuestas de humor social marcan que la gente percibe un empeoramiento de la economía y también se volvió más pesimista hacia adelante.
Milei dijo en AmCham que la inflación le «repugna» y que combatirla sigue siendo una prioridad oficial
Pero la película sigue y hay chances concretas de que este deterioro en las expectativas se revierta. Además, la posibilidad de una nueva crisis cambiaria a lo largo del año está prácticamente descartada. Las dudas, en todo caso, se centran en lo que podría ocurrir durante el proceso electoral del año próximo. Son pocos los que piensan que las elecciones presidenciales van a ser “un paseo” para el oficialismo, como proclamó el ministro de Economía.
La posibilidad de una nueva crisis cambiaria a lo largo del año está prácticamente descartada
La otra gran incógnita a despejar de este año está vinculada con el nivel de actividad. El piso está en 2,5%, pero no está claro si habrá impulso para llevarlo mucho más allá. El FMI bajó su pronóstico de 4 a 3,5 por ciento.
No parece tan espectacular, pero según el propio organismo Argentina sería uno de los países de mayor crecimiento de Latinoamérica. Solo sería superado por Paraguay Venezuela, tras la destitución de Nicolás Maduro, desde una economía totalmente destruída.
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El desafío sigue siendo el “derrame” de los sectores ganadores a otros que están mucho más complicados. No es fácil que la bonanza de Neuquén o de los productores agrícolas de Córdoba le cambien la vida a una familia del Conurbano, afectada por el cierre de fábricas y la caída del consumo.
La flexibilización de encajes dispuesta a fines de esta semana refleja que el Central quiere que el sistema financiero retome la normalidad que perdió en los meses de la crisis preelectoral. Se trata de una tarea lenta, que procura darle más estabilidad a la tasa de interés, que viene cayendo sostenidamente, y al mismo tiempo darle a los bancos un impulso para que salgan a prestar y ayuden a la reactivación.
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Los bonos bajo ley argentina cotizan hasta 7% más baratos que sus pares de Nueva York y Allaria proyectó cuánto podrían rendir hacia diciembre
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La protección legal también tiene un precio
Cuáles son los bonos que muestran las mayores diferencias
Cuánto más rinden los bonos bajo ley argentina
El escenario que proyecta Allaria hacia diciembre
AL29 frente a GD29. El bono bajo ley argentina tendría un retorno de 5,2% hacia diciembre, frente al 3,7% proyectado para su par de Nueva York, con una ventaja de 1,5 puntos porcentuales.
AL30 frente a GD30. El AL30 avanzaría 6,5%, mientras el GD30 ganaría 4,6%, lo que dejaría la mayor diferencia entre los pares comparados, con 1,9 puntos porcentuales.
AL35 frente a GD35. Allaria calculó una mejora de 7% para el título bajo legislación argentina, por encima del 6,3% previsto para el GD35.
AE38 frente a GD38. El retorno alcanzaría 7,3% para el AE38 y 5,8% para el GD38, con una diferencia de 1,5 puntos a favor del bono local.
AL41 frente a GD41. El AL41 encabezaría las proyecciones con una suba de 7,5%, mientras su equivalente bajo ley Nueva York tendría un retorno de 6,5%.
Cuánto representarían los retornos sobre u$s10.000
Qué puede pasar si la Argentina no recupera el crédito
El Banco Central absorbió USD 20 millones con su participación cambiaria del día, el 5,1% del volumen en el segmento spot, mientras que las reservas internacionales brutas, en USD 50.732 millones, disminuyeron en un millón de dólares respecto del lunes.
El dólar al público finalizó a $1.530 para la venta en el Banco Nación por cuarto día seguido. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.529,40 para la venta y $1.477,80 para la compra.
El dólar blue terminó sin variantes a 1.545 pesos.
Suba marginal del dólar mayorista
El tipo de cambio oficial subió apenas 50 centavos, a 1.512 pesos. En lo que va de septiembre el dólar comercial gana solo 2,50 pesos o 0,2%, a la vez que en el recorrido de 2026 la suba fue de 57 pesos o 3,8 por ciento.
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¿A cuánto se vende el dólar en bancos?
El dólar al público permanece este martes comercializado sin variantes a $1.530 para la venta en el Banco Nación, por cuarta rueda seguida. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.529,19 para la venta y $1.477,63 para la compra.