ECONOMIA
BBVA cae cerca de un 3 % tras rebajar UBS su calificación de ’compra’ a ’neutral’ Por EFE
Madrid, 20 abr (.).- cede cerca del 3 % en bolsa después de que el banco suizo UBS haya rebajado su calificación desde ’compra’ a ’neutral’ y ha reducido su precio objetivo por acción desde los 22,3 euros a los 20,5 euros a doce meses.
A las 15.30 horas, los títulos de BBVA son los que más caen del selectivo español, , un 2,83 %; y se sitúan en 19,75 euros.
En lo que va de año, el valor gana en bolsa un 1,76 %.
A esta hora, el IBEX 35 ha aminorado su caída por debajo del 1 %, y ha recuperado los 18.300 puntos.
UBS ha recortado las previsiones de beneficio por acción ajustado del BBVA entre un 1 % y un 2 % para 2026-2028, impulsado por provisiones para pérdidas crediticias entre un 2 y un 4 % más altas y una tasa impositiva efectiva más elevada en México, dejando un potencial alcista de aproximadamente un 5 % respecto al nuevo objetivo.
La entidad suiza ha justificado su rebaja de calificación por la filial turca del BBVA, , ya que según UBS el aumento del por la Guerra en Irán supone un riesgo material para la trayectoria de desinflación de Turquía, dado el estatus del país como importador neto de energía.
ECONOMIA
Las diferencias entre RIMI y RIGI y su impacto en cada uno

El gobierno, en el marco de la Ley de Modernización Laboral, reglamentó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), un esquema que incrementa el alcance de los beneficios fiscales para inversiones productivas en Argentina.
Este esquema convive con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Si bien ambos buscan fomentar inversiones y mejorar la competitividad, existen diferencias importantes vinculadas al tamaño de los proyectos, los requisitos de acceso y el tipo de beneficios contemplados.
Cómo funciona el RIMI y quiénes pueden acceder
El Gobierno reglamentó recientemente el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) mediante el Decreto 242/2026, en el marco de la Ley de Modernización Laboral. La medida apunta principalmente a micro, pequeñas y medianas empresas, hasta el tramo 2, que buscan mejorar su capacidad productiva.
El objetivo del esquema es facilitar inversiones vinculadas al crecimiento productivo, la incorporación de tecnología y el desarrollo de infraestructura. El esquema también contempla la posibilidad de que entidades sin fines de lucro registradas ante ARCA participen.
Para acceder al régimen, las empresas deben contar con certificado MiPyME vigente y no tener deudas fiscales exigibles. El programa también permite la participación de compañías extranjeras, siempre que las inversiones se desarrollen dentro del territorio argentino.
Las inversiones alcanzadas por el RIMI deben estar vinculadas a actividades productivas concretas. El régimen excluye operaciones financieras, compra de bienes destinados a reventa y adquisición de automóviles.
Entre los proyectos que pueden ingresar se encuentran:
- Compra o fabricación de bienes de capital nuevos
- Equipamiento tecnológico, informático y de telecomunicaciones
- Obras de infraestructura productiva
- Sistemas de riego y mejoras agropecuarias
- Incorporación de animales con fines productivos
- Proyectos vinculados a eficiencia energética y energías renovables
En el caso de obras de infraestructura, solo se pueden incluir aquellas que tengan menos del 30% de avance al momento de la entrada en vigencia del régimen. Esto se debe a que el objetivo es priorizar proyectos nuevos.
Los montos mínimos de inversión varían según el tamaño de cada empresa. El piso arranca en los 150.000 dólares para microempresas y puede alcanzar hasta los 9 millones para medianas tramo 2.
Es importante tener en cuenta que, para calcular esos valores, se toma como referencia la suma de las inversiones elegibles realizadas dentro del plazo previsto. Para ello, se toma como referencial el tipo de cambio comprador del Banco Nación correspondiente al día anterior a la facturación.
Sin embargo, existen algunas excepciones donde no se exige inversión mínima, especialmente en proyectos considerados estratégicos para determinadas actividades productivas. Entre ellos figuran sistemas de riego, mallas antigranizo, inversiones en eficiencia energética y bienes semovientes vinculados al sector agropecuario.
Uno de los principales atractivos del RIMI son los beneficios impositivos que incorpora. Entre ellos se destacan:
- Amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias
- Recupero anticipado de créditos fiscales de IVA
- Incentivos vinculados a costos energéticos
La amortización acelerada permite deducir inversiones en plazos mucho más cortos, mientras que el IVA puede recuperarse desde los tres meses posteriores a la inversión, mejorando el flujo financiero de las empresas.
Cuál es la diferencia entre el RIMI y el RIGI
Aunque ambos esquemas buscan fomentar inversiones, el RIGI y el RIMI fueron diseñados para perfiles empresariales muy distintos.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) está pensado para proyectos de gran escala, generalmente asociados a sectores estratégicos como minería, energía, petróleo, gas e infraestructura de gran volumen.
Su objetivo principal es atraer capitales importantes, incluso internacionales, mediante reglas de estabilidad fiscal de largo plazo. El RIMI, en cambio, apunta a inversiones medianas y pequeñas vinculadas tanto al entramado productivo local como al desarrollo de pequeñas y medianas empresas.
Su objetivo es facilitar que PyMEs puedan modernizar procesos, incorporar equipamiento o ampliar capacidad productiva sin tener que realizar inversiones multimillonarias. Otra diferencia a tener en cuenta son los valores mínimos requeridos para ingresar a cada esquema.
Mientras el RIGI exige inversiones considerablemente más elevadas, el RIMI reduce significativamente esas barreras de entrada al permitir el acceso de empresas de menor tamaño.
También cambian los beneficios principales de cada régimen. El RIGI prioriza la estabilidad fiscal y regulatoria durante largos períodos, algo clave para proyectos de gran escala que requieren previsibilidad durante muchos años.
Por su parte, el RIMI se enfoca en incentivos de impacto más inmediato sobre la operatoria diaria de las empresas. La devolución anticipada del IVA y la amortización acelerada buscan mejorar la liquidez, facilitar nuevas inversiones y reducir costos financieros en el corto plazo.
Además, el impacto esperado también es distinto. El RIGI apunta a captar pocos proyectos de gran volumen económico, mientras que el RIMI busca impulsar múltiples inversiones medianas distribuidas en distintos sectores productivos.
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ECONOMIA
Cuánto cobran los empleados de comercio en junio 2026 con el pago del aguinaldo

El mes de junio trae un nuevo ajuste en los salarios de los empleados de comercio, junto con el cobro del medio aguinaldo, lo que impacta de manera directa en el ingreso mensual. La aplicación de la última etapa del acuerdo paritario firmado entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS) y las cámaras empresariales del sector representa una actualización clave para quienes trabajan bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75.
El incremento salarial vigente, definido en la negociación paritaria más reciente, contempla una recomposición total del 5% sobre las escalas básicas. Esta mejora se distribuyó de manera escalonada, con una suba del 2% en abril, seguida por dos tramos de 1,5%, uno en mayo y otro en junio. Así, los haberes de este mes reflejan el último tramo acordado, lo que consolida un nuevo piso salarial para todas las categorías del sector.
El acuerdo no solo prevé aumentos porcentuales. Durante el trimestre, los empleados de comercio también acceden a un bono extraordinario total de $120.000. Este monto se compone de una suma fija de $100.000, que se distribuyó en los meses previos, y un adicional de $20.000 que se incorpora en abril, mayo y junio. Según la grilla oficial difundida por FAECYS, los valores salariales para junio ya incluyen estos importes no remunerativos, aunque la liquidación del aguinaldo se realiza de manera independiente.
La liquidación salarial de junio muestra que prácticamente todas las categorías superan el millón de pesos en bruto. La estructura de haberes varía según el puesto y la antigüedad, pero cada categoría recibe los ajustes y adicionales correspondientes. La infografía central de la nota detalla los valores específicos para cada función, permitiendo una consulta rápida y visual de las diferentes escalas.
El Sueldo Anual Complementario (SAC) o aguinaldo corresponde al 50% de la mayor remuneración mensual bruta percibida entre enero y junio. Esto incluye el sueldo básico, los adicionales, las comisiones, las horas extras y todas las sumas remunerativas habituales. Para quienes no hayan trabajado el semestre completo, el cálculo se realiza de manera proporcional, dividiendo el mejor sueldo del período por 12 y multiplicando ese resultado por la cantidad de meses efectivamente trabajados.
El pago del aguinaldo está regulado por la ley 27.073, que fija como fecha límite para el cobro el 30 de junio. Este año, el plazo máximo recae en martes, pero la normativa otorga a las empresas hasta cuatro días hábiles adicionales para completar la acreditación, lo que puede postergar el pago hasta el lunes 6 de julio. Este margen busca facilitar la gestión administrativa de las liquidaciones.
Además del aumento porcentual y del bono extraordinario, el acuerdo incluye sumas no remunerativas que se incorporan en la liquidación mensual. Estos montos no generan aportes jubilatorios ni contribuciones patronales, pero influyen en el cálculo de conceptos como presentismo, antigüedad, horas extras, vacaciones, indemnizaciones y el propio aguinaldo.
A modo de ejemplo, si un trabajador recibe adicionales por manejo de caja, comisiones o presentismo, estos importes también se suman para determinar el monto final del SAC. Quienes están empleados bajo jornada reducida, horario parcial o presentan ausencias injustificadas perciben los incrementos y sumas adicionales de forma proporcional al tiempo trabajado.

El entendimiento firmado entre FAECYS y las cámaras empresariales incluye una cláusula de revisión salarial para junio. Ambas partes se comprometieron a reunirse durante este mes para analizar la evolución de la inflación y el impacto sobre las escalas salariales. El objetivo declarado consiste en sostener el poder adquisitivo de los trabajadores frente al aumento del costo de vida y mantener actualizados los valores en función de las condiciones económicas.
Las sumas no remunerativas acordadas hasta junio se incorporarán al salario básico recién a partir de julio de 2026. Además, el convenio establece un aumento en la contribución patronal destinada a la obra social del sector, que pasó de $8.500 a $28.000 mensuales por cada trabajador comprendido en el convenio.
La negociación incluyó a la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), la Cámara Argentina de Comercio, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y la Unión de Entidades Comerciales. Todas las actualizaciones y sumas extraordinarias tienen alcance nacional y afectan a los trabajadores encuadrados en el convenio colectivo mencionado.
El acuerdo garantiza que todos los empleados de comercio registrados accedan en tiempo y forma a los incrementos, bonos y al pago del aguinaldo. Los detalles sobre fechas de pago, montos y condiciones particulares pueden consultarse en los recibos salariales y a través de los canales oficiales del sindicato.
Al recibir la liquidación de junio, es fundamental revisar que se hayan incorporado los ajustes salariales, el bono extraordinario y el monto correspondiente al medio aguinaldo. Las sumas no remunerativas deben figurar de manera diferenciada, ya que impactan en el cálculo del SAC, pero no generan aportes previsionales.
El recibo debe detallar el salario básico actualizado, los adicionales, las sumas fijas y el desglose del SAC, permitiendo así verificar que la liquidación respeta lo acordado en la paritaria vigente. En caso de dudas o diferencias, los trabajadores pueden consultar con su delegación sindical o con el área de recursos humanos de la empresa.
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ECONOMIA
La inflación desaceleró, pero no la canasta básica: los aumentos más lejanos a la media y qué se proyecta para el resto del año

Argentina atraviesa un proceso de desaceleración inflacionaria que, aunque visible en las góndolas, está lejos de ser uniforme. Mientras algunos alimentos que el año pasado subían a ritmo acelerado empezaron a calmarse, otros que parecían controlados volvieron a presionar al alza.
El panorama que surge de los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) es el de una economía en transición: con señales alentadoras pero también con tensiones que los especialistas no pasan por alto.
Los analistas del mercado destacan que entender qué hay detrás de cada precio es entender, en parte, qué puede esperarse en los próximos meses.
Entre abril de 2024 y abril de 2025, el promedio de los productos relevados por el Indec en supermercados subió 42,1%. En los doce meses siguientes, de abril de 2025 a abril de 2026, ese promedio bajó a 32,4%, aunque esconde disparidades en el desagregado de cada rubro.
Entre los productos que más moderaron su ritmo de aumento aparecen algunos de consumo cotidiano. Los huevos, por ejemplo, habían subido 53,5% en el primer período y prácticamente no registraron variación en el siguiente: apenas 0,1%. La manteca pasó de aumentar 42,6% en un año a subir un 17,3% en el otro, y el café molido fue de un incremento del 62,7% a 26,5 por ciento.

El cuadro tiene su contracara. La carne picada común, que ya había subido 49,5% entre abril de 2024 e igual mes de 2025, aceleró su ritmo y llegó al 57,2% en los siguientes doce meses. El aceite de girasol pasó de tener una suba anual de 36,7% a incrementarse 53,8%. Y la harina de trigo, que prácticamente no había subido entre 2024 y 2025 (2,9%), registró un alza del 15,3% en el último año.
Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, apunta a dos factores centrales para explicar el comportamiento del precio de los cereales y de la carne:
- “Internamente, las panaderías trasladaron a los mostradores el aumento de tarifas, combustibles y costos logísticos. A eso se sumó el contexto internacional: los precios mundiales registraron subas impulsadas por disrupciones geopolíticas y el encarecimiento de los fertilizantes.
- ”En el caso de la carne vacuna, la fuerte suba responde a la normalización de un mercado que mantuvo sus precios rezagados tras cuatro años de severas políticas intervencionistas. Entre 2019 y 2023, se aplicaron restricciones a las exportaciones, cupos y señales contradictorias que desincentivaron la inversión y destruyeron la previsibilidad del sector. A eso se sumó la sequía, que eliminó 1,4 millones de terneros y achicó la oferta disponible. El resultado fue un mercado con demanda firme -tanto interna como externa- y menos cabezas para abastecer».
José Vargas, director de Evaluecon, dijo a Infobae: “Algunos alimentos no reaccionan de igual manera porque sufren sobreoferta, se cae la demanda o dependen más del consumo doméstico”.
Muchas empresas prefirieron hacer más promociones, dar bonificaciones o resignar márgenes de ganancia (Vargas)
Vargas agregó: “La marcada pérdida de poder adquisitivo de los salarios le puso un tope a la remarcación, por lo que muchas empresas prefirieron hacer más promociones, dar bonificaciones o resignar márgenes de ganancia”.

“Los bienes transables se frenaron más rápido porque se estancó el dólar, se desplomó el consumo y afectó también el aumento de importaciones”, precisa Vargas. En contraste, los servicios continuaron subiendo con más fuerza por la indexación y el reacomodamiento de costos.
Una de las variables que más preocupa a los especialistas de cara a los próximos meses es el comportamiento de los precios regulados. La nafta súper, por ejemplo, que había subido 34,8% entre abril de 2024 y abril de 2025, registró un aumento del 70,4% en los doce meses siguientes.
Vargas fue directo: “El ajuste de subsidios va a seguir impactando mucho de manera directa en luz, gas, transporte y combustibles. Y de manera indirecta a través de empresas que trasladan sus mayores costos en logística, producción y distribución. Las tarifas tienen un efecto multiplicador muy importante”.
El ajuste de subsidios va a seguir impactando mucho de manera directa en luz, gas, transporte y combustibles. Y de manera indirecta a través de mayores costos en logística, producción y distribución (Vargas)
“Los precios de los alimentos son muy sensibles al transporte, combustible, electricidad, cadena de frío, fertilizantes y envases. Por eso los aumentos de combustibles y energía terminan yendo directo al precio final”, contó el director de Evaluecon.

Neufeld proyectó que “los rubros que aumentarán por encima del promedio en los próximos meses serán vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, y transporte. Le asignamos una probabilidad relevante a que los precios en surtidores sigan fuertemente presionados por el bloqueo en el estrecho de Ormuz y su impacto en el costo energético global».
El economista de Fundación Libertad y Progreso agregó: “Las decisiones que tome el Estado sobre cómo absorber ese shock, vía subsidios o traslado a precios, serán determinantes”.
Maximiliano Gutiérrez, responsable de la sección Monetaria-Cambiaria del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), analiza la estrategia macroeconómica del Gobierno y destaca: “La desaceleración inflacionaria no es casual: responde a una corrección de los desequilibrios monetarios que durante años alimentaron la suba de precios”.

“Los procesos inflacionarios persistentes, como el que venimos experimentando desde hace años en Argentina, se originan cuando sobra dinero en la economía; es decir, cuando la oferta de dinero crece a un ritmo superior a su demanda de pesos”, explica Gutiérrez.
La notable desaceleración que comenzó en 2024, dice el economista del Ieral, “responde a la corrección de este exceso: una tasa de emisión monetaria que fue desacelerando a lo largo del año y una recuperación sostenida en la demanda de pesos.”
Ese aumento en la demanda de pesos tiene, para Gutiérrez, una causa principal: la consolidación del equilibrio fiscal como pilar de la gestión. Al cerrar la canilla del financiamiento monetario del déficit, el Gobierno eliminó una de las principales fuentes de emisión.
El equilibrio fiscal se ha erigido como un pilar identitario de la gestión Milei y por ende permite mantener cerrada la vertiente de emisión monetaria para financiar las necesidades del gobierno (Gutiérrez)
“El equilibrio fiscal se ha erigido como un pilar identitario de la gestión Milei y por ende permite mantener cerrada la vertiente de emisión monetaria para financiar las necesidades del gobierno”, sostiene. A eso se suma la recuperación de la actividad económica, que también incentivó la demanda de pesos por razones transaccionales.
De cara a lo que viene, Gutiérrez plantea dos escenarios posibles:
- En el optimista, donde la demanda de dinero supera las expectativas iniciales, “la inflación punta converge hacia el 18%/19% anual”.
- En el pesimista, donde esa demanda crece poco, “la inflación se mantendría en niveles cercanos al 30% anual”.
En cualquiera de los dos casos, remarca Gutiérrez: “La inflación de este año se estima que será menor a la de 2025 y sustancialmente inferior a la de los años precedentes. La clave, estará en la capacidad del Banco Central de calibrar sus intervenciones».
José Vargas considera probable que la desaceleración continúe, pero de manera más lenta y con altibajos: “Consideramos una convergencia hacia un 2% mensual promedio hacia fines de 2026”.
Sin embargo, el analista advierte que persisten factores que pueden acelerar el aumento del índice: “Ajustes salariales, reacomodamiento de tarifas, pass-through cambiario, indexación de contratos y fundamentalmente la incertidumbre electoral 2027”. Por todo eso, descarta la posibilidad de una inflación mensual que empiece con cero: “Argentina tiene mucha inercia y no hay estabilidad cambiaria sostenible”.
Julián Neufeld proyecta una inflación en torno al 26% para el corriente año. “Prevemos una rápida profundización del proceso desinflacionario, con variaciones mensuales que comiencen con ‘uno’ a partir del segundo semestre y tiendan a acercarse a ‘cero’ hacia diciembre sin llegar a alcanzarlo todavía.” Esa proyección, aclara, está sujeta a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a las decisiones de política energética que tome el gobierno.
En cuanto a qué productos podrían seguir corriendo por encima del promedio, los analistas consultados apuntan en la misma dirección: los servicios regulados. Vargas también menciona carnes y lácteos “por suba de costos domésticos, recomposición del precio internacional y exportaciones”.
Del otro lado, entre los que podrían quedarse más quietos, enumera frutas y verduras -dependen de las condiciones climáticas-, productos masivos con consumo deprimido, indumentaria y electrónica importada.
Según la encuesta de expectativas de inflación elaborada por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella -que en mayo relevó a cerca de 1.000 personas en los principales centros urbanos del país-, los argentinos esperan que la inflación alcance el 37,5% en los próximos doce meses, un valor 3,5 puntos porcentuales por encima de lo que estimaban el mes anterior. La mediana se ubicó en 30%, sin cambios.
Las expectativas subieron en las tres regiones relevadas: en el Gran Buenos Aires treparon de 35,6% a 42,2%, y en los hogares de menores ingresos pasaron de 35% a 41,7%. Los analistas privados, en tanto, son más optimistas: el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central indica que el consenso de las consultoras prevé una inflación anual de 30,5% para 2026. El FMI, en su último informe de staff, proyectó un 25 por ciento.

Para los expertos, las expectativas de inflación no son un dato menor: cuando los consumidores anticipan aumentos, tienden a adelantar decisiones de consumo y las empresas encuentran más margen para remarcar. En un proceso de desinflación, anclar esas expectativas es tan importante como la variación del índice mensual del Indec.
Vargas resumió así su escenario base: “Inflación descendente, pero con pisos relativamente altos, y con regulados y algunos alimentos todavía corriendo arriba del promedio durante el resto del año”.
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