POLITICA
Círculo rojo: Milei encerrado en su sistema de toma de decisiones y los intereses cruzados en la casa matriz del PRO

Según Javier Milei, todo se reduce a una conspiración en su contra: la investigación sobre el crecimiento patrimonial aún inexplicado de Manuel Adorni, el posicionamiento de Mauricio Macri, los números sobre la lenta y heterogénea recuperación de la actividad económica, las declaraciones de los consultores no alineados con el discurso oficial, los rechazos en el Congreso y las editoriales de los periodistas. También la guerra feroz y a cielo abierto entre Karina Milei, los primos Martín y Eduardo Menem, “Lule”, y Santiago Caputo y Las Fuerzas del Cielo, la agrupación que creció gracias a los beneficios del consultor estrella del presidente, que esta semana alcanzó su máximo nivel de tensión por una disputa intrascendente en redes sociales que blanqueó por qué esa pelea no tiene retorno.
Pero la puja en torno a una cuenta atribuida al presidente de la Cámara baja, que alimentó el último capítulo de la interna, el más dañino, en una de las semanas con mejores noticias para el gobierno de los últimos meses -un par de victorias en Diputados, la publicación del EMAE con un crecimiento interanual en 14 de 15 sectores de la economía, el envío de una batería de proyectos al Parlamento y el casi seguro anuncio de la visita del Papa León XIV al país para noviembre próximo-, expuso además a un presidente incapaz de resolver una disputa entre sus dos principales colaboradores. La pregunta ya no es quién le miente a Milei, como deslizó públicamente el militante Daniel Parisini -una semana atrás se abrazó con el mandatario en los estudios del streaming Carajo-, si no quién cuida al Presidente.
El sistema de toma de decisiones de Milei arrastra desde hace tiempo serias deficiencias, y la guerra declarada de esta última semana terminó por desnudar esas falencias. El Presidente eligió la confabulación -dijo que la exposición del contenido de la cuenta Periodista Rufus con críticas durísimas sobre la gestión y, en particular, sobre Las Fuerzas del Cielo, había sido “algo prefabricado para generar un problema”– y la revalorización de la figura de Caputo -“es como un hermano para mí”, aseguró- para ocultar que no puede resolver la puja interna ni reconfigurar el triángulo de poder que diseñó a mediados del 2024 cuando echó a Nicolás Posse.
“Al menos se blanqueó la interna, ahora ya es un tema de ellos. Javier demostró que no puede hacer nada”, opinó un altísimo dirigente libertario que accede a la intimidad de los hermanos Milei y que sigue con preocupación la pelea, como el resto del gabinete. Este lunes volverán a verse las caras, tras el Tedeum en la Catedral.

Milei reformuló su esquema de toma de decisiones en mayo del 2024, cinco meses después de asumir, con la salida de Posse, que había desplegado un control casi total sobre la gestión. Hasta ese momento, Karina Milei se reservó para sí la estrategia política, la construcción de la estructura partidaria y la llave para acceder a la intimidad presidencial; Santiago Caputo, la comunicación y algunas gestiones especiales. Cuando salió eyectado Posse –¿intentó, sin éxito, volver a acercarse en los últimos tiempos a sus anteriores empleadores?-, el Presidente tuvo que reestructurar de urgencia la administración: con su hermana dedicada al partido, y ante la escasez de recursos humanos, delegó en su consultor principal buena parte de la gestión y, en especial, áreas muy sensibles de la administración, como ARCA, la SIDE, transporte y el control sobre empresas del Estado. Caputo se convirtió, durante todo el 2024 y parte del 2025, en un asesor todoterreno, concentró poder real, y se erigió, junto a un grupo selecto de colaboradores, como el interlocutor más sólido con el sindicalismo, el establishment empresario, los medios y el Congreso. También con la Justicia. Ese sistema colapsó el año pasado, en las elecciones de octubre, con el triunfo soberbio de La Libertad Avanza y el empoderamiento de la hermanísima, que se vio amenazada por el avance del consultor.
Fue en ese momento que Karina Milei ideó la contraofensiva, consolidó su relación con los Menem y decidió contrarrestar a su rival interno, primero en la estrategia política y el vínculo con el Congreso, después en el avance sobre la relación con la Justicia y más tarde en la supervisión de los gastos y el funcionamiento de la SIDE, con la jefatura de la comisión bicameral de fiscalización de ese organismo, ahora en manos de Sebastián Pareja. Antes de eso, obturó los intentos de Caputo de reservarse para su sector el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete con la elección de Diego Santilli y Adorni, en este último caso, un experimento a todas luces fallido.
A Milei, esa guerra entre su hermana de sangre y su hermano de la vida lo sensibiliza: se dispara su propio índice de irascibilidad. Múltiples versiones dan cuenta de que, frente a la primera contraofensiva de su hermana, en Justicia –una jugada que dinamitó el statu quo del Poder Judicial y habilitó a un rediseño de los sectores en pugna con epicentro en la Corte Suprema y en Comodoro Py-, el Presidente volvió a reunirse con mayor frecuencia con su consultor estrella, y que incluso se declaró, puertas adentro, imposibilitado de frenar cualquier movimiento de su hermana.
Los motivos detrás de la incapacidad de Milei de frenar la sangría interna son múltiples, de acuerdo a las fuentes. Por fuera del costado emocional, el más recurrente es que necesita sí o sí de sus dos principales colaboradores. En el caso de Caputo pesan además, según las fuentes, los contactos que construyó con la administración republicana, y la capilaridad en un buen número de áreas de la gestión doméstica que incluyen, a las mencionadas, desde YPF y Salud a dependencias de Economía en las que ejerce una enorme influencia su hermano Francisco. Y licitaciones híper sensibles como la demoradísima del Belgrano Cargas o la hidrovía del río Paraná-Uruguay, la más importante de esta gestión. El reciente viaje a Washington estuvo teñido, como se contó en esta sección, con ese proceso: enviados de la administración norteamericana ya habían viajado al país el mes pasado, alertados por una posible injerencia china con una de las empresas oferentes.
Pero por fuera de esa interna descarnada que, contrario a lo que declaró Martín Menem, por ahora no se resolvió “en el vestuario”, Milei blanqueó con el tiempo un estilo de liderazgo muy particular, alejado de cualquier lógica conocida hasta el momento, atravesado por vaivenes emocionales y el contenido de sus relaciones personales. Ayer se confirmó, por ejemplo, que no se invitó a Victoria Villarruel al tedeum de este lunes. Milei privilegia afinidades a cualquier protocolo político e institucional. Existe un patrón común: no hay lugar para el disenso y, mejor aún, si se incluye una mimetización con el estilo presidencial. No importa si hay inexperiencia entre la dirigencia libertaria, o racionalidad. En una columna reciente publicada en el The New York Times, la abogada y periodista Amanda Taub analizó la influencia de lo que definió como “empleados mediocres” en los nuevos liderazgos globales y en procesos de pauperización de las democracias actuales. “Resulta que los aspirantes a autoritarios no necesitan dotar a sus regímenes de verdaderos creyentes ideológicos, ofrecer incentivos extremos ni imponer castigos draconianos para hacerse con el poder. Simplemente tienen que averiguar cómo captar a su mano de obra ideal: los frustrados y los mediocres”.
El Presidente, para colmo, evita involucrarse en áreas de la gestión que no le interesan. Alguna vez, en Olivos, frente a un grupo de interlocutores reconoció que, por fuera de las redes, solo le dedica tiempo a la economía, a la seguridad -en especial cuando Patricia Bullrich controlaba el ministerio- y a que Sandra Pettovello tenga todas las herramientas disponibles para llevar adelante la administración de Capital Humano. Es llamativo: hay rubros muy delicados por los que ni siquiera se interesa, como la SIDE. Es más: ni siquiera conoce al jefe de los espías, tampoco le llegan los reportes diarios. Está enfocado en la economía, que el jefe de Estado está seguro de que empezará a mostrar mejoras sostenidas en la diaria en los próximos meses. También su ministro de Economía, que, sin embargo, en la semana, en una entrevista televisiva, lanzó una frase muy sugestiva que pasó desapercibida: “Tenemos que recaudar más, seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”, dijo. Traducido: ya tiene escaso margen para la motosierra. En abril, las partidas no indexadas dentro del gasto primario del Estado alcanzó el 30%, el nivel más bajo desde el 2008, según publicó el viernes la consultora Empiria, de Hernán Lacunza y Nicolás Gadano.

El affaire Santiago Caputo-Martín Menem expuso también un proceso de devaluación de la palabra presidencial. El último indicio había tenido lugar más de dos semanas atrás, cuando Bullrich pidió públicamente que Adorni presentara de manera urgente su declaración jurada. Fue el 6 de mayo por la tarde. Esa noche, desde el avión, de regreso de Estados Unidos, Milei pidió salir por televisión para explicar que, efectivamente, su jefe de Gabinete cumpliría “inmediatamente” con aquello que horas antes había spoileado la ex ministra de Seguridad.
Hasta ayer, sábado 23, no hubo novedades en la Oficina Anticorrupción. Durante la semana, su hermano Francisco, denunciado en la Justicia, tuvo que rectificar su propia declaración jurada. Pero pasó algo aún peor: Bullrich presentó su rendición patrimonial, una manera poco elegante de volver a diferenciarse del jefe de Gabinete.

Intereses cruzados en la casa matriz. En tándem, un grupo de dirigentes cercanos a la jefa del bloque de LLA en el Senado también se presentó en la OA para declarar los bienes y el patrimonio correspondientes al 2025, y el jueves, el subsecretario de Intervención Federal del ministerio de Seguridad, Federico Angelini, del PRO, referenciado en la ex ministra, presentó su renuncia al cargo.
Los movimientos de Bullrich de los últimos meses, y la crisis en el sistema de toma de decisiones y, con ello, el quiebre con un sector del establishment, hicieron que el círculo rojo empezara a mirar a la senadora con mayor interés de cara al 2027. “Si dependiera de ella, en su escala de prioridades, primero es presidenta, después vicepresidente y si no, se queda como senadora”, resaltó un dirigente cercano. Dicen, en su entorno, que no quiere ser jefa de Gobierno porteño, y que esa posibilidad no figura hoy entre sus prioridades, más allá de que en las últimas semanas volvió a recorrer la capital e incluso se mostró con Karina Milei en una reunión partidaria. “Te das cuenta que a Patricia no le interesa la ciudad, es forzado”, se sinceró un legislador que participó de aquel encuentro.
Colaboradores de la ex ministra explicaron, sin embargo, que es difícil pronosticar una aventura presidencial por fuera del proyecto libertario. Sin embargo, esta semana corrieron versiones de un posible operativo clamor, posterior al Mundial, encabezado por legisladores, y hasta se mencionó a la posibilidad de algunos gobernadores que podrían empezar a insinuar un experimento con la senadora a la cabeza. Alimentó esas suspicacias el lanzamiento de fines del mes pasado del Partido Popular Federalista -con alcance nacional- en la capital, en un restorán del centro, en manos de Pedro Braillard Poccard, vicegobernador correntino, como plataforma ofrecida a Bullrich, que tiene una relación muy fluida con la familia Valdés, en especial con el ex gobernador. “Partidos sobran, pero no es el momento”, abundaron desde el bullrichismo.

Lo cierto es que el escándalo alrededor del patrimonio de Adorni, que ya había puesto reparos durante la campaña del año pasado cuando aún no habían estallados las denuncias judiciales y todavía gozaba de cierta popularidad, complicó los planes porteños de La Libertad Avanza en un distrito, como la capital, decisivo para la alianza con el PRO, en el que se negocian múltiples intereses cruzados.
Es que es la primera vez en 20 años, desde que Mauricio Macri desembarcó en la ciudad de Buenos Aires hasta convertirla en la casa matriz del PRO, que ese partido que hegemonizó el territorio por dos décadas tiene chances reales de perderlo. Esa desesperación hizo que el año pasado el jefe de Gobierno, Jorge Macri, adelantara el calendario y llevara al PRO a una derrota categórica que implosionó el vínculo entre los primos que ya de por sí históricamente fue oscilante. Esa decisión tuvo el sello del catalán Antoni Gutiérrez-Rubi, cuyo contrato fue rescindido insólitamente por redes sociales tras el tropiezo electoral de mayo el 2025: la estrategia ahora está centralizada en Facundo Calegari, con muy buen contacto con el expresidente, tanto que alguna vez intentó un acercamiento entre el jefe del PRO y Santiago Caputo, al que también conoce muy bien.
En un sector del círculo rojo, y en sectores cercanos al expresidente, azuzan una posible candidatura presidencial de Macri en el 2027 que, para él mismo, tiene un solo objetivo: generar el mayor músculo político para llegar a una eventual mesa de negociaciones con el gobierno en la que pueda resguardar a la capital, el distrito que le dio sustento político y económico en estas dos décadas a la maquinaria del PRO y que lo catapultó a la Presidencia. Para Macri, retener la ciudad es una obsesión que lo desvela.

Una mejora en la percepción de la gestión y mayor debilidad por parte de La Libertad Avanza fueron las razones que llevaron al jefe de Gobierno a pensar en que los hermanos Milei podrían necesitar un acuerdo con él y su primo el próximo año. Por eso el alcalde derechizó su discurso -los estudios focales pedían mayor “nitidez”-, en paralelo a un mayor orden en su administración que fue posible, en buena medida, gracias a la intervención de Daniel Angelici, “El Tano”, desde hace meses el hombre más influyente de la gestión local, desde el Ejecutivo y la Legislatura al Poder Judicial, con relación directa con los principales actores del ecosistema porteño: desde los Macri, Juan Manuel Olmos y Víctor Santa María a Horacio Rodríguez Larreta, los jefes del radicalismo, dirigentes y operadores de LLA y hasta Nicolás Caputo, que en su momento impulsó al expulsado Carlos Frugoni, con un paso por la administración de la capital. A propósito, el vínculo entre “Nicky” y el expresidente sigue mucho más frío que en los mejores años de Macri. Angelici trabaja para la reelección del jefe de Gobierno, aunque fuentes cercanas no descartan una apertura a negociaciones amplificadas.
En La Libertad Avanza juran que, por ahora, la hermana del Presidente niega de cuajo un posible acuerdo con el PRO como sí propicia, por ejemplo, Bullrich. Es más: en una reunión reciente con militantes digitales en Olivos, el propio Presidente ratificó que no quiere un acuerdo en la capital. Recomiendan seguir, por caso, a la diputada Lilia Lemoine, que es la voz de Milei, que le dedica cada tanto posteos muy duros al jefe de Gobierno. “Si la economía mejora y el presidente hace campaña, al que pongas va a ganar”, aventuró un referente libertario. A pesar de que la constitución porteña exige el 50 más 1 de los votos para sortear la segunda vuelta.
En ese contexto, Jorge Macri se reserva la potestad de fijar el calendario electoral. En usinas de la política porteña comenzó a circular últimamente que el jefe de Gobierno podría inclinarse por impulsar un cronograma concurrente o, en todo caso, ensayar un “súper domingo” junto a varios distritos controlados por gobernadores de la zona media como Córdoba o Santa Fe si, llegado el caso, se avanza en un experimento de centro como en su momento fue la experiencia de Juntos por el Cambio. Es parte de una serie de conversaciones que el expresidente Macri empezó a tener con algunos jefes provinciales como Martín Llaryora, a pesar de que varios de ellos aún no le confían al jefe del PRO.
El peronismo sigue con especial atención esos movimientos. Análogamente a la construcción de una alternativa nacional, todavía muy incipiente por fuera del proyecto de Axel Kicillof, en la capital se propiciaron en los últimos tiempos ámbitos de debate cruzados e hipótesis pre-electorales entre las que se incorporó a la figura de Rodríguez Larreta, decidido a intentar volver a la Jefatura de Gobierno. Es tal el nivel de confusión que generó la experiencia libertaria y el desorden de las ofertas opositoras que recientemente hasta se llegó a discutir la posibilidad de sumar al ex jefe de Gobierno a una alternativa nacional más amplia del peronismo. Se trata, en definitiva, de los deseos de un sector del establishment que empuja a figuras como el banquero Jorge Brito. Existen, en paralelo, conversaciones entre Rodríguez Larreta y Sergio Massa, viejos amigos.

El ex jefe de Gobierno necesita llegar a fin de año con una intención de voto por encima de los 15 puntos para meterse en la conversación y conformar una alianza con otros actores del centro hacia la izquierda si es que el PRO termina concentrado desde el centro hacia bien la derecha. El legisaldor abrió, en medio, una ronda de diálogos con el peronismo, en particular con Olmos, que se posicionó como una figura central en el PJ. Se especula, en esa línea, con el balotaje como objetivo, y conformar para eso una coalición más amplia que apunte a derrotar a la centroderecha. ¿Puede el peronismo ir en la capital detrás de la figura del ex jefe de Gobierno, o volverá a apostar por un dirigente propio como en estos años? ¿Es negocio pactar con Rodríguez Larreta? Y si lo es, ¿para quién? Hoy suena a una quimera, en especial cuando faltan definir una serie de cuestiones antes de fin de año, con foco en el mes de noviembre: mientras todo el sistema político esté atento a las elecciones intermedias de Estados Unidos, cuyo resultado puede tener una incidencia directa en el último tramo de la gestión de Milei, deberá definirse la renovación del PJ de la capital -si es que no se prorroga la conducción actual- y a los nuevos integrantes del Consejo de la Magistratura nacional. Dos instancias en las que el peronismo porteño tendrá que decidir si hay acuerdo o si, por el contrario, se abre el escenario para una disputa con el kirchnerismo. Es clave, en ese sentido, el rol de Olmos, de Mariano Recalde y de Paula Penacca, cada vez más cercana a Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora que sigue enfrascado en su pelea con Kicillof. El gobernador está cansado de las internas, pero no va a responder públicamente, a pesar de la insistencia de un sector y de las ofertas que le acercaron algunos consultores para cambiar de estrategia. En la provincia de Buenos Aires dejó de reunirse la mesa política que aglutinaba a todos los sectores del peronismo por la fricción entre las facciones. Habrá que ver si sucede algo similar a principios de semana, pero en La Libertad Avanza.
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POLITICA
La confianza en el Gobierno volvió a caer en julio, según un estudio de la Universidad Di Tella

El Índice de Confianza en el Gobierno que realiza todos los meses la Universidad Di Tella mostró que en julio hubo un retroceso del 6,5% respecto a junio. Se trata así de una nueva caída después del pequeño repunte que había mostrado la encuesta de opinión pública tras un comienzo de año con un retroceso durante varios meses consecutivos.
El indicador que es elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella mostró que en julio de 2026 el índice alcanzó los 1,94 puntos. Se trata de un estudio que se confecciona desde noviembre de 2001 y donde se mide en una escala de 0 a 5 a nivel nacional sobre la confianza que hay en el Poder Ejecutivo.
Otro aspecto que señalaron en el informe que presentó la alta casa de estudios es que, en términos interanuales, el índice disminuyó un 21%. Así, en el séptimo mes del año se retomó la senda descendente que se había observado durante todo el 2025, a excepción de junio, donde creció un 3,9% respecto de mayo.
De los cinco componentes que integran el índice, cuatro registraron caídas en julio. Eficiencia fue el de mayor deterioro, con un descenso del 15,4% hasta los 1,79 puntos. Le siguieron Capacidad, que bajó 7,3% a 2,28 puntos, y Preocupación por el interés general, que cayó 6,9% hasta 1,51 puntos. La Evaluación general del gobierno retrocedió 2,5% y se ubicó en 1,64 puntos. La única excepción fue Honestidad, que se mantuvo en 2,45 puntos, con una variación prácticamente nula de -0,4% respecto del mes anterior.

El informe de la Universidad Torcuato Di Tella también identificó los segmentos demográficos donde se concentró la mayor parte del retroceso. Entre los hombres, el índice cayó 11,3% hasta 2,10 puntos, lo que redujo la brecha de género a 0,36 puntos respecto de las mujeres, cuyo valor subió levemente a 1,74 puntos (+2,8%). Por franja etaria, el descenso más pronunciado se registró entre los jóvenes de 18 a 29 años, con una baja del 23% hasta 1,68 puntos. El grupo de entre 30 y 49 años prácticamente no varió (1,75; -0,7%), mientras que los mayores de 50 años cayeron 7,1% a 2,07 puntos.
Desde el punto de vista geográfico, el Gran Buenos Aires (GBA) concentró la mayor contracción del mes, con una baja del 10,9% hasta 1,63 puntos. Los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires bajaron 5,6% a 1,92 puntos, en tanto que el interior del país presentó el descenso más moderado, con una caída del 4,7% hasta 2,09 puntos, conservando el nivel más alto entre las regiones relevadas. El documento señala que varios de estos segmentos —hombres, jóvenes y residentes del GBA— habían protagonizado los mayores aumentos durante junio.
Por nivel educativo, quienes tienen instrucción primaria registraron el descenso más abrupto: una caída del 24,7% hasta 1,29 puntos. El segmento con secundaria completa se mantuvo estable en 1,90 puntos, mientras que los encuestados con educación terciaria o universitaria bajaron 7,5% a 2,03 puntos, conservando el valor más elevado dentro de esta variable.
El informe también distingue entre quienes fueron víctimas de delitos en los últimos 12 meses y quienes no. El primer grupo presentó la mayor disminución del mes, con una caída del 25,9% hasta 1,56 puntos. Entre quienes no sufrieron episodios delictivos, el índice bajó apenas 1% a 2,05 puntos.
En tanto, la variable de perspectivas económicas volvió a mostrar una correlación directa con el nivel de confianza: quienes esperan que la situación mejore en un año registraron un ICG de 4,15 puntos (+1,8%), los que anticipan que se mantendrá igual marcaron 2,46 (+0,1%), y quienes prevén un deterioro cayeron 11,1% hasta apenas 0,33 puntos.
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En el plano histórico, el promedio del ICG durante la gestión de Javier Milei descendió a 2,37 puntos, su valor más bajo desde el inicio del mandato. Como referencia comparativa, los promedios de Mauricio Macri y Alberto Fernández en el mismo tramo de sus respectivas gestiones fueron de 2,27 y 1,69 puntos. En la comparación específica del mes 31 de cada presidencia, el 1,94 de julio queda por debajo del valor que obtuvo Macri en ese mismo momento (2,01; -3,9%) y del registrado bajo Néstor Kirchner (2,26; -14,4%), aunque supera los niveles de Cristina Fernández de Kirchner en su segundo mandato (1,87; +3,4%), en el primero (1,69; +14,8%) y el de Fernández (1,12; +73,3%).
La serie mensual de 2026 refleja una tendencia predominantemente negativa: enero (-2,8%), febrero (-0,6%), marzo (-3,5%), abril (-12,1%), mayo (-1,6%), junio (+3,9%) y julio (-6,5%). La contracción acumulada desde el cierre de 2025 asciende al 21,5%, según consigna el documento de la Escuela de Gobierno.
La encuesta fue realizada por Poliarquía Consultores entre el 1 y el 16 de julio de 2026, con una muestra de 1.000 casos distribuidos en 39 localidades de más de 10.000 habitantes de todo el país, con un margen de error estándar de ±0,06 puntos para el total del índice.
POLITICA
Por sus vínculos con la AFA: Galván Greenway y Catania, los jueces que Karina Milei mantiene “congelados” en el Senado

Mientras las causas que involucran al presidente de la AFA, Claudio Tapia, y a su mano derecha y tesorero de la institución, Pablo Toviggino, avanzan en cámara lenta en los tribunales federales, en el Senado permanecen congeladas las nominaciones de los jueces penales económicos Juan Pedro Galván Greenway y Alejandro Catania para integrar la Cámara Nacional de Apelaciones del mismo fuero.
Los pliegos quedaron frizados hace ya 80 días por orden directa de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a pesar de que las postulaciones de Galván Greenway y Catania habían sido impulsadas unas pocas semanas antes por el entonces flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, que fue elegido como reemplazo de Mariano Cúneo Libarona por la hermana presidencial.
El ejecutor de la orden impartida por la Casa Rosada es el presidente de la Comisión de Acuerdos, el oficialista Juan Carlos Pagotto (La Rioja), hombre alineado a los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, y que custodia que ningún senador ponga la firma que necesitan ambos postulantes para conseguir dictamen favorable hasta que Karina Milei así lo decida.
Ya van a hacer tres meses desde que Galván Greenway y Catania se presentaron en el Salón Azul del Congreso para defender sus nominaciones en la misma audiencia pública. Ese día, el 6 de mayo último, Pagotto hizo circular los dictámenes de ambos candidatos. Sin problemas a la vista, ningún senador planteó alguna objeción. Los legisladores oficialistas y de la oposición dialoguista pusieron sus firmas en los despachos.
Pero algo cambió y desde la Casa Rosada le ordenaron a la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich (Capital), que detuviera el avance de los dictámenes. Como los despachos todavía no habían sido presentados, la senadora pudo consensuar con sus aliados que quitaran su respaldo a los pliegos. Así, las postulaciones de Galván Greenway y Catania perdieron todas las firmas que habían cosechado hasta ese momento.
Lo que había cambiado desde que Mahiques decidió enviar los pliegos de Greenway y Catania al Senado y la audiencia pública fue la irrupción del veto de la hermana presidencial como consecuencia de la relación de los postulantes con la conducción de la AFA que encarnan Tapia y Toviggino, que están siendo investigados por delitos de lavado de dinero y evasión y que, por aquel entonces, mantenían un enfrentamiento frontal con la administración libertaria de Javier Milei.
En el caso de Galván Greenway, el vínculo con la entidad madre del fútbol argentino que le endilga el Gobierno es más que directo: el fallo del pasado 24 de abril en el que dictó el sobreseimiento de Tapia en una causa, iniciada en 2018, en la que también estaba siendo investigado por lavado de dinero.
Galván Greenway está al frente del juzgado Nacional en lo Penal Económico N°7 y en su fallo señaló que Tapia estaba en condiciones de justificar su patrimonio a partir del análisis de los ingresos, otras herramientas financieras legales y créditos hipotecarios declarados por el dirigente.
Por parte, el vínculo de Catania con la AFA es más difuso. En este caso, los rumores sobre las causas que mantienen trabado el trámite legislativo del pliego del titular del Juzgado nacional en lo Penal Económico N°8 señalan que su ascenso a camarista tendría por finalidad favorecer a Tapia y Toviggino con las apelaciones y medidas que ambos dirigentes elevarán en el marco de su defensa en las causas por las que son investigados por lavado de dinero y evasión fiscal.
Tanto Greenway como Catania están propuestos para ocupar sendas vacantes en dos salas de la Cámara Nacional de Apelaciones del fuero Penal Económico, tribunales que por aquel ya lejano mes de mayo tenía que decidir si la causa quedaba radicada en la Capital Federal o pasaba al juzgado de Campana a cargo de Alejandro González Charvay, como pretendían las defensas de Tapia y Toviggino.
El congelamiento de los pliegos, al final, tuvo resultado. Un día antes de que comience el Mundial de Fútbol, la Cámara de Apelaciones, sin Catania ni Galván Greenway, decidió que el expediente de la mansión de Pilar que se le adjudica a Toviggino, pasase a manos de la jueza María Verónica Straccia.
Pero algo cambió: de manera sorpresiva y antes del comienzo de la feria judicial de invierno, irrumpió en el expediente la Cámara Federal de Casación Penal y decidió aceptar un recurso de queja y analizar si el caso debe tramitar en el fuero penal o en el penal económico.
La resolución fue adoptada por los camarista Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky, quienes fijaron para la segunda semana de agosto la audiencia para terminar de definir la suerte de los expedientes que involucran a los popes de la AFA.
Gustavo Ybarra,Conforme a
POLITICA
ATE anunció un paro nacional con movilización al Ministerio de Economía para el 3 de agosto

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) convocó a un paro nacional con movilización al Ministerio de Economía para el próximo lunes 3 de agosto. La medida de fuerza fue resuelta y anunciada hoy tras la reunión de la Conducción Nacional del sindicato.
La decisión fue tomada en el Hotel Quagliaro, sede del gremio, y apunta a dos reclamos centrales: un aumento salarial de emergencia y el rechazo al desmantelamiento de organismos estatales con la consecuente pérdida de empleos en el sector público. La protesta coincidirá con el regreso a clases en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otros distritos del país, tras el receso de invierno. En ese marco, ATE evalúa la posibilidad de marchar en conjunto con el sindicato docente CTERA.
El Secretario General de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, fue contundente al describir la situación salarial del sector: “Los salarios de los estatales tendrían que ser más del doble de lo que son ahora. Al recorte aplicado en la paritaria de más del 45% hay que agregar que los servicios públicos aumentaron en más de un 900% desde que asumió Milei. Con la complicidad de UPCN, en dos años y medio se destruyeron los bolsillos de todos los trabajadores del sector público”.
Los números que respaldan ese diagnóstico son concretos. En lo que va de 2026, los incrementos salariales en la Administración Pública Nacional llegaron al 12,9% hasta junio, mientras que la inflación en ese mismo período fue del 16,9%. La brecha entre ambas variables profundiza una pérdida de poder adquisitivo que, según el gremio, se arrastra desde el inicio de la gestión actual.
Aguiar también alertó sobre el nivel de endeudamiento que atraviesan los trabajadores del Estado: “Es alarmante el altísimo nivel de endeudamiento de los trabajadores estatales. Las formas de endeudamiento son múltiples. Ya se han superado instituciones formales como los bancos, mutuales, billeteras virtuales y lo más peligroso es que ahora han llegado a endeudarse con prestamistas en los barrios, y esta forma de endeudamiento hasta pone en riesgo la integridad de quienes toman esos créditos”, advirtió el dirigente.

Más allá de la discusión salarial, el sindicato denunció el cierre, desmantelamiento y vaciamiento de organismos del Estado Nacional, con despidos que afectan la prestación de servicios para la sociedad. ATE encuadra esa situación dentro de un deterioro más amplio del tejido productivo: según señalaron, en los últimos dos años y medio cerraron más de 28.000 empresas y se perdieron más de 341.000 puestos de trabajo.
Sobre el rol de los sindicatos en el actual contexto, Aguiar cuestionó las reuniones que algunos dirigentes gremiales mantuvieron con funcionarios de la Casa Rosada: “Los sindicatos están para mejorar la vida de los trabajadores, y no para disputar las migajas del sistema. Hay una sola manera de recuperar nuestro lugar y es no parar de confrontar”, afirmó el referente de ATE.
“Es una premisa falsa la de que quieren destruir el Estado. Es mentira que no hay un Estado presente. Hoy el Estado está presente pero no para la gente, sino para garantizar los intereses de los grandes grupos económicos nacionales y las transnacionales”, sostuvo también Aguiar en su análisis crítico de la actual gestión.
Vale recordar que el 3 de agosto no será la única fecha de movilización en el calendario de ATE. El sindicato ya tiene definida una Jornada Nacional de Lucha para el 7 de agosto, Día de San Cayetano, en la marcha por Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo.
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