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Círculo rojo: Milei encerrado en su sistema de toma de decisiones y los intereses cruzados en la casa matriz del PRO

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Según Javier Milei, todo se reduce a una conspiración en su contra: la investigación sobre el crecimiento patrimonial aún inexplicado de Manuel Adorni, el posicionamiento de Mauricio Macri, los números sobre la lenta y heterogénea recuperación de la actividad económica, las declaraciones de los consultores no alineados con el discurso oficial, los rechazos en el Congreso y las editoriales de los periodistas. También la guerra feroz y a cielo abierto entre Karina Milei, los primos Martín y Eduardo Menem, “Lule”, y Santiago Caputo y Las Fuerzas del Cielo, la agrupación que creció gracias a los beneficios del consultor estrella del presidente, que esta semana alcanzó su máximo nivel de tensión por una disputa intrascendente en redes sociales que blanqueó por qué esa pelea no tiene retorno.

Pero la puja en torno a una cuenta atribuida al presidente de la Cámara baja, que alimentó el último capítulo de la interna, el más dañino, en una de las semanas con mejores noticias para el gobierno de los últimos meses -un par de victorias en Diputados, la publicación del EMAE con un crecimiento interanual en 14 de 15 sectores de la economía, el envío de una batería de proyectos al Parlamento y el casi seguro anuncio de la visita del Papa León XIV al país para noviembre próximo-, expuso además a un presidente incapaz de resolver una disputa entre sus dos principales colaboradores. La pregunta ya no es quién le miente a Milei, como deslizó públicamente el militante Daniel Parisini -una semana atrás se abrazó con el mandatario en los estudios del streaming Carajo-, si no quién cuida al Presidente.

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El sistema de toma de decisiones de Milei arrastra desde hace tiempo serias deficiencias, y la guerra declarada de esta última semana terminó por desnudar esas falencias. El Presidente eligió la confabulación -dijo que la exposición del contenido de la cuenta Periodista Rufus con críticas durísimas sobre la gestión y, en particular, sobre Las Fuerzas del Cielo, había sido “algo prefabricado para generar un problema”– y la revalorización de la figura de Caputo -“es como un hermano para mí”, aseguró- para ocultar que no puede resolver la puja interna ni reconfigurar el triángulo de poder que diseñó a mediados del 2024 cuando echó a Nicolás Posse.

“Al menos se blanqueó la interna, ahora ya es un tema de ellos. Javier demostró que no puede hacer nada”, opinó un altísimo dirigente libertario que accede a la intimidad de los hermanos Milei y que sigue con preocupación la pelea, como el resto del gabinete. Este lunes volverán a verse las caras, tras el Tedeum en la Catedral.

La reunión de Mesa Política con Karina Milei, Luis Caputo, Diego Santilli, Patricia Bullrich, Lule Menem, Martín Menem, Santiago Caputo, Ignacio Devitt y Manuel Adorni (Presidencia)

Milei reformuló su esquema de toma de decisiones en mayo del 2024, cinco meses después de asumir, con la salida de Posse, que había desplegado un control casi total sobre la gestión. Hasta ese momento, Karina Milei se reservó para sí la estrategia política, la construcción de la estructura partidaria y la llave para acceder a la intimidad presidencial; Santiago Caputo, la comunicación y algunas gestiones especiales. Cuando salió eyectado Posse –¿intentó, sin éxito, volver a acercarse en los últimos tiempos a sus anteriores empleadores?-, el Presidente tuvo que reestructurar de urgencia la administración: con su hermana dedicada al partido, y ante la escasez de recursos humanos, delegó en su consultor principal buena parte de la gestión y, en especial, áreas muy sensibles de la administración, como ARCA, la SIDE, transporte y el control sobre empresas del Estado. Caputo se convirtió, durante todo el 2024 y parte del 2025, en un asesor todoterreno, concentró poder real, y se erigió, junto a un grupo selecto de colaboradores, como el interlocutor más sólido con el sindicalismo, el establishment empresario, los medios y el Congreso. También con la Justicia. Ese sistema colapsó el año pasado, en las elecciones de octubre, con el triunfo soberbio de La Libertad Avanza y el empoderamiento de la hermanísima, que se vio amenazada por el avance del consultor.

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Fue en ese momento que Karina Milei ideó la contraofensiva, consolidó su relación con los Menem y decidió contrarrestar a su rival interno, primero en la estrategia política y el vínculo con el Congreso, después en el avance sobre la relación con la Justicia y más tarde en la supervisión de los gastos y el funcionamiento de la SIDE, con la jefatura de la comisión bicameral de fiscalización de ese organismo, ahora en manos de Sebastián Pareja. Antes de eso, obturó los intentos de Caputo de reservarse para su sector el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete con la elección de Diego Santilli y Adorni, en este último caso, un experimento a todas luces fallido.

A Milei, esa guerra entre su hermana de sangre y su hermano de la vida lo sensibiliza: se dispara su propio índice de irascibilidad. Múltiples versiones dan cuenta de que, frente a la primera contraofensiva de su hermana, en Justicia –una jugada que dinamitó el statu quo del Poder Judicial y habilitó a un rediseño de los sectores en pugna con epicentro en la Corte Suprema y en Comodoro Py-, el Presidente volvió a reunirse con mayor frecuencia con su consultor estrella, y que incluso se declaró, puertas adentro, imposibilitado de frenar cualquier movimiento de su hermana.

Los motivos detrás de la incapacidad de Milei de frenar la sangría interna son múltiples, de acuerdo a las fuentes. Por fuera del costado emocional, el más recurrente es que necesita sí o sí de sus dos principales colaboradores. En el caso de Caputo pesan además, según las fuentes, los contactos que construyó con la administración republicana, y la capilaridad en un buen número de áreas de la gestión doméstica que incluyen, a las mencionadas, desde YPF y Salud a dependencias de Economía en las que ejerce una enorme influencia su hermano Francisco. Y licitaciones híper sensibles como la demoradísima del Belgrano Cargas o la hidrovía del río Paraná-Uruguay, la más importante de esta gestión. El reciente viaje a Washington estuvo teñido, como se contó en esta sección, con ese proceso: enviados de la administración norteamericana ya habían viajado al país el mes pasado, alertados por una posible injerencia china con una de las empresas oferentes.

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Patricia Bullrich

Pero por fuera de esa interna descarnada que, contrario a lo que declaró Martín Menem, por ahora no se resolvió “en el vestuario”, Milei blanqueó con el tiempo un estilo de liderazgo muy particular, alejado de cualquier lógica conocida hasta el momento, atravesado por vaivenes emocionales y el contenido de sus relaciones personales. Ayer se confirmó, por ejemplo, que no se invitó a Victoria Villarruel al tedeum de este lunes. Milei privilegia afinidades a cualquier protocolo político e institucional. Existe un patrón común: no hay lugar para el disenso y, mejor aún, si se incluye una mimetización con el estilo presidencial. No importa si hay inexperiencia entre la dirigencia libertaria, o racionalidad. En una columna reciente publicada en el The New York Times, la abogada y periodista Amanda Taub analizó la influencia de lo que definió como “empleados mediocres” en los nuevos liderazgos globales y en procesos de pauperización de las democracias actuales. “Resulta que los aspirantes a autoritarios no necesitan dotar a sus regímenes de verdaderos creyentes ideológicos, ofrecer incentivos extremos ni imponer castigos draconianos para hacerse con el poder. Simplemente tienen que averiguar cómo captar a su mano de obra ideal: los frustrados y los mediocres”.

El Presidente, para colmo, evita involucrarse en áreas de la gestión que no le interesan. Alguna vez, en Olivos, frente a un grupo de interlocutores reconoció que, por fuera de las redes, solo le dedica tiempo a la economía, a la seguridad -en especial cuando Patricia Bullrich controlaba el ministerio- y a que Sandra Pettovello tenga todas las herramientas disponibles para llevar adelante la administración de Capital Humano. Es llamativo: hay rubros muy delicados por los que ni siquiera se interesa, como la SIDE. Es más: ni siquiera conoce al jefe de los espías, tampoco le llegan los reportes diarios. Está enfocado en la economía, que el jefe de Estado está seguro de que empezará a mostrar mejoras sostenidas en la diaria en los próximos meses. También su ministro de Economía, que, sin embargo, en la semana, en una entrevista televisiva, lanzó una frase muy sugestiva que pasó desapercibida: “Tenemos que recaudar más, seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”, dijo. Traducido: ya tiene escaso margen para la motosierra. En abril, las partidas no indexadas dentro del gasto primario del Estado alcanzó el 30%, el nivel más bajo desde el 2008, según publicó el viernes la consultora Empiria, de Hernán Lacunza y Nicolás Gadano.

Empiria (gastos en partidas no indexadas)

El affaire Santiago Caputo-Martín Menem expuso también un proceso de devaluación de la palabra presidencial. El último indicio había tenido lugar más de dos semanas atrás, cuando Bullrich pidió públicamente que Adorni presentara de manera urgente su declaración jurada. Fue el 6 de mayo por la tarde. Esa noche, desde el avión, de regreso de Estados Unidos, Milei pidió salir por televisión para explicar que, efectivamente, su jefe de Gabinete cumpliría “inmediatamente” con aquello que horas antes había spoileado la ex ministra de Seguridad.

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Hasta ayer, sábado 23, no hubo novedades en la Oficina Anticorrupción. Durante la semana, su hermano Francisco, denunciado en la Justicia, tuvo que rectificar su propia declaración jurada. Pero pasó algo aún peor: Bullrich presentó su rendición patrimonial, una manera poco elegante de volver a diferenciarse del jefe de Gabinete.

De izquierda a derecha, Fernando De Andreis, Alfredo Cornejo y Mauricio Macri

Intereses cruzados en la casa matriz. En tándem, un grupo de dirigentes cercanos a la jefa del bloque de LLA en el Senado también se presentó en la OA para declarar los bienes y el patrimonio correspondientes al 2025, y el jueves, el subsecretario de Intervención Federal del ministerio de Seguridad, Federico Angelini, del PRO, referenciado en la ex ministra, presentó su renuncia al cargo.

Los movimientos de Bullrich de los últimos meses, y la crisis en el sistema de toma de decisiones y, con ello, el quiebre con un sector del establishment, hicieron que el círculo rojo empezara a mirar a la senadora con mayor interés de cara al 2027. “Si dependiera de ella, en su escala de prioridades, primero es presidenta, después vicepresidente y si no, se queda como senadora”, resaltó un dirigente cercano. Dicen, en su entorno, que no quiere ser jefa de Gobierno porteño, y que esa posibilidad no figura hoy entre sus prioridades, más allá de que en las últimas semanas volvió a recorrer la capital e incluso se mostró con Karina Milei en una reunión partidaria. “Te das cuenta que a Patricia no le interesa la ciudad, es forzado”, se sinceró un legislador que participó de aquel encuentro.

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Colaboradores de la ex ministra explicaron, sin embargo, que es difícil pronosticar una aventura presidencial por fuera del proyecto libertario. Sin embargo, esta semana corrieron versiones de un posible operativo clamor, posterior al Mundial, encabezado por legisladores, y hasta se mencionó a la posibilidad de algunos gobernadores que podrían empezar a insinuar un experimento con la senadora a la cabeza. Alimentó esas suspicacias el lanzamiento de fines del mes pasado del Partido Popular Federalista -con alcance nacional- en la capital, en un restorán del centro, en manos de Pedro Braillard Poccard, vicegobernador correntino, como plataforma ofrecida a Bullrich, que tiene una relación muy fluida con la familia Valdés, en especial con el ex gobernador. “Partidos sobran, pero no es el momento”, abundaron desde el bullrichismo.

Jorge Macri y Luis Caputo

Lo cierto es que el escándalo alrededor del patrimonio de Adorni, que ya había puesto reparos durante la campaña del año pasado cuando aún no habían estallados las denuncias judiciales y todavía gozaba de cierta popularidad, complicó los planes porteños de La Libertad Avanza en un distrito, como la capital, decisivo para la alianza con el PRO, en el que se negocian múltiples intereses cruzados.

Es que es la primera vez en 20 años, desde que Mauricio Macri desembarcó en la ciudad de Buenos Aires hasta convertirla en la casa matriz del PRO, que ese partido que hegemonizó el territorio por dos décadas tiene chances reales de perderlo. Esa desesperación hizo que el año pasado el jefe de Gobierno, Jorge Macri, adelantara el calendario y llevara al PRO a una derrota categórica que implosionó el vínculo entre los primos que ya de por sí históricamente fue oscilante. Esa decisión tuvo el sello del catalán Antoni Gutiérrez-Rubi, cuyo contrato fue rescindido insólitamente por redes sociales tras el tropiezo electoral de mayo el 2025: la estrategia ahora está centralizada en Facundo Calegari, con muy buen contacto con el expresidente, tanto que alguna vez intentó un acercamiento entre el jefe del PRO y Santiago Caputo, al que también conoce muy bien.

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En un sector del círculo rojo, y en sectores cercanos al expresidente, azuzan una posible candidatura presidencial de Macri en el 2027 que, para él mismo, tiene un solo objetivo: generar el mayor músculo político para llegar a una eventual mesa de negociaciones con el gobierno en la que pueda resguardar a la capital, el distrito que le dio sustento político y económico en estas dos décadas a la maquinaria del PRO y que lo catapultó a la Presidencia. Para Macri, retener la ciudad es una obsesión que lo desvela.

Daniel Angelici

Una mejora en la percepción de la gestión y mayor debilidad por parte de La Libertad Avanza fueron las razones que llevaron al jefe de Gobierno a pensar en que los hermanos Milei podrían necesitar un acuerdo con él y su primo el próximo año. Por eso el alcalde derechizó su discurso -los estudios focales pedían mayor “nitidez”-, en paralelo a un mayor orden en su administración que fue posible, en buena medida, gracias a la intervención de Daniel Angelici, “El Tano”, desde hace meses el hombre más influyente de la gestión local, desde el Ejecutivo y la Legislatura al Poder Judicial, con relación directa con los principales actores del ecosistema porteño: desde los Macri, Juan Manuel Olmos y Víctor Santa María a Horacio Rodríguez Larreta, los jefes del radicalismo, dirigentes y operadores de LLA y hasta Nicolás Caputo, que en su momento impulsó al expulsado Carlos Frugoni, con un paso por la administración de la capital. A propósito, el vínculo entre “Nicky” y el expresidente sigue mucho más frío que en los mejores años de Macri. Angelici trabaja para la reelección del jefe de Gobierno, aunque fuentes cercanas no descartan una apertura a negociaciones amplificadas.

En La Libertad Avanza juran que, por ahora, la hermana del Presidente niega de cuajo un posible acuerdo con el PRO como sí propicia, por ejemplo, Bullrich. Es más: en una reunión reciente con militantes digitales en Olivos, el propio Presidente ratificó que no quiere un acuerdo en la capital. Recomiendan seguir, por caso, a la diputada Lilia Lemoine, que es la voz de Milei, que le dedica cada tanto posteos muy duros al jefe de Gobierno. “Si la economía mejora y el presidente hace campaña, al que pongas va a ganar”, aventuró un referente libertario. A pesar de que la constitución porteña exige el 50 más 1 de los votos para sortear la segunda vuelta.

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En ese contexto, Jorge Macri se reserva la potestad de fijar el calendario electoral. En usinas de la política porteña comenzó a circular últimamente que el jefe de Gobierno podría inclinarse por impulsar un cronograma concurrente o, en todo caso, ensayar un “súper domingo” junto a varios distritos controlados por gobernadores de la zona media como Córdoba o Santa Fe si, llegado el caso, se avanza en un experimento de centro como en su momento fue la experiencia de Juntos por el Cambio. Es parte de una serie de conversaciones que el expresidente Macri empezó a tener con algunos jefes provinciales como Martín Llaryora, a pesar de que varios de ellos aún no le confían al jefe del PRO.

El peronismo sigue con especial atención esos movimientos. Análogamente a la construcción de una alternativa nacional, todavía muy incipiente por fuera del proyecto de Axel Kicillof, en la capital se propiciaron en los últimos tiempos ámbitos de debate cruzados e hipótesis pre-electorales entre las que se incorporó a la figura de Rodríguez Larreta, decidido a intentar volver a la Jefatura de Gobierno. Es tal el nivel de confusión que generó la experiencia libertaria y el desorden de las ofertas opositoras que recientemente hasta se llegó a discutir la posibilidad de sumar al ex jefe de Gobierno a una alternativa nacional más amplia del peronismo. Se trata, en definitiva, de los deseos de un sector del establishment que empuja a figuras como el banquero Jorge Brito. Existen, en paralelo, conversaciones entre Rodríguez Larreta y Sergio Massa, viejos amigos.

Juan Menuel Olmos

El ex jefe de Gobierno necesita llegar a fin de año con una intención de voto por encima de los 15 puntos para meterse en la conversación y conformar una alianza con otros actores del centro hacia la izquierda si es que el PRO termina concentrado desde el centro hacia bien la derecha. El legisaldor abrió, en medio, una ronda de diálogos con el peronismo, en particular con Olmos, que se posicionó como una figura central en el PJ. Se especula, en esa línea, con el balotaje como objetivo, y conformar para eso una coalición más amplia que apunte a derrotar a la centroderecha. ¿Puede el peronismo ir en la capital detrás de la figura del ex jefe de Gobierno, o volverá a apostar por un dirigente propio como en estos años? ¿Es negocio pactar con Rodríguez Larreta? Y si lo es, ¿para quién? Hoy suena a una quimera, en especial cuando faltan definir una serie de cuestiones antes de fin de año, con foco en el mes de noviembre: mientras todo el sistema político esté atento a las elecciones intermedias de Estados Unidos, cuyo resultado puede tener una incidencia directa en el último tramo de la gestión de Milei, deberá definirse la renovación del PJ de la capital -si es que no se prorroga la conducción actual- y a los nuevos integrantes del Consejo de la Magistratura nacional. Dos instancias en las que el peronismo porteño tendrá que decidir si hay acuerdo o si, por el contrario, se abre el escenario para una disputa con el kirchnerismo. Es clave, en ese sentido, el rol de Olmos, de Mariano Recalde y de Paula Penacca, cada vez más cercana a Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora que sigue enfrascado en su pelea con Kicillof. El gobernador está cansado de las internas, pero no va a responder públicamente, a pesar de la insistencia de un sector y de las ofertas que le acercaron algunos consultores para cambiar de estrategia. En la provincia de Buenos Aires dejó de reunirse la mesa política que aglutinaba a todos los sectores del peronismo por la fricción entre las facciones. Habrá que ver si sucede algo similar a principios de semana, pero en La Libertad Avanza.

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POLITICA

El búnker del Papa en Buenos Aires: la Nunciatura donde León XIV tendrá sus reuniones fuera de agenda

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El imponente Palacio Fernández Anchorena se ubica sobre la Avenida Alvear del barrio porteño de Recoleta

El Palacio Fernández Anchorena tiene entrada por avenida Alvear 1637, en Recoleta, a metros de la esquina con Montevideo. Es uno de los edificios más imponentes de una avenida: fachada francesa, techos altos, jardín interior y salones concebidos para recibir a la elite porteña de comienzos del siglo XX. Desde 1952 funciona allí la Nunciatura Apostólica, residencia oficial del representante del Papa en la Argentina. En noviembre, durante cuatro noches, será además la casa de León XIV.

Pero la Nunciatura no será solamente el lugar donde el Pontífice duerma al terminar cada jornada. La preparación de la visita reserva márgenes para al menos dos encuentros privados que no formarán parte del programa público, según pudo saber Infobae, y la residencia diplomática aparece como el escenario natural para esas conversaciones. Allí comienza la segunda agenda de un viaje papal.

Una agenda es la que ya distribuyó la Sala de Prensa de la Santa Sede: horarios, discursos, ceremonias, traslados, autoridades y cámaras. La otra se arma alrededor de los espacios que quedan entre esos actos y responde a una lógica diferente: conversaciones sin transmisión, sin fotografías y sin necesidad de incorporarse a la narrativa pública de la visita. En las próximas semanas, mientras avance la organización, una de las preguntas que circulará con mayor insistencia entre dirigentes políticos, empresarios, referentes sociales y miembros de la Iglesia será quién conseguirá cruzar la puerta de Alvear 1637.

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Las nunciaturas vienen cumpliendo ese papel durante los viajes de León XIV desde el comienzo de su pontificado. Son territorio diplomático de la Santa Sede y, al mismo tiempo, la residencia del Papa durante sus estadías, un espacio capaz de quedar al margen del ceremonial del país anfitrión. En distintos viajes del último año, León XIV las utilizó para encuentros religiosos, diplomáticos o personales que requerían un nivel de reserva diferente al de los grandes actos públicos.

Un ejemplo claro fue lo sucedido durante el viaje a España en junio pasado: allí la Nunciatura fue sede de encuentros que figuraban en el programa (como la reunión con el Presidente de Gobierno Pedro Sánchez) y de otras reuniones que no aparecían en la agenda oficial, como la que León XIV mantuvo el lunes 8 de junio con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Ayuso. Ayuso sabía con varios días de anticipación que el pontífice la recibiría en la sede diplomática y aceptó la “máxima discreción” que le había pedido el Vaticano antes de la reunión. Se espera un procedimiento similar en Buenos Aires con los dirigentes argentinos que vayan a ver a Robert Prevost al edificio de Recoleta.

El Palacio Fernández Anchorena se encuentra ubicado en la deslumbrante Avenida Alvear, y comparte medianera con el Palacio Duhau. Vista aérea desde el drone de Infobae (Thomas Khazki)

En África, por ejemplo, recibió en privado en la Nunciatura de Yaundé a representantes religiosos y celebró en Luanda una misa privada antes de continuar con la agenda oficial. En otras escalas, las residencias pontificias sirvieron también para conversaciones con autoridades civiles, miembros de comunidades religiosas y referentes que no necesariamente participaron de las ceremonias abiertas. La lógica se repite: lo que admite cámaras puede ocurrir afuera; lo que exige reserva encuentra en la Nunciatura un escenario propio.

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Francia, el viaje más reciente, ofreció otra señal sobre el valor que el Vaticano asigna a ese espacio. Más allá de las ceremonias organizadas por el país anfitrión, el Papa mantuvo la Nunciatura como residencia y centro operativo. Es territorio del Pontífice y de la diplomacia de la Santa Sede, y lo que ocurre allí no queda determinado por el protocolo local.

En Buenos Aires, esa lógica tendrá además una particularidad: el hombre que abrirá la puerta de la casa fue elegido hace apenas unos meses por el propio León XIV. Monseñor Michael Wallace Banach fue designado nuncio apostólico en la Argentina el 14 de mayo de este año. Hasta entonces era representante pontificio en Hungría y llevaba décadas en el servicio diplomático de la Santa Sede. Su nombramiento llegó cuando la preparación de la visita papal ya formaba parte del horizonte de las relaciones entre Roma y Buenos Aires.

Banach será, por eso, mucho más que el anfitrión formal del Papa durante esas cuatro noches. Será también una de las personas encargadas de administrar los accesos a la residencia y ordenar las solicitudes de audiencia privada que llegarán desde distintos sectores. La última palabra será de León XIV y de su entorno inmediato, pero en Buenos Aires el nuncio sabrá quién entra y quién queda afuera.

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Quiénes buscan entrar

El programa oficial del domingo 8 de noviembre concentrará buena parte de las imágenes institucionales de la visita: las autoridades nacionales, el encuentro con el presidente Javier Milei, las ceremonias previstas en el centro porteño y el discurso de León XIV ante referentes de la sociedad civil. Todo eso tendrá horarios, protocolo, listas de invitados y cámaras. La Nunciatura ofrece exactamente lo contrario.

Entre quienes pueden aspirar a una audiencia privada aparecen dirigentes sindicales y de movimientos sociales, referentes políticos por fuera del oficialismo, empresarios y figuras del mundo eclesiástico. Para cualquiera de esos sectores, una conversación en Alvear 1637 permite algo que un encuentro público no permite: interlocución sin necesidad de producir una fotografía institucional. No significa necesariamente apoyo, respaldo ni toma de posición; justamente una de las utilidades diplomáticas de la Nunciatura es permitir una conversación sin convertirla inmediatamente en un gesto político.

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En el mundo sindical y de los movimientos sociales hay interlocutores históricos de la Iglesia argentina que buscarán mantener abiertos sus canales con Roma. También existen sectores políticos que tienen relación con la Santa Sede y empresarios con los que el Vaticano mantiene diálogos sobre asuntos sociales, económicos e institucionales. Los donantes de la visita serán uno de los grupos que con seguridad se reunirán con el Papa en la Nunciatura.

A eso se suma el propio universo eclesial, donde una visita papal abre conversaciones internas que rara vez se producen delante de una cámara: relaciones entre obispos, movimientos, congregaciones religiosas, organismos vaticanos y figuras de la Iglesia local.

La casa del Papa

La historia del edificio añade otra capa al escenario. El palacio fue encargado al arquitecto francés Édouard Le Monnier por Juan Antonio Fernández y Rosa de Anchorena, que residían en París y nunca llegaron a habitarlo. Décadas después pasó a manos de Adelia Harilaos de Olmos, marquesa pontificia y una de las grandes benefactoras católicas argentinas de su tiempo, quien terminó legándolo a la Santa Sede para que se convirtiera en sede de la representación pontificia.

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Desde 1952 funciona allí la Nunciatura Apostólica. El edificio alojó también a Juan Pablo II durante sus visitas a la Argentina de 1982 y 1987 y guarda todavía las marcas de décadas de relación entre la Iglesia local, Roma y algunas de las familias que colaboraron con su mantenimiento y sus sucesivas refacciones. En las semanas previas a la llegada de León XIV, los trabajos se concentrarán especialmente en distintos sectores de la residencia, entre ellos la fachada y la capilla.

Otros proyectos quedarán para después. Banach incluso imagina para una etapa posterior una nueva parrilla que permita convertir parte de la casa en un espacio más habitual de recepción para visitantes argentinos, en una adaptación bastante local de una de las residencias diplomáticas más particulares de Buenos Aires.

Cuando se vayan las cámaras

La Nunciatura tiene además una condición jurídica que refuerza su carácter reservado. Como sede diplomática, sus instalaciones están protegidas por el principio de inviolabilidad previsto en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Las autoridades del Estado receptor no pueden ingresar en los locales de una misión sin consentimiento y sus archivos, documentos y comunicaciones diplomáticas cuentan también con protecciones específicas. Según pudo saber Infobae, hace dos semanas se reforzó la seguridad informática y de comunicaciones.

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Pero durante una visita papal su verdadera ventaja es más sencilla: detrás de esa puerta puede celebrarse una conversación sin atril, sin transmisión y sin obligación de incorporarla al programa público. El domingo, las cámaras seguirán a León XIV hasta la Casa Rosada y el Palacio Libertad. En los días siguientes estarán en cada misa, cada ceremonia y cada traslado. Por la noche, el Papa volverá a Alvear 1637. Durante cuatro noches dormirá allí. Y en Buenos Aires ya empieza a circular otra pregunta: quiénes serán los que entren cuando las cámaras se hayan ido.

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La Casa Rosada descarta que Karina Milei viaje a China este año y deja abierta la puerta a una visita del canciller Quirno

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La Casa Rosada descarta que Karina Milei viaje a China durante 2026 y deja abierta la posibilidad de que Pablo Quirno encabece una misión oficial a Beijing antes de fin de año. La definición modifica el esquema que el propio canciller había hecho público en los últimos meses, cuando había anticipado una visita junto con la secretaria General de la Presidencia y Luis Caputo.

“No tenemos previsto un viaje a China”, aseguran en Nación. Ante la consulta específica sobre Karina Milei, responden que no viajará este año y que esa misión “nunca estuvo en agenda” de la Casa Rosada.

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La respuesta contrasta con las declaraciones públicas que hizo Quirno. El 29 de julio, el canciller había afirmado: “Estamos buscando fechas. Tenemos planeado ir con Karina Milei y Luis Caputo”, y vinculó la visita con las negociaciones comerciales abiertas con las autoridades chinas.

Quirno volvió a ratificar esa hoja de ruta el 15 de septiembre. En esa oportunidad afirmó que estaban terminando de definir aspectos de la negociación bilateral para confirmar la visita y volvió a incluir a Caputo y a Karina Milei en la eventual comitiva. Dos semanas después, la posición que transmiten en Balcarce 50 es diferente.

El viaje del canciller, en cambio, sigue siendo una posibilidad. “Quizás va Quirno”, explican en Nación. Por ahora no existe una fecha cerrada ni una agenda oficial para la misión y tampoco está definido quiénes acompañarían al ministro de Relaciones Exteriores si finalmente viaja.

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El presidente Javier Milei se reunió con el Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, en noviembre de 2024 (Foto: Prensa Presidencia).

Las conversaciones con Beijing continúan concentradas principalmente en comercio e inversiones. Quirno viene planteando que la Argentina busca reducir el déficit bilateral mediante una mayor apertura para las exportaciones nacionales y avanzar sobre protocolos y autorizaciones pendientes para distintos productos.

La relación financiera tuvo este año una definición importante. El Banco Central argentino y el Banco Popular de China renovaron en agosto el acuerdo de intercambio de monedas por 130.000 millones de yuanes y extendieron su vigencia de tres a cinco años. También mantuvieron activo el tramo equivalente a unos US$5000 millones que utiliza la Argentina.

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Elecciones en la UTA: se pone en juego la conducción del poderoso gremio de colectiveros

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La Unión Tranviarios Automotor (UTA), el estratégico sindicato de los colectiveros, afrontará entre el 7 y el 8 de octubre una elección de alto voltaje para definir sus autoridades nacionales. El actual secretario general, Roberto Fernández, buscará revalidar por quinta vez su cargo al frente del gremio, que conduce desde hace 18 años.

A diferencia de las últimas tres veces, Fernández se enfrentará a un escenario inédito: competirán otras tres listas que buscarán desplazarlo. La atomización opositora, sin embargo, favorece al oficialismo. Sus retadores serán Maximiliano Escriba, líder de la seccional Mar del Plata, una de las cinco jurisdicciones que el oficialismo perdió en 2022; Alberto Patiño, actual secretario de Organización que decidió desafiar al jefe, y Claudio Gómez, con raíces en la izquierda.

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Las casi dos décadas de conducción de Fernández, que tiene 82 años, se encuentran marcadas por un perfil negociador con las cámaras empresarias, adaptación a los distintos gobiernos y verticalismo interno. Su hegemonía, sin embargo, se pondrá a prueba frente a fallos judiciales sensibles que propiciaron una mayor apertura electoral en la UTA y abrieron paso a los opositores. En las urnas, esas expresiones buscarán canalizar el descontento por el deterioro del poder adquisitivo, de las condiciones laborales y la cobertura médica. Todo en un contexto signado por la caída de los aportes y la crisis de rentabilidad de las empresas del sector.

Roberto Fernández, a los 82 años, va por otro mandato al frente del gremio de los colectiverosRicardo Pristupluk –

El sindicato de los colectiveros tiene alrededor de 70.000 afiliados en todo el país y conserva un alto poder de fuego al momento de instrumentar medidas de fuerza por su capacidad para paralizar el transporte público. Con la votación en dos jornadas, prevista para los choferes de larga distancia, la disputa también se replica a nivel regional, ya que se renovarán las autoridades de las 25 seccionales. El oficialismo será el único que tendrá candidato propio en todas las seccionales e intentará revertir el crecimiento de la oposición en cinco distritos: Mar del Plata, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero y Jujuy.

Para la pulseada entre la CGT y la Casa Rosada, no parece resultar menor en manos de quién quedará la UTA. Fernández cortó vínculo con la central obrera y, en desacuerdo con el último cambio del triunvirato, ordenó retirar a su tropa del consejo directivo. En paralelo, adoptó una relación diplomática coyuntural con el gobierno de Javier Milei, condicionada por la dependencia de los fondos públicos, que no escaparon a la motosierra de la administración libertaria. En el último trimestre, la UTA viene de acordar un aumento salarial del 10,5% para los choferes de corta y mediana distancia en AMBA. En septiembre, sin contar viáticos, el salario básico quedó en $1.707.175.

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Desde enero de 2024, los ingresos en el área metropolitana aumentaron un 181% en términos nominales ante una inflación acumulada que rondó el 246% desde entonces. Esa disparidad impactó en la capacidad adquisitiva de los colectiveros, que ya acarreaban retrocesos significativos, con el pico del 211% del IPC anual en 2023. Pero el escenario más agudo se sitúa en el resto del país, donde las paritarias están atravesadas por acuerdos fragmentados, ingresos básicos congelados por debajo del millón e incumplimientos por las dificultades para trasladar incrementos a las provincias, que ya no disponen del Fondo Compensador del Transporte del Interior.

Dentro del universo sindical, Fernández ha mantenido una pelea crónica con Hugo Moyano y su familia. Asumió la conducción de un gremio de colectiveros golpeado por el escándalo patrimonial protagonizado por su antecesor, Juan Manuel Palacios, quien dejó el cargo en 2006 después de 22 años al frente. Fernández era entonces su secretario adjunto y, lejos de retirarse junto a su mentor político, decidió quedarse para completar el mandato. Aquella decisión fue interpretada como una traición para el moyanismo y un golpe duro a su esquema de alianzas. Palacios era un dirigente de extrema confianza del líder de Camioneros, con el que conformó el ala combativa contra el menemismo en los noventa.

En consecuencia, el clan Moyano respaldó incursiones internas de rivales para intentar desplazar a Fernández de la UTA. El pico de tensión por el control del gremio colectivero llegó en 2019, con la violenta toma de la sede de la calle Moreno por parte de grupos disidentes. Fernández resistió la avanzada desde el techo del edificio y posteriormente acusó a Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros e hijo de Hugo, de haber pergeñado la ofensiva en connivencia con Cristian Jerónimo, titular del sindicato de Empleados del Vidrio y actual integrante del triunvirato que conduce la CGT. Ese antecedente quedó como la razón de la ruptura de Fernández con la central obrera, concretada después de la elección de Jerónimo en noviembre de 2025 .

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En las últimas elecciones de la UTA, realizadas en 2022, los Moyano —que siempre negaron haber participado de aquella revuelta— respaldaron abiertamente al principal rival de Fernández, Miguel Bustinduy, a quien también le atribuían una presunta participación en la toma. Fernández se impuso otra vez, mientras que Bustinduy se retiró de la UTA y se refugió en la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), el gremio alternativo de los colectiveros que integra la CTA y al que arribó con el grueso de los choferes del Grupo DOTA.

La flexibilización del estatuto

Históricamente, el estatuto de la UTA impuso fuertes trabas para evitar que hubiera oposición, como la obligación de presentar listas completas en todo el país. Esas condiciones, calificadas de “proscriptivas” por sus críticos, dieron origen a un extenso periplo judicial impulsado por Bustinduy con el patrocinio del abogado Leandro Recalde. El proceso recayó en la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que dio lugar al reclamo y falló a favor de la anulación de artículos claves, con una consecuente flexibilización del régimen electoral del sindicato.

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Alberto Patiño, Maximiliano Escriba y Claudio Gómez, los retadores de Roberto Fernández en la UTA

De acuerdo a las decisiones de la justicia laboral a las que accedió LA NACIÓN, quedaron anuladas la obligación de presentar candidatos en todas las seccionales y delegaciones para competir por la conducción nacional, la exigencia de una “carrera sindical” previa y el requisito de haber realizado cursos de capacitación dictados o acreditados por la propia conducción. Además, por primera vez, los afiliados tendrán la opción de cortar boleta, por lo que podrán votar candidatos distintos para la conducción nacional y las seccionales.

Con Bustinduy fuera de la UTA, al frente de la opositora “Agrupación La Palacios” (bautizada así en honor a Juan Manuel Palacios) quedó Maximiliano Escriba, líder de la seccional Mar del Plata, una de las cinco jurisdicciones que el oficialismo perdió en 2022. En esta ocasión, Escriba disputará directamente la conducción nacional como candidato de la Lista Negra. Aunque no contará con la palanca del grupo DOTA, su espacio llega con el mayor despliegue territorial del arco opositor: competirá en 14 seccionales.

La Lista Marrón está encabezada por Alberto Patiño, referente de la “Agrupación 2 de Julio”, una escisión surgida de las propias entrañas de la conducción de la UTA. Patiño rompió con Fernández después de más de una década a su lado. Todavía es el secretario de Organización, considerado el puesto número tres en la jerarquía del sindicato, el mismo cargo que tuvo Bustinduy. En diálogo con este medio, Patiño justificó su ruptura con Fernández por “su gran pasividad frente a la mala situación de los trabajadores”, “su acomodo frente a los distintos gobiernos” y “su afinidad con los empresarios”.

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La Lista Bordó representará a la izquierda sindical a través de Claudio Gómez, chofer de la línea 86 y referente de la “Agrupación 460”.




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