POLITICA
Círculo rojo: Milei encerrado en su sistema de toma de decisiones y los intereses cruzados en la casa matriz del PRO

Según Javier Milei, todo se reduce a una conspiración en su contra: la investigación sobre el crecimiento patrimonial aún inexplicado de Manuel Adorni, el posicionamiento de Mauricio Macri, los números sobre la lenta y heterogénea recuperación de la actividad económica, las declaraciones de los consultores no alineados con el discurso oficial, los rechazos en el Congreso y las editoriales de los periodistas. También la guerra feroz y a cielo abierto entre Karina Milei, los primos Martín y Eduardo Menem, “Lule”, y Santiago Caputo y Las Fuerzas del Cielo, la agrupación que creció gracias a los beneficios del consultor estrella del presidente, que esta semana alcanzó su máximo nivel de tensión por una disputa intrascendente en redes sociales que blanqueó por qué esa pelea no tiene retorno.
Pero la puja en torno a una cuenta atribuida al presidente de la Cámara baja, que alimentó el último capítulo de la interna, el más dañino, en una de las semanas con mejores noticias para el gobierno de los últimos meses -un par de victorias en Diputados, la publicación del EMAE con un crecimiento interanual en 14 de 15 sectores de la economía, el envío de una batería de proyectos al Parlamento y el casi seguro anuncio de la visita del Papa León XIV al país para noviembre próximo-, expuso además a un presidente incapaz de resolver una disputa entre sus dos principales colaboradores. La pregunta ya no es quién le miente a Milei, como deslizó públicamente el militante Daniel Parisini -una semana atrás se abrazó con el mandatario en los estudios del streaming Carajo-, si no quién cuida al Presidente.
El sistema de toma de decisiones de Milei arrastra desde hace tiempo serias deficiencias, y la guerra declarada de esta última semana terminó por desnudar esas falencias. El Presidente eligió la confabulación -dijo que la exposición del contenido de la cuenta Periodista Rufus con críticas durísimas sobre la gestión y, en particular, sobre Las Fuerzas del Cielo, había sido “algo prefabricado para generar un problema”– y la revalorización de la figura de Caputo -“es como un hermano para mí”, aseguró- para ocultar que no puede resolver la puja interna ni reconfigurar el triángulo de poder que diseñó a mediados del 2024 cuando echó a Nicolás Posse.
“Al menos se blanqueó la interna, ahora ya es un tema de ellos. Javier demostró que no puede hacer nada”, opinó un altísimo dirigente libertario que accede a la intimidad de los hermanos Milei y que sigue con preocupación la pelea, como el resto del gabinete. Este lunes volverán a verse las caras, tras el Tedeum en la Catedral.

Milei reformuló su esquema de toma de decisiones en mayo del 2024, cinco meses después de asumir, con la salida de Posse, que había desplegado un control casi total sobre la gestión. Hasta ese momento, Karina Milei se reservó para sí la estrategia política, la construcción de la estructura partidaria y la llave para acceder a la intimidad presidencial; Santiago Caputo, la comunicación y algunas gestiones especiales. Cuando salió eyectado Posse –¿intentó, sin éxito, volver a acercarse en los últimos tiempos a sus anteriores empleadores?-, el Presidente tuvo que reestructurar de urgencia la administración: con su hermana dedicada al partido, y ante la escasez de recursos humanos, delegó en su consultor principal buena parte de la gestión y, en especial, áreas muy sensibles de la administración, como ARCA, la SIDE, transporte y el control sobre empresas del Estado. Caputo se convirtió, durante todo el 2024 y parte del 2025, en un asesor todoterreno, concentró poder real, y se erigió, junto a un grupo selecto de colaboradores, como el interlocutor más sólido con el sindicalismo, el establishment empresario, los medios y el Congreso. También con la Justicia. Ese sistema colapsó el año pasado, en las elecciones de octubre, con el triunfo soberbio de La Libertad Avanza y el empoderamiento de la hermanísima, que se vio amenazada por el avance del consultor.
Fue en ese momento que Karina Milei ideó la contraofensiva, consolidó su relación con los Menem y decidió contrarrestar a su rival interno, primero en la estrategia política y el vínculo con el Congreso, después en el avance sobre la relación con la Justicia y más tarde en la supervisión de los gastos y el funcionamiento de la SIDE, con la jefatura de la comisión bicameral de fiscalización de ese organismo, ahora en manos de Sebastián Pareja. Antes de eso, obturó los intentos de Caputo de reservarse para su sector el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete con la elección de Diego Santilli y Adorni, en este último caso, un experimento a todas luces fallido.
A Milei, esa guerra entre su hermana de sangre y su hermano de la vida lo sensibiliza: se dispara su propio índice de irascibilidad. Múltiples versiones dan cuenta de que, frente a la primera contraofensiva de su hermana, en Justicia –una jugada que dinamitó el statu quo del Poder Judicial y habilitó a un rediseño de los sectores en pugna con epicentro en la Corte Suprema y en Comodoro Py-, el Presidente volvió a reunirse con mayor frecuencia con su consultor estrella, y que incluso se declaró, puertas adentro, imposibilitado de frenar cualquier movimiento de su hermana.
Los motivos detrás de la incapacidad de Milei de frenar la sangría interna son múltiples, de acuerdo a las fuentes. Por fuera del costado emocional, el más recurrente es que necesita sí o sí de sus dos principales colaboradores. En el caso de Caputo pesan además, según las fuentes, los contactos que construyó con la administración republicana, y la capilaridad en un buen número de áreas de la gestión doméstica que incluyen, a las mencionadas, desde YPF y Salud a dependencias de Economía en las que ejerce una enorme influencia su hermano Francisco. Y licitaciones híper sensibles como la demoradísima del Belgrano Cargas o la hidrovía del río Paraná-Uruguay, la más importante de esta gestión. El reciente viaje a Washington estuvo teñido, como se contó en esta sección, con ese proceso: enviados de la administración norteamericana ya habían viajado al país el mes pasado, alertados por una posible injerencia china con una de las empresas oferentes.
Pero por fuera de esa interna descarnada que, contrario a lo que declaró Martín Menem, por ahora no se resolvió “en el vestuario”, Milei blanqueó con el tiempo un estilo de liderazgo muy particular, alejado de cualquier lógica conocida hasta el momento, atravesado por vaivenes emocionales y el contenido de sus relaciones personales. Ayer se confirmó, por ejemplo, que no se invitó a Victoria Villarruel al tedeum de este lunes. Milei privilegia afinidades a cualquier protocolo político e institucional. Existe un patrón común: no hay lugar para el disenso y, mejor aún, si se incluye una mimetización con el estilo presidencial. No importa si hay inexperiencia entre la dirigencia libertaria, o racionalidad. En una columna reciente publicada en el The New York Times, la abogada y periodista Amanda Taub analizó la influencia de lo que definió como “empleados mediocres” en los nuevos liderazgos globales y en procesos de pauperización de las democracias actuales. “Resulta que los aspirantes a autoritarios no necesitan dotar a sus regímenes de verdaderos creyentes ideológicos, ofrecer incentivos extremos ni imponer castigos draconianos para hacerse con el poder. Simplemente tienen que averiguar cómo captar a su mano de obra ideal: los frustrados y los mediocres”.
El Presidente, para colmo, evita involucrarse en áreas de la gestión que no le interesan. Alguna vez, en Olivos, frente a un grupo de interlocutores reconoció que, por fuera de las redes, solo le dedica tiempo a la economía, a la seguridad -en especial cuando Patricia Bullrich controlaba el ministerio- y a que Sandra Pettovello tenga todas las herramientas disponibles para llevar adelante la administración de Capital Humano. Es llamativo: hay rubros muy delicados por los que ni siquiera se interesa, como la SIDE. Es más: ni siquiera conoce al jefe de los espías, tampoco le llegan los reportes diarios. Está enfocado en la economía, que el jefe de Estado está seguro de que empezará a mostrar mejoras sostenidas en la diaria en los próximos meses. También su ministro de Economía, que, sin embargo, en la semana, en una entrevista televisiva, lanzó una frase muy sugestiva que pasó desapercibida: “Tenemos que recaudar más, seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”, dijo. Traducido: ya tiene escaso margen para la motosierra. En abril, las partidas no indexadas dentro del gasto primario del Estado alcanzó el 30%, el nivel más bajo desde el 2008, según publicó el viernes la consultora Empiria, de Hernán Lacunza y Nicolás Gadano.

El affaire Santiago Caputo-Martín Menem expuso también un proceso de devaluación de la palabra presidencial. El último indicio había tenido lugar más de dos semanas atrás, cuando Bullrich pidió públicamente que Adorni presentara de manera urgente su declaración jurada. Fue el 6 de mayo por la tarde. Esa noche, desde el avión, de regreso de Estados Unidos, Milei pidió salir por televisión para explicar que, efectivamente, su jefe de Gabinete cumpliría “inmediatamente” con aquello que horas antes había spoileado la ex ministra de Seguridad.
Hasta ayer, sábado 23, no hubo novedades en la Oficina Anticorrupción. Durante la semana, su hermano Francisco, denunciado en la Justicia, tuvo que rectificar su propia declaración jurada. Pero pasó algo aún peor: Bullrich presentó su rendición patrimonial, una manera poco elegante de volver a diferenciarse del jefe de Gabinete.

Intereses cruzados en la casa matriz. En tándem, un grupo de dirigentes cercanos a la jefa del bloque de LLA en el Senado también se presentó en la OA para declarar los bienes y el patrimonio correspondientes al 2025, y el jueves, el subsecretario de Intervención Federal del ministerio de Seguridad, Federico Angelini, del PRO, referenciado en la ex ministra, presentó su renuncia al cargo.
Los movimientos de Bullrich de los últimos meses, y la crisis en el sistema de toma de decisiones y, con ello, el quiebre con un sector del establishment, hicieron que el círculo rojo empezara a mirar a la senadora con mayor interés de cara al 2027. “Si dependiera de ella, en su escala de prioridades, primero es presidenta, después vicepresidente y si no, se queda como senadora”, resaltó un dirigente cercano. Dicen, en su entorno, que no quiere ser jefa de Gobierno porteño, y que esa posibilidad no figura hoy entre sus prioridades, más allá de que en las últimas semanas volvió a recorrer la capital e incluso se mostró con Karina Milei en una reunión partidaria. “Te das cuenta que a Patricia no le interesa la ciudad, es forzado”, se sinceró un legislador que participó de aquel encuentro.
Colaboradores de la ex ministra explicaron, sin embargo, que es difícil pronosticar una aventura presidencial por fuera del proyecto libertario. Sin embargo, esta semana corrieron versiones de un posible operativo clamor, posterior al Mundial, encabezado por legisladores, y hasta se mencionó a la posibilidad de algunos gobernadores que podrían empezar a insinuar un experimento con la senadora a la cabeza. Alimentó esas suspicacias el lanzamiento de fines del mes pasado del Partido Popular Federalista -con alcance nacional- en la capital, en un restorán del centro, en manos de Pedro Braillard Poccard, vicegobernador correntino, como plataforma ofrecida a Bullrich, que tiene una relación muy fluida con la familia Valdés, en especial con el ex gobernador. “Partidos sobran, pero no es el momento”, abundaron desde el bullrichismo.

Lo cierto es que el escándalo alrededor del patrimonio de Adorni, que ya había puesto reparos durante la campaña del año pasado cuando aún no habían estallados las denuncias judiciales y todavía gozaba de cierta popularidad, complicó los planes porteños de La Libertad Avanza en un distrito, como la capital, decisivo para la alianza con el PRO, en el que se negocian múltiples intereses cruzados.
Es que es la primera vez en 20 años, desde que Mauricio Macri desembarcó en la ciudad de Buenos Aires hasta convertirla en la casa matriz del PRO, que ese partido que hegemonizó el territorio por dos décadas tiene chances reales de perderlo. Esa desesperación hizo que el año pasado el jefe de Gobierno, Jorge Macri, adelantara el calendario y llevara al PRO a una derrota categórica que implosionó el vínculo entre los primos que ya de por sí históricamente fue oscilante. Esa decisión tuvo el sello del catalán Antoni Gutiérrez-Rubi, cuyo contrato fue rescindido insólitamente por redes sociales tras el tropiezo electoral de mayo el 2025: la estrategia ahora está centralizada en Facundo Calegari, con muy buen contacto con el expresidente, tanto que alguna vez intentó un acercamiento entre el jefe del PRO y Santiago Caputo, al que también conoce muy bien.
En un sector del círculo rojo, y en sectores cercanos al expresidente, azuzan una posible candidatura presidencial de Macri en el 2027 que, para él mismo, tiene un solo objetivo: generar el mayor músculo político para llegar a una eventual mesa de negociaciones con el gobierno en la que pueda resguardar a la capital, el distrito que le dio sustento político y económico en estas dos décadas a la maquinaria del PRO y que lo catapultó a la Presidencia. Para Macri, retener la ciudad es una obsesión que lo desvela.

Una mejora en la percepción de la gestión y mayor debilidad por parte de La Libertad Avanza fueron las razones que llevaron al jefe de Gobierno a pensar en que los hermanos Milei podrían necesitar un acuerdo con él y su primo el próximo año. Por eso el alcalde derechizó su discurso -los estudios focales pedían mayor “nitidez”-, en paralelo a un mayor orden en su administración que fue posible, en buena medida, gracias a la intervención de Daniel Angelici, “El Tano”, desde hace meses el hombre más influyente de la gestión local, desde el Ejecutivo y la Legislatura al Poder Judicial, con relación directa con los principales actores del ecosistema porteño: desde los Macri, Juan Manuel Olmos y Víctor Santa María a Horacio Rodríguez Larreta, los jefes del radicalismo, dirigentes y operadores de LLA y hasta Nicolás Caputo, que en su momento impulsó al expulsado Carlos Frugoni, con un paso por la administración de la capital. A propósito, el vínculo entre “Nicky” y el expresidente sigue mucho más frío que en los mejores años de Macri. Angelici trabaja para la reelección del jefe de Gobierno, aunque fuentes cercanas no descartan una apertura a negociaciones amplificadas.
En La Libertad Avanza juran que, por ahora, la hermana del Presidente niega de cuajo un posible acuerdo con el PRO como sí propicia, por ejemplo, Bullrich. Es más: en una reunión reciente con militantes digitales en Olivos, el propio Presidente ratificó que no quiere un acuerdo en la capital. Recomiendan seguir, por caso, a la diputada Lilia Lemoine, que es la voz de Milei, que le dedica cada tanto posteos muy duros al jefe de Gobierno. “Si la economía mejora y el presidente hace campaña, al que pongas va a ganar”, aventuró un referente libertario. A pesar de que la constitución porteña exige el 50 más 1 de los votos para sortear la segunda vuelta.
En ese contexto, Jorge Macri se reserva la potestad de fijar el calendario electoral. En usinas de la política porteña comenzó a circular últimamente que el jefe de Gobierno podría inclinarse por impulsar un cronograma concurrente o, en todo caso, ensayar un “súper domingo” junto a varios distritos controlados por gobernadores de la zona media como Córdoba o Santa Fe si, llegado el caso, se avanza en un experimento de centro como en su momento fue la experiencia de Juntos por el Cambio. Es parte de una serie de conversaciones que el expresidente Macri empezó a tener con algunos jefes provinciales como Martín Llaryora, a pesar de que varios de ellos aún no le confían al jefe del PRO.
El peronismo sigue con especial atención esos movimientos. Análogamente a la construcción de una alternativa nacional, todavía muy incipiente por fuera del proyecto de Axel Kicillof, en la capital se propiciaron en los últimos tiempos ámbitos de debate cruzados e hipótesis pre-electorales entre las que se incorporó a la figura de Rodríguez Larreta, decidido a intentar volver a la Jefatura de Gobierno. Es tal el nivel de confusión que generó la experiencia libertaria y el desorden de las ofertas opositoras que recientemente hasta se llegó a discutir la posibilidad de sumar al ex jefe de Gobierno a una alternativa nacional más amplia del peronismo. Se trata, en definitiva, de los deseos de un sector del establishment que empuja a figuras como el banquero Jorge Brito. Existen, en paralelo, conversaciones entre Rodríguez Larreta y Sergio Massa, viejos amigos.

El ex jefe de Gobierno necesita llegar a fin de año con una intención de voto por encima de los 15 puntos para meterse en la conversación y conformar una alianza con otros actores del centro hacia la izquierda si es que el PRO termina concentrado desde el centro hacia bien la derecha. El legisaldor abrió, en medio, una ronda de diálogos con el peronismo, en particular con Olmos, que se posicionó como una figura central en el PJ. Se especula, en esa línea, con el balotaje como objetivo, y conformar para eso una coalición más amplia que apunte a derrotar a la centroderecha. ¿Puede el peronismo ir en la capital detrás de la figura del ex jefe de Gobierno, o volverá a apostar por un dirigente propio como en estos años? ¿Es negocio pactar con Rodríguez Larreta? Y si lo es, ¿para quién? Hoy suena a una quimera, en especial cuando faltan definir una serie de cuestiones antes de fin de año, con foco en el mes de noviembre: mientras todo el sistema político esté atento a las elecciones intermedias de Estados Unidos, cuyo resultado puede tener una incidencia directa en el último tramo de la gestión de Milei, deberá definirse la renovación del PJ de la capital -si es que no se prorroga la conducción actual- y a los nuevos integrantes del Consejo de la Magistratura nacional. Dos instancias en las que el peronismo porteño tendrá que decidir si hay acuerdo o si, por el contrario, se abre el escenario para una disputa con el kirchnerismo. Es clave, en ese sentido, el rol de Olmos, de Mariano Recalde y de Paula Penacca, cada vez más cercana a Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora que sigue enfrascado en su pelea con Kicillof. El gobernador está cansado de las internas, pero no va a responder públicamente, a pesar de la insistencia de un sector y de las ofertas que le acercaron algunos consultores para cambiar de estrategia. En la provincia de Buenos Aires dejó de reunirse la mesa política que aglutinaba a todos los sectores del peronismo por la fricción entre las facciones. Habrá que ver si sucede algo similar a principios de semana, pero en La Libertad Avanza.
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POLITICA
Clara Muzzio respondió a las críticas por sus dichos sobre la ESI y ratificó su postura

La vicejefa de gobierno porteño, Clara Muzzio, respondió este domingo a las críticas que despertaron sus polémicas declaraciones sobre la identidad de género y la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) en la Argentina. Luego de que varios funcionarios de la Legislatura porteña la instaran a retractarse, la funcionaria defendió sus dichos, negó haber cometido un error y volvió a cuestionar el enfoque sobre el tema.
“Hay momentos en donde podemos revisar cosas que se daban por verdades y tal vez no lo eran. Este es uno de esos momentos”, comenzó en el posteo que publicó en su cuenta de X.
Y respecto de una de las frases que más repudio generó, Muzzio sostuvo: “No dije nada fuera de lugar, solo que hay dos sexos, como establece la biología. Sin embargo, la magnitud y la ira de las reacciones dejan ver que esa definición tiene para ellos un enorme significado político que no están dispuestos a permitir que sea desafiado».
“En esa violencia me parece ver, además de la intención de atacarme, la búsqueda de una sanción ejemplar que funcione como una advertencia para todos los demás. El propósito es blindar sus ideas y dejar en claro que no hay espacio para cuestionar a los ideólogos de género ni los principios que defienden”, escribió.
La semana pasada, durante la presentación del informe del jefe de Gabinete del distrito, Gabriel Sánchez Zinny, siete de 26 legisladores centraron sus intervenciones en los dichos de la funcionaria, o al menos los mencionaron. Se trata de diputados locales que integran cinco de los siete bloques que componen el cuerpo, lo que forzó a Gabriel Sánchez Zinny a brindar explicaciones sobre la implementación de la normativa.
Incluso el diputado nacional Esteban Paulón (Partido Socialista) envió una carta documento a la vicejefa intimándola a que se retracte en 72 horas, plazo que se cumplió el sábado. En caso de que Muzzio no ratifique o rectifique sus dichos en este lapso y por cualquier medio, Paulón avanzaría la semana próxima con una denuncia penal por incumplimiento de los deberes de funcionario público y discriminación.
“A esta altura, sólo quiero aclarar que las ideas que sustentan las políticas identitarias constituyen un dogma más: un conjunto de principios que pretende imponerse como una verdad incuestionable, aunque, según sus propios términos, no sea más que una construcción social. Y si realmente es una construcción, entonces puede debatirse, cuestionarse, corregirse e incluso ser reemplazada por otra“, ratificó Muzzio, sin retractarse.
En la entrevista publicada el sábado, Muzzio sostuvo que la ESI es una “trampa mortal”. “Estoy convencida que los niños tienen que tener información biológica y no ideologizada”, comentó. Además, tildó de “idea monstruosa” e “ideología siniestra” el hecho de que una institución educativa le señale a un niño “que tal vez nació en un cuerpo equivocado”.
“Estas cosas las empezamos a ver en los materiales que se dan en las ESI donde empieza a existir esta multidiversidad de géneros. Yo sostengo que hay dos sexos, el masculino y el femenino, y uno nace con eso”, afirmó, y convocó a revisar la normativa, que considera que “destruyó la cabeza de los niños”.
En el posteo de este domingo, siguió: “Es en ese sentido que, en mis respuestas, también cuestiono los contenidos de la ESI que fueron permeados por doctrinas identitarias, cuyas categorías y presupuestos pasaron a formar parte de muchos de sus programas”.
“Una gran parte de la ESI tiene poco que ver con la educación sexual y mucho con la formación ideológica. Los datos muestran, además, que no logró mejorar los indicadores de prevención de las infecciones de transmisión sexual”, afirmó y ejemplificó: “La sífilis, la gonorrea, la clamidia y el HIV aumentaron en lugar de reducirse, mientras se multiplican los discursos de jóvenes que jactan no usar preservativo”.
Muzzio redobló la apuesta y se refirió a quienes están a favor de la normativa: “Cuando hablo de esto, me recuerdan los efectos positivos que la ESI tuvo en la detección y denuncia de casos de abuso sexual contra menores. Considero esos datos muy importantes y de enorme valor. Creo que la prevención, la detección temprana y la denuncia de situaciones de abuso deben seguir siendo una prioridad, y que debemos profundizar los mecanismos que faciliten esa detección».
“También estoy convencida de que es posible diseñar programas específicos para que la escuela siga detectando situaciones de abuso, como hoy detecta casos de violencia familiar o de abandono sanitario, sin que para ello sea necesario incorporar los contenidos ideológicos de la ESI. Sin embargo, para sus defensores, eliminar el adoctrinamiento ideológico de la ESI resultaría inadmisible”, apuntó.
La vicejefa también enumeró las medidas que tomó el Gobierno en el último tiempo para “combatir” la normativa. “Algunas consecuencias de la doctrina identitaria se pudieron cambiar, como acabar por el decreto presidencial con los tratamientos de hormonización a menores y las operaciones quirúrgicas mutilantes en adolescentes, que se hacían por ley en hospitales públicos sin autorización obligatoria de los padres”, dijo y sumó: “También desde el Gobierno de la Ciudad se pudo terminar en el año 2025 con el cambio de sexo en los DNI de mayores de 16 años, una disposición de 2021 que permitía modificar al instante el sexo sin la autorización de la familia, pero que, ante un arrepentimiento del adolescente, lo obligaba a tramitar una causa judicial en un proceso moroso con consecuencias psicológicas y civiles irreparables».
Para cerrar, consideró que hablar de estos temas “no debería ser traumático”, ya que es algo “bueno para la sociedad”. Resaltó la importancia de “plantear dudas sobre los dogmas, observar en detalle los programas de la ESI, cuestionar el aborto y reclamar incansablemente su fin, sostener que los padres no deben ser reemplazados por el Estado en la crianza de sus hijos».
Y finalizó: “A veces, para insultarme, me dicen conservadora, como si yo prefiriera la inmovilidad del pasado. No. Creo que estamos en un tiempo vertiginoso de cambio ideas. Esa libertad nos permite decir lo que pensamos, luchar por lo que creemos y defender la vida humana. En eso estoy”.
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POLITICA
Cuántos proyectos de ley presentaron los senadores en el primer semestre del año

Tras el paso al costado de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete de Ministros, el oficialismo intentará avanzar en el Senado con varios proyectos pendientes a los que buscará darle prioridad. La Cámara alta -que fue la que le fijó un ultimátum a Javier Milei respecto del futuro del hoy ex funcionario- recuperará protagonismo.
El Gobierno busca convertir en ley la reforma a la Ley de zonas frías, la inviolabilidad de la propiedad privada (que modifica la Ley de Tierras) y asimismo aspira a una reforma política que elimine las PASO.
Hasta ahora, el Senado tuvo ocho sesiones en la primera mitad del año y hubo 80 votaciones en total. Se aprobaron siete proyectos de ley, entre los cuales están el de Modernización Laboral, el nuevo Régimen Penal Juvenil, la reforma de la Ley de Glaciares, y la Regularización de armas de fuego y prórroga del Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego.

También, el Acuerdo de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea; los Tratados Internacionales con Singapur, Suiza y la República de San Marino referidos a ese Acuerdo; y el acuerdo con dos fondos buitres que reclamaban por bonos argentinos en default desde 2001.
Además, en esta mitad de año se aprobaron varias decenas de pliegos judiciales, así como de ascenso de militares, designación de embajadores, y de los miembros de la Auditoría General de la Nación en representación del Senado.
Pero el denominador común de todos ellos es que todos fueron promovidos por el Ejecutivo. Ninguno, hasta ahora, de los votados afirmativamente fue un proyecto de autoría de uno de los integrantes del cuerpo.
Infobae relevó, al igual que hizo hace dos semanas con los diputados, la cantidad de proyectos presentados por los senadores los primeros seis meses del 2026, tras el recambio legislativo del 10 de diciembre.
Del procesamiento de la información públicada por la web del Senado surge que 69 legisladores presentaron en el Senado 523 proyectos de ley originados en esa cámara. Solo tres de los 72 senadores que integran el cuerpo no impulsaron ninguno. Infobae también analizó la distribución por bloques y por senador, distinguiendo los de ley, de los de declaración o comunicación o resolución.
Por bloque político
El bloque con mayor producción legislativa fue el Justicialista, de 21 miembros, con 251 proyectos de ley, casi la mitad del total (48%). Los legisladores de la oposición, históricamente, son los más proclives a presentar proyectos que buscan marcarle la agenda al oficialismo.
Le sigue la UCR – que tiene 10 senadores – con 74 iniciativas de ese tipo (el 14%), ya sea como autores o coautores.
Luego aparece el bloque Independencia, de la tucumana Beatriz Avila, con 44 proyectos de ley firmados (8%); Moveré Santa Cruz – que integran José María Carambia y Natalia Gadano – quienes presentaron o rubricaron 26 propuestas de ley (5%); el de Convicción Federal – que conforman Carolina Moisés, Sandra Mendoza y Guillermo Andrada – con 24 iniciativas de su autoría (el 5%); y el PRO, cuyos tres integrantes (Martín Goerling, Victoria Huala y Andrea Cristina) estamparon sus firmas en 21 proyectos (4%).
Los 21 senadores que integran el bloque de La Libertad Avanza (LLA) fueron autores o coautores de 19 proyectos de ley (el 4% del total), el mismo número que el monobloque de Despierta Chubut, que conforma Edith Terenzi. Primero los Salteños, cuya única integrante es Flavia Royón, impulsó 16 iniciativas de este tipo (3%)
Con menos de 10 proyectos de ley en el primer semestre figuran los bloques Frente Cívico Por Santiago (8 iniciativas), Encuentro Misionero (8), Provincias Unidas (7) y Justicia Social Federal (5), todos de dos senadores cada uno; y el monobloque de La Neuquinidad, que integra Julieta Corroza, con un solo proyecto de ley presentado.
Los senadores más prolíficos
De los 10 senadores que presentaron 20 o más proyectos de ley en estos seis meses, considerando aquellos en los que fueron autores o coautores (no co-firmantes), 9 son del bloque Justicialista, en línea con la mayor cantidad de iniciativas presentadas por esta bancada opositora.
El ranking lo encabeza – por lejos -el peronista Jorge Capitanich, de Chaco, con 104 iniciativas de este tipo en los primeros seis meses de 2026. Le siguen el entrerriano Adán Bahl, de Entre Ríos, que presentó 55 proyectos de ley; la tucumana Beatriz Ávila, del monobloque Independencia, que rubricó 44 como autora o coautora; y la mendocina Anabel Fernández Sagasti, que presentó 40.

Luego aparece Alicia Kirchner, ex gobernadora de Santa Cruz, con 28 iniciativas de este tipo presentadas; Sergio Uñac, ex mandatario de San Juan, con 25; el rionegrino Martín Soria, ex ministro de Justicia, con 23.
El top ten lo cierran Carlos Linares, de Chubut, con 22; el pampeano Daniel Bensusán, de La Pampa, con 21; y Ana Inés Marks, de Río Negro, con 20 iniciativas de ley que llevan su firma como autora.
Los legisladores con menos proyectos
En el otro extremo del ranking, hay tres senadores que no aparecen como autores o coautores de ningún proyecto de ley en el primer semestre del año. Los tres son de LLA: Nadia Márquez, de Neuquén; Ivanna Arrascaeta, de San Luis; y Vilma Bedia, de Jujuy.
A su vez, hay otros 8, de los cuales 7 son también del oficialismo, que sólo impulsaron uno: el senador porteño y economista Agustín Monteverde; el riojano Juan Carlos Pagotto; la salteña Emilia Orozco, que busca establecer nuevas incompatibilidades y prohibiciones para el ejercicio de la función pública para jueces, fiscales y defensores; Francisco Paoltroni, que promueve la intervención federal de Formosa; los entrerrianos Joaquín Benegas Lynch y Romina Almeida; y la fueguina Belén Montes de Oca.
La otra senadora que presentó un solo proyecto de ley es Julieta Corroza, del bloque La Neuquinidad, alineada con el gobernador Rolando Figueroa.
En cuanto a Patricia Bullrich, la presidenta del bloque de La Libertad Avanza, aparece como autora del proyecto de ley que establece un marco regulatorio de biocombustibles en el territorio nacional. Y como coautora en un proyecto presentado por el senador libertario Enzo Fullone, de Río Negro, destinado a establecer un régimen excepcional para la regulacion de la obra publica nacional.
Entre los más relevantes impulsados por el bloque oficialista, también aparece el que presentó el cordobés Luis Juez para la Protección Digital de Niños; el de coterránea Carmen Álvarez Rivero para el Reempadronamiento partidario y la afiliación digital libre; y el de Bartolomé Abdala que busca agravar las penas de los delitos contra la seguridad pública relacionados a los incendios.
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Infografías: Felipe González
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POLITICA
El Gobierno negocia la redacción final de la reforma del Código Penal y demora el envío del proyecto de juicio por jurados

El Gobierno negocia la última versión de la reforma del Código Penal y frenó el envío del proyecto de juicio por jurados al Congreso. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, le envió hace dos semanas una nueva contrapropuesta a Santiago Caputo y las partes negocian un texto intermedio entre la reforma original de más de 900 páginas y una versión más reducida.
La nueva propuesta fue enviada desde el Ministerio de Justicia a la Secretaría de Legal y Técnica, que coordina María Ibarzabal y tiene a cargo la revisión jurídica de los proyectos antes de su eventual remisión al Congreso. En Balcarce 50 sostienen que la discusión sigue abierta, pero remarcan que las partes acercaron posiciones después de meses de desencuentros internos.
La reforma penal quedó atravesada por la pelea por el control del área de Justicia. La tensión se profundizó tras el desplazamiento de Sebastián Amerio y la pérdida de influencia de Caputo en el ministerio, que ahora está a cargo de Mahiques, un funcionario alineado con Karina Milei.
Legal y Técnica, en cambio, sigue bajo la órbita de Ibarzabal, una de las funcionarias de mayor confianza del asesor presidencial.
La discusión central pasa por el alcance del texto. El borrador original que se trabajó durante la gestión anterior superaba las 900 páginas e incluía una modificación muy amplia del Código Penal vigente y de leyes penales especiales. Mahiques impulsa ahora una versión más acotada, con el argumento de que una reforma demasiado extensa puede trabarse en el Congreso por su complejidad técnica y por el volumen de temas sensibles.
En el entorno de Caputo sostienen que el último borrador que recibieron reduce de forma significativa la reforma inicial. Cerca de Mahiques rechazan esa lectura y remarcan que el texto enviado desde Justicia abarca más del 35% del Código Penal, por lo que niegan que se trate de una versión mínima. En ambas partes, sin embargo, admiten que buscan “ponerse de acuerdo”.
Una de las alternativas que circula en la Casa Rosada es cerrar un punto intermedio: una reforma cercana a la mitad del texto original o de alrededor de dos tercios de la propuesta que se venía trabajando. La intención es evitar tanto un paquete demasiado chico, que pueda ser leído como una señal de retroceso, como una reforma integral que obligue al Gobierno a abrir discusiones difíciles de sostener en el Congreso.
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El Gobierno quiere preservar los capítulos con mayor consenso político. Entre ellos aparecen el endurecimiento de penas para delitos sexuales, abuso sexual infantil, grooming, estafas piramidales y entraderas, entre otros. En la Casa Rosada ya habían descartado incluir cambios sobre aborto y tampoco querían abrir una discusión de fondo sobre la figura de femicidio, pese a que sectores del oficialismo habían deslizado en distintos momentos la intención de revisar ese agravante.
En paralelo, el Ejecutivo puso en pausa el proyecto de juicio por jurados, que ya estaba listo para ser enviado desde Legal y Técnica. “Se decidió frenarlo hasta que haya un nuevo código procesal”, expresan en Nación. La decisión responde a una lectura técnica y política: el Gobierno considera que no conviene avanzar con el sistema de jurados sin antes ordenar el marco procesal que definiría cómo se aplicará en la práctica.
La decisión modifica la agenda judicial que el oficialismo venía preparando para el Congreso. El proyecto de juicio por jurados había sido presentado internamente como una de las reformas posibles para el segundo semestre, pero ahora quedó postergado mientras se ordena la discusión penal y procesal.
La próxima reunión de la mesa política será clave para definir la secuencia de envíos al Congreso. El encuentro se realizará la semana que viene y estará encabezado por Karina Milei, con la participación de Diego Santilli, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem, Patricia Bullrich, Santiago Caputo, Ignacio Devitt y Fabián Fernández.
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En la Casa Rosada quieren usar esa instancia para ordenar prioridades legislativas después de la salida de Manuel Adorni y el ascenso de Santilli a la Jefatura de Gabinete. La reforma electoral, Zona Fría, Inocencia Fiscal, propiedad privada y el paquete judicial forman parte del tablero que deberá administrar el nuevo esquema político.
“Al Código Penal lo vamos a terminar mandando este año, pero lo complejo va a ser conseguir los votos”, agregan en el Ejecutivo. La intención del Gobierno es que el proyecto ingrese por Diputados, donde Martín Menem encabezará las negociaciones.
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