DEPORTE
Conmebol abrió un expediente contra Cruzeiro por un acto racista que sufrieron los hinchas de Boca

El fuego cruzado entre Cruzeiro y Boca durante la tercera fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores no quedó solo en la cancha. De hecho, también se trasladó a las tribunas.
Según reportaron los medios locales de Brasil, la Conmebol abrió un expediente contra la Raposa por un acto racista que sufrió la parcialidad Xeneize durante la visita.
Tal como captaron algunos de los presentes con sus propios celulares, un simpatizante exhibió un billete de dos reales frente a los argentinos, gesto que fue interpretado por la Casa Madre de Sudamérica como una provocación.
¿En qué artículo del Código Disciplinario se amparó la Conmebol para abrir un expediente contra Cruzeiro?
La Conmebol se amparó en el Código de Disciplina, más precisamente en el artículo 15.2, que destaca que todo aquel que «insulte o ataque la dignidad humana por motivos de color de piel, raza, sexo u orientación sexual, etnia, idioma, credo u origen, discapacidad, posición o ideología política, poder adquisitivo, lugar de nacimiento o cualquier otra condición o razón» será sancionado.
¿Qué sanción puede recibir Cruzeiro por el acto racista que cometió uno de sus hinchas contra la parcialidad de Boca?
Un acto racista de ese calibre puede terminar con una multa de 100.000 dólares para el club.
No es la primera vez: ya hubo un antecedente similar en 2024 por Copa Sudamericana entre ambos clubes
El 2024 cruzó a ambos clubes en los octavos de final de la Copa Sudamericana. Y, lamentablemente, allí también ocurrió una escena similar: un grupo de hinchas de Cruzeiro lanzó billetes y monedas hacia la tribuna en la que se encontraban los de Boca.
¿Cuándo vuelven a jugar Boca y Cruzeiro por la Copa Libertadores?
Boca recibirá a Cruzeiro para disputar la quinta fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores. Dicho duelo tendrá lugar el martes 19 de mayo a las 21.30 horas en la Bombonera.
Cruzeiro,Boca Juniors,Copa Libertadores
DEPORTE
De Ronaldo a Batistuta: las lesiones más escalofriantes de figuras indiscutidas del fútbol mundial

Durante una conversación difundida por LUCAS TYLTY, varias leyendas del fútbol compartieron sus experiencias más difíciles dentro y fuera de las canchas. Entre los temas principales surgieron el episodio vivido por Ronaldo antes de la final del Mundial de 1998 y los problemas físicos que marcaron la carrera de Gabriel Batistuta, además de otras anécdotas de Roberto Carlos y Roberto Baggio.
Ambos futbolistas, junto a otras figuras, relataron cómo enfrentaron el dolor, la soledad y las secuelas físicas a lo largo de sus trayectorias profesionales.
Ronaldo contó que antes de la final del Mundial de 1998 luchaba con una convulsión inesperada y que fue al hospital para hacerse estudios y confirmar que podía jugar sin ponerse en riesgo. Batistuta dijo que disputó partidos casi sin poder caminar por el tobillo, hasta que el daño fue total, y que después entendió que no era invulnerable.
Ronaldo describió en LUCAS TYLTY la tensión previa a aquella final como un pulso entre el miedo y la voluntad de querer jugar: “Estaba disputando con el fantasma de una convulsión que me tomó por sorpresa y con una inmensa voluntad de querer jugar”.

El exdelantero añadió que salió hacia el hospital para someterse a los estudios necesarios. “Para garantizar que podía jugar con seguridad, sin morir ahí en el campo”, dijo, y agregó que tampoco quería cargar con la idea de haber cedido en una final del Mundial.
También dijo que volvió al vestuario con los resultados en la mano y se preparó para jugar. Roberto Carlos, que compartía habitación con él, contó en el mismo espacio que ese día ni siquiera pensó en el partido: “Aquel día fue el peor día de mi vida”.
El exlateral recordó que su prioridad era verlo despertar y comprobar que estaba bien. También contó la primera reacción de Ronaldo al recobrar la conciencia: “Estoy todo dolorido. Parece que un camión pasó por encima de mí”.
Gabriel Batistuta situó el origen de sus problemas en una época con menos respaldo médico y humano para los jugadores. “No teníamos mucha gente que nos aconsejara. Estábamos solos”.

El argentino dijo que entonces no había acompañamiento integral, ni orientación psicológica, ni una estructura que ayudara a entender los límites del cuerpo. “Pensaba que tenía que jugar todos los partidos, porque había gente que pagaba la entrada, había hinchas de la Fiorentina o de la selección argentina y yo tenía que responder a todo eso”.
Después llegó su confesión: “Jugué con el tobillo que no podía caminar, pero jugué. Hasta que se rompió todo”.
Batistuta sostuvo que, si pudiera cambiar algo de su carrera, modificaría ese cuidado personal y la falta de asesoramiento que tuvo en sus primeros años. Más adelante, al recordar la operación que se hizo en la Roma tras salir campeón, dijo: “Ahí entendí que era un hombre común y mortal”.
También relató que esa operación le hizo aceptar algo que hasta entonces no admitía. “Entendí que no era el superhombre que tenía en mi cabeza” y que debía dejar de hacer lo que amaba.

Ronaldo amplió ese panorama de lesiones al hablar de sus rodillas y del modo en que su generación entrenaba. “Solo de rodilla me operé unas diez veces”, afirmó, antes de recordar una primera cirugía a los 17 años y otras nueve después.
El brasileño señaló la rotura del tendón rotuliano como el episodio más grave de todos. Dijo que entonces casi no había antecedentes claros de tratamiento y que la recuperación avanzaba entre incertidumbres, “como por un camino oscuro”.
También vinculó parte de esas secuelas a métodos de trabajo que, a su juicio, no se ajustaban a las características de muchos atacantes. Puso como ejemplo sesiones de larga distancia y recordó una etapa con Héctor Cúper en la que, según dijo, el calentamiento incluía correr tres kilómetros.

Ronaldo explicó que veía en Romário un modelo de preparación específico para la explosión en pocos metros. “Si pudiera volver atrás, habría sido mucho más firme en la idea de que no tenía que correr junto con Roberto Carlos y Cafú en un entrenamiento de larga distancia”.
Roberto Baggio añadió que convivió desde muy joven con una lesión que condicionó toda su carrera. Contó que se rompió la rodilla a los 18 años, que estuvo dos años sin jugar y que después necesitó trabajos particulares dos veces por semana, además de los entrenamientos con el equipo, para sostener el tono muscular.
Baggio dijo que se retiró “con mucho sufrimiento” y que su historia, como la de otros exjugadores, merecería contarse para ayudar a personas que atraviesan depresión u otras dificultades. “Cada uno de nosotros tiene una historia propia, única”, afirmó.
El exdelantero dijo que la idea de no volver a competir siguió presente durante un tiempo. Después entendió que había otras cosas por hacer y que podía reinventarse, aunque definió el corte con la rutina del jugador como un momento difícil.

Roberto Carlos contó una experiencia opuesta en el tono, aunque nacida del mismo desgaste físico. “Le di gracias a Dios”, dijo sobre su retiro, y explicó que llegó un punto en que ni siquiera podía subir las escaleras de su casa por el dolor.
Batistuta, en cambio, contrapuso la pérdida del jugador con una vida nueva fuera del estadio. Dijo que ahora “hacer un gol” puede ser besar o abrazar a un hijo o a un nieto, y que aprendió a encontrar sentido lejos de la competición.
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Lo que no se vio del épico triunfo de Argentina sobre Inglaterra: una arenga clave, el cruce Montiel-Bellingham y el gesto de Messi

(Desde Estados Unidos) Qué difícil es describir con palabras lo que se vivió este 15 de julio en Atlanta, una ciudad que por siempre será recordada por todos los argentinos como el lugar donde Argentina revirtió un 0-2 en 13 minutos contra Egipto para seguir en el Mundial y como la sede de una nueva gesta histórica de esta Selección, que le dio vuelta el resultado a Inglaterra para clasificarse a su segunda final de la Copa del Mundo consecutiva tras el título en Qatar 2022.
El duelo empezó un rato antes del comienzo del encuentro. Como se esperaba, el cruce de hinchadas fue uno de los espectáculos más maravillosos que nos regaló este torneo. En un estadio que contó con más del 60 por ciento de fanáticos argentinos, la hinchada nacional se quedó con el show. Fue estruendosa la silbatina cuando por los parlantes surgió “God Save the King”, el himno inglés. Mientras en la pantalla gigante 360° que tiene el recinto se veía a los jugadores de los Tres Leones cantando, el bullicio fue impactante.
Lo mismo sucedió en el momento del himno argentino. La parcialidad inglesa abucheó el himno patrio, pero desde las tribunas y en la cancha, el sonido habrá llegado a más de 120 decibeles cuando los futbolistas argentinos empezaron a entonar la canción mientras desde afuera se los acompañó como nunca antes en este torneo de la FIFA. El semblante de los jugadores lo decía todo: la procesión fue por dentro, pero se desató en un momento único para todos y que también será para coleccionar.
Más allá del clima en las tribunas, se jugó un partido y ahí la selección argentina fue más. Por eso sorprendió cuando el equipo de Thomas Tuchel golpeó a los 10′ del complemento gracias a Anthony Gordon, flamante refuerzo del Barcelona español. Pero a partir de ahí fue que Messi y compañía se adueñaron para siempre del trámite del encuentro. La reacción de los futbolistas tras el cabezazo de Alexis Mac Allister que pegó en el palo lo decía todo. Algo similar ocurrió con la definición de Nicolás González, que se fue cerca del segundo palo que defendió Pickford. Hasta que llegó el desahogo total.
Argentina encontraba pases filtrados en los espacios que dejaba la defensa inglesa y Enzo Fernández agarró un papel de calcar y frotó hasta hacer un golazo parecido al que le convirtió a México hace poco menos de cuatro años en Medio Oriente por cómo fue la ejecución del disparo. La celebración fue total, pero hubo algo que sobresalió por encima de todo: una buena parte de los jugadores (el propio volante del Chelsea, Nicolás Otamendi y Rodrigo de Paul sobre todo) empezó a pedir aún más aliento del público, y entre ellos se arengaba para ir a buscar el triunfo, como el tiburón cuando huele sangre en medio del mar. La contracara fueron Harry Kane, Anderson y John Stones, para citar algunos ejemplos de un seleccionado europeo que sintió el cachetazo en la cara.
Y antes del segundo tanto argentino, después de que Messi mostró la mejor versión de su pierna inhábil para darle un pase a la cabeza a Lautaro Martínez, se vio otro fiel reflejo del gen competitivo y victorioso que tiene este equipo nacional. En una corrida por la banda derecha entre Jude Bellingham, De Paul y Gonzalo Montiel, la estrella del Real Madrid se fue afuera con la pelota y la figura de River se dio vuelta, lo miró a la cara y le dijo algo que sólo ellos sabrán qué, pero demostró el tenor del momento del juego que acabó a los pocos minutos con un 2-1 glorioso para los campeones del mundo.
Una vez que el árbitro marroquí pero nacionalizado estadounidense Ismail Elfath pitó el final del partido en Atlanta, se desató el caos y la locura. En las tribunas y en el campo de juego. Del público y de los jugadores argentinos, que festejaron a tono una victoria heroica que va a ser recordada por generaciones presentes y futuras. Y en el medio de eso, el capitán de la Selección con el 10 en su espalda saludó uno por uno a todos los ingleses tras el duelo. Si bien todos la aceptaron, Kane lo felicitó por el pase a la definición del Mundial. La segunda para este grupo que no para de agigantar su leyenda.
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DEPORTE
La historia detrás de la icónica foto de Messi bañando a Lamine Yamal que llegó a la final del Mundial
La imagen de Lionel Messi bañando a Lamine Yamal de bebé se volvió viral. Así reaccionó el futbolista de España en la antesala de la final ante Argentina por el Mundial 2026
Una sesión fotográfica de fines de 2007 en los vestuarios del Camp Nou, organizada con fines solidarios, reunió a un Lionel Messi de 20 años con un bebé de apenas seis meses llamado Lamine Yamal. Las imágenes, en las que el rosarino aparece bañando al niño entre espuma y agua, permanecieron casi en el olvido por más de una década hasta que el padre del joven futbolista las publicó en redes sociales con la frase “el comienzo de dos leyendas”. Hoy, con Argentina y España enfrentadas en la final del Mundial 2026, esas fotos adquirieron una dimensión que nadie pudo haber anticipado.
La producción fue parte de un calendario solidario anual que el diario catalán Sport realizaba desde 2004 junto a la Fundación FC Barcelona y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). El calendario de 2008 tenía como objetivo dar a conocer los programas de la Fundación orientados a la infancia. Para la sesión, el club y su Fundación seleccionaron a los jugadores y a los niños que aparecerían en las fotos, con la participación de otros futbolistas del plantel como Andrés Iniesta, Thierry Henry, Carles Puyol y Gabriel Milito, entre otros.
La familia de Lamine llegó al Camp Nou gracias a un sorteo que UNICEF organizó en el barrio de Roca Fonda, en Mataró, localidad natal del extremo. “UNICEF hizo un sorteo en el barrio donde vivía la familia de Lamine. Se anotaron para tomarse una foto en el Camp Nou con un jugador del Barça. Y ganaron el sorteo”, relató el fotógrafo Joan Monfort, autor de las imágenes, en declaraciones a la agencia Associated Press. Por azar, el jugador asignado fue Messi.
La sesión, realizada en un vestuario del estadio azulgrana, no resultó sencilla desde el primer momento. “Messi es una persona bastante introvertida, tímida. Salía del vestuario y de repente se encontró en otro vestuario con una tina de plástico llena de agua y un bebé adentro. Al principio ni siquiera sabía cómo sostenerlo”, recordó Monfort. Fue la aparición de un patito de goma lo que distendió el ambiente y permitió capturar las imágenes en las que el argentino aparece sonriente junto al bebé y su madre, Sheila Ebana. “No hay dinero que pague una foto como esa”, afirmó el fotógrafo a la agencia EFE.

El propio Barcelona confirmó los detalles de aquel encuentro: “El azar hizo que los caminos de Leo Messi y Lamine Yamal se cruzaran por primera vez. La suerte y la casualidad se alinearon para hacer posible ese momento mágico en el que una leyenda azulgrana del fútbol mundial tuvo entre sus brazos a un joven talento del Barça llamado a seguir sus pasos”, señaló el club en un comunicado oficial.
Las fotos permanecieron prácticamente desconocidas hasta que el padre de Yamal, Mounir Nasraoui, las compartió en sus redes sociales en la previa al partido de España ante Alemania por los cuartos de final de la Eurocopa 2024. La viralización fue inmediata, potenciada por la actuación del extremo en la semifinal ante Francia, donde anotó el gol del empate. Ante los medios, Nasraoui describió el encuentro como “una coincidencia de la vida” y, cuando un periodista sugirió que parecía “una bendición de Leo a su hijo”, respondió con humor: “O una bendición de Lamine hacia Messi”.

El propio Yamal se enteró de la existencia de las imágenes por su padre. En una entrevista con el periodista Gerard Romero en el programa Jijantes, el futbolista reconoció: “Ni yo mismo era consciente en ese momento de que estaba con Messi”. También explicó por qué la familia tardó en hacerlas públicas: “Nunca lo hemos sacado a la luz porque al final no queríamos las comparaciones de Leo y yo”. Ante la consulta de si le molestaban esas comparaciones, fue directo: “No creo que a nadie le moleste ser comparado con el mejor jugador de la historia, pero al final son cosas que te restan porque nunca vas a ser como él”.
Monfort, que tomó las fotos en su trabajo freelance para AP, las calificó como “las más famosas que he tomado en mi vida, con diferencia”. En 2026, con Argentina y España a punto de disputar la final del Mundial, Yamal respondió a la imagen con una declaración que resume el alcance de ese reencuentro: “Espero enfrentarme a él en una final”.

Argentina y España arriban al MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, el domingo 19 de julio con trayectorias bien distintas dentro del torneo. La Albiceleste llegó a la final por la vía de la resiliencia y el corazón; la Roja, por la de la solidez.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni fue el único de los cuatro semifinalistas que mantuvo el récord perfecto en el Mundial. Arrasó en la fase de grupos con victorias ante Argelia (3-0), Austria (2-0) y Jordania (3-1), pero la fase de eliminación directa fue otra historia. En los 16avos, necesitó el tiempo extra para deshacerse de Cabo Verde (3-2), que dos veces empató el marcador. Ante Egipto, en octavos, llegó a estar 2-0 abajo con diez minutos por jugar: Messi y Cristian Romero igualaron el partido y Enzo Fernández anotó el 3-2 en el minuto 93. En cuartos, Julián Álvarez resolvió en el minuto 112 ante Suiza (3-1 en prórroga). En semifinales, la Albiceleste venció sobre el final a Inglaterra 2-1 en Atlanta para reservar su lugar en la gran final.
España, por su parte, llegó a la definición sin fisuras defensivas. El único gol que recibió en todo el torneo fue en la victoria 2-1 ante Bélgica en cuartos. Tras un empate sin goles frente a Cabo Verde en el debut, la selección de Luis de la Fuente ganó sus seis partidos siguientes: derrotó a Arabia Saudita (4-0) y Uruguay (1-0) en grupos, luego a Austria (3-0) en los 16avos, a Portugal (1-0) en octavos gracias a un gol de Mikel Merino en el minuto 90, a Bélgica en cuartos y finalmente a Francia (2-0) en la semifinal en Dallas, donde Lamine Yamal —un día después de cumplir 19 años— provocó el penal que abrió el marcador. Con esa victoria, España igualó la racha de 37 partidos invictos, la más larga de la historia del fútbol internacional, superando justamente a la marca de Argentina.
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