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DEPORTE

Fue campeón con Boca, estuvo a un paso de ser citado por Bielsa y hoy maneja una empresa de demoliciones: “Tenía que seguir el legado”

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Facundo Imboden muestra el trofeo ganado con el senior de Boca Juniors

Un domingo de su infancia lo resume todo: a la mañana jugó un partido con Boca Juniors en las infantiles, a la tarde representó a su club de barrio en básquet y antes de que cayera la noche todavía le quedaba un torneo de pádel. Cuando llegó agotado a su casa, le dijo a su padre que quería dedicarse a un solo deporte. Tenía 11 años y eligió el fútbol. Hoy, ese ex defensor que debutó en la Bombonera de la mano de Carlos Bianchi, compartió vestuario con Juan Román Riquelme y Martín Palermo, y estuvo a un paso de vestir la camiseta de la selección chilena por pedido de Marcelo Bielsa, tira paredes —literalmente— con una empresa de demoliciones y entrena a chicos de 4 a 12 años en el mismo club de Ituzaingó donde él aprendió a patear una pelota.

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Al momento de atender la llamada de Infobae, Facundo Imboden se aleja unos minutos de su trabajo como dueño del negocio creado por su padre hace más de tres décadas. Se sube a su camioneta para aislarse del ruido de la obra que llevan a cabo en el barrio porteño de Palermo y se adentra durante más de 30 minutos en un largo recorrido por su vida. El hombre de 46 años es el del medio, ya que tiene una hermana mayor que vive en Córdoba y su otra hermana más chica se desenvuelve como diseñadora gráfica y vive en Nueva Zelanda junto a su marido.

Fue parte de una época dorada en la historia de Boca Juniors y una gran cantidad de los 11 compromisos que disputó con el Xeneize tuvieron lugar a nivel doméstico durante el primer semestre de 2001, cuando los titulares eran preservados para afrontar la Copa Libertadores ganada ante Cruz Azul bajo el mando de Bianchi.

La carrera de Imboden lo llevó a vestir los colores de Belgrano, Millonarios de Colombia, Olimpo, Gimnasia, Ferro y Deportivo Cuenca de Ecuador, pero su etapa más larga como profesional sucedió en Chile con los colores de la Universidad Católica. Allí, en el primero de sus más de cuatro años en ese país, participó de un evento histórico porque fue parte del amistoso programado para el 2 de marzo de 2006 con la presencia de Diego Maradona, quien jugó con la camiseta de los Cruzados en San Carlos de Apoquindo contra la selección de Chile con un calzado prestado por Imboden: “En el vestuario le tuve que conseguir unos botines de su marca, que yo justo era auspiciado también por la misma y él no tenía botines”. Luego del encuentro, uno de los compañeros del defensor en La Franja, Jorge Polo Quinteros, le sacó una fotografía junto al Pelusa.

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Dos hombres sonrientes con camisetas de fútbol blancas y azules con el logo CRISTAL. Uno abraza al otro por el hombro
La imagen de Facundo Imboden junto a Diego Maradona con motivo de un partido amistoso entre Universidad Católica y la selección de Chile

Ese central aguerrido, que siempre buscaba salir con la pelota limpia del fondo y era fuerte en el juego aéreo, se retiró en 2012 después de que su padre sufrió un infarto y él se vio obligado a aprender desde cero cómo se manejaba la empresa de demoliciones: “Mis amigos me cargan porque dicen que, cuando yo jugaba al fútbol, tiraba jugadores porque les pegaba patadas y ahora tiro casas abajo para que hagan edificios. Sigo un poco en el rubro, ja”.

– Vos practicaste fútbol, básquet y pádel desde chico también. ¿Por qué elegiste el fútbol y cómo se da tu llegada a Boca?

– Sí, yo desde chico me crié dentro del club deportivo Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó (GEI), donde hoy tengo mi escuelita de fútbol. Me crié jugando, haciendo los deportes que se podían hacer. Hasta que un domingo, ya estaba jugando en las infantiles de Boca, y me tocó jugar a la mañana temprano con Boca contra Huracán de San Justo. A la tarde me tocó jugar al básquet representando al GEI y después tenía que jugar un torneo de pádel con un amigo, y cuando terminé toda esa jornada de domingo llegué a casa y le dije a mi papá que estaba cansado, que me quería dedicar a un solo deporte. Yo tenía en ese momento 11 años y me dediqué al fútbol. Por suerte, decidí bien y pude hacer una carrera de doce años jugando profesionalmente. Llegué a Boca de la mano de un profesor que nosotros teníamos en el club GEI. Y empecé mi carrera futbolística a los nueve años en Boca.

– ¿Terminás decantándote por el fútbol también un poco porque tu viejo había sido futbolista?

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– Mirá, la verdad que no sé. Capaz que inconscientemente sí, pero es el deporte que a mí más me gusta. Mi viejo fue jugador de fútbol, no pudo llegar a jugar en la Primera División, porque a sus 18 años él estaba para debutar en la Primera de Deportivo Morón y el padre le dijo que no lo acompañaba más y tuvo que ponerse a trabajar. Yo tuve la suerte de que ellos dos sí me pudieron acompañar en toda mi carrera infantil.

– Y más allá de ser zaguero central, ¿en tus inicios tenías otra posición?

– Sí, cuando llegué a Boca fui extremo izquierdo. Fui goleador de las Infantiles de Boca durante muchos años. Me acuerdo de haberle sacado el puesto a Adrián Guillermo, que después el Escobillón fue uno de los jugadores que pudo debutar en la Primera de Boca. Y una vez jugando ya Divisiones Inferiores, yo no jugaba y (Ramón) Mané Ponce, que era el técnico mío en esa categoría, me dijo que faltaba el número 3, me dijo si quería jugar en el lateral izquierdo. Obviamente le dije que sí porque quería jugar. Y quedé en ese puesto, empecé jugando de tres, pude debutar en la Primera de Boca de la mano de Carlos Bianchi jugando de tres y después jugué de central también. Así que pasé de delantero a defensor. Costó porque no sabía qué era marcar, pero cuando uno es joven va aprendiendo todo. Me gustaba jugar al fútbol y prestaba mucha atención.

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– Recién mencionaste a Bianchi, ¿qué recordás de tu debut en Boca?

– Fue uno de los días más lindos e importantes de mi carrera. Cuando Carlos arma el equipo en la práctica del jueves, me pone a mí de titular y después me dice que iba a debutar, fue una alegría enorme. Las palabras de tranquilidad que me dio Carlos, como también me las dieron el Patrón Bermúdez u Óscar Córdoba en su momento, que fueron los compañeros que tuve, fue especial y espectacular porque me tocaba debutar con 20 años en la Bombonera. Me dieron tranquilidad, que jugara como lo hacía en Reserva y como lo venía haciendo en Inferiores.

Un hombre de pie con uniforme de fútbol azul y amarillo con el número 3, la marca Quilmes y el logo de Nike, en un campo de césped con gradas llenas
Facundo Imboden compartió vestuario con grandes ídolos de Boca Juniors, como Riquelme y Palermo

– ¿Qué aptitudes tiene Bianchi como entrenador?

La mejor es tener a todo el plantel de la misma manera. Obviamente que él tenía un plantel titular, que en su momento ha ganado todo en Boca, pero a los suplentes también los veía de la misma manera que a los titulares. Yo cuento siempre algo de que a veces nosotros, que estábamos jugando en Reserva, el partido de Reserva no se jugaba por cualquier motivo y al domingo a la mañana entrenábamos y Boca tenía que jugar a las cuatro de la tarde, Carlos nos veía en el entrenamiento de la Reserva junto al profe (Julio) Santella. Y eso creo que no lo hacen todos los técnicos o no lo hacían todos. Eso para nosotros, saber de que Carlos estaba mirando el entrenamiento junto a su cuerpo técnico, era muy importante. Nosotros teníamos que entrenarnos al máximo porque sabíamos que el técnico de Primera te estaba mirando.

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– De hecho, cuando sumás más minutos en Boca, es justamente el semestre donde el club se queda con la Copa Libertadores 2001. ¿Qué recuerdos tenés de ese semestre en particular?

– Sí, los juveniles que debutamos en ese momento, en el 2000/01, éramos la rueda de auxilio de los titulares que venían jugando la Copa Libertadores y a nosotros nos tocaba jugar el torneo local. Y por suerte hacíamos los dos torneos de la misma manera, se jugaba de la misma manera. Obviamente que lo importante era ganar la Libertadores, que se pudo lograr, pero era muy importante que nosotros siendo los juveniles le podíamos darle tranquilidad al técnico y al equipo de que estábamos defendiendo los colores de la mejor manera.

– Más allá de Bianchi, también fuiste parte de una época dorada del club con Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Córdoba y Bermúdez, entre otros. ¿Cómo era el liderazgo de todos esos referentes?

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– Era buenísimo, porque nos hacían sentir parte del equipo titular. En ese equipo, estaban Córdoba, Ibarra, Bermúdez, Samuel, Arruabarrena, el Pepe Basualdo, Chicho Serna, Cagna, Román, Martín, Guillermo… Son grandísimos jugadores que quedaron en la historia, no solo de Boca, sino de muchos clubes. Tener esos referentes adelante me dio la oportunidad de crecer, no solo futbolísticamente, sino también como persona y, cuando asumís el liderazgo en otros planteles, es bueno tomar esas cosas que uno había aprendido de chico, de esos grandes jugadores, para poder transmitirlo.

– ¿Qué consejo te marcó para el resto de tu carrera?

– Al ser de la zona de Castelar, el Vasco Arruabarrena era de la zona, el Chicho Serna también vivía en Castelar y yo iba mucho a entrenar con ellos. Me decían que todo lo que guardara y ganara con el fútbol lo pudiera guardar, invertir bien y sobre todo ayudar a mi familia. Esa es una de las cosas que yo siempre le dije a los chicos que iban debutando después en otros clubes, que la plata va y viene y hay que saber cuidarla. Y una que nos decía Carlos Bianchi: “El tren pasa una vez sola y hay que aprovecharlo. Si no te subís, pasa, y no tenés otra oportunidad”.

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– ¿Seguís hablando con alguno de tus ex compañeros?

– Sí, hablo bastante seguido con el Pepe Basualdo, y después hablo mucho con ex jugadores de Boca, pero más grandes, como (Carlos) el Mono Navarro Montoya, (Néstor) La Tota Fabbri, Tito Pompei. Hemos hecho un grupo muy lindo jugando en el fútbol senior. Siempre les cuento que yo les alcanzaba pelotas cuando ellos jugaban. Más allá de que sea un torneo senior, poder jugar con ellos fue muy lindo, porque son también jugadores de la historia de Boca.

-Sí, de hecho fuiste campeón en el senior…

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– Sí, salimos campeones, pudimos dar la vuelta olímpica en la Bombonera. Jugaba con el Mono Navarro Montoya, (Raúl) Cascini, (Hugo) Ibarra, el Cata Díaz, Matías Donnet…

– ¿Cuándo empezaste y cuándo dejaste de jugar en el senior de Boca?

– Empecé en el 2014 o 2015, y habré dejado en el 2022, más o menos.

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Medalla plateada con cinta celeste y blanca que dice CAMPEÓN, con un jugador de fútbol y detalles del escudo de Argentina. Fondo gris texturizado
La medalla de campeón de Facundo Imboden

– En el plano profesional, jugaste en muchos clubes, pero tuviste tu etapa más larga en la Universidad Católica y eso también te acercó a la selección chilena. ¿En algún momento recibiste un llamado de Marcelo Bielsa sobre si te tenía en cuenta o si te tenía en consideración?

– Sí, en un partido, ya hacía un par de años que estaba en la Católica y, en un partido en Rancagua contra O’Higgins, sabíamos que estaba Bielsa con (Eduardo) Toto Berizzo, que era su ayudante de campo. Y el Toto Berizzo era muy cercano al Tati Buljubasich, que era el arquero y hoy director deportivo del club. Sabíamos que estaba en el estadio y una vez terminado el partido, a través del Toto Berizzo, me hizo llegar que Marcelo había preguntado por mí, que si yo estaba dispuesto a jugar para la selección chilena. Y obviamente que le dije que sí. A mí me faltaba todavía un tiempo para poder nacionalizarme chileno. Y al final después pasó esa oportunidad, pero estoy súper agradecido y contento de que me hayan mirado y pensado para poder defender los colores de Chile.

– ¿Era un plus también ser entrenado por Bielsa, más allá de ser convocado a la selección?

– Y la verdad que sí, hubiera sido lindo, porque creo que es un técnico que trabaja mucho, que le quiere sacar el máximo provecho a todos sus jugadores. Hubiera sido lindo, pero no me quejo de la carrera que tuve y los entrenadores que tuve.

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– Y justamente hay un hilo conductor entre la Católica, vos y Diego Maradona, porque te despediste de Diego el 25 de noviembre de 2020 con una publicación en la que subís una imagen junto a él y ambos tienen la camiseta del club. ¿Cuál es el contexto de esa foto?

– Yo había sido alcanza pelotas en el 95, cuando él vuelve a Boca con el pelo pintado de amarillo y solo lo había saludado. Después, en el año 2006, él va a Chile y de ahí sale esa foto. En ese momento se estaba creando el sindicato de futbolistas de Chile. Organizaron un partido amistoso entre la Católica y la selección chilena, y el invitado de lujo era Diego, que jugó para nosotros con la Católica. Cuando entra al vestuario, me ve a mí, me saluda, se sienta al lado mío y empezamos a charlar.

– ¿Te reconoció?

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– Él me reconoció. Es más, yo siempre cuento que me sorprendió porque él sabía todo de mi vida sobre los equipos y los años en que había estado jugando. Jugamos un partido y después fuimos a cenar juntos. Tengo los mejores recuerdos con el Diego dentro de una cancha y poder haber compartido ese momento con él y después ir a verlo, poder escucharlo y hablar de fútbol con él era magnífico.

– ¿De qué hablaron ese día?

– Primero, en el vestuario le tuve que conseguir unos botines de su marca Puma, que yo justo era auspiciado también por la misma marca y él no tenía botines. Obviamente con los contactos que yo tenía ahí le traje unos botines. Estaba súper agradecido. Y después en la cena, él contando historias de la selección argentina y de los clubes cuando jugaba.

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– ¿Quién te saca la foto con Diego?

– Me la sacó (Jorge) Polo Quinteros, que estaba también ahí en el plantel. Y tengo guardada la camiseta que usé yo de la Católica firmada también por Diego. Son los lindos recuerdos que a uno le quedan en el fútbol.

Pierna humana con un tatuaje de un balón de fútbol blanco y negro. El balón presenta patrones geométricos y el texto 'azteca' y 'México'
Se tatuó el balón oficial Adidas Azteca del Mundial de México 1986

– Y tenés un tatuaje vinculado a él…

– Sí, tengo la pelota del Mundial 1986 en el gemelo izquierdo.

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¿Te lo cruzaste de vuelta en algún momento?

– Después de esa foto me lo crucé varias veces con él jugando al Showbol, que lo he ido a ver en Viña del Mar y en Argentina. Llegué a estar con él, saludarlo y ver el partido.

– Luego de esa etapa en la Universidad Católica, volvés al país para jugar en Ferro y Gimnasia y te retiras en 2012 después de un paso por Deportivo Cuenca de Ecuador. ¿Por qué tomás esa decisión?

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– Tenía todavía contrato y, cuando vuelvo de vacaciones a Argentina, a mi papá le da un infarto. Él se recuperó pero decidí quedarme acá a raíz de ese problema de salud. Rescindí en Ecuador y acá no tuve ninguna oferta que me gustara. Pasó el tiempo, no extrañé seguir jugando y decidí terminar de jugar aunque no fue la manera como me hubiera gustado. Me hubiera gustado terminar jugando un partido oficial y decir: “Bueno, hoy es mi último partido”. Pero por algo se dan las cosas así. Capaz que si yo no estaba en Argentina, hoy capaz que no podría seguir disfrutando de mi viejo.

– Los ex futbolistas muchas veces cuentan que no saben cómo ocupar el tiempo vacío después del retiro y a vos te sucedió lo inverso. ¿A qué le atribuís esa diferencia?

– Empecé a disfrutar de los fines de semana con mis hijos, con mis amigos. A raíz del problema de salud de mi viejo, me hice cargo de su empresa de demoliciones. No estuve mirando el techo en mi casa, como se dice. Dejé de jugar y empecé con otra preocupación, que era el trabajo. Así que por suerte no me costó. Sé que hay muchos jugadores que les cuesta, que lo extrañan mucho más, pero a mí me hizo bien poder estar con la familia, con los amigos y tener la cabeza ocupada en el trabajo.

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– ¿En qué rol comenzaste en la empresa y qué lugares ocupaste hasta hoy en día?

– Bueno, empecé desde abajo aprendiendo cómo es demoler y hoy manejo la empresa. La creó mi viejo. Hoy ya está a nombre mío, él ya está jubilado, pero seguimos trabajando juntos. Soy el dueño y controlo las obras, estoy con los empleados por si necesitan algo. Trato con arquitectos y grupos de inversionistas, que son los que construyen. Era algo nuevo estar dentro de una obra y lo disfruto. Mis amigos me cargan porque dicen que, cuando yo jugaba al fútbol, tiraba jugadores porque les pegaba patadas y ahora tiro casas abajo para que hagan edificios. Sigo un poco en el rubro, ja.

Un hombre con traje oscuro y camisa blanca sonríe con las manos en los bolsillos, frente a una pared gris con un reloj de madera grande
Facundo Imboden posa de pie en un espacio interior, vestido con un traje oscuro y camisa blanca, mientras sonríe a la cámara.

– ¿A qué se dedica la empresa?

– Demoliciones en general. Demolemos y dejamos el terreno limpio para que después puedan construir, ya sea edificios, nuevas casas o lo que decidan hacer los inversionistas o arquitectos que nos contratan.

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– Dejaste de jugar al fútbol y empezaste a hacer algo totalmente distinto. ¿Era algo que proyectabas para después del retiro?

– La verdad no lo pensaba. Sabía que tenía que seguir con este legado que era la empresa que tenía mi viejo. Pero se dio de un día para el otro. Cuando me dicen que mi viejo está bien, que se va a reponer, tuve que agarrar su agenda y empezar a conocer y a aprender todo lo que era el rubro de la demolición. Atrás, siendo la sombra de un capataz y siendo después la sombra de mi viejo, aprendiendo. Hoy puedo decir que la puedo manejar yo tranquilamente.

– ¿Sabías algo o todo de cero?

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– Lo aprendí todo de cero. Por eso creo que todos los días podemos aprender algo nuevo.

– ¿Y cuán complicado es para un futbolista la faceta de los negocios? ¿Cuánta importancia le das a la educación financiera?

– Mucho, pero tengo unos padres que me enseñaron. Tuve la posibilidad de ir a un colegio y terminé el secundario. No hice una carrera terciaria, pero hoy puedo sentarme a conversar con cualquier persona hablando de negocios. Esto me da de comer. Tengo la suerte de tener un trabajo para poder darle de comer a mis hijos y poder disfrutar.

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– ¿Y cómo fusionás este trabajo con el otro que tenés como coordinador en la escuela de fútbol del club GEI?

– Creo que a mis 46 años se puede hacer todo todavía. Yo me levanto cuando suena el despertador a las cinco y media de la mañana. Espero que mis empleados lleguen a casa, salgo a trabajar a una hora, estoy en la obra y después del mediodía vuelvo para mi casa, me baño, me pongo la ropa deportiva y me voy al club hasta las nueve de la noche para estar con chicos de 4 a 12 años y disfrutar de ellos, transmitirles el aprendizaje que tuve yo en toda mi carrera y que ellos después decidan si quieren ser jugadores del futuro.

Hombre con barba y tatuajes, camiseta azul y gris, brazos cruzados, frente a una pared blanca con logos y texto Club GEI
Facundo Imboden con la vestimenta del club Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó

– ¿De qué te ocupas?

– Tengo cinco profes a mi cargo y planificamos diferentes cosas como los entrenamientos para los chicos. Es todo muy tranquilo porque es un club de barrio. Yo no busco sacar jugadores, sino lo que quiero es que los chicos se diviertan, aprendan a jugar al fútbol y que en un futuro se acuerden de que tuvieron un profe que algo les enseñó y les dejó para su vida.

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– ¿Seguís jugando torneos de pádel?

– Sí, hoy defiendo al club GEI jugando interclubes. Lo hago un poco también para hacer un poco de deporte y disfrutar del pádel.

– ¿Qué te dio y qué te quitó el fútbol?

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– Lo que te quita es no poder disfrutar de los fines de semanas en familia, no poder estar en cumpleaños, egresados. Hoy, fuera del fútbol, que uno tiene libre todos los días, se recupera eso de llevar o acompañar a tu hijo al colegio, poder ir a verlo a un torneo de vóley o de fútbol. Poder disfrutar un fin de semana en otro lugar. Se disfrutan muchas cosas que te saca el fútbol cuando uno tiene que estar concentrado los fines de semana.



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8 frases de Ponzio luego del triunfo de River: de su enérgico festejo por el gol de Thiago Almada a por qué sacó a dos figuras

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Tras el triunfo sobre la hora de River Plate ante Atlético Tucumán, el entrenador del Millonario Leonardo Ponzio analizó lo que dejó el trámite disputado en el Estadio Monumental José Fierro por la fecha 9 del Torneo Clausura.

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“Jugar acá es complicado por el rival, el ambiente, la cancha… Vinimos con una postura, jugamos a lo que queríamos, tuvimos situaciones de gol en el primer tiempo, tanto 11 vs. 11 como 11 vs. 10 (Franco Nicola fue expulsado en el local). Sabíamos las armas que tiene Atlético Tucumán. En la pelota parada tienen grandes ejecutadores. Ahí podían venirse y, a veces, con este club se sufre. Nosotros logramos sufrirlo, jugarlo y ganarlo, que era lo importante”, declaró el técnico sobre la producción colectiva a lo largo de los 90 minutos y la valoración de esta victoria en Tucumán, una provincia en la que la Banda no ganaba desde 2019.

A continuación, profundizó su mirada en el intercambio con los periodistas: “Es difícil sostener la intensidad que uno quiere desde afuera por el estado en el que estaba la cancha, que se hizo pesada por la lluvia. En esos momentos, que no se puede, hay que ser un bloque bastante fuerte y que no nos lleguen. Hoy nos llegaron poco”.

A Ponzio se lo notó muy enérgico en la celebración del tanto de Thiago Almada, que selló el resultado favorable en el tiempo adicionado del segundo tiempo, y fue consultado sobre cómo vivió todo el encuentro en medio de una intensa lluvia en el norte del país: “Sí, lo enérgico es porque soy así en mi vida. Ojalá que no interfiera en el juego de los futbolistas, sino que sea una imagen que quede ahí nada más”.

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*El resumen del triunfo de River Plate

Además, el ex volante central del club deslizó la posibilidad de darle descanso al plantel para que pasen tiempo con sus seres queridos durante la fecha FIFA, que tendrá lugar desde el 21 de septiembre hasta principios de octubre: “Espero que lleguen todos bien físicamente. Nos queda un partido. Soy de los que piensan que hay que tener un poco de frescura, liberarle la cabeza a muchos. Después del sábado lo analizaremos. Trabajan el físico todos los días y el ser humano, de tanta presión, necesita liberarse y estar con la familia”.

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De igual forma, aseguró que ese parate será clave para trabajar diferentes cuestiones, como hacerse fuerte en las pelotas detenidas a favor y en contra: “En el fútbol mundial hay equipos que suelen trabajar más eso y los últimos tres equipos que hemos enfrentado (Banfield, Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán) tienen un poderío en esa manera de ataque. Yo creo que es trabajo y después se verá”.

Por otro lado, se refirió a las situaciones de Tobías Andrada y Tomás Galván, quienes dejaron la cancha en el segundo tiempo por molestias físicas: “Andrada salió por una paralítica y Tomi tenía un dolor en el tobillo, nada para preocuparse”. “Siento que con el desgaste que hacemos con la pelota, corriendo y presionando, es normal que, por algunos momentos, podamos darle la pelota al rival y que te dominen. Son muy pocos equipos los que mantienen esa misma postura de avasallar al rival porque los rivales saben a lo que van y, por ahí, esperan a una pelota parada, como pasó hoy. Pero es trabajo”, manifestó Leo Ponzio.

Por último, explicó por qué pidió con especial énfasis durante todo el compromiso que cerraran cada uno de los ataques en campo rival frente al Decano: “Hay partidos que, cuando terminas jugadas, generas un ambiente diferente hacia el rival que no terminando o que te recuperen. Sabíamos que en esta cancha íbamos a incomodar al rival terminando las jugadas. Por eso era la insistencia que pateen desde afuera, que terminen jugadas, pero la impronta es de ellos después”.

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River Plate se metió en zona de playoffs en la Zona B del Torneo Clausura y se coloca en el quinto lugar con 13 puntos, a cuatro del líder Argentinos Juniors (17). Además, está en el quinto escalón de la Tabla Anual con 42 unidades, en zona de clasificación a la Copa Sudamericana 2027. Volverá a jugar el próximo sábado desde las 19:00 ante Huracán en el Monumental.

La tabla de posiciones del Torneo Clausura y la Tabla Anual

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DEPORTE

Mammana será trasladado a Buenos Aires tras ser operado de urgencia y estaría tres meses inactivo

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Emanuel Mammana tuvo que ser operado de urgencia en Rosario tras sufrir fracturas en varias costillas y un neumotórax durante el empate 1-1 entre Vélez y Newell’s. La lesión comprometió uno de sus pulmones y obligó a su internación en cuidados intensivos, aunque el club informó que se encuentra estable.

Según informó TyC Sports, Mammana continuará su recuperación en Buenos Aires luego de la intervención en Rosario y se espera que en las próximas horas sea trasladado en ambulancia. Seguirá internado y el primer plazo para poder retornar a la actividad es de entre dos y tres meses, aseguraron

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El presidente de Vélez, Fabián Berlanga, describió el cuadro durante la madrugada del sábado y ya había anticipado las posibilidades de que el jugador regresara a Buenos Aires. “Fue operado en Rosario. Se le aplicó un neumotórax de urgencia, porque tenía cuatro costillas fisuradas y una con un pequeño desplazamiento, que tocó el pulmón y que le generó una especie de ‘bolsa de aire’”, explicó en diálogo con DSports Radio.

El dirigente indicó que Mammana fue llevado a terapia intensiva como medida preventiva y que su permanencia en Rosario dependerá de la evolución clínica. “Estuve con él antes de la intervención, lo llevaron a terapia intensiva por precaución. Se quedó con el médico de Vélez. Si está la posibilidad, evaluarán trasladarlo a Buenos Aires durante este sábado para continuar con la recuperación”, había adelantado Berlanga.

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Varios de sus compañeros le dedicaron mensajes de apoyo en redes sociales. “Muchas fuerzas, Ema. A meterle pronto a la recuperación, te queremos ver en las canchas”, escribió Tomás Marchiori tras lo sucedido. “Fuerza, Ema. Estamos con vos”, posteó Rodrigo Aliendro. Ricardo Álvarez, dirigente del Fortín, comentó: “Sabes superar adversidades. Esta es una más, te esperamos con nosotros”.

El golpe ocurrió a los 10 minutos del segundo tiempo, en una jugada iniciada con un tiro libre para el equipo rosarino. Facundo Guch envió un centro al área y el arquero Tomás Marchiori salió a despejar con los puños cerca del punto penal, pero impactó de manera involuntaria contra su compañero. Mammana quedó tendido sobre el césped con evidentes signos de dolor. El árbitro Nicolás Ramírez detuvo el juego tras la advertencia del cuerpo médico y el futbolista fue atendido en el campo antes de ser retirado en camilla y trasladado en ambulancia al Sanatorio de la Mujer.

“Emmanuel Mammana sufrió un traumatismo de hemitorax derecho que le provoca la fractura de múltiples costillas y Neumotorax. Fue intervenido quirúrgicamente en el Sanatorio de la Mujer, colocándole un tubo de avenamiento pleural. Emmanuel está estable, en Cuidados Intensivos por precaución. Se espera la evolución clínica satisfactoria y la eventual resolución quirúrgica, en caso de ser necesario, de las fracturas costales”, detalló Vélez mediante un comunicado oficial.

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El comunicado oficial de Vélez sobre la lesión de Mammana

El partido continuó después de la salida de Mammana y Newell’s estuvo cerca de convertir con un cabezazo de Matías Cóccaro. Lucas Robertone despejó la pelota sobre la línea, mientras que Marchiori volvió a intervenir poco después al atajar un penal ejecutado por Santiago Solari.

Vélez se había puesto en ventaja en el primer tiempo con un gol de Ronaldo Martínez. El equipo sostuvo el resultado durante gran parte del complemento, pero Alan Soñora igualó para Newell’s con un tiro libre en el tramo final.

Mammana, de 30 años, llegó a Vélez a comienzos de 2024 luego de quedar libre de River Plate. En su primera temporada integró el plantel que ganó la Liga Profesional y la Supercopa Internacional, y posteriormente extendió su contrato hasta diciembre de 2028.

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La brutal patada voladora a Martínez Quarta a los 12 minutos que terminó con la expulsión de Nicola en Atlético Tucumán-River Plate

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En la visita de River Plate a Atlético Tucumán, el equipo local sufrió una expulsión en los primeros 12 minutos del partido disputado en el estadio Monumental José Fierro. El encuentro correspondiente a la novena jornada de la Zona B del Torneo Clausura tuvo un episodio que alteró pronto las condiciones del mismo, ya que el Decano debió continuar con un futbolista menos durante el desarrollo posterior.

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La tarjeta roja se produjo después de una acción de Franco Nicola en su intento por disputar la pelota con Lucas Martínez Quarta. El mediocampista de Atlético Tucumán elevó peligrosamente la pierna derecha a la altura de la cabeza del defensor de River y el árbitro Andrés Gariano resolvió expulsarlo de manera directa. La decisión se tomó sin demoras ante la gravedad del contacto.

La jugada dejó a Martínez Quarta tendido sobre el césped, cerca del borde del lateral izquierdo. El marcador central de River se tomó el rostro mientras el cuerpo médico ingresaba al campo para asistirlo. El impacto obligó al jugador visitante a abandonar la cancha de manera temporal, una consecuencia que reforzó la dimensión de una infracción que comprometió su integridad física durante una disputa por el balón.

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La situación surgió a partir de un envío aéreo que derivó en el cruce entre Martínez Quarta y Nicola. El defensor de River llegó antes a la pelota y alcanzó a despejarla con un cabezazo. Luego, el jugador del conjunto tucumano intervino con la pierna elevada y golpeó de manera semiplena en el rostro de su adversario, en una zona expuesta y con escasa posibilidad de evitar el contacto.

La evaluación técnica de la acción incluyó varios aspectos: la naturaleza de la entrada, la altura del pie, el punto de impacto, la parte del cuerpo utilizada, la intensidad y la opción real de disputar la pelota. También resultaron determinantes las consecuencias físicas para Martínez Quarta, quien continuó en el campo después de recibir el golpe durante esa maniobra.

La pierna elevada y el impacto en el rostro del defensor de River situaron la acción fuera de los límites de una disputa permitida. La falta quedó encuadrada como una entrada con uso de fuerza excesiva y como una situación de juego brusco grave. Bajo esa valoración, el texto consignó que el árbitro Gariano acertó al aplicar la expulsión directa contra Nicola.

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El Decano sufrió la baja del mediocampista con el 1-0 a favor del Millonario antes de irse al descanso (@ATOficial)

Después de la sanción, el VAR, a cargo de Silvio Trucco, realizó una revisión silenciosa de la jugada. El sistema analizó distintos ángulos, cámaras y velocidades para revisar la decisión disciplinaria tomada en el campo. La revisión no identificó un error claro y manifiesto en la determinación arbitral, por lo que no recomendó una revisión en el monitor junto al terreno de juego.

La confirmación de la tarjeta roja dejó a Atlético Tucumán con una dificultad adicional para sostener su planteo. El entrenador Julio César Falcioni perdió a uno de los futbolistas considerados determinantes en la creación de juego. River aprovechó la superioridad numérica y se adelantó a los 22 minutos mediante un gol de Tobías Andrada, quien recibió una asistencia de Gonzalo Montiel.

A los 76 minutos, Mauro Arambarri recibió una tarjeta amarilla por una infracción en la mitad de la cancha sobre Alexis Canelo. En ese momento, Julio César Falcioni ingresó al campo para reclamar la expulsión del hombre de River, pero el árbitro echó al técnico de Atlético Tucumán por sus protestas. La amonestación al futbolista visitante fue correcta porque el punto de contacto configuró una entrada temeraria, que refiere a una acción que implica riesgo de daño físico para el rival, aunque no necesariamente grave, sin que alcance los parámetros de una tarjeta roja.

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