INTERNACIONAL
Corrupción y delincuencia: la prevalencia de la impunidad
Esta columna intentará no nombrar a nadie, alguno quizás se ponga en privado o en público el sayo por sí, quizás alguno lo asigne desde la perspectiva del lector que simplemente pertenece a la sociedad, aun cuando actúe solamente de forma circunstancial con el sistema político. El problema es que en las sociedades desarrolladas existen muchos modelos de éxito económico o social para emular por jóvenes y adolescentes, pero en contextos de subdesarrollo y pobreza el crimen organizado, el narcotráfico y la violencia se transforman en las alternativas a seguir, intentando de encontrar un significado a vidas miserables. Especialmente cuando estos problemas están tan enquistados en estructuras de poder.
La corrupción y el crimen organizado confluyen en las estructuras de poder político y económico y a partir de allí se establecen en parámetros nefastos de fracaso sistémico. Porque definitivamente ese no es el camino al desarrollo sino al subdesarrollo más tenaz. Nuestras sociedades signadas de la peor forma por la estratificación y el fracaso generan espontáneamente esta disfuncionalidad ética. Y el parámetro de que uno cuanto más pobre es más honrado debe ser se da de cabeza contra algunas urgencias. Ningún poder puede tolerar la impunidad basándose simplemente en factores culturales, pues ello implicaría ponerse del lado de los criminales en momentos cruciales, justo cuando los problemas exigen una atención urgente. Servir a grupos criminales moralmente corruptos resulta inaceptable en coyunturas tan críticas como las que vive la región, no obstante, esto no es la excepción en muchos países, sino que forma parte de la falta de criterio folclórico con que se hace política en estos sistemas. Ante la corrupción, la mera inacción equivale a la complicidad con estos actos delictivos, a una colusión con los criminales; y esto es así por mínima que sea la contribución —incluso si esta se limita a abrirles el “airbag” ante la opinión pública, evitarles una pena o a facilitar su huida.
El análisis del razonamiento moral y de las cuestiones de política deberían ofrecer conjuntamente una respuesta convincente a los juicios de valor inherentes a las políticas públicas, especialmente en lo que respecta a contestar la “eficacia” de estas para condonar la corrupción y la impunidad. En el ámbito de la delincuencia, el individuo corrupto no es más que un reflejo de la cultura en la que se desenvuelve, de la mezcla de sus logros políticos y de los logros de su estupro, esa interacción es el efecto dinamizador de su peligrosidad. La delincuencia se transforma sistemáticamente en una secuencia de reproducciones inevitables; sin ella, resultaría imposible garantizar el camino hacia la impunidad. En cuanto al concepto de justicia llega herido, este resulta siempre controvertido porque queda prisionero en dinámicas políticas e ideológicas que transforman cualquier desquicio en aceptable; a menudo se percibe como un elemento gravemente deficiente en los casos penales —lo cual supone un problema mayúsculo para enfrentar a las organizaciones criminales— y, de hecho, como un factor perjudicial para la seguridad pública.
La libertad de prensa es fundamental, representa un proceso de diálogo social continuo —considerado la única vía para legitimar ciertas cuestiones en el seno de un entorno mediático para crear espacios libres de delincuencia—, las investigaciones criminales terminan revelándose abrumadoras y perjudiciales para el crimen organizado, si como para la legítima prevención de la impunidad y la salvaguarda de los intereses ciudadanos. Por ello, y no por otra cosa, nuestra región pasó a ser la que asesina más periodistas por año.
Una de las barreras estructurales más habituales que obstaculizan las fuentes de información es la ausencia de políticas diseñadas para proteger y prevenir problemas reales de corrupción; por el contrario, estos problemas han acabado transformándose, en la práctica, en una suerte de “prohibición permitida”, prohibida por la ley y operativa en la práctica, casi en una dimensión costumbrista. La debilidad del sistema de justicia penal solo beneficia a aquellos a favor de la impunidad. Los fracasos resultantes ponen de manifiesto, de manera contundente, la tensión existente entre la respuesta ante las crisis y una política pragmática orientada a la obtención de resultados tangibles: una política profundamente arraigada en el siglo XX y en la fragilidad institucional, la cual privilegia, en particular, una narrativa neutral que refleja cuestiones de agenda, falta de rendición de cuentas y legitimidad dudosa. Así pues, la impunidad se concibe en esa práctica como un estado inofensivo; como la búsqueda de una paz política a la que debería otorgarse prioridad en la agenda, se pretende hacer creer que asegurar la impunidad es asegurar el funcionamiento del sistema y que “siempre se hizo así”. El “placer de no cometer errores” cuando se perpetran estos actos se erige, de este modo, como la ideología dominante. Simultáneamente, la “bondad de la personalidad” del crimen organizado y de los corruptos que resuelven problemas sociales o que se presentan con la ideología “correcta” se interpretan a sí mismos como una limitación lógica que permite el “buen gobierno” y que, por ende, hace andar la premisa de que la mera defensa subterránea de la impunidad basta para dotarla de legitimidad. “No me importa que roben, si me resuelven los problemas”, aunque se creen problemas aún peores.
Por otra parte, esto también demuestra que los políticos son sensibles a intereses que se cruzan con su control. En el núcleo de las fuerzas colectivas que enfrentan la impunidad se halla la relación entre la libertad de prensa y los problemas y acciones del activismo; esta cuestión central da lugar a una dinámica que ha atormentado de verdad durante mucho tiempo a los criminales. La capacidad del activismo para hacer frente a los políticos corruptos se presenta como el mecanismo que puede reconstituir independencia para la justicia y el Estado de Derecho. Con el fin de eludir el castigo —problemas que, en última instancia, podrían destruir o debilitar al crimen organizado— e incluso a iniciativas políticas corruptas el enfrentamiento con estas fuerzas políticas que imponen una agenda de “fin de la impunidad” se transforma en una cuestión de vida o muerte.
El crimen organizado no abordó este aspecto de manera particular durante el siglo XX, dado que la criminalidad en el ámbito burocrático siempre optó por la vía de menor resistencia. Este camino permitía que aquellos que vulneraban el principio de ética pública quedaran impunes. Por el contrario, si la irresponsabilidad social percibe a los individuos corruptos como seres benévolos entonces se recurre a la instalación de narrativas positivas para justificar y defender la impunidad. La soberanía es utilizada permanentemente a este respecto.
La lógica de la impunidad podemos decir que opera en el desarrollo de postulados y de narrativas que realizan la defensa teórica de las cuestiones problemáticas de la corrupción, aun cuando a partir de ellos se crea fragilidad de la política y de las democracias. La instalación de narrativas de crisis y culpas sociales, así como el ejercicio de la libertad de que disponen el crimen organizado y los individuos corruptos para ejercer represalias. Y a cometer las peores violaciones de Derechos Humanos en la región.
La idea de severos castigos propugnados por algunas tradiciones políticas, parte muchas veces de no reconocer las debilidades inherentes de los mecanismos de justicia de lucha contra la impunidad y hacen que el mensaje deambule en una perspectiva poco realista de la crisis sin servir al objetivo que se procura alcanzar. Es necesario reconocer el papel crucial que desempeña la comprensión de la complejidad y la incertidumbre de la política ejercida corruptamente, como la misma permea diferentes niveles de funcionamiento sistémico con su naturaleza criminal. Es necesario tener claro las diversas realidades sociales permeadas por la corrupción, en particular, el modo en que se configuran los medios de comunicación deshonestos en contextos de crisis y las inesperadas experiencias culturales de las élites empresariales y del crimen organizado al defender su codicia financiera. Ello da como resultado la creación permanente de mecánicas políticas y sociales para poner a la sociedad límites al conocimiento de la verdad, dividir la verdad, poner límites al trabajo político decente y a la gobernanza democrática eficiente, la premisa delictiva que impone los límites intrínsecos del conocimiento, la investigación y la justicia límites que desempeñan un papel de gran relevancia en el fracaso de nuestros proyectos de desarrollo.
En los informes de comisiones de lucha contra la corrupción y la impunidad, las más diversas fuentes dan testimonio de financieros codiciosos que gozan reiteradamente de impunidad; no porque los individuos corruptos tengan la capacidad de imponer dicha protección, sino debido a la colusión acumulativa que genera fuerzas ajenas más potentes que el control de la justicia. Otros problemas pueden surgir no de conflictos directos de intereses, sino de una lealtad inquebrantable hacia líderes autoritarios, la corrupción de las dictaduras es siempre la peor corrupción de todas, la que roba a la gente sus Derechos Humanos. Doblarse nacional o internacionalmente ante la corrupción de las dictaduras es un acto corrupto en sí, que termina irremediablemente generando malas prácticas internas, el favor que hace el corrupto dentro o fuera del país lleva siempre a la peor lógica de funcionamiento y a terminar admitiendo como válidas prácticas absolutamente infames. El movimiento regional de la impunidad termina defendiendo dictaduras y crimen organizado por igual, ya que sostiene que ciertas «formas de legitimidad soberana» a menudo susceptible a objetivos y factores incontrolables que impone un régimen autocrático o un sistema de democracia deficiente o defectuosa en que la justicia no tiene capacidad de investigar en forma autónoma.
En teoría, este escenario simboliza la frecuente criminalidad organizada que emerge entre intereses directos contrapuestos de la política en crisis en que se debaten los sistemas, intereses que quizás no pueden ser calificados de manera plenamente legítima como corrupción pero que terminan siéndolo por utilizar al crimen organizado y a la corrupción para dirimir el conflicto entre los mismos. A partir de allí se generan raíces de la impunidad, la cual, a menudo, pretende introducir nuevas distinciones entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo admisible y lo inadmisible, tomando como referencia que funciona y que no funciona, que tiene éxito y que no tiene éxito. Es más, a partir de muchos de estos casos, dicha impunidad empieza a ser justificada.
El uso de la fuerza para empoderar a aquellos que son afines a los delitos y a la corrupción es recurrente en la región, como también lo son las conspiraciones políticas con ese objetivo, llevándolos a abusar de los principios pertinentes para adoptar una postura agresiva de defensa de la corrupción y la impunidad, como dijimos anteriormente, generalmente en nombre de la soberanía, o incluso peor. Este desafío pone a prueba el riguroso marco teórico del Derecho respecto a las cualidades regresivas del delito de corrupción, que aparece protegido por la impunidad sistémica.
El problema de la toma del poder por la corrupción y, especialmente, de su ejercicio es, de hecho, una respuesta a esta vulnerabilidad percibida en los sistemas políticos engendra crimen organizado, y este crimen organizado se retroalimenta con determinados grupos de interés a los que alimenta financieramente. Se puede apreciar especialmente como el populismo regional enfatiza la supremacía del poder sobre los medios de comunicación imparciales y se centra no en los problemas en sí mismos, sino en la retórica vacía; por consiguiente, a través de su efecto corrosivo, a menudo genera sentimientos protectores en el marco social, enmascarando así la falta de acción y de rendición de cuentas. El poder sigue siendo un instrumento fundamental para inclinar la balanza de intereses en conflicto, pero especialmente para inclinar la balanza de la justicia. Por eso el populismo a pesar de una retórica fuertísima contra la corrupción nunca ha resuelto los problemas de la misma, sino que los ha exacerbado. Lo máximo que ha hecho es cambiar el signo político de la corrupción y a veces ni eso.
Desde esta perspectiva, una sociedad política con capacidad de auto retribución y poca sabiduría colectiva puede evolucionar hacia actividades corruptas, al tiempo que construye una narrativa autosostenible para proteger y promover la impunidad, una narrativa inalterada por la siempre cambiante y ajustable censura política. La capacidad de la impunidad para construir una narrativa social desde el poder depende de la creación de un entorno que reconozca tanto la interconexión social como la cultura particular de los problemas propios de alimentarse de una situación de crisis moral de una sociedad, a veces por estar inmersa en la bajeza que crean las múltiples crisis financieras, sociales y políticas.
Por ejemplo, los seguidores de líderes populistas democráticos a menudo tienen dificultades para pedir o trabajar para diseñar o implementar políticas eficaces en contra de la impunidad; esto se debe a que se les impide establecer vínculos estrechos con las instituciones basadas en el poder —conexiones cruciales para lograr soluciones preventivas— y se enfrentan constantemente a la tentación del poder que toma atajos que, en última instancia, socava la eficacia necesaria para proteger y fortalecer a las instituciones que pasan a ser periféricas. El populismo puede utilizar las instituciones de manera eficaz para promover su propio poder —optimizando así sus resultados—, o bien provocar su fracaso, o incluso prescindir de ellas por completo. Todo ello es funcional a la corrupción. Sin duda alguna, el populismo —caracterizado por su desprecio hacia las instituciones— no ha logrado ningún resultado positivo en la lucha contra la impunidad a pesar de ser absolutamente altisonante al respecto.
Los expertos en Derecho y en el fenómeno de la impunidad deberían argumentar siempre que, más allá del ámbito puramente jurídico, el ejercicio de la libertad de expresión y la búsqueda de controles administrativos y jurídicos concretos y orientadas a la resolución de problemas resultan cruciales para una acción política eficaz; aun cuando tales acciones causen dolor dentro del sistema, son absolutamente necesarias. Si la lucha contra la impunidad pudiera alcanzarse únicamente mediante el discurso el populismo sería la tentación, pero las tentaciones propias del populismo hacen que la práctica transforme la corrupción en una infección bacteriológica generalizada, mientras nos quiere hacer creer que su discurso está resolviendo la situación.
Las leyes y las normativas son elementos esenciales para una acción política eficaz, aun cuando puedan causar cierto malestar, resultan indispensables, pero nunca causan tanto malestar a los corruptos como un sistema judicial con instrumentos prácticos para investigar y controlar la acción de los políticos y funcionarios, especialmente de aquellos que tienen poder, especialmente de aquellos que están en contacto con trámites importantes, controles, auditorías. El balance e independencia de los poderes del Estado es fundamental. Es decir, la Democracia es fundamental.
Solo mediante la administración de antibióticos que ataquen directamente a las bacterias —erradicando verdaderamente la infección— podrá el sistema experimentar un cambio genuino. En lo que respecta al problema de la impunidad, la rendición de cuentas constituye siempre un elemento esencial de cualquier solución práctica en la lucha contra la corrupción. Si un líder que promueve la lucha contra la impunidad se limita a criticar políticamente el uso indebido de los fondos públicos en el marco democrático, es más probable que termine convirtiéndose en un aliado cultural que aquel que no asume la responsabilidad de sus propios actos; la denuncia, la investigación y la judicialización son los únicos instrumentos reales.
Es importante reconocer que un sistema político sólido es susceptible al populismo, especialmente en lo que atañe a la falta de rendición de cuentas, lo cual lleva a terminar por concebir la política como un medio directo para satisfacer los intereses propios. La religiosidad que genera la política respecto a los liderazgos depende, asimismo, de factores tales como la simpatía, el poder y la riqueza, elementos que hacen a la esencia de un sistema corrupto; o el comienzo de un camino aquejado por graves problemas o crisis que termina por ser incapaz de abordar eficazmente la impunidad, incluso si contara con una estructura social moralmente justa. Esto resulta crucial para el avance de la impunidad, dado que sus cimientos residen en las estructuras políticas, sociales y operativas dentro de las cuales esta se desenvuelve.
Este absurdo de la impunidad ha sido perpetuado por aquellos que detentan el poder y se está convirtiendo en un desafío para cualquier sistema que quiere ser libre de delitos y para los enfoques éticos específicos que sustentan su funcionamiento. La reproducción política de las iniciativas de impunidad implica la reconstrucción de objetivos, juicios situacionales y genera algo que es igualmente perjudicial: el distanciamiento emocional de la sociedad. Todo ello puede pasar dentro de un marco de apariencia de estricta adhesión a la Democracia. En este contexto, resulta particularmente evidente la necesidad de la tensión inherente creada por la sociedad de “culpas responsables” para el surgimiento de medidas preventivas y para la condena social de actividades corruptas. Este esfuerzo tiene por objeto establecer reglas claras, al tiempo debemos reconocer que la sociedad y las redes pueden tener el poder de la condena para los corruptos. Pero a veces le pueden errar. O extralimitarse mal. Pero qué seríamos los políticos democráticos si no pudiéramos lidiar con la libertad de expresión, la misma es nuestro alimento principal.
Existe una tensión agravada en el ámbito de la impunidad, que es la contradicción entre el ideal de justicia y su convivencia con las crisis políticas. Esta realidad nos exige reconocer características específicas, tales como el “comportamiento civilizado degenerado” de los individuos y la “naturaleza cultural esencial de las crisis”, es la tensión entre el mal comportamiento de individuos que ponen cara de buenos y representativos con aquellas lógicas de falta de inteligencia colectiva para resolver de buena manera los malos problemas. Uno de los fundamentos más perdurables de la impunidad es la reproducción de los límites a la acción social condenatoria por un lado y por el otro del “comportamiento civilizado degenerado” dentro un sistema político.
De hecho, los límites establecidos de conformidad con el Estado de derecho garantizan el pleno ejercicio de la libertad individual, cuando la justicia no impone límites al poder político, el Estado de Derecho colapsa y también lo hacen las libertades individuales. La naturaleza biológica de la impunidad sugiere que el desenlace de los problemas políticos suele estar determinado por factores que no suelen examinarse directamente, tales como nuestra sociedad de origen (incluyendo la estratificación de clases sociales y de las posibilidades de movilidad social), el contexto histórico (democrático o autoritario), el nivel educativo o la capacidad de generación de riqueza. Un sistema de lucha contra la impunidad no puede ignorar estas condiciones; por el contrario, debería convertirlas en la base para la creación y el desarrollo de problemas políticos para luchar contra la impunidad, integrando así una teoría del comportamiento integral ante las crisis éticas que puede estar experimentando una sociedad.
La racionalidad constituye el fundamento del sistema de realismo político, un sistema que afirme a partir de la racionalidad la cultura evolutiva innata de un sistema político libre de corrupción, basado en el desarrollo de los límites a la codicia financiera de los políticos y los funcionarios; así como al mismo tiempo, reconocer también que la desigualdad, la pobreza y el error político son componentes integrales de las experiencias de crisis que afectan nuestro desarrollo. La racionalidad no es ni compatible ni incompatible con la distorsión de las realidades y narrativas políticas, por consiguiente, otro aspecto importante consiste en sostener a la racionalidad como eje central de la cultura política para enfrentarse a la inmoralidad o falta de ética dentro de un sistema. El error moral fundamental de la constante construcción de narrativas “impecables” por el populismo o el autoritarismo radica en que una crisis ética que surge en un momento determinado se vuelve inevitablemente en un problema recurrente que hace a la sociedad inviable en el mediano y largo plazo, sin importar que se dice y cómo se dice por parte de esos actores.
Este es uno de los principales problemas que surge de medios de comunicación que ignoran la criminalidad o son funcionales a la misma es su tendencia a promover ciertas narrativas, ya sean de apoyo, de interés propio o de impunidad. De este modo, estos elementos periodísticos-criminales se convierten en un componente significativo del problema: la exacerbación de la impunidad, el abuso de los principios penales en casos extremos o para promover impunidad o para perseguir opositores políticos, son esenciales al sistema de conculcación de Derechos. Pero por más vueltas que se dé el perro la cola siempre le queda del lado de atrás.
En última instancia, la acumulación de poder político y la capacidad de influir en problemas de crisis es importante pero solamente si se hace lo correcto, si se hace lo incorrecto mediano y largo plazo solamente se refuerzan las crisis y los problemas de la corrupción. Esta perspectiva de hacer lo correcto es clave para evitar la reproducción de la corrupción y sus profundas conexiones políticas, empresariales y sociales con la codicia financiera; obviamente que implica tomar decisiones difíciles y aceptar los costos y los dolores asociados a la lucha contra la impunidad.
La lucha contra la corrupción nos insta a no hacer la vista gorda ante la vulnerabilidad social, sino más bien a construir una ética que reconozca nuestra interdependencia, respete la razón como base del discurso social y adopte una política sensata —en la que la rectitud y probidad republicana esté lo más garantizada posible, aun ante la adversidad— como valor fundamental. Por supuesto, esto debe llevarse a cabo con plena conciencia de las limitaciones culturales inherentes de nuestros sistemas y cómo ello eleva los costos políticos.
INTERNACIONAL
New York gubernatorial candidate urges 9/11 attendees to turn away from Mamdani during ceremony
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Bruce Blakeman, the Republican candidate in New York’s gubernatorial race, said Wednesday that attendees at this year’s Sept. 11 memorial ceremony should turn their backs on New York City Mayor Zohran Mamdani if he attends.
«I would equate this to a wake. You don’t go to a wake if you’re not welcome,» Blakeman, whose nephew was killed in the South Tower on Sept. 11, 2001, and who currently serves as Nassau County executive, told reporters.
«I think it’s completely appropriate if family members ask him not to come, but if he does come, I think there’s a respectful and peaceful way to protest that and I would suggest that people turn their back on the mayor,» he said.
FIREFIGHTER BROTHER OF 9/11 VICTIM INCENSED BY ‘RADICAL’ MUSLIMS WINNING KEY DEM PRIMARIES
Nassau County Executive Bruce Blakeman, right, and New York City Mayor Zohran Mamdani. Blakeman called for a silent protest if Mamdani attends this year’s Sept. 11 memorial ceremony. (Steve Pfost/Newsday RM via Getty Images; Michael M. Santiago/Getty Images)
Blakeman argued Mamdani’s refusal to condemn the phrase «globalize the intifada» should disqualify him from attending the ceremony marking the 25th anniversary of the terrorist attacks.
«He’s not welcome there because he has yet to say anything in opposition to the global intifada. As a matter of fact, it seems like he supports that phrase, which is part of the reason why we had the tragedy we had on 9/11,» Blakeman said.
Mamdani’s office did not immediately respond to a request for comment from Fox News Digital.
The mayor has said he still plans to attend the ceremony.
9/11 FAMILIES PUSH TO BAN MAMDANI FROM 25TH ANNIVERSARY REMEMBRANCE OVER ‘HOSTILE’ RECORD

New York City Mayor Zohran Mamdani during an announcement on municipal grocery stores at a Campaign for Hunger community food distribution center in Brooklyn on July 27, 2026. (Adam Gray/Bloomberg via Getty Images)
«I will proudly honor the families, the survivors, the first responders forever impacted by that horrific terror attack by standing alongside them at this year’s 9/11 commemoration — reaffirming that we will never forget the solemn day…» Mamdani said last week.
His comments came after relatives of Sept. 11 victims launched a petition urging the National September 11 Memorial & Museum to bar Mamdani from attending the ceremony in Lower Manhattan.
«Concerns have been raised about Mr. Mamdani’s public positions, associations, and responses to rhetoric that many perceive as hostile to these shared values,» the Change.org petition states.
«Given these concerns, we respectfully ask that the organizers carefully consider whether Mr. Mamdani’s participation would align with the intention of the ceremony and the expectations of the families most directly affected by the tragedy.»
JEWISH LEADERS FAULT MAMDANI RHETORIC AS UPPER WEST SIDE STABBING, HATE CRIME PROBE CONTINUES

Bruce Blakeman, Nassau County executive and Republican candidate for New York governor, who is running to unseat Democratic Gov. Kathy Hochul and has secured President Donald Trump’s endorsement. (Victor J. Blue/Bloomberg/Getty Images)
A spokesperson for the 9/11 Memorial & Museum previously told Fox News Digital that the organization has «intentionally worked to keep the commemoration free of politics because remembering those we lost on 9/11 should never be a partisan issue.»
«Government officials from across the political spectrum, including every sitting president, governor, and mayor since 9/11, have attended the ceremony simply to bear witness — they do not deliver remarks and are asked to remain in a designated area,» the spokesperson added.
Former New York Gov. George Pataki was also asked Wednesday whether Mamdani should attend the ceremony.
«It’s my nature to be inclusive, and that is my instinct, but Sept. 11 is different. So, I may have comments on that,» Pataki said, according to the New York Post.

The 9/11 Memorial in the financial district of Lower Manhattan, New York at the site of World Trade Center. (iStock)
Fox News Digital’s Charles Creitz contributed to this report.
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INTERNACIONAL
La OMS afirmó que el brote de ébola en África está superando la capacidad de respuesta para combatirlo
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el brote de ébola se expande a un ritmo superior a los esfuerzos de control, según advirtió durante una visita a la República Democrática del Congo (RDC). Esta situación crítica se suma a que parte del personal sanitario en el país está en huelga por falta de pago.
Casi tres meses después del inicio del brote, el número de nuevos casos se duplica en algunos puntos críticos, señaló Tedros tras reunirse con autoridades en Kinshasa, capital de RDC. Es la segunda vez que el titular de la OMS visita el país desde que se declaró la aparición de la enfermedad a mediados de mayo.
“Todos coincidimos en que debemos aumentar urgentemente y de manera masiva los esfuerzos en todos los pilares de la respuesta y entre todos los socios”, afirmó Tedros.
Según el Ministerio de Salud de RDC, hasta este jueves se registraron 3.973 casos confirmados y 1.801 muertes. En la provincia de Ituri, epicentro del brote, familias reportan que la huelga de trabajadores sanitarios agravó la falta de acceso a la atención médica en una zona ya afectada por el conflicto armado y la lejanía, cerca de las fronteras con Sudán del Sur, Uganda y Ruanda.
Algunos empleados comenzaron a recibir pagos la última semana por su trabajo desde el inicio de la emergencia, pero reclaman mejoras salariales. Anicet Baluku, residente de Bunia, capital de Ituri, responsabilizó a la huelga de la muerte de sus dos hermanos por ébola. “Urgimos a las autoridades a encontrar una solución rápida para evitar que otras familias sufran la misma tragedia”, declaró a The Associated Press.

Tedros instó a tomar medidas que permitan llegar a todas las localidades afectadas, fortalecer la coordinación bajo el liderazgo del gobierno y proteger a los trabajadores de la salud. “Ante todo, las comunidades deben estar en el centro de la respuesta y ser dueñas de ella”, afirmó. “No podemos detener el ébola sin su confianza, liderazgo y colaboración”.
El actual brote superó en velocidad de transmisión a todos los anteriores y es el segundo más grande registrado, solo superado por el brote de África Occidental entre 2014 y 2016, que alcanzó más de 28.000 casos y más de 11.000 muertes.
El virus Bundibugyo, responsable de este brote, no cuenta con tratamiento ni vacuna aprobados. Las autoridades consideran que el brote se originó en una zona remota antes de su declaración oficial el 15 de mayo.
Médicos Sin Fronteras advirtió que el brote continúa “propagándose a un ritmo alarmante y sin precedentes”. La organización señaló que, aunque la respuesta se está ampliando, aún no alcanza a las comunidades con suficiente rapidez para interrumpir las cadenas de transmisión.
Por su parte, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció una asignación adicional de 242 millones de dólares para la respuesta inmediata al brote de ébola en la región, así como para medidas de preparación y asistencia humanitaria asociadas. Esta financiación eleva el total de la asistencia directa estadounidense a más de 512 millones de dólares.
La directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, Jean Kaseya, alertó durante una visita a Bunia que el rastreo de contactos no está funcionando de manera efectiva. Entre el 60% y el 70% de los nuevos casos no corresponden a personas que estaban siendo monitoreadas tras haber estado expuestas a pacientes infectados.
La detección tardía de casos ha sido un factor determinante en la tasa de mortalidad del 45%, informaron las autoridades. El Ministerio de Salud reportó que, de los 77 casos notificados en las últimas 24 horas, 44 fueron fatales. Actualmente, al menos 717 pacientes permanecen aislados y 749 han logrado recuperarse.
La directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, Jean Kaseya, señaló que el organismo coordina los esfuerzos con los equipos de respuesta en torno a la detección temprana, el rastreo de contactos más eficaz, el acceso rápido a atención de calidad y una mayor participación comunitaria.
(Con información de Associated Press)
General Health,Medicines,Africa,Health / Medicine
INTERNACIONAL
Fauci’s HHS iPhone turned over to Senate investigators as contempt vote looms
Senate panel moves to vote on Fauci contempt resolution
Fox News correspondent Lucas Tomlinson reports on a Senate panel’s upcoming vote to hold former NIAID Director Dr. Anthony Fauci in contempt of Congress. The resolution follows a contentious COVID-19 hearing where Fauci invoked his Fifth Amendment rights more than one hundred times.
NEWYou can now listen to Fox News articles!
Fox News Digital has confirmed that a key investigative panel in the Senate has obtained Dr. Anthony Fauci’s pandemic-era cellphone.
The cellphone was transferred from the Department of Health and Human Services (HHS) to the Senate Homeland Security Permanent Subcommittee on Investigations chaired by Sen. Ron Johnson, R-Wis.
A spokesperson for the senator told Fox News Digital the subcommittee «obtained a copy of Dr. Fauci’s iPhone that was used during his time at HHS.»
Whether the panel has access to the phone remains unclear.
RAND PAUL SEEKS CONTEMPT CHARGES AFTER FAUCI INVOKES FIFTH AMENDMENT MORE THAN 100 TIMES
Anthony Fauci, the former director of the National Institute of Allergy and Infectious Diseases and medical advisor to several U.S. presidents, testifies under subpoena about his role in the national response to the COVID-19 pandemic at a U.S. Senate Homeland Security and Governmental Affairs Committee hearing on Capitol Hill in Washington, D.C., July 29, 2026. (Reuters/Nathan Howard)
The committee’s procurement of the phone, first reported by The Wall Street Journal, comes as the Senate Homeland Security and Governmental Affairs Committee readies to decide whether to hold Fauci in contempt of Congress. It also follows the HHS’ move to dump over 1,000 pages of Fauci’s personal diary to the panel just days before the blockbuster hearing.
The hearing, slated for Thursday morning, comes after the panel’s chair, Sen. Rand Paul, R-Ky., subpoenaed Fauci to testify on his alleged role in funding «risky» gain-of-function research in Wuhan, China, where the COVID-19 virus originated.
A source close to Paul’s office told Fox News Digital that the lawmaker is also in possession of the phone.
Last week’s testimony was meant to serve as the climatic duel between Fauci and Paul, who has demanded Fauci be thrown into prison for his role in the nation’s pandemic policy and alleged lies to Congress.
But it didn’t turn out that way.
TOP 5 MOMENTS FROM FAUCI’S HEARING: PAUL BOOTS LAWYER, MORENO ERUPTS AS CONTEMPT VOTE LOOMS
Fauci, on advice from his lawyers, opted to plead the Fifth Amendment out of concern about self-incrimination before a panel that he charged was designed to ensnare him.
«Although it pains me to do so because of the respect I have for the legislative branch of government and my decades-long record of cooperating with Congress under the advice of my attorneys, I will invoke my right under the Fifth Amendment of the Constitution to refrain from answering your questions,» Fauci said.
What ensued was Republicans on the panel peppering Fauci with questions probing his involvement in an alleged lab leak that led to the virus’ rapid spread to what day of the week it was. Democrats charged that his decision to activate his constitutional rights was the right call given Paul and his colleagues’ determination to catch him in a lie.
WATCH: RAND PAUL SAYS THERE’S ONE THING AMERICANS HAVE NEVER HEARD FROM FAUCI

Ranking member Sen. Ron Johnson, R-Wis., speaks as U.S. Coast Guard Commandant Adm. Linda Fagan testifies at a Senate Homeland Security and Governmental Affairs Subcommittee on Investigations hearing on Capitol Hill June 11, 2024, in Washington, D.C. (Andrew Harnik/Getty Images)
And it culminated in Paul vowing that Fauci would face consequences for declining to comment and questioning whether his pardon from former President Joe Biden could protect him.
«I think there’s another legal question that the courts may have to decide upon, and that is whether or not a presidential pardon offers you complete immunity,» Paul said at the time.
Fox News Digital did not immediately receive comment from HHS on Fauci’s pandemic-era iPhone.
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