ECONOMIA
Cuánto hay que ganar para acceder a un crédito hipotecario y comprar un departamento de USD 100.000

El regreso de los créditos hipotecarios al sistema financiero volvió a poner sobre la mesa una pregunta clave para quienes buscan dejar de alquilar: qué nivel de ingresos se necesita para acceder a un préstamo. Cada entidad financiera tiene sus propias condiciones, pero lo que está claro, es que el acceso sigue concentrado en hogares con ingresos formales elevados.
Para entender mejor este escenario, Infobae analizó el resultado de distintas simulaciones realizadas en la web del Banco Nación. El ejercicio fue realizado por la compra de una vivienda de 100.000 dólares. Como el banco financia hasta el 75% del valor de la propiedad, el crédito máximo a solicitar en este caso es de USD 75.000, mientras que el comprador debe contar con el 25% restante como ahorro previo .
A partir de ese punto, el ingreso necesario depende de variables clave como el plazo elegido y si el solicitante cobra o no su sueldo en el banco.
Para quienes perciben sus haberes en el Banco Nación, las condiciones son más favorables, con una tasa nominal anual del 6% y cuotas más bajas en relación con otras alternativas.
En una primera simulación, con un plazo de 20 años, la cuota mensual inicial se ubica en $917.649 Dado que el sistema establece que la cuota no puede superar el 25% de los ingresos del grupo familiar, los ingresos netos necesarios (sumando titulares y codeudores) deben alcanzar los 3.670.595 pesos.
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En tanto, los titulares del crédito deben aportar al menos la mitad de esos ingresos, lo que implica demostrar ingresos propios por $1.835.297.
Si se extiende el plazo a 30 años, la cuota baja a $811.476 mensuales. En ese caso, los ingresos requeridos también se reducen: el grupo familiar debe acreditar $3.245.905, mientras que los titulares deben percibir al menos $1.622.952.
La diferencia entre ambos plazos muestra uno de los principales mecanismos para mejorar la accesibilidad: alargar el tiempo de pago reduce la cuota inicial y, por lo tanto, el ingreso exigido.
Las condiciones cambian de manera significativa para quienes no acreditan su sueldo en el Banco Nación. En estos casos, la tasa es más alta (la TNA sube a 12%) y, en consecuencia, también lo son las cuotas y los ingresos exigidos.
En una simulación a 20 años, la cuota mensual asciende a $1.172.657. Para poder afrontarla, el grupo familiar debe demostrar ingresos por $4.690.627, mientras que los titulares deben alcanzar ingresos de 1.172.657 pesos.
Si el plazo se extiende a 30 años, la cuota baja a $1.095.472. Sin embargo, los ingresos requeridos siguen siendo elevados: $4.381.890 para titulares y codeudores, y $2.190.945 en el caso de los titulares.
En lo que respecta a las tasas, la TNA es del 12%, con lo que la Tasa Efectiva Mensual (TEM) llega al 1%.
Estas cifras reflejan el impacto directo que tiene la relación con el banco en el costo del financiamiento y en las condiciones de acceso.
Uno de los puntos centrales de los créditos hipotecarios UVA es que la cuota inicial no puede superar el 25% del ingreso neto del grupo familiar . Este límite es el que determina, en última instancia, cuánto hay que ganar para acceder al préstamo.
Además, el Banco Nación permite sumar ingresos de familiares directos como codeudores, lo que facilita alcanzar el umbral requerido. Sin embargo, también exige que los titulares aporten al menos el 50% de los ingresos necesarios.
Este esquema busca garantizar la capacidad de pago del crédito y reducir el riesgo de mora, en un contexto en el que las cuotas se ajustan por inflación a través del sistema UVA.
Más allá de los ingresos, hay otro requisito clave: contar con el ahorro inicial. Como el banco financia hasta el 75% del valor de la propiedad, el comprador debe aportar el 25% restante.
En el caso de un departamento de USD 100.000, esto implica disponer de USD 25.000 antes de iniciar la operación. A la cotización de hoy ($1.420 por dólar), eso se traduce en un ahorro de $35.500.000.

A esto se suman otros requisitos habituales, como demostrar ingresos formales, contar con estabilidad laboral y cumplir con las condiciones de calificación crediticia. En general, estas líneas están dirigidas principalmente a trabajadores en relación de dependencia, jubilados o autónomos con ingresos comprobables.
Los números actuales muestran que, aun con la reactivación del crédito hipotecario, el acceso sigue siendo restringido. Los niveles de ingreso requeridos superan ampliamente el promedio salarial, lo que deja fuera a una gran parte de la población.
Si bien no hay datos oficiales de salarios actualizados a abril de 2026, los datos más recientes publicados por el Ministerio de Capital Humano indican que en enero de este año los trabajadores asalariados del sector privado formal cobraron en promedio $1.753.134 netos, un valor que apenas alcanza para cubrir la exigencia mínima del Banco Nación para quienes perciben el salario en esa entidad financiera. De esa forma, para acceder al crédito se necesitaría inevitablemente un segundo ingreso familiar.
En este contexto, las simulaciones permiten dimensionar con precisión el esfuerzo económico necesario para acceder a la vivienda propia: no solo por el nivel de ingresos exigido, sino también por el ahorro previo y la estabilidad laboral requerida.
Así, para comprar un departamento de USD 100.000 mediante un crédito hipotecario del Banco Nación, el ingreso familiar necesario puede ubicarse entre poco más de $3,24 millones y cerca de $4,69 millones, dependiendo de las condiciones elegidas.
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ECONOMIA
La mala noticia escondida en la baja del IPC: volvió a acelerar la inflación de alimentos

Quién diría que, pese a todo, el Gobierno sacó alguna ventaja de la crisis política generada por la declaración jurada de Manuel Adorni. Es cierto que la situación del jefe de gabinete eclipsó buenas noticias de la economía, como la caída del IPC a 2,1% y el desplome en el índice de riesgo país. Sin embargo, también hizo que pasara inadvertido uno de los peores datos: la inflación de la canasta alimentaria volvió a acelerar.
Este indicador, que es el que marca la línea a partir de la cual se ingresa en la categoría de indigencia, dio una variación 2,4% en mayo. Y, más allá de la cifra, es un pésimo dato porque más que duplica el del mes anterior y reafirma que la inflación de alimentos no se limitó a una situación puntual del verano, sigue siendo un problema estructural de la economía.
Hablando en plata, se necesita $681.246 para que una familia tipo, de dos adultos y dos niños en edad escolar, puedan mantener una dieta sana para reponer nutrientes a diario. Según el último censo de pobreza del Indec, un 4,8% de la población sigue debajo de la línea de indigencia.
Volvió a subir la inflación de alimentos y cortó la racha positiva
En los últimos dos meses, el gobierno se había ilusionado con una nueva tendencia, en la que, pese a que el IPC se mantenía relativamente alto, el rubro alimenticio -el más sensible desde el punto de vista social-, venía desacelerando.
Fue así que, después de una saga de cinco meses en la que siempre la inflación de alimentos se ubicaba por encima del IPC, por fin en marzo se logró quebrar la tendencia, cuando frente a un IPC de 3,4%, la canasta se encareció un 2,2%. Y en abril se repitió la situación: frente a un 2,6% de inflación promedio, la canasta básica sólo aumentó un 1,1%. Pero el alivio duró poco: ahora, con la canasta alimentaria subiendo a un ritmo de 2,4% frente a un IPC de 2,1%, otra vez se quiebra la tendencia.
Luis Caputo había manifestado su satisfacción ante esta estabilización. Según su interpretación, el problema había sido el imprevisto aumento de la carne, que tiene una alta ponderación en el índice del Indec, y que sufrió fuertes aumentos en el verano. Pero el ministro se mostró confiado en que se trataba sólo de una situación estacional: «No todos los meses la carne va a subir un 8%», afirmaba.
Retracción del «efecto carne»
Los números le dieron la razón a Caputo porque, efectivamente, el desagregado en el IPC de mayo muestra que el asado registró una baja de precio por 1,6%. Y los principales cortes consumidos por la población también registraron deflación en las carnicerías.
¿Por qué se había producido en verano ese inesperado pico en las carnicerías? Por un abrupto descenso de la oferta de animales para faena, lo cual llevó al mercado de hacienda de Cañuelas a que se pagara hasta $5.400 por kilo de novillito de hasta 390 kilos, algo que superó todas las expectativas del sector.
La retracción ocurrió por un cambio en la actitud de los ganaderos, que después de años de haber enviado a faena a animales en edad reproductora, ahora quieren aprovechar los buenos precios para recomponer el stock de animales, que cayó cayera debajo de los 50 kilos de cabezas, el número más bajo de los últimos 15 años.
A diferencia de lo que ocurrió en los últimos años, ahora es más negocio engordar un animal hasta más de 480 kilos, en vez de mandarlo al matadero con 300 kilos. Y ese cambio en la ecuación del negocio ocurre por el abaratamiento relativo del maíz, el principal insumo para el engorde del vacuno.
Lo cierto es que el peor momento parece haber pasado. Ahora, en Cañuelas los precios reflejan una baja de un 9% promedio respecto de su pico veraniego, con precios máximos de $4.900 para el novillito.
La culpa de nuevos aumentos: panificados, lácteos y verduras
Pero, aun con la carne jugando a favor, surgieron nuevos aumentos en otros subrubros, que empañaron el buen dato del IPC.
En particular, hubo aumentos por encima de lo previsto en panificados, en productos lácteos y en verduras. En promedio, las verdulerías mostraron aumentos por 18,8%, con casos como el tomate redondo que tuvieron un impactante incremento de 62%. También hubo subas de dos dígitos para la papa, la lechuga y la cebolla.
En el subrubro de lácteos, hubo varios productos con incrementos superiores al 5% mensual, como la leche en sachet, la manteca y el dulce de leche.
Y en panificados y farináceos, se destaca la suba de las galletitas de agua envasadas, con incrementos de 9,2%.
Sea cual sea el producto que genere la presión estacional, lo cierto es que está resultando mucho más difícil de lo previsto dominar la inflación en los alimentos, algo que todos los gobiernos ponen entre sus prioridades, porque incide directamente en los niveles de pobreza e indigencia.
Todavía no está claro que se tratará de fenómenos transitorios o si se extenderán en los meses invernales, complicando así los planes del gobierno para moderar la inflación.
En todo caso, el hecho de que la inflación de alimentos siga siendo un tema noticioso le genera un problema político al gobierno, porque pone en duda la validez de su discurso sobre la inflación como un fenómeno estrictamente monetario.
Si desde el equipo del ministro Toto Caputo se pone el énfasis en factores climáticos o en el encarecimiento del costo logístico por la suba de combustibles, entonces la explicación sonará como una contradicción con el mantra de la inflación monetaria. Y si no se plantea ese argumento, entonces habrá margen para que aumenten las críticas por parte de los economistas que acusan a Caputo de estar incurriendo en una expansión monetaria encubierta.
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ECONOMIA
Tras venderle parte de su empresa a Live Nation, el empresario detrás de Duki y Bizarrap adelantó sus planes de inversión

Empezó a los 18 años vendiendo shows en discotecas de pueblos del interior del país, y hoy es el CEO de Dale Play, la compañía detrás de Duki, Bizarrap y Milo J, que acaba de sellar una alianza con Live Nation Entertainment, la mayor productora de recitales del mundo. Federico Lauría, CEO y fundador de la productora, recordó su recorrido y adelantó los próximos planes de la empresa en Experiencia Endeavor 2026, uno de los eventos de emprendedores más convocantes del año.
Lauría participó este jueves del foro que se realizó en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, donde fue entrevistado por Mario Pergolini. Allí repasó sus inicios, el vínculo con los artistas que definieron una generación y los planes que tiene para los próximos años, entre ellos una apuesta desconocida: la inversión en venues, arenas e infraestructura para la industria del entretenimiento en vivo.
“Todo lo que hice me sirvió para estar hoy acá. Es muy importante no quemar etapas y, para valorar lo que está pasando hoy, tuve que transitar miles de kilómetros en combi, no tener prejuicios. Siempre entendí que el prejuicio era el peor mal de una generación”, dijo el empresario ante la sala.
La historia de Lauría con la industria musical arrancó lejos de los grandes estadios. A los 18 años constituyó su primera empresa de management —“sin saber ni lo que era una empresa”, reconoció— y empezó a vender shows en discotecas del interior del país. Ese recorrido por la Argentina le dio, según recordó, la perspectiva que después aplicaría a escala global.

Su primer contacto con un artista fue Bad Bunny. Lauría lo trajo a la Argentina cuando el cantante puertorriqueño hacía pocos meses que había dejado su trabajo como cajero de supermercado. “Fue todo muy rápido, pero empezaba a pasar algo, sobre todo en la manera de consumir la música”, recordó. Ese encuentro ocurrió un año y medio antes de que conociera a Duki, quien se convertiría en su primer “contacto carnal” con la generación Z.
La primera reunión con Duki, contó Lauría, no fue fácil. “Cuando lo contacté yo ya tenía nombre en la industria y él recién había lanzado sus primeras canciones. Me dijo: ‘¿Para qué te necesito?’”, relató.
La conexión llegó cuando Lauría le planteó una idea que excedía lo individual: “Sentí que tenía que haber un movimiento colectivo para que podamos darle pelea a otros movimientos que estaban surgiendo de otros países. Él se sonrió y por primera vez sentí que conectamos”.
Esa visión colectiva es la que, según Lauría, explica el fenómeno que siguió. Dale Play representa hoy a Duki, Bizarrap, Lali, Rels B y Airbag, y produce espectáculos de Fito Páez, Calamaro, María Becerra, Karol G y Camilo, entre otros. También organizó el road show de Franco Colapinto en Palermo. Más de 300 personas trabajan en el núcleo de la compañía, que además incluye las divisiones de management y sello discográfico, con artistas como Cazzu, Tan Biónica, Paulo Londra, Wos y La Joaqui.
Lauría volvió sobre un argumento que ya había planteado en el Coloquio de IDEA del año pasado: la música en español como fenómeno de alcance mundial y la necesidad de que la industria local se lo crea. “Hay 600 millones de hispanohablantes en el mundo. El español es la segunda lengua madre del mundo, después del mandarín. Hay 80 millones de latinos en Estados Unidos, que es el mercado más grande del mundo. Tenemos que empezar a creernos el mercado que somos“, afirmó.

Para ilustrarlo, citó a Bad Bunny —su socio para las giras en Sudamérica— como un artista que llena estadios en Francia, Japón y Australia cantando en español. Y recordó el hito de Bizarrap: la sesión con el español Quevedo (BZRP Music Sessions, Vol. 52), que en 2022 alcanzó el número 1 global en Spotify y se mantuvo como la canción más escuchada del mundo durante varias semanas. “Nos hicieron creer que desde acá no se podía, que era muy difícil. Aprendí de esta generación a perderle miedo al mundo”, resumió.
Sobre el estado del negocio, Lauría precisó: “La industria del entretenimiento en vivo está hoy muy por encima de los niveles prepandemia. En la Argentina no todo vende todo, pero hay muchísimo consumo. Sigue habiendo mucha gente que vive los conciertos“, señaló. Agregó que en las últimas semanas detectaron un pequeño repunte en la venta de entradas a principio de mes, algo que antes no observaban.
Recientemente, Dale Play Live —la división de música en vivo del grupo— anunció una alianza estratégica con Live Nation Entertainment, la multinacional estadounidense que controla buena parte del negocio global de la música en vivo a través de la gestión de giras, la venta de entradas vía Ticketmaster y la explotación de recintos en decenas de países. Como parte del acuerdo, Live Nation adquirió la mayoría accionaria de Dale Play Live; Lauría continuará al frente de la dirección creativa y estratégica de la compañía.

“Dale Play se fundó con la visión de apoyar a los artistas y crear una plataforma que les permita crecer a nivel local y global. Asociarnos con Live Nation representa una gran oportunidad para seguir impulsando a artistas de Argentina y Latinoamérica a nivel mundial», declaró el empresario al momento del anuncio.
La operación se enmarca en una estrategia más amplia de Live Nation en la región: la empresa ya controla el 51% de DF Entertainment, de Diego Finkelstein —organizadora del Lollapalooza Argentina y de shows de Oasis y Coldplay—, y tiene participaciones mayoritarias en Bizarro Perú y en la colombiana Páramo Presenta, productora del festival Estéreo Picnic. En Buenos Aires, además, cerró en enero un acuerdo por 10 años para los derechos de presentación en el estadio Más Monumental, de River Plate, por un valor reportado de USD 110 millones.
Fue en Experiencia Endeavor donde Lauría reveló lo que viene. La compañía trabaja en planes a mediano y largo plazo que incluyen inversión en venues, arenas e infraestructura: “Estoy trabajando todos los días para que la compañía me trascienda y eso pasa cada vez más. Estamos planificando en venues, en arenas, en infraestructura, en cosas que siento que son buenas para nosotros como compañía pero también para la industria”, adelantó. Lauría también fue distinguido este año como Emprendedor del Año 2026 por la consultora Ernst & Young.
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ECONOMIA
Salió el dato de inflación y la City reaccionó: bonos, acciones y CEDEARs elegidos para invertir

Con el nuevo dato de inflación que acaba de publicar el Indec, que registró un incremento de los precios de la economía de 2,1% en todo mayo y marca una tendencia a la baja, los analistas de la City realizan las recomendaciones de inversión en acciones, CEDEARs y bonos para aprovechar este nuevo contexto.
Precisamente, en el corriente escenario influye con mayor preponderancia el mercado de Estados Unidos, el impacto de la guerra en Medio Oriente y las noticias que tienen impacto en la Argentina, como es el caso de la recategorización de la deuda a una mejor calificación. El mes pasado fue el caso de Fitch Ratings, y ahora, hace pocos días, S&P elevó las notas soberanas de largo y corto plazo del país en moneda extranjera y local a B- desde el previo CCC+, con perspectiva Estable.
Como aspectos a considerar, se debe tener en cuenta que la inflación acumulada en todo el 2026 es de 15%, mientras que el precio del dólar desciende 2% en el mismo período. En tanto, los rendimientos en pesos marcan tasas que van entre 1,6% a 1,9% mensual para los plazos fijos.
«La tasa en pesos ha sido muy similar a la inflación, así que podríamos decir que quien hizo tasa en pesos, actualmente, no está ganando casi nada en términos reales, pero sí está ganando mucho si medimos ese rendimiento en dólares. Y como el argentino piensa en dólares, esto último es lo que está prevaleciendo», sentencia Leonardo Guidi, analista de AN Conectar Bursátil. Por ende, sostiene que si se habla de invertir a corto plazo, «lo más seguro sería hacer tasa en pesos hasta octubre y dolarizarse con ONs o CEDEARs a partir de noviembre«.
Por su parte, Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est, acota: «El nuevo dato de inflación confirma que el proceso de desinflación sigue avanzando y mejora el atractivo de las inversiones en pesos. Con un IPC de mayo de 2,1% mensual, por debajo del 2,6% de abril, y un dólar relativamente estable, el escenario favorece estrategias de carry de corto y mediano plazo».
Entonces, para perfiles conservadores, este analista considera que siguen siendo «útiles» alternativas como los fondos money market, cauciones o Lecaps cortas, mientras que para quienes buscan algo más de rendimiento ve valor en instrumentos a tasa variable, que puedan capturar rentas reales positivas si la inflación continúa desacelerando.
En resumidas cuentas, con el nivel actual de inflación y un precio de dólar estable, los analistas de la City recomiendan invertir en los siguientes bonos y acciones.
Bonos en pesos y estrategias de carry trade que brillan tras la baja del IPC
De esta manera, la variación mensual de precios es del 2,1%, mientras que la curva de tasa fija en pesos opera actualmente con rendimientos efectivos mensuales de entre 1,6% y 1,9%.
«En este contexto, los inversores que buscan obtener retornos reales positivos en moneda local encuentran mayores oportunidades en el tramo medio y largo de la curva CER, sobre todo el del 30 de junio de 2028 (TZX28), aunque esto implica asumir un plazo de inversión sugerido de al menos seis meses por su volatilidad», recomienda Milo Farro, analista de Rava Bursátil. Por otra parte, agrega que los títulos dólar linked al 30 de junio de 2027 (TZV27) continúan siendo una «alternativa interesante» para quienes buscan cobertura frente a un segundo semestre «más desafiante en materia de tipo de cambio».
Desde la perspectiva de Andrés Repetto, analista de mercados y fundador de Andy Stop Loss, se reflexiona: «Si desconfío de que la inflación siga bajando y me quiero proteger de la misma, sugiero el bono Discount en pesos (DICP), que paga CER más 5,83%, y si directamente no es de mi interés ganar en pesos, sino en moneda dura, mi sugerencia sigue siendo el bono soberano en dólares al 31 de octubre de 2028 (AO28), que paga renta mensual a un rendimiento de 8,38%».
Para Castro, el bono de la Provincia de Buenos Aires al 30 de abril de 2027 (PBA27) aparece como una «opción interesante» dentro de los bonos en pesos, ya que paga tasa TAMAR más un margen fijo de 7 puntos, y actualmente deja una tasa estimada cercana al 28,5% TNA.
«Si la inflación sigue bajando y la TAMAR se mantiene en niveles atractivos, puede ofrecer un rendimiento competitivo frente al avance esperado de los precios. De todos modos, no concentraría toda la cartera en pesos: aprovecharía el contexto para hacer carry trade, pero manteniendo una parte dolarizada como cobertura, principalmente en bonos soberanos líquidos al 2030, como GD30 y AL30«, detalla Castro.
Desde la opinión de Guidi, para inversores que quieren hacer tasa, «recomiendo la Letra del Tesoro Nacional (LECAP) en pesos que paga capital e intereses capitalizables al vencimiento, en noviembre de 2026 (S30N6), y también al bono del Tesoro Nacional en pesos que ajusta su capital según el CER (inflación) y no paga cupones de interés intermedios y vence en octubre de 2026 (TZO6), y pasarse a ONs o CEDEAR cuando finalicen».
En este contexto, desde la óptica de Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, los bonos CER de la parte media de la curva «lucen atractivos porque permiten capturar tasa real positiva y, al mismo tiempo, mantener cobertura frente a una eventual persistencia inflacionaria». Dentro de esa estrategia, selecciona el Bono del Tesoro en pesos con ajuste por CER al 29 de septiembre de 2028 (TZXS8), que actualmente rinde en torno a CER más 7% TEA, «un nivel interesante para inversores que buscan devengar en pesos, sin quedar completamente expuestos a una licuación por inflación», concluye.
Oportunidades en bonos soberanos en dólares y opciones para perfiles conservadores
Para Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, hoy la atención de los inversores está puesta principalmente en la renta fija en dólares. Por lo que, dentro de los perfiles más conservadores, la preferencia sigue estando en los bonos de corto plazo, con vencimientos previos a 2027, como el Bopreal Serie 1 (BPOD7) o el Bopreal 2027, que actualmente ofrecen rendimientos cercanos al 5% anual en dólares.
Y agrega que para perfiles moderados, las alternativas más elegidas continúan siendo los títulos en dólares al 2030 (AL30) y al 2035 (AL35), mientras que «los inversores más agresivos siguen encontrando valor en los bonos de mayor duration, como el emitido al 2041 (AL41) y el Global al 2046 (GD46), que presentan un mayor potencial de apreciación ante una eventual compresión adicional del riesgo país».
Acciones y CEDEARs que los expertos eligen tras el dato del INDEC
Tras conocerse el nuevo dato de inflación, las acciones y CEDEARs recomendados también son alcanzados por las recomendaciones de los analistas de la City consultados.
«Creemos que la inflación ya está puesta en precios en el mercado, por lo que no influirá mucho en las cotizaciones. En ese sentido, vemos al sector bancario como atrasado en precio y que se vea beneficiado en cuanto las calificadoras de riesgo nos empiecen a evaluar para recategorizar al país a Mercado de Frontera o Emergentes, y ahí tenemos a Grupo Galicia (GGAL) y BBVA. Y luego, como siempre, el sector energético, que es la punta de lanza de la Argentina que se viene, destacando YPF, Pampa Energía y Transportadora de Gas del Sur (TGS)», detalla Repetto.
Al respecto, Farro suma: «Para perfiles conservadores, vemos valor en el CEDEAR de McDonald’s, una compañía con buenos fundamentos que ya ajustó 20% desde sus máximos históricos. Y para inversores con mayor tolerancia al riesgo y horizonte de largo plazo, mantenemos una visión favorable sobre las empresas vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta, particularmente YPF, Pampa Energía y Vista Energy».
Para Guidi, las recomendaciones son YPF, Vista (VIST) y Banco Macro (BMA), «pero enfatizo que solo para inversores muy tolerantes al riesgo y no las mantendría durante el año que viene, por ser año electoral».
Finalmente, en general, los analistas proponen a las acciones que más interés están despertando, que son las vinculadas al sector financiero. «Entre las preferidas se destacan Grupo Financiero Galicia, Banco Macro y ByMA. Dentro del segmento de utilities, las compañías que continúan mostrando atractivo para los inversores son Edenor y ECOGAS», concluye Lazzati.
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