ECONOMIA
Milei incumplió su palabra con Trump y congeló acuerdo clave por patentes en Diputados

El gobierno de Javier Milei quedó atrapado en una tensión entre la geopolítica y el lobby de laboratorios nacionales: frenó la adhesión de la Argentina al Tratado de Cooperación de Patentes (PCT), al que se había comprometido antes del 30 de abril con los Estados Unidos en el Acuerdo de Comercio e Inversión de noviembre de 2025. Esto desató la preocupación de los laboratorios extranjeros y de la embajada norteamericana, con la que tiene alineamiento pleno.
Según pudo saber iProfesional, la iniciativa fue impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y por su segundo, Alejandro Cacace, pero nunca logró atravesar el cuello de botella político del Congreso. No por la resistencia de la oposición sino por el freno del fuego amigo: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el canciller Pablo Quirno.
Pese a que el Senado había aprobado el PCT en los años 90, la hermana del Presidente dio la orden de frenar el plenario de comisiones de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria que se iba a hacer el 14 de abril para dictaminar y llevar el tema al recinto de Diputados.
El conflicto pasó por debajo del radar de la agenda mediática por el escándalo del jefe del Gabinete, Manuel Adorni, pero la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME) envió una dura nota al Congreso en la que reclamó por el incumplimiento. Hubo consultas de los laboratorios extranjeros con diputados.
El tema es de interés directo de la embajada de los Estados Unidos y del Departamento de Estado. Fue un compromiso entre Milei y el presidente norteamericano, Donald Trump. El respeto a la propiedad intelectual en la Argentina fue uno de los reclamos centrales de la administración norteamericana a la Casa Rosada.
Cómo Karina Milei y Menem bloquearon el dictamen que pedía Sturzenegger
Detrás de ese freno hubo una decisión política. Altas fuentes parlamentarias y de Cancillería coinciden en que Sturzenegger intentó impulsar el dictamen de comisión a través de la diputada Juliana Santillán, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, comisión cabecera del plenario.
Pero la orden de congelar el tratamiento partió del canciller Pablo Quirno, porque no incluyó el temario en la lista de pedidos al Congreso. Quirno responde a Karina Milei y la decisión de frenar todo se ejecutó en tándem con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Quirno además responde al asesor presidencial Santiago Caputo y al ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, y los Caputo también juegan en tándem con el ministro de Salud, Mario Lugones, defensor de los laboratorios nacionales nucleados en la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA).
«Hubo un pedido de los laboratorios nacionales para hacer reserva (suprimir) del Capítulo II del tratado PCT que obliga a consultar a organismos internacionales de patentes y eso le daría mayor poder al Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI) para rechazar patentes extranjeras y permitir a laboratorios nacionales comercializar fórmulas copiadas, como se hace hasta ahora», señaló a iProfesional un funcionario experto en comercio internacional que participó de las gestiones.
Ambos canales, el de Menem y Quirno, confluyen en un mismo punto: Karina Milei y la presión de los laboratorios nacionales, que buscan preservar márgenes de maniobra en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI). Existe una histórica relación entre funcionarios del INPI y los lobistas de poderosos laboratorios locales.
El dato es incómodo para el oficialismo. Quirno había sido quien elevó al Congreso el listado de acuerdos a tratar con Washington, pero dejó llamativamente afuera al PCT, pese a que el propio entendimiento bilateral anunciado con pompas en noviembre fijaba el 30 de abril como fecha límite para su ratificación. La contradicción expone la fragilidad de la estrategia externa frente a las tensiones internas.
El lobby farmacéutico que unificó a Karina Milei y Santiago Caputo
En la Casa Rosada admiten, en voz baja, que el lobby farmacéutico local activó resortes de poder en las dos principales terminales políticas del Gobierno: el núcleo de Karina Milei —con Eduardo «Lule» y Martín Menem— y el de Santiago Caputo. Lo singular es que, pese a sus disputas en otros frentes, ambos espacios convergen en la necesidad de proteger a la industria nacional.
El conflicto de fondo es conocido, pero adquiere ahora escala internacional. Los laboratorios estadounidenses, europeos e indios denuncian que en la Argentina sus desarrollos son replicados por firmas locales, lo que consideran competencia desleal tras inversiones millonarias de años en investigación. Las patentes otorgan exclusividad de comercialización por 20 años desde que se descubre la molécula y por lo general tarda unos 10 años en salir a la venta —por lo que tiene una ventana efectiva de explotación de alrededor de una década— y su denegación o demora impacta directamente en la decisión de invertir.
Del otro lado, los laboratorios nacionales presionan para que la eventual adhesión al PCT incluya reservas, en particular sobre el Capítulo II del tratado, que habilita consultas con oficinas de patentes extranjeras. El objetivo es claro: evitar que esos dictámenes condicionen al INPI. En el sector extranjero advierten que esa ingeniería dejaría al organismo expuesto a presiones locales, en un terreno donde existe una larga historia de vínculos entre funcionarios y empresas.
Ese punto fue explicitado en las gestiones reservadas de Cacace, el segundo de Sturzenegger, quien reconoció ante interlocutores locales la presión de cámaras como Cilfa y planteos concretos de laboratorios reconocidos. La alternativa en estudio —inspirada en el modelo uruguayo— implicaría modificar el texto original aprobado por el Senado, lo que obligaría a retrotraer el trámite legislativo y dilatar aún más los plazos, por cuanto debería volver a la Cámara alta.
El trasfondo regulatorio también suma ruido. Si bien la Argentina sancionó en 1995 una ley de patentes alineada con estándares internacionales, el gobierno de Cristina Kirchner que era permeable a las presiones de la industria farmacéutica local dictó las resoluciones conjuntas N.º 118/2012, 546/2012, 107/2012 y 283/2015 —de los ministerios de Salud, Industria y la ANMAT—, que endurecieron los requisitos de patentamiento al extremo no solo para laboratorios extranjeros sino para investigadores locales y científicos del Conicet, favoreciendo a la industria local en su costumbre de comercializar drogas inventadas por otros países.
Uno de los compromisos asumidos con Estados Unidos fue, precisamente, derogar ese andamiaje, cosa que el gobierno cumplió hace dos meses en un anuncio que Sturzenegger se encargó de visibilizar y que fue aplaudido por CAEME y muchos sectores políticos: se respetaba así la propiedad intelectual de inversores extranjeros lo que potenciaría tres veces más las posibilidades de inversión en ese sector.
La carta de los laboratorios extranjeros que expuso el incumplimiento oficial
La demora en el PCT activó reacciones públicas y reservadas. CAEME, que nuclea a los laboratorios extranjeros, advirtió en una carta que la adhesión «representa una decisión estratégica para fortalecer la competitividad, potenciar la innovación local y facilitar la inserción internacional», y subrayó que la Argentina es hoy el único país del G20 fuera del sistema, con costos concretos para startups, pymes y el sistema científico. También expresó su preocupación por la demora del Congreso en adherir al PCT, que descontaban para antes del 30 de abril. No ocurrirá.
En la misma línea, el Centro de Propiedad Intelectual de la Universidad Austral envió una nota parlamentaria fechada el 16 de abril de 2026 a los diputados nacionales, en la que sostuvo que la adhesión plena al PCT —sin reservas— es una política de «alto impacto positivo, bajo costo fiscal y plena consistencia con los compromisos internacionales». El documento advierte que la no adhesión «no perjudica a las multinacionales sino a los investigadores del CONICET, universidades, pymes y emprendedores», y califica la situación como una «anomalía del G20» que provoca una salida de inventores del sistema internacional de protección.
El texto detalla que países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Japón, Corea del Sur, China, Brasil y México operan desde hace décadas bajo el PCT, y sostiene que la política actual termina golpeando al trabajo calificado local más que protegerlo. La decisión de colocar al país dentro del PCT implica que cuando un laboratorio patenta un medicamento o agroquímico en un país miembro del acuerdo, esa patente rige automáticamente para todos los países firmantes y no puede haber otros que lo copien hasta el vencimiento de la patente.
Los otros tratados que Milei prometió a Trump y quedaron en el freezer
Mientras tanto, en Cancillería reconocen el costo del acuerdo firmado con Washington. «Es el precio de haberse obligado a mucho sin obtener beneficios equivalentes», señalan en la línea técnica. El problema es que el compromiso no se agota en el PCT.
El entendimiento bilateral incluye un paquete amplio de obligaciones en materia de propiedad intelectual. En la Casa Rosada aseguraron a iProfesional que sólo se avanzará en estos acuerdos por parte del Congreso luego de que se logre la adhesión al PCT, sin fecha definida todavía.
Entre ellas, la Argentina se comprometió a firmar la implementación plena de tratados internacionales como el Convenio de Berna (1886, revisado en 1971), el Convenio de París (1883, revisado en 1967), el Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor (1996), el Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas (1996) y el Tratado de Marrakech (2013), entre otros dedicados a falsificación de marcas y derechos sobre propiedad intelectual.
Además, la Argentina se comprometió a enviar al Congreso antes de fines de 2027 otros instrumentos clave: la Convención de Bruselas sobre señales satelitales (1974), el Tratado de Budapest sobre microorganismos (1977), el Arreglo de La Haya sobre diseños industriales (1999), el Protocolo de Madrid sobre marcas (1989), el Tratado sobre el Derecho de Patentes (2000), el Tratado de Singapur sobre marcas (2006) y el Convenio UPOV sobre obtenciones vegetales (1961, revisado en 1991).
A eso se suma una agenda extensa de reformas internas exigidas en el marco del informe Especial 301 de Estados Unidos: desde endurecer sanciones penales por falsificación y piratería, hasta crear fiscalías especializadas, fortalecer controles en frontera, reducir los plazos de otorgamiento de patentes y promover acciones contra la piratería digital, entre muchas otras medidas. Por ahora, el gobierno de Milei no avanzó en ninguno de estos puntos.
En este contexto, el PCT aparece como la primera ficha de un dominó que no se movió. Y su parálisis deja expuesta una trama más amplia: vínculos cruzados entre política y negocios, financiamiento de campañas, relaciones con figuras del sector como Hugo Sigman (Insud) y Daniel Sielecki (Elea), y conexiones internacionales que van desde la embajada argentina en España donde pesa Leandro Sigman, hijo de Hugo, hasta la representación en Francia encabezada por Ian Sielecki, hijo del dueño de Elea.
En ese sentido, el ministro de Salud, Mario Lugones, asoma como uno de los funcionarios más vinculados al mundo de la salud local y de los laboratorios nacionales, íntimo amigo del jefe de las campañas libertarias, Santiago Caputo, que siempre estuvo relacionado con su hijo Rodrigo Lugones, desde que ambos trabajaban para el consultor político ecuatoriano, Jaime Durán Barba.
Incluso asoman derivaciones judiciales, como la investigación del fiscal Franco Picardi sobre presuntas irregularidades en el sistema de provisión de medicamentos para personas con discapacidad en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), donde aparecen droguerías, lobistas y funcionarios del ecosistema farmacéutico, como la droguería Suizo Argentina y las presuntas vinculaciones con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo «Lule» Menem, que responden a Karina Milei.
El resultado es un equilibrio inestable. Javier Milei avala, por ahora, la convivencia de las dos alas de poder que le responden, aun cuando eso implique incumplir compromisos externos sensibles y estratégicos como la relación con los Estados Unidos. La incógnita es cuánto margen tendrá para sostener esa posición si la presión de Washington escala.
Por lo pronto, el mensaje que llega desde el gobierno de Trump y desde las multinacionales es claro: sin reglas previsibles en materia de patentes, la Argentina queda fuera del radar de inversiones en innovación. Y en esa disputa, el Gobierno eligió —al menos por ahora— priorizar la presión interna antes que la palabra firmada.
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ECONOMIA
Caputo envía un nuevo proyecto de Inocencia Fiscal al Congreso: “Tener los dólares debajo del colchón es un muy mal negocio”

En la conferencia de prensa de este miércoles, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Gobierno va a enviar una nueva Ley de Inocencia Fiscal al Congreso para dar mayor seguridad jurídica a los contribuyentes que saquen los dólares del colchón.
“Para las personas, tener los dólares debajo del colchón es un muy mal negocio. Los dólares pierden valor porque en Estados Unidos también hay inflación. Entonces, un dólar de hoy no compra lo mismo que hace 20 años. Es una muy mala decisión económica tener los dólares debajo del colchón”, afirmó el ministro.
Caputo confía en que el Congreso vuelva aprobar el proyecto ya que sostiene que “el espíritu de la ley no cambia en absolutamente nada” y que el objetivo sigue siendo permitirle a la gente que en el pasado se vio forzada a tener que informalizar sus ahorros a poder bancarizarlos. Sin embargo, no hizo ninguna mencionan a las tensiones que puede haber por las adhesiones de funcionarios al Régimen Simplificado de Ganancias (RSG) como el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni investigado por la justicia por enriquecimiento ilícito, negociaciones incompatibles con la función pública y dádivas.

La decisión de Caputo de enviar una nueva ley al Congreso surge tras las insistencias de los contadores, algunos de los cuales participaron de la ronda, quienes advirtieron que la legislación vigente expone a los contribuyentes ante un eventual cambio de gestión en 2027.
La versión de Inocencia Fiscal que aprobó el Congreso en diciembre presenta, según tributaristas, varios puntos débiles. Entre ellos, los límites para ingresar al Régimen Simplificado de Ganancias (RSG), ya que solo pueden hacerlo quienes tengan ingresos anuales de hasta $1.000 millones y un patrimonio menor a 10.000 millones de pesos.
El aspecto más relevante, señalan los especialistas, es la forma de calcular la discrepancia significativa. Estos puntos se buscarán corregir en la nueva versión, que además permitirá a los grandes contribuyentes adherirse, aunque sin la opción de exteriorizar dólares en efectivo.
Después de varios meses, Caputo reconoció que el proyecto no logró el nivel de adhesión esperado, algo que se evidencia en los depósitos en dólares del sector privado, que permanecen en torno a los USD 40.000 millones, con cambios mensuales mínimos.
El Gobierno apuesta a que Inocencia Fiscal funcione, ya que la considera clave para la remonetización de la economía. Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los argentinos mantienen fuera del sistema financiero unos USD 170.000 millones, que pierden valor frente a la inflación. “Lo que nosotros queremos es que haya mayor inversión y la contracara es el ahorro que está, pero abajo de los colchones. Lo que nosotros necesitamos es que se vuelque al mercado financiero”, sostuvo Caputo.
Ante la consulta en la conferencia de prensa sobre cuántos de esos USD 170.000 millones que están abajo del colchón deben bancarizarse para que el proyecto sea considerado exitoso no existió una respuesta, es que los tributaristas que quedaron encargados de responder no tienen esas proyecciones. Entre ellos se encontraba Ricardo Paolina, socio Lisicki, Litvin & Abelovich; Liban Kusa, socio del departamento de impuestos del estudio jurídico Bruchou & Funes de Rioja; y Sonia Becherman.
Una de las dudas era que va a suceder con las provincias que no adhieran del RSG. Durante la administración de Juan Pazo al frente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), se firmaron diferentes convenios con distintas provincias y se destacó que quienes no lo hiciera se le cortaría la información.
Ante la consulta de Infobae a los tributaristas aseguraron que el proyecto que mañana va a girar el Gobierno al Congreso no contempla que se se corte la información aquellos gobiernos subnacionales que no adhieran. “Lo que pueden llegar a reclamar es el impuesto sobre los ingresos brutos. No hay otro”, sostuvo Kusa. Mientras que Paolina remarcó que siempre y cuando desarrolle una actividad económica en forma personal.
ECONOMIA
El Gobierno cambia el proyecto de Inocencia Fiscal para sumar más dólares del colchón

Luego de varias semanas de análisis y reuniones con especialistas, el Gobierno presentará este miércoles una nueva versión de la Ley de Inocencia Fiscal, una iniciativa con la que busca generar un marco de mayor confianza para que los denominados «dólares del colchón» ingresen al circuito formal.
La presentación estará encabezada por el ministro de Economía, Luis Caputo, junto con representantes de cámaras empresarias y del sector profesional. El objetivo del Ejecutivo es que la modificación del régimen tributario permita sumar contribuyentes y reducir los temores vinculados con posibles revisiones futuras por parte del fisco.
Como es de público conocimiento, los «dólares del colchón» son aquellos ahorros que permanecen fuera del sistema financiero formal y que no fueron declarados ante el organismo recaudador.
El Gobierno considera que una parte importante de esos fondos podría movilizarse hacia inversiones, consumo o depósitos si existen reglas más claras y previsibles. La nueva iniciativa llega después de distintos encuentros entre funcionarios de Economía y contadores y tributaristas, quienes plantearon cambios para mejorar la adhesión al régimen.
Entre los puntos discutidos estuvieron los límites para ingresar al beneficio, el tratamiento de las diferencias detectadas por ARCA y la posibilidad de simplificar determinados controles.
Qué busca el Gobierno con la nueva Ley de Inocencia Fiscal
El principal objetivo de la norma es modificar la relación entre los contribuyentes y el fisco. La idea central es que quienes tengan ingresos o patrimonio dentro de determinados parámetros puedan contar con mayores certezas respecto del análisis futuro de sus declaraciones juradas.
El Gobierno considera que una parte de los fondos que hoy permanecen fuera del sistema financiero podría incorporarse a la economía si los contribuyentes cuentan con un esquema que reduzca la incertidumbre tributaria.
En ese sentido, la Ley de Inocencia Fiscal busca cambiar la lógica de la relación entre el fisco y los contribuyentes, premiando el cumplimiento y ofreciendo mayores garantías para quienes adhieran al nuevo régimen.
Uno de los cambios centrales estará vinculado al Régimen Simplificado de Ganancias, una herramienta que busca reducir la carga administrativa para determinados contribuyentes y limitar la posibilidad de revisiones extensas sobre períodos anteriores.
La discusión surgió porque especialistas advirtieron que las condiciones originales podían dejar afuera a una parte importante de los potenciales adherentes, especialmente aquellos con mayores niveles de patrimonio.
Los principales cambios que tendrá la nueva Ley de Inocencia Fiscal
Uno de los puntos más relevantes del nuevo proyecto estará relacionado con el denominado blindaje fiscal para quienes ingresen al régimen.
La propuesta establece que los contribuyentes que cumplan con las condiciones previstas tendrán mayores garantías frente a futuras revisiones. En la versión anterior, una de las principales críticas estaba relacionada con los límites establecidos para acceder al beneficio.
El esquema original contemplaba que podían ingresar quienes tuvieran ingresos anuales inferiores a $1.000 millones y un patrimonio total por debajo de $10.000 millones. Estos parámetros fueron cuestionados por algunos especialistas porque dejaban fuera a contribuyentes con capacidad económica relevante y, por lo tanto, potenciales tenedores de mayores montos de dólares no declarados.
Otro de los cambios bajo análisis apunta a las llamadas discrepancias significativas. Actualmente, si ARCA detecta diferencias que superen el 15% de los saldos declarados o supere los $100 millones, el efecto de inocencia fiscal queda sin efecto.
La propuesta del Gobierno busca ampliar el margen de tolerancia y permitir que el contribuyente pueda corregir la información presentada antes de que se inicie una investigación formal.
El objetivo es evitar que una diferencia administrativa o un error de declaración derive automáticamente en la pérdida del beneficio. La posibilidad de rectificar y regularizar una diferencia antes de una instancia judicial o fiscal más compleja podría mejorar la confianza de los contribuyentes.
Qué cambia para quienes adhieran al régimen
Para los contribuyentes, el principal cambio estaría en la previsibilidad. Uno de los motivos que explican la permanencia de dinero fuera del circuito formal es el temor a que una declaración posterior active controles sobre períodos anteriores o genere reclamos tributarios.
Con la nueva normativa, quienes cumplan los requisitos podrían acceder a un esquema con reglas más claras y con un alcance determinado para las revisiones de ARCA. El proyecto también apunta a simplificar la presentación de información vinculada al Impuesto a las Ganancias.
La intención oficial es que el cumplimiento tributario sea más sencillo para aquellos contribuyentes que mantengan sus declaraciones ordenadas.
De todas formas, el beneficio no implicaría una eliminación general de los controles fiscales. ARCA mantendría sus facultades de fiscalización en casos donde existan inconsistencias relevantes o incumplimientos.
Por ese motivo, uno de los aspectos centrales será definir con precisión cuáles serán los parámetros para acceder al régimen y bajo qué situaciones el contribuyente podría perder los beneficios.
Los pedidos de los tributaristas que impulsaron cambios en el proyecto
La nueva versión de la Ley de Inocencia Fiscal incorporará algunos planteos realizados por contadores y especialistas tributarios que participaron de reuniones con Luis Caputo.
Entre ellos estuvieron Alejandro Rosenfeld, César Litvin, Miriam Roldán y Sonia Becherman, quienes analizaron distintos aspectos técnicos del proyecto.
Uno de los pedidos principales estuvo vinculado con la postergación de la presentación de declaraciones juradas de Ganancias. La discusión tomó relevancia luego de que ARCA prorrogara hasta el 27 de agosto la presentación de la declaración jurada del período fiscal 2025, aunque mantuvo la fecha del vencimiento del pago.
Rosenfeld explicó tras la reunión con Economía que la decisión de extender el plazo de presentación podía resultar positiva para ordenar la implementación del nuevo esquema.
El planteo de los especialistas fue que una mayor flexibilidad podía favorecer la adhesión, ya que muchos contribuyentes necesitaban conocer con precisión las reglas antes de decidir si formalizaban fondos que actualmente permanecen fuera del sistema.
Qué falta para que la Ley de Inocencia Fiscal entre en vigencia
La presentación del proyecto será apenas el primer paso. Luego deberá avanzar el tratamiento legislativo correspondiente para que los cambios puedan convertirse en ley.
Una vez aprobada la norma, el Gobierno deberá definir la reglamentación y los procedimientos que utilizará ARCA para aplicar el nuevo esquema.
Entre los puntos que quedarán pendientes estará la definición final de los requisitos de adhesión, los mecanismos de control y las condiciones bajo las cuales funcionará el blindaje fiscal.
Mientras tanto, el Ejecutivo busca que la iniciativa permita canalizar parte de los dólares del colchón hacia la economía formal y generar un mayor movimiento de capitales dentro del sistema argentino.
La expectativa oficial es que, con reglas más simples y previsibles, más contribuyentes decidan declarar sus activos y utilizarlos dentro del circuito económico.
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ECONOMIA
El dólar volvió a subir y el blue alcanzó un precio récord

Con una reducción del volumen de operaciones, que cayó casi a la mitad respecto del martes, con USD 389,7 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista retomó la suba y avanzó 5,50 pesos o 0,4%, a 1.483 pesos, para volver al nivel del 8 de julio.
“En los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista subió 5 pesos, muy por encima de la caída de $13,50 registrada en idéntico lapso de la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio. En el mes el dólar gana solo un peso, mientras que en 2026 la suba es de 28 pesos o 1,9 por ciento.
El BCRA fijó el techo del régimen cambiario en los $1.833,77, por lo tanto el dólar mayorista quedó a 350,77 pesos o 23,7% de la banda superior del régimen de flotación.
El dólar al público subió cinco pesos o 0,3%, a $1.505 para la venta en el Banco Nación. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.502,35 para la venta y $1.451,15 para la compra.
El dólar blue ganó diez pesos o 0,7% este miércoles, a $1.555 para la venta un récord nominal, por encima de los $1.550 del 22 de octubre del año pasado. En 2026 el precio del billete informal aumentó 25 pesos o 1,6%, aún muy lejos de la inflación acumulada, del orden del 18% en el período.
La divisa en esta plaza informal es tomada por las agencias de cambio a sus clientes a $1.535, esto es 85 pesos o 5,9% más que los $1.450 que pagan los bancos, brecha que justifica liquidar billetes atesorados en este segmento.
“Dentro de una operatoria aún más expandida, y con un canje de la Lelink D31L6 que tuvo buena aceptación, el dólar mayorista continúa más estabilizado en torno a los $1.480. Que se extienda la calma cambiaria resulta positivo en vista a que las mejoras económicas puedan irse percibiendo más en la calle, con un mayor dinamismo del crédito privado como el próximo desafío”, consideró Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.
La jornada tiene como gran protagonista al upgrade de Moody’s, que elevó la nota soberana a B3 y dejó a las tres grandes calificadoras alineadas por primera vez en años.
“Con Moodyʼs sumándose ahora a Fitch y S&P, Argentina se alejó aún más de la categoría de deuda en dificultades y profundizó el proceso de normalización crediticia. La mejora debería respaldar ingresos adicionales de capital, especialmente por parte de inversores cuyos mandatos se vuelven menos restrictivos una vez que más de una calificadora importante ubica al soberano dentro de la categoría B”, indicó un informe de Federico Fillipini y Javier Casabal, analistas de Adcap Grupo financiero.
“La mejora también fortalece el escenario para que el Gobierno reconsidere un regreso a los mercados internacionales de deuda. Sin embargo, seguimos esperando que las autoridades prioricen en el corto plazo fuentes de financiamiento de menor costo, entre ellas el financiamiento multilateral, los préstamos garantizados, las estructuras de REPO y las emisiones en dólares en el mercado local”, añadieron los analistas de Adcap.
“Para lo que resta del año, es probable que el Gobierno opte por seguir construyendo la curva local con el AO29, que tiene un programa de hasta USD 2.000 millones y ya colocó USD 649 millones en su primera licitación, complementar con multilaterales y postergar la emisión global. La otra posibilidad es una emisión global de referencia, quizás un bono a 10 años, como señal al mercado de que Argentina recuperó el acceso pleno al financiamiento voluntario. Eso tendría un efecto de compresión adicional sobre toda la curva”, evaluó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
En otro orden, el Gobierno presentó el proyecto para ampliar la Ley de Inocencia Fiscal y fomentar el ingreso de los llamados “dólares del colchón” al sistema formal. La iniciativa procura ampliar el régimen simplificado, flexibilizar los controles de ARCA y permitir corregir diferencias antes de perder los beneficios fiscales.
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