CHIMENTOS
De seguir el show de espaldas a ser ovacionada en el escenario: la guardia de seguridad que emocionó a Ricardo Arjona

Samanta cumplió el sueño de su vida luego de su video viral cantando emocionada las canciones del guatemalteco (Instagram: Ricardo Arjona)
Los recitales tienen esa capacidad de generar situaciones que nadie guionó. Un cartel con un pedido, una mirada desde la primera fila, un llanto en el momento menos esperado. En los shows de Ricardo Arjona en el Movistar Arena de Buenos Aires, uno de esos momentos tomó la forma de una guardia de seguridad que, de espaldas al escenario, cantaba cada canción sin perderse una sola letra.
Arjona se enteró. Y decidió que esa mujer merecía un premio.
”Siento que estoy en las nubes», le dice Samanta Sánchez, la heroína en cuestión a Teleshow. Ya pasaron algunos días, pero el video sigue dando vueltas en el mundo Arjona. Y en su corazón. Esos minutos que parecieron eternos, cadáveres de momentos que en su caso tienen una reinterpretación. Mientras hacía su trabajo de seguridad, en su cabeza daba vuelta un sueño: “Lo único que quería es que él firme el tatuaje que tengo en mi brazo, que hice hace ocho años atrás y le vengo pidiendo”. El destino le tenía preparado un plan b que superó sus expectativas.
“Fue algo maravilloso haber subido al escenario, poder abrazarlo, poder besarlo. Nunca creí llegar a eso. Pensé que no me iba a alcanzar la vida para hacerlo”, rememora, todavía emocionada. Y un gesto de gratitud hacia los fans, con la sensación de que llegó una de ellas en ese juego que Arjona hace desde el escenario: “Esto se lo debo a cada una de las fans de Ricardo, porque si no hubiese sido por ellas, yo no hubiese estado en ese lugar. Estoy infinitamente agradecida con ellas, porqu yo he estado de ese lado y también he apoyado un montón”. Hoy por ti mañana por mí parece ser el lema que llevó a Samanta a una noche inolvidable que se hizo video y leyenda.
“Me tocó cubrir las dos funciones de Ricardo estando de espalda, haciendo mi trabajo, pero eso no impidió que los sentimientos afloren”, contó la mujer, explicando el video viral. Sin verlo, cantó cada tema. La cámara la captó en ese estado particular: cuerpo orientado hacia la platea, voz entonando las canciones de un artista al que, según confesó, lleva tatuado en la piel.
El cantante no dejó pasar el momento. En sus propias palabras: “Encontramos un video de alguien que estaba trabajando en este lugar y me llamó mucho la atención a mí personalmente, porque se pasó todo el show cantando todas las canciones, pero viendo para el otro lado, estaba haciendo bien su trabajo”.
La descripción sintetiza el doble mérito que Arjona le reconoció a Samanta: no abandonó su responsabilidad ni un segundo, y al mismo tiempo vivió el concierto con una intensidad que pocos en la platea habrán igualado.
Desde el escenario, el guatemalteco preguntó si alguien sabía dónde estaba. “¿La tiene por ahí?”, dijo, mientras el estadio colmado esperaba. La encontraron. Y la invitaron a subir. Cuando Samanta llegó al escenario, Arjona le habló directo: “Linda, mirá, te tocó verlo de frente ahora. Yo te quiero traer para acá”.
Le cantó “Hay amores”, uno de sus temas más reconocidos, con versos que en ese contexto adquirieron otro peso: “Hay amores como el tuyo. Que duelen cuando están o si se van”.
Antes de comenzar, le dedicó una observación al público: “¿Y ustedes no saben los ojos tan lindos que tiene Samanta?”. La ovación fue inmediata. El momento quedó registrado y circuló en las últimas horas con las imágenes de la mujer en escena, frente al artista y frente a miles de personas que la aplaudieron.
Al mediodía del día siguiente, el teléfono de Samanta no paró. Llamadas, mensajes, una videollamada de una compañera que le mostraba el video desde otro celular. Su primera reacción fue de pánico: “Ay, no, a buscar trabajo nuevo”, dijo entre risas, en el registro que quedó en el video difundido junto a las palabras de Arjona.
Ricardo Arjona comparte el escenario con una fan en su primer concierto en Buenos Aires (Teleshow)
Después vino la dimensión real de lo que había pasado. “Es un montón. Juro que no entiendo nada”, admitió. La frase captura con precisión el estado de alguien que no buscó el protagonismo, que simplemente hacía su trabajo, y que de pronto se encontró en el centro de una historia que miles de personas compartieron.
La serie de 14 conciertos que Arjona lleva adelante en el Movistar Arena forma parte del tour Lo que el Seco no dijo, que acompaña su disco Seco, publicado en 2025. El álbum nació durante su recuperación de dos cirugías de columna que incluyeron la colocación de placas y tornillos y desencadenaron complicaciones respiratorias.
El regreso a Buenos Aires, después de dos años y medio de ausencia, tiene ese peso extra: el de un artista que llegó a redactar una carta de despedida de los escenarios y que ahora recorre el mundo con una gira de gran despliegue.
La puesta en escena combina inteligencia artificial, una banda de 12 músicos provenientes de Cuba, España, Chile y Argentina, y una lista de canciones que mezcla los temas de Seco con clásicos de su carrera. En Buenos Aires, la propuesta incorporó guiños al tango y visitas a canciones de su época como trovador callejero en la peatonal Florida.
La noche del primer show ya había tenido su propio momento de conexión inesperada: Arjona vio entre los carteles del público el de Natalia, una fan que cumplía 50 años ese 1° de mayo de 2026. La llamó al escenario y le cantó “Señora de las cuatro décadas”. Ella llegó para el último solo de trompeta y se aferró a su ídolo entre lágrimas.
El episodio con Samanta se suma a esa serie de instantes que el tour fue acumulando, y que en este caso trascendió los límites del estadio para convertirse en uno de los videos más compartidos de las últimas horas.
CHIMENTOS
El motivo del escándalo de Icardi y la China Suárez con una mujer en un boliche: “Mauro se le tiró para robarle un pico”

El episodio que protagonizó la China Suárez en el boliche Tequila, ubicado en Costanera Norte, Buenos Aires, sumó nuevos detalles esta semana a través del programa LAM (América TV). La panelista Carolina Molinari leyó al aire el testimonio de una testigo que estuvo en el sector VIP del local la noche de los hechos y describió con precisión la secuencia que desembocó en el altercado entre la actriz y la joven conocida como Ekaterina Ojeda, o simplemente “Eka” entre quienes la rodean.
La noche arrancó con una cena en el restaurante Gardiner y continuó en Tequila, adonde la pareja ingresó directamente al VIP. Ekaterina llegó al mismo sector por razones laborales: trabaja en relaciones públicas y ese acceso forma parte de su trabajo. Allí también estaba Mauro Icardi, acompañado por dos amigos, uno de ellos un uruguayo llamado Enzo. La China se movía de manera independiente dentro del grupo, lo que llevó a que varias personas del lugar asumieran que el futbolista estaba solo.
Desde el inicio de la noche, según el relato leído por la panelista en LAM, Icardi miraba a Eka con insistencia y le sonreía. El VIP de Tequila es un espacio pequeño que, al avanzar la velada, se abre al público general y se llena de gente. Fue en ese momento de mayor aglomeración cuando ocurrió el episodio central. “La China, de vez en cuando, se daba vuelta para tomar algo de la mesa. En ese momento, Icardi se le tira a Eka para robarle un pico”, leyó Molinari, citando textualmente el mensaje de la testigo.
La China lo vio y reaccionó de inmediato. Según la misma fuente, la actriz comenzó a increpar a Ojeda “de arriba a abajo” y exigió que la echaran del lugar. La situación escaló físicamente: “La empuja y la tironea”, detalló Molinari. Ante eso, Ekaterina y sus amigas decidieron retirarse del local. “A todo esto, nosotras varias veces nos quisimos ir, pero los amigos de Mauro nos pedían que nos quedáramos”, agregó la testigo en su relato.

Según una primera versión del episodio, la China “agarró de los pelos” a la joven desde atrás. La panelista que aportó esa primera versión también había sido enfática en señalar que la fuente distinguió entre la actitud de Ojeda y la de Icardi: “Mi amiga que estaba ahí presente me dijo: ‘Ella le tiró de los pelos, pero la chica no fue buscona. Lo que pasó es que él le dio cabida’”, precisó Molinari en la entrega del lunes, donde presentó la noticia.
El nuevo relato añadió un detalle que antecedió al episodio del beso: antes de ese momento, la China ya habría notado las miraditas de su pareja hacia Eka y habría reaccionado de una manera propia. Según esa versión, en la foto que circuló donde se ve a Icardi y a la actriz juntos y muy cerca, fue ella quien se le acercó y lo besó primero, como respuesta a lo que estaba viendo. Fue después de ese momento cuando ocurrió el intento de beso hacia Ojeda y el posterior estallido de la actriz.

Un dato que Molinari destacó sobre el local es que Tequila funciona como un espacio donde las fotos están prácticamente vedadas. “Es un lugar que está como blindado. La gente no puede sacar fotos. Por eso a veces pasan muchas cosas entre famosos que no te enterás”, explicó. Las luces bajas propias de ese tipo de ambiente contribuyeron a que el episodio no quedara registrado en imágenes. La pareja, según la misma fuente, permaneció en el lugar hasta cerca de las seis de la mañana.
El episodio se produjo en un contexto de alta exposición para ambos. La estadía de Icardi en Buenos Aires está directamente ligada al régimen de visitas de sus hijas con Wanda Nara, lo que convierte cada movimiento de la pareja en objeto de seguimiento mediático.
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CHIMENTOS
Lionel Messi a los 39: el Mundial que juega como siempre y la vida que sufre como nunca

En la jerga de los números, la quiniela y las carambolas de la timba, el 39 significa la lluvia. Creer o reventar: Lionel Andrés Messi Cuccittini llega a esa edad envuelto en una lluvia de goles, de elogios, de adoraciones, de promesas, de buenos deseos, de gestos de admiración, de alabanzas. Llega, como todos los que abrevan en ese intrincado mundo de las cifras y de las suertes, lleno de sueños.
Curiosamente, también se despierta el día de su cumpleaños en el medio de la tormenta. En un momento clave y distinto de su vida. Esta vez, el rival no es la maldición de no ganar la Copa como era en Qatar, o la constelación de estrellas que armó Francia para vengarse de lo que pasó aquella vez, o CR7, o Haaland y sus vikingos, o Harry Kane con Inglaterra tratando siempre de piratear a la Argentina, o la frescura de Lamine Yamal. No, ahora el rival no está en la cancha.
No hará falta entrar en precisiones. No será necesario. Todos saben de qué se trata. El mismo Leo lo dijo después de clavarles tres pepas a los argelinos. Las lagrimas que derramó tras el primer gol no eran de emoción, o sí, de emocionado desahogo después de pasar las de Caín por «un problema extradeportivo, personal». Más tarde vino todo lo que vino: los rumores, el gol en contra descomunal de Florencia Peña, y el comunicado oficial de la familia Messi aclarando que es Jorge, el papá de Lionel, el marido de Celia, el suegro de Anto, el abuelo de Cirio, Mateo y Thiago, el que está pasando una «instancia de salud» que parece bastante brava.
Y esos rayos y esas centellas y esas inclemencias y esas tempestades, se sabe, hacen más ruido y causan más estragos que un nueve que se pone otra camiseta y se anota en la carrera por ser el máximo goleador de los mundiales de todos los tiempos o que un defensor riguroso o medio patadura que apela a un raspado profundo para detenerlo. Eso es papel picado, cotillón, la nada misma, al lado de lo otro.
Y el tipo, aun con esos nubarrones amenazando con descargar toda su furia sobre su cuerpo de 170 centímetros de longitud, con la cabeza en otro lado, con el celular a veces como aliado y a veces como enemigo terrorífico que puede dar malas noticias, va y la rompe. Sale a la cancha y demuestra, como tantas otras veces pero también como nunca, que sigue siendo un elegido, alguien único, distinto y diferente a cualquier cosa que se haya visto hasta ahora.
LIONEL MESSI, EL MEJOR DE TODOS
Canta Divididos que «El 38 está cargado» y Messi se lo puso a gritar allá en Estados Unidos, que se ha convertido en su segunda casa desde que se fue a jugar al fútbol ahí. Él vive en Miami y la rompió toda primero en Kansas y después en Dallas, para despedir a esos años con todo y a lo campeón mundial. Mirando de reojo a los pibes y dejándoles en claro a ellos, al resto, a los propios y a los ajenos, también a los entrenadores y a los dirigentes, y mucho más a los periodistas y a los comentaristas, que los grandes y los tocados por la varita mágica son los grandes y los tocados por la carita mágica siempre, y que hay que respetarlos y tenerlos en cuenta pase lo que pase.
Messi ha logrado un nivel de idolatría tal que erra un penal con el partido contra los fornidos austríacos 0-0 y nadie le cuestiona absolutamente nada. Al contrario. Aumenta el cariño. Se multiplica. Explota. La gente no grita «uhhh» o «noooo» ni suelta ningún insulto. Bueno, eso puede ser, pero a las apuradas. Una puteadita rápida y a la carrera para no perder tiempo porque hay que cobijar y abrigar y darle cariño al más grande. Hay que abrazarlo, contenerlo, darle afecto, está sensible, está especial. La gente lo sabe y actúa en consecuencia.
Entonces, 15 o 20 segundos después de que la pelota se fuera al lado del palo derecho del arquero de ellos, que nadie nunca jamás de los jamases sabrá cómo se llama, atrona el «que de la mano de Lio Messi, todos la vuelta vamos a dar».
No hay reproches. Ya no. Si alguna vez los hubo -pocos, escasos, por cierto- ya fueron a parar al tacho de basura de los malos recuerdos.
La vida tiene curiosidades que son inexplicables. Vueltas que no hay manera de encontrarles una razón o algo que las justifique. Alguien, algún designio del destino, Dios o quien quiera que haya sido decidió o se alió con él para que el «mejor Messi en la Selección Nacional» llegue sobre el último tramo de su carrera y no sobre el principio, ya como jugador maduro y no en aquellas épocas de juventud maravillosa.
A ver: acá sí toca hacer una aclaración. Messi siempre fue un crack, una cosa de locos, un arma mortal demoledora y eficaz. La exquisitez y la delicadeza hechas jugador de fútbol. Pero durante muchos años todo lo que ganó, lo ganó con el Barcelona. Con Argentina no se le daba. Si hasta amagó con renunciar después de perder contra Chile la tercera final seguida (Mundial 2014 contra Alemania y copas América 2015 y 2016 versus Chile) y hubo que convencerlo para que reviera aquel «ya está, ya lo intenté y no se dio, ahora que prueben otros muchachos» que le dijo a Martín Arévalo, el marido de la ex Paparazzi Cora Debarbieri.
Eso también fue en Estados Unidos, donde parecen mezclarse siempre sus luces y sus sombras, sus días soleados y sus anocheceres encapotados. ¿Qué hubiera pasado si hubiera mantenido esa postura, si no le hubieran dicho nada, si él no se habría decidido a probar una vez más? Por favor, menos mal que eso se le fue de la cabeza y cuando charló con Scaloni aceptó sumarse a su grupo.
Si bien es medio contemporáneo suyo y hasta fueron compañeros en el seleccionado, Scaloni puede ser considerado una suerte de «segundo padre» para Messi. Y Chiqui Tapia, cuestionado como pocos en la historia de la Argentina, vendría ser algo así como ese tío que le da todos los gustos. Son ellos, también ahora, claves en la contención cuando toca jugar una parada brava que se reduce a esperar que los goles los hagan otros, los que están vestidos con delantal blanco.
Las lluvias tienen intensidades diferentes. A veces generan alertas, a veces caen a baldazos, a veces son lloviznitas, a veces mojan y molestan, a veces apenas salpican, a veces no generan nada. Cuando se acercan al final, muy de vez en cuando, dejan una imagen única, multicolor, imponente, hermosa, inigualable, sensacional, majestuosa, magistral. Messi, 39 años ya, también está en el arco iris de su vida. Y aunque es imposible, aunque no va a suceder, quién no quisiera que esto dure para siempre.
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Lionel Andres Messi nació el 24 de junio de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi de la ciudad de Rosario. Pasó su infancia y se crii en el barrio La Bajada, en la zona sur de esa ciudad, pegadito al batallón 121. Fue a la escuela número 66 General Las Heras, a pocas cuadras de su casa. Se destacaba en educación física y las maestras lo recuerdan como «un chico tímido y tranquilo». Empezó a jugar a la pelota en el potrero del club El Campito y después pasó al Abanderado Grandoli, donde deslumbró tanto que lo llevaron primero a Central Córdoba y después a Newells, equipo del que además es hincha y que espera contarlo, alguna vez, entre sus filas. A los 13 años se fue Barcelona, y lo demás es historia harto conocida. Allí ganó 4 Champions, 10 ligas españolas, 7 Copas del Rey, 8 Supercopas Españolas, 3 Supercopas Europeas y 3 Mundiales de Clubes. Después se fue al PSG de Francia, donde logró 2 ligas y una Supercopa de Francia. Ahora se fue al Inter Miami de Estados Unidos, y allí obtuvo una Leagues cup, dos MLS Suporter Shields y una MLS Cup. Con la Selección Argentina fue campeón olímpico, campeón mundial juvenil, ganó dos Copas Américas, una Finalissima y un campeonato Mundial. A nivel individual le dieron 8 veces el Balón de Oro como mejor jugador del mundo y en dos mundiales fue elegido el mejor jugador. Lleva convertidos 915 goles en toda su carrera.
Entre el final de los 38 años y la llegada de los 39, el lunes 22 de junio de 2026, se convirtió en el máximo goleador de los mundiales, con 18 goles.
Y cuidado, que seguirá lloviendo… o contando.
¡Qué jugador, papá!
Lionel Messi, Jorge Messi, Antonela Roccuzzo, Mundial 2026
CHIMENTOS
El festejo de Sofía Jujuy en el Mundial que generó una ola de críticas: “Gracias por hacerme hincha de Argentina”

Sofía “Jujuy” Jiménez publicó un video en el Mundial 2026 durante Argentina vs Austria en Dallas y su festejo por un gol de Lionel Messi se viralizó en redes (Video: Instagram)
Durante el partido entre Argentina y Austria en el AT&T Stadium de Dallas, Sofía “Jujuy” Jiménez se filmó desde la tribuna celebrando uno de los goles de Lionel Messi y lanzó una frase que se viralizó de inmediato y dividió las opiniones en las redes: “¡Te amo Messi! ¡Gracias pá por hacerme hincha de Argentina!”. El video, publicado en sus historias de Instagram junto a Mica Vázquez, acumuló miles de reproducciones en pocas horas y desató una catarata de comentarios que iban desde la emoción hasta la ironía más filosa.
La frase que más repercutió fue la última. Varios usuarios de X cuestionaron la lógica detrás del agradecimiento. “¿Hincha de Argentina? ¿No se supone que nació en Argentina?”, escribió uno. “¿De qué ibas a ser hincha si no era de Argentina?”, sumó otro. “Nadie te hace hincha de Argentina si naciste siendo argentina”, planteó un tercero. Desde la cuenta oficial de LAM (América TV) también se hicieron eco del video con una frase directa: “Qué fantasma, Jujuy”. Otros apuntaron al tono general de la celebración: “Todo lo que hace me parece sobreactuado” y “Qué vergüenza grabarse así” fueron algunos de los comentarios que circularon.
Jujuy, sin embargo, optó por no responder a las críticas. La modelo se mantuvo en silencio frente a la repercusión y siguió compartiendo imágenes de su paso por el estadio texano. En una de ellas se la ve sentada en posición de loto sobre el césped del campo de juego, con un abanico con la bandera argentina en la mano. “Me senté en la cancha donde nuestro capitán demostró una vez más que es el más grande del mundo mundial. ¡Y aunque parezca de otro planeta, es argentino! ¡Qué orgullo!”, escribió. En otra postal posó desde el banco de suplentes. “Y estuve también sentada donde se sientan todos los jugadores. ¡Qué flash, Dios mío!… ¡Sigo sin creerlo!”, expresó.

La frase del festejo no fue un hecho aislado. Jujuy ya había recurrido a ese mismo agradecimiento a su padre días antes, durante la previa del debut argentino ante Argelia, lo que reforzó la idea de un gesto personal que repite cada vez que la emoción la desborda frente a la Selección. Más allá de la polémica, el mensaje tuvo también una lectura afectiva entre quienes se identificaron con la idea de que el amor por la camiseta celeste y blanca se transmite de generación en generación.
La conductora llegó al Mundial 2026 como parte del grupo de figuras argentinas del espectáculo que viajaron a los Estados Unidos para seguir de cerca al seleccionado. Su presencia en el estadio de Dallas le permitió acceder a zonas reservadas para pocos: además de las tribunas, tuvo acceso al campo de juego y al banco de suplentes tras el partido, espacios que aprovechó para registrar y compartir con sus seguidores.

Al cierre de su paso por el estadio, Jujuy publicó una reflexión que excedió el marco del partido y apuntó a su propia trayectoria. “Los sueños están para hacerlos realidad. Por favor, no pares hasta cumplirlos. Sea lo que sea que te dicte tu corazón. De Jujuy, sin conocer absolutamente a nadie con mis 19 años, a estar hoy trabajando en un mundial (¡Sí, ya con 35, pero 16 años no son nada, vamos por muchos más!)”, escribió.
Antes del debut argentino, la modelo también había compartido una producción de fotos desde el balcón del departamento donde se hospedaba, con una microbikini de base celeste con estampado de nubes blancas y una gorra de Argentina con las tres estrellas. “Salió bookcito post siesta-pre partido. Hoy juega Argentina, a manijear fuerte, vamos con todo”, escribió en el pie de foto.
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