CHIMENTOS
Del “soltá” al “sos muy sensible”: las frases que decimos todos los días y pueden hacer mucho daño

Hay frases que se escuchan —y se dicen— todos los días y parecen inofensivas. Aparecen en una charla familiar, en una discusión de pareja, en el trabajo o incluso entre amigos. Sin embargo, algunas de esas expresiones pueden tener un efecto más profundo del que aparentan: invalidan lo que una persona siente y la empujan a creer que su emoción es exagerada, incorrecta o directamente innecesaria.
La invalidación emocional ocurre cuando alguien minimiza, niega, juzga o evita reconocer la experiencia emocional de otra persona. No siempre aparece de manera agresiva. De hecho, muchas veces llega disfrazada de consejo rápido, de comparación o de intento de ayudar para que el otro deje de sufrir. El problema es que, aunque la intención no sea lastimar, el mensaje que queda puede ser muy claro: “Lo que sentís no tiene tanta importancia”.
Una de las frases más comunes es “no es para tanto”. Suele usarse para bajar la intensidad de una situación, pero puede hacer que quien está angustiado se sienta exagerado o ridiculizado. Algo parecido ocurre con “hay gente que está peor”, una comparación que no acompaña el dolor, sino que lo deja en segundo plano. Que existan problemas más graves no vuelve menos real el malestar de alguien.
También aparecen expresiones como “dejá de pensar en eso”, “no llores”, “sos demasiado sensible” o “ya deberías haberlo superado”. Todas tienen algo en común: no se detienen a escuchar qué está pasando, sino que intentan cerrar la emoción cuanto antes. Y eso puede generar culpa, vergüenza o una sensación de soledad en la persona que necesitaba ser escuchada.
Cuáles son las frases que pueden invalidarte sin que lo notes
- “No es para tanto”: minimiza el problema y hace sentir exagerada a la otra persona.
- “Soltá”: en lugar de escuchar y empatizar se ofrece una solución directa, lo que puede invalidar sentimientos.
- “Hay gente que está peor”: compara dolores que no necesitan competir entre sí.
- “No llores”: corta la expresión emocional en vez de acompañarla.
- “Sos muy sensible”: convierte una reacción en un defecto personal.
- “Ya está, superalo”: impone un tiempo externo para procesar algo.
- “No deberías sentirte así”: juzga la emoción en lugar de comprenderla.
- “Pensá en otra cosa”: evita el tema sin darle espacio a lo que duele.
- “Te lo tomás todo mal”: desplaza el foco hacia la reacción y no hacia lo ocurrido.
Reconocer estas frases no significa asumir que todo comentario nace de una mala intención. Muchas veces, las personas invalidan porque no saben cómo acompañar una emoción incómoda. Pero detectar el patrón ayuda a poner un límite y a pedir algo distinto: no una solución inmediata, sino una escucha real. Porque validar no es darle la razón absoluta a alguien; es reconocer que lo que siente existe y merece ser tomado en serio.
Psicología
CHIMENTOS
Gustavo Garzón recordó la insólita táctica que usó para encontrar a su hijo después de que se extraviara en el parque

Desde sus inicios como actor a los detalles de su vida familiar, Gustavo Garzón repasó distintos aspectos de su vida durante su visita a Otro día perdido (eltrece), el programa de Mario Pergolini. En ese marco, el actor compartió recuerdos sobre la crianza de sus hijos mellizos, Juan y Mariano, quienes tienen síndrome de Down. Durante la charla, el artista rememoró una situación particular que vivió cuando los chicos eran pequeños y uno de ellos se le perdió por unos minutos en un espacio público.
“En un momento tenía a uno de los mellizos, de los chicos con síndrome de Down, que siempre se escapaba en la playa o en cualquier lugar”, comenzó Garzón. Luego profundizó sobre una de esas ocasiones: “Estaba un día en Parque Saavedra, un domingo, y en un momento veo que no estaba Mariano. Lo solté dos segundos y se escapó. Pensaba: ‘¿Qué hago para encontrarlo?’, porque él solo no sabe dónde vive, ni el teléfono, ni decía mi nombre”.
Ante la dificultad de la búsqueda y la angustia del momento, Garzón encontró una solución inesperada: “Tenía al otro y son iguales. Entonces iba con el otro preguntando si no habían visto a uno igual, y una señora me dice: ‘Sí, vi uno parecido por allá’”. El actor contó la anécdota entre risas y comentó: “La ventaja de tener gemelos. Entonces le aconsejo a la gente que tenga gemelos porque, si se pierde uno, tienen al otro”.
Mario Pergolini reaccionó sorprendido y divertido ante la historia. “Fue lo más crudo y divertido que escuché en años”, expresó el conductor. Intrigado, le consultó a Garzón si siempre fue un padre miedoso. El actor respondió sin dudar: “Sigo siendo. Yo sueño que pierdo chicos”.
Garzón sumó otra experiencia sobre esos años de crianza y la relación con otras familias en situaciones similares. “A una señora se le perdió un día uno. Me enteré cuando había encontrado y me dijo: ‘Gustavo, se me paró el corazón’, y le creo porque, pobre mujer, casi la mato. Tienen 38 años”, recordó, poniendo en evidencia el impacto emocional que puede generar una situación así, incluso con el paso del tiempo.
En otro de los pasajes de la charla, el conductor y el actor recordaron un día que compartieron años atrás. “La última vez que nos vimos estábamos en una pista de skate, ¿te acordás? No sé si siquiera estábamos viendo hijos de otros, a lo mejor”, comenzó diciendo Mario. Fue entonces cuando Garzón detalló: “No, creo que tu hijo estaba. Yo no sé qué hacía yo. El mío no hacía. Pero capaz fue a probar. Capaz fue a probar con la tabla y se dio cuenta que no, porque nunca más volvimos”.
Ante la sorpresa del actor, el conductor bromeó: “Es medio raro, ¿no? Porque si estabas viendo hijos de otros es complicado”. Fue entonces cuando Garzón aclaró: “No, no. Tampoco tanto tiempo libre como para ir viendo hijos de otros. No, capaz que mi hijo quería probar o yo le insistía, ¿viste? Que como padre uno insiste: “Pero hacé un deporte. Entonces íbamos probando. Este no, bueno, skate a lo mejor. A mí me criaron así, que un deporte había que hacer”.
Luego, Pergolini le preguntó a su invitado qué deporte hacía de joven. “Yo jugué al básquet hasta los dieciocho. Hasta jugué en primera, un partido. Pero un día mi hija a los doce años me paró el carro. Después de haberla pasado por hockey, patín, vóley, pelota al cesto, tenis, me dijo: “Papá, ¿no te das cuenta que odio los clubes?”. Odiaba los clubes. Y también el deporte, por consecuencia. Le gustaba bailar, como a todas las chicas. Pero yo era muy de club. También pensé que sin club no se podía vivir, hasta que empecé a probar una vida sin club y vi que hay una vida sin club”.
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CHIMENTOS
Quién es Elisa Comparin, la misteriosa abogada de 42 años que conquistó a Claudio Rígoli y se casó con él en secreto en Italia

Todo es sorpresa en el entorno de Claudio Rígoli, que en las últimas horas decidió volver a apostar al amor y se casó avisando a unos pocos con Elisa Comparin, un nombre que hasta ahora era un misterio en el medio. Claudio y Elisa dieron «el sí» en una boda soñada y muy íntima en Monte Isola, sobre el lago Iseo.
¿Quién es Elisa? La flamante esposa del conductor de El Nueve tiene 42 años, es abogada y, hasta que se conocieron las imágenes de la boda, había logrado mantenerse completamente alejada de la exposición mediática. Su nombre explotó recién cuando en LAM revelaron que Rígoli se había casado en secreto en Italia y mostraron las fotos que ella misma compartió en sus redes sociales.
Lejos del mundo del espectáculo, Elisa construyó una sólida carrera en el ámbito judicial. Es abogada especializada en Derecho Penal, egresada de la Universidad de Buenos Aires, y más tarde completó una maestría en la Universidad Austral. Desde hace varios años se desempeña como prosecretaria en la Fiscalía General ante los Tribunales Orales en lo Criminal Federal, dentro del Ministerio Público Fiscal de la Nación.
Pero no todo en su vida pasa por los tribunales. Quienes la conocen aseguran que es una apasionada del deporte y de la vida saludable. En sus redes sociales suele compartir entrenamientos, carreras y desafíos físicos junto a sus amigas, además de celebrar cada meta alcanzada con el lema «objetivo logrado», una filosofía que parece trasladar también a su vida personal.





LA PASIÓN QUE ELISA COMPARIN COMPARTE CON CLAUDIO RÍGOLI
Con Rígoli, además, Elisa comparte otra gran pasión: viajar. A lo largo de estos tres años de relación recorrieron distintos destinos dentro y fuera del país, desde la Patagonia argentina hasta Uruguay, España, Estados Unidos e Italia. Justamente fue en ese último país donde decidieron dar el paso más importante de la relación, lejos de los flashes, de los invitados y hasta de sus propios compañeros de trabajo.
La reserva fue total. Nadie en el canal sabía que el conductor iba a casarse y ni siquiera algunos de sus amigos más cercanos estaban al tanto del plan. Así, mientras Claudio sorprendía con una boda secreta a los 66 años, Elisa pasaba, de un día para el otro, de ser una desconocida para el mundo del espectáculo a convertirse en la mujer que conquistó al histórico periodista y con la que eligió comenzar una nueva etapa de su vida.
CHIMENTOS
Lali Espósito sorprendió al aire a Pedro Rosemblat e hizo estallar de risa al estudio: “¿Sabés cómo te dicen a vos?»

Durante la lectura de mensajes enviados por la audiencia en Industria nacional, el conductor adelantó que una broma privada le había llegado de la cantante (Video: Industria nacional/ Gelatina)
Pedro Rosemblat protagonizó una escena inesperada durante la transmisión de Industria nacional, su programa en el canal de streaming Gelatina, cuando un audio de Lali Espósito desató la risa de todos en el estudio.
Mientras el ciclo recibía mensajes de oyentes, el conductor anticipó entre risas: “Mi futura esposa me manda un chiste que a mí no me da la cara para contar”, relató, generando curiosidad entre sus compañeros y la audiencia.
La cantante no tardó en intervenir directamente en el programa. “¿Sabés cómo te dicen a vos? Rock nacional. ¿Por qué? 20 años sin Pappo”, fue la frase que envió la cantante, provocando carcajadas inmediatas en el equipo.
El momento se volvió uno de los puntos más comentados de la emisión, gracias a la espontaneidad y complicidad de la pareja frente a su público.
La relación entre Espósito y Rosemblat suele estar marcada por el humor y la exposición en redes, pero en esta ocasión el intercambio se coló en vivo en el aire del programa, sorprendiendo tanto al conductor como a quienes lo acompañaban.
El anuncio de casamiento entre Lali Espósito y Pedro Rosemblat tomó por sorpresa a sus seguidores, sobre todo por el cambio de postura de la cantante respecto al matrimonio. A mediados de enero de 2026, la pareja oficializó la noticia en redes sociales, acompañada por imágenes de un anillo estilo “Toi et Moi”.

La noticia se hizo aún más viral cuando salieron a la luz antiguas declaraciones de Lali, en las que aseguraba, con su característico humor, que “ni en pedo” se casaría porque consideraba el casamiento “un gasto innecesario”. El giro quedó sellado durante unas vacaciones románticas en Brasil, donde Pedro le propuso matrimonio.
La pareja confirmó que planean dar el sí, aunque prefieren mantener los detalles de la boda en un perfil bajo, lejos de la exposición mediática y sin grandes coberturas de la farándula. Ambos admitieron que el evento les genera pudor y nervios, razones por las que optan por la intimidad.
En una entrevista con Infobae realizada en junio del año pasado, Lali Espósito se refirió a la relación con su pareja: “He estado enamorada, eh. No vamos tampoco a menospreciar las historias anteriores. Pero hoy me siento muy enamorada, no te voy a mentir”.

Consultada sobre qué la había conquistado de Rosemblat, la artista respondió: “Muchas cosas. Algunas que me las guardo para mí, y otras se pueden ver: digo, es una persona muy carismática, muy divino, muy inteligente. Me gusta mucho nutrirme de lo que él sabe, tener idas y vueltas entre nosotros. Es un amor desde todas las aristas. No solo es lo pasional o lo emocional, es súper desde otros lugares en que nos admiramos y nos queremos”.
Lali y Pedro, figuras reconocidas del espectáculo y los medios digitales, decidieron priorizar los afectos y el humor en cada paso de su relación, mostrando que la evolución de sus sentimientos va más allá de lo que alguna vez declararon públicamente.

El compromiso fue recibido con entusiasmo por sus seguidores, aunque la pareja dejó claro que la celebración se mantendrá alejada de las cámaras. El deseo de evitar grandes coberturas mediáticas refleja su intención de proteger la intimidad, incluso en momentos tan significativos.
Ambos reconocieron que la idea del casamiento les genera nervios y pudor, lo que refuerza la decisión de mantener bajo resguardo los detalles de la organización y la lista de invitados.
La historia de Lali Espósito y Pedro Rosemblat resume un giro inesperado, desde la negación del matrimonio hasta la confirmación de una boda que, aunque íntima, se convirtió en noticia por la autenticidad y el carisma de sus protagonistas.
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