ECONOMIA
El Banco Central compró casi USD 2.600 millones en mayo y está cerca de cumplir una meta clave

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró este viernes USD 70 millones y el acumulado anual ya supera los USD 9.700 millones, cifra que representa más del 97% de la meta de compras de divisas establecida para este año.
Desde la puesta en marcha del nuevo régimen monetario en enero, el BCRA incorporó 9.751 millones de dólares. Así, suma 97 días consecutivos con saldo positivo en sus intervenciones en el mercado cambiario, como resultado de acuerdos con bancos, empresas y organismos públicos. Se trata de la tercera mejor racha desde 2023, ya que solo el 2 de enero no se registraron operaciones. La mayor compra diaria se dio el pasado 10 de abril, cuando se alcanzaron 457 millones de dólares.
Durante los primeros días de mayo, las compras diarias se mantuvieron por debajo de los USD 100 millones, aunque el ritmo se aceleró en las semanas siguientes. Esta semana, el BCRA sumó 761 millones y el total del mes ascendió a 2.596 millones de dólares.
“Con la cosecha gruesa recién comenzando a desplegar plenamente sus flujos, abril y mayo probablemente estén marcando un piso para las compras del Central de cara a los próximos dos meses, cuando la estacionalidad todavía seguiría jugando a favor”, remarcó un reporte de Portfolio Personal Inversiones (PPI).
Fuentes del Ministerio de Economía señalaron que los ingresos más importantes provenientes de la cosecha agrícola aún no han ingresado al mercado, lo que podría derivar en una mayor oferta de divisas y dar al Central mayor margen de maniobra en el corto plazo.
Hasta el momento, el BCRA alcanzó el 97% de la meta anual de compras. Durante el primer trimestre, la demanda del Tesoro para afrontar compromisos financieros limitó el aumento neto de reservas. Para sostener la acumulación, el Central optó por la emisión de pesos no esterilizados, mientras que el Tesoro absorbió ese excedente mediante deuda en moneda local, con el objetivo de estabilizar el valor del dólar y contener la inflación.
Las proyecciones oficiales sitúan el saldo neto de compras para 2026 entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, dependiendo de la disponibilidad de divisas y la demanda de pesos en el mercado interno. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, remarcó que estos factores serán decisivos para la evolución anual.
La liquidación de la cosecha gruesa sigue siendo una fuente clave de dólares para fortalecer las reservas. Además, las emisiones de deuda de empresas y provincias en el exterior superarían los USD 3.200 millones en las próximas semanas, lo que contribuiría a la capacidad de intervención del Central.
“Luego del freno en las emisiones de obligaciones negociables durante febrero y marzo, en un contexto de mayor volatilidad internacional, el mercado retomó dinamismo a partir de abril. En lo que va de mayo, las colocaciones ya superan los USD 1.600 millones -más de lo emitido durante todo el mes de abril-, reflejando una mejora en las condiciones financieras locales”, destacó un reporte de la consultora Invecq.
El desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 1.000 millones a comienzos de esta semana llevó las reservas brutas del BCRA a más de USD 47.000 millones, el nivel más alto desde 2019. La semana anterior, el directorio del FMI aprobó la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF) por USD 20.000 millones, permitiendo la llegada de nuevos fondos a las reservas.
Al cierre del viernes, las reservas brutas alcanzaron USD 48.191 millones, con una diaria de USD 320 millones y un incremento mensual de 3.708 millones de dólares. Este monto representa el valor más alto en casi siete años y supera el máximo registrado en febrero por la actual gestión.
Antes de finalizar la semana, el Gobierno deberá afrontar el pago correspondiente al Bopreal Serie 3, equivalente al 34% del capital emitido, por un total cercano a USD 1.020 millones, más un 3% de interés. Este compromiso implicará que el efecto positivo del desembolso del FMI se vea prácticamente compensado por esa obligación.
ECONOMIA
Wall Street pide soltar más plata para llegar a las elecciones con más consumo pero Milei dice no

«Desde Wall Street nos dicen: ‘¿Por qué no hacen algo para ganar las elecciones de 2027? ¿Por qué no dan un poco de plata? ¿Por qué no sueltan más pesos?’ Y nosotros les decimos con toda claridad: Lo único que no vamos a hacer es una política monetaria o fiscal populista mirando una elección«.
José Luis Daza, el viceministro de Economía lo cuenta con total franqueza y con énfasis. Para que no quede ninguna duda al respecto.
En este terreno, y a pesar de que los principales bancos de Wall Street lo estén reclamando, con el objetivo de que la actividad económica levante y Javier Milei tenga mayores chances de ser reelecto, el Gobierno no piensa dar el brazo a torcer. No es no.
La pulseada con Wall Street
La discusión ya no pasa por el dólar, ni por el equilibrio fiscal, ni siquiera por la continuidad del programa económico.
El nuevo debate que se instaló entre los grandes bancos de inversión de Wall Street y el Gobierno tiene un eje mucho más específico: si llegó el momento de aflojar la política monetaria para darle oxígeno a la economía.
La respuesta de Javier Milei, como relató el viceministro de Luis Caputo, fue un «no» rotundo.
Y no fue una respuesta implícita. La expuso Daza, uno de los hombres más influyentes del equipo económico.
El secretario de Política Económica reveló que los principales bancos de inversión vienen reclamando alguna forma de flexibilización monetaria para acelerar la recuperación de la actividad.
«Me dicen que hagamos algo. No va a haber un plan platita», resumió Daza durante una entrevista televisiva. Y enseguida dejó en claro que el Gobierno no piensa modificar el rumbo. «Nuestro programa está muy claro», insistió.
Mensaje de Gobierno a los inversores
La definición no es menor. Refleja que la Casa Rosada decidió privilegiar un objetivo por encima de cualquier otro: terminar de derrotar la inflación.
Milei cree que es la mejor jugada para ganar la reelección.
No es casualidad. iProfesional publicó que un relevamiento entre 45 analistas e inversores realizado por una importante entidad financiera internacional mostraba que el mercado coincide en un punto central: la prioridad absoluta del Gobierno sigue siendo consolidar el proceso de desinflación.
Los inversores consideran que Milei tiene margen político para sostener el actual programa económico hasta las elecciones legislativas y que cualquier cambio relevante recién podría discutirse después de ese turno electoral.
En otras palabras, el mercado percibe que la baja de la inflación es hoy el principal activo político del Presidente.
Y justamente por eso el Gobierno no está dispuesto a correr riesgos.
El pedido de Wall Street
Desde hace varias semanas, bancos internacionales vienen transmitiendo una inquietud similar.
El diagnóstico es conocido. La inflación se desacelera, el equilibrio fiscal luce consolidado, el Banco Central dejó atrás la emisión para financiar al Tesoro y el riesgo país inició una tendencia descendente.
El riesgo país ya ronda los 400 puntos.
Pero, al mismo tiempo, la economía real todavía muestra sectores con recuperación muy desigual y el crédito continúa creciendo dentro de un esquema monetario extremadamente restrictivo.
En ese contexto, algunos bancos consideran que llegó el momento de introducir algún grado de flexibilización monetaria que permita acelerar la actividad sin poner en riesgo la estabilidad. Es precisamente ese planteo el que Daza confirmó haber escuchado durante sus reuniones con inversores.
Y fue también lo que descartó de plano.
La apuesta de Milei
La decisión responde a una lógica muy clara.
En la Casa Rosada consideran que la Argentina todavía no ganó la batalla contra la inflación.
Por el contrario, creen que el proceso recién estará consolidado cuando la suba mensual de precios consiga perforar el piso del 1%.
Ese umbral aparece hoy como la verdadera obsesión del Presidente.
Milei ya había anticipado que una inflación inferior al 1% mensual marcaría el ingreso a una nueva etapa de su programa económico, habilitando reformas de mayor profundidad.
Hasta entonces, no habrá concesiones. Tampoco una expansión monetaria.
Ni medidas que puedan interpretarse como un regreso a las recetas que el propio Presidente responsabiliza por décadas de inflación.
En todo caso, la apuesta refiere a una recuperación del crédito bancario, que los últimos meses vino planchado.
Sin embargo, acá tampoco se observa una jugada audaz del Gobierno: los encajes se mantienen en valores históricamente elevados, a pesar de que no se vislumbra una corrida cambiaria en el corto plazo.
La señal hacia el mercado
El mensaje tiene además una lectura política.
Cada vez que desde el exterior aparecen sugerencias para acelerar la recuperación mediante una mayor expansión monetaria, el Gobierno responde exactamente igual: el equilibrio fiscal y la disciplina monetaria no están en discusión.
En otras palabras, Milei eligió sacrificar velocidad de crecimiento antes que poner en riesgo el principal logro que exhibe desde su llegada al poder.
La apuesta puede resultar incómoda para algunos inversores, que preferirían una economía creciendo más rápido. Pero en la visión oficial, la secuencia es inalterable.
Primero, acá vale la consolidación definitiva de la desinflación.
Por eso, mientras una parte de Wall Street reclama aflojar el torniquete monetario, el Gobierno responde exactamente lo contrario. No habrá cambios de rumbo antes de las elecciones.
¿Le servirá a Milei para ganar la presidencia hacia el año 2031?
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ECONOMIA
Harinas, pan y ultraprocesados: los productos que los argentinos buscan sacar del changuito

El presupuesto familiar y la búsqueda de bienestar dejaron de ser dos objetivos que compiten entre sí para convertirse en dos caras de una misma decisión de compra. Los hogares argentinos ajustan qué comprar, en qué cantidad y en qué momento, sin resignar aquello que consideran importante para su calidad de vida. Ese equilibrio, que combina cuidado del gasto con apuestas puntuales al bienestar, empieza a consolidarse como un rasgo distintivo del consumo masivo en el país.
El fenómeno no es exclusivo de Argentina. Según el estudio Consumer Insights Latam 2026 de Worldpanel by Numerator, el consumo de productos de consumo masivo en la región creció 6,6% interanual en términos de gasto y 1,4% en volumen. La diferencia entre ambos porcentajes confirma que los consumidores no están comprando menos, sino redistribuyendo sus recursos: moderan el gasto en determinadas categorías mientras destinan más dinero a productos vinculados al bienestar y al cuidado personal.
En el mercado argentino, esa lógica se traduce en una selección cada vez más fina de qué reducir, qué sostener y en qué conviene invertir. La alimentación saludable no se plantea como una renuncia total a los productos que generan disfrute, sino como una reorganización de prioridades dentro del changuito.
Las harinas encabezan la lista de categorías que los hogares argentinos buscan reducir, con el 54% de las menciones. Le sigue el pan, señalado por el 46% de los hogares, y los alimentos ultraprocesados, con el 38%. Los snacks salados completan el grupo de categorías con mayor intención de reducción, con el 32%.

Ese comportamiento conecta directamente con el crecimiento del segmento de snacks salados considerados más saludables. Dentro de esa categoría, opciones como los frutos secos y las semillas aumentan su participación a un ritmo mayor que los productos tradicionales, aunque todavía no logran una presencia mayoritaria: representan menos de una quinta parte del total del mercado de snacks salados.
No todas las categorías siguen la misma tendencia a la baja. El café se mantiene como uno de los consumos con mayor estabilidad dentro de los hogares argentinos, sin señales de retracción relevante. El chocolate, en cambio, muestra un comportamiento dividido: el 46% de los hogares sostiene su nivel de consumo, mientras que el 35% busca reducirlo. En el caso del alcohol, la proporción que mantiene su consumo asciende al 37%, frente a un 13% que declara haberlo disminuido.
Estos números reflejan que la revisión de hábitos no avanza de manera uniforme sobre todas las categorías, sino que responde a una evaluación particular en cada caso, donde entran en juego el vínculo emocional con el producto y el lugar que ocupa en la rutina diaria.
En tanto, el azúcar aparece como uno de los principales focos de atención para los consumidores argentinos. Nueve de cada diez hogares del país buscan alternativas para reducir su consumo. A la hora de elegir productos sin azúcar, los atributos que más pesan en la decisión de compra son el sabor, la presencia de ingredientes naturales y una relación equilibrada entre calidad y precio.
El comportamiento de los consumidores argentinos se inscribe dentro de una tendencia que atraviesa a toda Latinoamérica. El segmento de autocuidado y bienestar creció 12% en valor a nivel regional, más del triple que el 4% registrado por los productos esenciales. Ese contraste describe un movimiento de fondo: los consumidores no sólo incorporan el bienestar a su presupuesto, sino que recortan gasto en categorías esenciales, migrando hacia marcas más económicas, para volcar esos recursos hacia opciones premium en salud, cuidado personal y calidad de vida.

Ese desplazamiento explica por qué las marcas premium y las marcas propias concentraron en conjunto cerca del 85% del crecimiento en volumen del consumo masivo regional. Dentro de ese proceso, el 45% del crecimiento en valor de las marcas propias provino de categorías esenciales, mientras que el cuidado personal y los productos funcionales ya representan el 39% del crecimiento en valor dentro de las marcas premium. La ecuación de valor que manejan los consumidores dejó de basarse exclusivamente en el precio más bajo para incorporar variables como la calidad percibida y el beneficio funcional del producto.
La forma en que los hogares administran su presupuesto también modificó los canales por los que circulan sus compras. Los formatos orientados al ahorro, como los discounters, ganaron 1,6 puntos de penetración y concentran su crecimiento en categorías básicas. En paralelo, el comercio electrónico sumó 15 puntos y las tiendas de conveniencia crecieron 4,5 puntos, ambos impulsados por la búsqueda de practicidad, especialmente en categorías como belleza y cuidado de mascotas.
Este mapa de canales confirma que los consumidores no eligen entre precio y conveniencia como opciones excluyentes, sino que combinan distintos formatos de compra según la necesidad puntual de cada categoría, reforzando un esquema de consumo cada vez más segmentado y estratégico.
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ECONOMIA
Buena noticia para el agro: Europa rechazó una norma que hubiera cerrado un negocio de USD 350 millones para la Argentina

El Parlamento Europeo le dio una buena noticia al agro argentino: finalmente rechazó los cambios que la Comisión Europea había propuesto para el Reglamento 807 y frenó, al menos por ahora, una norma que hubiera impedido al biodiésel de soja argentino ingresar al mercado europeo como energía renovable. De hecho, la decisión preserva un negocio de alrededor de USD 350 millones anuales para el país.
Se trata de una regulación que el agro local seguía intensamente desde principios de año, justo cuando se concretó la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Ahora, luego de esta novedad, la Argentina podrá seguir exportando al principal —y prácticamente único— mercado de ese producto.
“Ahora la CE deberá reescribir el reglamento y seguir los lineamientos del Parlamento que coinciden con la postura de Ciara. Es una gran noticia. Una exitosa gestión público privada de Argentina“, resaltó en un comunicado el presidente de la cámara que engloba a aceiteras y grandes agroexportadores (Ciara-CEC), Gustavo Idigoras. Así, señaló: “La Argentina podrá seguir exportando biodiésel de soja a la UE y se trabajará con la CE en una redacción del reglamento que reconozca la situación del área sembrada de soja y sus criterios de sustentabilidad”.
La relevancia de esa definición se explica por la dependencia casi total del mercado europeo. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre 2018 y 2025 la Unión Europea (UE) absorbió en promedio el 97% de las exportaciones argentinas de biodiésel, y el año pasado concentró el 100% de esos envíos, con ingresos por USD 322 millones. A su vez, en sus mejores registros, durante 2022 y 2023, aportó unos USD 1500 millones y USD 1800 millones, respectivamente.
La norma cuestionada había sido puesta en consulta pública por la Comisión Europea y proponía revisar qué materias primas debían ser consideradas de alto riesgo por el llamado cambio indirecto en el uso del suelo, conocido como iLUC. Ese criterio parte de la idea de que una mayor demanda global de cultivos para producir energía puede empujar de manera indirecta la expansión de la frontera agrícola en otras regiones, con efectos sobre bosques y ecosistemas naturales, lo que derivaría en deforestación.
Dentro de ese esquema, la soja había quedado incluida entre los cultivos de “alto riesgo”. Si esa regla avanzaba en los términos del borrador, hacia 2030 el biodiésel argentino, elaborado mayormente a partir de soja, no habría podido ingresar al mercado europeo dentro de los objetivos de energías renovables del bloque.
La consecuencia práctica era directa: el producto local quedaba fuera del sistema. Para la agroindustria argentina, la votación del Parlamento despejó ese escenario y permitió que la oleaginosa local quede excluida de esa categorización como materia prima para biocombustibles, lo que preserva la continuidad de las exportaciones mientras se trabaja con la Comisión en una nueva redacción que reconozca el área sembrada de soja y sus criterios de sustentabilidad.
El biodiésel es un negocio de fuerte dependencia externa. Entre 2008 y 2022, cerca del 65% de la producción argentina se destinó a exportaciones, aunque esa participación fue retrocediendo a medida que distintos mercados cerraron o limitaron el acceso al producto local y otros países desarrollaron producción propia.
Esa proporción cayó a alrededor del 33% de la producción total en 2023 y 2024, y en 2025 bajó al 28%, el nivel más bajo desde la creación de la industria.
La exposición al mercado europeo también se agrava por otras barreras. La UE aplica aranceles de entre 25% y 33% al biodiésel importado, mientras impulsa subsidios e incentivos fiscales para sus propios productores en el marco de la transición energética. Ese esquema, aun cuando no funciona como un impuesto directo adicional, obliga a los exportadores a vender con fuertes descuentos o a buscar compradores fuera del sistema de créditos regulatorios europeo. En los hechos, eso reduce todavía más la competitividad del biodiésel argentino frente al producido dentro del bloque.

La mayor parte de la producción nacional se concentra en el polo agroindustrial del Gran Rosario. Solo Santa Fe explicó el 58% del total nacional en 2025, con una infraestructura de procesamiento y exportación muy ligada al complejo sojero. En este sentido, muchas plantas surgieron alrededor de 2010 para abastecer a Estados Unidos, Europa y países de la región como Perú.
La legislación argentina, en cambio, reservó el abastecimiento del corte obligatorio a pequeñas y medianas empresas, mientras que las grandes agroexportadoras orientaron su producción al exterior, una estructura que dejó al sector especialmente vulnerable a cambios regulatorios en otros mercados.
Ese patrón se repitió a lo largo de los años: primero se restringió el acceso al biodiésel argentino en Estados Unidos, después en Perú y más tarde en la UE, que fue sumando limitaciones progresivas. El rechazo del Parlamento Europeo al cambio propuesto para el Reglamento 807 evitó que esa secuencia terminara por cerrar el último destino central para las exportaciones argentinas de biodiésel.
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