POLITICA
El círculo que encierra a Cristina Kirchner y Kicillof y la condición excluyente para un acuerdo electoral

Cristina Kirchner y Axel Kicillof no se hablan desde el 1 de octubre de 2025, cuando el Gobernador la fue a ver al departamento de San José 1111, donde cumple con la prisión domiciliaria. Desde entonces, reinó el silencio y los interlocutores. El diálogo está cortado y la relación personal se mantiene con temperaturas bajo cero. Fueron siete meses de vidas paralelas.
La noche en la que el peronismo perdió la última elección nacional también se cortó la conversación entre Kicillof y Máximo Kirchner. Hablaron por última vez, en el salón del Hotel Grand Brizo, en La Plata, donde tuvieron que digerir el triunfo libertario tras una remontada inesperada. El líder de La Cámpora sintió por dentro que esa derrota estaba íntimamente ligada al desdoblamiento dispuesto por el Gobernador. Kicillof se convenció aquella noche de que el armado de la lista, la baja intensidad de la campaña y el apoyo de Donald Trump a Miliei habían sido una combinación de factores implacables para el PJ.
La relación personal entre Kicillof y la familia Kirchner está rota. La política aún se puede salvar. Hay una frase de Máximo Kirchner que todavía resuena entre sus dos o tres interlocutores de mayor confianza: “Axel empezó esta interna desde la provincia, Axel la tiene que cerrar”. La traducción es simple: la condición excluyente para un acuerdo electoral es que Kicillof se acerque a Cristina Kirchner y proponga la tregua.
Muchos recuerdan que el enfrentamiento con Massa fue mayor y en 2019 hubo un acercamiento que sigue hasta hoy. El pragmatismo -y los códigos-, mucho más que lo personal, es lo que mueve a la familia Kirchner. “Palermo y Riquelme se odiaban y dieron todo por Boca”, resume un reconocido peronista hincha del Xeneize que gusta de las metáforas futboleras para hacer fácil lo difícil.
“Espero que a Axel le caiga la ficha, reflexione y hable con Cristina. No tiene ningún sentido lo que está haciendo”, agrega el mismo dirigente, ya en tono más resignado.
Los márgenes parecen ser acotados, pero existen, Ese espacio para la negociación tiene anclas en el pasado que nadie piensa desenterrar. En el riñón cristinista no le perdonan a Kicillof su decisión de no apoyar la candidatura de la ex mandataria para la presidencia del PJ Nacional. Tampoco le perdonan que haya desconocido su conducción, luego de que, a través de su dedo todopoderoso del 2019, lo nombrara como el candidato a gobernador del peronismo, pese a las quejas y presiones de varios intendentes del conurbano bonaerense.
No le perdonan lo que consideran que fue un ataque indiscriminado hacia la figura de Máximo Kirchner. “Lo acusaron de generar un golpe interno al gobierno bonaerense durante año y medio. Eso es no tener códigos. Fue demasiado”, se queja un dirigente muy cercano al líder de La Cámpora. Tampoco le perdonan el pasado reciente ni el presente. La interna abierta dejó huellas imborrables que traspasan la membrana política.
Más cerca en el tiempo, no le perdonan que no la haya ido a ver a CFK cuando estuvo internada en el Sanatorio Otamendi, donde permaneció por más de dos semanas por un cuadro de apendicitis que se agravó. “Eso no se hace. Está mal. La desconoce a la que lo hizo dos veces candidato a gobernador”, se quejó, tiempo atrás, su hijo durante un asado con intendentes del conurbano de su entorno. Ese reproche se ha replicado en la boca de los principales nombres del camporismo, quienes lo han tratado de “traidor” y “desagradecido”. Destellos de una relación inviable.
En el kicillofismo aceptan que la ex presidenta lo eligió al economista, pero destacan la gestión de los primeros cuatro años, que le permitió el Gobernador reelegir al frente de la provincia cuando el Frente de Todos, a nivel nacional, voló por los aires. No se quedan solo en la bendición. Y, además, echan por tierra cualquier posibilidad de ruptura absoluta de cara al armado electoral del año que viene. “Nadie dice que Cristina no pueda estar, pero no puede ser que todo sea lo que diga Cristina”, aseguraron en La Plata. Hay un cambio de ciclo y una modificación en el juego de roles. Ya nada es como era un puñado de años atrás.

Kicillof quiere a CFK dentro del esquema político por el cuál buscará convertirse en candidato a presidente. Es con ella. Pero también tiene sus condiciones, por las que decidió dar una batalla interna contra el cristinismo. Su vocación es construir una candidatura de consenso con la mayor parte del peronismo y cortar cualquier posibilidad de convertirse en el candidato de Cristina Kirchner o en el delegado de su poder. Porque entiende que eso sería volver a chocarse con la misma piedra con la que tropezó Alberto Fernández. Abrazarse al fracaso antes de empezar la competencia.
“Ni subordinación ni una guerra. No quiero ninguna de las dos. Quiero algo lógico. Ir por el camino del medio. Que no jueguen en contra mío. Que no me maten a mí que soy el gobernador”, se le escuchó decir a Kicillof hace un tiempo. Hoy hay más calma.
Unidad o sometimiento
Axel Kicillof y Cristina Kirchner pueden construir un acuerdo electoral juntos sin bajar las armas. Algunos dirigentes de primera línea del peronismo creen que eso es imposible y que la ex presidenta, tarde o temprano, someterá al Gobernador. “Axel va a terminar siendo el candidato del kirchnerismo”, se anima a decir un gobernador justicialista. En La Plata se alejan de esa idea: “Nuestra gran victoria es hacer lo que queríamos sin romper con CFK”.
Kicillof se abstrae de todas las internas. Está convencido del camino que quiere seguir y de edificar su proyecto nacional con terminales del MDF en el interior del país. Pero juega si hay que jugar. Las PASO lo liberarían de quedar afectado por cualquier acuerdo de cúpula que lo quiera relegar.
En el camporismo creen que, tras su alejamiento de CFK, Kicillof perdió la mirada panorámica sobre la política que ella le daba, y que no encontró un reemplazo en el cuál apoyarse. La interna bonaerense no se agotó. Tal es así que el cristinismo siguen generando resquemores algunos comentarios del Gobernador en sus actos. “¿De verdad Axel piensa que ganó la gobernación con el Clio? Es demasiado egocéntrico. Primero él y después él”, se queja un camporista que está siempre cerca de Máximo Kirchner. En una de sus últimas presentaciones, el Gobernador volvió a hablar de su campaña del 2019 y la cercanía a la que se apeló para empatizar con el electorado. Recuerdos que molestan por la diferencia de interpretaciones sobre lo sucedido.
Del “sin chistar” de Carlos Bianco al “si queres otra canción, yo te presto la mía”, del cancionero camporista. De lo que Kicillof considera que fue una intervención de su gobierno en el 2021, con el desembarco de Martín Insaurralde, a la batalla furiosa por el desdoblamiento que generó múltiples rupturas internas hacia dentro del kirchnerismo. Lo más pequeño, lo más grande, lo más político y lo más simbólico: todo tiene una injerencia desmedida en el vínculo tortuoso que han construido, desde el desacuerdo, el kicillofismo y el cristinismo. Y todo eso late, permanentemente, como el corazón del peronismo.
Si Kicillof es el candidato a presidente de la Nación, La Cámpora apoyará ese camino solo si CFK lo pide. La ex presidenta tiene limitaciones con su libertad pero no en su capacidad de influir en el armado electoral del peronismo. Muy cerca de ella dejan en claro que estará inmiscuida en los detalles del tiempo que viene. “Va a incidir en todo lo que pase”, sostienen. No se retira. No la retiran. El tiempo reflejará la realidad.

Claro está que para La Cámpora el candidato a presidente predilecto no es Kicillof. El camino es largo y pueden aparecer otros nombres. De los puros, solo hay uno que tiene credenciales y apoyo para ponerse al frente de una eventual candidatura: Eduardo “Wado” de Pedro. “Está preparado”, aseguran en la mesa chica de la organización. El mercedino es un verdadero soldado del pingüino.
De Pedro y Máximo Kirchner se mimetizan en una sola cabeza. Aunque “Wado” tenga, en casi todo el espectro político, el reconocimiento de ser un cultor del pragmatismo. Característica que lo desacopla del verticalismo camporista. El senador nacional posee una buena relación personal – aunque desgastada – con Kicillof, al que conoce desde su juventud. Tal vez por eso, y porque realmente lo cree, le dijo en la cara que se estaba victimizando en forma permanente respecto a la interna de poder. Eso es, en definitiva, lo que creen y dicen en La Cámpora a quien quiera escuchar.
Massa y el panperonismo
En ese juego de equilibrio que hay entre el kicillofismo y el cristinismo, Sergio Massa es una pieza importante. Habla con las dos partes y sostiene esa mesa de tres patas que hoy mantiene unido al peronismo bonaerense. El último lunes, en la gobernación, el líder del Frente Renovador almorzó con Kicillof. Milanesas con puré mediante, habló sobre la situación económica y el tiempo que viene para la fuerza política. Le dejó en claro su postura sobre un tema central para la agenda del peronismo. Una bandera de la gestión libertaria que la sociedad no dejará que se baje. El déficit fiscal no se debe discutir más. Es un tema que la sociedad absorbió como parte del orden de la macroeconomía.
Massa reapareció en escena el domingo pasado cuando se mostró con un grupo de intendentes bonaerenses que tratan de caminar por el medio de la interna entre el Gobernador y los Kichner. Entre otros estaban Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar), Nicolás Mantegazza (San Vicente) y Gastón “Gato” Granados (Ezeiza). Una generación que el ex ministro parece querer apadrinar.

El grupo AFA, como se los empezó a denominar en el mundillo político, están tratando de hacer pie en el medio de la provincia de Buenos Aires. En el partido del fin de semana, abrazos de por medio, le gritaron a Massa: “La tercera es la vencida”, para animarlo a una nueva candidatura presidencial. “Ojo que no hay dos sin tres”, les devolvió el ex funcionario, advirtiendo, con conocimiento de causa, que el camino está lleno de espinas y que el final, casi siempre, suele ser incierto. Hay complicidad y simbolismos que atraviesan ese vínculo político.
Ese sector de intendentes, más distanciado de Kicillof que de CFK, quiere poner en cancha un candidato a gobernador y dan señales de poner al ex ministro de Economía como un referente político al que seguir. Lo cierto es que están entrelazados y trabajando juntos. Massa es de los que cree que el peronismo tiene chances reales de ganar la elección del año que viene, pero que el primer paso es ordenar la oferta electoral. “Es PASO o caos”, repite entre el pensamiento lógico y la ironía.
Si no es PASO, tiene que ser una interna abierta. Eso es lo que creen en gran parte del dispositivo justicialista. Massa lo ve como una opción aunque no termina de dilucidar su viabilidad. No tienen en claro que la propuesta de Sergio Uñac pueda organizarse. De todos modos, y al igual que la mayor parte del peronismo, ve en el salto del sanjuanino a la cancha electoral, una jugada de fondo de CFK para limitar el crecimiento de Kicillof. La ex presidenta avaló la idea del ex gobernador, que tiene como base política de arranque a Primero la Patria, un grupo donde confluye el kirchnerismo y algunos peronistas del interior reconciliados con la ex presidenta, como Juan Manuel Urtubey.
En el kicillofismo no ven mal que el ex gobernador de San Juan entre a la competencia por la candidatura central del peronismo. Se lo hizo saber Andrés “Cuervo” Larroque a Uñac, durante una reunión que tuvieron en el departamento que tiene el sanjuanino en el bajo Belgrano. Creen que es una manera de absorber, en forma dividida, el desgaste de las precandidaturas adelantadas, impuestas, en el caso de Kicillof, por la necesidad de consolidar su objetivo y su base territorial, y en el caso de Uñac por la falta de conocimiento nacional que lo obliga a levantar el perfil. El gobernador bonaerense no quiere mirarse en el espejo y verse en el mismo lugar que Horacio Rodríguez Larreta en el 2022.

La foto futbolera fue leída, en primera instancia, como un guiño a una eventual candidatura bonaerense de Massa. El líder del Frente Renovador le bajó el pulgar a cualquier posibilidad de competir por la gobernación provincial, pero no ha emitido sentencia sobre la escala nacional. Aunque a algunos dirigentes que lo frecuentan les dice que es momento de otras caras. Nadie es capaz de descartarlo de la carrera por la presidencia ni de ponerle el sello de la sentencia.
Al igual que algunos intendentes, Massa tiene sus reparos respecto a la edificación política de Kicillof. No lo termina de ver como un jefe y está convencido de que se equivocó al poner su énfasis en la construcción del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “Se dedicó a construir una línea interna del peronismo, en vez de ser el candidato de todos”, advierte en sus múltiples charlas políticas, que divide entre las oficinas de Tigre, las de avenida Libertador y su casa. Está activo y con el teléfono abierto para cruza todas las
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POLITICA
El Presidente ponderó a varios integrantes de su gabinete en medio de un discurso con fuerte impronta económica

El presidente Javier Milei cerró este jueves el 12° Latam Economic Forum con un discurso en el que enfatizó el rumbo de su gestión de gobierno y defendió con elogios a los principales integrantes de su gabinete, en un gesto que leyó el auditorio como un respaldo político ante las presiones que describió como constantes desde la oposición y los medios.
El evento organizado por Research for Traders, del economista Darío Epstein, se organizó en Parque Norte y contó con la asistencia de diversos integrantes del Gobierno. Estuvieron acompañando al jefe de Estado la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; los ministros Carlos Presti (Defensa) y Mario Lugones (Salud); así como un extenso número de diputados y senadores nacionales.
No estuvo presente al momento del discurso el ministro de Economía, Luis Caputo, dado que ya había hecho la apertura del evento horas antes. Fue justamente el encargado del Palacio de Hacienda el primero en ser aludido en la alocución presidencial. Milei le atribuyó a Caputo y a su equipo haber evitado la hiperinflación que, según el presidente, habría llegado al 26% mensual de no haberse adoptado el ajuste fiscal.

“Con la pericia del ministro Luis Caputo, su secretario de Finanzas, Pablo Quirno, nuestro canciller, y el presidente del Banco Central y su equipo, Santiago Bausili, pudimos evitarnos la hiperinflación», afirmó. El Presidente describió su relación con Caputo como “simbiótica” y se burló de un periodista que en el pasado anticipó “en cuarenta ocasiones” que el ministro sería desplazado del cargo.
Las gestualidades de Milei se dieron más con quienes no pudieron estar presentes al momento del evento que con quienes sí estuvieron.
Un ejemplo concreto fueron las menciones a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. Milei recordó que al inicio de la gestión, cuando el gobierno cortó los canales de distribución de planes sociales que describió como vehículos de corrupción, Pettovello fue sometida a “una presión mediática desmesurada para que dejara”. Justamente, Milei se jactó de haberla sostenido en el cargo y presentó como resultado que Argentina sacó a 14 millones de personas de la pobreza. “Terminamos con los gerentes de la pobreza”, afirmó, en una de las frases que generó mayor respuesta del auditorio.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también fue mencionada en relación con la reducción de la conflictividad social y la caída del delito. El mandatario libertario señaló que cuando asumió el gobierno registraba 9.000 piquetes por año, y que hoy ese número es cero, además de que el índice de criminalidad está en su nivel histórico más bajo. “Tenemos el índice de criminalidad más bajo de la historia gracias al trabajo de la doctora Bullrich”, afirmó.

En las últimas semanas se generó una amplia controversia al respecto de diferentes cortocircuitos entre el sector del Presidente y de la senadora nacional. La prenda de muestra de ese clima se dio cuando Bullrich apuró a Adorni a que presente su declaración jurada. Eso llevó a una sucesión de entredichos fuera de los micrófonos que ambos campamentos se encargaron de aliviar en los últimos días.
Antes de que hablara el Presidente, quien se tomó unos minutos para dar unas palabras ante el auditorio fue Darío Epstein, que conoce de cerca a los hermanos Milei ya que fue asesor económico durante la campaña nacional de La Libertad Avanza para las elecciones del 2023. “Sin Karina, no hay Javier”, dijo, al respecto de la toma de decisiones políticas al interior del proyecto libertario. Al decirlo, “El Jefe” le respondió con un agradecimiento.
La reivindicación a los diferentes integrantes del Gobierno surge en un momento en donde hay mayor optimismo al respecto de la marcha de la economía y la correlación que esto tiene en el apoyo electoral.
Milei no esquivó a las especulaciones sobre cómo puede llegar al 2027. “Si nosotros hacemos un buen gobierno vamos a ser reelectos. Compito contra mi mismo”, afirmó ante Radio Mitre. En su discurso de este mediodía, Milei presentó los logros de su administración como el argumento central de su proyecto reeleccionista de cara a 2027, en un discurso en el que las alusiones al nuevo escenario económico surgieron de forma recurrente.
En este sentido, anticipó el camino hacia un nuevo escenario económico. “La Argentina va a un escenario de menor inflación y de mayor crecimiento”, aseguró, y vinculó ese proceso a la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y su profundización.
Milei abrió su exposición ponderando los datos del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), que, en términos desestacionalizados, se ubica once puntos porcentuales por encima del nivel que tenía la economía cuando el gobierno asumió el poder. “En los cien años previos, la tasa de crecimiento promedio de la Argentina fue del uno por ciento anual. Estamos quintuplicando la tasa a la que estamos creciendo”, afirmó Milei ante el auditorio.

El presidente también se refirió a la inflación. Reconoció que no es la que el gobierno desea, pero subrayó que la alternativa a las medidas de ajuste fiscal adoptadas habría sido una hiperinflación en torno al 26% mensual. La inflación, dijo, tocó su mínimo en mayo de 2025, con un 1,5%, antes de que lo que describió como ataques políticos coordinados desde el Congreso generaran una corrida que llegó a representar el 50% del M2, equivalente a 41.000 millones de dólares.
El riesgo país, que llegó a superar los 3.000 puntos básicos, cayó por debajo de los 500, un dato que Milei utilizó para ilustrar el cambio de percepción sobre la solvencia argentina, aunque aclaró que alcanzar el grado de inversión depende de que los propios argentinos “decidan abrazar las ideas de la libertad y terminen de sepultar al populismo”. Otra alusión de cara a las elecciones del año próximo.
El núcleo programático del discurso giró en torno a dos grandes reformas que el gobierno impulsa hacia adelante. La primera es la profundización del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) a través del Super RIGI, un proyecto ya enviado al Congreso. El nuevo régimen exige inversiones de al menos 1.000 millones de dólares, con el requisito de que al menos el 20% de ese monto se ejecute dentro de los dos primeros años desde la adhesión. El objetivo declarado es incentivar la radicación de industrias que hoy directamente no existen en el país.
La segunda gran reforma anunciada es lo que Milei denominó la “revolución de los seguros”. Voceros oficiales del Gobierno afirmaron que se está trabajando en la letra chica de la reforma y que aún no se pueden dar trascendidos. Milei simplemente se refirió a los conceptos teóricos que la sustentarían. Dijo que parte del debate entre los filósofos John Rawls y Robert Nozick, y de la obra de Friedrich von Hayek: “Los individuos tienen aversión al riesgo, y el Estado ocupa el espacio de prestador de seguros de última instancia en jubilaciones, salud y estabilidad financiera”.
El problema, argumentó Milei, es que ese prestador es ineficiente. La propuesta consistiría en desarrollar un mercado privado de seguros competitivo, profundo y completo, de modo que la justificación para la intervención estatal en esas áreas se disuelva por sí sola. A medida que ese mercado madure, la necesidad de financiar al Estado se reduce y abre espacio para nuevas bajas impositivas, esgrimió el Presidente.
POLITICA
Quiénes son los dos mendocinos detenidos en Libia que iban rumbo a Gaza en una misión humanitaria

María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera viajaron miles de kilómetros para sumarse a una misión internacional de ayuda destinada a la población de Gaza. Ambos son argentinos, trabajan en la agencia de noticias NODAL y formaban parte de un convoy humanitario integrado por activistas, cooperantes y personal sanitario de distintos países. Desde el 24 de mayo permanecen detenidos en Libia, en un caso que activó gestiones diplomáticas de Cancillería y mantiene en vilo a sus familiares.
Los dos integraban el convoy terrestre Global Sumud Maghreb, una iniciativa internacional que partió a comienzos de mayo con el objetivo de llegar a Gaza transportando asistencia humanitaria. El recorrido contemplaba atravesar Mauritania, avanzar por territorio libio, ingresar a Egipto y, desde allí, alcanzar la Franja de Gaza.
Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, Giménez y Aguilera fueron detenidos cerca de Sirte junto con otras personas de distintas nacionalidades cuando la caravana atravesaba Libia. Aunque las autoridades que controlan el este del país todavía no difundieron oficialmente el listado de detenidos ni el lugar exacto de alojamiento, la Cancillería sostiene que ambos permanecen en Bengasi y que continúa realizando gestiones para lograr su liberación.
Detrás de esa situación diplomática hay dos trayectorias personales atravesadas por el compromiso con causas sociales y humanitarias.
Del periodismo y la investigación a una caravana de ayuda
Giménez, de 42 años, nació y creció en General Alvear, Mendoza. Más tarde se radicó en San Luis para estudiar Psicología y, una vez graduada, se trasladó a Buenos Aires. Allí desarrolló buena parte de su actividad profesional y llegó a desempeñarse como directora de investigaciones en NODAL, la agencia especializada en América Latina y el Caribe.
Su madre, Nora Otín, la describió como una persona comprometida desde siempre con las causas sociales y la defensa de los derechos humanos. En diálogo con el diario Los Andes, explicó que ese perfil fue uno de los motivos que la llevaron a participar de la misión.
“Ellos fueron con la bandera de la paz en su mano, solo iban a llevar ayuda para todos esos niños mutilados, mujeres y ancianos que están deambulando solos por las calles; y no solo que no los dejan entrar, sino que no sabemos nada”, afirmó.
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Aguilera, de 49 años y domiciliado en Luján de Cuyo, Mendoza, compartía con Giménez su trabajo en NODAL. Según señaló el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, ambos se desempeñan como directores de investigación de la agencia y formaban parte del equipo sanitario de la misión humanitaria.
Los dos viajaron desde Argentina el 5 de mayo. El primer destino fue Estambul. Desde allí se incorporaron a una delegación integrada por representantes de unos 20 países que avanzó por el norte de África con vehículos, ambulancias y camiones cargados con ayuda.
Durante semanas permanecieron en el desierto libio esperando autorización para continuar viaje. De acuerdo con el relato de los familiares, el convoy transportaba alimentos, medicamentos y módulos habitacionales destinados a la población gazatí.
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“Paula y Lucas salieron de Argentina el 5 de mayo, llegaron a Estambul y de allí partieron junto a todo el convoy, con personas de todo el mundo, a Libia. Estuvieron en el desierto, les dieron capacitaciones y durmieron en carpas”, contó Otín a Los Andes.
La mujer relató además que los integrantes de la misión permanecieron más de dos semanas detenidos en su avance mientras intentaban obtener autorización para atravesar el territorio controlado por las autoridades del este libio. En ese período realizaron entrenamientos y cursos vinculados con primeros auxilios y asistencia humanitaria.
“En el desierto de Libia hicieron cursos de primeros auxilios y otras capacitaciones para poder asistir a los ciudadanos cuando llegaran”, explicó.
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Según la reconstrucción realizada por familiares y organizadores, las detenciones ocurrieron cuando un grupo reducido de integrantes del convoy intentó acercarse nuevamente a un puesto de control para negociar el paso. Entre esas personas estaban los dos argentinos.
La última comunicación registrada con ellos ocurrió ese mismo día. Desde entonces, familiares, organismos internacionales, representaciones diplomáticas y la propia Cancillería intentan obtener información precisa sobre su situación.
“Desde el 5 de mayo que salieron de Argentina y hasta el sábado a la noche estuvimos comunicados lo más bien”, recordó Otín. Según su relato, el contacto se interrumpió el 24 de mayo por la tarde y no volvió a restablecerse.
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Antes de iniciar el viaje, tanto Giménez como Aguilera habían dejado grabados videos para ser difundidos en caso de una eventual detención. Tras conocerse el episodio, esas grabaciones comenzaron a circular en redes sociales junto con pedidos de información sobre el grupo.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas para esclarecer su situación, la historia de ambos aparece asociada a una iniciativa internacional que buscaba llegar a Gaza con asistencia humanitaria y que terminó abruptamente interrumpida en una de las regiones más inestables del norte de África.
Para sus familiares, sin embargo, la prioridad sigue siendo otra: obtener noticias sobre su estado y lograr que recuperen la libertad cuanto antes. “Lo que más necesitamos es que se comunique, que se visibilice esto que ha pasado para que pronto los liberen”, pidió la madre de Giménez.
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El contador de Bailaque reveló que el exjuez le pidió “emprolijar” su DDJJ porque no podía justificar la compra de dos inmuebles

El exjuez federal Marcelo Bailaque, que actualmente se encuentra detenido en su casa y enfrenta tres causas judiciales, quedó contra las cuerdas esta semana, luego de que su amigo y contador personal Gabriel Mizzau se presentara como arrepentido en la causa que lo que al exmagistrado como principal acusado. Mizzau no sólo era quien le llevaba las cuentas personales al juez, sino también al jefe narco Esteban Alvarado, a quien Bailaque debía investigar.
Lo más peligroso para el exmagistrado es que Mizzau conoce sus finanzas, sus inversiones y su crecimiento patrimonial. El desafío de los fiscales es determinar si Bailaque cobró dinero del narco Esteban Alvarado y dónde pueden haberse invertido esos fondos. Mizzau es clave para escarbar en el posible crecimiento patrimonial que tuvo el exjuez a costa de la “protección” que le daba al capo narco rosarino.
Mizzau declaró en tres oportunidades durante los últimos meses, según señalaron fuentes judiciales. Lo que pudieron sacar en limpio de las extensas charlas con el contador es que entre 2014 y 2015 Bailaque compró dos propiedades. Una la habría puesto a nombre de su pareja. Y convocó a su contador personal para que tratara de “emprolijar” su declaración jurada, porque con sus ingresos en blanco no podía justificar esa compra. Mizzau se habría encargado de esa tarea, pero a la par -según admitió en su declaración- recibía de parte de Bailaque información calificada del expediente que lo tenía a Alvarado como principal sospechoso, en ese momento, de liderar una organización narco.
Mizzau tenía contacto con Rosa Capuano, la entonces pareja de Alvarado, que era la que estaba encargada de llevar adelante el blanqueo del dinero del narco, a través de la creación de empresas de transporte, como Santino, Sagrado Corazón de María y Toia. Esa tarea la realizaba el contador, cuya firma figura -según comprobó – cuando publicó el 11 de junio de 2024 que Mizzau tenía como clientes al juez y al jefe narco.
Al plegarse a la figura del arrepentido y aceptar su culpabilidad, la causa queda con un solo implicado sin firmar estos acuerdos: el exjuez Bailaque, que espera que se defina la fecha del juicio oral que deberá afrontar en soledad.
“Mizzau aportó información de carácter patrimonial que nos permite avanzar en casos conexos. Reconoció los hechos y la calificación jurídica”, aseguró Diego Iglesias, titular de PROCUNAR, en la audiencia de esta semana.
Mizzau estaba acusado de lavado de activos por haber prestado asesoramiento contable al entramado societario que montó Alvarado desde 2014 en adelante. Las empresas Logística Santino, Sagrado Corazón de María, Toia y Edra funcionaban como pantallas del narco. Con esas empresas legales el jefe criminal pretendía blanquear su economía. Acumuló una fortuna a partir de que Bailaque, en la justicia federal, no lo investigaba. La primera condena contra Alvarado fue en el fuero provincial, luego de que los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery reseñaran toda la red de violencia y de distribución de droga que tenía montada el narco rosarino desde hacía más de una década.
Mizzau firmó los balances, gestionó habilitaciones municipales y nunca hizo reportes de operaciones sospechosas. Todo eso, mientras le llevaba al mismo tiempo las cuentas al juez que tenía en sus manos la causa contra Alvarado. En la nota publicada por en 2024, Bailaque reconoció que Mizzau era su contador, pero que desconocía que asesorara a la par al narcotraficante.
A partir de esa publicación, la situación de Bailaque comenzó a desmoronarse. El Consejo de la Magistratura, que ya había abierto un sumario disciplinario en abril de 2024, aceleró la investigación. En paralelo, los fiscales federales avanzaron con las imputaciones. En noviembre de ese año se formalizó la investigación penal. El 30 de abril de 2025, el juez de Garantías Eduardo Rodrigues Da Cruz le dictó la prisión preventiva por noventa días, con la salvedad de que no podía hacerse efectiva mientras conservara los fueros. Bailaque fue acusado de prevaricato, abuso de autoridad, allanamiento ilegal, falsedad ideológica de documento público, extorsión, recepción de dádivas y lavado de activos.
Acorralado, el exmagistrado presentó su renuncia en junio de 2025. El gobierno de Javier Milei la aceptó el 30 de ese mes. A partir del 1° de julio, Bailaque quedó detenido en su domicilio.
Mizzau no es el primero en quebrarse. Antes lo hizo Carlos Vaudagna, extitular de ARCA en Rosario, que en marzo de 2025 se presentó como arrepentido y admitió que en una cena en el quincho de Bailaque se había planificado el armado de una causa falsa contra el empresario Claudio Iglesias. El objetivo era extorsionarlo: Iglesias terminó pagando 140.000 de los 200.000 dólares que le exigían, en reuniones con el financista Fernando Whpei en las oficinas del Museo de la Democracia, en pleno centro de Rosario.
También Whpei, titular del Grupo Unión y otro de los amigos del exjuez, se plegó a la figura de colaborador. Sus revelaciones comprometen a Bailaque en el manejo irregular de los fondos de la Cooperativa de Estibadores de Puerto San Martín, donde el magistrado permitió el giro de más de mil millones de pesos hacia una mutual controlada por Whpei, en lugar de una entidad regulada por el Banco Central.
Con tres arrepentidos que declaran en su contra -Vaudagna, Whpei y ahora Mizzau-, el cerco sobre Bailaque se cierra. Los fiscales federales Diego Velasco, Juan Argibay Molina y Federico Reynares Solari presentaron en febrero de 2026 tres acusaciones formales y solicitaron una pena de 10 años de prisión, cinco de inhabilitación especial para ejercer cargos públicos, cinco de inhabilitación absoluta y multas. En el escrito, que supera las 200 páginas, los representantes del Ministerio Público Fiscal calificaron las conductas atribuidas a Bailaque como “un supuesto paradigmático de corrupción estructural en el seno del Poder Judicial”.
El capítulo más grave de la acusación contra Bailaque se vincula con su actuación en la causa contra Alvarado. En 2013, la Policía de Seguridad Aeroportuaria presentó informes que señalaban al narco y a su socio Luis Medina, que fue asesinado en diciembre de ese año. El entonces fiscal Marcelo Di Giovanni pidió intervenciones telefónicas. Bailaque las rechazó o las demoró hasta once meses. Esa pasividad fue clave para que Alvarado consolidara su poder criminal. En esos nueve años en que la Justicia federal no avanzó contra él, Alvarado acumuló una fortuna, controló el negocio del narcotráfico en Rosario y dejó un tendal de asesinatos.
Recién en 2019, cuando Alvarado ya había sido detenido por fiscales del fuero provincial y su carrera criminal estaba en ruinas, Bailaque lo procesó. Fue condenado a prisión perpetua por la justicia provincial y a 15 años por el fuero federal.
La decisión de Mizzau de colaborar con la Justicia aporta, según indicaron los fiscales, información patrimonial que permite avanzar en causas conexas. El hombre que durante años operó en la zona gris donde convergían la justicia y el narcotráfico ahora habla. Lo que diga tiene el potencial de revelar ramificaciones que exceden la figura de Bailaque e iluminan un sistema de funcionamiento que contaminó durante años a la justicia federal de Rosario.
El juicio oral, que los fiscales esperaban que comenzara en el primer semestre de 2026, es ahora inminente. Bailaque sigue detenido en su domicilio. La causa que empezó con la revelación de un vínculo contable entre un juez y un narco terminó exponiendo una trama de corrupción judicial sin precedentes en la historia de Rosario.
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