ECONOMIA
El dólar subió y cortó una racha de tres ruedas seguidas de bajas

Con un monto operado de USD 575,6 millones en el segmento de contado mayorista, el dólar subió tres pesos o 0,2%, a $1.474,50, para interrumpir una serie de tres bajas consecutivas. El tipo de cambio oficial conserva en julio una baja de 7,50 pesos o 0,5 por ciento.
“En los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista bajó 13,50 pesos, contra una baja de 50 centavos de la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
El Banco Central fijó un techo para su régimen de bandas cambiarias en los $1.825,19, lo que dejó al dólar mayorista a 350,69 pesos o 23,8% de ese límite para la libre flotación.
El economista Gustavo Ber enfatizó que “el dólar mayorista se presenta más estable en los $1.375, tras aflojar en las últimas ruedas, lo cual se viene combinando con muy fuertes compras por parte del BCRA. Que se estén dando ambas acciones resulta positivo y contribuye a seguir avanzando en simultáneo con los objetivos de acumulación de reservas y de desinflación, para incentivar así un círculo virtuoso financiero que los inversores esperan pueda ir traduciéndose en mayores chances de una reelección”.
El dólar al público quedó ofrecido sin variantes, a $1.495 para la venta en el Banco Nación, mientras que el dólar blue avanzó diez pesos o 0,7%, a 1.530 pesos.
En el mercado de dólar futuro se efectuaron operaciones en pesos por el equivalente a USD 784 millones, con precios mayormente en alza en un rango de 0,1% a 0,4%, según datos de A3 Mercados. La postura más negociada, para el cierre de julio, subió 2,50 pesos o 0,2%, a $1.483,50, frente a un techo de las bandas cambiarias previsto para fin de mes en los 1.844,87 pesos.
Asimismo, conocido el dato de inflación de junio que informó el INDEC, de 1,9%, el techo de las bandas se ampliará a $1.879,92 para el cierre de agosto. Los contratos de dólar futuro para fin del mes que viene cerraron a $1.511, a 368,92 pesos o 24,4% de esa referencia.
“El programa financiero se presenta como conservador, pero supone cierta presión sobre las reservas por las compras de dólares al BCRA. Si la demanda de pesos no se expande, el Tesoro deberá enfrentar rollover superiores al 100%, recurrir a ventas de bonos en el mercado secundario y/o incrementar los pasivos remunerados”, consideró Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
“Sin embargo, la mejora gradual de los fundamentos macro convierte al tiempo en un aliado: permite que Argentina acceda a financiamiento con spreads decrecientes y refuerza la dinámica de estabilización. Además, la decisión de no incorporar fuentes alternativas de financiamiento, como emisiones de bonos en el mercado internacional, otorga margen de maniobra y preserva la prudencia del modelo”, añadió Botto.
“La apreciación del tipo de cambio (suba del peso) esta semana, impulsada en parte por una mejora en los términos de intercambio y una normalización gradual del ritmo de liquidación del agro, sugiere que el Gobierno no necesita convalidar una suba agresiva de tasas. Sin embargo, creemos que las autoridades serán cuidadosas de no validar tasas inferiores a las del mercado”, evaluaron los expertos de Max Capital.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, recordó que este martes “el Banco Central marcó un hito histórico al adquirir USD532 millones en una sola jornada cambiaria. Esta millonaria compra, la más alta de la actual gestión presidencial y la sexta mayor desde 2003, habría respondido a una operación en bloque por deuda provincial o corporativa”.
“Con este resultado, la autoridad monetaria acumula USD 12.277 millones en lo que va de 2026, tras sumar USD 1.102 millones solo durante el mes de julio. En consecuencia, las reservas brutas internacionales crecieron hasta alcanzar los USD 48.687 millones. Ahora, toda la atención de los operadores financieros se traslada a la licitación clave del Ministerio de Economía, que busca renovar vencimientos por un total de $3 billones”, añadió Morales.
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Panorama Financiero | La inflación baja, pero salarios y consumo siguen sin alivio

La inflación bajó al 1,9%, pero salarios y consumo siguen débiles mientras Caputo apuesta a sostener un dólar estable para cuidar los precios
15/07/2026 – 13:30hs
La inflación finalmente bajó del 2% y le dio al Gobierno una señal que esperaba desde hacía meses. El índice de junio fue del 1,9%, el nivel más bajo desde agosto de 2025, y acumuló un aumento del 16,8% durante el primer semestre.
Pero la mejora todavía no se refleja con la misma intensidad en la vida cotidiana. La mayoría de los hogares siente que sus ingresos siguen perdiendo frente a los precios y el consumo completó siete meses consecutivos de caídas interanuales.
El próximo desafío ya no es solo profundizar la desinflación. El Gobierno necesita que esa estabilidad también se traduzca en recuperación salarial, crédito y mayor movimiento en los comercios.
Qué significa que la inflación haya bajado al 1,9%
El dato de junio confirmó una desaceleración frente al 2,1% de mayo y perforó una barrera que el Gobierno considera clave. La inflación núcleo fue del 1,6% y los alimentos subieron 1,3%, por debajo del nivel general.
Luis Caputo dejó claro que el objetivo ahora será sostener esa tendencia. La principal herramienta será evitar que un movimiento brusco del dólar vuelva a trasladarse a los precios.
Para eso, el equipo económico viene ofreciendo cobertura mediante futuros y bonos vinculados al tipo de cambio. La estrategia busca moderar la demanda de divisas sin modificar el rumbo fiscal y monetario.
Por qué los salarios y el consumo todavía no reaccionan
La baja de la inflación significa que los precios aumentan más lentamente, pero no recupera automáticamente el poder adquisitivo perdido.
Según Zentrix, el 86,1% de los consultados considera que su salario sigue quedando por debajo de la inflación. Además, el 61% afirma que sus ingresos alcanzan, como máximo, hasta el día 20, mientras solo el 13% logra cubrir sus gastos y ahorrar.
La misma fragilidad aparece en el consumo. El índice elaborado por la Universidad de Palermo cayó 1,1% interanual en junio y acumuló una baja del 1,7% durante el primer semestre.
Los hogares priorizan alimentos, higiene, medicamentos y otros productos indispensables. En cambio, postergan ropa, electrodomésticos, salidas y compras que requieren mayor financiamiento. Incluso las promociones y descuentos dejaron de ser un incentivo adicional y se transformaron, en muchos casos, en una condición necesaria para concretar la venta.
Qué papel tendrá el dólar en la próxima etapa
La estabilidad cambiaria será central para que el dato de junio no quede como una mejora aislada. El Banco Central compró u$s532 millones en una sola jornada, la mayor adquisición diaria desde el inicio del gobierno de Javier Milei.
La operación estuvo asociada al ingreso de divisas por inversiones, nuevas colocaciones financieras y una mayor liquidación de exportadores. Al mismo tiempo, disminuyó parte de la demanda vinculada al aguinaldo y a las vacaciones de invierno.
Ese escenario permitió que el dólar volviera a moderarse y reforzó la estrategia oficial de utilizarlo como ancla para los precios. Pero sostenerlo exigirá que continúe el ingreso de divisas y que la intervención oficial no genere nuevas tensiones.
La inflación ya mostró que puede bajar del 2%. Ahora falta la parte más difícil: que esa mejora llegue a los salarios y permita una recuperación del consumo que no dependa solamente de descuentos, cuotas o movimientos puntuales del dólar.
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ECONOMIA
Caputo va a fondo contra la inflación y el control del dólar será la estrategia número uno

El índice de inflación volvió a darle una buena noticia a Javier Milei -de hecho el Presidente lo festejó en las redes sociales- pero en el Gobierno existe la convicción de que el IPC de junio no es un punto de llegada sino, más bien, lo contrario: la base sobre la que se apoyará para enderezar un proceso de desinflación rumbo a las presidenciales 2027.
El 1,9% del mes pasado no solo perforó la barrera del 2% por primera vez en diez meses, sino que también le devolvió al Gobierno un activo político que considera decisivo de cara a los próximos 15 meses: la posibilidad de convencer a la sociedad de que Milei es el elegido para derrotar a la inflación definitivamente.
No se trata únicamente de que el índice haya quedado por debajo del 2,1% de mayo. El dato cobra relevancia porque consolida una tendencia que comenzó en marzo, cuando el IPC había trepado al 3,4%, y desde entonces inició un descenso sostenido hasta convertirse ahora en el registro más bajo desde agosto del año pasado.
La reacción oficial fue inmediata. Apenas se conoció el dato, Milei celebró en la red social X con un escueto pero elocuente «VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO», en respaldo al ministro de Economía, principal ejecutor de una estrategia que convirtió a la desinflación en el eje de toda la política económica.
El propio Caputo salió a festejar en las redes: «Inflación 1,9%, el Central compras récord de u$s532 millones y baile de España a Francia. ¿Podemos decir que hoy es un buen día?», posteó, en alusión a la poderosa adquisición de dólares de la autoridad monetaria.
Un dato adicional: el número conocido ayer tiene además un componente especialmente sensible desde el punto de vista político: el rubro «Alimentos y bebidas no alcohólicas» aumentó apenas 1,3%, por debajo del IPC.
Se trata de un indicador que el Gobierno considera clave porque se trata del segmento con mayor impacto sobre el bolsillo cotidiano de las familias y, por lo tanto, sobre la percepción social de la marcha de la economía.
Cuál es la primera herramienta que tienen Milei y Caputo para controlar la inflación
Durante meses, el Presidente sostuvo que la inflación llegaría a agosto con un «cero adelante». Ese objetivo todavía no ocurrió y difícilmente suceda en el corto plazo.
Sin embargo, el Gobierno cree que el dato de junio sostiene la idea de una nueva etapa: ya no se trata solamente de bajar una inflación que venía de niveles elevados, sino de consolidar un proceso que permita llevarla a valores cada vez más cercanos al 1% mensual.
En la Casa Rosada consideran que esa será la verdadera «revancha» de Milei frente a quienes, hace apenas unas semanas, sostenían que el proceso de desinflación había encontrado un piso difícil de perforar.
Para conseguir ese objetivo, la estrategia oficial tiene un protagonista excluyente: el tipo de cambio.
En el equipo económico existe la convicción de que la única manera de seguir bajando la inflación consiste en evitar un nuevo salto del dólar. Por eso, durante las últimas dos semanas, el Gobierno intensificó su presencia en el mercado cambiario mediante mecanismos indirectos.
Por un lado, incrementó las operaciones en el mercado de dólar futuro. Por otro, volvió a ofrecer bonos «dollar linked», instrumentos emitidos en pesos pero ajustados por la evolución del tipo de cambio, que funcionan como una cobertura para quienes buscan protegerse de una eventual devaluación sin necesidad de comprar divisas.
El objetivo es claro: desalentar la demanda de dólares financieros y contribuir a mantener estabilizada la cotización, que el mercado percibe con un techo cercano a los $1.500.
La diferencia con junio resulta evidente. Ese mes el dólar avanzó alrededor de 5,2%, alimentando dudas sobre el impacto que podía tener en los precios. En julio, en cambio, la estabilidad cambiaria volvió a convertirse en el principal aliado del Gobierno.
Las fuertes intervenciones de las últimas jornadas, superiores a los u$s1.000 millones en futuros y «dollar linked» refuerzan la hipótesis de que Caputo & Compañía mantendrán al tipo de cambio como ancla inflacionaria.
El dólar con un techo de $1.500 es, a esta altura, súper convincente. La duda es por cuánto tiempo se podría sostener esta estrategia.
Cuál es el objetivo político de Milei y Caputo a largo plazo
Detrás de la estrategia económica aparece un objetivo político de largo plazo.
En el Gobierno entienden que el verdadero capital político de Milei se construirá si logra llegar a 2027 con una inflación prácticamente destruida.
La lógica oficial luce clara: si el dólar permanece estable y la inflación continúa descendiendo, los salarios, las jubilaciones y los ingresos familiares tendrán mayores posibilidades de recuperar poder adquisitivo.
Ese tránsito comenzaría a sentirse con mayor claridad en la economía cotidiana y fortalecería el principal argumento electoral del Presidente.
La apuesta, entonces, ya no consiste únicamente en mostrar que la inflación cayó desde los dos dígitos mensuales heredados al inicio de la gestión. El desafío pasa ahora por convencer de que todavía queda otro escalón por bajar.
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ECONOMIA
Caputo consiguió USD 470 millones en el debut de un nuevo bono en dólares que vence en el próximo mandato presidencial

El ministro de Economía, Luis Caputo, consiguió USD 470 millones a una Tasa Nominal Anual (TNA) de 7,99% en la primera colocación del Bonar 2029 (AO29), en una licitación cuando el límite máximo era de USD 2.000 millones. Y en donde se busca captar la mayor cantidad de dólares sobre todo de aquellos bonistas que recibieron el pago por el vencimiento la semana pasada por USD 4.200 millones.
La decisión de que no haya un límite de colocación marcó una diferencia respecto de emisiones del Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28). El debut de este instrumento significó un test relevante para el programa financiamiento del ministro Caputo, es que para el 2026 se plantea conseguir USD 6.000 millones en el mercado de capitales local. Y hasta el momento lograron captar USD 4.000 millones con el AO27 y AO28, más lo de este miércoles con el AO29.
En la última conferencia de prensa, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, detalló que en las emisiones de títulos anteriores, como el AO27 y el AO28, el monto máximo adjudicado en la primera vuelta alcanzó los USD 150 millones y, en la segunda, los USD 100 millones. Pero que para el AO29, el Gobierno optó por eliminar ese tope inicial. “La única diferencia con el Bonar 2027 y el Bonar 2028, si bien tiene el monto máximo de USD 2.000 millones, es que en la primera licitación no le vamos a poner ese monto máximo que tenían los otros bonos. Eso para aprovechar el pago del vencimiento y, obviamente, ahí podemos tener más demanda eventualmente producto de que se hizo el pago del bono”, explicó Furiase.
La estrategia oficial buscó captar el interés de los inversores que recibieron pagos recientes. Caputo remarcó que la eliminación del tope respondió al volumen de fondos distribuidos en concepto de cupones. “Esto es porque mucha gente, una vez que cobra el cupón, trata de reinvertirlo, como estamos pagando USD 4.200 millones en esta colocación, decimos: ‘No le ponemos un límite de USD 150 millones’ porque tal vez haya más gente que quiere reinvertirlo y por ahí es una colocación un poco mayor”, señaló el ministro. El objetivo, según la visión oficial, consistió en absorber la liquidez generada tras el pago a los bonistas y canalizarla nuevamente hacia instrumentos del Tesoro.

La licitación del AO29 representó un primer test para medir el apetito de los inversores domésticos frente a la nueva estrategia. Analistas del mercado, como Nicolás Cappella, Sales Trader de Invertir en Bolsa (IEB), enfocaban su atención en dos variables centrales: la tasa de corte y el volumen de ofertas recibidas. “Hay que ver más que todo a qué tasa corta (entre 8% y 8,5% debería estar aproximadamente la tasa), qué cantidad de ofertas recibe y cuánto termina emitiendo en esta primera emisión, para ver el apetito que hay en el mercado local, sobre todo porque las emisiones locales son una piedra angular en el programa financiero 2026 y 2027”, sostuvo en la previa.
En Facimex Valores, la visión fue similar. Adrián Yarde Buller resaltó que con el AO28 y el AN29 el Gobierno ya demostró capacidad para conseguir financiamiento con vencimientos que exceden el mandato presidencial actual. “Con el AO28 y AN29 ya vimos que el Gobierno pudo ir gradualmente consiguiendo financiamiento con vencimiento dentro del próximo mandato presidencial, con lo cual creo que lo más importante pasará por ver si se puede empezar a financiar a plazos más largos por debajo del 8%”, sostuvo. Según sus estimaciones, la demanda para el nuevo AO29 podría ubicarse cerca del 8 por ciento.
La expectativa de los analistas situó la tasa del Bonar 2028 en torno al 8%. El resultado de la primera colocación del AO29 serviría, según los referentes del sector, para establecer un parámetro actualizado sobre la disposición de los inversores a participar del financiamiento local en dólares. Este primer tramo buscó aprovechar el flujo de fondos generado por los pagos de cupones y sentar una referencia para futuras emisiones.
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