Connect with us

CHIMENTOS

El emotivo homenaje de Los Fundamentalistas al Indio Solari en su show en Comodoro Rivadavia: lágrimas, abrazos y ovación

Published

on


El homenaje de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado al Indio Solari

Tras un día de profundo impacto para los admiradores del rock argentino, marcado por la muerte de Carlos “Indio” Solari, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado subieron al escenario este sábado en el Predio Ferial de Comodoro Rivadavia. El concierto, que originalmente iba a formar parte de una doble fecha en la ciudad patagónica, se transformó en un homenaje al líder espiritual de la banda y referente indiscutido de la música nacional.

La noticia del fallecimiento del Indio, ocurrida el viernes a los 77 años, llegó a los músicos pocas horas después de aterrizar en Chubut. Ante la conmoción y el dolor, el grupo mantuvo conversaciones con la familia del artista antes de definir la continuidad del show. Finalmente, resolvieron llevarlo adelante, conscientes de la expectativa generada y del esfuerzo de quienes viajaron desde distintos puntos del país para estar presentes.

Advertisement

El recital, que comenzó a las 21.31, estuvo marcado por el frío patagónico, el cual agregó un ambiente particular a este histórico día. Bajo el escenario, más de 7.000 personas colmaban el predio. Desde temprano, el estadio exhibió un ambiente cargado de emoción, con seguidores que compartían recuerdos, anécdotas y canciones del Indio, en medio de una atmósfera de duelo colectivo.

Así las cosas, a las 21.32, una imagen del Indio Solari apareció en la pantalla principal. El público respondió con una ovación y cánticos que evocaban la figura del músico. Un minuto después, los nueve integrantes de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se presentaron ante el público, abrazados y visiblemente conmovidos. Sin mediar palabras, tomaron posiciones y dieron inicio al concierto con “Pedía siempre temas en la radio”, seguida por “Un ángel para tu soledad”, dos piezas emblemáticas del repertorio ricotero.

Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado convierten su show en Comodoro Rivadavia en un homenaje al Indio Solari (Photo by LUIS ABDALA / AFP)

Durante los primeros minutos, la emoción dominó tanto a músicos como a espectadores. Gaspar Benegas, Baltasar Comotto, Déborah Dixon, Luciana Palacios, Pablo Sbaraglia, Fernando Nalé, Ramiro López Naguil, Sergio Colombo y Miguel Ángel Tallarita no pudieron contener las lágrimas mientras la multitud coreaba “Olé, olé, olé, Indio, Indio”. En el fondo, la pantalla gigante mostraba una postal del homenajeado, reforzando el clima de despedida y gratitud.

Advertisement

La organización del evento había previsto dos funciones en Comodoro Rivadavia, para los días 6 y 7 de junio. Sin embargo, la muerte de Solari llevó a concentrar toda la energía en una única presentación. La magnitud de la convocatoria y la transmisión en vivo por YouTube multiplicaron el alcance del homenaje, con cientos de miles de personas siguiendo el show a la distancia.

La banda confirmó que el concierto será transmitido en vivo
La banda confirmó que el concierto será transmitido en vivo

En un comunicado difundido el viernes por la noche, la banda expresó: “Estamos en shock. Como todos. No sabemos bien qué hacer. El golpe nos da en el cuerpo, pero el corazón nos pide juntarnos. Decidimos mantener el concierto de mañana y, aunque no estaba en los planes, transmitirlo en vivo para todos”. El mensaje continuaba: “No va a ser fácil, tampoco será el concierto que habíamos pensado, pero juntarnos y estar cerca nos parece lo único medianamente reparador. Te amamos, Indio…”.

Así, la noche avanzó entre canciones, recuerdos y homenajes espontáneos. El dolor y la tristeza compartidos, junto a la música, marcaron el tono de una jornada que quedará en la memoria de los presentes y de quienes, a la distancia, participaron de la despedida al Indio Solari.

Indio formó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado luego de la disolución de Los Redondos y debutó en los escenarios en 2005, en el Estadio Único de La Plata. Los músicos recorrieron el país llevando su misa ricotera con el Indio al frente hasta el multitudinario concierto de Olavarría en marzo de 2017. Esa fue la última vez del cantante sobre un escenario de manera física, aunque no quiso perderse la fiesta y siguió acompañando en modo holograma.

Advertisement



accident,horizontal,music

CHIMENTOS

Dalia Gutmann lleva su caos cotidiano al escenario: “Me encanta que se me suelte la cadena”

Published

on


En exclusiva con Teleshow, la comediante revela cómo vive el torbellino de No me calmo nada y anticipa su gira internacional (Alejandra López/Gentileza de prensa)

En el universo de la comedia argentina, hay nombres que no necesitan presentación y hay shows que funcionan como una declaración de principios. Dalia Gutmann, fiel a su estilo frontal, ahora hace furor con No me calmo nada, un unipersonal que es mucho más que una sucesión de risas: es una invitación a entregarse a la catarsis, a gritar lo que incomoda y a celebrar la autenticidad. En plena gira nacional, entre valijas y ovaciones, la humorista hizo una pausa para hablar con Teleshow sobre el espectáculo. Y una excusa para conocer un poco más de su universo.

Con funciones desde el 2 de julio a las 20:30 y durante cinco jueves, el teatro Astros se convierte en un territorio donde lo común y lo extraordinario dialogan a carcajadas. Gutmann levanta el telón y, con cada función, convierte los enredos cotidianos en una suerte de ritual colectivo. Pero el GPS de esta gira parece tener vida propia: lo mismo se pierden valijas en Morón o se improvisa una anécdota en Quilmes, que la agenda suma sellos de Mendoza, Neuquén y Córdoba. Y cuando nadie lo espera, la travesía salta de continente: en noviembre, el humor de Dalia aterrizará en España y hasta en Países Bajos, demostrando que la risa no necesita traductor ni pasaporte.

Advertisement

Con veinte años de escenarios en la espalda, Gutmann aprendió a coleccionar historias ajenas y propias, y a devolverlas reversionadas, entre confesiones prohibidas y un guiño a las que se animan a decir lo que otros callan. Y ahora, el aplauso la encuentra cada vez más lejos de la mesura, ya que Dalia elige el vértigo antes que la pausa, y la intensidad como bandera, aunque el manual de adulto diga lo contrario.

Dalia Gutmann y su unipersonal "No me calmo nada"
Con carisma y creatividad,Dalia Gutmann apuesta por un unipersonal que traspasa los límites geográficos

—Tu nuevo unipersonal se llama No me calmo nada. ¿Qué es lo que hoy te saca de la calma?

—Yo soy muy intensa y, por suerte, tengo mucha experiencia siéndolo, eso es lo bueno del paso del tiempo. Y además, siendo mujer, siendo humorista, entendí a esta altura de mi vida que siempre hay una parte de la sociedad, del mundo que te quieren calmar, que te quieren adoctrinar. “Ay, no queda bien, Dalia, pero arreglate, pero no, no hables tan alto”, te dicen. Y es como, bueno, basta, chicos, no voy a cambiar. Yo soy buena persona, no jodo a nadie, déjenme ser como soy. Así que es un no me calmo nada desde ahí.

—¿Qué te sigue atrayendo del stand-up y de subirte sola al escenario?

Advertisement

Creo que es un quilombo vivir en general. Ahora todo es mucho más caótico, tenés miles de estímulos y oportunidades por día, podés ver una película a las tres de la mañana o comprar un lavarropas cuando quieras. Antes todo tenía un horario y un orden. En ese contexto, siento que lo que me salva es ser genuina conmigo misma. Hacer comedia me gustó siempre, pero también me sorprendió descubrir que podía hacerlo, que yo podía generar risa en otros. Eso es lo que me mantiene entusiasmada y me gusta. Disfruto mucho ir al teatro y ver que la gente entra con un estado de ánimo y se va contenta. Siento que es un superpoder y trato de aprovecharlo cada vez que me subo al escenario.

—¿Recordás el momento en que descubriste que la comedia era tu camino?

En mi vida personal no soy de tener tan buen humor, pero hubo un momento que me marcó: cuando mi hija era muy chiquita, me fui a España a actuar, porque acá en Argentina no había circuito para vivir de esto. Laburaba en bares, tenía otros trabajos y allá me las arreglé para ir con mi mamá y mi hija. Recuerdo una noche haciendo un show gratis en un bar a las tres de la mañana, yo feliz, mientras mi mamá cuidaba a mi hija en el lugar donde dormíamos. Hice mucho esto sin dinero de por medio. Siempre, por suerte, me las ingenié para ganarlo de otra manera. Y pensaba: “Esto me gusta demasiado, pues si no, ¿por qué me estoy prestando a algo tan loco, yendo a una galería en un subsuelo a hacer un monólogo?”. Todo eso me dio la pauta que esto me encanta, porque me parece que el entusiasmo es algo que hay que cuidarlo mucho, que cuando algo te entusiasma hay que escucharlo.

Advertisement
Dalia Gutmann y su unipersonal "No me calmo nada"
«Todo eso me dio la pauta que esto me encanta», asegura la capacómica al recordar sus inicios en el camino del stand-up

—¿Cómo influyó tu entorno personal en tu decisión de dedicarte a esto?

Mis padres nunca entendieron del todo qué hacía, siempre imaginaron para mí algo más rutinario y controlado, tipo “andá a la UBA”. Mi mamá recién hace poco aceptó que esta es mi vida profesional. Lo mío es descontrolado: función a función, siempre pendiente de que la gente saque su entrada, sin chances de relajarse ni jefe que te diga qué hacer. Ahora, por ejemplo, tengo seis funciones por delante en el Astros y sigo dependiendo de que la gente quiera venir a ver la propuesta. Por suerte, mi marido (Sebastián Wainraich) está en el mismo mundo y entiende, igual que lo hacen amigas con pasiones distintas. Creo que es fundamental rodearse de gente que respete eso, porque si hubiera tenido a alguien que me cuestione cada salida a las dos de la mañana, hubiese sido imposible. No fue fácil, tuve que pelearla bastante para poder vivir de esto.

—¿Cuándo algo de tu vida cotidiana se convierte en material para el show?

Estoy bastante entrenada para captar algo que me llama la atención y anotarlo enseguida; antes era en papelitos que se perdían, ahora uso el Drive o me mando audios. Después, ese material lo voy puliendo, cambiando partes del show o probándolo en bares. A veces observo cosas nuevas, como cómo la gente se relaciona con el ChatGPT, y me pregunto si da para llevarlo al escenario o no. El humor es muy inmediato: lo que hace reír hoy, capaz en tres años ya quedó viejo, como si ahora me pusiera a hablar del BlackBerry. Por eso, siempre hay que estar atento a lo que pasa y a lo que conecta con los demás.

Advertisement
Dalia Gutmann y su unipersonal "No me calmo nada"
Cada jueves en el Astros, Gutmann busca una oportunidad para transformar la rutina en carcajada

—¿Notás que el humor fue cambiando mucho en los últimos años?

Sí, es como que a veces uno ve un monólogo y decís: “Uh, eso es como muy 2004, eso es muy 2010”. Como que pasa esto. Y sí, van cambiando los temas, hay cosas que ya no son graciosas, hay cosas que no eran graciosas y ahora volvieron a ser un poco graciosas. A mí me sorprende a veces. Todo es muy cíclico y ahora hay cosas que quizás hace diez años no eran graciosas y ahora volvieron a ser graciosas. Va cambiando un montón. Hay cosas que van quedando viejas, hay cosas como una Juana Molina, una Niní Marshall nunca pasan de moda. Eso es muy sorprendente. Y un Tato Bores tampoco, un Pinti tampoco. Hay cosas que no vencen nunca, pero son la minoría.

—¿Ser mujer en el mundo de la comedia sigue siendo un desafío?

Es un tema que observo y charlo mucho con colegas y amigas. Hay que tener en cuenta que las mujeres en el mundo laboral llevamos menos tiempo que los hombres; recién en las últimas décadas empezamos a animarnos a seguir nuestro deseo. Antes, una mujer que trabajaba era vista como que el marido había fracasado, era otra mentalidad. También, por lo general, somos más emocionales y eso a veces se mezcla con lo laboral. Yo lo observo mucho para ver cómo aprender a sostenernos en los lugares, a que la emocionalidad no nos gane. Ahora noto que las nuevas generaciones ya vienen con menos peso en este sentido, sobre todo en el humor: hay un montón de chicas jóvenes que están en otra. Igual, cada vez que hago algo para todo público aparecen comentarios como “¿Y esta mina quién se cree que es?” o “pobre el marido”. Pero ya estoy acostumbrada y ya no me hace mella a esta altura.

Advertisement

—¿El humor te ayuda a atravesar momentos difíciles o tristes?

Yo lo tengo recontra confirmado. A mí me pasa que tengo mucha tendencia a angustiarme, entonces el humor me ayuda un montón, en serio. Y después cuando logro tomar distancia y reírme y recuerdo mi escena llorando en el baño o todo y se me ocurre un buen chiste, es algo espectacular. Desde que logro que algo que me hizo mierda en un momento poder reírme es muy sanador. Pero igual siento también que hay cosas en las me puedo reír, que son las más nimias, y después hay grandes temas de que es muy difícil reírse para mí.

Dalia Gutmann y su unipersonal "No me calmo nada"
Entre ensayo y función, Dalia encuentra en el humor su lugar en el mundo

—¿Preferís hablar de lo cercano en tus monólogos o te tienta abordar temas más generales?

Tengo un estilo muy definido, me gusta hablar de temas que tengo muy cerquita. No me sale hacer humor sobre los grandes temas del mundo, como la política o el conflicto del Medio Oriente, porque no es algo que me atraviese ni que entienda realmente. Me sale hablar del vecino, del cuarto, de mi marido, de las mamás del colegio, de cosas que conozco y que palpo en lo cotidiano. Esos son mis temas, los que vivo todos los días. Después, la política y los grandes temas me exceden, son mundos tan distintos a mí que no logro encontrarles la vuelta para hacer humor. Yo hablo desde la neurosis cotidiana, y me parece que esos otros mundos no tienen esa neurosis, tienen otras lógicas, quizás más perversas o lejanas.

Advertisement

—¿Hay límites sobre lo que elegís compartir en el escenario?

Me encanta que se me suelte la cadena, no me gusta estar pensando: “No, esto le puede molestar a tal”, pero sí soy muy cuidadosa con el tema. Trato de no compartir cosas de ellos en redes. Sí me puedo reír de, con mi marido, somos dos adultos, qué sé yo. Pero sí, hay algunas cosas que sé que son temas sensibles que no, no hablo de temas que siento que pueden ser sensibles para gente cercana.

Dalia Gutmann y su unipersonal "No me calmo nada"
«Yo hablo desde la neurosis cotidiana», explica la humorista al referirse a los temas que trata en sus proyectos

—¿Tus hijos o tu familia alguna vez te pusieron un freno por contar algo suyo?

Mi hija ahora está más tranquila, pero durante mucho tiempo le di mucha vergüenza por ser madre comediante. Hoy ya lo aceptan, es la madre que les tocó. Hasta ahora no me pasó que alguien de mi familia me pusiera un límite ni que haya contado algo que armara un quilombo. A veces, en entrevistas, para ponerle onda digo cualquier cosa, como una vez que tiré una pavada sobre la infidelidad a más de trescientos kilómetros, que ni siquiera pienso, pero son cosas que uno dice boludeando. Yo a veces lo hablo con Sebas, hablar todos los días en un programa sin decir un cúmulo de pelot… me parece muy difícil. Mil veces me sentí una pelot… por algo que dije, pero fue por querer remar una nota.

Advertisement

—Hoy los avances tecnológicos, el streaming y los pódcasts abren otros caminos para el humor. ¿Te tienta explorar esos formatos?

—Ahora entiendo un poco más el streaming, pero al principio ni sabía bien cómo funcionaba. Siento que es más para las nuevas generaciones. Amo la radio, siempre me imaginé en ese mundo porque soy locutora y me gusta la palabra hablada, la imaginación. También me encantan los pódcasts, me parecen súper interesantes y hay cosas muy buenas para escuchar y aprender, pero no me veo haciendo streaming, es algo para otras generaciones más chicas que yo.

Dalia Gutmann y su unipersonal "No me calmo nada"
Arriba de las tablas, Dalia hace reír a sus fanáticos y deja su huella en ellos (Fiorella Romay)

—Este año llevás el show a España y a Países Bajos. ¿Cómo vivís la experiencia de hacer reír en otros países?

Como mi humor es sobre emociones y vínculos, por suerte puedo llevar el show a muchos lugares: Chile, Uruguay, Costa Rica, Paraguay, y este año España y por primera vez Países Bajos. Me gusta porque no es un humor solo para argentinos, funciona con públicos distintos. En España empecé hace tres años, primero iban casi todos argentinos y después se fue sumando más gente local, algo que me pone contenta. En noviembre vuelvo y además sumo Ámsterdam, lo cual me entusiasma porque cada lugar tiene su energía y costumbres. Viajar por el país y también afuera ya se volvió un ritual de mi laburo: todos los años recorro varias provincias y ahora también otras culturas. Cada función en un lugar nuevo sigue siendo un desafío y me permite aprender algo distinto.

Advertisement

—¿Qué tiene el humor argentino que no encontrás en otras partes del mundo?

Creo que no hay humor como el argentino, y tiene mucho que ver con cómo somos como país: las reglas acá son muy endebles, todo cambia todo el tiempo y la realidad suele superar a la ficción. Si no hacés humor, te volvés loco porque es todo muy raro. Estamos muy entrenados para el chiste, aunque quizás nos falta estructura comparado con otros países donde la comedia es una industria más armada. Acá todo es más informal, pero eso lo hace especial. Y además, vayas donde vayas, siempre hay argentinos en algún rincón del mundo, lo cual también es muy loco.

Dalia Gutmann y su unipersonal "No me calmo nada"
«Creo que no hay humor como el argentino, y tiene mucho que ver con cómo somos como país», confiesa Gutmann al haber podido experimentar hacer shows en el exterior (Alejandra López/Gentileza de prensa)

—Si tuvieras que definir tu presente en una sensación, ¿cuál sería?

Siento que estoy en la mitad de la vida. Además, uno ve las cosas distinto cuando llegás a mi edad. Hay un montón de cosas que ya la cagaste un montón, ya arruinaste un montón de vínculos, de oportunidades. Es una etapa donde aprendiste de la experiencia. Me parece que tengo un vínculo con mi ego donde nos conocemos mucho más, entonces puedo tomar decisiones desde un lugar más genuino que en otras épocas de mi vida. Es un momento mucho más interesante para vivir que cuando sos más joven.

Advertisement

—¿Qué le dirías a alguien que sueña con subirse a un escenario y todavía no se anima?

Si algo te gusta, tenés que encontrar tu manera de hacerlo. El gran problema a veces es cuando queremos que nuestras carreras se parezcan a la de tal o a la de cual. Es como que ahí la estás cagando y siempre vas a estar frustrado o frustrada. Creo que uno tiene que, y yo creo que es lo que a mí me ayudó siempre, tratar de pensar cada oportunidad como algo grande. Me parece que cuando uno empieza a vivir así las oportunidades que se te van presentando, la cosa se vuelve más entretenida. No hay que subestimar las oportunidades.

Advertisement
Continue Reading

CHIMENTOS

Ernestina Pais: una carrera marcada por el éxito y una vida tormentosa que terminó con una muerte trágica

Published

on


La noticia de la muerte de Ernestina Pais provocó un fuerte impacto en el mundo del espectáculo y del periodismo argentino. La conductora falleció el viernes por la noche a los 54 años, luego de protagonizar un accidente ferroviario en un paso a nivel de Martínez, partido de San Isidro, cuando el auto que conducía fue embestido por una formación del Tren de la Costa.

Advertisement

El accidente ocurrió en el cruce de Sáenz Peña y El Cano. Según el parte policial, el Honda Civic negro que manejaba intentó atravesar las vías con la barrera baja y fue impactado sobre el lado del conductor. La violencia del choque provocó su muerte en el acto. Ernestina era la única ocupante del vehículo y su fallecimiento fue constatado por el personal de emergencias que llegó al lugar junto con bomberos, peritos y efectivos del Comando Patrullas San Isidro.

Mientras la Justicia avanza para esclarecer las circunstancias del accidente, el mundo artístico llora la dolorosa muerte de Ernestina. La periodista y conductora quedará en el recuerdo por una exitosa carrera que se extendió por más de tres décadas y que dejó una marca en los medios.

Nacida el 12 de marzo de 1972 en la ciudad de Buenos Aires, Ernestina comenzó a construir su camino como movilera en La Biblia y el Calefón, el programa encabezado por Jorge Guinzburg. Aquella experiencia no solo le abrió las puertas de los medios, sino que también dio inicio a una sociedad profesional que sería determinante para su crecimiento.

Advertisement

LA VIDA DE ERNESTINA PAIS: DE SU SALTO A LA FAMA CON JORGE GUINZBURG, A SU LUCHA CONTRA LAS ADICCIONES

Otro de los proyectos que marcó sus primeros años fue la creación de la edición argentina de la revista Los Inrockuptibles, iniciativa que impulsó junto a Juan Di Natale. Su desembarco como conductora llegó con fuerza en Canal 7, donde compartió pantalla con su hermana Federica al frente de Sabés o Sonás, un ciclo de entretenimientos destinado a estudiantes. El programa obtuvo el Martín Fierro 2007 como mejor programa de interés general, además del Premio Magia.

En radio también construyó una carrera sólida. Gracias a Salgan al Sol, por Somos Radio AM 530, Ernestina recibió el Martín Fierro 2006 en la categoría de labor en animación y conducción femenina.

Sin embargo, uno de los capítulos más recordados de su trayectoria llegó entre 2005 y 2007, cuando fue coconductora de Mañanas Informales,  junto a Jorge Guinzburg. Tras la muerte del histórico conductor en 2008, Ernestina asumió la enorme responsabilidad de ponerse al frente del programa acompañada por Ronnie Arias, un desafío que consolidó su figura por completo.

Advertisement

En 2009, Pais volvió a hacer historia al convertirse en la primera mujer en conducir Caiga Quien Caiga (CQC), el emblemático formato creado por Mario Pergolini. Aquella labor le valió dos nominaciones consecutivas al Premio Martín Fierro como conductora del año.

Los años siguientes la encontraron siempre vigente. Pasó por Rock & Pop con Un Día Perfecto, encabezó Desayuno Americano en América TV, fue participante del Bailando 2016, panelista de Intratables entre 2019 y 2021 y también condujo Mañanas Públicas por la TV Pública y Honestidad Brutal por Vale 97.5. Al momento de su muerte, Ernestina integraba el elenco de El Divorcio, la obra de José María Muscari que recorría distintos teatros de Buenos Aires.

En el plano personal, Ernestina era madre de Benicio, fruto de su relación con Alejandro Guyot, y además era socia, junto a Diego Pérez Morales, del tradicional Bar Million de la ciudad de Buenos Aires.

Advertisement

Su historia también estuvo atravesada por una profunda herida familiar. Junto a Federica, era hija del arquitecto y militante del ERP José Miguel País, desaparecido en septiembre de 1976 durante la última dictadura militar.

En los últimos años, además, Ernestina decidió contar públicamente una de las batallas más difíciles de su vida: su lucha contra el alcoholismo. Lejos de esconder esa experiencia, eligió transformarla en un mensaje de esperanza para quienes atravesaban situaciones similares.

Una de sus últimas apariciones públicas había sido en las mesazas de Mirtha Legrand, donde reveló que llevaba un año y tres meses sin consumir alcohol. De hecho, Ernestina resumió el aprendizaje que le dejó ese proceso con una frase que hoy adquiere un significado especial: “Fue una situación delicada, pero hoy me lleva a transmitir básicamente esto: se puede”.

Advertisement

Ese mensaje, lleno de resiliencia y de la convicción de que siempre es posible pedir ayuda y empezar de nuevo, quedó como uno de los últimos testimonios públicos de Ernestina. Una mujer que, además de construir una exitosa carrera, eligió compartir sus propias vulnerabilidades para tenderle una mano a otros.

 

TEMAS


 

Advertisement

Ernestina Pais

Continue Reading

CHIMENTOS

Sebastián Mendoza: “Rechacé una propuesta de Ráfaga para cantar con los míos”

Published

on


Nunca me faltes – Sebastián Mendoza

Hay decisiones que cambian una carrera para siempre. Sebastián Mendoza tomó varias. Dejó el secundario cuando entendió que la música ya no era un hobby, pasó de ser fan de Malagata a convertirse en su cantante casi de un día para el otro y cuando Ráfaga lo quiso incorporar a una de las bandas más exitosas del país, eligió decir que no para seguir apostando por el proyecto que había construido junto a su familia y sus amigos.

Nacido el 20 de enero de 1984 en Lanús y criado en el sur del conurbano bonaerense, Mendoza encontró en la cumbia norteña el lugar donde desarrolló una carrera que ya supera las dos décadas.

Advertisement

Su salto llegó con Malagata, donde debutó frente a miles de personas y vivió por primera vez el impacto de la popularidad. Más tarde inició su carrera solista, con la que editó una decena de discos, obtuvo el Premio Carlos Gardel al Mejor Artista Masculino Tropical en 2013 y llevó sus canciones a escenarios como el Luna Park, el Gran Rex y el Teatro Ópera.

Pero detrás de los éxitos también hubo giras interminables, noches de hasta catorce shows, pérdidas personales y momentos en los que pensó en abandonar todo. Padre de Liam y Noah, hoy asegura que la familia fue la que le enseñó a bajar el ritmo y disfrutar de una vida que durante muchos años vivió corriendo detrás de la música.

«Lo mío fue un remarla desde la hora cero. Lo tomé profesionalmente una vez que entré al legendario grupo Malagata, que me dio la posibilidad de jugar en primera», recuerda sobre sus comienzos
Advertisement

Acá, los momentos más destacados de la charla:

—Bienvenidos a Nunca me faltes. Hoy con Seba Mendoza, un lujazo. ¿En qué te encontramos?

—A full con el laburo; desde que arranqué ya hace casi veinticinco años, no paré ni un fin de semana.

Advertisement

—Bueno, no sé si se puede contar, pero creo que tenés un fechón por delante.

—Sí, el sábado 14 de noviembre hacemos el micro estadio cerrado Malvinas Argentinas.

—Cuando viajás veinticinco años para atrás y ves que hoy llenás estadios, ¿lo imaginabas en algún momento?

Advertisement

—Sinceramente, no. Por ahí lo podía concebir en algún sueño, pero lo mío fue un remarla desde la hora cero. Lo tomé profesionalmente una vez que entré al legendario grupo Malagata, que me dio la posibilidad de “jugar en primera”. Había ido a grabar a los estudios de ellos y me invitaron a una convocatoria de artistas.

—¿Tenías dieciséis años?

—Sí. Estuve poco tiempo, pero aprendí mucho y fue una buena experiencia. Aparte, siempre fui admirador de Malagata, de Sombras, los grupos de cumbia norteña. Yo iba a verlos como fan y de repente me encontré cantando con ellos. Fui a probarme un día, ponele que era un lunes, y el sábado ya estaba cubriendo al cantante que no iba más… así de golpe. Para mí, fue revelador. Sentí que estaba conquistando algo. Imaginate que llegamos a estar hasta en VideoMatch con Tinelli.

Advertisement

—Estuviste poco tiempo en Malagata, ¿por qué?

—Porque hubo problemas con la compañía en ese momento, unas internas que escapaban a mis opiniones y medio que la banda se disolvió.

—Te escuché contar que metías catorce shows en una noche.

Advertisement

—En una época era posible, hoy ya no, no hay la cantidad de lugares que había antes y tampoco el tiempo. Pero sí, antes, en los carnavales, arrancábamos temprano: metías cuatro o cinco corsos y ya a la una de la mañana arrancaban con los bailes hasta las ocho y media, nueve de la mañana. Llegamos a meter un récord de catorce shows en un solo día, una sola noche.

—¿Cómo se hace eso?

—Y… ¡éramos jóvenes! Tampoco teníamos muy en cuenta los riesgos que corríamos. Andábamos con la camioneta a full. A veces yo salía a tocar y no sabía dónde íbamos. Era salir a buscar el mango.

Advertisement

—¿La paternidad también te cambió la mirada?

—Sí, cuando fui papá por primera vez decidí parar un poco con toda esa locura, ¿viste? Venía de pasar por un momento muy difícil. Se murió mi mejor amigo, que laburaba conmigo y me encontré en un un pozo del que no podía salir. Era una tristeza enorme y estaba un poco enojado con la vida misma, pero por suerte vino mi hijo…

—Liam, ¿no?

Advertisement

—Liam es como que tiró una mano ahí y dijo: “Hay un propósito, hay por qué seguir”. Y al tiempito vino mi segundo hijo, Noah.

—¿Cómo fue ese cambio de vida?

Nunca me Faltes - Sebastian Mendoza
«La propuesta de Ráfaga era buena guita, sí, pero no acepte. Le dije a mi viejo: ‘Siento que con los pibes, en unos años, podemos lograr cosas piolas’», cuenta de cuando le dijo «no» a Ráfaga

—Yo tenía ganas de ser papá y eso te hace parar la pelota bajo la suela y decir: bueno, ahora ya no es todo por mí. Te sacás el ego de encima, te despojás de tus tus miedos para volcar todo eso en una personita. Los chicos después crecen y toman sus propias decisiones, pero antes tenés que cuidarlos, como escuché decir al Indio (Solari): “La vida no es para estar entre algodones, es para aventurarse”. Yo me aventuré durante mucho tiempo y eso fue como parar y decir: bueno, laburemos de otra manera, no estemos a las corridas, empecé a disfrutar la vida y las cosas simples.

Advertisement

—También a veces hay un un prejuicio y en parte una realidad vinculada a la noche, a la cumbia, de excesos, de descontrol…

—Mirá, yo siempre fui un tipo muy sano, porque siempre quise lo que quise para mí y para mi salud. Obviamente que la noche te invita a un montón de cosas, pero el día también. Digamos que las malas decisiones las podés tomar en el ámbito que estés. Pero yo siempre me cuidé y siempre tuve una contención. Tengo una familia hermosa, que desde que arranqué con la música siempre me cuidaron, me aconsejaron. Dentro de todo siempre fui bastante maduro para saber que no tengo que hacerme mierda el cuerpo, ¿no? Y mucho menos el cerebro.

—Hace mucho que estás con tu mujer, ¿no?

Advertisement

—Sí, desde el 2007, y acá estamos. Desde el minuto cero me acompañó en todas. Me vio en mis peores momentos como en los momentos de felicidad. Compartimos la vida hace veinte años, para cualquiera debe ser un montón pero sinceramente yo siento que volvimos a empezar un montón de veces y es una contención muy importante, sobre todo cuando uno viene con los los oídos y el cerebro requemado, alguien que te ponga una mano en la espalda, te baje un poco y te acobije, eso es muy importante.

— ¿Es cierto que en algún momento te llamaron para entrar en Ráfaga?

—Sí, me llamaron para Ráfaga en el break que hubo entre Malagata y mi banda. Creo que se estaba por ir Ariel Puchetta y me citaron para ofrecerme formar parte de Ráfaga. Pero yo ya estaba ensayando con los chicos mis canciones. No teníamos ni instrumentos pero había buena vibra entre nootros.

Advertisement

—¿La propuesta era piola? ¿Era buena guita?

—Era buena guita y era pertenecer a un grupo ya recontra pegado. Fuimos con mi viejo a tomar un café con ellos, rogando que lo pagaran porque nosotros ni un mango. Llegaron en un re auto… Me quedé pensando esa noche y al otro día le comento a mi papá: “Che, viejo, no voy a aceptar”. “¿Te parece, Sebita? Mirá que está bueno”, me decía él. Y me acuerdo que le respondí: “No, yo siento que con los pibes por ahí en unos años podemos lograr cosas piolas, las cosas que por ahí Ráfaga logró, las podemos lograr nosotros también”.

—¿Y en algún momento te arrepentiste?

Advertisement

—No, nunca sentí eso.

—Hay algo de lealtad con tu gente.

—Sí, sí, pasamos un montón de cosas. Momentos superfelices como momentos no tan felices, pero siempre confiamos los unos en los otros, nos cuidamos y todos los objetivos pequeños y grandes los vivimos juntos.

Advertisement

—¿Cuál fue el momento que dijiste: “Llegamos, lo logramos”?

—Siempre pongo como punto de partida un show en Diversión, un baile de Quilmes, cuando sacamos el segundo disco. Yo le decía a mi representante: “Algún día quiero tocar acá”. Y un viernes nos dieron la posibilidad, tipo una prueba, nos garpaban los gastos, ellos ya tenían un piso de mil y pico de personas y con que les metamos doscientas, trescientas, ya estaba. Resulta que fuimos ese viernes y quedó gente afuera: había cinco mil personas adentro y como tres mil que no pudieron entrar porque reventó.

—Y en cuanto a la lealtad también, ¿vos seguís viviendo en el barrio de toda la vida?

Advertisement

—Toda la vida en Barrio Lindo, sí; por ahí me moví pero siempre en la zona. Ahí soy uno más, un tipo que canta nomás. De ahí, también salían mis fans, ahí ensayábamos, ahí grabamos la sesión de Sin miedo. Y también ahí todos los 20 de enero, que es mi cumpleaños, metemos unas cinco mil personas en la calle y hacemos una movida solidaria. En un momento nos dimos cuenta que ya era mucha gente y empezamos a tocar en la esquina y juntar alimentos. La consigna es que todo el que venga al show gratis traiga algo, lo que se pueda. Después mi familia se queda dos o tres días seleccionando los alimentos, que es una banda, armando las bolsitas o bolsones. La gente viene a buscar y mandamos a los comedores y las iglesias.

Nunca me Faltes - Sebastian Mendoza
«Todos los 20 de enero, para mi cumpleaños, metemos unas cinco mil personas en la calle, en mi barrio, en una movida solidaria. El que viene tiene que traer lo que pueda», explica

—Seba, decías al principio veinticinco años de carrera. ¿Pensás a futuro otros veinticinco años?

—¡Veinticinco más es una banda, me parece! (risas). Pero bueno, tenemos ejemplos de que la música te mantiene vivo. Además nuestro público es superfiel. Yo les digo “los extraños conocidos”. Siempre están ahí y cada cosita que logramos la sienten como propia, ¿viste?

Advertisement

—Gracias, papá. Fue muy lindo escucharte.

—Gracias, Manu.

Disfrutá la entrevista completa en el video.

Advertisement

Fotos: Maximiliano Luna

Advertisement
Continue Reading

Tendencias