ECONOMIA
El envío de fondos automáticos de Nación a provincias cayó en unos USD 1.000 millones en lo que va del año

Por cuarto mes consecutivo, en abril las transferencias automáticas de fondos de Nación a provincias cayeron. Lo hicieron en un 3,3% respecto de igual mes de 2025. Fue además, la quinta caída de esos envíos de fondos en los últimos siete meses.
Con todo, la pérdida acumulada respecto de 2025 es aún más marcada si se considera el acumulado del primer cuatrimestre. En ese período, los 23 gobiernos provinciales y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) perdieron un 5,7% en relación a lo que habían recibido en los primeros cuatro meses del año pasado.
Medida a precios actuales, dice el informe de Politikon Chaco, una consultora especializada en el seguimiento de los recursos del sistema fiscal federal, la pérdida acumulada de los 24 distritos equivale a $1,39 billones de pesos, esto es, equivalente a casi 1.000 millones de dólares.
De hecho, un gráfico del informe muestra que si se toman las transferencias automáticas de Nación a los 24 distritos en los primeros cuatrimestres de cada año, desde 2018 a la actualidad, los datos de 2024, 2025 y 2026, bajo la gestión de Milei, son tres de los cuatro más bajos de los nueve años considerados.

Sólo los $22,34 billones transferidos automáticamente en el primer cuatrimestre de 2020, durante el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, fueron inferiores a los $24,3 billones distribuidos por la gestión Milei en igual período de 2025.
A su vez, los fondos enviados de modo automático por la actual administración durante 2024 y 2026 ($21,3 y $22,9 billones respectivamente, siempre a valores actuales) fueron los dos montos más bajos para el cuatrimestre desde 2018, reflejo de la fuerte caída de la recaudación coparticipable tanto a principios de 2024, en los inicios de la gestión Milei, cuando se produjo un fuerte ajuste fiscal y una fuerte caída de la actividad económica, y en igual período de este año, ya agotada la recuperación de actividad que se verificó a partir del segundo trimestre de 2024 y se agotó en el segundo trimestre de 2025.
El mes pasado los envíos por coparticipación alcanzaron los $5.1 billones y su caída se debe a la merma de la recaudación del IVA (-3,3% interanual), Ganancias (-2,5%), Impuestos Internos (-20,7%) y otros tributos coparticipados (-42,3%). Los envíos en razón de leyes y regímenes especiales totalizó $239.352 millones, con un aumento del 7,9% interanual, gracias al aumento de recaudación del Impuesto a los Combustibles Líquidos (+23,5%) y del Monotributo (+77,3%), que más que compensaron las bajas en Bienes Personales (-15,7%), en el IVA de la Seguridad Social ( 3,3%) y en el Régimen de Energía Eléctrica (-100,0%). Y los recursos por Compensación del Consenso Fiscal, otro ítem del complejo sistema de distribución federal de recursos, sumaron $ 269.434 millones, 2,7% menos que abril del año anterior.
De datos tan negativos en el mes resultó que las 24 jurisdicciones subnacionales recibieran el mes pasado, siempre descontada la inflación, menos que en abril de 2025, pero con una diferencia muy grande entre los extremos. Tucumán tuvo la variación más leve (-0,7%) y Salta la más grandes (-11,1%), porque en el primer caso la baja de la coparticipación estuvo en parte compensada con un fuerte aumento de los recursos por Compensación del Consenso Fiscal (+50,1% real), ítem que en Salta por el contrario, se encogió un 51,4%, en parte porque en meses anteriores había jugado a favor. “Esto sucede por los convenios que tienen dichas provincias (Salta aplicable hasta marzo 2026 y Tucumán aplicable ahora), que surgen principalmente del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (REOR), explica Politikon.

El aspecto tal vez más sorprendente de los datos de envíos automáticos de fondos de Nación a las 23 gobernaciones provinciales y al gobierno porteño es que, más allá del promedio de caída del 5,7% en el primer cuatrimestre, el distrito menos perjudicado fue la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof, principal gobernador opositor al gobierno de Javier Milei, para el que la merma real de recursos (siempre en comparación al primer cuatrimestre de 2025) fue del 4,5%, y el más perjudicado fue el gobierno porteño, encabezado por Jorge Macri, que recibió en el período 7,1% menos de recursos que entre enero y abril del año pasado.
ECONOMIA
Baja del riesgo país: el desafío que busca dejar atrás dos “décadas perdidas” y volver al crédito internacional

Los activos financieros aportaron frecuentes frustraciones en los últimos años, con volatilidad y debilidad de precios que fueron a la vez una respuesta a políticas económicas erradas. Estas llevaron a un estancamiento de la actividad sin precedentes en la historia argentina, que se extendió -con idas y vueltas- durante los últimos 15 años.
Este estancamiento económico se amplía a dos décadas -hasta 2007- si se toman algunas mediciones internacionales, como la comparación global que realiza el Banco Mundial del PBI per cápita PPA (Paridad de Poder Adquisitivo), a dólares constantes.
Dos “décadas perdidas” desde un punto de vista económico o una generación desde un punto de vista demográfico, lapso en que no se conoció el crecimiento ni la mejora palpable en las condiciones de vida.
Las cotizaciones de acciones y bonos no escaparon a dicho estatus de la economía en general. De hecho, no son más que un reflejo del mismo. Y no en vano hoy Argentina exhibe un elevado riesgo país -precios bajos para sus bonos y altas tasas de retorno-, superior al de los vecinos de la región, y carece de acceso a los mercados voluntarios de crédito.
La pregunta que plantean los analistas es si la economía doméstica se acerca a un punto de inflexión. Sentadas las bases con una inflación que va cediendo de a poco, estabilidad cambiaria y equilibrio en las cuentas públicas, ¿será posible iniciar un nuevo ciclo de crecimiento consistente y a largo plazo? Un Gobierno que consiga financiarse por sus propios medios, sin emisión inflacionaria, controles cambiarios ni impuestos al ahorro y al comercio, puede contribuir con ese punto de partida imprescindible para alcanzar el objetivo.
La fuerte racha alcista reciente llegó a partir de un renovado apetito inversor alimentado por las mejores señales económicas (Ber)
Por ahora los inversores mueven sus fichas en función de expectativas. Con un desempeño muy dispar entre sectores, el FMI actualizó sus proyecciones de crecimiento del PBI argentino en 2026 -a 3,5%, desde el 4%- y prevé una inflación todavía alta, del 25% anual.
Fue auspicioso que en la última semana el índice de riesgo país volviera a operar debajo de los 500 puntos básicos -tocó 487 pb intradiarios el viernes 29-. Este indicador de JP Morgan -que mide la brecha de tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos con sus pares emergentes- tocó un piso en la “era Milei” de 481 pb el 28 de enero de este año, la cifra más baja desde el 8 de junio de 2018 (476 puntos básicos).
Si se tiene en cuenta el índice de riesgo país de los vecinos, como Brasil 178 unidades, Chile 84, Uruguay 67, Paraguay 111 o Perú 114 puntos básicos, a Argentina le queda mucho camino por recorrer en términos financieros.
A la vez, con muy altas tasas de retorno cercanas al 5% anual en dólares que rinden los bonos del Tesoro norteamericano de mayor plazo, la emisión de deuda “nueva” en el exterior le demandaría a la Argentina pagar tasas anuales próximas al 10%, por ahora caras y excesivas para las posibilidades de las arcas públicas.
En un principio, una caída del índice de riesgo país hacia la zona de los 300 pb, permitiría al Tesoro financiarse en el exterior a tasas inferiores al 8% anual, aún altas, pero que sería posible honrarlas en la medida en que mejoren las condiciones macroeconómicas, con efecto en mayor recaudación y reservas internacionales en el Banco Central.
Numerosas emisiones de deuda corporativa y algunas colocaciones efectuadas por provincias en los últimos dos años demostraron que el Gobierno nacional podría financiarse a tasas accesibles en el corto plazo. En la última semana, el Tesoro alcanzó el límite de emisión de USD 2.000 millones con el Bonar 2027 (AO27), un título con ley local y vencimiento dentro del actual mandato presidencial que rinde 6 por ciento.
Si el Gobierno consiguiera en los próximos meses colocar nuevos bonos en Wall Street, aliviaría la enorme carga de vencimientos —que desde 2023 viene pagando mayormente en efectivo— al renovar deuda “vieja” con nuevas emisiones. También despejaría cualquier incertidumbre cambiaria, pues los dólares que compra el Banco Central quedarían para fortalecer las reservas y no serían consumidos por el Tesoro debido a sus obligaciones.
¿Cuáles son los fundamentos que pueden comprimir el índice de riesgo país? Son claves:
- El ingreso de divisas a través del superávit comercial,
- El fortalecimiento de las reservas del BCRA y un nivel de actividad sostenido y más homogéneo,
- También se necesita despejar la incertidumbre electoral en 2027: los nombres y propuestas de los candidatos tendrían que ayudar a despejar cualquier duda respecto de la voluntad de pago futuro de los bonos.
Más allá de cómo termine la elección, lo más difícil de todo es imaginar que no habrá algo de volatilidad en el camino a los comicios (Consultora 1816)
“La deuda soberana tuvo un desempeño superior al de sus pares, de la mano de datos económicos positivos. La combinación de un muy buen resultado comercial, junto con la recuperación económica por encima de lo previsto en marzo y la continuidad en la acumulación de reservas, colaboró en el buen desempeño de los bonos en dólares”, definieron los analistas de Balanz Capital.
“Hacia adelante, no obstante, el foco seguirá pasando por el ritmo de acumulación de reservas, las perspectivas para la economía real y la posibilidad de volver a los mercados internacionales de crédito voluntario. Además, a medida que transcurran los meses, la cuestión política de cara al ciclo electoral 2027 irá ganando ponderación entre los inversores”, afirmó Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.
“Falta mucho para 2027 y a esta altura de las últimas tres elecciones presidenciales era imposible predecir quién iba a ganar”, evaluó la Consultora 1816 en un informe. “Si bien Milei perdió imagen, si se cumplen los pronósticos del REM (Relevamiento de Expectativa del Mercado del BCRA) sobre inflación y actividad, La Libertad Avanza debería llegar con muy buenas chances. La posibilidad de que haya o no balotaje dependerá no solo de la imagen del presidente Javier Milei, sino también de cuántos candidatos haya en primera vuelta”, acotó.
La continuidad en la acumulación de reservas colaboró en el buen desempeño de los bonos en dólares (Balanz)
“Más allá de cómo termine la elección, lo más difícil de todo es imaginar que no habrá algo de volatilidad en el camino a los comicios. Lo ‘positivo’ es que las tasas forwards de los bonos ya incorporan eso: en la curva de Bonares, el AO28 y el AO27 sugieren que hacia octubre de 2027 la tasa de un bono en dólares a un año vista será de 13,7% contra Cable -calculamos la forward con los precios contra cable para que no afecte en los cálculos el canje CCL-MEP-“, precisó 1816.
El economista Gustavo Ber observó que “los activos domésticos amagan con intercalar un respiro tras la fuerte racha alcista reciente. Esta llegó a partir de un renovado apetito inversor alimentado por las mejores señales económicas y una nueva encuesta que refleja un repunte en el respaldo al Gobierno, además de las apuestas de influyentes inversores externos que actuaron como catalizador”.
“Dicha combinación abre espacio a mejores expectativas entre los inversores de cara a las elecciones del 2027, toda vez que cualquier señal intenta de inmediato ser traducida en probabilidades electorales. También se espera que un repunte en la actividad económica más expandido en los próximos meses, junto a progresos en el proceso de desinflación, pudiera repercutir favorablemente sobre el humor social“, explicó el director del Estudio Ber.
ECONOMIA
La IA se metió en el debate por las tasas en EEUU: el nuevo titular de la Fed cree que ayudará a contener la inflación

La llegada de Kevin Warsh a la silla más importante de la Reserva Federal como su decimoséptimo presidente promete sacudir las tradicionales discusiones doctrinarias dentro de la autoridad monetaria de los Estados Unidos. El debate abandonó los carriles tradicionales para incorporar una variable disruptiva: el impacto de la Inteligencia Artificial en la productividad general y su capacidad para reconfigurar la dinámica de los precios al consumidor.
Una sugestiva convicción del nuevo titular de la Fed, propuesto por Donald Trump, tiene la capacidad de transformarse en la clave para decidir bajas de tasas en la hiperinfluyente política monetaria de los EEUU por motivos muy distintos a los habituales.
En noviembre del año pasado, en un artículo de opinión en The Wall Street Journal Wwarsh expuso su visión. En esa oportunidad, calificó a la tecnología emergente como una fuerza desinflacionaria de carácter estructural y cuestionó los modelos de proyección que utilizaba el personal técnico del organismo. Según su mirada, la incorporación de herramientas digitales avanzadas inyectó ganancias de eficiencia que las ecuaciones tradicionales omitieron de forma sistemática en sus cálculos de inflación. “La IA será una fuerza desinflacionaria significativa”, sostuvo.
La defensa formal de esta visión ocurrió durante la audiencia de confirmación ante el Comité de Banca del Senado, que tuvo lugar el 22 de abril de este año. Ante los legisladores, la autoridad nominada ratificó su diagnóstico y definió a la nueva tecnología como la mayor ola de mejora de productividad de las vidas humanas. Para respaldar su propuesta de reformas, recurrió a una cita de Milton Friedman vinculada a la tiranía del statu quo, con la intención de ilustrar la inercia institucional y la resistencia a revisar supuestos metodológicos arraigados en las grandes corporaciones y organismos públicos.
“La IA representa la ola de mayor mejora de productividad de nuestras vidas: pasada, presente y futura“, dijo Warsh ante legisladores.
Sus ideas asimilan las condiciones económicas actuales con el comportamiento que registró el aparato productivo estadounidense durante la década de noventa, bajo la conducción de Alan Greenspan. En aquel período, la irrupción de Internet funcionó como un amortiguador de los costos de producción, lo que permitió sostener un ritmo de expansión elevado sin la necesidad de aplicar una política contractiva de tasas de interés. La conducción actual pretendió replicar ese marco interpretativo para justificar una postura monetaria flexible, bajo la premisa de que la mayor eficiencia expandió el límite del crecimiento potencial de la economía sin acelerar la suba de precios.
Sin embargo, esta caracterización del escenario macroeconómico encontró fuertes resistencias internas y externas. Miembros destacados del comité de política monetaria de la Fed, entre quienes se alinearon Michael Barr y Philip Jefferson, plantearon objeciones centradas en la dimensión temporal del fenómeno. Los funcionarios advirtieron que la fase inicial del despliegue tecnológico requirió un monumental gasto de capital por parte de las corporaciones. La demanda masiva de procesadores, la construcción de centros de infraestructura de datos y el consecuente consumo energético operaron, en el corto plazo, como un shock de demanda que presionó sobre el mercado de capitales y elevó el nivel de la tasa de interés neutral.
Las discrepancias técnicas impactaron de forma directa en el mercado de renta fija. Las dudas en torno a la viabilidad de la teoría desinflacionaria coincidieron con un incremento persistente en los rendimientos de los bonos del Tesoro de largo plazo. El instrumento de referencia a diez años alcanzó una tasa del 4,6% en el transcurso del mes de mayo, lo que reflejó la inquietud de los inversores ante las necesidades de financiamiento del sector tecnológico y las restricciones en la cadena de provisión de hardware especializado.

EFE/SARAH YENESEL
Por fuera de la estructura de la banca central, los analistas económicos manifestaron un marcado escepticismo frente a las promesas de prosperidad tecnológica. Relevamientos recientes indicaron que aproximadamente el sesenta por ciento de los especialistas privados consideró que el impacto real de estas innovaciones sobre las variables de inflación y tasas de interés resultará insignificante durante el horizonte de los próximos dos años. Este colectivo de expertos tomó distancia del optimismo oficial y remarcó que las distorsiones del boom inversor inmediato poseen un peso superior a las hipotéticas ganancias de eficiencia futuras.
La formalización institucional del recambio de autoridades se completó el pasado viernes veintidós de mayo, mediante una ceremonia de jura celebrada en la Casa Blanca que contó con la alocución del mandatario Donald Trump. El discurso de asunción de la nueva conducción se caracterizó por su brevedad y un estricto carácter protocolar, sin espacio para alusiones técnicas directas a la Inteligencia Artificial. En esa intervención, el jefe del organismo central se comprometió a guiar una gestión orientada a las reformas estructurales y a abandonar las metodologías estáticas, con el propósito de alcanzar metas combinadas de menor inflación y mayor dinamismo salarial real.
Domestic,Politics,North America,Government / Politics
ECONOMIA
Impacto en reservas: este lunes se pagan USD 1.000 millones por el bono con importadores

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) enfrenta este lunes el vencimiento de USD 1.028 millones correspondiente a la Serie 3 2026 del Bono para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal), un título diseñado durante la gestión de Javier Milei para reducir el atraso en los pagos a importadores que dejó el gobierno anterior. Esto impactará sobre las reservas internacionales brutas, que la semana pasada llegaron al nivel más alto desde octubre de 2019.
Esta operación se produce en un contexto en el que la entidad monetaria acumula una secuencia de 97 jornadas con saldo cambiario positivo. El jueves anterior, el BCRA concretó una adquisición de USD 447 millones, la segunda cifra diaria más alta registrada en el año, solo superada por los 457 millones obtenidos el 10 de abril.
Esta dinámica permitió que el acumulado anual de compras supere los USD 9.600 millones, 96% de la meta de USD 10.000 millones establecida para todo el año. Desde la implementación del nuevo esquema monetario, en enero, el BCRA incorporó 9.751 millones de dólares a sus activos brutos.
A su vez, a semana pasada, la autoridad monetaria también recibió un desembolso de USD 1.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que contribuyó a que las reservas internacionales brutas cerraran la semana en USD 48.191 millones. Este nivel representa el valor más alto alcanzado desde el inicio de la gestión de Javier Milei. No se observaba un registro similar desde octubre de 2019.
Sin embargo, el pago del Bopreal no implica que las reservas internacionales brutas vayan a caer USD 1.000 millones este lunes. Todo dependerá de cuánto de ese pago sea en el sistema financiero local (esta parte afecta menos las reservas porque parte queda por encaje) y cuánto en el exterior. La consulta a fuentes del BCRA sobre el efecto neto no tuvo respuesta al cierre de este nota.
“Hoy por ahí no nos acordamos lo que recibimos de Alberto, Cristina, Massa y Kicilof. Este es otro ejemplo: una deuda comercial de más de USD 25.000 millones con importadores, Argentina no podía importar un tornillo”, escribió en la red X el canciller y ex secretario de Finanzas, Pablo Quirno.
Durante abril, el mes de mayor actividad, el BCRA adquirió USD 2.769 millones, cifra que evidenció una aceleración en las operaciones vinculadas al ingreso de divisas. Solo el 2 de enero no hubo operaciones cambiarias, lo que refuerza la continuidad de la estrategia oficial para fortalecer la posición externa.
En los primeros días de mayo se encendieron alertas en el mercado porque las compras del BCRA estuvieron por debajo de los USD 100 millones diarios. Lo que generó la versión de que la entidad que conduce Santiago Bausili lo haya hecho para no generar presión sobre el tipo de cambio y con ello ayudar a la desaceleración de la inflación. Una teoría que con las compras de la última semana perdió sustento.
El pago del Bopreal Serie 3 se inscribe en este contexto de mejora patrimonial, en el que la autoridad monetaria busca consolidar la acumulación de reservas y atender las obligaciones del sector privado. Sin embargo, toda la expectativa esta en lo que pueda suceder a partir de julio cuando se den a conocer los mecanismo de financiamiento para el vencimiento por USD 4.200 millones.
Es que si bien el mercado festeja las compras de reservas por parte del BCRA, hasta el momento no pudo acumular gran parte de ellas. Y para fines de 2026 el equipo económico acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) tener reservas internacional netas por USD 8.000 millones.
En el staff report, el FMI reveló que reveló que para este año se concretarán garantías con instituciones internacionales por USD 3.000 millones, que luego aumentarán a USD 4.000 millones y se complementarán con colocaciones de bonos en dólares en el mercado local por hasta USD 5.000 millones como un puente para lograr salir al mercado internacional.
Por las declaraciones del el viceministro de Economía, José Luis Daza, se sabe que la Argentina va a emitir préstamos con garantías del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) y, potencialmente, laCorporación Andina de Fomento (CAF). Daza precisó que,-hasta el momento-MIGA y el Banco Mundial otorgarán una garantía equivalente aUSD 2.000 millones.
“Originalmente, nosotros habíamos pedido la garantía al BID, que tiene cierta limitación en los recursos, y por decisión de ellos decidieron subirse a esto con MIGA. Ellos tenían una restricción de solo dar una garantía a países que tuvieran una calificación de B- o más. Nunca en la historia dio garantías a países cuya calificación, de las tres agencias, fuera C. Por primera vez, por iniciativa de ellos, deciden romper con la historia”, sostuvo.
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