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POLITICA

El mensaje político de una multitud unida en el histórico velatorio al Indio Solari y los síntomas de una Argentina rota

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Casi 10 kilómetros de fila. Un flujo estimado de 1.500 personas por hora frente al féretro. Un velatorio que comenzó el domingo a las 9 de la mañana y que, según los organizadores, continuará “todo lo que haga falta”. La despedida de Carlos “El Indio” Solari ya se convirtió en uno de los funerales más multitudinarios de la historia argentina y podría reunir cerca de un millón de personas durante varias jornadas.

La dimensión de la convocatoria sorprendió incluso a los propios organizadores. También obligó a la política a observar un fenómeno que excede largamente al rock. La negativa del gobierno de Javier Milei a ofrecer la Casa Rosada o el Congreso para un homenaje oficial derivó en una negociación entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner para organizar una despedida popular en Avellaneda. Mientras la dirigencia discutía la logística y las implicancias políticas del evento, una pregunta se impuso sobre todas las demás: ¿qué estaba despidiendo realmente esa multitud?

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La muerte del líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, ocurrida el viernes pasado tras sufrir un ACV no traumático luego de una década conviviendo con el Parkinson, volvió a poner en escena algo que permanecía disperso desde hacía años. Una comunidad gigantesca, atravesada por varias generaciones, con códigos propios, símbolos compartidos y una relación singular con la política.

Para intentar comprender el significado de esa movilización, Infobae consultó al sociólogo y antropólogo Pablo Semán, al ex secretario de Cultura Pablo Avelluto, al historiador Roy Hora y al filósofo Alejandro Rozitchner. Aunque desde perspectivas diferentes, los cuatro coincidieron en un punto: la despedida del Indio excedió ampliamente al rock y también a las categorías tradicionales de la política argentina. La discusión pasó por entender qué expresó esa multitud y qué reveló sobre una sociedad atravesada por cambios culturales, crisis de representación y nuevas formas de identificación colectiva.

Qué observó Pablo Semán en el velatorio

Pablo Semán estuvo durante las primeras horas del velatorio. Recorrió el predio como un seguidor más, pero también como uno de los investigadores que mejor estudió las transformaciones culturales y políticas de la Argentina reciente. Su primera conclusión cuestionó varias de las interpretaciones que circularon desde que se conoció la muerte de Solari.

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“Era una multitud herida y al mismo tiempo inteligente en su reacción”, explicó. Lo que observó no coincidió con las lecturas que intentaron interpretar el fenómeno como una demostración partidaria o como una movilización política convencional.

“Había gente procesando el duelo”, sostuvo. “En cada pogo que se armaba no estaba la intensidad de un recital. Era una cosa más autoconsciente, más mesurada, porque se estaban enfrentando a una cosa que el sentido común respeta muchísimo, que es la muerte”.

La observación pareció menor, pero resultó central para entender lo que ocurrió en Avellaneda. Muchos vieron una multitud. Semán vio una comunidad atravesando una experiencia colectiva de duelo.

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El último adiós a la leyenda de la música nacional se extenderá

“Si alguien está esperando concluir de esto que acá hay un partido político en formación, una rebelión o un 2001, eso es totalmente extrínseco a esta realidad”, afirmó.

La definición obligó a ir un paso más allá. Si aquello no era una marcha política, ni un acto partidario, ni un recital, entonces ¿qué era?

La respuesta apareció en otra idea que atravesó todo su análisis. “Los Redondos y el Indio formaron una comunidad de sentido”, resumió.

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La expresión ayuda a comprender por qué la despedida convocó a personas tan distintas entre sí. Porque lo que se reunió alrededor del féretro de Solari no fue una organización: fue una comunidad construida durante más de cuatro décadas alrededor de una poética, una ética y una forma de interpretar el mundo.

“Muchas veces se acentúa el lado de la misa ricotera, la colectividad. Eso es verdad. Pero también mucha gente se sintió contenida, escuchada y autodescubierta a partir de la propia poética del Indio”, explicó.

La lectura de Pablo Avelluto: policlasismo y una ética compartida

La misma intuición apareció en el análisis de Pablo Avelluto. “Creo que el Indio Solari y Los Redondos fueron mucho más que una banda de rock. Fueron una militancia o un punto de encuentro cultural multiclases sociales”, señaló el ex secretario de Cultura.

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La definición resultó significativa porque apuntó a uno de los rasgos más llamativos del fenómeno: su carácter policlasista.

Para Avelluto,

En una Argentina crecientemente fragmentada por ingresos, consumos, identidades políticas y experiencias sociales, el universo ricotero conservó una capacidad de convocatoria excepcional.

“Había pluralidad social. No hay tantos eventos policlasistas en la Argentina contemporánea. Este es uno de ellos”, observó Semán. A esa diversidad social se sumó una diversidad generacional igualmente extraordinaria.

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El Indio consiguió algo que muy pocas figuras de la cultura popular lograron en las últimas décadas. Se convirtió simultáneamente en referencia para quienes descubrieron a Los Redondos en los años ochenta, para quienes los siguieron durante la explosión masiva de los noventa y para jóvenes que nacieron mucho después de la separación de la banda.

Abuelos, hijos y nietos compartieron durante años un mismo repertorio simbólico. Para Avelluto, allí residió parte de la explicación de la conmoción actual.

“Fue la banda de sonido de la vida de mucha gente. Son las canciones con las que la gente se enamoró, se divorció o educó a sus hijos”, explicó.

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Pero el fenómeno no se explicó solamente por la nostalgia. Avelluto sostuvo que Los Redondos construyeron algo parecido a una ética compartida. “Evidentemente tiene que ver ese movimiento con una actitud ética, de resistencia ante el sistema”, señaló.

Y agregó una observación que ayuda a comprender por qué la despedida conmovió incluso a personas que nunca fueron seguidores del músico.

“Hay dolor en el medio, y ese dolor es muy genuino. Si no, no habría un millón de personas bajo la lluvia esperando para saludarlo y despedirse”.

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Más allá de la música, la multitud pareció reunida alrededor de una experiencia común: una experiencia construida durante décadas y capaz de sobrevivir a la separación de Los Redondos, al retiro progresivo de Solari y a los cambios culturales y políticos que atravesó el país.

Identidad cultural e identidad electoral: una relación no automática

La pregunta inevitable fue si detrás de esa comunidad cultural existió también una identidad política. Y allí aparecieron las mayores complejidades.

La dimensión emocional del fenómeno ayuda a comprender la magnitud del duelo. Pero no alcanzó para explicar por qué la muerte del Indio se transformó también en un hecho político.

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El velorio del Indio se extendió durante toda la madrugada del lunes

Porque Solari nunca fue una figura políticamente neutra. Durante años se definió como peronista. Mantuvo una identificación pública con Cristina Kirchner. La visitó, la defendió y cuestionó tanto a Mauricio Macri como a Javier Milei. En los últimos años, además, sus intervenciones públicas quedaron asociadas al universo político y cultural del progresismo argentino.

Sin embargo, la multitud que se reunió para despedirlo pareció mucho más amplia que el kirchnerismo y probablemente también más amplia que el propio peronismo.

Allí, apareció una de las paradojas más interesantes que dejó el fenómeno. Semán rechazó la idea de una traducción automática entre identidad cultural e identidad electoral.

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“Hay que resistir un modo de la sociología que supone que están sistemáticamente asociadas la comida, el voto o la música”, explicó. “La verdad es que en Argentina esas experiencias están distribuidas en campos tan distantes y son tan diferentes que el gusto musical o la pertenencia a una comunidad de sentido no habla mucho del voto”.

La observación apuntó directamente a una de las tentaciones que aparecieron desde el viernes: interpretar el velatorio como una demostración política contra Milei o como una expresión masiva del kirchnerismo.

Para Semán, la realidad fue más compleja. “Probablemente uno podría decir que la mayoría de los que están ahí votan en contra de los libertarios. Pero en este momento la mayor parte de la sociedad argentina vota contra los libertarios”, sostuvo.

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Y fue todavía más lejos. “Algunos de los que están ahí habrán votado a Milei y otros lo van a volver a votar”, afirmó.

Solari nunca fue una figura políticamente neutra

La afirmación pudo resultar incómoda para quienes intentaron leer el fenómeno en clave binaria. Pero ayudó a explicar por qué la despedida del Indio generó tantas dificultades de interpretación.

La comunidad que se reunió en Avellaneda compartió símbolos, referencias y emociones. No necesariamente compartió una conducta electoral uniforme. “La gente resiste que le digan: ‘Vos porque sos del Indio sos kirchnerista’”, explicó Semán.

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La observación adquirió relevancia por el momento político en que ocurrió la muerte del músico. Cristina Kirchner, la dirigente con la que Solari decidió identificarse durante los últimos años, ya no pudo competir electoralmente. El peronismo atravesó una discusión abierta sobre su liderazgo futuro. Gobernadores, intendentes, sindicalistas y dirigentes de La Cámpora buscaron reordenar un espacio que durante dos décadas giró alrededor de una figura dominante.

Al mismo tiempo, el progresismo argentino pareció haber perdido centralidad en la discusión pública.

Las ideas, valores y causas con las que el Indio se identificó durante buena parte de sus últimos años sobrevivieron en distintos sectores de la sociedad, pero ya no ocuparon el centro de la escena política.

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Ese lugar hoy perteneció a Javier Milei. Y esa fue otra de las razones por las cuales el fenómeno resultó interesante.

Porque la multitud que se reunió para despedir al Indio pareció expresar una sensibilidad cultural que siguió existiendo, pero cuya traducción política apareció cada vez más difusa.

Crisis de representación y reacción del Gobierno

Esa misma idea apareció, desde otra perspectiva, en el análisis de Pablo Avelluto. Para el ex secretario de Cultura, la despedida masiva dejó al descubierto una crisis de representación que atravesó a buena parte de la oposición. “Hay un electorado vacante de representación”, sostuvo.

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La definición excedió al kirchnerismo y también al peronismo. Describió, según Avelluto, a una porción de la sociedad que no encontró en Javier Milei una representación de sus valores, pero que tampoco encontró una alternativa capaz de entusiasmarla.

“Hay gente que dice: ‘Esto no me gusta, pero no encuentro entre la oferta nada que me entusiasme o nada que me represente’”, explicó. La reflexión conectó con una de las preguntas centrales de esta historia.

Si una comunidad cultural capaz de movilizar a cientos de miles de personas siguió existiendo, ¿por qué ninguna fuerza política logró convocarla con la misma intensidad?

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Para Avelluto, el fenómeno dialogó con otras movilizaciones de los últimos años. Las marchas universitarias, las convocatorias posteriores al discurso de Milei en Davos o las movilizaciones vinculadas a distintas causas sociales mostraron algo parecido: ciudadanos que participaron sin sentirse necesariamente representados por estructuras partidarias tradicionales.

“Cada vez hay más gente que uno ve en esas movilizaciones que no está encuadrada en una organización, un sindicato o un partido político”, observó.

La despedida masiva dejó al descubierto una crisis de representación que atravesó a buena parte de la oposición

Por eso consideró que reducir el velatorio del Indio a una disputa partidaria implicó perder de vista lo esencial.

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“Reducir esto a un fenómeno partidario es no ver la dimensión que tiene. Ningún fenómeno partidario en la Argentina convoca a un millón de personas hoy. Ni del oficialismo ni de la oposición”, afirmó. La frase resumió buena parte del problema.

El dato político más relevante quizás no fue que muchos de los asistentes compartieran determinadas posiciones ideológicas.El dato fue que la convocatoria existió. Que una figura cultural retirada desde hacía años logró movilizar una energía social que ningún dirigente político pareció capaz de generar.

Esa constatación interpeló a todo el sistema político. Interpeló al oficialismo, porque reveló la existencia de sensibilidades culturales que muchas veces observó exclusivamente desde la lógica de la confrontación ideológica.

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Interpeló al peronismo, porque mostró que una parte del universo simbólico con el que dialogó durante años siguió vivo mientras sus dirigentes discutieron liderazgos, estrategias y candidaturas.

E interpeló también al progresismo, que observó cómo muchas de las banderas culturales con las que se identificó durante décadas sobrevivieron en amplios sectores sociales mientras perdió capacidad para convertirlas en una propuesta política competitiva.

La reacción del Gobierno frente a la muerte de Solari terminó convirtiéndose también en parte de esa discusión.

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Para Semán, la Casa Rosada quedó atrapada en una lectura excesivamente ideológica del fenómeno.

“Si hay media Argentina llorándolo, no te ausentás de ese sentimiento”, resumió. El sociólogo consideró que la decisión de mantener distancia frente al velatorio terminó siendo contraproducente.

“Es más fácil generar antagonismo contradiciendo la sensibilidad de la gente”, explicó. Roy Hora coincidió en que la actitud oficial reveló una dificultad para comprender la magnitud cultural del acontecimiento.

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“La enorme cantidad de gente que se movilizó habla de que Solari tocó una fibra muy profunda, que ahora le vuelve como amor y afecto en la despedida final”, sostuvo.

Para el historiador, el problema excedió la coyuntura. “La renuencia del gobierno nacional a organizar el funeral habla de cuán pobre y oscura es su visión de la cultura. Parece que sólo los que son de su bando merecen reconocimiento”, afirmó.

Y agregó una reflexión que apuntó al papel institucional del Estado. “El Estado simboliza la unidad de la nación y, por razones miserables, faltó al homenaje que todo ídolo popular merece en el momento del saludo final”.

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La crítica de Hora coincidió parcialmente con la de Semán, aunque desde perspectivas distintas. Ambos observaron una desconexión entre la reacción oficial y la magnitud emocional del fenómeno.

Sin embargo, la nota también admitió un contrapunto. Alejandro Rozitchner, filósofo cercano al oficialismo y distante tanto de la obra como de las posiciones políticas de Solari, ofreció una mirada diferente.

El velorio transcurre de forma pacífica

“A mí no me gustaba el Indio. Nunca me tocó su arte. Creo que hay muchas obras más importantes dentro del rock nacional”, admitió.

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Pero rechazó la lógica de trincheras que dominó parte del debate público.

“Tampoco me molesta que haya mucha gente emocionada por su muerte”, señaló. Y concluyó con una frase que funcionó como advertencia frente a cualquier intento de apropiación política del fenómeno.

“Es absurdo que nos peleemos por música”. La observación resultó significativa porque recordó algo que atravesó todos los testimonios.

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La multitud que siguió llegando a Avellaneda probablemente no constituyó una fuerza política organizada. Tampoco una nueva mayoría electoral ni una alternativa de poder en gestación. Pero dejó al descubierto algo que la dirigencia observó con dificultad.

La existencia de una comunidad cultural gigantesca, atravesada por el dolor, la memoria compartida, la crítica a la autoridad y la búsqueda de pertenencia.

Una comunidad que sobrevivió a la desaparición de Los Redondos, al retiro de Solari y a los cambios políticos de las últimas décadas.

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Y que, durante unas horas, volvió a hacerse visible frente a un sistema político que muchas veces pareció incapaz de comprenderla.

La muerte del Indio no modificó el predominio político de Javier Milei ni resolvió los interrogantes que atravesaron al peronismo y a la oposición. Pero expuso una paradoja que recorrió la Argentina de 2026: mientras la representación política atravesó una crisis evidente, todavía existieron comunidades culturales capaces de movilizar emociones, identidades y pertenencias a una escala que ningún partido logró alcanzar.

Ese pudo ser el mensaje más profundo que dejó la multitud que se reunió para despedirlo: no una consigna electoral ni una candidatura, sino algo más difícil de descifrar y, por eso mismo, más relevante: la persistencia de una Argentina cultural, emocional y simbólica que siguió viva, incluso cuando la política pareció no saber bien qué hacer con ella.

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POLITICA

En línea con Caputo, Santilli acelera reuniones con los gobernadores, pero los Menem frenan el ritmo

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Diego Santilli puso en marcha este jueves las reuniones con gobernadores post encuentro en París, para intentar concretar así su plan y el del ministro de Economía, Luis Caputo, de terminar de cerrar con las provincias que hagan falta, antes de que culmine octubre. Y llevarse el acompañamiento, claro, para la anulación de las PASO en 2027.

Pero dentro del Gobierno no todos los actores están con la misma urgencia. Los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, principales laderos de la secretaria general, Karina Milei, muestran vocación de acuerdo pero, según voces que hablaron con , no pretenden pactar a cualquier costo con los aliados y menos poner en riesgo la estructura territorial propia de La Libertad Avanza (LLA).

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“El Colo y Toto están más impacientes; los Menem, sin tanto apuro”, resume una alta fuente a . Karina Milei abrevaría en la línea de sus lugartenientes riojanos.

Dicen los que saben que Santilli se entusiasma con terminar el mes con los entendimientos listos, tal como les dijeron él y Caputo a los gobernadores en Francia. El ministro de Economía es el más interesado en que se selle el dilatado pacto, para darle un plafón político al Gobierno que imprima estabilidad en los indicadores económicos. Sobre todo el riesgo país, que la semana pasada superó los 650 puntos y que esta dio un respiro tras el triunfo en Brasil de Flavio Bolsonaro (una victoria que envalentonó las vibras triunfalistas en los más obsecuentes mileístas).

Javier Milei y Flavio Bolsonaro durante la campaña de BrasilEttore Chiereguini – AP

Sin embargo, quienes observan las diferencias de la mesa política, pero no se involucran en el barro, analizan que a las charlas todavía les queda hilo en el carretel. Ven poco probable una convergencia inmediata.

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Los gobernadores aliados perciben la buena voluntad de la dupla Santilli-Caputo, pero todavía no terminan de desentrañar qué quieren Karina Milei y los Menem. De momento, la secretaria general les dijo en París a los jefes provinciales que esto tiene que ser un doble conforme: que su hermano reelija y que ellos también. Pero, al no estar el detalle de cómo se instrumentará ese posible pacto en cada distrito, los gobernadores desconfían. Los socios dicen no estar dispuestos a votar la eliminación de las PASO si no hay una garantía de que LLA no los pondrá a ellos en juego. Los avala la experiencia previa, cargada de incumplimientos.

Las diferencias de timing e intereses entre las terminales políticas del Gobierno son evidentes en los planteos de sus representantes.

El ministro Caputo, que el lunes no participó de la reunión de Gabinete, fue horas después al streaming del Gordo Dan y en medio de la jocosidad ultraoficialista dijo: “El riesgo kuka para mí es cero, no hay ninguna posibilidad de que eso pase. Ahora, ¿es lo que piensa el 100% de los inversores, del mercado? No. Tengo que actuar en consecuencia a eso, no me voy a quedar con el view (mirada) mío. Me voy a preparar por si alguno piensa que las cosas no van a ser así“. De esa forma justificó la compra de reservas, los swaps y, por lo bajo, su insistencia acuerdista.

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El ministro de Economía, Luis CaputoFabián Marelli

Los gobernadores que fueron a Francia esperan el llamado desde Balcarce 50 porque el acuerdo todavía sigue verde. Hoy Santilli retomó las gestiones. Mientras garuaba en la tarde de esta extraña primavera porteña, recibió en la Casa Rosada al gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo. Mañana verá al de Corrientes, Juan Pablo Valdés.

Para la semana que viene todavía no hay agenda confirmada, pero se harán en Capital tres eventos que traerán hasta acá a los jefes provinciales: el Congreso de Federalismo Fiscal, que organiza la Comisión Federal de Impuestos (CFI) para el miércoles 14 y jueves 15; la 2° Cumbre Federal de Logística montada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) el viernes 16; y otro mitin de la Red de Acción Política. Santilli vislumbra, acompasado por la llegada de mandatarios a la Capital, un nuevo raid.

En el ala negociadora del Gobierno sueñan con cerrar un frente político con al menos once provincias: Chubut, Mendoza, la Ciudad, Entre Ríos, San Juan, Catamarca, Jujuy, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Neuquén entran en la baraja. “No hay una definición absoluta sobre este tema hacia adentro”, admiten, no obstante, fuentes oficialistas. Con otras provincias podrían hacerse otro tipo de acuerdos; no de confluencia.

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A esta altura incluso en esos sectores más conciliadores dan por descontado que en la mayoría de las provincias del país, LLA va a competir con candidatos propios. Está por verse la intensidad de esas postulaciones. Fuentes que saben lo que piensan los Menem dicen que de ninguna manera van a “desdibujar” el partido.

Afirman, asimismo, que Martín Menem está a favor de negociar alianzas, pero no a entregar toda la estructura provincial que montó junto a su primo Lule y a Karina Milei.

Voces que conocen la diaria oficialista refieren que en el menemismo hay actores que todavía ponen sobre la mesa la posibilidad de cerrar un acuerdo por las PASO diferenciado del pacto que se selle para competir el año que viene; un escenario improbable para los gobernadores, que pujan por el combo. En esas terminales deslizan que los entendimientos para 2027 se podrían estirar hasta diciembre, y por qué no más. Los que abrevan esta posición tienen además una fe ciega en el plan de Milei. Afirman que el Presidente es “el ancho de espadas” y el elector de más arrastre, por lo que buscan condicionar desde ahí la negociación. Creen que más cerca de la elección tendrán más poder de fuego, porque ven un panorama económico de mejora.

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Lule Menem y Martín MenemPilar Camacho

Además de las gobernaciones, un aspecto clave del toma y daca será cómo repartir los lugares en las listas nacionales al Congreso. Los libertarios quieren teñir los listados de violeta; el kari-menemismo se envalentona con lograr la mayoría propia que le permita un segundo mandato de Milei full propio. Pero los gobernadores no están dispuestos a entregar todo. Es que tanto los senadores como los diputados que les responden son los que los dotan de poder de negociación (sobre todo por fondos) con el Ejecutivo central.

“LLA va a querer que la gran mayoría de los diputados que entraron en 2023 al Congreso reelijan. Entonces, ya de por sí habrá lugares ocupados en las listas; no va a haber tanto para repartir”, avisan desde los entornos más duros a la confluencia.




Luis Caputo,Paula Rossi,Luis Caputo,Diego Santilli,Martín Menem,Conforme a

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Diego Santilli se reunió con gobernadores en Casa Rosada con el foco en la eliminación de las PASO

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El jefe de Gabinete, Diego Santilli, inició este jueves una nueva serie de encuentros con gobernadores en la Casa Rosada con el foco puesto en avanzar con la eliminación de las PASO. Hoy se reunió con el peronista Osvaldo Jaldo, de Tucumán.

La primera de esta nueva tanda de reuniones fue convocada a las 18.15, con el objetivo de “repasar los temas de interés común entre la Nación y las provincias, así como abordar la agenda parlamentaria de cara a los próximos días, con foco en la reforma electoral”, explicaron cerca del ministro coordinador.

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Con ese mismo objetivo, Santilli organizó un segundo encuentro para este viernes en Balcarce 50 con el gobernador de Corrientes, el radical Juan Pablo Valdés. Por el peso de las 10 bancas que posee la UCR en el Senado, tener a los cinco mandatarios del partido de su lado es uno de los principales objetivos que debe garantizar el Gobierno si quiere avanzar con la eliminación de las PASO.

Por su parte, el tucumano Jaldo cuenta con dos representantes en la Cámara alta -Beatriz Ávila y Sandra Mendoza-, además de otros tres en la Cámara de Diputados -Gladys Medina, Javier Noguera y Elia Fernández-.

Diego Santilli con los 13 gobernadores que viajaron a la Argentina Week de París. (Foto: Presidencia)

Tal como anticipó TN, luego de la “buena sintonía” lograda con los 13 mandatarios que viajaron con el Presidente a París por la Argentina Week, Santilli se propuso iniciar nuevas gestiones con las provincias con múltiples objetivos en paralelo. El primero de ellos, tratar a finales de octubre la reforma electoral en el Senado para poder avanzar con la eliminación de las primarias.

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No es el único, el oficialismo también necesita los votos en el Parlamento para tratar el Presupuesto 2027, además de bloquear la ofensiva de la oposición prevista para el próximo miércoles, cuando intenten sesionar en Diputados para voltear el DNU 70/23.

En paralelo, una discusión que está estrictamente ligada a la reforma electoral son los acuerdos políticos que se puedan forjar de cara al próximo año. Tal como lo hicieron saber en París, los gobernadores pidieron garantías de no agresión al oficialismo en sus distritos si no quieren un bloqueo en el Congreso.

Noticia que está siendo actualizada.-

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Diego Santilli, PASO

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El Gobierno estudia denunciar a Irán ante la Corte Penal Internacional por el ataque a la AMIA

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El Gobierno anunció que estudia llevar a tribunales internacionales la causa por el atentado contra la AMIA, de modo de conseguir una condena fuera del país contra Irán, señalado como responsable del atentado terrorista de 1994.

Así lo dijo el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, en su cuenta de la red social X, tras reunirse con las autoridades de la AMIA.

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“Nos reunimos con autoridades de la AMIA para analizar posibles acciones de demanda ante instancias jurisdiccionales internacionales en torno al atentado del 18 de julio de 1994″, escribió Mahiques.

Fuentes oficiales dijeron a que se estudia acudir a la Corte Penal Internacional para denunciar a Irán, que para la justicia argentina es responsable del atentado.

“Desde el Ministerio de Justicia de la Nación mantenemos un compromiso permanente con la búsqueda de verdad y justicia para las 85 víctimas fatales, sus familias y los cientos de sobrevivientes”, dijo Mahiques.

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La investigación por el atentado contra la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994, avanza con un juicio en ausencia. El juez federal Daniel Rafecas procesó a siete iraníes y a un libanés por el ataque a la AMIA y sobreseyó a otros dos que habían sido acusados por el fiscal Sebastián Basso.

Ahmad Vahidi es sospechoso de estar implicado en el atentado a la AMIAArchivo

Por los plazos del proceso, es probable que el caso esté en 2027 en un tribunal oral y que el juicio en ausencia comience en 2027 o en 2028 en un tribunal oral a designarse.

Mohsen Rezai, vicepresidente de Irán y acusado del atentado contra la AMIAArchivo

Así se podrá avanzar con la investigación y el juzgamiento de los responsables del atentado a la sede de la AMIA ocurrido en 1994.

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Los acusados a juzgar en ausencia son, por ahora: Alí Fallahijan, exministro de Inteligencia; Alí Akbar Velayati, exministro de Relaciones Exteriores; Mohsen Rezai, excomandante de la Guardia Revolucionaria, y Ahmad Vahidi, excomandante de la Fuerza Al Quds.

Como cómplices necesarios quedaron procesados Hadi Soleimanpour, exembajador en la Argentina; Mohsen Rabbani, exconsejero cultural de la embajada, y Ahmad Reza Asghari, exdiplomático y agente de inteligencia.

Como coorganizador y agente operativo fue procesado Salman Raouf Salman, alias Samuel El Reda, agente de Hezbollah, por haber coordinado la fase final del ataque.

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Resta sumar a este grupo a Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi, mano derecha del líder supremo iraní Ali Khamenei, muerto en los ataques que Israel y Estados Unidos lanzaron contra Teherán. Hejazi es el principal acusado, junto con Mohsen Rezai y Ahmad Vahidi, número 1 y 2 del gobierno de Irán actualmente.

Ahora en paralelo el Gobierno quiere llevar a quienes considera responsables a tribunales internacionales. En septiembre pasado, cuando se destrabó el juicio en ausencia por la AMIA, impulsado por el propio Gobierno cuando Mariano Cúneo Libarona era ministro de Justicia y un sector de la comunidad judía, hubo celebraciones en el oficialismo.

El ministro Mahiques dijo en ese momento del juicio en ausencia que “gracias a la aplicación de la Ley de Juicio en Ausencia (Ley 27.784), la Justicia Federal dio un paso fundamental en favor de las 85 víctimas fatales, sus familias y toda la sociedad argentina, marcando un hito en la lucha contra la impunidad”. Esta ley fue promovida por la comunidad judía y el Gobierno.

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El presidente Javier Milei reposteó el mensaje de su ministro y dijo: “La moral como política de Estado. MAGA”.

El Gobierno dijo que la justicia, con la intervención del fiscal Basso, acreditó que la decisión estratégica del ataque fue adoptada en agosto de 1993 por la cúpula del régimen iraní y ejecutada por Hezbollah.

La calificación legal es homicidio calificado por odio racial/religioso y peligro común, lesiones dolosas y daños agravados, encuadrados como crímenes de lesa humanidad y genocidio.

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El juez de Casación Diego Barroetaveña, en el acto por la AMIA

Además, se dictó la falta de mérito respecto de Abdallah Salman y Hussein Mouzannar y se comprobó coordinación con el atentado contra un avión comercial en Panamá al día siguiente, el 19 de julio de 1994, con 20 muertos. Ambos ataques fueron reivindicados conjuntamente por Hezbollah.




pic.twitter.com/aKKsJMh8ML,October 8, 2026,procesó a,https://t.co/zeHQOqG6GK,September 21, 2026,Hernán Cappiello,AMIA,Conforme a

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