ECONOMIA
El mercado argentino se quedó afuera del fuerte repunte de Wall Street del último mes: ¿hay chance de mejora?

El mercado neoyorkino tuvo su mejor mes desde la salida de la pandemia. En abril el índice Nasdaq (que agrupa a las acciones tecnológicas) rebotó 15% y el S&P 500 otro 11 por ciento. En ambos casos tocaron nuevos máximos y dejaron atrás el cimbronazo que habían sufrido en marzo por efecto de la guerra. Sin embargo, para las acciones y bonos locales esta mejora en el humor de los inversores pasó de largo.
El S&P Merval acumuló en el mismo período una caída de casi 8 por ciento. Hubo un castigo mayor a las acciones bancarias, mientras que las de energía también cayeron pero en una proporción mucho menor.
A los valores actuales, el índice de acciones líderes del mercado porteño se ubica en un equivalente de 1.850 dólares, alejándose de la zona de 2.000 dólares que los analistas consideraban un piso. En el mejor momento del 2024, en medio de un gran rally en el primer año de Javier Milei, llegó a niveles de 2.400. Esto significa que el mercado debería subir 30% para volver a aquellos valores.
Haciendo foco en los principales sectores, los ADR de los bancos argentinos que cotizan en Wall Street sufrieron caídas significativas. En los últimos 30 días, Macro cayó 10% y Galicia casi 14 por ciento. Supervielle la pasó todavía peor y cae 17,5% siempre en dólares para el mismo plazo.
Estas pérdidas fueron solo parcialmente compensadas por el sector de energía, que en realidad había subido fuerte en marzo por el aumento del barril del petróleo en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. YPF se mantuvo cerca de los USD 45, casi sin cambios en el último mes, Vista acumulo una suba de 4,5% y se mantiene arriba de USD 70, mientras que Pampa perdió casi 10% (es una compañía que tiene hoy más peso en el sector eléctrico y gas que en petróleo).
Con los bonos en dólares sucedió algo parecido. Ayer el riesgo país tuvo un nuevo repunte y quedó en niveles de 558 puntos básicos. Y durante abril no lograron sostener la mejora que habían tenido luego del anuncio de garantías del Banco Mundial para ayudar al financiamiento del Gobierno en los próximos meses.
Una de las explicaciones por las cuales el mercado local no logró acoplarse a Wall Street va más allá del contexto interno. En realidad, los emergentes en general quedaron rezagados y no pudieron acoplarse a esa suba del mercado neoyorkino. Es evidente que los inversores aprovecharon las caídas que habían sufrido muchas empresas por la guerra para retomar posiciones. Los buenos balances en especial en tecnología le dieron un impulso adicional al sector en las últimas ruedas de abril.
Pero aún así el mercado local estuvo más castigado que el resto. Como siempre sucede en estos casos, no hay una sola causa sino varias detrás de esta debilidad. La caída de más de 2% de la actividad en febrero y el pico inflacionario de marzo fueron datos negativos que jugaron en contra tanto de acciones como de bonos. El aumento de la mora a más de 10% del total de la cartera del sistema, uno de los síntomas de sectores con problemas de ingresos, afectó de manera directa a los bancos.
Esta debilidad trajo aparejada además caídas de los índices de confianza del consumidor y del Gobierno, que son seguidos de cerca por los inversores. Y esto trae al mismo tiempo las dudas respecto a lo que podría suceder en las elecciones presidenciales.
La incertidumbre política también se siente en los bonos, como quedó de manifiesto en las últimas colocaciones del Tesoro en el mercado local. Mientras que el Bonar 2027 se colocó a un rendimiento de solo 5,1% anual en dólares, el Bonar 2028 (es decir que vence solo un año después) salió al 8,7% anual. La diferencia en este caso es la incertidumbre por el proceso electoral del año que viene.
La mirada de los inversores estará puesta ahora en los datos económicos. Una reactivación más fuerte de la economía, baja de la inflación y disminución de la mora en los próximos meses serían fundamentales para la recuperación del mercado, tanto acciones como bonos. Claro que se trata de una mejora que quedó todavía a mitad de camino luego de la victoria del oficialismo en las elecciones legislativas de octubre pasado.
North America
ECONOMIA
Cuáles son los 3 riesgos para la economía argentina sobre los que advierte el FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió en su último Staff Report sobre tres riesgos principales para la economía argentina que podrían modificar el rumbo del acuerdo vigente y condicionar el desempeño de las políticas económicas hasta 2027. Estos riesgos abarcan el entorno financiero internacional, la incertidumbre política local y la gestión de los sectores primarios en expansión. El documento, discutido por el Directorio del organismo y acompañado por un desembolso de 1.000 millones de dólares, remarcó que “los riesgos a corto plazo para las perspectivas se encuentran más equilibrados, pero siguen siendo elevados”.
El Staff Report proyectó que la economía crecerá cerca de 3,5% en 2026 y que la inflación descenderá hasta 25% a fin de ese año, en un contexto en el que el déficit de cuenta corriente tiende a reducirse por mejores términos de intercambio, recuperación de exportaciones energéticas, mineras y agropecuarias, y una mayor entrada de capitales. Sin embargo, el FMI señaló que “las condiciones financieras globales más restrictivas derivadas de tensiones geopolíticas y la incertidumbre política ante las elecciones presidenciales de 2027 pueden afectar la implementación del programa”. Además, advirtió que la sostenibilidad externa a mediano plazo dependerá de una gestión adecuada de la expansión de los sectores primarios.
Dentro del análisis, el FMI reconoció los avances recientes, como la acumulación de reservas internacionales, el fortalecimiento de la cuenta corriente y la mejora en la percepción de los mercados. Destacó que las reservas brutas superan los 46.751 millones de dólares, con compras netas del BCRA por 8.851 millones en el año y 92 jornadas consecutivas sin ventas. A pesar de estos logros, el informe enfatizó que la economía argentina “sigue siendo vulnerable” ante factores externos y domésticos. El organismo insistió en que el cumplimiento de metas y reformas resulta indispensable para sostener la confianza de los acreedores y reducir la volatilidad.
El Staff Report subrayó que la interacción entre estos riesgos puede amplificar sus efectos. La volatilidad financiera internacional, la incertidumbre electoral y el impacto de la bonanza exportadora se encuentran interrelacionados y podrían desencadenar episodios de inestabilidad si no se coordinan políticas adecuadas. El FMI recomendó priorizar la acumulación de reservas, robustecer el marco monetario y adoptar medidas prudenciales para evitar desequilibrios derivados de flujos de capital o shocks externos. La siguiente descripción aborda cada riesgo en profundidad.
El primer riesgo que identificó el FMI refiere a la posibilidad de un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales vinculadas con el aumento de las tensiones geopolíticas. Según el Staff Report, “las tensiones geopolíticas elevadas pueden endurecer las condiciones financieras globales y revertir la todavía favorable situación de financiamiento, complicando la acumulación de reservas y el acceso oportuno a los mercados”. El informe remarcó que los precios internacionales del petróleo pueden trasladarse a los precios internos, ejerciendo presión sobre la inflación y dificultando la reducción de los subsidios energéticos.
El organismo analizó el efecto de la guerra en Medio Oriente sobre la economía argentina, considerando que el país logró “afrontar el impacto del conflicto gracias a su condición de exportador neto de energía”. El Staff Report incorporó un análisis de escenarios: en un escenario adverso, el crecimiento podría caer medio punto porcentual adicional en 2026 y 2027, mientras que la inflación podría aumentar hasta 5 puntos porcentuales. En la sección dedicada a la política monetaria, el Fondo recomendó que, ante posibles shocks de oferta derivados de la guerra, el Banco Central debería “endurecer la política cuando sea necesario”.
La matriz de riesgos del informe calificó a éste como de probabilidad alta e impacto alto, y añadió que la volatilidad de los precios de las commodities puede afectar la balanza externa, la inflación y la dinámica de subsidios. El Anexo sobre sostenibilidad de la deuda puntualizó que “un entorno prolongado de aversión al riesgo, como desenlace de la guerra en Medio Oriente, podría demorar el acceso a los mercados”. El Staff Appraisal concluyó que un mayor endurecimiento de las condiciones financieras globales podría requerir ajustes de política, siendo la flexibilidad cambiaria la primera línea defensiva.
El segundo riesgo central es la incertidumbre política vinculada con el proceso electoral de 2027. El Staff Report expresó que “la incertidumbre de política y política elevada antes de las elecciones presidenciales de 2027 puede afectar la confianza, demorar inversiones y el acceso a los mercados, e incrementar la volatilidad financiera”. El informe ilustró que, en 2025, la proximidad de las elecciones de medio término ya produjo episodios de dolarización, pérdida de reservas y condiciones monetarias más restrictivas.
El documento explicó que el deterioro de la cuenta financiera en 2025 fue “impulsado por una mayor cobertura de hogares y empresas ante la incertidumbre política previa a las elecciones de medio término”. El Staff Report mencionó que la interacción entre demoras en la acumulación de reservas y las incertidumbres electorales generó una “una dolarización grande y rápida de los residentes”. El apartado sobre la capacidad de repago enfatizó que “el bajo nivel de reservas líquidas sigue generando riesgos para la capacidad de pago, especialmente ante grandes vencimientos de deuda y la potencial volatilidad previa a las elecciones presidenciales de 2027”.
El FMI recomendó acelerar la acumulación de reservas y fortalecer el marco monetario antes del ciclo electoral. El documento advirtió sobre el riesgo de que la fatiga social y la falta de mejoras en el empleo y los salarios reales debiliten el respaldo al programa económico. El Anexo sobre riesgos incluyó el descontento social y la fatiga de reformas como un riesgo separado pero vinculado, con probabilidad media e impacto alto. El Staff Report subrayó la importancia de “reconstruir decididamente las reservas y buscar sobrecumplir las metas ante las incertidumbres asociadas a las próximas elecciones presidenciales”.

El Fondo analizó además la capacidad institucional y política del gobierno, y advirtió que la evaluación permanece “sujeta a riesgos derivados del desafiante entorno global y las complejidades socio-políticas de Argentina, que pueden amplificarse antes de las elecciones presidenciales de 2027”.
El tercer riesgo, de naturaleza estructural, fue mencionado por los empleados del organismo como la gestión de la expansión de los sectores primarios y su impacto sobre la sostenibilidad externa en el mediano plazo. El Staff Report alertó sobre la necesidad de “gestionar adecuadamente la bonanza derivada del aumento proyectado de exportaciones primarias para limitar desajustes por la presión alcista sobre el tipo de cambio real”. Algo así como una referencia a lo que los economistas llaman enfermedad holandesa. El informe recomendó ahorrar una parte importante de los ingresos extraordinarios a través de una política fiscal más estricta y una acumulación más rápida de reservas, junto con la regulación prudencial para evitar booms crediticios y exposición al tipo de cambio.
El documento señaló que la posición externa de Argentina sigue siendo “más débil que la que implicarían los fundamentos de mediano plazo y las políticas deseables”, con reservas muy por debajo de la métrica ARA. El Staff Report incluyó recomendaciones específicas sobre cómo administrar los ingresos extraordinarios de exportaciones primarias. El análisis sobre reformas estructurales detalló un pipeline de inversiones aprobado de 28.000 millones de dólares en energía, minería y agroindustria, que constituye el origen del desafío de gestión de la bonanza.
El informe advirtió que los beneficios del boom primario deben “traducirse en beneficios generalizados entre sectores y regiones, incluyendo mayores derrames a servicios y manufactura”, para evitar costos sociales y políticos. El Staff Appraisal concluyó que, en el mediano plazo, “serán necesarios esfuerzos para gestionar efectivamente la potencial bonanza de energía y minería”. El Staff Report insistió en que limitar los costos de desajuste requerirá que los beneficios de la expansión primaria lleguen a sectores intensivos en empleo y a provincias menos favorecidas.
Corporate Events,North America
ECONOMIA
Más dólares para el Banco Central: las colocaciones de deuda de empresas marcaron un nuevo pico en mayo

Luego de un parate en las emisiones durante febrero y marzo, las colocaciones de obligaciones negociables (ONs) por parte de empresas experimentaron un crecimiento destacado en mayo y, en lo que va del mes, ya superan las de abril. Este dinamismo trae cierto alivio, ya que supone un “colchón” de dólares para que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) pueda continuar con el ritmo de compra de reservas en los próximos meses, además de la liquidación del campo.
Según Invecq, en mayo, las colocaciones de ONs ya superaron los USD 1.600 millones, cifra que sobrepasó lo emitido en todo el mes anterior. Este crecimiento reflejó una mejora en las condiciones de financiamiento disponibles para empresas argentinas, que buscaron aprovechar la ventana de oportunidad en el mercado. El repunte en el mercado de ONs coincidió con la recuperación del apetito por instrumentos en dólares, a pesar de que la suba de tasas en Estados Unidos continuó restringiendo el acceso al financiamiento externo para Argentina. La consultora analizó que la volatilidad internacional de los primeros meses del año impactó en la actividad local, pero a partir de abril el escenario financiero local mostró una mejora visible.
A nivel sectorial, el 47% de las emisiones correspondió a empresas de energía, el 11% a servicios financieros y el resto a firmas del sector agropecuario, servicios no financieros e industria. Entre las operaciones más relevantes, Arcor emitió deuda en dólares a tres años, con un rendimiento anual del 5,25%, lo que implicó un riesgo país implícito inferior a los 300 puntos básicos. Por su parte, Mercado Pago concretó una ON a tasa 0% con vencimiento a septiembre. En términos de volumen, Pampa Energía se destacó con una colocación por USD 500 millones a 18 meses y una tasa del 7,775% anual. A su vez, durante el quinto mes del año, la Ciudad de Buenos Aires (CABA) volvió a emitir en el mercado, con una colocación por USD 500 millones, lo que representó el 33% del total emitido en mayo.

Las emisiones denominadas en dólares no solo permitieron a las compañías financiar proyectos, sino que también implicaron ingresos futuros de divisas para el país. Es que las empresas cuentan con hasta 180 días para liquidar parcialmente esos fondos en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Este flujo de dólares se sumó a los ingresos previstos por la campaña récord del agro, la mejora en las exportaciones energéticas tras el aumento del precio internacional del petróleo y el incremento de préstamos en dólares al sector privado.
Y se trata de un número que en el equipo económico siguen en detalle. En la última presentación ante inversores en Washington D.C., el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, destacó que hasta el 9 de abril las empresas habían colocado USD 9.900 millones en ONs, pero solo habían girado USD 6.800 millones, por lo que quedaba un saldo restante de USD 3.100 millones por ingresar.
Las colocaciones por parte de empresas y las provincias conforman un “colchón” de dólares para que el BCRA pueda continuar con el ritmo de compra en los próximos meses. A pesar de que a mediados de mayo se encuentra cerca de cumplir el 90% de la meta anual (USD 10.000 millones). Al cierre de la semana pasada, el BCRA acumuló 93 jornadas consecutivas con resultado positivo en el mercado cambiario. El viernes, la entidad que conduce Santiago Bausili compró USD 139 millones, llevando el total anual a casi USD 9.000 millones.
Desde la puesta en marcha del nuevo esquema monetario en enero, el BCRA adquirió USD 8.990 millones, según los datos oficiales. Abril se posicionó como el mes de mayor volumen, con compras por USD 2.769 millones, y solo el 2 de enero la entidad no realizó compras de divisas. En mayo, la autoridad monetaria aceleró el ritmo de acumulación, tras un inicio de mes con montos diarios inferiores a los 100 millones de dólares, y en la última semana sumó USD 909 millones, lo que elevó el acumulado mensual a USD 1.835 millones.
La evolución favorable en el mercado de ONs y la continua adquisición de reservas por parte del BCRA se dieron en paralelo a la expectativa por la llegada de USD 1.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo. Se espera que esta semana impacte sobre las reservas del BCRA, llevándolas al nivel más alto en lo que va de gestión de Javier Milei.
A pesar del escenario internacional desafiante, el mercado de ONs en Argentina mostró resiliencia y capacidad de recuperación en mayo. Las empresas líderes aprovecharon la ventana de oportunidad para financiarse en dólares, mientras el BCRA avanzó en la compra de reservas. La expectativa de cara a los próximos meses, cuando se concreten los mecanismos de financiamiento (garantías con organismos internacionales para luego negociar préstamos con bancos internacionales), es que se logre la acumulación de las mismas.
Government / Politics
ECONOMIA
Las reservas llegarían esta semana a un máximo de la era Milei: compras del BCRA, FMI y pagos de Bopreal

La apertura de la semana financiera luego del fin de semana puede venir con novedades en relación a la acumulación de reservas. Concretamente, el Banco Central podría superar hoy mismo o en el transcurso de los próximos días el nivel máximo de reservas internacionales desde que gobierna Javier Milei.
El viernes el stock llegó a USD 46.803 millones, luego de compras por USD 139 millones en la jornada. El máximo había sido alcanzado el 23 de febrero pasado, cuando se alcanzaron los USD 46.905 millones. Distintas obligaciones en dólares provocaron una rápida caída desde esos niveles, incluso ya desde el día siguiente.
Con un fuerte volumen de compras diario, es esperable que durante esta semana se superen holgadamente los USD 47.000 millones de reservas brutas. La calificadora Fitch estimó que se podrían superar los USD 52.000 millones a fin de año.
La semana, sin embargo, viene con algunas particularidades. Por un lado, ingresarían los USD 1.000 millones aprobados por el directorio del FMI en la segunda revisión de metas del programa en curso.
A fines de esta semana, el Gobierno deberá pagar el remanente del Bopreal Serie 3. Se trata de un 34% del capital emitido, que suma alrededor de USD 1.020 millones, además de un 3% de intereses.
De esta manera, el incremento de reservas por el desembolso del FMI casi no tendría impacto por el pago de esta obligación por parte del Gobierno.
El staff report divulgado por el FMI el viernes a última hora puso la lupa en la política cambiaria del Gobierno. Allí señala que en el primer cuatrimestre del año el Central compró USD 7.000 millones y que el 70% de esas divisas terminó engrosando las reservas. Por lo tanto, la política de acumulación está plenamente en marcha, algo que reclamaban desde el organismo internacional.
Ahora la expectativa es que el Central incluso acelere las compras en las próximas semanas y que no pare al menos hasta julio. Esto se debe a que queda mucha oferta del campo aún sin liquidar y que ingresaría próximamente. Incluso hace pocos días el BCRA compró una cifra récord de USD 328 millones y no sería extraño que sea superada en algún momento del próximo mes.
Las reservas netas también están creciendo y el objetivo de acumular USD 8.000 millones a lo largo del año se encuentra más cerca. Esto significa que aun cuando el nivel de reservas brutas no aumente tanto, la buena noticia es que la entidad que preside Santiago Bausili se estaría haciendo de más dólares propios.
En lo que va del año el Central ya lleva comprados más de USD 8.500 millones y lo viene haciendo de manera ininterrumpida desde la segunda jornada hábil del 2026. Si no sucede nada extraño, el objetivo de llegar a los USD 10.000 millones que se había fijado para la fase 4 del plan monetario se cumpliría sin mayores exigencias a lo largo de junio. Economistas como Fernando Marull estiman que la cifra podría incluso llegar a los USD 12.000 millones este año o incluso más.
La evolución de la balanza comercial viene muy por encima de todas las previsiones. En abril el superávit llegó a un máximo histórico de USD 2.700 millones, pero eso no es todo. Además, llegaría a USD 20.000 millones en 2026 y las exportaciones podrían superar los USD 100.000 millones.
Con semejante caudal de divisas parece difícil que el tipo de cambio vaya a pegar un salto en los próximos 60 días, por lo cual el escenario más probable es que siga haciendo la “plancha”.
Los analistas miran lo que podría ocurrir después del Mundial, es decir, ya hacia agosto, cuando hay menos oferta de dólares. En ese momento, si el Central continúa con su intensidad de compras no habría que descartar que el tipo de cambio se empiece a mover, recuperando parte del terreno perdido contra la inflación en lo que va del año.
Corporate Events,South America / Central America
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